Alimentación para el cerebro 4.75/5 (4)

,

En fibromialgia como enfermedad en el que dolor está relacionado con el cerebro la alimentación para el cerebro puede ser una ayuda con el fin de aumentar la calidad de vida del enfermo, unido a terapias como la farmacológica, la actividad física, reducir los factores estresantes diarios (posturales, esfuerzos, sensitivos como ruidos fuertes, psicológicos como conflictos del día a día), pueden ayudar a mejorar la calidad de vida diaria.

Alimentación para el cerebro

Científicos han desarrollado una nueva escala basada en evidencia que evalúa los alimentos derivados de animales y de vegetales que mejoran los síntomas de depresión.

La investigación de esta escala y de los alimentos que ayudan a nutrir al cerebro fueron presentados en una sesión en el Congreso Anual de la American Psychiatric Association (APA) 2016.

Cada vez hay más evidencia en torno al papel decisivo que desempeña la alimentación en la salud cerebral, sobre todo en padecimientos como depresión y demencia, dijo el Dr. Drew Ramsey, profesor clínico asistente de psiquiatría, de la Universidad de Columbia, en la Ciudad de Nueva York, quien fue uno de los conferencistas en la sesión.

El Dr. Ramsey dijo “Los datos son muy claros e indican un poderoso mensaje preventivo cuando ayudamos a nuestros pacientes a comer mejor”.

Los alimentos vegetales ocupan un lugar preponderante en la escala del Dr. Ramsey sobre alimentos para el cerebro. Para desarrollar este sistema de caracterización de nutrimentos, él y sus colaboradores evaluaron la literatura y recopilaron una lista de los que llamaron Nutrientes esenciales para el cerebro (NEC) que afectan al tratamiento y a la prevención de la depresión.

Los nutrientes claves consisten en ácidos grasos omega 3 de cadena larga, magnesio, calcio, fibra y vitaminas B1, B9, B12, D y E.

Luego, recopilaron datos nutricionales para las principales fuentes de alimento de NEC del Laboratorio de Datos de Nutrimentos del Servicio de Investigación Agrícola y utilizaron una fórmula para calcular la puntuación de la Escala de Alimentos para el Cerebro.

“Nos interesaba mucho utilizar la literatura científica para entresacar los nutrientes clave que tienen alto grado de evidencia que intervienen en la depresión”, dijo el Dr. Ramsey.

Nutrientes “fundamentales” para el cerebro

Además de las fuentes vegetales, querían incluir fuentes animales, ya que algunos nutrientes, como la vitamina B12, se hallan predominantemente en la carne y en otros productos animales y son “absolutamente fundamentales para la salud del cerebro”, dijo el Dr. Ramsey.

Los posibles mecanismos mediante los cuales estos alimentos pueden fortalecer la función cerebral son la estabilización de la membrana neuronal y los efectos antiinflamatorios.

Los investigadores tienen pensado someter su investigación para publicación, dijo el Dr. Ramsey.

Alimentación para el cerebro

Alimentación para el cerebro

Aunque estos nutrientes son decisivos para la función cerebral, las estadísticas de 2009 del Departamento de Agricultura de Estados Unidos demuestran que la mayoría de los estadounidenses no obtenian suficientes cantidades.

Por ejemplo, los porcentajes de la población estadounidense que no cumplen las cantidades diarias recomendadas para estos nutrientes decisivos son los siguientes:

Vitamina E: 86%

Folato: 75%

Calcio: 73%

Magnesio: 68%

Cinc: 42%

Vitamina B6: 35%

Hierro: 34%

Vitamina B12: 30%

Además de las hortalizas de hoja verde, los investigadores resaltaron la importancia de carnes de vísceras sólidas, carnes de caza, frutos secos, (nueces pacanas, nueces y cacahuetes), moluscos bivalvos (mejillones, almejas, ostiones) moluscos (pulpo, calamar, caracol) y pescado (salmón y sardinas.

