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Menopausia precoz y Sindrome de fatiga cronica/encefalomielitis miálgica 4.4/5 (5)

Hay un vínculo entre una Menopausia precoz y Sindrome de fatiga cronica (SFC), según un estudio reciente.

Los hallazgos podrían explicar la razón por la que las mujeres tienen entre dos y cuatro veces más probabilidades de tener el SFC que los hombres, y la razón por la que la afección es más habitual en las mujeres de 40 a 49 años, indicaron los investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

“El SFC puede cobrarse un precio muy alto en las vidas de las mujeres de mediana edad y en nuestra sociedad y nuestro sistema de atención sanitaria.

Ser consciente de la asociación del SFC con una menopausia más temprana puede ayudar a los profesionales a asesorar a las mujeres para distinguir los síntomas del SFC de los de la menopausia”, dijo la Dra. Margery Gass, directora ejecutiva de la Sociedad Norteamericana de la Menopausia (North American Menopause Society), en un comunicado de prensa de la sociedad.

Aunque el estudio pudo encontrar un vínculo entre la menopausia temprana y el síndrome de fatiga crónica, los investigadores no pudieron saber si una afección es causa de la otra o si hay otro factor que podría provocar ambas afecciones.

Los resultados del estudio entre menopausia precoz y sindrome de fatiga cronica

Los resultados del estudio aparecen en la edición en línea del 4 de febrero de la revista Menopause.

El estudio contó con 84 mujeres y un grupo de control de 73 mujeres sanas en Georgia que proporcionaron información sobre su salud ginecológica.

En comparación con las del grupo de control, las mujeres con el síndrome de fatiga crónica tenían 12 veces más probabilidades de presentar un dolor pélvico que no estaba relacionado con la menstruación. También tenían más probabilidades de tener un sangrado menstrual excesivo (el 74 por ciento frente al 42 por ciento) y un sangrado más abundante entre los periodos (el 49 frente al 23 por ciento).

Los investigadores también hallaron que las mujeres con el SFC también tenían más probabilidades de que no les llegara el periodo (el 38 frente al 22 por ciento).

Las mujeres con el síndrome de fatiga crónica tenían más probabilidades (el 57 frente al 26 por ciento) de usar hormonas para otros fines que no eran el control de natalidad, como, por ejemplo, para tratar los periodos irregulares, los síntomas menopáusicos o la pérdida ósea, que las mujeres sin la afección.

El estudio también halló que el 66 por ciento de las mujeres con el SFC se habían sometido a al menos una cirugía ginecológica, frente al 32 por ciento de las del grupo de control. El tipo más habitual de cirugía fue la histerectomía (el 55 por ciento frente al 19 por ciento).

Menopausia precoz y Sindrome de fatiga cronica
La menopausia temprana relacionada con la histerectomía (a los 45 años o antes) se produjo en el 62 por ciento de las mujeres con el SFC, en contraste con el 33 por ciento de las del grupo de control. El sangrado como razón para realizar la histerectomía fue mucho más común entre las mujeres con el SFC.

Las mujeres con el SFC también tendían a presentar una menopausia natural antes que las del grupo de control, pero no hubo una diferencia significativa entre los dos grupos, según el estudio.

Las investigaciones previas han vinculado el SFC con el dolor pélvico y las afecciones ginecológicas, como la endometriosis y las anomalías menstruales. Pero este es el primer estudio que vincula el SFC con una menopausia más temprana, según los autores del estudio.

Dijeron que se necesita más investigación para saber más sobre este posible vínculo, y los médicos deben vigilar los síntomas del SFC en las mujeres que tienen problemas ginecológicos o de dolor pélvico. Los síntomas del SFC incluyen dolor muscular y de las articulaciones, dificultades para dormir o de memoria y empeoramiento de estos problemas tras un esfuerzo excesivo.

FUENTE: The North American Menopause Society, news release, Feb. 4, 2015

Early menopause and other gynecologic risk indicators for chronic fatigue syndrome in women.
 Biblioteca nacional de Medicina de E.E.U.U traducido por Fibromialgia Noticias©

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Impacto de Fibromialgia y Sindrome de fatiga cronica Valora la información

Impacto de la fibromialgia en el síndrome de fatiga crónica

Mónica Faro a, , Naia Sáez-Francàs b, Jesús Castro-Marrero b, Luisa Aliste b, Antonio Collado c, José Alegre b

a EAP CAP Terrassa Nord, Consorci Sanitari de Terrassa, Terrassa, Barcelona, España

b Unidad de Fatiga Crónica, Institut de Recerca Vall d’Hebron, Hospital Universitario Vall d’Hebron, Universitat Autònoma de Barcelona, Barcelona, España

c Unidad de Fibromialgia, Hospital Clínic de Barcelona, Barcelona, España

Palabras Clave

Síndrome de fatiga crónica. Fibromialgia. Comorbilidad. Calidad de vida.

Resumen

Fundamento y objetivo

Diferentes estudios han demostrado la asociación del síndrome de fatiga crónica (SFC) con otras enfermedades, entre ellas, la fibromialgia (FM). El objetivo de este estudio es analizar si existen diferencias en la clínica y la valoración de la fatiga en los pacientes con SFC asociado o no con FM.

Pacientes y método

Estudio transversal con casos consecutivos sobre un registro de pacientes con SFC en la Unidad de Diagnóstico de SFC en el Hospital Vall d’Hebron, desde enero de 2008 hasta marzo de 2011. Las variables analizadas fueron la presencia de FM, las características de la fatiga, del dolor y del sueño, y la sintomatología neurocognitiva y neurovegetativa.

Valoración de los cuestionarios de impacto de fatiga, intensidad de fatiga y calidad de vida SF-36. Resultados

Se incluyeron 980 pacientes afectados de SFC (edad media [DE] de 48 [9] años; 91% mujeres). La FM estuvo presente en 528 pacientes (54%). Los niveles de la fatiga (p = 0,001) y del dolor (p < 0,001) fueron mayores en los pacientes con FM. Los pacientes con SFC y FM tenían más prevalencia de fenómenos relacionados con el sueño. El porcentaje de pacientes y el nivel de gravedad de la sintomatología neurocognitiva y de disfunción neurovegetativa fue mayor en los pacientes con FM (p < 0,001). Los pacientes con FM puntuaron más alto en las escalas de impacto de la fatiga (p < 0,001) y mostraron peores resultados en el cuestionario de calidad de vida (p < 0,001).

Conclusiones

La comorbilidad FM empeora los parámetros clínicos, la fatiga y la percepción de la calidad de vida en los pacientes con SFC.

doi: 10.1016/j.medcli.2013.06.030
Medicina clinica

Más sobre sintomas fibromialgia y sindrome de fátiga crónica

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Tratamiento del dolor Neuropático y fibromialgia 4.8/5 (10)

¿Que es el dolor neuropático?

el dolor está provocado por un trastorno funcional del sistema nervioso central o periférico que, a diferencia del dolor ” normal ” , no tiene ninguna función de advertencia.

– Este tipo de dolor puede aparecer en el contexto de un dolor agudo o de un dolor crónico.

Además (Actualización a 10-2017) El Dolor Neuropático resulta de un daño o enfermedad que afecta el sistema somatosensorial.1​ y puede estar asociado con sensaciones anormales llamadas disestesia y dolor producido por estímulos normalmente no dolorosas (alodinia). El dolor neuropático puede tener componentes continuos y / o episódicos (paroxística). Estos últimos se asemejan a una descarga eléctrica. Cualidades comunes son ardor o frialdad, sensaciones de “alfileres y agujas”, entumecimiento y picazón. El dolor nociceptivo, por el contrario, es más comúnmente descrito como dolor.

A 8% de la población europea es afectada y en 5% de las personas puede ser grave.2​3​ El dolor neuropático puede resultar de trastornos del sistema nervioso periférico o el sistema nervioso central (cerebro y la médula espinal). Así, el dolor neuropático se puede dividir en dolor neuropático periférico, dolor neuropático central, o dolor neuropático.mixto (central y periférico).

