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Fibromialgia y la familia: una enfermedad crónica con impacto en la vida familiar

Fibromialgia: El cuidador

Fibromialgia, enfermedad de nuestro tiempo

La fibromialgia es actualmente una de las enfermedades más habituales en nuestras consultas médicas y psicológicas. Se calcula que entre el 2-3% de la población española sufre esta dolenciaI que provoca a quien la padece un enorme impacto a nivel físico (dolor generalizado, parestesias, trastornos del sueño, fatiga, rigidez muscular matutina, etc.), psicológico (principalmente trastornos adaptativos, ansiedad y depresión) y social (incapacidad para realizar las tareas habituales, incomprensión familiar y social, etc.).

Son muchas las incógnitas que rodean a la enfermedad (etiología, tratamientos farmacológicos, mecanismos de acción de la enfermedad, etc.), lo que provoca un cierto escepticismo en la clase médica y en la propia familia.
Los enfermos de fibromialgia habitualmente recorren un amplio número de especialidades médicas (habitualmente neurología, medicina interna, traumatología, psiquiatría, reumatología) antes de ser diagnosticados, debido a los muy diversos síntomas que padecen (ánimo deprimido, migrañas, fatiga, dolores inespecíficos), peregrinaje que supone una gran carga emocional tanto en los pacientes como en la familia.

Una vez realizado el diagnóstico, los enfermos de fibromialgia suelen sentirse desamparados por la poca información existente sobre la enfermedad y la falta de un tratamiento definitivo para paliar los síntomas (a veces incapacitantes) que produce esta enfermedad. Además, deberán adaptarse a vivir con la enfermedad y asumir un papel activo en el tratamiento.

Las pautas de tratamiento habituales incluyen el tratamiento farmacológico (antidepresivos, AINES, etc.) y el tratamiento no farmacológico, que abarca el ejercicio físico, la rehabilitación y el tratamiento psicológicoII

-Dichos tratamientos irán encaminados a mejorar la calidad de vida de los pacientes y a disminuir los síntomas asociados a la depresión y a la ansiedadIII. En este sentido, la psicopatología previa, la personalidad, la calidad de las relaciones sociales que tienen estos enfermos, la estabilidad familiar y económica y el apoyo sociosanitario serán fundamentales para la adaptación a la enfermedad.

Una vez establecidas las pautas de tratamiento, será necesario aprender a vivir con la enfermedad, aprendizaje que debe abarcar a toda la unidad familiar, con la complejidad que esto conlleva.

La familia, esa gran olvidada

Con el diagnóstico de la enfermedad comenzará una nueva etapa familiar, marcada por la presencia invisible pero innegable de la fibromialgia.
Fruto de las dificultades propias de este proceso de adaptación pueden aparecer alteraciones familiares a distintos niveles: estructural, evolutivo y emocionalIV.

A nivel estructural, en la familia pueden aparecer alteraciones como son el establecimiento de patrones rígidos de funcionamiento (alianzas familiares en torno a, por ejemplo, las tareas del hogar, que impiden la flexibilidad), cambio en los roles familiares (como la asunción de responsabilidades impropias de la edad por parte de los hijos) y aislamiento social (tanto de la persona que sufre la enfermedad como de la pareja, que deja de acudir a acontecimientos sociales por no “abandonar” a su pareja).

El diagnóstico de una enfermedad crónica como la fibromialgia supone una ruptura del ciclo evolutivo familiar, en cuanto que la familia debe replantearse nuevamente su rutina, necesidades, expectativas de futuro, etc., teniendo como referencia la enfermedad.

Esta alteración del ciclo evolutivo afecta a toda la familia nuclear, aunque especialmente a la pareja, que verá cómo los planes de futuro se ven reducidos sensiblemente. Los distintos miembros de la familia deberán adaptarse a la nueva situación familiar, algo que no siempre resulta sencillo, pudiendo aparecer mecanismos de defensa que en ocasiones pueden llegar a ser patológicos, tales como la sobreprotección o la negación de la enfermedad.
Fibromialgia y la familia

Conocer la enfermedad

Conocer la enfermedad resulta fundamental para la adecuada adaptación familiar. En este sentido, grupos psicoeducativos para pacientes V, VI o familiares han resultado eficaces para la mejora de aspectos psicológicos (principalmente ansiedad y depresión), el control del dolor y el incremento de la calidad de vida.
Cuando el objetivo primordial es ampliar los conocimientos sobre la enfermedad y estar al día de las últimas novedades existentes a nivel de tratamiento, diagnóstico, líneas de investigación, etc. los cursos divulgativos impartidos por profesionalesVII serán la mejor opción.

Experiencias como las Escuelas para Familiares, promovidas en ocasiones por las asociaciones de afectados, consiguen acercar la enfermedad de una manera clara a los familiares más cercanos, convirtiéndose en espacios de comunicación y trabajo en torno a cómo adaptarse a la enfermedad y cómo manejarla en la vida diaria.

El objetivo principal de las Escuelas para Familiares, siguiendo el modelo psicoeducativo, es ofrecer a la familia educación sobre el trastorno que presenta el paciente, en este caso la fibromialgia, dar unas guías de actuación concretas, apoyo en situaciones de crisis, y estrategias para la reducción del estrésVIII.

Algunas de las indicaciones básicas que se pueden ofrecer en estos grupos son las siguientes:

-Conocer la enfermedad. Es importante que se “sienta” estar correctamente informado. Debe explicarse a los familiares qué es la enfermedad, los síntomas que produce, las líneas de investigación abiertas, las posibles explicaciones etiológicas, los tratamientos existentes, etc. Será importante recalcar la existencia de una base biológica (aunque actualmente no se conoce), su trayectoria de enfermedad crónica pero benigna, la posibilidad de llevar una calidad de vida aceptable y la necesidad de implicarse para obtener mejoría (visión activa de la enfermedad).

-Explicar el funcionamiento del dolor crónico y su relación con la ansiedad y la depresión. Según la Teoría de la Puerta de ControlIX (Melzack y Wall), la experiencia de dolor estaría compuesta por tres dimensiones: la dimensión sensorial o discriminativa (propiedades físicas del dolor), la dimensión motivacional o afectiva (o de los aspectos emocionales del dolor) y la dimensión cognitiva o evaluativa del dolor (relativa a la interpretación del dolor en función de los aspectos atencionales, experiencias anteriores, contexto sociocultural, pensamientos y creencias asociados al dolor…).
Un mecanismo de control (o puerta) situado en la médula espinal sería el responsable de seleccionar la información dolorosa que llega al cerebro, el llamado sistema de control de la compuerta, que se vería influido por las tres dimensiones (sensorial, afectiva y cognitiva).

Desde este punto de vista, el daño físico abre la puerta, pero además hay más factores que hacen que la puerta se abra, es decir, que empeoran el dolor (tales como la ansiedad, pensamientos negativos, etc.).
Por otro lado, factores como la relajación harían que la puerta se cerrase, es decir, disminuirían el dolor. Desde esta perspectiva es posible comprender mejor el dolor y entender qué mecanismos de afrontamiento serán los más adecuados para reducirlo.

-Externalizar la enfermedad. Recordar que el paciente sigue siendo la misma persona de siempre y que el enemigo común es la enfermedad.Para “luchar” contra la enfermedad se deberá crear una alianza entre los profesionales sanitarios, la familia y el paciente.

-No reforzar la conducta del enfermo. Reforzar la expresión de dolor por parte de la familia (al reaccionar pronto y responder de forma solícita a las quejas de los pacientes) es uno de los principales factores de empeoramiento y cronicidad.
A los familiares debe explicárseles que no se debe reforzar continuamente el dolor, ni hacer de él su eje principal en la convivencia familiar.

-Establecer límites al dolor. En las familias en las que existe un familiar con dolor crónico se corre el riesgo de que todas las relaciones interpersonales estén basadas en la comunicación de aspectos asociados con el estado de salud del paciente.

Para evitar esto, se pueden realizar acuerdos familiares para poner límites a la comunicación. Estos límites pueden ser temporales (sólo se puede hablar de la enfermedad en un tiempo del día determinado, que no excederá a media hora al día), espaciales (elegir un lugar, evitando que sea el dormitorio, para hablar del dolor o la enfermedad) o interpersonales (evitar hablar con los amigos, compañeros de trabajo, etc. de la enfermedad durante un tiempo excesivo, para evitar la pérdida de amistades y relaciones sociales).

-El termómetro del dolor. Hablar del dolor, siempre subjetivo, en una escala de intensidad del 0 a 10.
De este modo será más fácil que el familiar entienda el nivel de dolor en el que está el paciente. Además de la labor meramente educativa que tienen los grupos de familiares de pacientes, las Escuelas de Familiares se convierten en un lugar de desahogo y apoyo emocional, donde los participantes pueden hablar con libertad sobre las preocupaciones, miedos, sentimientos de rabia e impotencia, ilusiones, etc. que les produce la convivencia con el familiar enfermo.

Escuela para Familiares

En la Asociación de Fibromialgia y Astenia Crónica de Aragón (ASAFA) se lleva a cabo periódicamente una Escuela para Familiares durante 3 meses, en la que participan habitualmente parientes directos de personas afectadas de fibromialgia y/o fatiga crónica (parejas e hijos, aunque en ocasiones también acuden amigos, hermanos o padres).

La Escuela se creó como respuesta a la demanda que hacían los familiares de tener un espacio para ellos en la asociación, donde poder informarse adecuadamente y comunicarse con otros familiares que estuviesen pasando por situaciones similares.

Los objetivos de esta actividad son los siguientes:

  • -Dar información actualizada sobre la fibromialgia y la fatiga crónica.
  • -Crear un espacio de comunicación donde expresar las vivencias, problemas diarios, temores, etc. que provoca la convivencia con el enfermo.
  • -Disminuir los síntomas ansioso-depresivos que puedan surgir como reacción adaptativa al diagnóstico de la enfermedad crónica en el familiar.

Todas las sesiones tienen una estructura similar, en la que se dedica una parte importante a presentar un tema relacionado con la enfermedad y posteriormente se anima a establecer un debate sobre éste.
Además, al principio de la experiencia se entrega a cada participante un dossierX con información elaborada específicamente para la EscuelaXI.

Como tratar la fibromialgia y la Familia

A lo largo de las distintas sesiones se introducen temas relacionados con la enfermedad y estrategias para mejorar la convivencia familiar, siguiendo el siguiente cronograma.

-Sesión 1. Diagnóstico y características de la FM y el SFC.