Se recomienda que los pacientes consuman de 226 a 340 g de pescado a la semana, es importante seleccionar pescado que tenga menos contenido de mercurio.

Por consiguiente, los individuos deben limitar el consumo de tiburón y de pez espada

Ayudar al paciente a tomar decisiones en su alimentación

El Dr. Reynolds también resaltó que desea ayudar a los pacientes a tomar mejores decisiones por lo que respecta a la carne. Estas opciones, dijo, deben comprender animales alimentados con hierba y pastura.

Aunque la investigación se enfoca más en los campos de la depresión y la demencia, en nuevos estudios se está analizando el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, la ansiedad y las adicciones, dijo el Dr. Reynolds.

Si bien la mayor parte de los datos emergentes provienen de informes de casos y estudios epidemiológicos, el primer estudio aleatorizado y controlado, conocido como el estudio SMILES, está evaluando la repercusión de una alimentación rica en muchos de estos nutrimentos sobre la depresión mayor.

El estudio contó con la participación de 176 pacientes con episodios de depresión mayor en dos centros de Victoria, Australia. Los participantes fueron asignados de manera aleatoria a un grupo con intervención alimentaria, que se enfocó en recomendar una alimentación saludable, o a un grupo con apoyo social.

Si bien los resultados de este estudio posiblemente no serán publicados hasta acabar el año, el grupo del Dr. Ramsey ha tenido la oportunidad de analizar los resultados con sus investigadores, y los resultados son “positivos” y “mejores que lo esperado”.

“Lo que es muy interesante de esto es que ayuda a brindar a los psiquiatras y a nuestros pacientes otras serie de herramientas por lo que respecta al tratamiento y la prevención de las enfermedades mentales”, dijo el Dr. Ramsey.

Interés creciente en los alimentos como tratamiento

Este es el cuarto año consecutivo en que el simposio sobre alimentos y el cerebro ha tenido lugar en el congreso anual de la APA, y cada año ha contado cada vez con más auditorio. La sesión de este año contó con la asistencia de más de 400 psiquiatras y otros expertos, dijo el Dr. Ramsey.

Además del Dr. Ramsey, la Dra. Emily Deans, instructora de psiquiatría, en la Universidad de Harvard, y la Dra. Laura LaChance, residente de quinto año de psiquiatría, en la Universidad de Toronto, también expusieron en la sesión.

“La Dra. LaChance, dijo:

“Está claro que modificar nuestros hábitos alimentarios no es una cuestión sencilla. La buena noticia es que los psiquiatras están singularmente adaptados para ayudar a nuestros pacientes a hacer cambios a conductas complejas ―esto es pan de cada día en la atención psiquiátrica―.

Sin embargo, no está claro que clase de dieta debieran tratar de consumir los pacientes con trastornos mentales”.

El Dr. Ramsey resaltó la importancia de hablar sobre los alimentos y la nutrición con los pacientes que tienen problemas de salud mental.

Hablar sobre los alimentos y la nutrición con los pacientes

Los psiquiatras, dijo el Dr. Ramsey, deben preguntar con regularidad a los pacientes lo que consumen y si tienen alguna aversión o alergia a los alimentos. Con la participación de una voluntaria del auditorio, mostró una interacción terapeuta/paciente que incorpora la dieta.

Esta voluntaria dijo que sigue una dieta “de ayuno intermitente” para ayudar a controlar el trastorno bipolar.

Este tipo de ayuno aumenta la producción de cetonas, las cuales, según alguna evidencia, son una fuente de combustible “limpiador” para el cerebro, dijo el Dr. Ramsey en una entrevista de seguimiento.

Algunos informes de casos señalan que tal alimentación es útil para los pacientes con trastorno bipolar de tipo II, el cual se acompaña de episodios de manía menos intensos que el trastorno bipolar de tipo I, dijo

Dietas especializadas

Una serie de estas “dietas especializadas”, entre las cuales también está la dieta sin gluten y la dieta paleolítica, o del cavernícola, así como las dietas vegetarianas y veganas, que se están volviendo cada vez más populares.