Tratamiento del dolor:Dolor neuropático y fibromialgia

Las recomendaciones para los tratamientos de 1ª línea fueron aquellos que presentaron evidencia grado A en los EC. Para los opiáceos y el tramadol usados generalmente como 2ª línea, los resultados de los estudios concluyeron que también presentaban una evidencia grado A. Para el resto de medicaciones que se utilizan como 3ª línea, los resultados de los estudios presentaron una evidencia grado B.

Los fármacos se clasifican del siguiente modo:

  • – Fármacos de 1ª linea: ATC (amitriptilina, imipramina, nortriptilina, desipramina), ISRSN (duloxetina, venlafaxina), Ligandos a2d de canales del calcio (gabapentina o pregabalina), lidocaína tópica.
  • – Fármacos de 2ª línea: analgésicos opiáceos y tramadol (pueden usarse como 1ª línea en circunstancias especiales).
  • – Fármacos de 3ª línea: otros antiepilépticos, antidepresivos, mexiletina, antagonistas del receptor NMDA, capsaicina tópica.

Tratamiento del Dolor Neuropático:

Manejo Estratificado Para El Dolor Neuropático:

PRIMER PASO:

– Establecer la existencia de dolor y diagnosticarlo como neuropático, si hay dudas a cerca del diagnóstico se debe derivar a un especialista de dolor o al neurólogo.
– Encontrar y tratar la causa de dolor neuropático, si hay alguna duda sobre el tratamiento de la causa del dolor neuropático derivar al especialista apropiado.
– Identificar otras enfermedades relevantes (cardíacas, renales, hepáticas, depresión, inestabilidad de la marcha) que pudieran aparecer o exacerbarse con el tratamiento del dolor neuropático o que pudieran requerir un ajuste de dosis o monitorización adicional del tratamiento.
– Informar al paciente sobre el diagnóstico y el tratamiento y establecer expectativas realistas

SEGUNDO PASO:

– Iniciar terapia de la enfermedad causante del dolor neuropático si es posible.
– Iniciar tratamiento sintomático con uno o más de los fármacos siguientes:

  • • ATC (nortriptilina, desipramina) o ISRSN (duloxetina, venlafaxina)
  • • Ligandos a2d de los canales de calcio: gabapentina o pregabalina.
  • • Para pacientes con dolor neuropático periférico localizado: lidocaína tópica sola o en combinación con alguna de las terapias de 1ª línea.
  • • Para pacientes con dolor neuropático agudo, oncológico o exacerbaciones de dolor severo o cuando se requiera una disminución rápida del dolor durante la dosificación de medicaciones de 1ª línea se pueden usar analgésicos opiáceos o tramadol, solos o combinados con tratamientos de 1ª línea.

Tratamiento del Dolor Neuropático
– Evaluar al paciente para tratamientos no farmacológicos e iniciar si es apropiado.

TERCER PASO:

– Reevaluar el dolor y la calidad de vida relacionado con la salud frecuentemente.
– Si el alivio del dolor es sustancial (intensidad del dolor disminuida a 3/10) y los efectos secundarios son tolerables continuar el tratamiento.
– Si el alivio del dolor es parcial (intensidad del dolor mantenida a mayor de 4/10) después de una prueba adecuada, asociar uno de las otra medicaciones de 1ªlínea.
– Si no existe alivio del dolor o es inadecuado (alivio <30% de reducción) con una dosis adecuada de un fármaco, cambiar a una medicación alternativa de 1ª linea.

CUARTO PASO:

– Si las pruebas con la medicación de 1ª línea, solas o combinadas, fallan, considerar medicaciones de 2ª o 3ª línea o referir a un especialista de dolor.
Conclusiones:

1. El diagnóstico del dolor neuropático es fundamental para el tratamiento y habitualmente es difícil, puesto que suele aparecer con otros tipos de dolor .
2. La evaluación del dolor neuropático debe enfocarse a la identificación del dolor y de la enfermedad de base. Tanto en las lesiones del SNC como periférico, en las respuestas a otros tratamientos previos o enfermedades concomitantes del paciente.
3. Las medicaciones se clasifican en :

  • – Fármacos de 1ª línea.  ATC (amitriptilina, imipramina, nortriptilina, desipramina), ISRSN (duloxetina, venlafaxina), Ligandos a2d de canales del calcio (gabapentina o pregabalina), lidocaína tópica.
  • – Fármacos de 2ª línea. analgésicos opiáceos y tramadol (pueden usarse como 1ª línea en circunstancias especiales).
  • – Fármacos de 3ª línea. otros antiepilépticos, antidepresivos, mexiletina, antagonistas del receptor NMDA, capsaicina tópica.

4. Es importante enfatizar que el manejo farmacológico del paciente con dolor neuropático crónico debe ser considerado como un componente integrante de un abordaje más extenso que incluye también tratamientos no farmacológicos
5. Los tratamientos farmacológicos existentes para el dolor neuropático son limitados. Con menos de un 40%-60% de pacientes que obtienen un alivio parcial del dolor.
6. Dado que las variaciones interindividuales son impredecibles se recomienda seguir un proceso escalonado en el tratamiento para identificar la medicación o combinación de medicaciones que logren el mayor alivio del dolor con los menores efectos secundarios. Si una medicación falla o causa efectos adversos intolerables se debe suspender el tratamiento e intentar una nueva medicación.

Si por el contrario, la medicación es bien tolerada e insuficiente, se debe mantener y añadir una nueva medicación con distinto mecanismo de acción.
7. La terapia combinada proporciona una analgesia más rápida si se añade una medicación de inicio rápido. Otra cuyo efecto analgésico requiera varias semanas para su inicio

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a-Amilasa en Fibromialgia Valora la información

Fernando Martínez-Pintor1, Adela Fusté Escolano2, José Ruiz Rodríguez3,J. Cuatrecasas Ardid4, A. Reig Gourlot4

1Reumatólogo, director del Instituto de Reumatología Barcelona, Policlínica Barcelona.
2Psicóloga, profesora titular dept. Personalidad, evaluación y tratamientos psicológicos, Universidad de Barcelona.
3Psicólogo del Instituto de Reumatología Barcelona, profesor asociado dept. Personalidad, evaluación y tratamientos psicológicos, Universidad de Barcelona.
4Médico adjunto del Instituto de Reumatología Barcelona, Policlínica Barcelona.

Correspondencia: Dr. D. Fernando Martínez-Pintor
Instituto de Reumatología de Barcelona, Policlínica Barcelona
Calle Guillermo Tell nº 4
Barcelona 08006
e-mail: martinez_pintor@yahoo.com
Recibido: 16/10/2013
Aceptado: 27/10/2013

Niveles de a-Amilasa seriada salival en mujeres con fibromialgia

Resumen Los niveles elevados de alfa amilasa salival (AAs) reflejan la actividad del sistema simpático-adreno-medular y por ello es considerado un marcador biológico del estrés psicológico. Así mismo, diversos estudios han hallado una asociación entre niveles elevados de AAs y diferentes patologías que cursan con dolor. El objetivo de este estudio es analizar si los niveles de AAs en mujeres con fibromialgia (FM) difieren significativamente de los correspondientes niveles de mujeres sin FM.

Para ello se han seleccionado 554 mujeres diagnosticadas de FM (38-68 años) a las que se les ha medido los niveles de AAs en tres momentos del día: antes del desayuno, antes de la comida y antes de la cena. Dichos valores se compararon con los niveles de AAs de 100 mujeres sin FM (27-73 años).

Tras la realización de un Anova de medidas repetidas y test de Student, se constató la existencia de diferencias estadísticamente significativas entre las muestras clínicas tomadas en las tres mediciones (horario de mañana, mediodía y noche), así como entre estas y los valores medios correspondientes a la muestra de mujeres sin FM. Tales resultados avalarían el uso de la AAs como biomarcador del estrés y dolor en FM. Pal abras cl av e: Alfa amilasa salival. Fibromialgia. Estrés. Biomarcador.