Durante la primera sesión se establece un diálogo en torno a las dificultades que los familiares con FM o SFC encuentran a la hora de ser diagnosticados, así como las dudas que surgen en la familia (principalmente dudas en torno a la gravedad de la enfermedad, la veracidad de los síntomas, etc.). Una vez explicada la realidad vivida por cada participante, se procede a explicarencómo se llega al diagnóstico de la enfermedad, recalcando la necesidad de pasar por diversas especialidades médicas para descartar otras patologías que pueden cursar con dolor crónico, fatiga, etc.

-Sesión 2. Tratamiento farmacológico y no farmacológico en FM y SFC.

En la segunda sesión se explican las diferentes vías de tratamiento: farmacológico y no farmacológico (ejercicio físico, rehabilitación, grupos educativos, psicoterapia, etc.), posibles para pacientes que sufran estas enfermedades, recalcando con énfasis la necesidad de tener un médico de referencia que sea quien regule los tratamientos e informe sobre los posibles pros y contras de cada uno de ellos. Es importante recordar a los familiares que el mantener un papel activo en la enfermedad será un elemento de buen pronóstico.

-Sesión 3. Ansiedad y Depresión. Tratamiento y papel de la familia.

Se calcula que en torno al 71% de las personas con FM padecen o han padecido depresión en algún momento de su vida, porcentaje que es del 26% en el caso de la ansiedad. Estos trastornos deberán tratarse por profesionales de la salud mental, ya que acrecentarán la sintomatología propia de la enfermedad. El papel de la familia en el desarrollo y mantenimiento de estos trastornos es de gran importancia. Por ello, durante esta sesión se abordan temas como la comprensión de la enfermedad, la cercanía con el familiar que la padece, etc., pero también otros como dejar libertad al paciente para que realice sus actividades, evitar la excesiva permisividad y cuidado, etc.

-Sesión 4. Impacto del diagnóstico en la familia. Cambios en el ciclo vital.

La presencia de una enfermedad crónica en la familia supone una ruptura de la estabilidad a la que la familia en su conjunto deberá acomodarse. Durante esta sesión se trata el nivel de afectación que produce el diagnóstico y la presencia de la enfermedad a cada familia, los cambios en el ciclo vital, cómo afecta a los hijos el que uno de los padres padezca una enfermedad crónica, a la pareja, etc. Además, se van introduciendo pautas para mejorar la convivencia familiar, como mantener las aficiones individuales, no hacer de la enfermedad el centro de la vida familiar, cómo repartir las tareas del hogar y el cuidado del familiar, etc.

-Sesión 5. El Síndrome del Cuidador. Prevención y evaluación.

En ocasiones, la persona que se encarga de los cuidados principales del paciente (generalmente la pareja), puede desarrollar lo que se conoce como Síndrome del Cuidador. A modo de continuación de la sesión anterior, se introduce el concepto de Síndrome del Cuidador, hablando de qué lo produce, cómo prevenirlo, los problemas que pueden surgir por cuidar de nuestra autonomía frente al paciente, etc.

-Sesión 6. Los hijos ante la enfermedad. Revisión y despedida.

Aunque ya habremos apuntado en sesiones anteriores problemas que pueden surgir con los hijos, durante esta sesión hablamos especialmente del impacto de la enfermedad en los hijos y problemas que han ido surgiendo (o que se prevé que puedan aparecer), como rebeldía, enfado con los padres por el aumento de la responsabilidad, enfermedades psicosomáticas, etc.

Será importante en esta sesión recalcar la necesidad de hablar con los hijos sobre en enfermedad del familiar, en un lenguaje adaptado a la edad, para mejorar el entendimiento y disminuir la ansiedad que produce el contacto con la enfermedad.
Para finalizar la sesión, y con ella la Escuela de Familiares, se realiza un breve repaso de lo tratado en las distintas sesiones y se resuelven dudas que puedan haber ido surgiendo.

Conclusiones

-La fibromialgia es una enfermedad crónica de etiología desconocida que afecta a gran parte de la población (entre el 2 y el 4 %) suponiendo un gran reto para la medicina del siglo XXI.

-Es necesaria una investigación multidisciplinar y de calidad para ampliar los conocimientos existentes sobre la fibromialgia (etiología, diagnóstico, tratamiento, variables psicosociales implicadas, etc.).

-El trabajo psicoeducativo con pacientes y familiares para que conozcan la enfermedad y cómo afrontarla en el día a día permite una mejor adaptación y calidad de vida tanto en los pacientes como en los familiares más cercanos

Revista de actualidad Sanitaria

Aida Pascual López Psicóloga. Doctora en Medicina. Asociación Aragonesa de Fibromialgia y Astenia Crónica (ASAFA).

I Valverde, M.; Juan, A.; Ribas, B.; Benito Urbina, J.C.; Carmona, I.; y grupo de trabajo EPISER 2000 Prevalencia de la fibromialgia en la población española.
 Estudio EPISER 2000 [resumen]. Rev. Esp. Reumatol. 2000; 27: 157.
 II Pascual López, A.; Alda Díez, M.; García Campayo, J.; Abordaje psicosocial en enfermedades con dolor crónico: el ejemplo de la fibromialgia. La enfermería viva: actualizaciones año 2003. Madrid: Ediciones DAE (Grupo Paradigma); 2003.
 III Alda, M.; García Campayo, J.; Pascual, A.; Olmedo, M. Aspectos psicológicos de la fibromialgia. Monografías de Psiquiatría. 2003 Julio- Septiembre; XV (4): 32-40.
 IV Vázquez Castro, J.; Ramírez Puerta, D.N.; Zarco Rodríguez, J. V.Entorno familiar y paciente crónico. Semergen. 2000; 27: 24-26.
 V Goossens, M.E.; Rutten-van Molken, M.P.; Leidl, R.M.;, Bos, S.G. et al. Cognitive-educational treatment of fibromyalgia: a randomized clinical trial. Clinical effects. Economic evaluation. J. Rheumatol. 1996; 23 (7), 1246-54.
 VI Bosch Romero E.; Sáenz Romero, N.; Valls Esteve, M.; Viñolas Valer, S. Estudio de la Calidad de Vida en Pacientes con Fibromialgia: Impacto de un Programa de Educación Sanitaria. Atención Primaria. 2002; 30 (1): 16-21.
 VII García Campayo, J.; Pascual López, A. ¿Qué hacer con la fibromialgia?: guía para pacientes y familiares. Curso organizado por la Escuela Aragonesa de Cuidados de Salud. Zaragoza: 24 al 27 de noviembre del 2003 (3ª edición).
 VIII Sanz-Carrillo, C.; Arévalo de Miguel, E.; García Campayo, J. Somatización y familia: intervención del médico de atención primaria. Atención primaria. 1998; 21 (8): 545-552. IX Melzack, R.; Wall, P. The challenge of pain. London: Penguin Books; 1982.
 X Pascual López, A.; García Campayo, J. Escuela de Familia: Fibromialgia y Fatiga Crónica. Zaragoza 10 / 2004 / 124.
 XI García Campayo, J.; Pascual López, A. Aprender a vivir con fibromialgia.Barcelona: Edikamed, 2006.

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Fibromialgia dolor generalizado Dr. A. Rivera 4/5 (9)

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Fibromialgia dolor generalizado por Dr. Fernando A. Rivera, de la Clínica Mayo

La fibromialgia es uno de los síndromes crónicos dolorosos de nuestro tiempo, cuyos efectos pueden alterar seriamente la calidad de vida de quienes la padecen. Fue reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud sólo en 1992. El término data de 1976 y es la unión de las palabras “fibro”, fibra o tejido conjuntivo en latín, y los vocablos griegos “mi”, músculo, y “algia”, dolor.

Se asocia con una variada gama de síntomas, tanto físicos, como fatiga persistente y sueño no reparador, así como mentales, relacionados con ansiedad y depresión. Si bien afecta a una mínima parte de la población en los países donde se hace seguimiento de quienes la presentan, sus efectos la hacen digna de análisis y atención de la comunidad médica.

Conversamos con el doctor Fernando A. Rivera, de la Clínica Mayo de Jacksonville, Florida, quien es miembro del Colegio Médico de Estados Unidos e integra la División de Medicina de Consulta y Diagnóstico de dicho centro médico, además de ser docente de la Escuela de Medicina asociada.

P: Doctor Rivera, ¿qué es la fibromialgia?

– La definición más aceptada actualmente, nos dice que la fibromialgia es un dolor generalizado, crónico, a nivel músculo esquelético, debido a un trastorno del sistema nervioso central para la percepción del dolor, ocasionando hiperalgesia y alodinia. En términos muy simples, hay hiperalgesia cuando un estímulo que normalmente es doloroso, provoca en el paciente un dolor aún mayor, mientras que la alodinia es sentir dolor ante estímulos que normalmente no debieran provocarlo.

P: ¿Se sabe por qué se produce?

– Hasta ahora sólo se ha logrado precisar que la aparición e intensificación de los síntomas de la fibromialgia pueden tener relación con factores estresantes, tanto físicos como emocionales.

P: ¿Qué porcentaje de la población se ve afectada por fibromialgia?

– A nivel mundial se habla de un 2% a 3% de prevalencia, aunque con tasas de un 5% y hasta cerca del 10% en el nivel de atención primaria. En Estados Unidos el porcentaje es similar: alrededor de un 2% de la población la padece y las mujeres son más propensas a sufrirla, en razón de nueve a uno, en comparación con los hombres. Se calcula que alrededor de unos 10 millones de estadounidenses padecen esta condición.
fibromialgia dolor generalizado

Fibromialgia dolor generalizado

P: ¿Qué se entiende por dolor generalizado?

– En 1990 la Sociedad de Reumatología de Estados Unidos definió al “dolor generalizado” como aquél que se da en ambos lados del cuerpo, izquierdo y derecho, sobre como por debajo de la cintura, además de dolor esquelético axial, esto es, afectando la columna cervical, la parte anterior del tórax, la espina torácica o la parte baja de la espalda. Además, el paciente debe sentir este dolor en al menos 11 de 18 puntos predeterminados, denominados “puntos sensibles”, “tender points” en inglés, que son dolorosos a la palpación digital.

Entre estos puntos podemos citar la base del cuello, el codo, la parte medial de las rodillas, próxima a la articulación y los glúteos.

P: ¿Qué tipo de palpación provoca esta respuesta?

– Debe practicarse con una fuerza aproximada a 4 kilos u 8,8 libras. Para un punto sensible considerado positivo al dolor, el paciente debe declarar que la palpación efectivamente le causó dolor, teniendo en cuenta que “doloroso” no es lo mismo que “sensible”.

P: Pero, ¿puede tratarse de un trauma pasajero?

