Resumen de Factores relacionados con la incapacidad temporal en pacientes con fibromialgia 5/5 (4)

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Edición | Fibromialgianoticias.com 20-04-2008
M. Salido, P. Navarro, E. Judez, R. Hortal

Estudio incapacidad temporal y fibromialgia

Objetivo:

Conocer las variables sociodemográficas, clínicas y laborales que se relacionan con procesos de incapacidad temporal (IT) en pacientes con fibromialgia (FM).

Pacientes y método:

Se incluyó a los pacientes diagnosticados de FM, según los criterios de ACR, que acudieron a consulta durante un período de 3 meses. Se realizó un protocolo clínico estándar con datos sociodemográficos, clínicos y laborales y los procesos de IT del último año. Todos los pacientes completaron un cuestionario con 40 ítems (cuestionario de impacto de la FM [FIQ] incluido).

Resultados:

Participaron 51 mujeres con FM, 32 de ellas necesitaron en una o más ocasiones baja laboral durante el último año. La duración media ± desviación estándar (DE) fue de 83,73 ± 98 días. En el estudio bivariable no encontramos asociación entre IT y las características sociodemográficas, pero sí una tendencia no significativa con profesiones que requieren esfuerzo físico y presencia de factores desencadenantes. Hay relación estadísticamente significativa entre IT y ausencia de respuesta a inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Observamos que los valores de FIQ más altos mantenían una relación directa con pacientes en situación de IT.

Conclusiones:

La ausencia de respuesta a ISRS se relaciona con procesos de IT. Las personas en situación de IT tienen FIQ más altos. Parece que hay una tendencia al incremento de IT en profesiones que requieren esfuerzo físico.

Reumatología clínica, ISSN 1699-258X, Vol. 3, Nº. 2, 2007, pags. 67-72

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Fibromialgia enfermedad ante la seguridad social 5/5 (1)

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Durante la vigencia del contrato de trabajo pueden surgir determinadas incidencias que no pueden dejar de afectarle en cuanto a las condiciones en que se desarrolla la relación laboral e, incluso, a su propia subsistencia.

En una de ellas, y quizás la que con mayor frecuencia puede afectar al contrato de trabajo, es la enfermedad de uno de los elementos personales del mismo. Nos referimos, como es lógico, a la enfermedad del trabajador.

Aquí, como no podía ser de otra manera, nos vamos a referir a la enfermedad desde el punto de vista estrictamente jurídico, cuidando de no inmiscuirnos en campos de la medicina que nos son ajenos, y que desbordarían los límites que nos hemos marcado en esta breve exposición, y que se concreta en los efectos, que la aparición de una enfermedad en el trabajador, producen en el contrato de trabajo.

Y desde un principio debemos poner de manifiesto como la “fibromialgia” es una enfermedad reumática, y aun cuando tenga causa desconocida, dado el componente personal de la dolencia debe ser valorada con cautela, y no ha de ser ignorada porque produce efectos contrastados en términos generales en el ámbito laboral de relevancia, motivando que, en ocasiones sea imposible afrontar el trabajo propio o general.

La fibromialgia no es una dolencia aislada, sino que generalmente va acompañada de un síndrome ansioso depresivo, estado que conjuntamente influye negativamente en la posibilidad de reincorporación laboral del trabajador.

Para la Seguridad Social la enfermedad de fibromialgia no presenta particularidad alguna que la diferencie del resto de las enfermedades que puede padecer un trabajador.

En definitiva, queremos indicar que la enfermedad de fibromialgia, desde el punto de vista estrictamente jurídico, y en cuanto a los efectos que puede producir en la capacidad laboral del trabajador, no difiere sustancialmente de cualquier otra enfermedad, y le son de aplicación los principios generales que rigen esta materia y que pasamos a examinar ahora brevemente.

Así planteada la cuestión, preciso es poner de manifiesto, como a efectos del sistema de la Seguridad Social, se distinguen tres tipos de enfermedad, que producen en la relación laboral, distintas consecuencias.

Desde este punto de vista, puede hablarse de tres grandes grupos de enfermedades: enfermedad común, enfermedad de trabajo y enfermedad profesional.