INTRODUCCIÓN

De acuerdo con los criterios establecidos por la American College of Rheumathology (Wolfe et al., 1990), la fibromialgia (FM) es considerada como un síndrome doloroso crónico caracterizado por la presencia de dolor musculoesquelético gene ralizado de, al menos, 3 meses de duración, y que cursa con dolor a la presión de, al menos, 11 de 18 puntos corporales sensibles. La fibromialgia es un diagnóstico frecuente en la práctica clínica; su prevalencia difiere según la población estudiada y oscila entre el 0,7 y el 20 %. En España se sitúa entre el 2,1 y el 2,7 % de la población general adulta y ocupa el 10-20 % de las consultas reumatológicas y el 5-8 % de las de atención primaria (Alegre de Miquel et al. 2010).

Aunque los criterios de valoración han sido re visados y modificados recientemente (Wolfe et al., 2010), el diagnóstico de esta patología sigue siendo complicado pues, además del dolor, los pa cientes aquejados de este síndrome presentan una sintomatología variada y compleja, que en muchas ocasiones se solapa con otros diagnósticos clínicos. Esta dificultad diagnóstica puede llevar a determinar falsos positivos y conllevar una sobre utilización del término, lo que así mismo puede enmascarar otras patologías o problemas de dolor crónico (Comeche, Díaz y Vallejo, 2005; Mar tínez-Pintor, 2010).

En cualquier caso, lo que sí parece estar claro es que esta sintomatología de carácter somático tiene implicaciones psicosociales diversas (profesionales, familiares, sanitarias, etc.), y determina un patrón conductual desadaptativo tanto a nivel de comportamiento como a nivel cognitivo, psicofisiológico y emocional. To do ello se convertiría, a su vez, en una nueva fuente de sufrimiento y síntomas psicofisiológicos, cognitivos y emocionales que mantendrían la desadaptación psicosocial a que lleva el padecimiento de esta patología (Comeche, Díaz y Va llejo, 2005). En el estudio de la compleja etiología de la FM, numerosas investigaciones han intentado discernir la importancia del estrés en el desarrollo de la enfermedad (Cleare, 2004), habiendo crecido su número exponencialmente en los últimos años (Friedberg, Soh, y Schmeizer, 2007).

En este sentido, la fibromialgia se considera hoy un síndrome de susceptibilidad central (Yunus, 2005), en el que la existencia de un antecedente de estrés (en tendido como sufrimiento emocional) se constata en el 90 % de los pacientes (Amir, Kaplan y Neumann, 1997; Allz y Cedraschi, 2004; Smith, Papp, Tooley, Montague, Robinson y Cosper, 2010). De hecho, la Sociedad Española de Reumatología (2005) considera el estrés y el impacto emocional concomitante como factores determinantes de la fibromialgia en dos de los diez puntos de su “De cálogo contra la Fibromialgia”.

Fibromialgia y a-amilasa

a-amilasa

También existe evidencia empírica de que el estrés (cualquiera que sea su causa) implica una activación del eje Hipotalámico-Hipofisario-Adre – nérgico (HHA) y del Sistema Nervioso Autóno – mo (SNA), desencadenando los procesos neurohormonales que constituyen la respuesta psicosomática del organismo a la situación estresante (cfr. Martínez-Pintor y Durany, 2009).

Y últimamente, la enzima alfa-amilasa salival (AAs), a parte del interés que ha tenido en biología humana y antropología nutricional por su relevante papel en la digestión (Lieberman, Gahagan, Ya – lich, y Walden, 1977; citado por DeCaro, 2008), se ha convertido en un nuevo marcador biológico de la actividad adrenérgica secundaria al estrés biopsico-social (Granger et al., 2007) desde que en los años ‘90 Chaterton, Vogelson, Lu, Ellman y Hudgens (1996) hicieran las primeras mediciones constatando tal asociación. La AAs es una enzima segregada por las glándulas salivales y su principal función es la digestión de los carbohidratos (Granger et al., 2007). Estas glándulas tienen un número elevado de receptores beta-adrenérgicos estimulados por la norepirefrina (Baum, 1993; citado en Campos, Raposo, Ferreira y Vitral, 2011), de manera que la secreción de AAs está regulada por catecolaminas (norepirefrina) vía sistema simpato-adrenomedular (Chaterton et al., 1996), aumentando su nivel cuando el sujeto experimenta estrés y reduciéndose en estado de relajación y bienestar.

En este sentido, la activación del sistema simpático-adreno-medular, durante el estrés psicológico al que están sometidas las pacientes con fibromialgia, aumentaría las concentraciones de norepirefrina en plasma, con el consiguiente incremento de la producción y secreción de alfa-amilasa (Chatterton et al., 1996). Los recientes hallazgos de elevados niveles de AAs en pacientes que sufren, o han sufrido, estrés postraumático (Rohleder, Nater y Lobo, 2004) avalarían su uso como marcador biológico del sistema adrenérgico implicado en el estrés.

Por otra parte, la valoración de la enzima AAs también se ha empleado para determinar los niveles de estrés asociados a dolor inducido, hallándose correlaciones significativas y de elevada magnitud con escalas de evaluación subjetiva del dolor (Shirasaki et al. 2007; Fleming, Dibiase, Sarri y Lee, 2009; Arai, Masubara, Shimo et al. 2009), lo cual refleja la activación del sistema simpático adreno-medular en personas que padecen dolor. Nosotros mismos (Martínez-Pintor et al., 2012), en un estudio preliminar realizado en pacientes con fibromialgia, también hemos hallado una elevación estadísticamente significativa de la enzima alfa-amilasa en la saliva de estos pacientes.

Exceptuando nuestro estudio preliminar, no hemos hallado ningún artículo publicado que analice los niveles de la a-amilasa en pacientes con fibromialgia, por lo que los objetivos que nos planteamos en el presente trabajo son: a) analizar los niveles del enzima AAs en mujeres con fibromialgia, y verificar si existen diferencias significativas con respecto a los valores correspondientes a mujeres de las mismas características sociodemográficas, pero sin fibromialgia; b) comprobar si se replican los hallazgos obtenidos en el estudio preliminar (Martínez-Pintor et al. 2012).

Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, esperamos hallar niveles significativamente superiores de AAs en las mujeres con FM comparadas con la muestra sin fibromialgia

MÉTODO

Participantes

En el presente estudio se tomaron medias de AAs en dos muestras independientes. Una muestra clínica y una muestra de población general. La muestra clínica estuvo constituida por 554 mujeres diagnosticadas de FM, según los criterios propuestos por Wolfe, Yunus y Goldemberg (2010), que estaban siguiendo tratamiento psicológico en el Instituto de Reumatología Barcelona (IRB).

El rango de edad de la muestra clínica osciló entre los 38 y 68 años (media 49,7; desviación típica 7,2).

Se establecieron los siguientes criterios de exclusión:

a) mujeres con diagnóstico de patología neurológica que pudiera interferir en el diagnóstico de FM;

b) mujeres que presentaran algún antecedente de otra enfermedad reumática o psiquiátrica que hubiera requerido tratamiento en los últimos 3 años;

c) el uso de medicación antidepresiva o ansiolítica en el momento de recoger la muestra o en el mes precedente;

d) pacientes en litigio con la administración pública.

Por lo que respecta a las variables sociodemográficas de la muestra clínica, el 46,7 % de la muestra seleccionada estaba casada, el 26,7 % era soltera, el 13,3 % era viuda y un 13,3 % estaba divorciada. En cuanto al nivel cultural, la gran mayoría (66,7 %) tenía estudios primarios, el 26,7 % tenían estudios de grado medio y, únicamente el 6,67 % tenía estudios universitarios.

Finalmente, en cuanto a su situación laboral, el 60 % de las pacientes eran activas laboralmente, el 20 % se encontraban en paro, el 13,3 % presentaban una situación de invalidez permanente y el 6,67 % restantes estaban jubiladas. Los niveles de alfa-amilasa salival de la muestra clínica se compararon con los valores obtenidos en una muestra de población general, de características sociodemográficas similares a la muestra clínica, y que estuvo constituida por 100 mujeres sanas, cuyo rango de edad osciló entre los 27 y los 73 años (media 45,2; desviación típica 13,2).

Procedimiento

Se utilizó un diseño descriptivo correlacional de corte transversal. Una vez realizado el diagnóstico de Fibromialgia por un reumatólogo especializado del equipo del IRB, y previo consentimien to informado de la paciente, se le entregó un kit para recogida de muestras consistente en tres recipientes estériles, en los que debían depositar tres muestras de saliva al día: antes de desayunar en horario de 8 a 10 horas a.m. (SAM1), antes de comer en horario de 13 a 15 horas (SAM2) y antes de cenar en horario de 21 a 23 horas (SAM3).