– No es así; pacientes que cumplen con ambos requisitos, dolor generalizado y sensibilidad en al menos 11 de los 18 puntos, y que han tenido este dolor por un mínimo de tres meses, padecen fibromialgia y así se les debe informar claramente. Ahora bien, el diagnóstico clínico de fibromialgia no queda descartado si el paciente tiene un segundo desorden clínico. Se entienden por tales, cuadros de origen psiquiátrico que pueden tener efectos físicos, como crisis de pánico, ansiedad, depresión, anorexia nerviosa, hipocondría, etc.

P: ¿Podría diagnosticarse como fibromialgia una condición que no lo sea?

– En 2010, la Sociedad de Reumatología de Estados Unidos concluyó que para ser diagnosticado con fibromialgia, el paciente debe tener tres condiciones:

a) Tener un índice de dolor generalizado de 7 (en escala de 0 a 19) e índice 5 en la escala de gravedad sintomática, (0-9 puntos) o índice de dolor entre 3 y 6, pero con escala de gravedad sintomática de 9 puntos;

b) Haber tenido estos síntomas en el mismo nivel por al menos tres meses y

c) No tener un desorden que pueda dar otra explicación al dolor. El equipo médico debe hacer un diagnóstico diferencial para descartar otras patologías que puedan ser consideradas como fibromialgia sin serlo, como polimialgia reumática, infecciones virales, artritis reumatoide en fase inicial, déficit severo de vitamina D, tumores cancerosos malignos, entre otros.

P: ¿La fibromialgia tiene síntomas asociados?

– Así es. Por ejemplo, fibromialgia puede provocar, “cansancio mental“, (foggy brain), que consiste en problemas de razonamiento y memoria; dolores de cabeza o jaquecas; hipersensibilidad a la luz, a los sonidos, olores y temperatura; colon y vejiga irritables; dolor pélvico; dolor de la articulación temporomandibular (la articulación entre el hueso temporal del cráneo y la mandíbula, responsable de la función masticatoria).

También pueden presentarse mareos, parestesia (sensación de adormecimiento y hormigueo), pérdida de equilibrio e infecciones crónicas o recurrentes, como sinusitis o infección respiratoria alta, la que afecta al tracto respiratorio superior (nariz, senos nasales, laringe, faringe).

Otros fenómenos que causan fatiga en el paciente son un sueño no reparador y el “síndrome de piernas inquietas”, que es básicamente sentir un dolor de piernas nocturno y movimientos involuntarios para tratar de aliviarlo, afecta más frecuentemente a personas de mediana edad y adultos mayores.

P: ¿Ayuda pedir exámenes de laboratorio al paciente?

– Aunque no hay biomarcadores específicos que indiquen la presencia de fibromialgia, es útil pedir un hemograma completo, que incluya velocidad de sedimentación globular y nivel de proteína C reactiva. Ésta, se eleva cuando hay inflamación en el organismo, aunque no indica dónde se localiza exactamente.

También conviene pedir otros exámenes, como prueba de función tiroidea, nivel de vitamina D, panel metabólico completo, pruebas estándar de detección de cáncer (antígeno especifico de la próstata, por ejemplo). Un electrocardiograma en caso de fatiga extrema, así como una tomografía articular si hay sospecha de sinovitis, o sea, irritación en la membrana que recubre las articulaciones.

P: Si el médico tratante tiene la sospecha de que un paciente tiene fibromialgia, ¿a qué especialistas debe derivarlo para confirmar o desmentir este diagnóstico inicial?

– Como los síntomas son tan variados, ya que no hay una causa especifica que desencadene la fibromialgia, a la vez que no puede diagnosticarse por medio de ningún método de laboratorio clínico, ni a través de exámenes de laboratorio, ni por radiografías u otros procedimientos patológicos, biopsia, por ejemplo, es necesario un enfoque multidisciplinario, que incluya informes de reumatólogo, internista, experto en medicina del dolor y también psiquiatra o psicólogo.

P: ¿Cómo se trata la fibromialgia?

Con terapia no farmacológica y/o farmacológica. La terapia no farmacológica consiste en educar al paciente para mejorar su actual condición de vida. Hacer ejercicio de bajo impacto (aeróbico, nadar en piscina) en forma regular, terapia física y terapia cognitivo-conductual.

Considerar además terapias que involucran mente y cuerpo, como yoga, tai-chi o qigong, meditación con respiración rítmica, terapias complementarias como masajes y acupuntura, trabajo creativo (arte, música, baile). En suma, fomentar la capacidad propia de cada individuo de recuperarse física y emocionalmente luego de un efecto contrario, traumático o nocivo.

La terapia farmacológica considera antidepresivos tricíclicos como amitriptilina y ciclobenzaprina; inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina, como duloxetina y milnacipran; inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (no hay claridad respecto a cuáles, hay información contradictoria); y agentes antiepilépticos, como pregabalina o gabapentina.

Actualización a 2017. En 2014 Mayo Clínic se estableció en Colombia. Podrás encontrar la información de Mayo Clinic  y del Dr. Fernando A. Rivera, de la Clínica Mayo

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Farmacos en el tratamiento de la fibromialgia Valora la información

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Estudio sobre fármacos en el tratamiento de la fibromialgia

Javier Rivera a,, Miguel Ángel Vallejo b, Joaquim Esteve-Vive sc

a Unidad de Reumatología, Instituto Provincial de Rehabilitación, Hospital Universitario Gregorio Marañón, Madrid, España
b Departamento de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos, Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Madrid, España
c Sección Reumatología, Hospital General Universitari d’Alacant, Alicante, España

Estrategias de prescripción de farmacos en fibromialgia

Introducción

El tratamiento de los pacientes con fibromialgia (FM) sigue mostrando en la actualidad dificultades. Los diferentes tratamientos que se están utilizando todavía no han obtenido unos resultados todo lo satisfactorio que se esperaba motivo por el cual las pacientes con FM siguen manteniendo las mismas manifestaciones clínicas aun bastantes años después de haber sido diagnosticadas1.

Las posibilidades de tratamiento farmacológico son bastante amplias ya que muchos fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central pueden tener efectos beneficiosos en estos pacientes2, 3.

Fármacos analgésicos, antiinflamatorios (AINE), antidepresivos, anticonvulsivantes, benzodiacepinas y otros fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central se utilizan en la primera línea de tratamiento en los pacientes con FM, aunque en la mayoría de los casos no van dirigidos hacia el tratamiento global de la enfermedad, sino exclusivamente a tratar algunos de los síntomas.

Sin embargo, y debido también a los numerosos efectos adversos de estos fármacos, es necesario conocer qué es lo que puede aportar cada uno de ellos al tratamiento de la FM y evitar la medicación excesiva, problema que se observa con frecuencia en estos enfermos.
Por otra parte, tampoco existen trabajos que determinen qué tipo de fármaco es el más eficaz, o en qué secuencia o asociación se deben utilizar para obtener la mejor respuesta posible.

Por tanto, en esta situación, a la hora de administrar un fármaco para tratar la FM le corresponde al facultativo elegir entre varias posibilidades pero desconociendo realmente cuál es la estrategia que resulta más eficaz.

El objetivo de este trabajo es analizar las diferentes estrategias de tratamiento farmacológico seguidas por reumatólogos especializados en el tratamiento de pacientes con FM y determinar cuáles de ellas son más eficaces.

Métodos

Pacientes

Se incluyó de manera consecutiva a mujeres y hombres mayores de 18 años con el diagnóstico de FM según los criterios del American College of Rheumatology4, entre enero y abril del 2007. Los pacientes procedían de las consultas externas de reumatología de 15 centros distintos distribuidos por toda España (proyecto ICAF).

Todos los facultativos que participaron en el estudio fueron seleccionados por su dedicación especial al tratamiento de pacientes con fibromialgia. Previamente a comenzar el estudio, se realizó una reunión con todos los centros participantes para homogenizar criterios de actuación entre los diferentes facultativos siguiendo las recomendaciones del Documento consenso de Sociedad Española de Reumatología sobre la fibromialgia2.

Se consideraron criterios de exclusión las enfermedades incapacitantes cardiopulmonares o de otro tipo, obesidad mórbida, enfermedades reumáticas inflamatorias y enfermedades psiquiátricas descompensadas. También se excluyó a aquellos pacientes involucrados en procesos de demandas de informes de incapacidad, litigios o cualquier tipo de compensación económica.

El protocolo del estudio fue aprobado por el comité ético de investigación clínica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

Diseño del estudio

Se trata de un estudio prospectivo con 2 visitas separadas por un periodo de 3 meses, en el que se instaura un tratamiento con fármacos en condiciones de práctica clínica habitual.

En la visita inicial, después de la firma del documento de consentimiento informado, se realizó una entrevista cara a cara con el paciente en la que se recogieron las variables socio demográficas, clínicas, y los fármacos que estaba utilizando en ese momento para tratar la FM.

La evaluación clínica se realizó mediante el cuestionario ICAF recientemente validado en nuestra población5, 6. Se compone de 4 factores: emocional, físico, afrontamiento activo y afrontamiento pasivo, así como una puntuación global. El ICAF evalúa aspectos emocionales, como la ansiedad y la depresión, y el impacto que producen en el entorno social del paciente (factor emocional).

También evalúa la capacidad funcional del paciente, fatiga, calidad de sueño o dolor (factor físico) y la forma en la que el paciente afronta su enfermedad (factores de afrontamiento activo y pasivo).

En cuanto a la forma de puntuar: cuanta más alta sea la puntuación de cada uno de los factores y de la puntuación global peor es la situación clínica del paciente, salvo en el afrontamiento activo que indica que el paciente dispone de más recursos para afrontar la enfermedad (anexo 2 «Índice Combinado de Afectación en pacientes con Fibromialgia (ICAF). Versión en español»).

En la evaluación de los fármacos se incluyeron principalmente aquellos que actúan sobre sistema nervioso central: benzodiacepinas, hipnóticos, antidepresivos, anticonvulsivantes, antihistamínicos, antipsicóticos, así como analgésicos, opioides y AINE.

A continuación, se prescribió el nuevo tratamiento según condiciones de práctica clínica habitual, modificándose el tratamiento que venía realizando el paciente si así lo consideraba el facultativo especialista. Se aconsejó a todos los pacientes la realización de ejercicio físico de una manera genérica; sin embargo, otros tratamientos no farmacológicos como terapia psicológica, técnicas de relajación, acupuntura, dietas o masajes se mantuvieron en las mismas condiciones previas que venía realizando el paciente. No se realizó otra recomendación terapéutica especial y tampoco hubo ninguna limitación para la prescripción del tratamiento farmacológico en ninguno de los centros donde se realizó el estudio.

En la visita final se volvieron a realizar las mismas evaluaciones que se hicieron en la primera visita y se cuantificaron nuevamente los fármacos que estaba tomando el paciente.

