, , ,

Tratamiento de la fibromialgia 4.6/5 (10)

Actualidad en el tratamiento de la fibromialgia

El tratamiento de la fibromialgia. Fibromialgia es un síndrome clínico común, pasado a menudo por alto, en la práctica general. Puede asociarse una discapacidad considerable, aunque es probable minimizar su discapacidad con un temprano diagnóstico e intervención.

Los pacientes con fibromialgia a menudo tienen otras enfermedades crónicas por lo que el tratamiento de la fibromialgia se complica. La evaluación clínica y el manejo de los factores agravantes pueden, por lo tanto, ser beneficiosos.

Se requiere un enfoque coordinado, multidisciplinario y centrado en el paciente. Los pacientes necesitan educación y estrategias para el autocontrol de su enfermedad. Las intervenciones no farmacológicas, como la fisioterapia, deben estar adaptadas a cada paciente de forma individual.

Los enfoques activos de rehabilitación tienen el protagonismo en el manejo de la enfermedad, aunque hay medicamentos que pueden ayudar a controlar sus síntomas. Existe evidencia para apoyar el uso de amitriptilina, duloxetina, milnacipran o pregabalina, pero se deben evitar los opioides puros.

¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia es un síndrome debilitante y a menudo no es reconocido. Afecta a un 2% de la población con una incidencia máxima en mujeres de mediana edad1. A pesar de que no existe una comprensión completa de su patogénesis ( origen y evolución de una enfermedad con todos los factores que están involucrados en ella), existe una creciente evidencia de abordaje de este síndrome. Todas esta evidencia de tratamiento actual será má efectiva si se diagnóstica de forma rápida y se introducen los cambios necesarios para su tratamiento.

La fibromialgia se superpone con otros síndromes somáticos funcionales, como el síndrome del intestino irritable, el síndrome de fatiga crónica y disfunción de la articulación temporomandibular.4 Aunque suele coincidir con los trastornos del estado de ánimo y la ansiedad, la investigación sugiere que, aunque los trastornos somáticos funcionales están relacionados pueden potencialmente interactuar con condiciones psicológicas, realmente son independientes.5

El síndrome se caracteriza por sus características distintivas de dolor somático generalizado ( somático dolor originado en la piel, músculos, articulaciones, ligamentos o huesos) y sensibilidad en tejidos profundos, resultado de la sensibilización de las vías del dolor neuronal.6 También hay combinaciones variables de fatiga, trastornos del sueño, disfunción cognitiva y angustia psicológica. Estos síntomas ocurren a pesar de la ausencia de anormalidades objetivas en la evaluación clínica.

Fisiopatología

La fibromialgia puede desarrollarse espontáneamente, 7 pero es probable que represente una respuesta estereotípica, inadaptada, biológica del cuerpo a los efectos acumulativos del estrés físico o psicológico en personas genéticamente predispuestas.8

Se asocia con trastornos psiquiátricos y musculoesqueléticos, que llevan a un peor resultado en el tratamiento, 9,10 pero también puede aparecer después de una infección. Además, la fibromialgia se presenta con una alta prevalencia en personas con enfermedades crónicas.

Aunque se ha considerado que la fibromialgia se deriva principalmente de la fisiopatología del sistema nervioso central, donde se asocia con un procesamiento desordenado sensorial , hay cada vez más pruebas que sugieren que el “fenotipo de la fibromialgia” puede comprender múltiples subconjuntos patogénicos, incluido el origen, al menos en parte , dentro del sistema nervioso periférico6,12,13 La mayoría de los casos de fibromialgia evolucionan a partir de dolor persistente en una región.14

Diagnóstico de la fibromialgia

Los criterios diagnósticos 15 han evolucionado desde el reconocimiento de que la fibromialgia es un trastorno difuso de síntomas (espectro), tanto en lo que respecta a la distribución espacial del dolor como a la implicación y gravedad de los síntomas. Este espectro ha sido descrito como “fibromialgia”, y no como un trastorno de todo o nada, como sugieren los criterios de clasificación originales.16

Dada la naturaleza multidimensional de la fibromialgia, incluida su asociación con otras enfermedades crónicas, la evaluación clínica temprana puede ser un desafío. La afección se debe considerar como una posibilidad diagnóstica en todos los casos de dolor musculoesquelético persistente y significativo, con fatiga o trastornos del sueño, particularmente cuando tales síntomas parecen desproporcionados con la gravedad de cualquier enfermedad crónica de fondo.17 Si existe alguna duda diagnóstica, debería ser considerado remitir a un reumatólogo o especialista en medicina del dolor.

Se ha desarrollado una herramienta validada y práctica en la autoevaluación basada en los criterios diagnósticos (Cuadro 1) 18 para cuantificar los síntomas variables del síndrome 19,20. Los puntajes por encima de ciertos umbrales 20 tienen una especificidad y sensibilidad razonable en comparación con los criterios de clasificación originales.
tratamiento de la fibromialgia
El médico que realiza el diagnóstico debe realizar una evaluación que excluya otros trastornos que puedan explicar por completo los síntomas.21 Se debe evitar el examen de puntos sensibles, que era un requisito de los criterios anteriores. Las investigaciones solo son necesarias para excluir las posibles comorbilidades que sean objeto de posible tratamiento y diagnósticos diferenciales, como la disfunción tiroidea 22.

Cuadro 1

Cuestionario fibromialgia

I. Usando la siguiente escala, indique para cada ítem el nivel de severidad durante la última semana marcando la casilla correspondiente.

0: sin problema
1: problemas leves ; generalmente leve o intermitente
2: moderado; problemas considerables; a menudo presente y / o en un nivel moderado
3: Grave; problemas continuos que perturban la vida

Fatiga □ 0 □ 1 □ 2 □ 3
Problemas para pensar o recordar □ 0 □ 1 □ 2 □ 3
Despertarse cansado (sin recuperar) □ 0 □ 1 □ 2 □ 3

II. Durante los últimos 6 meses, ¿ha tenido alguno de los siguientes síntomas?

Dolor o calambres en la parte inferior del abdomen □ Sí □ No
Depresión □ Sí □ No
Dolor de cabeza □ Sí □ No
III. Dolor de articulaciones / cuerpo

Indique a continuación si ha tenido dolor o sensibilidad en los últimos 7 días en cada una de las áreas enumeradas a continuación. Por favor, haga una X en la casilla si ha tenido dolor o sensibilidad. Asegúrese de marcar ambos lados derecho e izquierdo por separado.

□ Hombro, izquierda                        □ Parte superior de la pierna, izquierda                            □ Parte inferior de la espalda
□ Hombro, derecha                           □ Parte superior de la pierna, derecha                              □ Parte superior de la espalda
□ Cadera, izquierda                           □ Parte inferior de la pierna, izquierda                             □ Cuello
□ Cadera, derecha                              □ Parte inferior de la pierna, derecha
□ Brazo superior, izquierdo             □ Mandíbula, izquierdo                                                        □ Sin dolor en ninguna de estas áreas
□ Brazo superior, derecho                □ Mandíbula  derecho
□ Brazo inferior, izquierdo               □ Pecho
□ Brazo inferior, derecho                 □ Abdomen

IV. En general, ¿los síntomas enumerados en I-III anteriores generalmente estaban presentes durante al menos 3 meses?

□ Sí □ No

Manejo de la fibromialgia

La recuperación espontánea es excepcional, por lo que los objetivos del tratamiento de la fibromialgia se basan en mejorar los síntomas, y con ello la función y calidad de vida.23 El tratamiento debe adaptarse individualmente.

El tratamiento es multimodal, multidisciplinario y combina enfoques no farmacológicos y farmacológicos.2

El efecto de las intervenciones en la fibromialgia son generalmente modestos, estas son medidas promedio. Existen subgrupos de pacientes que obtendrán beneficios significativos de enfoques terapéuticos particulares.3,24 El efecto mayor parece para los enfoques no farmacológicos que los fármacos, recientemente se han comenzado a probar combinaciones de fármacos. Hay algunos resultados positivos, 25-27 que enfatizan el uso potencial de un enfoque multimodal.

Tratamiento de la fibromialgia con trastornos agravantes

La sensibilización al dolor que experimentan los pacientes con fibromialgia es Modulación descendente del dolor y cronificación del dolor,en múltiples niveles del sistema nervioso central.

Por lo tanto, debe haber una evaluación clínica cuidadosa y el tratamiento de los trastornos que pueden alterar y agravar este equilibrio neurofisiológico (ver Recuadro 2).

Cuadro 2

Factores que agravan el dolor en la fibromialgia

Generadores persistentes de dolor periférico (artritis espinal y / o periférica, tendinopatías y puntos desencadenantes miofasciales)
Trastornos del sueño (apnea obstructiva del sueño, piernas inquietas y trastorno por movimientos periódicos de las extremidades)
Obesidad (con los consiguientes efectos sensibilizadores del dolor por metainflamación)
Fumar
Hiperalgesia inducida por opioides
Miopatía por estatinas
Depresión
Estilo cognitivo catastrófico
Estresores psicosociales

La convivencia de la vida con fibromialgia es más problemática que con otras enfermedades reumáticas y más dura que con la mayoría de las otras enfermedades crónicas.1,9,10,28

Como el tratamiento médico de la fibromialgia a menudo sólo consigue un éxito de forma parcial, 2 los profesionales de la salud deben brindar apoyo sostenido a los pacientes para que se conviertan en autogestores expertos y activos.

Esta es la más importante de todas las intervenciones esto podría permitir una vida exitosa con este debilitante trastorno multidimensional. Sin embargo, la disfunción cognitiva relacionada con la fibromialgia, que a menudo no es reconocida por los profesionales que la llevan, puede hacer que este proceso sea un desafío.

La evidencia creciente sugiere que el entrenamiento en habilidades de autogestión que se debe realizar dentro de un entorno de  pequeños grupos donde se puede tratar la educación, el entrenamiento del afrontamiento de la enfermedad y los enfoques de comportamiento cognitivo.29

A partir de ese momento, las habilidades pueden ser consolidadas por mentores pares capacitados.30 En Australia los modelos de atención aún no se han desarrollado de forma efectiva y sostenible. Se pueden utilizar los cursos genéricos de internet y de dolor crónico.31,32 Se recomienda encarecidamente a todos los profesionales de la salud en el tratamiento de la fibromialgia, un estilo de comunicación abierto y centrado en el paciente 33.

En general en el tratamiento de la fibromialgia, el ejercicio y enfoques psicoeducativos tienen la mayor evidencia de eficacia entre terapias no farmacológicas, 2 pero deben adaptarse al individuo. Es altamente deseable la evaluación biomecánica previa al ejercicio y la monitorización posterior del ejercicio por parte de un fisioterapeuta para todos los casos, no siendo necesario en los más leves. Se puede evaluar la actividad física diaria asistidos por el uso de un actímetro.34 Se debe considerar la derivación a un psicólogo en todos los pacientes, particularmente en aquellos que están más angustiados psicológicamente.