El Dr. Ramsey habló sobre el “compromiso” en torno a “alimento, justicia alimentaria, fuentes de alimento” y la popularidad de los mercados de granjeros.

Resaltó que “es nuestro trabajo como médicos comprender estas dietas y sus riesgos y beneficios”.

Las dietas veganas y vegetarianas

Uno de los riesgos, por lo menos con una dieta vegana, y en cierto grado con la dieta vegetariana, es la falta de vitamina B12. Una deficiencia de esta vitamina puede desencadenar depresión, anemia y finalmente lesión neuronal irreversible, dijo el Dr. Ramsey.

Dijo que en un estudio reciente en que se analizaron poblaciones veganas se demostró que 52% de los individuos tenían “franca deficiencia” de vitamina B12 y que 23% tenían concentraciones “insuficientes”.

Una serie de casos con 30 madres veganas reveló que el 60% de su descendencia tenía retraso en el desarrollo y que el 37% tenía atrofia cerebral, dijo el Dr. Dean a los delegados del congreso. Existe una fuerte correlación entre no consumir carne y las altas tasas de depresión y ansiedad, así como una peor calidad de vida, dijo.

Aunque en ciertos sentidos la dieta vegana “es congruente”, por cuanto la alimentación norteamericana está muy cargada de productos animales, “esto no significa que la solución sea no consumir mariscos”, dijo el Dr. Ramsey.

Sin embargo, durante la sesión de preguntas y respuestas, que duró más de una hora, una psiquiatra que había sido vegana durante varios años no estuvo de acuerdo con algunas de las conclusiones del grupo. Señaló que una dieta vegana ha beneficiado a su propias salud, incluyendo la reducción de las concentraciones de colesterol sanguíneo.

Aunque el tipo de alimentación es una cuestión personal y muchos pacientes siguen lo que consideran como una alimentación saludable, los hábitos alimentarios en general han cambiado durante el último siglo y por lo general no para mejorar.

Ha habido un gran cambio en el consumo de alimentos integrales hacia alimentos procesados. Adicionalmente, ha habido un incremento en el consumo de azúcar, hidratos de carbono refinados y alimentos con colorantes, conservadores y grasas trans.

Alimentar al microbioma

El Dr. Ramsey fue vegetariano durante más de una década, pero dijo que “no sentir mejoria”.

Su salud física y mental global mejoraron cuando comenzó a consumir mariscos y fuentes sostenibles de carne de animales alimentados con pastura así como más productos lácteos.

Vive parte de su tiempo en su granja familiar en Indiana, donde cultiva más de 50 variedades de col. Su libro 50 Tonalidades de Col, dijo, ha ayudado a esta hortaliza de hoja verde a “afianzar un buen lugar en el léxico del alimento estadounidense”.

La col rizada no solo es un alimento saludable sino también poco costoso. Otros alimentos sanos que la mayoría de las familias pueden incluir en su presupuesto son lentejas y frijoles rojos.

Tanto él como los otros conferencistas analizaron extensamente la literatura científica relacionada con éstos y otros alimentos que fortalecen la función cerebral. Evidencia creciente parece indicar que los pacientes debieran seleccionar más alimentos derivados de vegetales.

Una dieta basada en vegetales “alimenta al microbioma”, dijo el Dr. Ramsey, añadiendo que contribuye a las bacterias intestinales lo que parece “desempeñar un magnífico papel en nuestra salud general”.

Las plantas también son muy “densas en nutrimentos”, de manera que tienen más nutrimentos por caloría.

Las hojas de mostaza, espinaca, pimiento morrón y otros alimentos vegetales contienen “fitonutrimentos”. La investigación demuestra que estas “moléculas de señalización”, que incluyen el licopeno y los carotenoides, ayudan a proteger al cerebro, dijo el Dr. Ramsey.

Articulo de medscape adaptado para fibromialgianoticias.com©

Recibe todas las nuevas informaciones

* son necesarios lo datos
Print Friendly, PDF & Email

Valora esta información

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *