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Adicción a los opiáceos ¿Hay peligro? 4/5 (2)

Lamentablemente, los prejuicios y el aura de delitos y enfermedad que rodea al uso de medicamentos derivados de la morfina ( también llamados opiáceos u opioides ) han hecho que durante mucho tiempo estos valiosos fármacos no se hayan aprovechado completamente.

La indicación de estos analgésicos estuvo fuertemente restringida por el temor de que indicar estos medicamentos desembocara inevitablemente en que los pacientes se volvieran adictos a esas drogas. Esta idea, que ahora se estima como algo exagerada y prejuiciosa, impidió que muchos pacientes recibieran un alivio importante de sus intensos síntomas dolorosos, como el dolor de origen oncológico o el dolor intenso del posoperatorio inmediato en algunas formas de cirugía.

Información básica sobre El peligro de adicción a los opiáceos

Conceptos y definiciones

Para aclarar dudas es conveniente repasar algunas definiciones relacionadas con este tema.

• Adicción; Impulso que lleva a una persona a recibir una droga o sustancia aun sabiendo que le provocará un daño.

• Uso erróneo; Se refiere a cualquier tipo de empleo de la medicación fuera de la aceptada por la práctica médica.

• Dependencia física; Existe dependencia física si la suspensión de un fármaco en forma brusca produce “síntomas de abstinencia”. No se trata de la consecuencia de un mal uso, sino que es una característica propia de la medicación.

En el caso de los medicamentos opiáceos el síndrome de abstinencia incluye desasosiego, náuseas o vómitos, dolores musculares, lagrimeo, dilatación de las pupilas, piloerección (“piel de gallina”), taquicardia, fiebre, insomnio, temblores y convulsiones, entre otros.

adicción a los opiáceos

No siempre aparecen todos estos síntomas, pero sí una parte de ellos. Normalmente los síntomas se evitan con la disminución gradual de la dosis, en lugar de la suspensión brusca. En caso de producirse síntomas de abstinencia, con el tratamiento y control adecuados se superan en un plazo breve.

    Tolerancia; Ese es un término que en medicina indica la necesidad de recibir una dosis mayor para lograr el mismo efecto (en este caso, producir alivio del dolor). Es decir, para producir el mismo alivio del síntoma es necesario ir incrementando progresivamente la dosis. Se trata, otra vez, de una característica propia de ciertos medicamento. Los opiáceos son uno de los ejemplos más claros del fenómeno de tolerancia. Esto no implica mal uso o adicción.

El peligro de la adicción

La posibilidad de tornarse adicto a los opiáceos debe ser conversado cuidadosamente con su médico. En general, las personas que no registran antecedentes de abuso de drogas en su vida, (incluido el tabaco) es muy poco probable que se tornen adictos.

En el caso de personas que tienen antecedentes de adicción es más factible que pueda producirse. No obstante, aun en el caso de que el paciente tenga estos antecedentes, puede recurrirse a los opiáceos con algunos recaudos especiales referidos a controles, dosis y evaluaciones periódicas, con la posible asistencia de un psiquiatra o profesional de salud mental.

La otra cuestión es la posibilidad de que al interrumpir el tratamiento, ya superada la causa del dolor, se produzca un síndrome de abstinencia. Como se comentó se trata de un efecto conocido y propio de ese tipo de fármacos. Por este motivo los profesionales indican dosis progresivas.Tanto para el aumento como para la disminución o el retiro definitivo del agente. Resulta muy importante aquí destacar la necesidad de que la suspensión del analgésico sea indicada y controlada por el profesional.

La decisión individual de suspender bruscamente un opiáceo (en la creencia de que es como cualquier otro analgésico) puede llevar a un grave síndrome de abstinencia.

Editora Médica Digital

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Gen asociado a la artritis reumatoide Valora la información

Identificado un gen asociado a la artritis reumatoide, denominado ‘KLF12’ .

Investigadores del Instituto de Investigación del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona han identificado un gen que aumenta un 5 por ciento el riesgo del individuo a sufrir artritis reumatoide. Estudio pionero en España y publicado en la revista ‘Arthritits & Rheumatism’.

descubren un gen asociado a la artritis reumatoide

El Grupo de Investigación de Reumatología, liderado por Sara Marsal, ha identificado un gen, denominado ‘KLF12’. Está directamente asociado a esta enfermedad. Ha realizado uno de los primeros estudios mundiales sobre la interacción genética en el caso de la artritis reumatoide.

En concreto, han estudiado cómo las variaciones genéticas, que por sí solas no tienen una asociación con la enfermedad. Pueden ser fundamentales en el desarrollo de ésta cuando se combinan con otras variantes.

En estas enfermedades complejas, como es el caso de la artritis reumatoide, “conocer la arquitectura genética es lo que permite saber qué genes están implicados y cómo la asociación entre éstos determina el riesgo a sufrir la enfermedad”, según el primer firmante del artículo, Antoni Julià.

Gen asociado a la artritis reumatoide

Diagnóstico de la artritis reumatoide

El diagnóstico de la artritis reumatoide es fundamentalmente clínico y muy difícil en fases iniciales. Se trata de una enfermedad muy heterogénea. Es una enfermedad inflamatoria, crónica y de causa desconocida. Afecta al 1 por ciento de la población mundial.

En España se calcula que el 0,5 por ciento de la población está afectada. El diagnóstico precoz es fundamental puesto que el tratamiento actual –fármacos biológicos–, a pesar de no ser curativo, es más efectivo si se empieza en las fases más iniciales de la enfermedad.Se consigue frenar la progresión y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

“Tener la máxima información sobre la base genética de estas enfermedades es fundamental para mejorar su diagnóstico y tratamiento”, según la directora del Grupo de Investigación de Reumatología del Instituto de Investigación del Hospital Universitario Vall d’Hebron.