Análisis estadístico

Antes de comenzar con el análisis, los datos de los pacientes fueron cuidadosamente revisados para estudiar la distribución de frecuencias y detectar posibles defectos de recogida. Los datos correspondientes a las puntuaciones del ICAF están expresados en puntuaciones T, como se ha descrito previamente en el trabajo original5.

En el análisis estadístico se compararon el número y el tipo de fármacos utilizados en la visita inicial frente a la visita final, así como las diferencias en la puntuación global y de cada uno de los factores que componen el ICAF.

Los datos perdidos fueron resueltos siguiendo 2 estrategias: para los datos de la visita inicial se usó la media vertical correspondiente a cada grupo, y los datos perdidos de la visita final se completaron arrastrando los datos de la visita inicial, procedimiento considerado como más conservador.

Se realizó un análisis estadístico descriptivo de los datos en ambas visitas y se comparó mediante el t-test para muestras relacionadas las diferencias entre las puntuaciones de las vistas inicial y final.

Para valorar la eficacia del tratamiento entre ambas visitas se calculó el tamaño del efecto. El tamaño del efecto es un índice que expresa la magnitud de un cambio7, es decir, un índice de cuánta es la diferencia que existe entre dos grupos. La magnitud del tamaño de efecto se mide según las categorías de Cohen, donde se considera un valor > 0,8-0,5 como grande, entre 0,5-0,2 como moderado y < 0,2 como pequeño.

Se usó el programa estadístico SPSSWIN versión 17.0 para realizar el análisis estadístico y se consideró significativo un valor de p<0,05.

Resultados

Se incluyó en el análisis a 232 pacientes, con una proporción de mujeres del 98%, una edad media de 47,7±8,6 años y un tiempo de evolución de la enfermedad de 4,3±4,0 años. Todos los facultativos aportaron aproximadamente el mismo número de pacientes al estudio.

El número de fármacos para tratar la FM fue de 3,1±1,6 fármacos/paciente en la visita inicial, con la distribución que puede observarse en la Tabla 1. Después del tratamiento el número de fármacos se incrementó hasta 3,4±1,9 fármacos/paciente (p<0,017) en la visita final. Los cambios más importantes entre ambas visitas se produjeron entre los AINE, antidepresivos, benzodiacepinas y anticonvulsivantes (Tabla 1).

farmacos en el tratamiento de fibromialgia

Tabla 1. Tipo de fármaco utilizado en 232 pacientes con FM y cambios individuales producidos después del tratamiento en condiciones de práctica clínica habitual

tipos de farmacos fibromialgia

Para el análisis posterior solo se han tenido en cuenta los fármacos directos sobre el sistema nervioso central y se han descartado analgésicos y AINE. Por otra parte, el consumo de hipnóticos se ha sumado al uso de benzodiacepinas, ya que en muchos casos se emplean igualmente para inducir el sueño.

Los cambios más significativos fueron: un aumento del número de antidepresivos, pasando de 0,50±0,50 a 0,71±0,45 (p<0,0001) antidepresivos/paciente; un aumento del número de anticonvulsivantes, pasando de 0,14±0,35 a 0,41±0,49 (p<0,0001) anticonvulsivantes/paciente, y una reducción en el número de benzodiacepinas, pasando de 0,48±0,50 a 0,38±0,48 (p<0,001) benzodiacepinas/paciente. En cuanto al número de fármacos introducidos en el tratamiento, en 87 pacientes se introdujo solo uno, en 15 pacientes se introdujeron 2 y en 4 pacientes se introdujeron 3 fármacos simultáneamente.

Desde el punto de vista de las manifestaciones clínicas, hubo una mejoría significativa entre la visita inicial y la final que afectó al factor emocional, físico, afrontamiento activo y puntuación global en el conjunto total de pacientes.

Estrategias específicas de cambio de tratamiento y sus consecuencias

Las estrategias específicas de cambio en el tratamiento seguidas por los facultativos del estudio fueron añadir un anticonvulsivante solo (17,7% pacientes), añadir un antidepresivo solo (14,7% pacientes) o añadir ambos fármacos simultáneamente (6,5% pacientes).

No obstante, hay que destacar que la estrategia más frecuente de todas fue dejar el tratamiento como estaba sin modificación alguna en el 35,8% de los pacientes. Dentro de este grupo, el 26% de los pacientes no tomaba medicación para el sistema nervioso central, pero el 25% de ellos tomaba uno, el 36% tomaban 2 y el 11% tomaban 3 de los fármacos.

Las restantes estrategias fueron muy variadas y se utilizaron en el 25,3% de los pacientes. En muchos casos, la estrategia consistió en la supresión de un fármaco junto a la introducción de otro, por lo que resultó difícil valorar su efectividad de forma individual.

En la visita inicial, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre estos grupos de tratamiento en las variables basales estudiadas como: edad, sexo, tiempo de evolución de la enfermedad, tiempo transcurrido desde el diagnóstico o situación laboral. Tampoco se encontraron diferencias basales en la puntuación global del ICAF ni en ninguno de sus cuatro factores (Tabla 2).

Tabla 2. Diferencias en los factores y en la puntuación global del ICAF entre los grupos de pacientes en los que se introdujo un anticonvulsivante (ACO; n=41), un antidepresivo (ADE; n=34) o ambos fármacos simultáneamente (ACO+ADE; n=15). En la tabla se muestran los valores de la visita inicial, visita final y el tamaño del efecto entre ambas

Estrategias de prescripción de farmacos en fibromialgia

Cuando se consideraron las medidas terapéuticas tomadas posteriormente, se analizaron 2 situaciones:

la presencia o ausencia de cambios.

Cuando se comparó a los pacientes a los que se suspendió algún fármaco (n=26) con aquellos otros en los que se introdujo algún fármaco (n=102), la única diferencia significativa fue que el factor emocional puntuó más (tenían una peor situación emocional) en el grupo de pacientes a los que se introdujo algún fármaco (49,77±8,87 vs. 54,45±9,92, p=0,021), pero no hubo diferencias significativas en los otros factores o en la puntuación global.

En el grupo de pacientes en los que se utilizó la estrategia de no modificar el tratamiento, no se encontró un beneficio adicional para los pacientes. La puntuación global del ICAF y la de sus factores no se modificaron significativamente en este grupo de pacientes entre la visita inicial y final.

En el grupo de pacientes en los que la estrategia consistió en añadir solo un anticonvulsivante, se produjeron diferencias significativas en los factores emocional y físico, así como en la puntuación global con un tamaño del efecto moderado (Tabla 2).

En aquel otro grupo de pacientes en los que se añadió solo un antidepresivo, se produjeron también diferencias significativas en la puntuación global y en los factores emocional y físico, con un tamaño del efecto algo más elevado que en el grupo anterior (Tabla 2). Cabe destacar que el mayor efecto entre los factores se consiguió en el componente físico del ICAF.

Por último, en el grupo de pacientes en los que la estrategia consistió en la introducción de ambos fármacos, antidepresivo y anticonvulsivante, se produjo el mayor efecto de todos con unas cifras del tamaño del efecto próximas a 1 (Tabla 2).

Mientras que las estrategias de añadir un antidepresivo o un anticonvulsivante fueron realizadas por lo general de forma exclusiva, la estrategia de cambio con las benzodiacepinas no fue tan homogénea.

Se añadió y se suspendió de manera exclusiva casi al mismo número de pacientes, pero, además, los cambios de benzodiacepinas se acompañaron con más frecuencia de la introducción o supresión de los otros 2 fármacos. Sin tener en cuenta los cambios realizados en los otros 2 fármacos, en el cómputo general se suspendieron benzodiacepinas en 36 pacientes y se añadieron como fármaco nuevo solo en 3 pacientes.

El análisis de la estrategia de suspender benzodiacepinas produjo una mejoría en la puntuación global y en todos los factores con excepción de afrontamiento pasivo (no se muestran datos).

Discusión

En este trabajo se han analizado algunas de las estrategias más frecuentes de administración de fármacos seguidas por un grupo de facultativos con especial dedicación al tratamiento de pacientes con FM, en condiciones de práctica médica habitual.

Los resultados sugieren que determinados cambios en la estrategia de administración de fármacos se acompaña de modificaciones significativas en la situación clínica de los pacientes.

Como estrategia general, hubo un aumento significativo del número total de fármacos empleados para tratar a los pacientes siendo lo más frecuente introducir un solo fármaco.

Algunas de las estrategias de tratamiento fueron más utilizadas que otras por los facultativos de este estudio y, entre todas ellas, las estrategias de incorporar un antidepresivo, un anticonvulsivante de forma individual, o ambos fármacos a la vez fueron claramente más frecuentes. Otro tipo de estrategias como, por ejemplo, la de suspender benzodiacepinas, aunque existen indicios de que pueda ser también beneficiosa, no ha podido ser comprobada en este trabajo debido al escaso número de pacientes en esa situación y a que esta estrategia iba acompañada, con frecuencia, de cambio de algún otro fármaco.

No obstante, la estrategia de no realizar cambios en el tratamiento fue la más frecuente de todas afectando al 36% de los pacientes. Sin embargo, en este grupo de pacientes la evaluación clínica de la vista inicial y final no mostró diferencias significativas en la situación clínica de los pacientes.

Sigue habiendo un gran escepticismo en lo que concierne a la FM8 y una idea bastante extendida entre los facultativos es que el tratamiento farmacológico no aporta demasiados beneficios por lo que con frecuencia solo se les administran fármacos para tratar el síntoma del dolor, principalmente analgésicos y AINE.

Una explicación posible puede radicar en el hecho de que en la Unión Europea no existe ningún fármaco cuya indicación de tratamiento sea la FM, mientras que la FDA americana ha autorizado ya 3 fármacos, 2 antidepresivos inhibidores duales de serotonina y norepinefrina (duloxetina y milnacipram) y un fármaco anticonvulsivante (pregabalina) con esta indicación.

Por tanto, en la Unión Europea estos fármacos solo se pueden administrar cuando hay que tratar las manifestaciones clínicas para las que están aprobados y, sin embargo, en muchos pacientes con FM estas manifestaciones clínicas no son precisamente las más relevantes.

En este sentido, el hallazgo en nuestro trabajo de que la única diferencia entre pacientes a los que se introdujo y aquellos otros a los que se suspendió algún fármaco era el factor emocional, que mide ansiedad y depresión, corrobora que dichos fármacos se prescribieron para tratar estos síntomas y no otros como el dolor, cansancio o capacidad funcional que son medidos por el factor físico.