Puesto que los valores de AAs son independientes del nivel de flujo salival (Rohleder, Lobo y Maldo nado, 2006), y tienen un ritmo diurno endógeno (Nater et al. 2007), no se exigió una cantidad precisa de saliva en ninguna de las muestras recogidas. Tampoco se tomó ningún tipo de precaución en relación con la higiene bucal. La saliva la recogió el propio paciente en su domicilio y la envió al laboratorio de Barcelona “Coll-Garcés” para la determinación de a-Amilasa por el método enzimático. La recogida de las muestras se inició en noviembre de 2011 y finalizó en octubre de 2012.

Análisis de datos

Se realizó un análisis descriptivo (medidas de tendencia central) y exploratorio, mediante la aplicación de contrastes paramétricos para comparar los niveles de AAs en ambas muestras. Los aná- lisis se realizaron con el paquete estadístico Sta tistica v.8 y SPSS v.15.

RESULTADOS

Se han considerado valores normales los obtenidos entre 80 000 y 625 000 U/L, según los datos obtenidos de la muestra de población general (Pomés, 2009). Tomando estos datos como referencia, hallamos en la muestra clínica un 57 % de sujetos con las tres determinaciones dentro del rango considerado normal, si bien el 43 % de las pacientes de la muestra clínica tienen al me nos una de las tres determinaciones por encima de los valores considerados normales. La diferencia entre tales proporciones es estadísticamente significativa (?2 = 28.089; gl=2; p<.0001).

Así mismo, también constatamos diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de sujetos que tienen 1, 2 o las 3 determinaciones con va lores por encima de los correspondientes a la po blación general (?2 = 43.749; gl=8; p<.0001).

Se llevó a cabo una comparación de medias, a fin de verificar si existen diferencias significativas entre cada una de las determinaciones y los valores normales obtenidos en la muestra de población general (v. Tabla 1). Para ello se aplicó la prueba t de Student, previa comprobación de homogeneidad de va riancias. Los resultados ponen de manifiesto que existen diferencias estadísticamente significativas entre las muestras clínicas tomadas en las tres medi

a-Amilasa en Fibromialgia

a-Amilasa en Fibromialgia

ciones (horario de maña na, mediodía y noche) en relación a los valores medios obtenidos en la muestra de mujeres de la población general. Así mismo, también se obser va una diferencia significativa entre la media de las tres determinaciones clínicas y los valores nor males (p=.000). A fin de comprobar la magnitud de tales diferencias se calculó el tamaño del efec to, mediante el índice d de Cohen (1988), los cuales oscilaron entre 0,33 y 0,35.

Así mismo, se analizó mediante la aplicación de un ANOVA de medidas repetidas, previa comprobación de los requisitos, la existencia de diferencias significativas entre las tres series de determinaciones. Los resultados ilustrados en la figura 1 ponen de manifiesto que los valores obtenidos en cada una de las tres determinaciones son estadísticamente diferentes (F(2,547)= 29,93 p=.000).

Los análisis post-hoc llevados a cabo mediante el test de Scheffé, muestran que los niveles de alfaamilasa obtenidos en la primera hora del día (horario de desayuno) son significativamente inferiores (p=.000) a los niveles obtenidos en el resto del día (comida y cena), si bien, el tamaño del efecto es bajo (d=.33). En cambio, los valores obtenidos en la segunda y tercera determinación son comparables, es decir, no existen diferencias estadísticamente significativas entre ellos (p=.983).

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

El objetivo principal de este estudio ha sido analizar los niveles de AAs en una muestra de mujeres con fibromialgia (muestra clínica) y comparar sus determinaciones con una muestra de mujeres sin fibromialgia (muestra de población general).

Los resultados obtenidos ponen de manifiesto que el 43 % de mujeres con fibromialgia obtiene niveles de AAs por encima del rango considerado normal, frente a un 57 % de pacientes que obtienen niveles equiparables a la población general. Estos resultados van en la línea de los hallados en el estudio preliminar (Martínez-Pintor et al., 2012), en los que los porcentajes obtenidos fueron 58,82 % y 41,18 %, respectivamente.

Así mismo, encontramos que los niveles obtenidos en las tres determinaciones presentan valores elevados de forma estadísticamente significativa, respecto a los valores considerados normales; si bien, la magnitud de estas diferencias es baja (oscilan entre d=.33 y d=.35).

Finalmente, y tomados en conjunto, el promedio de los niveles de AAs segregados a lo lar go del día en la muestra de mujeres con fibromialgia es significativamente diferente de los va lores de la muestra de la población general (p=.000), aunque así mismo de escasa magnitud (d=.33).

Resultados que también concuerdan con los ha llazgos del estudio preliminar (Martínez-Pintor, et al., 2012) y van en la línea de los datos aportados por otras investigaciones, que han analizado los niveles de dicha enzima en pacientes aquejados de otros tipos de patología que cursan con do lor (Ahmadi-Motamayel, Shahriari, Taghi Goo darzi, Moghimbeigi, Jazaeri, y Babaei, 2013; Sharisaki et al., 2007; Arai et al., 2009; Campos,

a-Amilasa en Fibromialgia

a-Amilasa en Fibromialgia

Raposo, Ferreira, y Vitral, 2011). Tales niveles elevados de la enzima, constatados en la muestra de pacientes con fibromialgia, constituyen un dato más a favor de las relaciones que se establecen entre AAs, estrés y dolor.

Si bien, es necesario remarcar que una de las limitaciones del presente estudio es la ausencia de medidas de estrés y dolor, por lo que no podemos verificar específicamente el grado de asociación entre los niveles de AAs y los niveles de estrés e intensidad de dolor que experimentan las mujeres con fibromialgia.

Por otra parte, la proporción de mujeres con fibromialgia que obtiene niveles de AAs comparables a los valores normales (57 %) contradice la hipótesis planteada, según la cual tal proporción habría de ser menor.

Esta discrepancia podría justificarse en base al modelo transaccional del estrés (Lazarus y Folkam, 1984), según el cual las experiencias estresantes deben ser consideradas como transacciones entre la persona y el ambien te, de manera que la valoración que hace la persona del estresor ambiental y de sus propios recursos para afrontar las situaciones sería lo que determinaría el nivel de estrés (autopercibido), y por ende la intensidad del sufrimiento emocional. Recientemente, González, García-Campayo y Landero (2011) han analizado un modelo estructural basado en la teoría transaccional del estrés para explicar el papel del estrés en la fibromialgia.

Los resultados de dicho modelo sugieren que los recursos personales y sociales son predictores del nivel de estrés percibido, explicando el 53 % de su varianza. Así mismo, este estrés percibido explica el 31 % de la va rianza de una variable latente, que incluye el impacto de la fibromialgia y los síntomas somáticos (González y Landero, 2010).

A su vez, esta interacción entre la valoración que hace la persona del estresor está mediada por determinadas características cognitivas del sujeto, tales como creencias, valores, procesos atencionales, perceptivos, etc. Por lo tanto, es importante tener en cuenta las diferencias individuales en tales aspectos, pues no todos los individuos tienden a valorar una misma situación de la misma manera.

De hecho, actualmente se acepta la existencia de diferentes tipos de fibromialgia, siendo la de Giesecke et al. (2011) la clasificación más utilizada, y no cabe duda que tales factores psicológicos inciden en la diferenciación de las distintas tipologías.

Ello podría justificar elhecho de que no todas las mujeres de nuestra muestra clínica experimenten el mismo nivel de estrés asociado a la fibromialgia, y de ahí que los niveles de AAs no aparezcan alterados en todas ellas.

En este sentido, sería importante que en futuras investigaciones se valorase la AAs en función de estas diferencias individuales, a fin de determinar cuál es el perfil específico de mujeres con fibromialgia en las que la AAs se encuentra alterada.