“Poder disponer en el futuro de una herramienta que nos ayude a este diagnóstico podría servir enormemente en las fases iniciales. Diagnosticar la enfermedad en aquellos casos en que hay dudas. Este hecho nos permitirá iniciar el tratamiento de manera precoz y no tener que esperar a que sea el propio avance de la enfermedad lo que ayude a un diagnóstico dudoso”, dijo Sara Marsal.

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Sindrome quimico multiple. El trabajo en los hospitales 5/5 (1)

Primum non nocere. Una reflexión sobre la aplicación del juramento hipocrático en la organización de las empresas sanitarias

Pilar Arrizabalaga Clemente
Hospital Clínic de Barcelona. Institut d’Investigació Biomèdica August Pi i Sunyer.
Programa Salud, Género y Ejercicio profesional. Fundación Galatea.
Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB). Barcelona. España.

Codi de Deontologia. Consell de Col·legis de Metges de Catalunya (2005):
Art. 8. La primera lealtad del médico es hacia la persona que atiende.
La salud ha de anteponerse a cualquier otra conveniencia.
Art. 114. El Colegio de Médicos velará por que los médicos asalariados
puedan desarrollar sus tareas dentro de una institución o empresa en
debidas y dignas condiciones laborales.

Se considera al griego Hipócrates (460-377 a.C.) el padre de la medicina actual.

El denominado juramento hipocrático o «primum non nocere» es la norma más antigua de autorregulación del ejercicio de la medicina desde el seno de la propia profesión. Obliga ante todo al autocontrol, así como a la vigilancia a fin de evitar o paliar los efectos y las secuelas indeseables derivadas de la práctica médica1. Esta norma ha aguantado muy bien el paso del tiempo, y en los tiempos más recientes se ha actualizado y desarrollado en códigos de ética médica y deontología profesional2,3.

La medicina antigua, basada en la creencia de los 4 fluidos orgánicos –sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra, a semejanza de los 4 elementos básicos de la naturaleza: aire, agua, fuego y tierra–, explicaba la salud como reflejo del equilibrio entre ellos y la enfermedad como el desequilibrio, por exceso o defecto, de uno de ellos.

Al principio fundamental de los 4 humores, la escuela hipocrática aportó el papel de los factores externos a partir de la observación en la enfermedad. Entre las obras que conforman el Corpus Hippocraticum, destaca el «Tratado de los aires, las aguas y los lugares»4, que complementa la atribución de un origen divino de las enfermedades con una etiología ambiental.

sindrome quimico multiple en hospitales

Se propone que el clima, el agua y la situación de la población en un lugar son elementos que pueden ayudar al médico a evaluar la salud de sus habitantes.

Su sentido del distanciamiento y su capacidad para la observación clínica avanzaron la idea, entonces revolucionaria, de que el médico podría predecir la evolución de la salud y la enfermedad mediante la observación de un número de casos suficiente.
La especie humana, desde su propio origen, ha manipulado la naturaleza según sus necesidades.

La humanidad ha sido capaz de vivir en diferentes medios, incluso en situaciones extremas. Ha creado condiciones ambientales artificiales que, con el paso del tiempo, se ha demostrado que pueden repercutir en la salud. Este conocimiento ha llevado a extremar las medidas de vigilancia medioambiental en las sociedades desarrolladas.
Los seres humanos pasan la mayor parte del tiempo en casa y en el trabajo, lugares cerrados en los que el ambiente puede ser seguro mientras se siga unas normas de seguridadhigiene. El desarrollo tecnológico ha permitido el diseño y la construcción de edificios herméticos, sin ventanas practicables, equipados con sistemas de ventilación o climatización forzada, que en su momento se presentaron como la eficiencia energética óptima junto con una ventilación higiénica.

Años más tarde se ha sabido que no eran inocuos para la salud.

En la década de los años setenta se empezó a detectar en estos edificios lo que posteriormente se ha denominado síndrome del edificio enfermo (SEE) debido a una ventilación deficiente.
El SEE, que hoy se define por síntomas de irritación de mucosas respiratorias y conjuntivas que afecten a más del 20% de sus ocupantes, ha sido foco de interés para la comunidad científica, como demuestra una revisión publicada en una de las más prestigiosas revistas de medicina al final de la década de los años noventa5.

Años después de identificarse el SEE, ha habido profusa legislación normativa (Real Decreto 486/1997, Real Decreto 1751/1998, Norma UNE 100-011-91) sobre las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, en cuanto a las condiciones ambientales que establecen la renovación mínima del aire (introducción de un volumen determinado de aire limpio, mezcla con el aire de los locales y expulsión al exterior del mismo volumen de aire precedente) de los locales de trabajo.

La falta de renovación de aire y la ausencia de mecanismos de filtro adecuados comportan la concentración de sustancias no deseables que pueden resultar nocivas, o cuando menos molestas, para la salud.

En las empresas, la realización de controles periódicos del ambiente laboral es un derecho individual, social y legalmente exigible, a partir de los conocimientos científicos actuales.
Sorprende que en las empresas sanitarias, eufemísticamente llamados centros de salud, en las que por la naturaleza de su trabajo el riesgo ambiental está presente y en grado muy superior al de otros locales de uso público (restaurantes, oficinas, y otros), las condiciones ambientales merezcan poca o ninguna atención. Además, nuestros hospitales asientan en estructuras arquitectónicas antiguas, de difícil adaptación a medidas de seguridad adecuadas a los avances tecnológicos.

Finalmente, tampoco acompaña la particular actitud de los profesionales de la medicina en la confianza no fundada de que la enfermedad no les alcanza.

Los hospitales constituyen uno de los lugares de trabajo en el sector de los servicios con riesgo laboral, asociado al ambiente, más elevado, con potenciales efectos negativos para la salud. Se considera que la población sanitaria es de alto riesgo de exposición ambiental a agentes químicos, principalmente, y físicos, en menor grado. De hecho, la relevancia para la salud de los productos químicos en el medio hospitalario ha sido el tema de una entre más de una docena de jornadas realizadas sobre salud laboral en los hospitales de Cataluña6.