Si bien en términos generales se puede decir, que toda enfermedad, consiste en una alteración de la salud, desde el punto de vista jurídico, y más concretamente, en el campo de la Seguridad Social, es requisito común de todos los tipos que hemos anunciado, la necesidad de que ésta tenga una cierta entidad que la dote de significado jurídico, y que, consecuentemente, desde un punto de vista positivo, requiera la asistencia sanitaria, y, en su aspecto negativo, que imposibilite la prestación del trabajo, que justifica su protección.

Como dice algún autor[2], la expresión “alteración de la salud”, supone la actuación de una causa morbosa, en un organismo humano, con la consecuencia de hacer preciso un tratamiento sanitario y con la consecuencia de impedirle la actividad profesional o laboral.

A) La Ley General de la Seguridad Social[3], en su artº 117. 2, define la enfermedad común, en su aspecto negativo, diciendo que “se considera que constituye enfermedad común las alteraciones de la salud que no tengan la condición de accidentes de trabajo, ni de enfermedades profesionales”.

B) Las que hemos denominado anteriormente “enfermedades de trabajo”, –concepto distinto, desde el punto de vista de la Seguridad Social de las enfermedades comunes–, son todas aquellas que sobrevienen al trabajador como consecuencia directa de su relación con la actividad profesional que desempeña.

Así, pues, para que una enfermedad merezca la conceptuación de enfermedad de trabajo, la enfermedad debe reunir la doble condición de existencia de un nexo causal entre la enfermedad un el trabajo que se realiza, y, desde un punto de vista negativo, que no esté incluida en el elenco de enfermedades profesionales.

Por expresa disposición de la Ley, son enfermedades de trabajo[4]:

a) Las enfermedades que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo[5].

b) Las enfermedades o defectos, padecidos con anterioridad por el trabajador que se agraven como consecuencia de una lesión constitutiva de accidente de trabajo[6].

c) Las consecuencias de un accidente de trabajo que resulten modificadas en su naturaleza, duración, gravedad o terminación, por enfermedades intercurrentes, que constituyan complicaciones derivadas del proceso patológico determinado por el accidente mismo o tengan su origen en afecciones adquiridas en el nuevo medio en que se haya situado al paciente para su curación[7].

Todas estas enfermedades, que son verdaderas enfermedades de etiología común, la LGSS las considera accidentes de trabajo, con las consecuencias que de esta calificación se derivan, y que no es el caso de exponer ahora.

C) La enfermedad profesional, desde un punto de vista legal[8], es aquella “contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y desarrollo de esta Ley, y que esté provocada por la acción de los elementos y sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional”

De este concepto claramente se deriva la diferencia que la separa de la enfermedad común, ya que la profesional tiene su origen en la realización de un trabajo. De las denominadas enfermedades de trabajo, la diferencia estriba en que éstas —que son accidentes de trabajo—no están incluidas en el listado a que se hace referencia en la definición legal[9].

Este listado de enfermedades profesionales, es un listado cerrado. No obstante, en el caso conocido como el del “Ardystil” o neuropatía intersticial difusa, propia del sector de la aerografía textil[10], si bien de manera provisional, hizo una interpretación abierta del sistema de lista, situando el síndrome en un apartado del Real Decreto 1995/1978, aunque no se haya precisado en concreto el agente enfermante.

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Pensión no contributiva de invalidez 4.5/5 (8)

La Pensión no contributiva de invalidez consiste en el abono de una cantidad periódica a aquellas personas que padeciendo un determinado grado de minusvalía no tienen derecho a una pensión contributiva de la Seguridad Social y carecen de recursos suficientes.

* ¿QUIÉNES PUEDEN ACCEDER A LA PENSIÓN?
* ¿CUÁL ES LA CUANTÍA DE LA PENSIÓN?
* ¿CÓMO Y DÓNDE SE PUEDE SOLICITAR ESTA PENSIÓN?
* DERECHO A OTRAS PRESTACIONES
* REQUISITOS
* DATOS REQUERIDOS PARA INICIAR LA TRAMITACIÓN
* ¿QUE DOCUMENTOS SE DEBEN ACOMPAÑAR?
* OTRA INFORMACIÓN
* MODELO DE SOLICITUD

¿QUIÉNES PUEDEN ACCEDER A LA PENSIÓN?

Los ciudadanos que carezcan de recursos suficientes y que no hayan cotizado a la Seguridad Social o lo hayan hecho de forma insuficiente para tener derecho a una pensión contributiva, si cumplen una serie de requisitos.