Así mismo, sería interesante estudiar el estilo atribucional (locus de control interno-externo) en relación al grado de indefensión o sentimiento de autoeficacia de las mujeres con fibromialgia, a fin de verificar si las que se caracterizan por realizar atribuciones internas o externas, estables y globales, se asocian a una mayor o menor percepción de control sobre el dolor, y si manifiestan una mayor o menor sensibilidad a la intensidad del mismo.

En conclusión, la asociación hallada en este trabajo entre fibromialgia y AAs constituye un dato más a favor de considerar la utilidad de métodos no invasivos, tales como la medición de AAs, en la evaluación de patologías que cursan con dolor, aspecto poco investigado hasta la fecha.
REVISTA IBEROAMERICANA DE PSICOSOMÁTICA

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Arandanos en infecciones urinarias Fibromialgia 5/5 (1)

El arandano puede ser una alternativa en el tratamiento (preventivo) de las infecciones urinarias de repetición que se dan como un síntoma más asociado en la fibromialgia. el tratamiento debe ser instaurado y realizado por tú médico consultale esta alternativa, es un preventivo y para conseguir resultados deberás seguirlo varios meses.

Redacción fibromialgia noticias

De-León-Jaén SC,1 Ovadía-Rosenfeld L,2 Vásquez-Delgado LR,1 Fainsod-Aronowitz T.2

1 Depto. de Urología de la Universidad Autónoma de Guadalajara, Hospital “Dr. Ángel Leaño”.

2 Centro Médico ABC. México, D.F. Correspondencia: Dr. Siviardo C de León Jaén.

Universidad Autónoma de Guadalajara, Hospital Dr. Ángel Leaño,

Av. Dr. Ángel Leaño #500. Los Pobles, 45200 Zapopan Jallisco, México.

Teléfono: (01) 33-38-34-34-64 / 36-48-84-84 Ext. 31687.

Correo electrónico: deleonjaen@aol.com

El arándano y su aplicación en urología

arandanos y fibromialgia

el arandano duede ser tomado en comprimidos, batidos, zumos tienes más información al final de la entrada

RESUMEN

El arándano se ha utilizado desde tiempos antiguos como tratamiento de las infecciones urinarias.

Se pensaba que actuaba acidificando la orina, pero en estudios recientes se ha demostrado que sus sustancias activas: la fructuosa y las proantocianidinas actúan impidiendo la adhesión de la bacteria E. coli al urotelio, principalmente en mujeres, no así en pacientes con vejiga neurogénica. La revisión afirma que el arándano actúa como preventivo, no como tratamiento de las infecciones urinarias.
Actualmente se están realizando múltiples estudios para encontrar la utilidad de las proantocianidinas en otros órganos.

Palabras clave: infecciones del tracto urinario/prevención y control; proantocianidinas; arándano;

El arándano se conoce con diversos nombres, en España: airelle, en Francia: mirtillo, en Italia: vaccinium, en Alemania: heidelbeere, schwarzbeere y blaubeere, en Inglaterra y en Estados Unidos de América: cranberry. Pertenece a la familia de las Ericaceae, especie Vaccinium myrtillus o Vaccinium macrocarpon (arándano americano). Es una planta leñosa que alcanza una altura de 50 cm y que da una fruta ovalada roja, blanca o verde, según sea su variedad.1

Es originaria y crece en América del norte, Europa y Asia, en zonas frías-templadas, húmedas y montañosas.

Desde hace siglos ha sido utilizada en la medicina herbolaria por sus propiedades para el alivio de problemas urinarios.

Los indios americanos la utilizaron en un sinnúmero de padecimientos, no sólo en problemas urinarios. Se pensaba que su efecto en el tracto urinario se debía a su acidez, ya que produce ácido hipúrico responsable de disminuir el pH urinario; aunque su efecto sobre el pH urinario bajo no es suficiente para lograr una disminución de la bacteriuria a pesar de dosis muy altas (más de 2 000 mL al día).1,2

Hoy en día, estudios serios han demostrado que el jugo y sus derivados reducen la producción de bacterias que colonizan el tracto urinario.

Por décadas se utilizó como un preventivo en las infecciones de vías urinarias (IVU), pero es hasta 1984 cuando aparecen los primeros estudios publicados en cuanto a su mecanismo de antiadhesión para algunas bacterias del tracto urinario. Previene la adhesión bacteriana de uropatógenos, especialmente por Escherichia coli, que es la causante de 90% de las IVU.3,4 La infección se inicia cuando la bacteria se adhiere al urotelio, ésta se multiplica y coloniza el tracto urinario, favorecida por sus factores de virulencia y de su patogenia.

Entre estos factores se incluyen las adhesinas, las fimbrias tipo P (manosas resistentes) y las fimbrias tipo 1 (manosas sensitivas). Éstas se adhieren a un receptor de carbohidratos que se encuentra en el urotelio.5-7

Estudios recientes han demostrado que la E. coli puede tener en las fimbrias tipo 1 afinidad a un receptor y las fimbrias tipo P se adhieren a un receptor secuencial que se ha implicado en la cistitis y en la pielonefritis.

El arándano pertenece a la familia de las ericáceas y son ricas en flavonoides, en antocianinas y en proantocianidinas; contiene 90% de agua, ácido quínico, ácido málico, ácido cítrico, glucosa y fructuosa.

El ácido quínico se desdobla en ácido hipúrico que se excreta en la orina con un corto efecto antibacteriano. El arándano tiene dos compuestos que previenen la adhesión bacteriana: un monosacárido de la fructuosa y la proantocianidina, resultado de la condensación de los taninos.. La fructuosa del arándano, in vitro, inhibe la adhesión de las fimbrias tipo 1. Las proantocianidinas inhiben la adhesión de las fimbrias tipo P. 5

Existe un número importante de proteínas que actúan como barrera protectora contra las infecciones urinarias en el huésped, que pueden perderse con la edad, infecciones, sustancias químicas, radiaciones, incontinencia urinaria, vejiga neurogénica, cirugías, cistitis intersticial, mujeres añosas, pacientes cateterizados, etcétera. Esto hace que disminuyan los glicosaminoglicanos naturales de nuestro organismo.4

La E. coli es la responsable de la recurrencia de infecciones urinarias, principalmente de pielonefritis, que aparecen cuando los niveles de anticuerpos, como las glicoproteínas de Tamm-Horsfall, están disminuidas.4,5

Estudios recientes han establecido que el arándano tiene sustancias que actúan en forma similar a las glicoproteínas de Tamm-Horsfall y, por lo tanto, disminuyen la adhesión de las bacterias a la mucosa urotelial.

La adherencia bacteriana a la mucosa es un prerrequisito para que se desarrolle la mayoría de las infecciones urinarias y esto es facilitado por fimbrias proteicas que se encuentran en la pared de la bacteria.6,7

Las fimbrias producen adhesinas a receptores específicos de monosacáridos y oligosacáridos de las células uroteliales. El arándano, con su contenido de fructuosa, juega un papel en la inhibición de la adherencia de la E. coli fimbrias tipo 1 (manosa sensibles) y es un inhibidor de las fimbrias tipo P (manosa resistentes); las proantocianidinas del arándano son un compuesto al que se le atribuye como responsable en la prevención de infecciones urinarias por uropatógenos fenotípicos de E. coli con fimbrias tipo P.8,9 Estudios realizados en mujeres de edad media y hasta los 78 años presentaron una significativa reducción de las infecciones recurrentes.10

Todavía se encuentra en fase de experimentación su utilidad y efecto en infecciones causadas por Proteus o Pseudomonas.

Numerosos estudios indican que el jugo de arándano no está indicado como el tratamiento de infecciones del tracto urinario, se acepta que el beneficio está en la prevención. Su principal limitante es que debe ser tomado por largos periodos.

Las presentaciones del arándano son tabletas, jugo, fruta seca, entre otros;11 la dosis no ha sido bien establecida y se menciona que tomando un vaso de jugo dos veces al día durante periodos de 3 a 12 meses los pacientes han estado libres de infecciones o de recurrencia de éstas.12 Los efectos secundarios encontrados hasta la fecha se refieren a la alergia al arándano, aunque es muy baja su incidencia.