Así, se distingue entre: agentes químicos tóxicos, capaces en pequeñas cantidades de causar efectos agudos o crónicos indeseables; sensibilizantes, capaces deoriginar reacciones de hipersensibilización; irritantes, capaces de causar una reacción inflamatoria, y nocivos, capaces de tener efectos agudos o crónicos indeseables.

El glutaraldehído y el formaldehído

se usan ampliamente en hospitales como agentes esterilizadores muy efectivos en laboratorios y quirófanos; también se aplican en unidades de endoscopia, diálisis y radiología7,8.

En estas últimas, se utilizan,además, soluciones reveladoras y fijadoras que contienen ácido acético y dióxido de azufre9. Todas estas sustancias –y otras como las derivadas de aminas, amonios cuaternarios, ácido peracético y glioxal– han sido identificadas en el ambiente hospitalario en concentraciones mayores que en el ambiente general y pueden afectar a la salud por sus características de irritantes, tóxicos y sensibilizantes por inhalación.

Pese a que con una ventilación adecuada no hay riesgo por el uso de estos productos, los datos epidemiológicos ponen de manifiesto un número más que considerable de problemas, como cefaleas, irritaciones oculares, nasales y cutáneas10, trastornos del aparato respiratorio11- 13, asma14-17 y sensibilización química múltiple18,19 entre el personal sanitario expuesto.

Cabe pensar, por tanto, que los sistemas de ventilación, cuando los hay, utilizados para la extracción de estos productos del área de trabajo pueden ser menos eficaces de lo esperado e incluso, debido a un deficiente diseño, podrían contribuir a máximos de exposición elevados.

En consecuencia, los hospitales y sus empleados deberían apreciar la potencial peligrosidad de los agentes químicos y el riesgo laboral que conllevan, así como extremar las medidas de seguridad20-22 hasta que se desarrollen desinfectantes y productos de limpieza no sensibilizantes.
Más aún, de repercusiones muy graves para la salud y con secuelas permanentes, ha sido la exposición a pesticidas organofosforados, carbamatos y piretroides utilizados para el tratamiento de las plagas urbanas en laboratorios hospitalarios23 y centros de atención primaria24 en condiciones de falta de ventilación.
La asistencia a las enfermedades de origen laboral se ha venido haciendo directamente a través de las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales colaboradoras de la Seguridad Social.

Mientras que los accidentes de trabajo son fácilmente identificados y diagnosticados por los especialistas de medicina del trabajo, las enfermedades profesionales, en cambio, no lo son.

Las enfermedades laborales aparecen de forma insidiosa y son inespecíficas y complejas.

La lista de enfermedades profesionales reconocidas es limitada y muy antigua, de modo que no se adapta a la situación actual25 –a modo de ejemplo valga que la neumopatía intersticial difusa o síndrome de Ardystil se reconoció como enfermedad profesional en 1993, después de que muriesen 7 pacientes–, lo que, añadido a la histórica orientación legalista de la medicina del trabajo, hace que se requiera un notable esfuerzo de atención e interés para establecer la relación causa-efecto.

A esta dificultad se añaden factores sociales que van más allá del ejercicio de la medicina.

Por un lado, la contradictoria limitación de la dependencia jerárquica externa a la profesión de los médicos de empresa.
Los médicos de empresa deben responder a los intereses del empresariado, del que dependen, lo que no siempre está en armonía con las necesidades sanitarias de la población trabajadora.

Por otro lado, el fenómeno prevalente del paro laboral, que lleva a la consideración de que el trabajo humano pasa de ser un posible factor negativo potencialmente patógeno a ser una situación positiva privilegiada en sí misma, independientemente de la existencia de condicionamientos negativos.

Todo esto conlleva que la tendencia de la medicina del trabajo sea moverse más por normativas legales de obligado cumplimiento que por evidencia scientíficas a fin de establecer la relación causa-efecto de las enfermedades relacionadas con el trabajo.

Es más, se han hecho algunas sugerencias en el sentido de que la medicina de empresa tiene más el papel de agente a fin de intentar controlar el absentismo laboral que de atención de las enfermedades laborales26. Por ello, no es extraño que la demanda de asistencia de trastornos de salud relacionados con el trabajo llegue a los centros de atención primaria, como así se ha registrado en un área básica –Castelldefels (Barcelona)–, donde hasta casi el 16% de una muestra de 207 bajas de incapacidad laboral transitoria por enfermedad común se relacionaban con las condiciones de trabajo27.
La organización de la salud laboral en las empresas sanitarias ha estado en consonancia con el modelo general de medicina de empresa obligatorio y vigente desde la década de los años sesenta, si bien la implementación de la salud laboral en los hospitales ha sido más tardía (data de hace 2 décadas), ya que por su propia misión se les otorgaba implícitamente la aplicación del conocimiento médico.

En 1994, de los 74 hospitales de la Xarxa Hospitalària d’Utilització Pública (XHUP) de Catalunya existentes en aquel tiempo, apenas 20 (27%) hospitales contaban con un profesional dedicado específicamente a la salud laboral.

La actividad recaía parcialmente en un médico de medicina preventiva o de un servicio asistencial en 40 (54%) hospitales, y el resto de los hospitales carecía del servicio de salud laboral en su organización.

La actividad asistencial en las unidades de salud laboral de los hospitales se ha articulado, en su gran mayoría, alrededor de los especialistas en medicina del trabajo, con dependencia jerárquica de los departamentos de recursos humanos en el 46% de los centros, seguidos de la dirección médica en el 23% y la gerencia en el 11% de los hospitales6.

Los médicos de empresa de los hospitales, como sus colegas especialistas de medicina del trabajo, identifican bien los accidentes laborales, fundamentalmente los derivados del riesgo biológico propio de estas empresas.
Sin embargo, y pese a la paradoja de tener muchos más medios tecnológicos, más recursos científicos e incluso la posibilidad de recurrir a otros colegas expertos en enfermedades de origen laboral reconocido, participan en las condiciones organizativas limitantes ya expuestas.