¿CUÁL ES LA CUANTÍA DE LA PENSIÓN?

Con carácter general el importe anual de la pensión para 2004 es de 3.868,20 €.
Los que acreditan un grado de minusvalía/discapacidad igual o superior al 75% y la necesidad del concurso de otra persona para realizar los actos esenciales de la vida, percibirán un complemento del 50% de los 3.868,20 euros/año, fijado en 1.934,10 euros/año.

Para tener derecho a el acceso a esta pensión no contributiva de invalides se debe tener un gado de discapacidad del 65%

Actualizado a 2016

pension no contributiva

pension no contributiva

¿CÓMO Y DÓNDE SE PUEDE SOLICITAR ESTA PENSIÓN?

La solicitud la deberá efectuar el interesado, su representante o quien demuestre un interés legítimo para actuar a favor de personas con capacidad gravemente disminuida y se podrá obtener en las oficinas de los Servicios Sociales de las Comunidades Autónomas , en las oficinas del Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO) o en cualquier otra de la Seguridad Social.
La solicitud podrá presentarse en las oficinas anteriormente indicadas, en cualquiera de los Registros de la Administración General del Estado , de las Comunidades Autónomas y de las Entidades Locales firmantes de Convenio de Ventanilla Única o por correo.

DERECHO A OTRAS PRESTACIONES

El reconocimiento del derecho a la pensión no contributiva

dará lugar a la prestación de asistencia sanitaria y farmacéutica de la Seguridad Social y el acceso a los Servicios Sociales establecidos en el sistema de la Seguridad Social para los pensionistas.

1.- Residir legalmente en España.
2.- Ser mayor de 18 y menor de 65 años de edad.
3.- Residir legalmente en territorio español y haberlo hecho durante un período de cinco años, de los cuales dos han de ser consecutivos e inmediatamente anteriores a la fecha de la solicitud.
4.- Estar afectado por una minusvalía o por una enfermedad crónica, en grado igual o superior al 65 por ciento.
5.- Carecer de rentas o ingresos suficientes. Se entiende que el solicitante de la pensión de invalidez no tiene rentas o ingresos suficientes cuando las rentas o ingresos de que disponga, en cómputo anual, sean inferiores a 3.868,20 €. No obstante lo anterior, aunque sus ingresos o rentas sean inferiores a 3.868,20 € anuales, si vive en unidad familiar, únicamente se cumple el requisito cuando la suma de las rentas o ingresos de todos los miembros de esa unidad económica de convivencia sean inferiores, en cómputo anual, a las siguientes cuantías, según el caso:
Si convive solo con su cónyuge y/o entre los parientes con los que convive se encuentra alguno de sus abuelos, hermanos o nietos:
– Nº de convivientes = 2 – 6.575,94 euros/año.
– Nº de convivientes = 3 – 9.283,68 euros/año.
– Nº de convivientes = 4 – 11.991,42 euros/año.
Si entre los parientes con los que convive se encuentra alguno de sus padres o hijos:
– Nº de convivientes = 2 – 16.439,85 euros/año.
– Nº de convivientes = 3 – 23.209,20 euros/año.
– Nº de convivientes = 4 – 29.978,55 euros/año.

Actualizado a 2016

pension no contributiva de invalidez

requisitos pension no contributiva de invalidez

DATOS REQUERIDOS PARA INICIAR LA TRAMITACIÓN

NOMBRE Y APELLIDOS – NUMERO DE DNI – LUGAR Y MEDIO PREFERENTE A EFECTOS DE NOTIFICACIONES – FECHA DE LA SOLICITUD.
1.- Características de la minusvalía o enfermedad crónica.
2.- Periodos de residencia en España.
3.- Recursos económicos del solicitante.
4.- Composición y recursos económicos de los convivientes.
5.- Representante legal, en su caso.
6.- Datos bancarios.

¿QUE DOCUMENTOS SE DEBEN ACOMPAÑAR?

1.- Fotocopia del Pasaporte y/o permiso de residencia, en el caso de nacionales de otros países

(*) Fotocopia del DNI del solicitante o Fotocopia del DNI del representante legal, en su caso.

(*) No será preciso presentar este documento salvo en aquellos casos en que la Administración necesite comprobar los datos de identidad y el interesado no preste su consentimiento para la verificación de los datos electrónicos, excepto que una norma de rango de Ley exprese lo contrario ]

OTRA INFORMACIÓN

Forma de iniciación:A solicitud del interesado.