La resistencia bacteriana al arándano no ha sido aún demostrada, esto se manifiesta con su poca utilidad en pacientes con vejiga neurogénica.13-15

La dosis recomendada es desde 50 mL dos veces al día, hasta 300 mL tres veces al día. Habitualmente se emplean bebidas tipo cóctel que se puede tomar puro, diluido o combinado con otras frutas. Otros artículos sugieren que el uso de 36 mg de proantocianidinas diarias, las cuales se encuentran en aproximadamente 80 g de arándano seco, puede comerse como golosina.

En el afán de estudiar las proantocianidinas y sus efectos en otros órganos, se están haciendo múltiples estudios, los cuales se encuentran en diferentes fases, por lo que no son definitivos aún y por lo que a su vez todavía no se pueden recomendar, pero vale la pena mencionarlos por las grandes expectativas que presentan.

Litiasis renal

Los estudios han demostrado que el arándano disminuye los niveles de calcio en orina, pero incrementa los niveles de magnesio, potasio y oxalato.16

Vascular

Se ha encontrado que funciona como antiadhesivo plaquetario, potencializando la warfarina.17

Dentales

Inhibe el crecimiento bacteriano de la placa dental. Su uso continuo reduce la adherencia de S. mutans. 18-20

Estómago

Tiene un efecto antiadherente para Helicobacter pylori. Incrementa la absorción de vitamina B12 en pacientes que toman antiácidos.21-28

Corazón

Con su contenido fenólico, actúa como antioxidante, previniendo la adhesión del colesterol de baja densidad e incrementa los niveles de colesterol de alta densidad.29

Tracto respiratorio-pulmón

Previene las infecciones por virus tipo A y tipo B del virus de la influenza.30

Memoria

Se están realizando estudios donde se pretende demostrar que mejora la capacidad de recordar, pero aún no se tienen conclusiones definitivas.14

Cáncer

Las proantocianidinas inhiben el crecimiento de tumores de pulmón así como de colon y del tejido hematopoyético en animales, aún no hay resultados en humanos.31,32

Otras propiedades

Se ha encontrado su utilidad como desodorizante en pacientes que están incontinentes, con cateterización intermitente y los pacientes urostomizados, esto es por la disminución del pH y de oxalatos en la orina.22 Disminuye el riesgo de amenaza de aborto y nacimientos pretérmino, previniendo infecciones durante el embarazo y en mujeres diabéticas.13,33

CONCLUSIONES

La ingesta continua de arándano se acepta como un preventivo de las infecciones del tracto urinario, principalmente en mujeres y pacientes con cateterismos continuos. Los estudios clínicos aceptan que el ácido hipúrico y la proantocianidina reducen la capacidad de la E. coli para adherirse al urotelio vesical. Se está estudiando la utilidad de las proantocianidinas en otros órganos, y con otros fines los resultados hasta ahora obtenidos son muy promisorios.

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fibromialgia y problemas digestivos asociados 5/5 (10)

Un articulo que describe y enumera fibromialgia y problemas digestivos asociados.

¿Quieres conocer la relación de fibromialgia y problemas digestivos asociados?

Afecciones digestivas asociadas a la fibromialgia

RESUMEN

Introducción:

La fibromialgia es un desorden no articular caracterizado por la presencia de dolor crónico generalizado fácilmente comprobable por la presencia de puntos dolorosos y que se acompaña de fatiga, trastornos del sueño y trastornos digestivos.

Objetivo:

Evaluar la asociación de afecciones digestivas a la fibromialgia, así como identificar los síntomas digestivos más frecuentes en los pacientes que sufren esta enfermedad. Metodología: Estudio descriptivo. Para el diagnóstico positivo de fibromialgia se tuvo en cuenta los criterios diagnósticos de la Colegio Americano de Reumatología, además para el diagnóstico de las afecciones digestivas se realizo minucioso examen físico, estudios complementarios y criterios de Roma III para diagnóstico de dispepsia funcional y para el síndrome de intestino irritable. Se describió las variables sociodemográficas.

Resultados:

La edad promedio fue de 43.35 años. El 100 % de los pacientes incluidos en el estudio fueron del sexo femenino. Las enfermedades digestivas que se asociaron con más frecuencia a fibromialgia fueron la dispepsia funcional (58.66 %), el síndrome de intestino irritable (52 %) y enfermedad por reflujo gastroesofágico (38.66 %). Los síntomas más prevalentes fueron el dolor abdominal en (82.66 %), estreñimiento en (78.66 %) y pirosis en (49.33 %).

Conclusiones:

Variados son las afecciones digestivas que se asocian a la fibromialgia, las cuales se expresan mediante una amplia gama de síntomas clínicos.

INTRODUCCIÓN

La fibromialgia es un desorden reumático no articular caracterizado por dolor músculo-esquelético generalizado y presencia de puntas anatómicas sensibles de localización característica. El diagnóstico de esta enfermedad es puramente clínico y para ellos se han establecido criterios diagnósticos.1
Epidemiológicamente se plantea que representa el 20 % del total de consultas de los reumatólogos y que afecta principalmente al sexo femenino con una relación de 10:1 con respecto al sexo masculino, la edad de comienzo es variable pero se considera su mayor incidencia a entre los 35 y 50 años aunque se puede observar en niños y ancianos, se clasifica en primaria o secundaria según la presencia o no de otras afecciones.1, 2

fibromialgia y problemas digestivos asociados

Las manifestaciones clínicas incluyen: dolores generalizados, fatiga – cansancio, rigidez, ansiedad, trastornos del sueño, cefalea, diarrea, estreñimiento, edema subjetivo, entumecimiento y una amplia gama de síntomas del aparato digestivo. El estado general del paciente se conserva normal, pero en el examen físico se encuentra puntos localizados de dolor exquisito a la digitopresión denominados puntos gatillo o tenders point.3

El tratamiento de la fibromialgia es complejo y los mayores resultados se obtienen con la utilización combinada de agentes farmacológicos y no farmacológicos; ello es posible con el concurso de varios profesionales de diferentes áreas de la salud (reumatólogos, fisiatra, terapista físico y psicólogo) quienes deben actuar en forma coordinada.

Los medicamentos que han demostrado mayor efectividad son los antidepresivos tricíclicos,dado que aumentan la serotonina a nivel cerebral, tienen efecto sobre opioides endógenos y sobre la fase IV del sueño y algunos como la ciclobenzaprina disminuyen el espasmo muscular.

Los tricíclicos más utilizados son la amitriptilina (10-25 mg) y la cicloprozapina (10-20 mg). El tratamiento no farmacológico incluye la terapia física no solamente con programa de ejercicios, sino también la corrección de vicios posturales y ocupacionales.

Es importante además la relajación física y mental. 2-4 La enfermedad evoluciona generalmente a la mejoría de los síntomas con el tratamiento en el curso de meses o incluso años, pero la posibilidad de presentar recaídas siempre está presente, por lo que se considera una enfermedad de curso crónico.3, 5

Las afecciones digestivas se asocian frecuentemente a la fibromialgia empeorando aún más el cuadro del paciente y provocando peor percepción de calidad de vida por parte de los mismos5 , es por esto que consideramos necesario profundizar en el conocimiento de las afecciones y síntomas digestivos que con mayor frecuencia se asocian o presentan a la Fibromialgia, por lo tanto decidimos realizar este trabajo en coordinación entre las especialidades de Reumatología y Gastroenterología pertenecientes al Centro de Reumatología y departamento de Gastroenterología ubicados en el HDCQ 10 de octubre en el periodo 2012-2013.

MÉTODOS

Se realizó un estudio descriptivo en 75 pacientes, con criterios de fibromialgia primaria del 2010 según el Colegio Americano de Reumatología (ACR)4 , que acudieron a consulta externa en el período de enero 2012 a diciembre 2013 refiriendo manifestaciones digestivas o con diagnóstico anterior de una enfermedad digestiva y que expresaron su consentimiento a participar en el estudio.

El diagnóstico de las enfermedades digestivas se realizó mediante una historia clínica detallada, examen físico, complementarios como hemograma, glicemia, urea y creatinina séricas, enzimas hepáticas de citolisis y colestasis, serología para virus de la hepatitis B y C, anticuerpos antigliadina, anti transglutaminasa, estudios Imagenológicos (ecografía abdominal, tránsito gastrointestinal baritado, colon por enema) y una endoscopia digestiva superior para el diagnóstico de Helicobacter Pylori con test de ureasa.