De esta forma, y en los mejores casos, con una buena práctica de promoción de la salud, la medicina de empresa en los hospitales se ha convertido en servicios de medicina comunitaria de asistencia primaria ambulatoria de las enfermedades comunes, a fin de ayudar y dar comodidad asistencial a los trabajadores.

A partir de la Ley 31/1995 de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), que separa las tareas de asistencia médica laboral de las tareas de vigilancia de la salud en los hospitales y los demás servicios sanitarios, igual que en otras empresas, los especialistas en medicina del trabajo se han visto abocados a integrarse en servicios de prevención multidisciplinarios con otros profesionales implicados en la seguridad y la higiene industrial.

Pese a que la ley mencionada se ha desarrollado posteriormente en reales decretos sobre la protección de la salud y seguridad contra los riesgos químicos en el trabajo28, y se han establecido reglamentos y guías de los servicios de prevención, hay una discordancia entre lo legislado y la realidad.

En los servicios sanitarios, y al contrario que en otros ámbitos de la sociedad civil, la ley va muy por delante de la realidad en la prevención de los riesgos laborales. Aunque hay algún ejemplo excepcional, como el Hospital Sierrallana de Torrelavega en Cantabria –pionero en el ámbito público sanitario español–, que en junio de 2005 ha obtenido la certificación OHSAS 18001:1999 del Sistema de Gestión de Prevención de Riesgos Laborales29, la implantación de la prevención delos riesgos laborales es más que deficiente en la mayoría de los hospitales.

Tanto es así que en 2004 aún no se había realizado estudios de siniestralidad en el 70% de los hospitales de Madrid y en el 60% no se había realizado ninguna evaluación de riesgos, tal como establece la LPRL30.

A la falta de cultura de la prevención de los riesgos laborales en los centros sanitarios no somos ajenos los profesionales de las áreas asistenciales distintas de las propias de la salud laboral. Hace años que en la mayoría de los hospitales hay servicios y comisiones técnicas que realizan tareas relacionadas con la prevención de riesgos laborales, como, por ejemplo, los comités de infecciones, radioprotección, farmacia y, más específicamente, los comités de seguridad y salud, que cuentan con representantes de la empresa y de los trabajadores.

A tenor de la realidad, la falta de consideración de la importancia de los riesgos laborales, que incluye desde su evaluación hasta la identificación y la gestión de los trabajadores sensibles a determinados riesgos y la elaboración del plan de prevención, son notorios el desprecio o la minusvaloración y la invisibilización del tema. Es hora de que los departamentos de relaciones laborales piensen, además de en el absentismo laboral relativamente alto en el sector, en proteger la salud de los trabajadores.

También es hora de que las asociaciones profesionales y sindicales apuesten por la salud.

La salud no tiene precio,no puede ser objeto de negociación.

El marco normativo de la deontología médica distingue entre el error médico y la negligencia. Mientras que el error es la equivocación por la que el resultado no es el deseado pese a haberse hecho todo lo conveniente y de forma correcta conforme a la conducta médica, la negligencia es la conducta médica que se aleja de las normas éticas y de la buena práctica –la lex artis– recomendada31.

Esto es, la negligencia se produce por desidia o por desconocimiento grave e injustificable del procedimiento admitido como correcto por la comunidad médica y científica32. En la actualidad, hay suficientes conocimientos médicos para saber las consecuencias de la falta de medidas de seguridad en la prevención de los riesgos laborales para la salud de los trabajadores sanitarios.

Por tanto, desde la ética y la deontología médicas y desde la ciencia, estamos convocados todos los profesionales de la salud, y en particular aquellos con responsabilidades de gestión, a la tarea de prevenir los riesgos laborales.

No aplicar el conocimiento médico en la adopción de medidas de seguridad en las empresas sanitarias es una falta de la ética médica fundamental, entendida como lo justo, lo correcto y lo bueno. La norma de «primum non nocere », relativa a la actuación individual del profesional de la medicina, es en la actualidad –cuando la práctica profesional se realiza en forma colectiva– una norma relativa que afecta también a las organizaciones, y por tanto es un parámetro de calidad asistencial.

Agradecimientos

A la Dra. Carmen Valls-Llobet, presidenta del Centre d’Anàlisi i Programes Sanitaris, y a la Dra. Francisca López-Crespi, del Centre de Seguretat i Condicions de Treball, Departament de Treball, Generalitatde Catalunya.

Al Dr. Joaquím Fernández Solá, consultor del Hospital Clínic, y al Dr. Miquel Mira Muñoz, de la Mutua Montañesa.
Su ayuda durante los últimos 2 años me ha inducido al estudio y la reflexión.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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 CroemWebRiesgosLaborales.nsf/ca9fbec891192b50c1256bd7004f727c /79fd487edd99838e41257026002cc66f
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Correspondencia: Dra. P. Arrizabalaga.
Servei de Nefrologia. Hospital Clínic de Barcelona.
Villarroel, 170. 08036 Barcelona. España.
Correo electrónico: parriza@clinic.ub.es

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¿Cómo ayudar en la enfermedad? Enfermos crónicos 5/5 (1)

Sí quieres ayudar en la enfermedad, estos consejos servirán para cualquier enfermo crónico.

¿Cómo ayuda la familia al enfermo de Fibromialgia y sindrome de fátiga cónica?

Cabe tener en cuenta, que las características de estas enfermedades, las dificultades en su evaluación y tratamiento y su falta de entendimiento determinan sín duda un elevado sufrimiento individual y familiar con unos altos costes socioeconómicos directos en consumo sanitario.
También, diversos estudios ponen de manifiesto que a estos costes directos en consumos, se añaden los costes derivados de los deficits funcionales y discapacidad que ocasiona la enfermedad condicionando, perdida de actividades y productividad tanto en el trabajo como en el hogar, y representando el 70% del total de costes socioeconómicos.