Tratamiento farmacológico de la fibromialgia

Algunos pacientes no toleran ni se pueden beneficiar de los medicamentos. La terapia con medicamentos solo tiene un papel de apoyo en el manejo de los síntomas. Todos los medicamentos deben comenzarse en dosis bajas y aumentarse con precaución. Deben ser elegidos para controlar los síntomas predominantes del individuo: el dolor, alteración del sueño y la angustia psicológica son los más susceptibles a la terapia farmacológica. Hay que detener el medicamento en el tratamiento de la fibromialgia si no proporciona ningún beneficio.

Antidepresivos

La amitriptilina en dosis bajas es tradicionalmente el fármaco de primera línea para tratar el dolor y la alteración del sueño en la fibromialgia. Sin embargo, la evidencia que apoya su uso es de baja calidad. Los estudios son pequeños y de corta duración, pero muestran que los pacientes 4.1 que necesitan tratamiento tiene al menos un 50% de alivio del dolor. Sin embargo, por cada 3,3 pacientes tratados, uno tendrá un evento adverso.35 El desarrollo de tolerancia y el aumento de peso limitan el uso de amitriptilina, pero en un subgrupo pequeño puede ser muy útil a largo plazo.

Los mediadores de la inhibición descendente en el sistema nervioso incluyen serotonina y noradrenalina (norepinefrina). Estas concentraciones están reducidas en un subgrupo de pacientes con fibromialgia, lo que justifica probar con un inhibidor de la recaptación de serotonina y noradrenalina en el tratamiento de la fibromialgia.

Duloxetina en 60 mg por día trata por lo menos el 50% de alivio del dolor de 8, mientras que el número necesario para dañar es 18 (se agrupan todas las condiciones neuropáticas ) en estudios de calidad moderada.36 No está aprobado para la fibromialgia en Australia y su beneficio para otros síntomas centrales de la fibromialgia es marginal.

Milnacipran inhibe la recaptación de serotonina y noradrenalina (norepinefrina). Ha sido aprobado en Australia para el tratamiento de la fibromialgia, en lugar de la depresión. La dosis recomendada es de 100 mg al día en dosis divididas y requiere una receta privada. La evidencia de alta calidad muestra que tiene una eficacia modesta. El número necesario para tratar al menos un 30% de alivio del dolor es 11 con un número necesario para causar daño de 14,37 Milnacipran podría tener un papel particular en el manejo de pacientes obesos, ya que parece no tener potencial para promover el peso y puede causar un peso leve pérdida.38

Antiepilépticos en el tratamiento de la fibromialgia

Las concentraciones de neurotransmisores que facilitan el dolor como el glutamato y la sustancia P en el sistema nervioso central se encuentran elevadas en fibromialgia.

Los objetivos de la pregabalina y la gabapentina, son posibles acciones moduladoras del dolor, fisiológicas, promotoras del sueño y ansiolíticas. La evidencia de alta calidad muestra que para pregabalina el número necesario para tratar al menos 50% de alivio del dolor es 12 con un número necesario para dañar 13. La pregabalina también tiene un pequeño beneficio para el sueño, 39 pero el aumento de peso con frecuencia limita su uso. Aunque la pregabalina no está incluida en el Esquema de Beneficios Farmacéuticos (PBS) para la fibromialgia, la frecuente concurrencia de dolor neuropático cumple con los requisitos de PBS.

Otras drogas

Hay pruebas preliminares de ensayos aleatorios controlados de eficacia en subgrupos para el tratamiento de la fibromialgia tratados con tramadol, 40 pramipexole41 y memantina.42 Los agonistas del receptor opiáceo mu puro, como la codeína, el fentanilo y la oxicodona, están contraindicados debido a la mala respuesta clínica y al mayor riesgo de hiperalgesia inducida por opioides.40 No hay pruebas de eficacia para el uso de solo paracetamol y existe evidencia débil de que los fármacos antiinflamatorios no esteroideos son ineficaces.

Conclusión

La fibromialgia puede asociarse con una discapacidad profunda y multidimensional. El tratamiento de la fibromialgia es necesario administrar un enfoque multidisciplinar. Un enfoque sistemático, centrado en el paciente en la práctica general puede producir mejoras clínicamente significativas en el control de los síntomas, la función y la calidad de vida de los pacientes con este trastorno desafiante. Los tratamientos no farmacológicos tienen un papel importante.

Las drogas pueden complementar de manera útil un programa de rehabilitación activo. Existe alguna evidencia de amitriptilina, duloxetina, milnacipran y pregabalina, pero no se benefician todos los pacientes. Los pacientes deben ser monitoreados por efectos adversos ya que estos pueden limitar los beneficios del tratamiento con medicamentos.

Edición y traducción por Fibromialgia Noticias©

Treatment of fibromyalgia Richard Kwiatek, Rheumatologist
 Aust Prescr. 2017 Oct; 40(5): 179–183. Published online 2017 Oct 3. doi: 10.18773/austprescr.2017.056
 PMCID: PMC5662432

Valora esta información

, ,

Quién trata la Fibromialgia reumatólogo o neurólogo 4.81/5 (21)

La falta de respuestas a muchas preguntas, entre ellas que médico trata la Fibromialgia reumatólogo o neurólogo, hace que quien la padece y sus familias se vean circuitos de caos y desconcierto, impidiendo un rápido tratamiento de la enfermedad.
El desconcierto de los enfermos al no encontrar un especialista “interesado” en la enfermedad le lleva a una búsqueda muchas veces infructuosa. Vamos a despejar una duda.¿qué médico puede tratar la fibromialgia?

La respuesta es cualquiera , sólo falta que la conozca y tenga interés.

Sí quieres saber en que se basa este razonamiento puede seguir leyendo el articulo escrito por Paul Ingraham (en Inglés, el original) que explica el “despiste” y el “abandono” que encuentra el enfermo al encontrar un especialista que trate la enfermedad.

¿Qué médico trata la Fibromialgia reumatólogo o neurólogo?

La fibromialgia a menudo se asemeja a las primeras etapas de enfermedades reumatológicas como el lupus o la espondilitis anquilosante. De hecho, la fibromialgia puede coexistir con estas enfermedades. Por ello los pacientes de fibromialgia son a menudo derivados a los reumatólogos .

Fruto de ello muchos pacientes y reumatólogos terminan frustrados y desconcertados entre sí.

La reumatología es la especialidad médica dedicada a la artritis, particularmente las artrítitis inflamatorias (enfermedades autoinmunes). Los reumatólogos están especialmente preocupados por estas enfermedades muy serias y complicadas. Muchos de ellos se subespecializan sólo en ¡una!

En general, no es justo o razonable esperar que los reumatólogos traten sólo la fibromialgia. Los únicos reumatólogos que lo hacen son los que se han interesado y han salido de su trayectoría para estudiarla. Esto es la excepción. En Canadá, los reumatólogos han sido “avisados” por la organización profesional que los aglutina: no están preparados para tratarla – técnicamente no están preparados para ayudar a los pacientes de fibromialgia!

La neurología es la otra especialidad médica que trata los casos de fibromialgia, probablemente sea el más adecuado – aunque los neurólogos también están preparados y preocupados por otras enfermedades graves que entienden mucho mejor.

Muchos de ellos se subespecializan en una enfermedad (esclerosis múltiple), o una clase de problemas neurológicos como los trastornos del movimiento. Pero algunos neurólogos , aún así toman un interés profesional en enfermedades como la fibromialgia.

Fibromialgia reumatólogo o neurólogo

Otros especialistas que pueden tratar la Fibromialgia

En todos los casos, cualquier profesional puede ayudar si está interesado en el tema. Pero simplemente no hay ninguna especialidad que se preste claramente a eso. Simplemente no hay “médicos de fibromialgia”. Aquí están las posibilidades más cercanas posibles, después de la reumatología y la neurología:

Traumatólogos “carpinteros” de la medicina, se centran generalmente en las reparaciones quirúrgicas de problemas biomecánicos y en medicina deportiva. En su mayoría no son una buena opción para los pacientes con fibromialgia.

La medicina física y la rehabilitación es una especialidad médica reciente, son básicamente fisioterapeutas avanzados.

Los especialistas en dolor suelen ser anestesiólogos certificados por el consejo, neurólogos, fisiatras, psiquiatras u oncólogos, con capacitación adicional en el manejo del dolor. A menudo trabajan en clínicas / programas de dolor multidisciplinarios. Esta puede ser una buena opción para los pacientes con fibromialgia, pero -una vez más- el ciudadano de fibromialgia puede ser un ciudadano de segunda clase, eclipsado por enfermedades notoriamente más graves.

Más especialistas:

Psiquiatras y psicólogos son potencialmente útiles no porque en fibromialgia sea “todo en su cabeza”, sino para ayudar a descartar (o tratar) los síntomas causados ​​por la ansiedad y la depresión.

Los terapeutas masajistas tienen poca esperanza en la alteración de la progresión de la fibromialgia, pero ofrecen de manera fiable algo casi lo que ningún otro profesional puede: por lo menos aliviar los síntomas temporales del sistema nervioso. Calmar el sistema nervioso central puede ser más importante de lo que parece, más efectivo que la relajación, en la medida en que es una experiencia sensorial muy agradable que puede realmente ayudar a reducir la sensibilización.

Editado y traducido por Fibromialgia Noticias ©

Referencias
Paul Ingraham es un escritor sobre tema cientifico , ex terapeuta de masaje, y fué editor asistente en ScienceBasedMedicine.org . En la actualidad reside en Canadá.
 Articulo de Painscience.com

Valora esta información

, ,

El papel del dolor en los músculos 5/5 (4)

Oimos músculos y dolor, pero ¿Cuál es el papel del dolor en los músculos? Parece que los músculos no tendrían que ser tan difíciles de entender . Muchos son superficiales y están al alcance del examinador y de nuestras propias manos. Hemos utilizado términos como tensiones, calambres y espasmos durante siglos. Los entrenadores, terapeutas de masaje y relajantes musculares han existido durante años. Sin embargo, aún existe mucha confusión sobre la sensibilidad muscular y que se debe hacer al respecto.

Tensión muscular

La tensión muscular puede ser desde el tamaño desde una lágrima microscópica hasta zonas más amplias . Las tensión muscular pueden ocurrir por sobrecarga repentina de un músculo o un microtrauma repetitivo. Una vez que la lesión se ha producido, el dolor se puede ver con el estiramiento o contracción del músculo. La lesión se asocia con inflamación y algún grado de sangrado e hinchazón dentro del músculo.

El papel del dolor en los músculos

El músculo involucrado y los músculos cercanos tienden a acortarse y debilitarse como respuesta de protección frente a la presencia de dolor. Las células lesionadas liberan mediadores químicos que conducen a la reparación de la lesión a través de la “limpieza de los desechos” y repara con tejido cicatricial.

Por lo tanto, aunque el cuerpo actúa para reparar la lesión, el músculo se puede quedar en un estado debilitado, así como acortarse con la presencia de tejido cicatricial, siendo menos elástica que el tejido muscular normal y más propensos a la tensión muscular repetitiva .

Tratamiento de las tensiones musculares

El tratamiento de las tensiones musculares incluye frio inmediato, compresión y elevación para controlar el sangrado y la hinchazón.