Tipo de procedimiento:Prestaciones sociales.

Órganos que resuelven el procedimiento:
Órganos competentes de las Comunidades Autónomas, Direcciones Provinciales del Instituto de Migraciones y Servicios Sociales de Ceuta y Melilla.

Plazo máximo para resolver y notificar:90 días.

Efectos de la falta de resolución en plazo:Desestimatorios.

Fin de la vía:La resolución del procedimiento no pone fin a la vía administrativa.

Recurso que se puede interponer:
Reclamación previa a la vía de la jurisdicción social.

Plazo de interposición del recurso:30 días.

Órganos que resuelven el recurso:
Órganos competentes de las Comunidades Autónomas, Direcciones Provinciales del Instituto de Migraciones y Servicios Sociales de Ceuta y Melilla.

Modelo de Solicitud: Sí.

Normativa:

* REAL DECRETO LEGISLATIVO 1/1994, DE 20 DE JUNIO, POR EL QUE SE APRUEBA EL TEXTO REFUNDIDO DE LA LEY GENERAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL (BOE Nº 154, DE 29 DE JUNIO) .
* REAL DECRETO 1734/1994, DE 29 DE JULIO, POR EL QUE SE ADECUA A LA LEY 30/1992, DE 26 DE NOVIEMBRE, LAS NORMAS REGULADORAS DE DETERMINADOS PROCEDIMIENTOS (BOE Nº 183, DE 2 DE AGOSTO) .
* REAL DECRETO 357/1991, DE 15 DE MARZO, DE DESARROLLO DE LAS PENSIONES NO CONTRIBUTIVAS.
* REAL DECRETO 118/1998, DE 30 DE ENERO, QUE MODIFICA EL REAL DECRETO 357/1991.
* REAL DECRETO LEGISLATIVO 2/1995, TEXTO REFUNDIDO DE LA LEY DE PROCEDIMIENTO LABORAL, ARTÍCULO 71 (BOE Nº 86, DE 11 DE ABRIL) .
* LEY 30/1992, DE 26 DE NOVIEMBRE, DE RÉGIMEN JURÍDICO DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS Y DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO COMÚN, DISPOSICIÓN ADICIONAL SEXTA (BOE Nº 285, DE 27 DE NOVIEMBRE) .

Fuente: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales

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Fibromialgia como enfermedad en la seguridad social 4.57/5 (7)

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A continuación tienes un articulo en el que podrás conocerque tratamiento se dá a la Fibromialgia como enfermedad en la Seguridad Social.

Fibromialgia enfermedad desde el punto de vista jurídico

Durante la vigencia del contrato de trabajo pueden surgir determinadas incidencias que no pueden dejar de afectarle en cuanto a las condiciones en que se desarrolla la relación laboral e, incluso, a su propia subsistencia.

En una de ellas, y quizás la que con mayor frecuencia puede afectar al contrato de trabajo, es la enfermedad de uno de los elementos personales del mismo. Nos referimos, como es lógico, a la enfermedad del trabajador.

Aquí, como no podía ser de otra manera, nos vamos a referir a la enfermedad desde el punto de vista estrictamente jurídico, cuidando de no inmiscuirnos en campos de la medicina que nos son ajenos, y que desbordarían los límites que nos hemos marcado en esta breve exposición, y que se concreta en los efectos, que la aparición de una enfermedad en el trabajador, producen en el contrato de trabajo.

Fibromialgia, enfermeda reumática, causa desconocida

Y desde un principio debemos poner de manifiesto como la “fibromialgia” es una enfermedad reumática, y aun cuando tenga causa desconocida, dado el componente personal de la dolencia debe ser valorada con cautela, y no ha de ser ignorada porque produce efectos contrastados en términos generales en el ámbito laboral de relevancia, motivando que, en ocasiones sea imposible afrontar el trabajo propio o general.

La fibromialgia no es una dolencia aislada, sino que generalmente va acompañada de un síndrome ansioso depresivo, estado que conjuntamente influye negativamente en la posibilidad de reincorporación laboral del trabajador.

Para la Seguridad Social la enfermedad de fibromialgia no presenta particularidad alguna que la diferencie del resto de las enfermedades que puede padecer un trabajador.