Un metanálisis reciente9 ha demostrado que diversos antidepresivos producen un efecto favorable particularmente sobre el dolor, sueño, estado de ánimo, fatiga y alteraciones del estado ánimo, pero con un tamaño del efecto bajo en lo que respecta a calidad de vida percibida. Algo similar ocurre con los anticonvulsivantes, donde también se ha comprobado que existe un grado de evidencia fuerte de que pregabalina y gabapentina producen una mejoría del dolor y del sueño, pero no así de la fatiga o de las alteraciones del estado de ánimo10.

En nuestro trabajo hemos comprobado que la administración de un antidepresivo o un anticonvulsivante de manera individual mejora la situación general del paciente con un tamaño de efecto moderado.

Sin embargo, cuando se añaden ambos a la vez el tamaño del efecto aumenta casi en un 50% con respecto a los antidepresivos y hasta en un 100% con respecto a los anticonvulsivantes. Este hallazgo está en consonancia con lo sugerido recientemente por algunos autores11.

No obstante, no se puede descartar que el mero cambio de tratamiento farmacológico, añadiendo 2 nuevos fármacos, pudiera tener un efecto positivo más allá del efecto específico de éstos. El cambio en sí y las expectativas del paciente ante él pueden tener un efecto terapéutico12.

Es de destacar que el mayor efecto de estos fármacos se produce precisamente en el factor físico del ICAF seguido del factor emocional. Los factores de afrontamiento activo y pasivo no se modifican de forma significativa, ya que son maneras en las que los pacientes afrontan su enfermedad y no se modifican a corto plazo por la introducción de un fármaco6.

El criterio para seguir una estrategia determinada no ha sido del todo uniforme entre los facultativos del estudio.

Así, la estrategia de no modificar el tratamiento fue seguida por los facultativos en el 36% de los pacientes a pesar de que su situación clínica inicial en cuanto a grado de afectación era similar a la del resto de los pacientes en los que sí se utilizaron otras estrategias. Sin embargo, dentro de este grupo de pacientes, el 74% de ellos estaban recibiendo uno o más fármacos por lo que el margen de maniobra para realizar cualquier tipo de cambio era amplio.

Por otra parte, hubo un número similar de pacientes a los que se suspendieron o añadieron exclusivamente benzodiacepinas, lo cual sugiere que algunas estrategias no son compartidas de forma unánime por todos los facultativos.

La principal limitación de este estudio es que no se han podido evaluar todas las estrategias posibles de administración de fármacos sino solo las más frecuentes seguidas por los facultativos, motivo por el cual no se puede concluir sobre cuál es la estrategia más eficaz. Originalmente el estudio no estaba diseñado para ello por lo que los resultados son solo orientativos sobre la práctica clínica habitual en la muestra de unidades clínicas que intervienen en el estudio.

Otra limitación es que algunas variables no se han analizado en este estudio

y sin embargo se pueden comportar como posibles variables de confusión. Variables como la comorbilidad asociada, o los tratamientos seguidos para esta, no fueron evaluados en nuestro estudio y podrían condicionar los resultados obtenidos en relación con la eficacia de las diferentes estrategias seguidas.

Aunque inicialmente se recomendó a los investigadores que no se modificaran las condiciones previas de la terapia psicológica o la realización de ejercicio físico, es posible que a lo largo de los 3 meses de seguimiento que duró el estudio se produjera algún tipo de modificación que pudiera haber influido en los resultados.

Queremos resaltar que la importancia de este estudio radica en que nos ha permitido conocer cuáles son las principales estrategias de prescripción de fármacos para pacientes con FM seguidas en nuestro medio y en condiciones de práctica médica habitual. Aunque con los datos de nuestro estudio no podemos asegurar cuál es la mejor estrategia posible, hemos encontrado algunos datos que sugieren que entre las estrategias más frecuentes algunas de ellas podrían ser superiores a otras. Estos hallazgos deberán ser comprobados en futuros estudios.

Financiación

Este estudio ha sido financiado por el Fondo de Investigación Sanitaria (FIS) PI 07/0202, del ministerio de Sanidad y Consumo.

Conflicto de intereses

El laboratorio farmacéutico Pfizer ha contribuido económicamente subvencionando el desarrollo del proyecto ICAF como un proyecto de investigación de la Fundación Española de Reumatología. Los 3 autores del estudio han sido investigadores principales del proyecto ICAF.

Anexo 1.

Grupo ICAF: Alegre C. (Hospital Vall de Hebrón, Barcelona), Belenguer R. (Hospital 9 de Octubre, Valencia), Belmonte M. (Hospital General de Castellón, Castellón), Beltrán J. (Hospital General de Castellón, Castellón), Blanch J. (Hospital IMAS, Barcelona), Collado A. (Hospital Clínic, Barcelona), Fernández Dapica P. (Hospital Universitario 12 de Octubre, Madrid), Francisco Hernández F.M. (Hospital Dr. Negrín, Gran Canaria), García Monforte A. (Hospital Universitario Gregorio Marañón, Madrid), González Hernández T. (IPR, Madrid), González Polo J. (Hospital Universitario La Paz, Madrid), Hidalgo C. (Centro Reumatológico, Salamanca), Mundo J. (Hospital Clínic, Barcelona), Muñoz Carreño P. (Hospital General, Guadalajara), Vallejo I. (Hospital Clínic, Barcelona), Vidal J. (Hospital General, Guadalajara).

Recibido 24 Enero 2012 Aceptado 1 Febrero 2012 Autor para correspondencia. javierrivera@ser.es

Bibliografía

1.Walitt B, Fitzcharles MA, Hassett AL, Katz RS, Hauser W, Wolfe F. The Longitudinal Outcome of Fibromyalgia: A Study of 1555 Patients. J Rheumatol. 2011; 38:10. Medline
 2.Rivera J, Alegre C, Ballina F, Carbonell J, Carmona L, Castel B, et-al. Documento consenso de Sociedad Española de Reumatología sobre la fibromialgia. Reumatol Clin. 2006; 2:S55-66.
 3.Carville SF, Arendt-Nielsen S, Bliddal H, Blotman F, Branco JC, Buskila D, et-al. EULAR evidence-based recommendations for the management of fibromyalgia syndrome. Ann Rheum Dis. 2008; 67:536-41. Medline
 4.Wolfe F, Smythe HA, Yunus MB, Bennett RM, Bombardier C, Goldenberg DL, et-al. The American college of rheumatology 1990 criteria for the classification of fibromialgia. Report of the multicenter criteria committee. Arthritis Rheum. 1990; 33:160-72. Medline
 5.Vallejo MA, Rivera J, Esteve-Vives J, Grupo ICAF. Development of a self-reporting tool to obtain a combined index of severity of fibromyalgia (ICAF). Health Qual Life Outcomes. 2010; 8:2. Medline
 6.Vallejo MA, Rivera J, Esteve-Vives J, Rejas J, Grupo ICAF. A confirmatory study of the Combined Index of Severity of Fibromyalgia (ICAF): factorial structure, reliability and sensitivity to change. Health and Quality of Life Outcomes. 2011; 9:39. Medline
 7.Cohen J. Statistical power analysis for the behavioral sciences. En: Hillsdale J., editors. Erlbaum. 2.a ed. Nueva York: Academic Press; 1988. primera edición, 1977 8.Martínez Lavín M. La relación médico-paciente en el contexto de la fibromialgia. Tribulaciones y propuestas. Reumatol Clin. 2007; 3:53-4. Medline
 9.Häuser W, Bernardy K, Uçeyler N, Sommer C. Treatment of fibromyalgia syndrome with antidepressants: a meta-analysis. JAMA. 2009; 301:198-209. Medline
 10.Häuser W, Bernardy K, Üçeyler N, Sommer C. Treatment of fibromyalgia syndrome with gabapentin and pregabalin–a meta analysis of randomised controlled trials. Pain. 2009; 145:69-81. Medline
 11.Choy E, Marshall D, Gabriel ZL, Mitchell SA, Gylee E, Dakin HA. A systematic review and mixed treatment comparison of the efficacy of pharmacological treatments for fibromyalgia. Semin Arthritis Rheum. 2011; 41:335-45. Medline
 12.Colloca L, Tinazzi M, Recchia S, Le Pera D, Fiaschi A, Benedetti F. Learning potentiates neurophysiological and behavioral placebo analgesic responses. Pain. 2009; 139:306-14. Medline
 Reumatol Clin. 2012;08:184-8. - Vol. 08 Núm.04 DOI: 10.1016/j.reuma.2012.02.009

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Fibromialgia y dolor orofacial 4.67/5 (6)

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El dolor orofacial se refiere a un amplio grupo de patologías agudas y crónicas que incluyen desde condiciones simples con etiología somática hasta condiciones complejas e idiopáticas. Los dolores orofaciales más comunes incluyen la disfunción craneomandibular (DCM), las cefaleas primarias y los dolores neuropáticos.

El bruxismo del sueño y la fibromialgia son dos entidades que frecuentemente se asocian con dolor orofacial. Un gran número de pacientes con dolor orofacial crónico describe alteraciones del sueño.

El dolor orofacial es el resultado de un impulso doloroso provocado por lesiones en boca y cara, que es enviado al cerebro a través de una vía común: el nervio trigémino.

Tipos de dolor orofacial

El dolor orofacial puede ser de origen buco-dental, temporo-mandibular, muscular o describirse como neuralgia craneal.

Relación dolor orofacial y sueño

Fibromialgia y dolor orofacial

La fragmentación del sueño, el insomnio y el síndrome de apnea/hipopnea obstructiva del sueño (SAHOS) son alteraciones del sueño que se presentan frecuentemente en pacientes con dolor orofacial. La relación entre el dolor orofacial y las alteraciones del sueño es bidireccional.

El dolor puede interferir con la calidad del sueño y romper su continuidad. A su vez, las alteraciones del sueño contribuyen a un dolor más acusado, produciendo un círculo vicioso donde ambos cuadros se mantienen y amplifican.

El correcto conocimiento de la arquitectura normal del sueño mediante la polisomnografía y de las bases neurobiológicas que explican la interacción entre el dolor y el sueño nos proporcionan el conocimiento de fondo necesario para el diagnóstico y el manejo terapéutico del paciente.

En este artículo se exponen las presentaciones más frecuentes de dolor orofacial crónico y su interacción con las alteraciones del sueño, así como algunas consideraciones generales sobre el tratamiento
Palabras clave: Anestesiología, Articulación temporomandibular, Bruxismo del sueño, Cefalea, Dolor, Dolor craneofacial, Fibromialgia, Fisiopatología, Maxilares, Revisión, Sueño, Trastornos del sueño, Tratamiento, Tratamiento cognitivo-conductual, Tratamiento farmacológico

MULET PRADERA M, DE LA HOZ AIZPURUA JL
Revista de la Sociedad Española del Dolor 2014;21(Supl.2): 53-64

 

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Tratamiento Tinnitus mejorar los sintomas 4.5/5 (4)

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El tratamiento tinnitus.
El tratamiento y las estrategias para enfrentarse al tinnitus que pueden ayudar.