A veces, un médico debe examinar al paciente para asegurarse de que no ha habido una fractura o desgarro completo de tendones o ligamentos. Es importante contrarrestar la pérdida de elasticidad y fuerza tan pronto como sea seguro hacerlo. Restaurar el estiramiento al músculo lesionado parece ser de vital importancia para restaurar la función del músculo al nivel previo a la lesión.
Pueden ser necesarios a veces, cinta adhesiva, férulas  para tratar el área lesionada. Los analgésicos pueden ser necesarios para controlar los dolores que se sufren, aunque no hay evidencia de que cualquier medicamento acelere la curación.

El uso de medicamentos antiinflamatorios es controvertido, ya que pueden interferir con el proceso de curación.

dolor en los músculos

El tratamiento debe incluir el fortalecimiento de los músculos de apoyo y el mantenimiento de la capacidad aeróbica del individuo. El paciente debe ser controlado y guiado para el regreso a la actividad. Todos los esfuerzos deben hacerse para abordar los factores que pueden haber hecho que el paciente sea propenso a la lesión en primer lugar. Estos factores pueden incluir características específicas del paciente tales como áreas de opresión o debilidad, postura anormal o técnica deportiva deficiente.

Un cambio en el equipo deportivo (raquetas o calzado) puede ser aconsejable. A veces el paciente se le debe informar para modificar o cambiar su forma de ejercicio.

Calambres musculares

Los calambres son repentinos, relativamente breves (varios segundos a minutos), contracciones dolorosas e involuntarias del músculo. No se entienden bien y la mayoría se producen en personas sin ninguna enfermedad conocida o marcadores analíticos en las pruebas de sangre que expliquen el calambre.

Los calambres ocurren con mayor frecuencia por la noche y tienden a ocurrir en individuos que hacen ejercicio con frecuencia, si el nivel de ejercicio es vigoroso o se ha aumentado en intensidad.
También parecen ocurrir más a menudo en pacientes que tienen debilidad en el músculo involucrado.

A veces, los calambres ocurren durante o inmediatamente después del ejercicio. La deshidratación parece hacer a las personas más propensas a los calambres. Los bajos niveles de potasio o calcio pueden causar calambres, pero una pequeña minoría de pacientes se encuentran que estos déficits.

Desde mi experiencia, estirar los músculos que están sufriendo, especialmente a la hora de acostarse, reduce la aparición de calambres. Algunos pacientes tienen que dormir con una férula para mantener el músculo que duele en una posición algo estirada. La quinina, en pequeñas dosis en agua tónica, reduce los calambres en algunas personas.

Espasmos musculares

La definición médica de espasmo muscular es un aumento involuntario en el tono muscular que se asocia con enfermedades o lesiones del cerebro o la médula espinal.

Sin embargo, el término espasmo muscular es confundido con calambres musculares. Muy a menudo, los pacientes utilizan “espasmos musculares” para describir el dolor generalizado en un área de su cuerpo ,la más común es en la zona lumbar (espalda baja).

En realidad, muy pocos pacientes que sienten que están teniendo dolor de espasmos tienen dolor en el tejido muscular. Por lo general, tienen una lesión o condición subyacente que es la fuente de su dolor.

Sensibilidad muscular difusa

La sensibilidad muscular difusa rara vez es una condición en sí misma.

Representa los puntos de vigilancia muscular o de activación que se deben a una condición dolorosa subyacente. Lo más importante que se puede hacer para los pacientes que sienten que están teniendo espamos musculares es hacer una historia cuidadosa y realizar un examen físico detallado con el fin de averiguar cuál es la verdadera fuente de dolor.

Esto permite un tratamiento específico de la fuente subyacente de dolor (hernia de disco lumbar, tendinitis del manguito rotador). Rara vez prescribo relajantes musculares porque rara vez ayudará a un paciente con espasmo muscular exceptuando a los pacientes con lesiones de latigazo cervical. Tampoco está claro si los relajantes musculares son incluso eficaces para relajar los músculos.

La fibromialgia y el síndrome de dolor miofascial son afecciones relacionadas con músculo que pueden son las fuentes primarias de dolor.

Fibromialgia

La fibromialgia es un trastorno generalizado que ocurre principalmente en mujeres en edad fértil.

Puede causar dolor en muchas áreas (cabeza, cuello, pecho, espalda, cadera, etc.), rigidez y hormigueo, e imita muchas otras condiciones. También ser consecuencia o empeorar con el estrés físico o emocional, los cambios en el clima y el sueño no reparador. Puede asociarse con un número de condiciones tales como migrañas y síndrome del intestino irritable. La fibromialgia se diagnostica descubriendo muchos “puntos blandos” característicos en el músculo y la ausencia de otras condiciones. La fibromialgia puede ser leve o abrumadora.

Se debe explicar el diagnóstico a un paciente y proporcionar tranquilidad de su naturaleza “benigna”, la falta de respuesta al tratamiento hace que sea una parte vital al cuidar al paciente con fibromialgia. El tratamiento específico incluye terapia manual, estiramiento, técnicas de relajación, ejercicio aeróbico, medicamentos o inyecciones, a veces, y reducción de factores de estrés.
La condición es crónica y se maneja mejor a través de una larga relación médico-paciente.

Síndrome de dolor miofascial

El síndrome de dolor miofascial es una enfermedad localizada más que sistémica sin preferencia de género. El sello distintivo es la presencia de puntos desencadenantes, que son las estructuras de las inserciones en los músculos. Estos se desarrollan como resultado de lesiones, estrés físico prolongado o en respuesta al dolor de una parte del cuerpo lesionada o inflamada cercana. Una vez que los puntos de activación están presentes pueden convertirse en una fuente independiente de dolor e incluso pueden seguir causando dolor después de que la enfermedad subyacente se haya resuelto.

Para manejar completamente el dolor de un paciente, el médico debe tratar cualquier punto gatillo activo, pero también abordar cualquier condición subyacente o causas de dolor y dolor miofascial. El tratamiento directo del dolor miofascial es principalmente mecánico a través de varias técnicas manuales de terapia física, inyecciones en los puntos de activación y reducción del estrés físico al músculo haciendo cambios en la postura y la mecánica corporal.

Los músculos también deben considerarse como una fuente indirecta de dolor cuando no tienen un apoyo adecuado de las articulaciones debido a la debilidad o un desequilibrio localizado. Un individuo puede tener una condición como la rodilla del corredor que requerirá fortalecer ciertos músculos. Sin embargo, la debilidad o desequilibrio muscular puede desarrollarse como resultado de una lesión o entrenamiento incorrecto y ejercicio. Estos problemas deben ser contrarrestados a través del fortalecimiento dirigido, ortopedia (frenar el movimiento) y modificar la actividad.

Escrito por El Dr. Howard Liss y traducido por Fibromialgia noticias

Howard Liss, del Instituto de Rehabilitación Howard Liss, profesor clínico asistente de medicina de rehabilitación en la Universidad de Columbia. www.lissrehab.com como programar una cita con el Dr. Liss.

Valora esta información

, ,

Síndrome de fatiga crónica y su relación con fibromialgia 4.2/5 (5)

El síndrome de fatiga crónica y su relación con fibromialgia ¿Por qué van estrechamente relacionados?

Síndrome de fatiga crónica y su relación con fibromialgia

Desde que en 1988 el Center for Disease Control (CDC) de Atlanta (Estados Unidos) fijó los criterios clínicos para la definición de caso de síndrome de fatiga crónica (SFC)1, y su posterior actualización por Fukuda et al2 en 1994, hemos asistido a un progresivo afloramiento de la realidad clínica de esta enfermedad.

A partir de estos criterios, se ha desarrollado una tarea de detección diagnóstica y control clínico, realizada esencialmente en el ámbito de la medicina interna en centros de segundo o tercer nivel asistencial.

Es destacable la dificultad que ha habido para implicar a los médicos de atención primaria en esta sistemática asistencial. El SFC se ha incorporado progresivamente al diagnóstico diferencial de los diferentes estados de fatiga, sea primaria (fatiga persistente o crónica idiopática) o secundaria (fatiga asociada a otras enfermedades reumatológicas o sistémicas)3,4.

Sin embargo, este proceso no ha estado exento de dificultades, imprecisiones y conflictos, fruto de la peculiaridad clínica de esta enfermedad, y por la ausencia tanto de marcadores diagnósticos específicos como de un tratamiento etiológico efectivo5.

Marcadores Analiticos

La falta de un marcador analítico o bioquímico específico hizo pensar inicialmente que estos criterios, basados únicamente en datos clínicos y, por tanto, relativamente subjetivos, no serían útiles para el diagnóstico6.

Nada más lejos de la realidad.

La utilización estricta de los criterios, de Fukuda et al, en los que debe valorarse específicamente la presencia y características de la fatiga y de los demás síntomas asociados (febrícula, artralgias, mialgias, cefalea, odinofagia y trastornos del sueño y del estado de ánimo) ha mostrado una elevadas especificidad y sensibilidad.

Sin embargo, siempre deben considerarse las causas de exclusión que los mismos criterios establecen (enfermedades previas orgánicas o mentales que cursen con fatiga o la obesidad mórbida).

Actualmente, la diferenciación entre las enfermedades primariamente mentales o psicosomáticas y el síndrome de fatiga crónica es posible y de fácil realización por facultativos con experiencia7.
Respecto a su incidencia, se ha comprobado que se han cumplido las previsiones iniciales realizadas en estudios epidemiológicos como el de Wichita (Estados Unidos)8, llegando a la afectación poblacional prevista, de un caso por 1.000 habitantes.

Ello supone la existencia de al menos unos 6.000 casos de SFC en Catalunya, y de 40.000 en toda España9. Creemos que actualmente ya se han diagnosticado aproximadamente la mitad de los casos existentes.

Perfil clínico del Síndrome de fatiga crónica

El perfil clínico de caso de síndrome de fatiga crónica es muy homogéneo4,10,11. El inicio de la enfermedad se produce de una manera aguda en personas previamente sanas, entre la segunda y la cuarta décadas de la vida, y afecta más a las mujeres que a los varones, entre 3 y 5 veces más.

Síndrome de fatiga crónica y su relación con fibromialgia

Síndrome de fatiga crónica y su relación con fibromialgia

Es curiosa la mayor incidencia de SFC entre el personal sanitario o con actividades de relación pública o social o con elevada movilidad, hecho que hace pensar en la posible implicación epidemiológica de los virus y factores tóxicos o ambientales en su desencadenamiento. También llama la atención su menor incidencia en edades extremas de la vida, como sucede con la mayor parte de enfermedades de origen inflamatorio o autoinmune11.

Gérmenes

Asimismo, se han identificado muy claramente los distintos factores precipitantes de este síndrome. En más de la mitad de casos existe un antecedente de enfermedad infecciosa aguda que se puede corroborar, habitualmente viral. Los virus más frecuentemente implicados son el Epstein-Barr, el citomegalovirus, el herpesvirus tipo 6 y el parvovirus B1912.

También se ha implicado la infección por Chlamydia y Mycoplasma.

En cualquier caso, son gérmenes que pueden permanecer de forma crónica o incluso permanente, llegando a integrarse en el genoma celular de las células musculares o neuronas del paciente. Actúan como gérmenes defectivos, alterando el funcionamiento energético y metabólico del paciente.