Además, se realizó TAC abdominal en los casos en que se consideró necesario. Se utilizaron los criterios diagnósticos establecidos, de Roma III para la dispepsia funcional y para el síndrome de intestino irritable.5

Una vez completado este proceso, se instauró un tratamiento adecuado a la patología digestiva que presentaba cada paciente de forma individual. Los pacientes fueron seguidos por consulta desde el diagnóstico. Para el análisis estadístico de los datos se utilizó el programa informático SPSS 11.0.

Tabla 1 Criterios Diagnósticos de Fibromialgia según ACR

criterios diagnosticos fibromialgia

criterios diagnosticos fibromialgia

RESULTADOS

El promedio de edad de 43,35 años, destacando el grupo de edades entre 40 y 49 años con un 50.66 % del total de la muestra.
la totalidad de los pacientes estudiados fueron del sexo femenino, el 41.33 % presentaron antecedentes de patología digestiva asociada y el 48 % tomaba habitualmente AINES, analgésicos, sedantes y/o antidepresivos tricíclicos.

fibromialgia y problemas digestivos asociados

fibromialgia y problemas digestivos asociados

fibromialgia y problemas digestivos asociados

De forma general predominó la presencia de antecedentes de gastritis la cual se presentó en el 45.16 % de los pacientes, el41.93 % refirieron antecedentes de hernia hiatal y el 22.58 % presentaron antecedentes de síndrome de intestino irritable, el 9.67 % de los pacientes refirieron otros trastornos, hay que destacar que hubo pacientes que refirieron más de una patología digestiva asociada como antecedente patológico personal.

Tabla 4  Distribución de pacientes según enfermedades digestivas asociadas diagnosticadas en la consulta de gastroenterología. Centro Reumatología. 2012-2013

La dispepsia funcional se diagnosticó en el 58.66 % de los pacientes, seguido del síndrome del intestino irritable y la enfermedad por reflujo gastroesofágico que se presentaron en el 52.00 % y 38.66 % respectivamente. Otras enfermedades diagnosticadas que se presentaron con menor frecuencia fueron la litiasis vesicular, la diverticulosis del colon y la enfermedad celiaca en un 9.67 %, 6.66 % y 2.66 % respectivamente.

fibromialgia sintomas digestivos

Destaca la presencia de dolor abdominal presente en el 82,66 % de los pacientes, el 78.66 % refirió estreñimiento y el 49.33% presentó pirosis.

DISCUSIÓN

La fibromialgia es una afección reumática que se presenta con mayor frecuencia en el sexo femenino y en edad fértil, en nuestro trabajo se comportó de igual forma, algunas hipótesis que pretenden explicar esta situación se refieren a la acción de hormonas femeninas y que encuentran un pico máximo en edad fértil.6

Según los resultados obtenidos el 41.33 % de las pacientes evaluada presentó al menos una patología digestiva asociada a la fibromialgia corroborando que son sin duda las afecciones digestivas uno de las que con mayor frecuencia podemos encontrar en los pacientes con esta enfermedad.

Dentro de estas la dispepsia funcional (DF) fue las más frecuente seguidas del síndrome del intestino irritable (SII) y la enfermedad por reflujo gastroesofágico, estudios internacionales destacan que podría interpretarse que la patología funcional es la más frecuente en los pacientes afectos de fibromialgia, incluyendo en este grupo tanto a la DF como al SII, sugiriendo una etiología común en base a ciertas características clínicas como la relación del estrés y la iniciación o exacerbación de los síntomas, alteraciones del sueño, fatiga y eficacia de psicoterapia y bajas dosis de antidepresivos tricíclicos en el tratamiento de los síntomas; elementos que coinciden con estudios similares7,8

Algunas hipótesis han sugerido que uno de los mecanismos subyacentes de esta comorbilidad es un aumento de la activación de regiones cerebrales donde se procesa y modula la información aferente de origen visceral y somático, sobre todo en regiones de la corteza anterior del cíngulo.
Esta área responde a la estimulación sensorial tanto en pacientes con fibromialgia y SII como en aquellos con SII solamente, provocando un aumento de la sensibilidad somática en los primeros y visceral en los segundos, relacionada con los síntomas clínicos digestivos y extradigestivos.8,9

En relación con los síntomas digestivos asociados destaca el dolor abdominal que se presentó en el 82.66 % de los pacientes, seguido del estreñimiento y la pirosis que se presentaron en el 78,66 % y 49.33 % respectivamente los cuales guardan una estrecha relación con las enfermedades asociadas, hay que destacar que la fibromialgia también se ha incluido como una de las manifestaciones reumática que pueden aparecer en los pacientes con infección crónica por VHC.10,11

De todos los pacientes incluidos en nuestro estudio, ninguno de ellos estaba diagnosticado de enfermedad inflamatoria intestinal ni hepatitis C, pero sí aparecían otras enfermedades entre las más prevalentes estaban el reflujo gastroesofágico (RGE), litiasis vesicular, diverticulosis colónica.

No conocemos la posible asociación de todos ellos con la fibromialgia y según lo publicado hasta ahora en la literatura, no existe un acuerdo general sobre la patogénesis de la fibromialgia.
La mayoría de los estudios sugieren que en individuos genéticamente predispuestos, la existencia de factores estresantes induce un aumento de la sensibilidad al dolor e hipersensibilidad a numerosos estímulos.12,13

CONCLUSIONES

Predominaron los pacientes con edades entre 40 y 49 años y del sexo femenino.
Las afecciones digestivas que se asociaron con mayor frecuencia a la fibromialgia fueron la dispepsia funcional el síndrome de colon irritable y la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
El dolor abdominal fue el síntoma que con mayor frecuencia se presentó en nuestro estudio.

Castellanos Gutiérrez Mavié*, Solis Cartas Urbano**, Socias Barrientos Zulima*
*Especialista de 1er Grado en Medicina General Integral y Gastroenterología
**MSc. Especialista de 1er Grado en Medicina General Integral y Reumatología
Servicio de Gastroenterología. Centro de reumatología. Hospital Docente Clínico Quirúrgico 10 de Octubre. Facultad de Ciencias Médicas 10 de Octubre. Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. La Habana, Cuba
BIBLIOGRAFÍA
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Enfermedad sistémica de intolerancia al esfuerzo 5/5 (3)

Un comité nombrado en EE. UU. afirma que la enfermedad es ‘legítima’ y que debería llamarse enfermedad sistémica de intolerancia al esfuerzo

Nuevo nombre sindrome de fatiga cronica

¿Nuevo nombre y nuevos criterios para el síndrome de fatiga crónica?

El síndrome de fatiga crónica, una enfermedad debilitante que afecta a hasta 2.5 millones de estadounidenses, podría pronto tener un nuevo nombre y nuevos criterios diagnósticos.

En un informe publicado el martes, un comité independiente de expertos designado por el gobierno estadounidense la calificó como una enfermedad “legítima” que cuenta con cinco síntomas principales y que los médicos deberían tomar en serio.

De hecho, el comité del Instituto de Medicina (IOM) que realizó el informe insta a que el síndrome de fatiga crónica pase a llamarse la “enfermedad sistémica de intolerancia al esfuerzo”, para que refleje mejor la gravedad de sus efectos en los pacientes.

El nuevo informe podría ser un punto de inflexión tras años de lucha por parte de las personas con encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC), que con frecuencia tienen que batallar para convencer a sus médicos de que de verdad algo les sucede, dijo Suzanne Vernon, directora científica de Solve ME/CFS Initiative.

“Creo que estamos en un momento de cambio para las personas que sufren de EM/SFC, en que podremos diagnosticar a las personas, y ese diagnóstico conlleva la capacidad de que realmente fundamentemos un tratamiento mucho más efectivo para la EM/SFC”, aseguró Vernon.

“En su forma más grave, esta enfermedad puede consumir las vidas de los afectados”, señaló el comité del IOM en un comunicado de prensa. “Es ‘real’.