¿Cual es el tratamiento del tinnitus?

Consejos que pueden serle útiles para sobrellevar el constante ruido del tinnitus:

Evite la ansiedad o el estrés, ya que esto estimula a un sistema auditivo sensible de por sí.
Descanse adecuadamente y evite fatigarse.
Evite el uso de estimulantes del sistema nervioso, como el café (cafeína), el alcohol, y el tabaco (nicotina).
Duerma con la cabeza recostada en posición elevada. Se puede conseguir utilizando una o dos almohadas extra. Esto disminuye la congestión cervical, y hace que el tinnitus sea menos perceptible.

tratamiento tinnitus

tratamiento tinnitus por fibromialgianoticias.com

Sea consciente de que el tinnitus suele ser más perceptible por la noche y cuando el entorno está en calma. Cualquier ruido en la habitación, como el tic-tac del reloj o la radio a volumen bajo, ayuda a enmascarar el tinnitus haciéndolo menos molesto.

Utilice un enmascarador de tinnitus si lo encuentra útil.
Algunas personas se benefician del uso de audífonos que amplifican el ruido externo (actúan como enmascaradotes). Evite situaciones que pueden dañar su audición aún más (ruido excesivo), y proteja sus oídos de lesiones y peligros ocupacionales. Utilice protectores auditivos cuando sea necesario.

Redacción fibromialgia noticias©

Más tratamiento tinnitus

Algunas personas obtienen un gran alivio con terapias alternativas.
El asesoramiento suele ser beneficioso, especialmente si la persona tiene miedo porque cree que tiene una enfermedad grave y progresiva, como un tumor cerebral. Algunas personas temen padecer una enfermedad mental, porque el ruido esta “dentro de su cabeza”. La confianza que proporciona el especialista ayuda a calmar esos miedos y ansiedades, siempre ha de consultar a su médicos
En algunas ocasiones, la causa del tinnitus puede tratarse. Por ejemplo, si el ruido de los oídos lo causan infecciones del oído medio, los antibióticos pueden resolver el problema.

Síntomas tinnitus

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Entrevista a experto en fibromialgia 4.86/5 (7)

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Entrevista a experto en fibromialgia

Unos analgésicos potentes, propuesta de gran interés contra la fibromialgia” Así lo desvela el Dr. García, quien cuestiona recientes teorías sobre las causas de esta enfermedad -por ahora incurable- y rechaza aquellas propuestas que, situadas “fuera de la evidencia científica”, “cíclicamente” se postulan como remedios para patologías sin “tratamiento curativo”

El doctor Ferran J. García, director científico del Instituto Ferran de Reumatología, Servicio de Reumatología del Hospital CIMA Sanitas, explica que “se está avanzando en tratamientos farmacológicos” para luchar contra la fibromialgia -enfermedad hoy por hoy sin cura conocida- y buena prueba de ello son unas “propuestas de ensayos con fármacos analgésicos potentes del ámbito neurológico que serán de gran interés”.

Por otro lado, el doctor cuestiona que la intolerancia a la lactosa, las infecciones crónicas por el virus Epstein Barr y las amalgamas metálicas (plata y mercurio) dentales estén en el origen de esta enfermedad, como se ha sostenido recientemente. Por lo que respecta al surgimiento de diferentes propuestas alternativas -algunas en estudio y otras ya en práctica- para tratar la fibromialgia, García afirma que “en las patologías para las que no existe un tratamiento curativo asistimos, cíclicamente, a planteamientos que están fuera de la evidencia científica, es decir, sobre los que no existe evidencia sólida de que sean eficaces o seguros”.

-¿Qué diferencia hay entre fibromialgia y síndrome de fatiga crónica?

Son dos enfermedades distintas que pueden coexistir en la misma persona. En la fibromialgia, el síntoma principal es el dolor, aunque se asocian otros también importantes como el sueño no reparador, las alteraciones de la concentración o una fatiga que mejora con el ejercicio gradual. El Síndrome de Fatiga Crónica es una enfermedad menos frecuente en la que domina una extenuación persistente e insuperable. El enfoque de ambas patologías y su pronóstico es distinto, razón por la cual es muy importante que los profesionales hagamos un diagnóstico preciso e invirtamos en ello todo el tiempo y pruebas necesarias

.-¿Existe la pseudofibromialgia?

La percepción de dolor, exclusivamente debida a una patología psiquiátrica, no solamente existe, sino que es frecuente. No hablamos de pacientes simuladores (es decir, que falsean sus síntomas), sino de una real percepción de dolor. El término ‘pseudofibromialgia’ se acuñó para estos casos y en España ha sido propuesto, de forma muy decidida, por un prestigioso reumatólogo, el Dr. Rafael Belenguer.

Opino que, en estos casos, el término puede más bien confundir que ayudar, y lo que hay que hacer es explicar bien al enfermo que el camino de su mejoría pasa por tratamientos psicológicos y psiquiátricos y no de otro tipo; eso, en ocasiones no es fácil porque, a pesar del diagnóstico, debemos evitar trasladar al paciente la responsabilidad de su propia curación y, aún menos, culpabilizarle por su estado.

En todo caso, diferenciar estos cuadros es muy importante.

-Si bien se decía que la fibromialgia no tiene causa conocida, un libro editado recientemente sostiene que la intolerancia a la lactosa, las infecciones crónicas por el virus Epstein Barr y las amalgamas metálicas (plata y mercurio) dentales ocasionan la mayoría de los casos de fibromialgia. ¿Qué opina?

No hay ninguna evidencia científica consolidada de que esto sea así. Algunas publicaciones apuntan a que las personas con más de seis amalgamas mercuriales tienen un estado de salud global peor que quien no las tiene, razón por la que deben evitarse en base a un principio de precaución.

La intolerancia a la lactosa es un cuadro independiente que, desde luego, como otras muchas circunstancias clínicas, puede empeorar o perpetuar la enfermedad, pero no se ha demostrado que la desarrolle.

La relación entre el virus de Epstein Barr y la fibromialgia hace tiempo que quedó descartada; hoy en día ya no se considera una opción desencadenante.

-¿Cómo se ha avanzado últimamente en la investigación sobre el gen que predispone genéticamente a la enfermedad?

Escasamente. La reducción global de fondos para la investigación, la falta de apoyo a la investigación en estas patologías y la dispersión diagnóstica que ahuyenta a la industria farmacéutica no favorecen la investigación. En la actualidad, el viento sopla más en el sentido de determinar perfiles de afectación en áreas cerebrales y ver cómo podemos modificarlas, que en el estudio del riesgo genético.

-Dado que la fibromialgia no tiene cura por ahora conocida, ¿hasta dónde puede alcanzar el papel de un reumatólogo en el tratamiento de esta dolencia?

No tenemos cura, como ocurre en el 76% de las enfermedades que ocupan el día a día del reumatólogo especialista, pero sí tenemos tratamiento.

Un tratamiento precoz y abordado ‘a medida’ de cada caso permite mejorar la calidad de vida del paciente con fibromialgia en muchos casos. El reumatólogo, que es el especialista clínico del aparato locomotor, es el profesional más preparado para el diagnóstico y tratamiento de la fibromialgia, y el más preparado para su diagnóstico diferencial con otras patologías reumáticas que pueden solaparse con ella y complicar mucho el cuadro. Los pacientes diagnosticados de fibromialgia y que hace más de dos años que no ven a su reumatólogo deberían volver de nuevo a su consulta para ser reevaluados.

-Se está estudiando la aplicación de la medicina hiperbárica para tratar la fibromialgia y también se habla de la medicina biorreguladora como opción. ¿La necesidad de individualizar el tratamiento para estos pacientes favorece la aparición de una variedad de terapias destinadas a intentar disminuir el dolor asociado a la afección?

En las patologías para las que no existe un tratamiento curativo asistimos, cíclicamente, a planteamientos que están fuera de la evidencia científica, es decir, sobre los que no existe evidencia sólida de que sean eficaces o seguros. La práctica de estas técnicas no debería formar parte de una medicina responsable.

El profesional que piensa que dispone de un método eficaz y seguro para el tratamiento de cualquier enfermedad tiene la obligación científica de demostrarlo y someterse a la sana crítica y validación de colegas independientes. Por lo general, recomiendo cuestionar muy seriamente propuestas de tratamiento que no son generalizadas.

-¿Hacia dónde se encamina la investigación en el tratamiento de la fibromialgia?

Nuestra última publicación en la prestigiosa revista ‘Pain’ (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24792477) trabaja en la línea de delimitar la implicación sensorial en la fibromialgia y en este mismo sentido trabajan varios grupos internacionales. Se está avanzando en tratamientos farmacológicos y nuestra unidad de ensayos clínicos del Hospital CIMA Sanitas tiene propuestas de ensayos con fármacos analgésicos potentes del ámbito neurológico que serán de gran interés.

Otros grupos, entre ellos el Grupo de Expertos en Fibromialgia de la Sociedad Española de Reumatología (GEFISER), en el que estamos integrados, trabajan para validar y mejorar la calidad de herramientas diagnósticas.

Doctor Ferran García
Fuente: Instituto Ferran de Reumatología / Hospital CIMA Sanitas

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Amar con Fibromialgia 5/5 (2)

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Al enfermar nadie puede soportar que quien ama deja deser, no pueder ser quien era ¿Quieres saber como amar con Fibromialgia y/o Sindrome de fatiga crónica?

Como Amar con Fibromialgia y/o Sindrome de fatiga crónica

El síndrome de fatiga crónica (SFC) y la fibromialgia (FMS) son enfermedades crónicas debilitantes y poco conocidas que pueden atacar a personas de ambos sexos y de todos los grupos de edades. Parejas, amigos y familiares de personas con SFC o FMS podrían sentirse confundidos e impotentes, sin saber qué decir o cómo ofrecer apoyo.

Quizás el síndrome de fatiga crónica o fibromialgia ha atacado a su cónyuge, hijo, hermano o a un buen amigo. Cualquiera que sea el caso, es difícil para usted ver a un ser amado con dicho dolor. También la enfermedad presenta nuevos retos para su relación. Además podría empeorar cualquier problema de relación existente.

Usted quiere ser positivo y útil, pero no sabe qué hacer o decir. Tal vez ha tratado de dar su apoyo y encuentra que su ser amado reacciona con frustración.

¿Qué debería hacer?