Intoxicaciones por insecticidas

Otros factores precipitantes corroborados son las intoxicaciones por insecticidas organofosforados, disolventes y por monóxido de carbono, las situaciones de hipersensibilidad ambiental (hipersensibilidad química múltiple, síndrome del edificio enfermo, síndrome de la Guerra del Golfo) y también las situaciones de alteración del ritmo o calidad del sueño y las de estrés psicológico intenso (mobbing, estrés postraumático)4,11.

Cualquiera que sea el mecanismo precipitante, en el síndrome de fatiga crónica se desencadena un trastorno fisiopatológico común aún poco conocido, pero que conlleva una disfunción de la respuesta inflamatoria y/o inmunológica no específica, con producción de sustancias activas circulantes (interferones, interleucinas, péptidos vasoactivos, autoanticuerpos), cuya naturaleza y cantidad pueden ser variables de un paciente a otro. Ello conduciría a una disfunción de la respuesta inflamatoria, energética e incluso neuroendocrina y a una disregulación de diversos mecanismos.

Entre ellos, se altera la tolerancia al ejercicio, que desencadena la fatiga.

El eje corticosuprarrenal, que desencadena disautonomía; el eje tiroidal que desencadena hipotiroidismo autoinmune, y el eje hipotálamo-hipofisario, con alteraciones de la hormona del crecimiento y de las gonadotrofinas.

A pesar de esa diversidad de alteraciones, ninguna de ellas es específica, ni siquiera homogénea, en la mayoría de pacientes, lo que dificulta la concreción fisiopatológica de este síndrome6. Recientemente, se ha propuesto que esta enfermedad podría estar entre los denominados síndromes autoinflamatorios sistémicos13.

También hemos podido corroborar las dificultades en el manejo cotidiano de estos pacientes11,14. Actualmente, sólo se les puede ofrecer un tratamiento con pretensión paliativa, no curativa, basado en una aproximación multidisciplinar y sustentado en el trípode: tratamiento farmacológico con analgésicos o antinflamatorios de soporte; terapia de rehabilitación funcional con ejercicio físico aerobio, progresivo y adaptado, y terapia de soporte psicológico, específicamente la de tipo cognitivo conductual.

Todo ello para mejorar la adaptación del paciente a su enfermedad y, en último término, su calidad de vida11,15.

Uno de los aspectos que mejor se ha definido en el síndrome de fatiga crónica es el curso natural de la enfermedad.

Se trata de una enfermedad uniformemente crónica, que cursa sin mejoría significativa, y que habitualmente mantiene el grado de afectación inicial con oscilaciones transitorias.

Sin embargo, es importante destacar que el SFC no tiende a empeorar de forma progresiva.

En la mayor parte de series evolutivas de SFC, entre un 60 y un 80% de los pacientes no pueden realizar una actividad laboral mantenida a los 5 años de su diagnóstico, corroborando la elevada incidencia de invalidez funcional y laboral en estos pacientes14,16. No se ha demostrado que el SFC modifique la mortalidad ni la incidencia de neoplasias y, aunque se han descrito casos de acúmulo familiar, no hay datos concluyentes acerca de su potencial transmisión hereditaria.

El embarazo

El embarazo no modifica significativamente el curso de la enfermedad establecida aunque, en algunos casos, puede actuar como factor precipitante de ésta en la madre, sin afectar al feto17.
Es muy llamativo el hecho de que cuando el síndrome de fatiga crónica lleva un tiempo de evolución, con frecuencia, se asocia a otros síndromes o enfermedades relacionadas11.

Entre ellos está la fibromialgia (FM), el colon irritable, la disautonomía, la dismenorrea, el síndrome seco ocular y bucal inmunológicamente negativo, la tiroiditis autoimmune, la disfunción temporomandibular, la distimia, las manifestaciones alérgicas no específicas y una mayor incidencia de infecciones bacterianas y fúngicas no graves (faringitis, bronquitis, infecciones urinarias y candidiasis mucocutánea).

Estos síndromes asociados al SFC deben buscarse dirigidamente y tratarse adecuada y activamente, ya que ello contribuye a estabilizar la situación clínica del paciente.

Una de las entidades que más se relaciona con el síndrome de fatiga crónica es la FM18. De hecho, hay que seguir entendiendo a la FM y al SFC como 2 enfermedades diferentes, con criterios propios y diferenciables, ya que hay pacientes que tienen sólo manifestaciones clínicas de una de ellas. Sin embargo, en el curso evolutivo, los síntomas de ambas enfermedades suelen superponerse hasta el punto de que cuesta diferenciarlos.

Por ello, uno puede preguntarse si estamos viendo, en realidad, la misma enfermedad con 2 facetas evolutivas distintas. La coexistencia de FM en pacientes con SFC que llevan más de 5 años de evolución llega a ser de un 50-70%. Sin embargo, el patrón de dolor en estos casos es algo diferente al de la FM primaria, y afecta más a las extremidades inferiores y menos a la zona axial. En cuanto a su intensidad, la FM asociada a SFC no suele sobrepasar el estadio II, sobre III, de la escala de afectación vital19.

También se ha descrito y corroborado la asociación de SFC en pacientes con FM evolucionada11. En estos casos, la intensidad del SFC suele ser leve (grados I a II sobre IV), pero puede complicar de manera significativa la evolución del paciente ya que añade al componente de dolor de la FM el de invalidez funcional del SFC por fatiga a pequeños esfuerzos físicos o mentales.

Es destacable la actitud positiva y la respuesta social que han tenido los pacientes afectados de estas 2 enfermedades.

Han realizado un gran esfuerzo de integración que ha llevado a la creación de asociaciones específicas.

Conjuntamente con los profesionales sanitarios implicados, la sociedad civil y la administración sanitaria se han creado fundaciones para la promoción de la atención e investigación en estas enfermedades. Mención especial merece el informe técnico sobre síndrome de fatiga crónica realizado por la Agència Catalana d’Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdica9 y los 2 documentos de consenso de la situación de la FM19 y del SFC20 en Catalunya, que reflejan claramente la situación real y las vías potenciales de atención a los pacientes.

Dr. Joaquim Fernandez solá

Dr. Joaquim Fernandez solá

Fruto reciente de esta línea de actuación ha sido la apertura de las primeras unidades específicas de SFC y de tratamiento de FM dentro de la Unidad de Dolor Crónico. Ambas ubicadas en el Hospital Clínic de Barcelona, en concierto con el Servei Català de Salut. La experiencia inicial es muy positiva, y corrobora que una aproximación multidisciplinar facilita el proceso diagnóstico y el mejor abordaje terapéutico posible a pesar de las claras limitaciones existentes en la actualidad.

La presión de los profesionales

Los profesionales implicados en estas unidades vivimos aún la creciente presión del gran número de pacientes en proceso diagnóstico y sin una orientación terapéutica adecuada. Creemos que las unidades de SFC y FM deben trabajar conjuntamente e interrelacionarse estrechamente con las asociaciones de pacientes.

Se debe potenciar la creación de nuevas unidades descentralizadas y estrechamente relacionarlas con los circuitos de atención primaria y especializada de cada zona asistencial (medicina de familia, reumatología y medicina interna).

Sólo así conseguiremos normalizar la situación de estas 2 enfermedades que aún dista de ser adecuada, digna y estable. La investigación fisiopatológica y terapéutica debe hacer el resto. Hasta encontrar en el futuro los mecanismos intrínsecos que alteran la sensación de dolor y de fatiga de una forma tan peculiar en estas 2 enfermedades, sin duda interrelacionadas.

J. Fernández-Solà
Médico consultor. Coordinador de la Unidad de Fatiga Crónica. Servicio de Medicina Interna. Hospital Clínic-IDIBAPS.
Barcelona. Profesor asociado de Medicina. Universitat de Barcelona. Barcelona. España.

Bibliografía
 1. Holmes GP, Kaplan JE, Gantz NM, Komaroff AL, Schonberg LB, Straus SE, et al. Chronic fatigue syndrome: a working case definition. Ann Intern Med 1988;108:387-9.
 2. Fukuda K, Strauss SE, Hickie I, Sharp CM, Dobbins JG, Komaroff
 A. The chronic fatigue syndrome: a comprehensive approach to its definition and study. Ann Intern Med 1994;
 121:953-9.
 3. Dawson J. Consensus on research on fatigue syndrome. BMJ 1990;300:832.
 4. Fernández-Solà J. El síndrome de fatiga crónica. Medicina Integral 2002;40:56-63.
 5. Wessely S. Chronic fatigue syndrome. Trials and tribulations. JAMA 2001;19:1378-9.
 6. Komaroff A. The biology of chronic fatigue síndrome. Am J Med 2000;108:169-71.
 7. Afari N, Buchwald D. Chronic Fatigue Syndrome: a review. Am J Psychiatry 2003;160:221-36.
 8. Reyes M, Nisenbaum R, Hoaglin DC, Unger ER, Emmons C, Randall B, et al. Prevalence and incidence of chronic fatigue syndrome in Wichita, Kansas. Arch Intern Med 2003;163: 1530-6.
 9. Estrada MD. Síndrome de Fatiga Crónica. Informe Técnico. Barcelona: Agència d’Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdiques. Servei Català de la Salut. Departament de Sanitat i Seguretat Social. Generalitat de Catalunya, 2001. Disponible en: www.aatm.es
 10. Komaroff AL, Buchwold D. Synptoms and Signs of Chronic Fatigue Syndrome. Rev Infect Dis 1991;13(Suppl):S8-S11.

11. Fernández-Solà J, editor. Sobrevivir al cansancio. Una aproximación al síndrome de fatiga crónica. Barcelona: Ed. Viena- Oxis, 2004.
 12. Gascón J, Marcos T, Vidal J, García-Forcada A, Corachan M. Cytomegalovirus and Epstein-Barr Virus Infection as a cause od Chronic Fatigue Syndrome in Travelers to Tropical Countries. J Travel Med 1995;105:415-22.
 13. Andre DC, Bienvenu T, Hausfater P, Pecheux C, Bienvenu J, Lecron JC, et al. The enlarging clinical, genetic and population spectrum of tumor necrosis factor receptor-associated periodic syndrome. Arthritis Rheum 2002;46:2181-8.
 14. Fernández-Solà J. El síndrome de fatiga crónica: una problemática médica y social creciente. Medicina Integral 1993;21: 325-6.
 15. Hitings P, Bagnall AM, Sowden AJ, Cornell JE, Mulrow CD, Ramírez G. Interventions for treatment and management of chronic fatigue syndrome. A systematic review. JAMA 2001; 286:1360-8.
 16. Miró O, Font C, Fernández-Solà J, Casademont J, Pedrol E, Grau JM, et al. Síndrome de fatiga crónica: estudio clínicoevolutivo de 28 casos. Med Clin (Barc) 1997;108:561-5.
 17. Schacterle RS, Komaroff AL. A comparison of pregnancies that occur before and after the onset of chronic fatigue síndrome. Arch Intern Med 2004;164:401-4.
 18. Martínez-Lavin M. Overlap of fibromialgia with other medical conditions. Curr Pain Headache Rep 2001;5:347-50.
 19. Collado A, Alijotas J, Benito P, Alegre C, Romera M, Sañudo I, et al. Documento de consenso sobre el diagnóstico y tratamiento de la fibromialgia en Cataluña. Med Clin (Barc) 2002;116:745-9.
 20. Alijotas J, Alegre J, Fernández-Solà J, Cots JM, Panisello J, Peri JM, et al. Documento de consenso sobre el diagnóstico y tratamiento del síndrome de fatiga crónica en Catalunya. Med Clin (Bar) 2002;118:73-6.