Consejos para ayudar en la enfermedad a cualquier enfermo crónico

dificultades en la adaptación que lleva a perdidas

ayudar en la enfermedad
Este hecho de nuevo vuelve a condicionar un impacto significativo en la dinámica familiar de los pacientes, agravando el distress, produciendo cambios de rol y dificultades en la adaptación que lleva a perdidas residuales significativas.

Aunque sean las características del paciente y de su enfermedad lo que determine la evolución del proceso,también la estructura de la familia, su forma de funcionamiento, el grado de distres producido y los consecuentes cambios pueden jugar un papel en el impacto producido la dificultad de adaptación, contribuyendo en definitiva al deterioro psicosocial y físico del paciente y de su entorno.

En todo caso, Una de las grandes causas de crisis en una familia es el hecho de que alguno de sus miembros padezca una enfermedad crónica o incapacitante que implique limitaciones y requiera ser cuidado.

Las dificultades serán diferentes dependiendo de cual sea la persona afectada

de sus funciones en la familia y del tipo de enfermedad.

Hablamos constantemente de la familia, es un sentimiento de pertenencia que todos tenemos, pero vamos a intentar definir de manera suscinta, las funciones de la misma, características de la familia con enfermedada crónica, patrones relacionales, pautas de comportamiento, para que a partir de esta definición y por tanto mejor comprensión del funcionamiento de la familia como sistema al cual pertenecemos y con el cual estamos en constante interrelación, podamos interactuar, modificar, cambiar, la relación en función de la obtención en suma de un equilbrio biopsicosocial en términos de salud.

Funciones de el Sistema familiar:

Soporte económico.

Crianza de los hijos (cuidado, educación, nutrición, juego, disciplina).
Trabajos domésticos (cuidado del hogar, limpieza, lavandería, trabajo en el jardín, mantenimento del hogar)
Alimentación (compra de alimentos, cocina, limpieza de la vajilla).
Transporte (conducción)
Emocional (intimidad, crianza)
Sexual
Espiritual
Relaciones, responsabilidades (familia ampliada, amigos)
Social (amigos, compañeros de trabajo/socios, organizaciones)
Tiempo libre (local, vacaciones)

ayudar en la enfermedad

Dinámica Familiar en relación a la salud:

La familia es más que un conjunto de individuos
La familia tiene patrones repetitivos de interacción que regulan el comportamiento de sus miembros.
Los síntomas del individuo, pueden tener una función determinada dentro de la familia.
La capacidad de adaptación a una realidad cambiante es característica de la familia sana.
Las necesidades de la familia se someten a las del enfermo, con lo cual suele crecer la frustración y la sobrecarga.
Se desarrollan, dentro de la familia, coaliciones y exclusiones emocionales como respuesta a la enfermedad
Las familias se adhieren a estos patrones rígidos, resultando muy difícil reajustar sus patrones, aunque estos sean muy disfuncionales.
La rigidez del estilo se mantiene, en parte, por el relativo aislamiento de la familia para “afrontar” las demandas de la enfermedad crónica.

Patrones familiares de respuestas típicas a la enfermedad :

La mayoría de familias desarrollan patrones de respuesta en los momentos primerizos a la enfermedad, en una fase aguda, después es reticiente a cambiar dichos patrones. Viven el cambio como una amenaza familiar.
La familia es consciente de los sentimientos de contrariedad, culpa, resentimento e impotencia que genera la enfermedad en sus miembros, pero experimenta estos sentimientos como incompatibles con la condición médica del paciente y con la estabilidad de la família.
Los miembros de la familia no hablan entre sí de la enfermedad, ni tampoco del impacto que está teniendo en ellos.
La mayoría de las familias con un enfermo crónico informan sobre haber tenido malas experiencias con alguna parte del sistema médico.
Las familias con pacientes crónicos se sienten cuestionadas cuando se les ofrece ayuda psicológica, porque se supone que el ofrecimiento se produce porque estan haciendo algo incorrecto.
Este tipo de familias no acostumbran a encontrar tiempo para hablar de otros tipos de problemas relacionados con la enfermedad, especialmente si tienen hijos adolescentes.

Recomendaciones a los familiares:

Es bueno hablar sobre la enfermedad; fingir que no está pasando nada no ayuda a enfrentarse con la crisis. Es importante discutir la enfermedad y sus efectos sobre la familia y sobre cada miembro en particular.

Es necesario asegurarse que todos los integrantes de la familia comprenden bien en que consiste la enfermedad, incluyendo los más pequeños.

La familia tiene que otorgar las mismas oportunidades de expresión a todos y cada uno de sus miembros. Mantener el canal de comunicación abierto puede ayudar a evitar conflictos eventuales.

Cada uno tiene que aceptar como válido la forma de sentir y de pensar de los demás integrantes, aunque no esté de acuerdo con lo que supuestamente espera la mayoría.

El funcionamiento interno de la familia tiene que flexibilizarse al máximo.Será necesario una redistribución de roles, el asumir nuevas obligaciones y creatividad para buscar soluciones frente a situaciones conflictivas.

Se tiene que verificar que cada miembro de la familia tenga claro que se espera de él.

La familia tendrá que evitar actitudes sobreprotectoras o bien hacer suposiciones sobre lo más conveniente para el enfermo. Siempre que sea posible, el enfermo tendrá que implicarse y participar activamente en las decisiones y proyectos familiares.

El paciente tiene que estar abierto a la expresión y discusión de sus necesidades y limitaciones. sin caer en el error de evitar exponerlas creyendo que de esta forma ahorra dificultades y sufrimientos a su familia.

Tendrán que ser comprendidas y respetadas las emociones y necesidades de todos los miembros de la familia y no solamente los del paciente.

Para poder cuidar al miembro enfermo de la familia, cada uno tiene que considerar prioritario su bienestar personal en armonia.