Estos consejos de la Chronic Fatigue and Immune System Dysfunction Syndrome Association of America podrían ayudar:

Primero Hay que Entender la enfermedad

La mayoría de las personas saben muy poco, si es que nada, acerca de SFC y FMS. Ambas condiciones involucran mucho más que “un poco de fatiga” o ” unos cuantos dolores y achaques.” Si usted tiene un amigo o ser amado con una de estas condiciones, debería aprender tanto como sea posible acerca de ellas. Entre más entienda, será mejor su capacidad de apoyo.

El Síndrome de Fatiga Crónica

El síndrome de fatiga crónica es un trastorno crónico debilitante que afecta al cerebro y múltiples partes del cuerpo. Causa fatiga extrema que no se alivia con descansar en cama y con frecuencia empeora la actividad física o mental. Los síntomas duran al menos seis meses y son suficientemente graves para dañar o interferir con las actividades diarias.

Los síntomas varían de persona a persona y podrían incluir:

Debilidad general
Dolores musculares
Dolor en las articulaciones sin inflamación o enrojecimiento
Dolores de cabeza
Problemas con la memoria a corto plazo o concentración Olvido o confusión
Irritabilidad, ansiedad , cambios de humor o depresión
Fiebre de grado bajo, bochornos o sudoraciones nocturnas
Dolor de garganta
Nódulos linfáticos sensibles
Problemas para dormir o no sentirse descansado después de dormir
Fatiga prolongada que dura 24 horas o más después de hacer ejercicio
Ojos sensibles a la luz
Alergias
Mareos
Dolor en el pecho o falta de aliento
Náusea

Fibromialgia

La fibromialgia es un trastorno crónico que causa dolor general y rigidez en los músculos, tendones y ligamentos, además de no sentirse mejor después de dormir y sentirse fatigado. Los síntomas varían de persona a persona y podrían incluir:

Fatiga o cansancio generalizado
Disminución de la resistencia física
Tensión o espasmos musculares
Dolor en áreas específicas del cuerpo, especialmente:
Cuello
Hombros
Pecho
Espalda (parte superior o inferior)
Caderas y muslos
Insomnio o falta de sueño
Sensaciones de entumecimiento o inflamación (aunque en realidad no se presenta inflamación)
Dolores de cabeza crónicos, incluyendo migrañas
Rigidez por la mañana, que empeora a los primeros momentos de haberse levantado

No Subestime

Algunas personas piensan que la gente con SFC o FMS es perezosa, que exagera sus síntomas o que sufre de una condición psiquiátrica.

amar con fibromialgia

Podrían creer erróneamente que su ser amado sólo necesita impulsarse un poco más fuerte. Con frecuencia las personas con SFC o FMS se sienten subestimadas cuando escuchan:

-“Yo te veo bien.” – Mensaje subyacente que subestima la condición: “No te ves enfermo, por lo tanto debes estar exagerando o fingiendo.”
-“Oh, he tenido síntomas similares anteriormente. También me he cansado de manera similar.” – Mensaje subyacente que subestima la condición: “Así que, ¿cuál es el gran problema? Todos nos llegamos a cansar. Descansa un poco.”
-“¿Has intentado (un tratamiento sugerido)? – Mensaje subyacente que subestima la condición: “Si no toma este remedio o no hace nada para ayudarse, es su culpa que siga enfermo.”
-“¿Usted sigue enfermo? – Mensaje subyacente que subestima la condición: “¿Qué es lo que le pasa? es su culpa que siga enfermo.”

Reconozca y Valore la Experiencia de la Persona

Con frecuencia las personas con SFC o FMS enfrentan numerosos retos, incluyendo:

-No son tomados en cuenta con seriedad por sus familiares, amigos, empleados e incluso por sus doctores y otros profesionales de la salud
-La imprevisibilidad de su enfermedad
-Disminución en la capacidad de participar en niveles anteriores de actividades profesionales, sociales, educacionales y personales
-Dependencia y una sensación de aislamiento
-Muchas personas usan la negación para lidiar con la enfermedad crónica de un ser amado. En lugar de escuchar, creer y mostrar compasión en lo que la persona está pasando, discuten los hechos y minimizan la gravedad de la situación.

Cuando reconozca por completo la situación de su ser amado, le está permitiendo saber que en verdad le importa, la quiere y la apoya.

Los siguientes consejos pueden ayudar:

-Reconozca la dificultad: “No puedo imaginar qué tan difícil deben ser para ti estos cambios.”
-Reconozca pérdidas, tristeza y enojo: “Lamento que hayas renunciado a tu trabajo.” “Debe ser horrible que no tengas la fuerza para continuar tu educación.”
-Pregunte y escuche con compasión: Cuando pregunte a su ser amado cómo se siente, podría sentirse enfermo, cansado, adolorido o deprimido. Si usted sólo quiere oír que su ser amado se siente bien, deje de preguntar cómo se siente.

De lo contrario, podría sentir su expectativas, decepción, desinterés o incapacidad para entenderlo. En lugar de ello usted podría preguntar: “¿Cómo están manejando las cosas hoy?” o “¿Qué hay de nuevo?”

Dé su Apoyo y Sea Comprensivo

La enfermedad crónica presenta muchos retos en las relaciones en un periodo en el cual el consuelo y apoyo social son de suma importancia.

A continuación se presentan algunas formas en las que puede ayudar:

Sea paciente. Recuerde que su ser amado ha tenido que hacer muchos ajustes y está haciendo su mejor esfuerzo. Proporcione muestras frecuentes de su amor y apoyo. Ofrezca ayuda práctica, como hacer mandados, ayudar con las tareas del hogar e ir de compras.

Lleve a su ser amado a las citas con el médico.

Muestre un interés en su cuidado y proporcione apoyo emocional. Encuentre formas de pasar el tiempo juntos, realizando actividades que no gasten mucha energía, tales como ver una película, ir a comer, ir de picnic, jugar un juego, sentarse en el parque o dar un masaje.

No sienta que usted tiene que “solucionar” los problemas o dar consejos. Muchas veces, sólo con estar ahí, escuchar y mostrar compasión es suficiente.

Exprese gratitud por cualquier cosa que su ser amado le pueda dar, a pesar de sus limitaciones.

Pregunte cómo usted puede ayudar a su ser amado. Exprese admiración por la fuerza y valentía que vea en él a medida que sobrelleve los retos de la enfermedad.

Su ser amado podría tener cambios de humor debido al estrés y los retos que provoca padecer una enfermedad crónica. No tome las reacciones emocionales de manera personal.

Intente ser sensible a los sentimientos y necesidades de su ser amado. Escuche y aprenda a ser perspicaz.

Manténgase en contacto con su ser amado. Incluso si no está tan activo e involucrado en intereses mutuos o reuniones, de cualquier manera asegúrese de invitarlo.

Espere Cambios e Imprevisibilidad

El SFC, en particular, es una enfermedad muy imprevisible. Los síntomas pueden cambiar, así que su ser amado podría no ser capaz de predecir cómo se sentirá horas o incluso minutos después de un acontecimiento.

Intente ser sensible a esto y espere las siguientes situaciones:

Algunas veces a él le tomará más tiempo de lo usual hacer ciertas cosas.
Podría ser difícil para él hacer planes determinados.
Podría no tener la energía para pasar ciertos momentos con usted.
Podría no recordar ciertas cosas (el SFC puede causar problemas cognoscitivos y “dificultades para pensar.”) Podría tener bajas y altas emocionales imprevisibles.

Cuídese y Cuide Su Relación

El SFC y la FMS son enfermedades difíciles – no sólo para quienes las padecen, sino también para quienes los cuidan. Es normal sentirse decepcionado, impaciente, culpable, frustrado, impotente y engañado.

Es importante que se cuide apropiadamente para que usted pueda proporcionar apoyo.

Esto significa:

Consumir una dieta saludable
Comenzar un programa de ejercicio seguro con el consejo de su doctor
Controlar su estrés
Hablar abiertamente acerca de sus sentimientos con un miembro de la familia, un amigo o un consejero
Hable con su ser amado acerca de cómo la enfermedad afecta su relación. Pregunte cómo pueden ayudarse unos a otros.

Tenga en mente que el apoyo de la familia y amigos es importante para el bien estar de las personas con SFC y FMS.

Escrito por Amy Scholten, MPH de www.med.nyu.edu traducido y editado por Fibromialgianoticias.com©

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Estudio para valorar los efectos del reishi en fibromialgia Valora la información

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Pacientes de fibromialgia de Palencia participan en un estudio para valorar los efectos del reishi (seta Ganoderma lucidum) en los síntomas de esta enfermedad.

La Asociación de Fibromialgia de Palencia ha puesto a disposición sus instalaciones para el desarrollo de este estudio que llevan a cabo profesores del Campus de La Yutera y de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Extremadura.

Francesco Pazzi dedica su doctorado a evaluar el efecto del reishi en los pacientes de fibromialgia y destaca que su investigación pretende descubrir si esta seta puede curar o paliar los síntomas de la fibromialgia. Al respecto, recuerda que esta enfermedad «es un síndrome del que se desconocen sus causas». «Conlleva síntomas como cansancio crónicos, falta de sueño o sueño no reponedor, que en ocasiones lleva a sufrir ansiedad o depresión», explica. «Son personas más sensibles al dolor, puede derivar en diabetes y tiene consecuencias físicas, por lo que afecta de manera directa en la calidad de vida», añade.

Una de las características del reishi es que aumenta la fase de sueño reponedor y las defensas inmunitarias debido a su contenido en proteínas y antioxidantes. «Ayuda a soportar mejor el dolor y todo ello produce un mejor estado físico», indica Pazzi.

Este estudio consiste en que unos 50 enfermos de fibromialgia lleven a cabo un tratamiento que consiste en el consumo de seis gramos al día de reishi en dos tomas de tres gramos, una por la mañana y otra por la noche, durante seis semanas.

Las persona que participan en el estudio seran evaluadas.

Por un lado mediante un cuestionario sobre su calidad de vida y, por otro, a través de un test de actividad física que mide aspectos como el equilibrio, la fuerza o la grasa corporal.

reishi en fibromialgia

Estas mediciones se volverán a hacer tras concluir el tratamiento, dentro de seis semanas, para comprobar las posibles mejoras experimentadas por los enfermos y tres semanas después se repetiran las mediciones «para conocer lo que duran los efectos del reishi», indica Pazzi.

Recuerda que no existe una cura estándar para la fibromialgia. De constatar unos buenos resultados en este estudio, destaca que «el reishi es un producto asequible por la mayoría de la población y para los enfermos puede ser un alimento que entre a formar parte de su dieta». De esta manera se pondría en marcha una nueva estrategia para luchar contra los síntomas de la fibromialgia.