Valora esta información

, ,

Estrés y dolor crónico desde la endocrinologia 5/5 (1)

La relación del Estrés y dolor crónico

Hablar de estrés crónico es hablar de alteraciones en los mecanismos adaptativos que nuestro organismo tiene frente a agresiones externas. Existen varios ejes hormonales que participan en estas variaciones en la homeostasis del organismo. Existen múltiples ejes alterados en situaciones de estrés: prolactina, tirotropina, vasopresina, hormona folículo estimulante, hormona luteinizante, hormona del crecimiento/factor de crecimiento similar a la insulina, tipo 1 (GH/IGF-1).

En el estrés agudo existen evidencias de una estimulación hiperadrenérgica y de un aumento del tono hipotálamo-hipófiso-suprarrenal (glucocorticoides y andrógenos). Sin embargo, ante una situación crónica estas respuestas son más dispares, existiendo en algunos casos un verdadero hipoadrenalismo. No ha quedado demostrado que el sustituir dicha deficiencia esteroidea tenga una capacidad paliativa sobre los procesos de dolor crónico como la fibromialgia.

En cambio, el tratar las alteraciones del eje somatotropo (somatostatina/GH/IGF-1), en subgrupos muy seleccionados de síndrome fibromiálgico, con hormona de crecimiento recombinante nos permite tener un modelo in vivo de la capacidad de modulación sobre el dolor que tienen algunas hormonas.

Estrés y dolor crónico: una perspectiva endocrinológica

Reumatol Clin.2009; 05 :12-4

Palabras clave: Dolor crónico. Fibromialgia. Estrés. Hormonas. Cortisol. Catecolaminas. Hormona del crecimiento. Factor de crecimiento parecido a la insulina. Vasopresina.

Estrés, palabra muy habitual hoy en día y normalmente relacionada con temas laborales, significa realmente, desde un punto de vista fisiológico, cualquier situación que pone al cuerpo en estado de alerta. Puede ser cualquier situación que requiera del organismo un esfuerzo suplementario, desde una agresión hasta una situación de miedo, desde un episodio de fiebre hasta cualquier infección1.

En este sentido, el dolor mantenido es una situación que, obviamente, puede provocar estrés crónico. Sabemos que existen múltiples alteraciones hormonales vinculadas al estrés (figura 1): hipotiroidismo subclínico (tirotropina elevada) en depresiones, abolición de hormona folículo estimulante y hormona luteinizante en anorexias nerviosas o estados de ansiedad, hiperprolactinemia en pacientes con alteraciones del sueño.

Sin embargo el número de hormonas que a la vez participan en situaciones de estrés y de dolor simultáneamente es más reducido (tabla 1). ¿Qué evidencias tenemos de la participación de las hormonas en procesos dolorosos? En primer lugar, existe una contigüidad anatómica entre determinadas áreas claves en la modulación del dolor (tálamo, cíngula) y el hipotálamo, verdadero nexo de unión entre el sistema nervioso central (SNC) y la mayoría de los órganos de secreción interna de nuestro organismo.

Además, sabemos de la existencia de receptores específicos para hormonas (factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 [IGF-1], factor de crecimiento parecido a la insulina tipo 2, hormona del crecimiento [GH], esteroides) en hipocampo2.

Esquema de interrelaciones entre hormonas hipotálamo-hipofisarias en la fibromialgia.

Cuando sometemos una rata a un proceso de estrés/dolor existe básicamente una doble activación: el eje adrenérgico (adrenalina en caso de una hipoglucemia, noradrenalina en caso de frío o formalina) y el eje corticoideo (hemorragia, inmovilización). Cabe señalar la diferente respuesta hormonal en función de los diferentes estímulos estresantes(3).

  • Tabla 1. Principales hormonas vinculadas al estrés y al dolor
  • Hormonas vinculadas al stress • Sistema dopaminérgico • Prolactina • TSH (TRH)
  • Hormonas vinculadas al stress y al dolor • Corticoides: CRH-ACTH, DHEA • Médula adrenal: sistema adrenérgico • Vasopresina • Oxitocina • ¿GH? ACTH: hormona adrenocorticotropa; CRH: corticotropin releasing hormone ‘hormona liberadora de corticotropina’; DHEA: dehidroepiandrosterona; GH: hormona del crecimiento; TSH: tirotropina.

El estímulo adrenérgico, clave en los procesos de respuesta inmediata, se origina en el locus ceruleus talámico para posteriormente por vía neural influir en la médula suprarrenal en la producción de catecolaminas.

Respuesta al miedo desde el punto de vista endocrino

Figura 1. Esquema de interrelaciones entre hormonas hipotálamo-hipofisarias en la fibromialgia.

La respuesta al miedo en forma de taquicardia, sudoración, diarrea, piloerección es debida a la hiperactividad adrenérgica. ¿Qué ocurre en situaciones de estrés/dolor crónico como la fibromialgia (FM)? Según Martínez-Lavín et al(4), existe también una hiperadrenergia demostrada por el aumento en la variabilidad nocturna del RR en electrocardiogramas.

Sin embargo, existen otros autores que postulan una disminución del tono catecolaminérgico en la FM: menor frecuencia cardíaca, menor respuesta al efecto de la clonidina y disminución de la respuesta adrenérgica al ejercicio en la FM(5),(6),(7). Probablemente ambas respuestas sean válidas y dependan del factor tiempo, con el consiguiente agotamiento del estímulo neural en el SNC o el agotamiento de las reservas en la médula suprarrenal.

El eje corticoideo hipofiso-pituitario-adrenal (HPA) empieza a nivel talámico con la propiomelanocortina, precursor de la CRH (corticotropin releasing hormone ‘hormona liberadora de corticotropina’) hipotalámica (y también del eje opioide), que a su vez actúa sobre la hormona adrenocorticotropa (ACTH) hipofisaria, que en último término actúa sobre las zonas fasciculada y reticular de la corteza suprarrenal para inducir la secreción de glucocorticoides y andrógenos (dehidroepiandrosterona [DHEA]).

Estos son probablemente los mediadores clásicos mejores conocidos del estrés(1) Los glucocorticoides ejercen acciones pleiotrópicas en todo el organismo (hiperglucemia, hipertensión, depresión, catabolismo, etc.) siendo también capaces de controlar —independientemente de su efecto inmunosupresor— procesos dolorosos en la esclerosis múltiple o en la neuralgia postherpética. En modelos de dolor crónico como la FM existen controversias sobre el estado del eje HPA.

Inicialmente tenemos una activación del eje, como demuestra la elevación de los niveles salivares de cortisol matinal, el mantenimiento de su ritmo circadiano(8) o incluso la menor frenación con dexametasona en pacientes fibromiálgicas(9).

En pacientes con FM tenemos una hiperrespuesta de la ACTH al test de CRH

Al igual que ocurría con el estímulo adrenérgico, a medida que va descendiendo la secreción de CRH(10), se incrementan sus receptores hipofisarios, motivo por el cual en pacientes con FM tenemos una hiperrespuesta de la ACTH al test de CRH. Este mecanismo adaptativo también cede, momento en que aparecen situaciones de hipoadrenalismo relativo (disminución del cortisol 8 a. m., disminución del cortisol salival(7), disminución de DHEA(11) o incluso insuficiencia suprarrenal con test de Synachten patológico(12) que se añaden a una insensibilización periférica a los corticoides.

Cabe resaltar que estas alteraciones hormonales parecen ser preexistentes en la población de riesgo (situaciones emocionales de estrés mantenido) y previas a la aparición de dolor(8). Aceptamos que las hormonas sean mediadoras del estrés y que se vean modificadas de forma vicariante en procesos de dolor, pero ¿pueden estar implicadas en la génesis o modulación del estímulo doloroso?

Los ensayos clínicos con dosis bajas de hidrocortisona(13) o DHEA(14) no han demostrado una reducción significativa de los puntos dolorosos aunque sí un elevado riesgo de frenación del eje corticoideo endógeno.

Existen muchas otras hormonas, habitualmente olvidadas y que en una situación de dolor crónico como modelo de estrés tienen mucha importancia: vasopresina, oxitocina, GH, IGF-1.

estrés y dolor crónico

Las hormonas de la hipófisis posterior parecen estar más implicadas en procesos agudos, modulando las sinapsis catecolaminérgicas (todos estos ejes están interconectados entre sí) y parecen mediar reacciones agresivas asociadas al estrés.

Eje somatotropo

El eje somatotropo (GH/IGF-1) adquirió un gran protagonismo cuando, a finales de la década de 1990, Bennett describió el paralelismo existente entre la FM y un déficit de la GH en el adulto (DGHA): fatiga, alteraciones del sueño, pérdida de la memoria, tristeza, parestesias(15).

Además los pacientes con FM —interpretados de forma global como entidad— presentan niveles séricos del IGF-1 menores a los de la población normal(15). Los resultados de los estímulos de secreción de la GH en la FM son dispares. Globalmente, los pacientes con FM tienen una menor secreción integrada de la GH en 24h, aunque un estímulo suprafisiológico potente —como es el test de hipoglucemia insulínica— muestre una respuesta normal(16). También sabemos que al utilizar inhibidores de la somatostatina, arginina o piridostigmina tenemos una normalización de la secreción de la GH(17).

¿El aumento del tono somatostatinérgico hipotalámico (que a su vez resulta del aumento en la CRH, de nuevo todo está interrelacionado) impide una correcta secreción de la GH hipofisaria?

Quizás el error resida en no individualizar y segmentar a los pacientes en función de su patrón de respuesta somatotropo. Sabemos que existen subgrupos con patrones de respuesta bioquímicos característicos de un verdadero déficit de la GH, a la vez que también tenemos evidencias (Malemud et al) de individuos con patrones propios de resistencia a la GH (cifras basales elevadas con IGF-1 bajo).

Todo ello sirvió de base para el primer ensayo a doble ciego, placebo-control, usando hormona de crecimiento recombinante en pacientes con FM. No sólo hubo una mejoría significativa del FIQ (Fibromyalgia Impact Questionnaire) y sus subescalas, sino también un descenso en la escala analógica visual (EVA) y el número de puntos dolorosos(18).

Más recientemente ha sido publicado un segundo ensayo clínico en una población fibromiálgica de mayor severidad y más homogénea: FIQ>75, >16 puntos dolorosos, todas en tratamiento opioide, con serotoninérgicos y antidepresivos tricíclicos, que además presentaban niveles bajos del IGF-1 (-1DE).

Con una dosis media de 0,0125mg/kg/día durante 1 año se observó una importante mejoría en los cuestionarios de calidad de vida (EQ-5D [Euro Quality of Life – 5 Dimensions], FIQ y subescalas) y sobre todo una reducción de puntos dolorosos y EVA para el dolor (reducción del 60%)(19) figura 2). Debemos ser cautelosos a la hora de interpretar estos resultados, necesitando evidencias con una muestra mayor y estudios a doble ciego, placebo-control.