No es apropiado desestimar a estos pacientes diciéndoles que ‘yo también estoy crónicamente cansado'”. El síndrome de fatiga crónica también es extremadamente difícil de diagnosticar.

No hay pruebas para esta enfermedad, y otras afecciones pueden provocar síntomas similares, según los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. Con frecuencia, el diagnóstico es un proceso de eliminación en que el médico de la persona descarta otras enfermedades posibles antes de sospechar de la presencia de un SFC.

Hasta ahora, los médicos han tenido que depender de una definición de caso del síndrome de fatiga crónica creada en 1994 que buscaba sobre todo ayudar a los investigadores a comprender mejor lo que, en esa época, aún no se había determinado de forma concluyente que fuera de verdad una enfermedad, apuntó Vernon.

Pero el informe del IOM propone unos nuevos criterios diagnósticos que ayuden a reestructurar el proceso. Según el nuevo informe, las personas que presentan el síndrome de fatiga crónica sufren de tres síntomas nucleares:

La incapacidad de actuar con el nivel de actividad previo a la enfermedad, que persiste durante más de seis meses y que viene acompañado de una fatiga que a menudo es profunda.

Un empeoramiento de estos síntomas después de cualquier tipo de esfuerzo, incluyendo el ejercicio físico o mental o el estrés emocional.

Dormir no alivia la fatiga.

Para diagnosticar el síndrome de fatiga crónica a alguien, un médico también debe encontrar que la persona sufre de uno de estos dos problemas adicionales:

Una alteración de la capacidad de pensar. Una incapacidad de permanecer de pie, y los síntomas mejoran al tumbarse.

El diagnóstico también depende de que estos síntomas persistan durante al menos seis meses, y deben estar presentes al menos la mitad del tiempo con una intensidad entre moderada y grave, concluyó el comité del IOM.

La presidenta del comité del IOM, la Dra. Ellen Wright Clayton, profesora de derecho y pediatría en la Universidad de Vanderbilt en Nashville, comentó que espera que los nuevos criterios faciliten a las personas con el síndrome de fatiga crónica que se tome su enfermedad en serio.

Dra. Ellen Wright Clayton

 

Cualquier médico puede usar estos nuevos criterios para diagnosticar el SFC a los pacientes, indicó en una conferencia de prensa el martes.

“Creemos que cualquier médico puede y debería diagnosticar esta enfermedad, no solamente los especialistas en este trastorno”, dijo Clayton.

Los médicos también deberían tratar los síntomas incluso si la persona no ha cumplido con el periodo de seis meses para el diagnóstico del síndrome de fatiga crónica, añadió.

“Estos pacientes presentan síntomas reales”, dijo Clayton. “Merecen una atención real y una terapia real”.

El comité del IOM también recomendó que los reguladores federales desarrollaran un conjunto de herramientas que ayude a los médicos a diagnosticar a los pacientes con el SFC. Además, el informe afirma que los expertos deberían revisar la cuestión como mínimo dentro de cinco años, para actualizar los criterios diagnósticos en función de cualquier investigación nueva que aparezca en el futuro.

“Anticipamos y tenemos la esperanza de que en el futuro se realizarán más investigaciones que permitan refinar este diagnóstico”, dijo Clayton. “No se trata de un producto de la imaginación [de los pacientes]. Se trata de una enfermedad demasiado habitual y compleja que requiere de un diagnóstico”.

Entre 836,000 y 2.5 millones de estadounidenses sufren del síndrome de fatiga crónica, y un estimado de entre el 84 y el 91 por ciento de las personas con el trastorno no están diagnosticadas, según el IOM. El síndrome de fatiga crónica tiende a presentarse en personas de entre 40 y 59 años de edad, y aparece con una frecuencia 4 veces mayor en mujeres que en hombres.

Los síntomas de la enfermedad se pueden tratar, aunque no existe una cura y su causa sigue siendo desconocida. En 2014, los médicos vincularon el SFC con una inflamación de las células nerviosas del cerebro, y ahora algunos creen que las personas con el síndrome están fatigadas porque algo ha fallado en su respuesta inmunitaria.

Chris Fraker contrajo el síndrome de fatiga crónica en 2009. También tiene diabetes tipo 1, una enfermedad provocada por un sistema inmunitario defectuoso, según el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE. UU.

Actualmente Fraker sigue una terapia de vitaminas y antivirales, pero dice que sigue sintiendo los efectos del SFC.

“Cuando uno tiene un bajón, es el peor tipo de fatiga que se pueda sentir. Si uno sostiene un teléfono celular, parece que haya estado usando pesas durante horas, aunque solo lo haya tenido cinco minutos”, contó Fraker, que tiene 44 años y vive en Miami.

Anotó que antes del síndrome de fatiga crónica, “podía subir unas escaleras corriendo, y que me faltara un poco el aire, pero estar bien por lo demás. Ahora, cuando lo hago, siento que estoy al borde del colapso. Como si me hubiera atropellado un tren”.

Pero todavía falta la concienciación de la enfermedad, dicen los expertos. Menos de un tercio de las facultades de medicina incluyen información específica sobre el SFC en su currículo, descubrió el IOM, y entre el 67 y 77 por ciento de los pacientes dijeron que hizo falta más de un año para que les hicieran un diagnóstico. Aproximadamente el 29 por ciento de los pacientes dijeron que les llevó más de cinco años.

El IOM realizó su estudio con la financiación de la Oficina para la Salud de las Mujeres, del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.

Se calcula que los costos directos e indirectos del SFC para la sociedad son de entre 17 y 24 mil millones de dólares al año, 9.1 mil millones de dólares de los cuales se han atribuido a las pérdidas de productividad en casa y en el trabajo, reportó el IOM.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: News conference with: Ellen Wright Clayton, M.D., Craig-Weaver Professor of Pediatrics and professor, law, Vanderbilt University, Nashville, Tenn.; Institutes of Medicine, news release, Feb. 10, 2015; Suzanne Vernon, Ph.D., scientific director, Solve ME/CFS Initiative; Chris Fraker, Miami

Fuente | Dr. Jesús Palacio Médico de familia. @je_pala

Síntomas Sindrome de Fátiga crónica/EM no confundir cn la fátiga asociada a la fibromialgia

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En el siguiente documento elaborado por la comunidad Valenciana en 2014 se recogen los grados  de Fibromialgia (de afectación del paciente de fibromialgia) según su calidad de vida y el manejo médico a seguir según el nivel de afectación. Este documento con sus correspondientes conclusiones y en concreto este articulo está basado documento sobre fibromialgia del Sistema Nacional de Salud publicado en 2011 actualizando un documento previo de 2003.

Medidas para el manejo escalonado de pacientes con FM según su grado de afectación.

Afectación de calidad de vida leve FIQ < 39

Manejo: Atención primaria

Medidas no farmacológicas individuales y/o en taller grupal en AP

Información

Consejos en autocuidados

Ejercicio físico

Fármacos: Considerar solo si fracasan los autocuidados y el ejercicio o mientras estos hacen efecto, en función de la sintomatología predominante

Afectación de calidad de vida moderada FIQ =39 y <59

Manejo: Atención primaria.

Los pacientes de este grupo deben iniciar el tratamiento en atención primaria y, en función de sus necesidades y su afectación, pueden requerir interconsulta / derivación.

Medidas no farmacológicas

Información Consejos en autocuidados

Ejercicio físico supervisado

Terapia cognitivo conductual grupal o individual en USM

Fármacos: Considerar tratar en función de la sintomatología

Afectación de calidad de vida grave FIQ ≥59

Manejo: El/la paciente puede requerir la intervención de distintos profesionales de atención especializada.

Medidas no farmacológicas

Información Consejos en autocuidados

Ejercicio físico supervisado

Terapia cognitivo conductual grupal o individual en USM

Fármacos: Considerar tratar en función de la sintomatología

¿Qué es el FIQ?

Cuestionario español de impacto de la fibromialgia: Spanish FIQ (S-FIQ)

grados de fibromialgia

grados de fibromialgia desarrollados a partir del impacto en la calidad de vida diaria

Este documento corresponde al fondo documetal de La Sociedad Española de Reumatología SER y  Guia fibromialgia comunidad valenciana redactado por Fibromialgia Noticias ©

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