Primer estudio clínico que se realiza para conocer los efectos del reishi

Pazzi indica que se trata del primer estudio clínico que se realiza para conocer los efectos del reishi, aunque existen publicaciones científicas que parecen indicar que el consumo de esta seta podría paliar los síntomas de la enfermedad.

Algunas de las personas que han participado en este estudio aseguran que para ellos es la posibilidad de mejorar su calidad de vida. «Me agarro a cualquier cosa que me pueda ayudar», explica una de las participantes, y es que son muchos los años que lleva padeciendo fibromialgia. «Me lo diagnosticaron hace tres años pero llevo toda la vida sufriéndola», indica otra.

Relatan su continuo ir y venir de médicos que les ha llevado a varias unidades del dolor e incluso al psiquiatra «para que aprendiera a vivir con el dolor», explica una de las afectadas.

Recuerdan los problemas en su día a día que les impiden hacer una vida normal. «A mi me despidieron de mi trabajo por mis repetidas bajas laborales», señala una de las participantes. «Cinco años he estado yo de baja en mi vida laboral o con permisos no retribuidos», indica un enfermo.

COLABORACIÓN. Los promotores del estudio destacan que «nace por la pasión de la investigación científica» y del trabajo conjunto de las dos Universidades, con la colaboración de la empresa palentina mundoreishi que ofrece la seta de manera gratuita.

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Analgésicos para el dolor crónico con sensibilidad térmica 5/5 (4)

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Dolor cronico con sensibilidad termica hacia su control segun un estudio

Investigadores españoles han descubierto un mecanismo molecular que regula la sensibilidad térmica y que podría abrir nuevas vías para el desarrollo de fármacos más selectivos contra ciertas formas de dolor crónico, especialmente aquellas que se caracterizan por una hipersensibilidad a las bajas temperaturas.

El estudio, que ha sido liderado por investigadores del Instituto de Neurociencias de Alicante -centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández- y ha contado con la participación de científicos del departamento de Farmacología de la Universidad de Virginia (EE.UU), aparece publicado en la revista ‘Cell Reports’.

Neuronas sensoriales y su funcionamiento

Las neuronas sensoriales forman una densa red de finas terminaciones nerviosas en la piel que actúan como detectores moleculares de los estímulos medioambientales como la presión, la temperatura o las sustancias irritantes. Estas terminaciones nerviosas son capaces de discriminar con gran precisión entre estímulos inocuos y estímulos dañinos o dolorosos.

dolor crónico con sensibilidad térmica

Además, recuerdan “funcionan como pequeños reguladores moleculares que ajustan de forma dinámica su sensibilidad y su respuesta a los estímulos en función de otras condiciones como, por ejemplo, los procesos inflamatorios o ciertas patologías que afectan a los nervios periféricos, como es el caso de las neuropatías inducidas por la quimioterapia”.

El investigador del CSIC Félix Viana explica que “para descubrir este nuevo canal iónico, que actúa como modulador molecular de la sensibilidad de los receptores sensoriales a los estímulos térmicos, hemos empleado un ratón modificado genéticamente para poder identificar de forma selectiva una subpoblación de neuronas sensoriales especializada en detectar las señales de frío ambiental”.

El estudio

“Después, purificamos esta población de neuronas mediante técnicas especiales de citometría de flujo, una técnica basada en la utilización de luz láser para la separación física de partículas según sus propiedades, y analizamos los canales iónicos que expresaban en su membrana”, añade.

Así, encontraron que uno de estos canales, “un canal de potasio conocido como TASK-3”, se expresaba de forma selectiva en dicha población de receptores térmicos. La eliminación de esta proteína mediante técnicas genéticas o farmacológicas aumentó la sensibilidad de estas neuronas a los estímulos térmicos modificando sus umbrales de respuesta. “La consecuencia fue una mayor sensibilidad de los animales modificados genéticamente a los estímulos térmicos”, añade Cruz Morenilla.

En un futuro, esperan que el tratamiento con activadores selectivos de estos canales permita restablecer la actividad y sensibilidad de estas neuronas a sus valores normales, “algo que podría plantearse como una nueva terapia en los pacientes afectados por patologías dolorosas relacionadas con la hipersensibilidad térmica“, concluye Viana.

Ion Channel Profile of TRPM8 Cold Receptors Reveals a Role of TASK-3 Potassium Channels in Thermosensation
Cruz Morenilla-Palao, Enoch Luis, Carlos Fernández-Peña, Eva Quintero, Janelle L. Weaver, Douglas A. Bayliss, Félix Viana
Cell Reports, Vol. 8, Issue 5, p1571–1582
Published online: September 4, 2014

Escrito por Europa Press

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Fibromialgia dolor apoyo y actitud 5/5 (11)

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Fibromialgia dolor apoyo y actitud, así sin comas todo seguido porque después de muchos años de ufrir y ser espectadora de miles de relatos de dolor cada vez estoy más convencida de que al enfermo se le exige actitud, y el enfermo exige apoyo, porque actitud y apoyo son indivisibles para la buena gestión del enfermo con la enfermedad.
El enfermo acepta, tiene actitud, adquiere su compromiso con la enfermedad acepta y lucha pero cuando necesita apoyo.

¿Donde están los apoyos? Entonces es cuando todo falla. Actitud y apoyo la incognita de la ecuación hacía el bienestar del enfermo y su entorno.

Redacción Fibromialgia Noticias

Cuando el cuerpo duele

Con el dolor físico, cuando el cuerpo se rebela y se convierte en un enemigo que te maltrata y aprisiona

Escrito por ROSA MONTERO

Leo en un interesante libro de la psicóloga clínica Grela Bravo que casi el 10% de la población vive con dolor crónico de diversa intensidad. Ella misma forma parte de ese grupo de personas y el libro se titula Sobrevivir al dolor (Plataforma Editorial) y ha estado en las listas de más vendidos, cosa que no me extraña porque es un tema poco usual; como la misma Bravo dice, sobre el dolor pesa un tabú social.

Desde luego sucede así con el dolor del corazón, con los duelos por la muerte de alguien, con la pena de vivir cuando la vida es penosa; pero sin duda, como bien apunta la autora, también ocurre con el dolor físico, cuando el cuerpo se rebela y se convierte en un enemigo que te maltrata y aprisiona.

 

Fibromialgia dolor apoyo y actitud

El texto de Bravo habla del dolor en general, pero los apéndices tienden a centrarse en la fibromialgia, aunque desde luego ése no es ni mucho menos el único dolor crónico que existe.

Hay infinidad de dolores de espalda, así como daños neuropáticos irrecuperables tras intervenciones quirúrgicas y accidentes. Por no hablar de la legión de jaquecosos y migrañosos o del casi 3% de enfermos de Parkinson, por ejemplo. Sí, puede haber mucho sufrimiento asociado al cuerpo a lo largo de la vida.

Y lo asombroso es la capacidad que tiene el ser humano para sobrellevarlo y adaptarse.

No puedes ignorar ese dolor, tienes que adaptar tu vida a ello; pero no puedes rendirte

De esa capacidad es de lo que escribe Grela Bravo en su libro, que en principio tiene el formato de un texto de autoayuda, pero que es más poético que otra cosa.

En cierto sentido echo de menos que la obra hubiera sido más testimonial, que hubiera hablado más de lo personal y lo concreto, pero comprendo que es un tema que se sitúa en la esfera de lo indecible y que hay que acercarse a él dando rodeos.

El dolor lo que el paciente dice que es

El dolor, explica en primer lugar Bravo con formidable lucidez, es lo que el paciente dice que es. No hay manera de medir el dolor objetivamente; el facultativo tiene que escuchar y respetar lo que dice el enfermo. Y esto no siempre sucede.

La clase médica tiende a desesperarse ante las enfermedades que no consigue curar y esa frustración suele descargarla con el paciente.

Recuerdo ahora el caso de Pierre Curie, cuyos huesos se estaban deshaciendo a causa de la radiactividad y que sufría dolores terribles; sus médicos, que ignoraban los letales efectos del radio, vinieron a decir que lo que le pasaba a Curie es que estaba demasiado nervioso.

La culpabilización del enfermo ha sido una constante en las dolencias poco conocidas.

Hasta ayer mismo, las enfermas de fibromialgia han sido tratadas como histéricas empeñadas en llamar la atención; y todavía hay síndromes, como el de Sensibilidad Química Múltiple, que siguen sin ser plenamente aceptados. Qué terrible que tu dolor sea banalizado y considerado un síntoma de desequilibrio mental.

Como si, igual que un niño caprichoso, te empeñaras en seguir sufriendo.

Falta de apoyo

Esa falta de respeto y de apoyo médico empeora sin duda el aguante del dolor.

Hace algunos años se hizo un experimento con un grupo de enfermos de ahora no recuerdo qué dolencia. Al 25% del colectivo no se le administró ninguna medicina; a otro cuarto se le dio el tratamiento correcto; el cuarto siguiente recibió un placebo, y los restantes, por último, tomaron también un placebo, pero sabiendo que lo era.

Pues bien, los que más mejoraron fueron, naturalmente, los que recibieron la medicina adecuada y, después, los que ingirieron el placebo inconscientes de ello. Pero, para pasmo de los investigadores, resultó que los que tomaron a sabiendas las medicinas de mentira también mejoraron con respecto al grupo que no recibió ningún tratamiento.

¿Y por qué sucedió eso?

Pues el trabajo no extraía conclusiones causales, pero yo creo que es evidente que los enfermos a los que nadie hacía caso siguieron encerrados en su dolencia, mientras que las personas que tomaron placebo de manera consciente por lo menos gozaban de la plena atención de los médicos y eran seguidos estrechamente en su evolución. Necesitamos que nos escuchen y que nos tengan en cuenta.

Una buena relación con tu médico disminuye la percepción de tu dolor, y también hay estudios que demuestran esto.

No se puede ignorar el dolor

Lo que más me ha gustado del libro de Grela es el camino que señala para atravesar el dolor, un difícil pero espléndido trayecto que exige, en primer lugar, asumir que no puedes ignorar ese dolor, que tienes que admitir tus limitaciones y adaptar tu vida a ello; pero, una vez hecho esto, hay que tener claro que no puedes rendirte.

Tu vida es mucho más grande que tu dolor, y la actitud, explica la guerrera Grela Bravo, es lo que mide la diferencia entre el dolor y el sufrimiento.

Y, como decía el neurólogo y psiquiatra Viktor Frankl, que sobrevivió durante tres años en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Dachau, lo único que no te pueden quitar es la actitud.

@BrunaHusky

RosaMontero.es

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