Desde un punto de vista endocrinológico

Figura 2. Objetivo primario: puntos dolorosos.

Quizás el síndrome fibromiálgico, desde un punto de vista endocrinológico, sea una expresión en forma de dolor del DGHA, ítem no valorado en los grandes estudios de seguimiento hechos hasta la fecha (KIMS, HypoCCs). O quizás, desde un punto de vista reumatológico, la deficiencia o insuficiencia parcial de la GH, por un lado, y la resistencia a la GH (con el mismo descenso en los niveles del IGF-1), por otro lado, permitan explicar etiologías concretas de casos de FM.

Desconocemos si este efecto beneficioso de la GH es mediado por sistemas eferentes opioides, endocannabinoides o adrenérgicos o bien debido a efectos centrales (es conocida la estimulación de los oligodendrocitos y su capacidad para estimular la neuroglia) por parte del propio eje GH/IGF-1(20), o incluso debido a sus propiedades sobre músculo esquelético (diferenciación fibroblástica, aumento de la sensibilidad al calcio).

Hemos descrito una pequeña parte de las alteraciones hormonales vinculadas al dolor como modelo de estrés crónico. No existe un patrón único sino múltiples combinaciones entre ejes. Sin duda, depende del momento evolutivo en el que estudiemos ese dolor, pero también existe una gran variabilidad individual.

En el amplio concepto del síndrome fibromiálgico con diferentes etiologías cabe la posibilidad de que existan subgrupos bien definidos de población deficitaria para la GH, al igual que casos individuales de insuficiencia suprarrenal. Aunque sean pocos casos y falten evidencias de mayor impacto, la terapia hormonal sustitutiva podría ofrecer una nueva alternativa terapéutica.

Guillem Cuatrecasas Cambra a

a Servicio de Endocrinología CM Teknon, Clínica Sagrada Familia, Barcelona, España

Bibliografía

1. Habib K.E., Gold P.W., Chrousos G.P. Neuroendocrinology of stress. Endocrinol Metab Clin North Am. 2001;30:695-728.
 2. Bean R., Seckl J.R., Lathe R., Martin C. Ontogeny of the neurosteroid enzyme Cyp7b in the mouse. Mol Cell Endocrinol. 2001;174:137-144.
 3. Pacák K., Palkovits M. Stressor specificity of central neuroendocrine responses: Implications for stress-related disorders. Endocr Rev. 2001;22:502-548.
 4. Martínez-Lavín M., Hermosillo A.G., Rosas M., Soto M.E. Circadian studies of autonomic nervous balance in patients with fibromyalgia: A heart rate variability analysis. Arthritis Rheum. 1998;41:1966-1971.
 5. Stein P.K., Domitrovich P.P., Ambrose K., Lyden A., Fine M., Gracely R.H., et-al. Sex effects on heart rate variability in fibromyalgia and Gulf War illness. Arthritis Rheum. 2004;51:700-708.
 6. Ferraccioli G., Guerra P., Rizzi V., Baraldo M., Salaffi F., Furlanut M., et-al. Somatomedin C (insulin-like growth factor 1) levels decrease during acute changes of stress related hormones. Relevance for fibromyalgia. J Rheumatol. 1994;21:1332-1334.
 7. Giske L., Vøllestad N.K., Mengshoel A.M., Jensen J., Knardahl S., Røe C. Attenuated adrenergic responses to exercise in women with fibromyalgia--a controlled study. Eur J Pain. 2008;12:351-360.
 8. McLean S.A., Williams D.A., Harris R.E., Kop W.J., Groner K.H., Ambrose K., et-al. Momentary relationship between cortisol secretion and symptoms in patients with fibromyalgia. Arthritis Rheum. 2005;52:3660-3669.
 9. Wingenfeld K, Wagner D, Schmidt I, Meinlschmidt G, Hellhammer DH, Heim C. The low-dose dexamethasone suppression test in fibromyalgia. J Psychosom Res. 2007..
 10. McLean S.A., Williams D.A., Stein P.K., Harris R.E., Lyden A.K., Whalen G., et-al. Cerebrospinal fluid corticotropin-releasing factor concentration is associated with pain but not fatigue symptoms in patients with fibromyalgia. Neuropsychopharmacology. 2006;31:2776-2782.
 11. Dessein P.H., Shipton E.A., Joffe B.I., Hadebe D.P., Stanwix A.E., Van der Merwe B.A. Hyposecretion of adrenal androgens and the relation of serum adrenal steroids, serotonin and insulin-like growth factor-1 to clinical features in women with fibromyalgia. Pain. 1999;83:313-319.
 12. Kirnap M., Colak R., Eser C., Ozsoy O., Tutus A., Kelestimur F. A comparison between low-dose (1 microg), standard-dose (250microg) ACTH stimulation tests and insulin tolerance test in the evaluation of hypothalamo-pituitary-adrenal axis in primary fibromyalgia syndrome. Clin Endocrinol (Oxf). 2001;55:455-459.
 13. McKenzie R., O’Fallon A., Dale J., Demitrack M., Sharma G., Deloria M., et-al. Low-dose hydrocortisone for treatment of chronic fatigue syndrome: A randomized controlled trial. JAMA. 1998;280:1061-1066.
 14. Finckh A., Berner I.C., Aubry-Rozier B., So A.K. A randomized controlled trial of dehydroepiandrosterone in postmenopausal women with fibromyalgia. J Rheumatol. 2005;32:1336-1340.
 15. Bennett R.M., Cook D.M., Clarck S.R., Burckhardt C.S., Campbell S.M. Hypothalamic-pituitary insulin-like growth factor-I axis dysfunction in patients with fibromyalgia. J Rheumatol. 1997;24:1384-1389.
 16. Leal-Cerro A., Povedano J., Astorga R., Gonzalez M., Silva H., Garcia-Pesquera F., et-al. The growth hormone (GH)-releasing hormone-GH-insulin-like growth factor-1 axis in patients with fibromyalgia syndrome. J Clin Endocrinol Metab. 1999;84:3378-3381.
 17. Paiva E.S., Deodhar A., Jones K.D., Bennett R. Impaired growth hormone secretion in fibromyalgia patients: Evidence for augmented hypothalamic somatostatin tone. Arthritis Rheum. 2002;46:1344-1350.
 18. Bennett R.M., Clarck S.C., Walczyk J. A randomized, double-blind, placebo-controlled study of growth hormone in the treatment of fibromyalgia. Am J Med. 1998;104:227-231.
 19. Cuatrecasas G., Riudavets C., Güell M.A., Nadal A. Growth hormone as concomitant treatment in severe fibromyalgia associated with low IGF-I serum levels. A pilot study. BMC Musculoskelet Disord. 2007;8:119-119.
 20. Chesik D., De Keyser J., Wilczak N. Insulin-like growth factor system regulates oligodendroglial cell behavior: Therapeutic potential in CNS. J Mol Neurosci. 2008;35:81-90.

Reumatología Clínica Vol.05 Núm. Extra2 Reumatología Clínica. ISSN:1699-258X

Valora esta información

,

Fibromialgia dolor generalizado Dr. A. Rivera 4.1/5 (10)

Fibromialgia dolor generalizado por Dr. Fernando A. Rivera, de la Clínica Mayo

La fibromialgia es uno de los síndromes crónicos dolorosos de nuestro tiempo, cuyos efectos pueden alterar seriamente la calidad de vida de quienes la padecen. Fue reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud sólo en 1992. El término data de 1976 y es la unión de las palabras “fibro”, fibra o tejido conjuntivo en latín, y los vocablos griegos “mi”, músculo, y “algia”, dolor.

Se asocia con una variada gama de síntomas, tanto físicos, como fatiga persistente y sueño no reparador, así como mentales, relacionados con ansiedad y depresión. Si bien afecta a una mínima parte de la población en los países donde se hace seguimiento de quienes la presentan, sus efectos la hacen digna de análisis y atención de la comunidad médica.

Conversamos con el doctor Fernando A. Rivera, de la Clínica Mayo de Jacksonville, Florida, quien es miembro del Colegio Médico de Estados Unidos e integra la División de Medicina de Consulta y Diagnóstico de dicho centro médico, además de ser docente de la Escuela de Medicina asociada.

P: Doctor Rivera, ¿qué es la fibromialgia?

– La definición más aceptada actualmente, nos dice que la fibromialgia es un dolor generalizado, crónico, a nivel músculo esquelético, debido a un trastorno del sistema nervioso central para la percepción del dolor, ocasionando hiperalgesia y alodinia. En términos muy simples, hay hiperalgesia cuando un estímulo que normalmente es doloroso, provoca en el paciente un dolor aún mayor, mientras que la alodinia es sentir dolor ante estímulos que normalmente no debieran provocarlo.

P: ¿Se sabe por qué se produce?

– Hasta ahora sólo se ha logrado precisar que la aparición e intensificación de los síntomas de la fibromialgia pueden tener relación con factores estresantes, tanto físicos como emocionales.

P: ¿Qué porcentaje de la población se ve afectada por fibromialgia?

– A nivel mundial se habla de un 2% a 3% de prevalencia, aunque con tasas de un 5% y hasta cerca del 10% en el nivel de atención primaria. En Estados Unidos el porcentaje es similar: alrededor de un 2% de la población la padece y las mujeres son más propensas a sufrirla, en razón de nueve a uno, en comparación con los hombres. Se calcula que alrededor de unos 10 millones de estadounidenses padecen esta condición.
fibromialgia dolor generalizado

Fibromialgia dolor generalizado

P: ¿Qué se entiende por dolor generalizado?

– En 1990 la Sociedad de Reumatología de Estados Unidos definió al “dolor generalizado” como aquél que se da en ambos lados del cuerpo, izquierdo y derecho, sobre como por debajo de la cintura, además de dolor esquelético axial, esto es, afectando la columna cervical, la parte anterior del tórax, la espina torácica o la parte baja de la espalda. Además, el paciente debe sentir este dolor en al menos 11 de 18 puntos predeterminados, denominados “puntos sensibles”, “tender points” en inglés, que son dolorosos a la palpación digital.

Entre estos puntos podemos citar la base del cuello, el codo, la parte medial de las rodillas, próxima a la articulación y los glúteos.

P: ¿Qué tipo de palpación provoca esta respuesta?

– Debe practicarse con una fuerza aproximada a 4 kilos u 8,8 libras. Para un punto sensible considerado positivo al dolor, el paciente debe declarar que la palpación efectivamente le causó dolor, teniendo en cuenta que “doloroso” no es lo mismo que “sensible”.

P: Pero, ¿puede tratarse de un trauma pasajero?

– No es así; pacientes que cumplen con ambos requisitos, dolor generalizado y sensibilidad en al menos 11 de los 18 puntos, y que han tenido este dolor por un mínimo de tres meses, padecen fibromialgia y así se les debe informar claramente. Ahora bien, el diagnóstico clínico de fibromialgia no queda descartado si el paciente tiene un segundo desorden clínico. Se entienden por tales, cuadros de origen psiquiátrico que pueden tener efectos físicos, como crisis de pánico, ansiedad, depresión, anorexia nerviosa, hipocondría, etc.

P: ¿Podría diagnosticarse como fibromialgia una condición que no lo sea?