Será muy beneficioso para el paciente, al igual que para la familia, poder expresar los sentimientos y emociones abiertamente, no solamente a través de las palabras sino también con actitudes. No piense que los demás saben cuanto les quiere, demuéstreselo con gestos de afecto. Comunique sus emociones y exprese esperanza.

Permita que su familia sepa lo importante que es para usted cada uno de ellos.

Compartir estos sentimientos puede crear nuevas fuerzas para acompañar el proceso de esta enfermedad.

Si su vida sexual tambien se ha resentido, hable sinceramente con su pareja sobre el problema, sobre las limitaciones de su energía y de las alternativas. Permita que sepa lo que significa para usted la atención física: las caricias, abrazos y besos son recuerdos tranquilizadores para su pareja.

Hemos intentado hablar un poco de la familia y la enfermedad crónica, como lo son, por el momento, la Fibromialgia y el Síndrome de fatiga crónica.

Quizás un comentario para finalizar. Las familias son normalmente sanas y utilizan sus recursos propios para adaptarse a situaciones de estres como la enfermedad crónica en un miembro de la misma, pero es todo el sistema familiar el que se moviliza en busqueda de una adaptación funcional en términos de salud.

Sólo ocasionalmente el paciente y la familia pueden tener dificultades en encontrar los recursos que tienen, para realizar los cambios necesarios para una nueva situación, y puede ser necesaria la ayuda de un terapeuta familiar para reencontrar los mismos y entrar de nuevo en una situacion de equilibrio biológico, psíquico y social.

Esperamos que estas breves notas les sean de ayuda.

Emili Gómez Casanovas
Médico Reumatólogo
Comite Científico
Escrito para Fundación FF

Bibliografia mas relevante:
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 4.- Buckhardt CS, Clark SR, Bennett RM: Fibromyalgia and quality of live: a comparative anaysis. J Rheumatol 1993;21:714-720
 5.- Moratalla Gellida T. En Psicología en la familia . Editorial Tibidabo 2003.
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Síndrome del intestino irritable en mujeres 4/5 (1)

Un equipo del grupo de investigación en Fisiología y Fisiopatología Digestiva del Instituto de Investigación del Hospital Universitario Vall d’Hebron, de Barcelona, ha publicado un artículo en “Gastroenterology” donde se describen los mecanismos fisiopatalógicos que podrían explicar por qué las mujeres padecen con el doble de frecuencia el denominado síndrome del colon irritable.

El exceso de estrés que afecta a las mujeres en nuestras sociedades se configura como el desencadenante que altera el correcto equilibrio fisiológico del intestino.

Síndrome del intestino irritable más frecuente en mujeres

Los investigadores han demostrado que el exceso de estrés vital produce, entre otros perjuicios, una alteración en la barrera intestinal. En particular el cúmulo de situaciones vitales comunes -muerte o enfermedad de familiares, hipoteca, problemas laborales o sentimentales, etc.- durante el último año, provoca respuestas anómalas en la mucosa del yeyuno que desequilibran la correcta regulación de su fisiología.

Los autores, partiendo del conocimiento empírico y epidemiológico que asociaba el estrés vital con la aparición del síndrome, diseñaron un experimento para intentar descifrar la posible relación del estrés con la predominancia femenina. Para ello seleccionaron voluntarias sanas separadas en dos grupos, estresadas y poco estresadas, de acuerdo a su nivel crónico de estrés basal, a las que se sometió a un estrés agudo (sumergir la mano en agua helada), a modo de agente nocivo, mientras se prefundía y recogía el líquido intestinal.

Respuesta hormonal

Los resultados indican que la respuesta hormonal (progesterona, estradiol, cortisol) y del sistema nervioso (frecuencia cardíaca y presión arterial) al estrés agudo fue similar en los dos grupos. Sin embargo, la respuesta psicológica, mayor en magnitud, y, sobre todo, la respuesta de la mucosa intestinal, fueron diferentes en el grupo de mujeres estresadas. En concreto, el

Síndrome del intestino irritable en mujeres

Síndrome del intestino irritable en mujeres


intestino de estas mujeres mostró una respuesta defectuosa dominada por una menor secreción de agua y por un aumento significativo de la permeabilidad. Esta respuesta podría reducir la capacidad del intestino para arrastrar los agentes exógenos nocivos y facilitar así el contacto prolongado de éstos con el sistema inmunológico provocando de esta forma una respuesta inflamatoria exagerada.

En condiciones normales, ante un estímulo nocivo (un agente tóxico, por ejemplo, o una infección), la mucosa intestinal disminuye su capacidad para absorber el contenido del tubo digestivo (permeabilidad) y secreta gran cantidad de agua para “arrastrar”, excretar, lo más rápido posible, el agente nocivo hacia el exterior. En esta situación, normal y fisiológica, podemos padecer una diarrea transitoria.

Síndrome frecuente y sin tratamiento

El síndrome del intestino irritable es la enfermedad gastrointestinal más frecuente en clínica observada en el mundo occidental, pues afecta a un 10-15% de la población adulta y representa, según los expertos, el 1-2% de todo el gasto sanitario. Su sintomatología incluye dolor abdominal crónico y recurrente acompañado de alteraciones del ritmo intestinal que van desde el estreñimiento hasta la diarrea intermitente crónica pasando, en el caso de algunos pacientes, por períodos alternantes de estreñimiento y diarrea. Esta sintomatología puede durar incluso varios años seguidos.

El diagnóstico se sustenta fundamentalmente en la naturaleza crónica de los síntomas sin la existencia de signos evidentes de enfermedad orgánica.

Los investigadores intuyen y sugieren que la persistencia de esta respuesta anómala del sistema inmunológico podría representar la primera etapa en el desarrollo del síndrome del intestino irritable y ayudar a entender la mayor prevalencia femenina, aunque los responsables reconocen la necesidad de hacer estudios comparativos entre géneros.

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Oxicodona y naloxona para el tratamiento del dolor Valora la información

«Mundipharma ha presentado esta combinación a las autoridades sanitarias europeas para su aprobación, bajo el nombre comercial Targin»

Targin Oxicodona y naloxona para el tratamiento del dolor

La compañía Mundipharma ha anunciado la presentación de Targin, un comprimido oral que combina oxicodona y naloxona de liberación prolongada, para su aprobación por parte de las autoridades sanitarias en Europa. La oxicodona es un potente agonista de los receptores opioides y la naloxona es un antagonista de los receptores opioides con acción local.

El primer principio activo proporciona el efecto analgésico deseado, mientras que el segundo evita el desarrollo del estreñimiento inducido por opioides, al bloquear sus receptores en el tracto gastrointestinal, antes de su eliminación en el hígado.

Oxicodona y naloxona para el tratamiento del dolor

En mayo de 2006, Targin obtuvo la autorización provisional de comercialización en Alemania, un procedimiento excepcional por el que las autoridades sanitarias germanas permiten la comercialización de fármacos que pueden satisfacer una necesidad médica no cubierta por las demás terapias existentes, a la espera de los resultados de los estudios en fase III.

Indicación para el tratamiento de moderado a intenso

En Alemania, este medicamento está indicado para el tratamiento del dolor moderado a intenso y la profilaxis o terapia del estreñimiento inducido por opioides. Ahora este país actúa como estado de referencia para la aprobación de Targin frente al resto de las autoridades de registro europeas. Targin se ha presentado para su evaluación a través de los Procedimientos Reguladores Europeos para el tratamiento del dolor moderado-intenso.

Las presentaciones disponibles serán 5/2,5 mg, 10/5 mg, 20/10 mg y 40/2 0mg de oxicodona y naloxona, respectivamente, con una administración cada 12 horas.

Ficha técnica Targin

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Toxina butolínica para la migraña Valora la información

Un estudio publicado en “Headache” con Toxina butolínica para la migraña muestra que tuvo efectos positivos, aunque limitados, a la hora de prevenir la frecuencia de ataques, pero que no logró reducir la gravedad de la cefalea

Las inyecciones de toxina botulínica pueden ayudar a prevenir la migraña en pacientes que sufren ataques frecuentes y que son resistentes a las terapias orales de prevención.

Durante seis meses, los Dres. Roger Cady y Curtis Schreiber, del Headache Care Center, de Springfield (Estados Unidos), evaluaron la efectividad y la seguridad de una única serie de inyecciones de toxina butolínica, en comparación a placebo, para prevenir la migraña.

Toxina butolínica para la migraña

Los resultados, publicados en “Headache”, confirman que la toxina butolínica “tuvo efectos positivos, aunque limitados, sobre la frecuencia de las migrañas, pero que no logró reducir la gravedad del dolor de cabeza”. Con todo, los pacientes tratados con toxina butolínica experimentaron menos “episodios” migrañosos y pasaron menos días con migraña que aquellos tratados con placebo. Asimismo, mejoró objetivamente la calidad de vida.

Toxina butolínica para la migraña


Toxina butolínica para la migraña

Por ejemplo, el aumento del rendimiento en la Prueba de Efectos del Dolor de Cabeza (una encuesta con seis ítems sobre el dolor, el funcionamiento general, social y cognitivo, la fatiga, la cognición y el estrés emocional) fue significativamente mayor entre los pacientes tratados con toxina butolínica que en el grupo que recibió placebo.

Los autores opinan que la toxina butolínica “sería una opción terapéutica útil” para los pacientes con dolor de cabeza y resistencia a otros fármacos preventivos.

Acceso a el estudio “Botulinum Toxin Type A as Migraine Preventive Treatment in Patients Previously Failing Oral Prophylactic Treatment Due To Compliance Issues” Headache 2008;48:900-913

Jano.es

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Endometriosis y tratamientos quirúrgicos Valora la información

Endometriosis y tratamientos quirúrgicos. Médicos estadounidenses muestran que la cirugía laparoscópica está asociada a buenos resultados inmediatos, pero presenta una elevada tasa de repetición quirúrgica a largo plazo.

Un reciente estudio, de la Cleveland Clinic (Estados Unidos) señala que, si bien la cirugía laparoscópica para tratar la endometriosis está asociada a buenos resultados inmediatos, presenta una elevada tasa de repetición quirúrgica a largo plazo.

histerectomía “demasiado radical”

Por otro lado, los autores de la investigación hallaron que aunque la histerectomía es “demasiado radical”, posee una baja tasa de repetición, mientras que la preservación de los ovarios es una “opción viable”.

Para el estudio, el equipo dirigido por el Dr. Tommaso Falcone, investigó la necesidad de realizar una segunda cirugía después de una intervención laparoscópica o una histerectomía, en un trabajo retrospectivo sobre 240 mujeres.

En las participantes tratadas con histerectomía se necesitaron menos operaciones posquirúrgicas que en las mujeres tratadas inicialmente con cirugía “conservadora”, según publica “ Obstetrics and Gynecology ”.

Endometriosis y tratamientos quirúrgicos

La tasa de fracaso fue dos veces más alta con la cirugía localizada conservadora que con la histerectomía sin extirpación de los ovarios, y seis veces más alta con la cirugía localizada conservadora que con la histerectomía con extirpación de los ovarios.

“La endometriosis es una enfermedad crónica con alta recurrencia, cuando se la trata con cirugía laparoscópica. Necesitamos mejorar el tratamiento”, explicó el Dr. Falcone.

Extirpación localizada y preservación ovárica

Entre las mujeres tratadas con una extirpación localizada y preservación ovárica (por lo menos de un ovario), el 79% “no necesitó una segunda cirugía” dentro de los dos años posteriores a la primera operación. A los cinco y siete años, el 53% y el 45%, respectivamente, seguía sin necesitar una nueva operación.

Entre las mujeres tratadas con histerectomía sin extirpación ovárica, los porcentajes de pacientes sin necesidad de una segunda operación a los dos, cinco y siete años fueron más altas (el 96%, 87% y 77%, respectivamente).

En las mujeres tratadas con histerectomía y extirpación ovárica, esos mismos porcentajes fueron del 96%, 92% y 92%, respectivamente.

“La histerectomía tiene una baja tasa de recurrencia, aunque es demasiado radical, en especial para las mujeres que quieren quedar embarazadas”, destacó el Dr. Falcone.

“Extirpar los ovarios durante la histerectomía no modifica significativamente el éxito de la cirugía, por lo que debería considerarse su conservación”, afirmaron los autores.

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Mejor tratamiento para la endometriosis revela un estudio Valora la información

Un nuevo estudio señala que si bien la cirugía laparoscópica para tratar la endometriosis está asociada con buenos resultados inmediatos, tendría una elevada tasa de repetición quirúrgica a largo plazo.

Por otro lado, los autores de la investigación hallaron que aunque la histerectomía es “demasiado radical”, posee una baja tasa de repetición, mientras que la preservación de los ovarios es una “opción viable”.

La endometriosis es un trastorno doloroso que afecta a las mujeres en su etapa reproductiva; aparece por el crecimiento del tejido de las paredes internas del útero en otras partes del abdomen, como los ovarios.

Mejor tratamiento para la endometriosis

Para el estudio, el equipo dirigido por el doctor Tommaso Falcone, de la Clínica Cleveland, en Ohio, investigó la necesidad de realizar una segunda cirugía después de una intervención laparoscópica o una histerectomía (extirpación del útero) en un estudio retrospectivo sobre 240 mujeres.

En las participantes tratadas con histerectomía se necesitaron menos operaciones posquirúrgicas que en las mujeres tratadas inicialmente con cirugía “conservadora”, publicó el equipo en la revista Obstetrics & Gynecology.

La tasa de fracaso fue dos veces más alta con la cirugía localizada conservadora que con la histerectomía sin extirpación de los ovarios y fue seis veces más alta con la cirugía localizada conservadora que con la histerectomía con extirpación de los ovarios.

Falcone dijo a Reuters Health: “La endometriosis es una enfermedad crónica con alta recurrencia, cuando se la trata con cirugía laparoscópica. Necesitamos mejorar el tratamiento”.

Tratamientos con extirpación localizada y preservación ovárica

Entre las mujeres tratadas con una extirpación localizada y preservación ovárica (por lo menos de un ovario), el 79 por ciento “no necesitó una segunda cirugía” dentro de los dos años posteriores a la primera cirugía. A los cinco y siete años, el 53 y el 45 por ciento, respectivamente, seguía sin necesitar una nueva operación.

mejor tratamiento para la endometriosis

Entre las mujeres tratadas con histerectomía sin extirpación ovárica, los porcentajes de pacientes sin necesidad de una segunda operación a los dos, cinco y siete años fueron más altas (el 96, 87 y 77 por ciento, respectivamente).

En las mujeres tratadas con histerectomía y extirpación ovárica, esos mismos porcentajes fueron del 96, 92 y 92 por ciento, respectivamente.

“La histerectomía tiene una baja tasa de recurrencia, aunque es demasiado radical, en especial para las mujeres que quieren quedar embarazadas”, destacó Falcone.

“A diferencia del saber médico, extirpar los ovarios durante la histerectomía no modifica significativamente el éxito de la cirugía, por lo que debería considerarse su conservación”, escribieron los autores.

FUENTE: Obstetrics and Gynecology, junio del 2008

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Baja vitamina D dañaría huesos pacientes con problema intestinal 4/5 (2)

Baja vitamina D dañaría huesos pacientes con problema intestinal

Mantener los niveles adecuados de vitamina D en el cuerpo ayudaría a evitar dolencias óseas en los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII), según un estudio.

Un grupo de investigadores halló una relación entre los niveles inadecuados de vitamina D y una menor densidad mineral ósea (DMO) en un grupo de pacientes con EII.

La enfermedad inflamatoria intestinal consiste en la inflamación del intestino delgado o grueso que se caracteriza por la aparición de diarrea, dolor abdominal y calambres, pérdida de peso y apetito y ulceración de la cubierta intestinal.

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa son dos tipos comunes de enfermedad inflamatoria intestinal.

La mayor incidencia de osteoporosis y fracturas es una de las complicaciones reconocidas de la EII, pero se desconoce el papel que juega la insuficiencia de vitamina D en la enfermedad ósea relacionada con le EII.

El doctor William D. Leslie y sus colegas de la University of Manitoba, en Winnipeg, Canadá, identificó a adultos recientemente diagnosticados con EII y midió la densidad mineral ósea y los niveles de vitamina D en un subgrupo de 101 sujetos.

Baja vitamina D dañaría huesos pacientes con problema intestinal

Los investigadores hallaron que sólo 22 (el 22 por ciento) tenía niveles óptimos de vitamina D. Seis pacientes, o el 6 por ciento, presentaba niveles deficientes, 38 tenían cantidades insuficientes y 35 registraron niveles marginales de la vitamina.

Las cantidades mayores de vitamina D se relacionaron con una DMO superior, mientras que los menores niveles se ligaron a una densidad ósea inferior.

En 94 de los 101 participantes en que se repitieron las mediciones de DMO aproximadamente a los dos años, los expertos hallaron una correlación positiva entre un aumento de la DMO en ese intervalo y los niveles de vitamina D.

“La optimización temprana de la vitamina D ayudaría a prevenir las dolencias óseas en (los pacientes con) enfermedad inflamatoria intestinal“, comentó Leslie a Reuters Health.

El próximo paso del grupo, señaló el autor, “es ver si el mal estado de vitamina D o el grado de actividad en un paciente con enfermedad inflamatoria intestinal conduce a una pérdida progresiva de la densidad ósea”.

American Journal of Gastroenterology

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