– En 2010, la Sociedad de Reumatología de Estados Unidos concluyó que para ser diagnosticado con fibromialgia, el paciente debe tener tres condiciones:

a) Tener un índice de dolor generalizado de 7 (en escala de 0 a 19) e índice 5 en la escala de gravedad sintomática, (0-9 puntos) o índice de dolor entre 3 y 6, pero con escala de gravedad sintomática de 9 puntos;

b) Haber tenido estos síntomas en el mismo nivel por al menos tres meses y

c) No tener un desorden que pueda dar otra explicación al dolor. El equipo médico debe hacer un diagnóstico diferencial para descartar otras patologías que puedan ser consideradas como fibromialgia sin serlo, como polimialgia reumática, infecciones virales, artritis reumatoide en fase inicial, déficit severo de vitamina D, tumores cancerosos malignos, entre otros.

P: ¿La fibromialgia tiene síntomas asociados?

– Así es. Por ejemplo, fibromialgia puede provocar, “cansancio mental“, (foggy brain), que consiste en problemas de razonamiento y memoria; dolores de cabeza o jaquecas; hipersensibilidad a la luz, a los sonidos, olores y temperatura; colon y vejiga irritables; dolor pélvico; dolor de la articulación temporomandibular (la articulación entre el hueso temporal del cráneo y la mandíbula, responsable de la función masticatoria).

También pueden presentarse mareos, parestesia (sensación de adormecimiento y hormigueo), pérdida de equilibrio e infecciones crónicas o recurrentes, como sinusitis o infección respiratoria alta, la que afecta al tracto respiratorio superior (nariz, senos nasales, laringe, faringe).

Otros fenómenos que causan fatiga en el paciente son un sueño no reparador y el “síndrome de piernas inquietas”, que es básicamente sentir un dolor de piernas nocturno y movimientos involuntarios para tratar de aliviarlo, afecta más frecuentemente a personas de mediana edad y adultos mayores.

P: ¿Ayuda pedir exámenes de laboratorio al paciente?

– Aunque no hay biomarcadores específicos que indiquen la presencia de fibromialgia, es útil pedir un hemograma completo, que incluya velocidad de sedimentación globular y nivel de proteína C reactiva. Ésta, se eleva cuando hay inflamación en el organismo, aunque no indica dónde se localiza exactamente.

También conviene pedir otros exámenes, como prueba de función tiroidea, nivel de vitamina D, panel metabólico completo, pruebas estándar de detección de cáncer (antígeno especifico de la próstata, por ejemplo). Un electrocardiograma en caso de fatiga extrema, así como una tomografía articular si hay sospecha de sinovitis, o sea, irritación en la membrana que recubre las articulaciones.

P: Si el médico tratante tiene la sospecha de que un paciente tiene fibromialgia, ¿a qué especialistas debe derivarlo para confirmar o desmentir este diagnóstico inicial?

– Como los síntomas son tan variados, ya que no hay una causa especifica que desencadene la fibromialgia, a la vez que no puede diagnosticarse por medio de ningún método de laboratorio clínico, ni a través de exámenes de laboratorio, ni por radiografías u otros procedimientos patológicos, biopsia, por ejemplo, es necesario un enfoque multidisciplinario, que incluya informes de reumatólogo, internista, experto en medicina del dolor y también psiquiatra o psicólogo.

P: ¿Cómo se trata la fibromialgia?

Con terapia no farmacológica y/o farmacológica. La terapia no farmacológica consiste en educar al paciente para mejorar su actual condición de vida. Hacer ejercicio de bajo impacto (aeróbico, nadar en piscina) en forma regular, terapia física y terapia cognitivo-conductual.

Considerar además terapias que involucran mente y cuerpo, como yoga, tai-chi o qigong, meditación con respiración rítmica, terapias complementarias como masajes y acupuntura, trabajo creativo (arte, música, baile). En suma, fomentar la capacidad propia de cada individuo de recuperarse física y emocionalmente luego de un efecto contrario, traumático o nocivo.

La terapia farmacológica considera antidepresivos tricíclicos como amitriptilina y ciclobenzaprina; inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina, como duloxetina y milnacipran; inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (no hay claridad respecto a cuáles, hay información contradictoria); y agentes antiepilépticos, como pregabalina o gabapentina.

Actualización a 2017. En 2014 Mayo Clínic se estableció en Colombia. Podrás encontrar la información de Mayo Clinic  y del Dr. Fernando A. Rivera, de la Clínica Mayo

Valora esta información

, ,

No se puede negar la existencia de la Fibromialgia 4.93/5 (15)

No se puede negar la existencia de la Fibromialgia. Javier Rivera; “Negar la existencia de esta enfermedad es un retroceso y supone un agravio para los que la sufren”

El Dr. Javier Rivera es portavoz de la SER (Sociedad española de reumatologia) en este monográfico sobre fibromialgia

Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre esta patología. Mientras tanto, los pacientes siguen buscando alivio.

Cómo te sentirías si llevaras años padeciendo los síntomas incapacitantes de una enfermedad cuya existencia se cuestionan hasta los médicos? Es lo que les ocurre a los afectados de fibromialgia , un trastorno desconcertante que sufre al 2,4% de los mayores de 18 años, el 90% de ellos mujeres , caracterizado por un serie de dolores crónicos que no alivian los analgésicos convencionales

Sobre el paradigma del dolor crónico difuso. No se conocen con exactitud los mecanismos de sensibilización central y periférica y esa falta de información provoca uno de los principales problemas de esta patología: el retraso en el diagnóstico”, señaló.

No se puede negar la existencia de la Fibromialgia

Fatiga que no mejora con reposo, trastornos del sueño , rigidez en las extremidades, síndrome de colon irritable , depresión y crisis de ansiedad acompañan a menudo al dolor en este padecimiento cuyo origen sigue siendo desconocido .

Esperanza y polémica

Una cosa sí es nueva: como la fibromialgia apenas responde a los analgésicos y antiinflamatorios, los laboratorios están lanzados a la búsqueda de nuevos fármacos que influyan en los mecanismos de percepción del dolor . Y aún hay más. La aprobación del anticonvulsionante pregabalina (Lyrica), como tratamiento específico del dolor de la fibromialgia y la aprobación de dos antidepresivos –Duloxetina (Eli Lilly) y Milnacipran (Pierre Fabre)–, para los síntomas psíquicos de la enfermedad por las autoridades sanitarias europeas, podrían empezar a otorgar carta de legitimidad a la fibromialgia.

Y es que un sector de los especialistas continúan sosteniendo que la fibromialgia “ no existe como enfermedad” y que fármacos como la pregabalina van a ser administrados a millones de personas que no los necesitan. “El diagnóstico de fibromialgia agrava el sufrimiento de muchas personas que acaban etiquetándose como enfermas y obsesionándose con dolores que la mayoría de la gente tolera sin más”, señala el dr. Nortin Hadler, reumatólogo y profesor de Medicina en la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.).

Este experto también advierte de los efectos secundarios de la pregabalina (aumento de peso, edema, mareos, somnolencia) y otros fármacos que, “son más reales que la enfermedad que intentan combatir”. Mientras, la Organización Mundial de la Salud, las autoridades sanitarias europeas y españolas y la Sociedad Española de Reumatología (SER) siguen defendiendo la fibromialgia como un trastorno “ diagnosticable ”.

Portavoz de la SER

El Dr. Javier Rivera, reumatólogo y portavoz de la SER, cree que la enfermedad no sólo está infratratada , sino que los afectados son estigmatizados como “quejicas crónicos”. “Los fármacos específicos que ya están en las farmacias y los que están a punto de aprobarse con esa indicación podrían animar a los médicos a tratar debidamente esta enfermedad”, señala el dr. Rivera, “lo que va a suceder con la fibromialgia es lo mismo que sucedió con el Prozac y la depresión: el fármaco ayudó a reconocer la realidad de una enfermedad infratratada”.

No se puede negar la existencia de la Fibromialgia

Una prueba de que esta patología existe la aportan los escáneres cerebrales de pacientes con fibromialgia, que muestran diferencias en las zonas que procesan la percepción del dolor . Carmen Alonso, de 55 años, lo sabe por experiencia: “Después de toda una vida con dolores y cansancio a los que nadie encontraba explicación, hace 10 años me diagnosticaron fibromialgia y fatiga crónica y me dieron la incapacidad laboral.

Ahora, con tratamiento farmacológico y el apoyo de la Asociación Guipuzcoana Bizibide de Fibromialgia y Astenia Crónica, me encuentro mejor. Su ayuda me permitió llegar a una situación en la que pensé: los dolores van a seguir y yo tengo que continuar con mi vida. Voy a recurrir a todo lo que me pueda ayudar, empezando por mí misma”.

Difícil diagnóstico

El gran problema de la fibromialgia es que no existen pruebas biológicas ni radiológicas capaces de identificar la enfermedad. Nadie ha podido establecer tampoco la relación con causas biológicas o del entorno. Por ello, médicos y afectados se mueven en la niebla. Los primeros, por falta de pruebas objetivas. Los segundos, porque el dolor que sufren parece surgir de algún lugar que ni la ciencia conoce.

Mientras otros médicos desmienten

Añaden caos a la situación. El dr. Frederick Wolfe, director del Banco Nacional de Datos para Enfermedades Reumáticas de EE.UU. y autor del trabajo que, en 1990, definió las guías diagnósticas de esta patología, ha cambiado radicalmente de opinión y ahora afirma que, más que una enfermedad, estos síntomas son una respuesta al estrés, la depresión y la ansiedad social y económica . Base por la cual muchos médicos infravaloran e infratratan esta enfermedad.

“Nos equivocamos presentando como enfermos a personas que no lo eran”, ha explicado en una entrevista reciente para frustración e incluso indignación de muchos pacientes . “La mayoría de la gente sigue con su vida a pesar de sentir estas molestias”, señala a su vez el dr. George Ehrlich, profesor de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.). “La diferencia de las personas con fibromialgia es que no se adaptan”, concluye.

Nuevos fármacos

La pregunta sería: ¿qué diferencias existen en el “umbral de adaptabilidad” en esas personas que puedan ser tratadas y alivien su sufrimiento ? De momento, la pregabalina, que se une a los receptores del cerebro y de la médula espinal, parece reducir la actividad del sistema nervioso central.

En los ensayos clínicos, los pacientes indicaban una reducción de dos puntos en una escala del dolor de 10, en comparación con el punto de los que tomaron un placebo. Y en cuanto a los fármacos de Eli Lilly y Pierre Fabre que buscan la aprobación para tratar la fibromialgia en la UE, sus efectos positivos parecen ser independientes de sus efectos antidepresivos.

En los ensayos clínicos , incluso los pacientes no deprimidos consiguieron alivio con ellos. Algunos expertos creen ahora que antidepresivos y pregabalina podrían tener un efecto sinérgico si se utilizaran conjuntamente.

Dolor real. El dr. Wolfe no está entre los defensores de esa idea: “Mientras la ciencia sigue intentando averiguar qué produce los síntomas de fibromialgia, los laboratorios continuarán engrosando sus cifras de ventas”.

En el 60% de casos conduce a algún tipo de incapacidad laboral

Como portavoz de la SER, el Dr. Rivera puntualiza: “Cada día acuden a las consultas de los reumatólogos españoles miles de personas con síntomas de fibromialgia que buscan alivio a su problema. El suyo es un dolor real , que en el 60% de casos conduce a algún tipo de incapacidad laboral y en el 11% de los pacientes, a la total. Negar la existencia de esta enfermedad es un retroceso y supone un agravio para los que la sufren y ven su vida alterada por ella”.

Conocida como una de las enfermedades ocultas del siglo XXI pese a su influencia en la calidad la vida, en España padecen fibromialgia cerca de un millón personas, aproximadamente, un 2 por ciento de la población total, un 4,2 por ciento en las mujeres y un 0,5 en los hombres. Aunque no existe un perfil del paciente tipo, un alto porcentaje de afectados son mujeres entre los 30 y los 50 años.

75 síntomas

“La fibromialgia es la segunda enfermedad reumática más compleja, por detrás de la artritis reumatoide.
No en vano, están recogidos 75 síntomas diferentes que configuran la enfermedad”, recordó el especialista, que estima que, entre el 4 y el 6% de los pacientes que acuden a una consulta de Atención Primaria, lo hacen con dolores provocados por esta patología, porcentaje que, según dice, “se eleva casi al 20% cuando se trata de de la consulta de Reumatología”.

Un dolor permanente y generalizado en todo el cuerpo, la pérdida de fuerzas y, de manera asociada, cuadros de tristeza y depresión acompañan a los enfermos que padecen una patología “sobre la que cuesta conseguir el reconocimiento de incapacidad, pese a que reduce de manera drástica la calidad de vida de los pacientes”, apuntó.

 

Valora esta información

, ,

Desesperanza y tristeza en medicina Valora la información

Para poder entender muchos comportamientos como la desesperanza y tristeza en medicinahay que ponerse en el otro lado y mirar desde otra perspectiva, entonces es cuando se comprende que nos hace actuar determinar de determinadas maneras y como actuar frente a ellas.

En este caso nos vamos a poner en el lado de la medicina. Cuanta más perspectivas tengas más herramientas para manejar la enfermedad crónica.

Desesperanza y tristeza en medicina

Una enfermedad crónica trae muchas, demasiadas consecuencias, golpea con gran impacto en toda la esfera de quien lo sufre. Desde la salud se suele ser muy críticos hacía ciertos comportamientos de los enfermos crónicos, cuando los enfermos crónicos reclaman, la sociedad muchas veces injusta lee “Otra vez se está quejando”, cuando en realidad se están abriendo caminos, nuevos caminos de sensibilización hacia problemáticas que desde quien vive con salud son imperceptibles.
Todos somos susceptibles de sufrir enfermedades, todos, y el alejarnos de la realidad y la problemáticas de ellas dice mucho de nosotr@s, por ejemplo el primer planteamiento:  el día de mañana será un nefasto enfermo crónico y le costará demasiado obtener pautas para tener calidad de vida.
Las expectativas de vivir vidas más largas también tienen una consecuencia: sufrir enfermedades crónicas.

En las enfermedades crónicas la deseperanza y la tristeza

Desesperanza y tristeza son dos sentimientos muy comunes cuando se adquiere una enfermedad crónica, forman parte del duelo. El duelo que nos transforma en nuevos YO, ni mejores ni peores, diferentes.
Es un proceso adaptativo, el enfermo vivia en una zona de confort, lo tenía todo seguro y se vé obligado a salir de esa zona de confort que tanto le había costado crear.
Adaptarse a la enfermedad crónica es un largo camino, un camino de supervivencia, quienes lo consiguen salen fortalecidos, salen más seguros de su propio YO. Tienen la constancia de una lucha frente a frente, cuerpo a cuerpo contra el mismo y sus propias circunstancias, ha medido sus fuerzas contra él mismo.

El entorno

Enfermar es discapacidad, y aunque esté regulado, el enfermo se dá cuenta que ese derecho de discapacitado de poco le sirve para su práctica diaria.
La medicina de familia sabe y mucho y se enfrenta cada día a problemáticas de deseperanza y tristeza, de enfermos crónicos que verbalizan: “NO puedo seguir así”- y no es porque no se acepte, no es porque no se quiera es porque las barreras con su entorno son insalvables.
-La desidia de familiares,
-Las problemáticas laborales,
-Las pérdidas económicas,
-Los procesos de invalideces,
-Los problemas de comunicación, lo que quieren expresar y lo que se le devuelve prejuzgado por falta de empatia.
y muchos más factores que hacen caer al enfermo en tristeza y desesperanza.
Desesperanza y tristeza en medicina

¿Qué puede hacer el médico?

Realmente ante todas estas problemáticas de la enfermedad crónica el médico de familia lo tiene muy complicado, si se ciñe a su papel de médico y actúa como tal siempre debe de medicalizar un problema que tiene el enfermo, como un “trastorno adaptativo”…si se verbaliza tengo ansiedad no puedo continuar con esta situación…un ansiolitico será la pauta a seguir.

El médico sabe que no es la solución y el enfermo sabe que tampoco lo es, sale frustrado de la consulta: su tristeza y desesperanza sale con una “etiqueta” otro problema que debe asumir a conflictos que no puede resolver o que necesitan tiempo para resolverse.
El médico es consciente de que la cronicidad es fuente de mucha problemática en el entorno del enfermo, ¿pero puede resolverlo todo?

No, no puede resolverlo todo…es imposible. No puede llegar a la familia, no puede llegar al terreno laboral, no puede hacer comprender al entorno del enfermo sus limitaciones.En definitiva no puede luchar con la problemática de la enfermedades crónicas.

Conoce más sobre la desesperanza y la tristeza en las enfermedades crónicas, no sólo en Fibromialgia se viven estas situaciones, se viven en TODAS las enfermedades crónicas, recuerdálo. Redactado por Fibromialgia Noticias©

Ante cada problemática el enfermo debe buscar los canales adecuados, asociaciones, psicológos, abogados laboralistas, sindicatos e insisto asociaciones un gran colchon en atención primaria y enfermedades crónicas, entidades muy necesarias para continuar la labor de la gestión de la salud de los enfermos, que si están bien preparadas y cuentan con las ayudas necesarias serán capaces de ayudarte.

¿Te ha ayudado?sigue leyendo la entrada de @DoctorCasado aún comprenderá y te ayudará más

Valora esta información

, ,

Fibromialgia y el descontrol del dolor Dr. Clauw 4.71/5 (14)

¿Por qué Fibromialgia y el descontrol del dolor?
La fibromialgia es el segundo trastorno reumático más común detrás de la osteoartritis y, aunque es todavía mal comprendido, pasa a considerarse un trastorno permanente del sistema nervioso central, el responsable del dolor amplificado que recorre a través del todo el cuerpo en los pacientes que lo sufren.

Daniel Clauw, catedrático de anestesiología de la Universidad de Michigan, analizó la base neurológica de la fibromialgia en una sesión plenaria pronunciada hoy en la American Scientific Society. (Daniel Clauw es uno de los principales investigadores y divulgadores a nivel mundial de la enfermedad de fibromialgia).

Fibromialgia y el descontrol del dolor

La perpetuación del dolor en la fibromialgia

“La fibromialgia se puede considerar  una vía común final de la centralización y cronificación del dolor. La mayoría de las personas con esta enfermedad llevan sufriendo toda la vida dolor crónico en todo su cuerpo”, dijo Clauw. “La condición puede ser difícil de diagnosticar si uno no está familiarizado con los síntomas clásicos porque no hay una sola causa y no hay signos externos”.

Fibromialgia y el descontrol del dolor

Clauw explicó que el dolor de la fibromialgia viene más del cerebro y de la médula espinal que de las áreas del cuerpo en las cuales se experimenta el dolor localizado. La afección se asocia con trastornos de cómo el cerebro procesa el dolor y otra información sensorial. Dijo que los médicos deben sospechar fibromialgia en pacientes con dolor multifocal (principalmente musculoesquelético) que no se explican completamente por lesiónes o inflamaciones.

“Debido a que las vías de dolor en todo el cuerpo se amplifican en los pacientes con fibromialgia, el dolor puede ocurrir en cualquier lugar, por lo que los dolores de cabeza crónicos, el dolor visceral y la hiperreactividad sensorial son comunes en las personas con esta dolorosa enfermedad”, dijo Clauw.

Más dolor inexplicable

“Esto no implica que la entrada nociceptiva periférica no sea la que contribuye al dolor experimentado por los pacientes con fibromialgia, pero sienten más dolor de lo que normalmente se esperaría en este cuadro.” Las personas con fibromialgia y otros estados de dolor caracterizados por sensibilidad experimentarán dolor con el tacto o roce mientras que quien no la sufre experimenta  este tipo de dolor”, agregó Clauw.

Debido a que el origen del dolor está en el sistema nervioso central en fibromialgia, Clauw dijo que los tratamientos con opioides u otros analgésicos narcóticos por lo general no son eficaces, no reducen la actividad de los neurotransmisores en el cerebro. “Estos fármacos nunca han demostrado ser eficaces en pacientes con fibromialgia, y hay evidencia de que los opioides podrían incluso empeorar la fibromialgia y otros estados de dolor centralizado”, dijo.

El tratamiento adecuado

Clauw aconseja a los médicos integrar tratamientos farmacológicos, como los gabapentinoides, los antidepresivos  e inhibidores de la recaptación de la serotonina, con abordajes no farmacológicos como la terapia cognitivo-conductual, el ejercicio y la reducción del estrés.

“A veces la  respuesta al tratamiento con terapias sencillas y baratas no farmacológicas superan a la de los productos farmacéuticos”, dijo Clauw. La mayoría de los pacientes con fibromialgia pueden mejorar sus síntomas y llevar una vida normal con los medicamentos adecuados y el uso de terapias no farmacológicas. ”

Edición y traducción por Fibromialgia Noticias ©

Valora esta información

,

Médicos sancionados por prescribir fármacos para el dolor 4.6/5 (5)

La Sociedad Madrileña de Médicos Generales y de Familia (SEMG) ha expresado su rechazo a la política de sanciones a facultativos que aplica la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid por la prescripción de fármacos contra el dolor.

“La Consejería está realizando una campaña de intimidación y persecución contra los médicos de familia de los centros de salud que prescriben opiáceos contra el dolor de sus pacientes con objetivos de ahorro económico”, denuncia la SEMG.

En un comunicado remitido hoy, este colectivo recuerda que el porcentaje de recetas de opiáceos de la Comunidad de Madrid no es superior a la media nacional y está muy por debajo del promedio europeo.

Médicos sancionados por prescribir fármacos para el dolor

Intimidación para suspender el fármaco

“Los facultativos del nivel secundario no son ni siquiera citados a declarar, pese a la constancia de que son ellos los que inician la prescripción, y se actúa específicamente sobre los médicos de familia para que se atemoricen y suspendan el medicamento al paciente sin importar el dolor que sufre”, acusan los vocales de la SEMG.

La Inspección de Farmacia, dependiente de la Dirección General de Inspección y Ordenación, realiza “comparecencias inesperadas y de motivo no explicitado” a los médicos que trabajan en centros de salud que finalizan con expedientes de sanción, explican los facultativos.

EFE

Valora esta información