En definitiva, queremos indicar que la enfermedad de fibromialgia, desde el punto de vista estrictamente jurídico, y en cuanto a los efectos que puede producir en la capacidad laboral del trabajador, no difiere sustancialmente de cualquier otra enfermedad, y le son de aplicación los principios generales que rigen esta materia y que pasamos a examinar ahora brevemente.

Tipos de enfermedades en la seguridad social

Así planteada la cuestión, preciso es poner de manifiesto, como a efectos del sistema de la Seguridad Social, se distinguen tres tipos de enfermedad, que producen en la relación laboral, distintas consecuencias.

Desde este punto de vista, puede hablarse de tres grandes grupos de enfermedades: enfermedad común, enfermedad de trabajo y enfermedad profesional.

Si bien en términos generales se puede decir, que toda enfermedad, consiste en una alteración de la salud, desde el punto de vista jurídico, y más concretamente, en el campo de la Seguridad Social, es requisito común de todos los tipos que hemos anunciado, la necesidad de que ésta tenga una cierta entidad que la dote de significado jurídico, y que, consecuentemente, desde un punto de vista positivo, requiera la asistencia sanitaria, y, en su aspecto negativo, que imposibilite la prestación del trabajo, que justifica su protección.

Como dice algún autor[2], la expresión “alteración de la salud”, supone la actuación de una causa morbosa, en un organismo humano, con la consecuencia de hacer preciso un tratamiento sanitario y con la consecuencia de impedirle la actividad profesional o laboral.

A) La Ley General de la Seguridad Social[3], en su artº 117. 2, define la enfermedad común, en su aspecto negativo, diciendo que “se considera que constituye enfermedad común las alteraciones de la salud que no tengan la condición de accidentes de trabajo, ni de enfermedades profesionales”.

B) Las que hemos denominado anteriormente “enfermedades de trabajo”, –concepto distinto, desde el punto de vista de la Seguridad Social de las enfermedades comunes–, son todas aquellas que sobrevienen al trabajador como consecuencia directa de su relación con la actividad profesional que desempeña.

Así, pues, para que una enfermedad merezca la conceptuación de enfermedad de trabajo, la enfermedad debe reunir la doble condición de existencia de un nexo causal entre la enfermedad un el trabajo que se realiza, y, desde un punto de vista negativo, que no esté incluida en el elenco de enfermedades profesionales.

Fibromialgia como enfermedad en la seguridad social

Enfermedades de trabajo

Por expresa disposición de la Ley, son enfermedades de trabajo[4]:

a) Las enfermedades que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo[5].

b) Las enfermedades o defectos, padecidos con anterioridad por el trabajador que se agraven como consecuencia de una lesión constitutiva de accidente de trabajo[6].

c) Las consecuencias de un accidente de trabajo que resulten modificadas en su naturaleza, duración, gravedad o terminación, por enfermedades intercurrentes, que constituyan complicaciones derivadas del proceso patológico determinado por el accidente mismo o tengan su origen en afecciones adquiridas en el nuevo medio en que se haya situado al paciente para su curación[7].

Todas estas enfermedades, que son verdaderas enfermedades de etiología común, la LGSS las considera accidentes de trabajo, con las consecuencias que de esta calificación se derivan, y que no es el caso de exponer ahora.

C) La enfermedad profesional, desde un punto de vista legal[8], es aquella “contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y desarrollo de esta Ley, y que esté provocada por la acción de los elementos y sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional”

De este concepto claramente se deriva la diferencia que la separa de la enfermedad común, ya que la profesional tiene su origen en la realización de un trabajo. De las denominadas enfermedades de trabajo, la diferencia estriba en que éstas —que son accidentes de trabajo—no están incluidas en el listado a que se hace referencia en la definición legal[9].

Este listado de enfermedades profesionales, es un listado cerrado. No obstante, en el caso conocido como el del “Ardystil” o neuropatía intersticial difusa, propia del sector de la aerografía textil[10], si bien de manera provisional, hizo una interpretación abierta del sistema de lista, situando el síndrome en un apartado del Real Decreto 1995/1978, aunque no se haya precisado en concreto el agente enfermante.

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Enfermedad reumatologica primera causa de invalidez Valora la información

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La enfermedad reumatológica constituye la primera causa de invalidez permanente y la tercera de incapacidad temporal.

Los diferentes tratamientos farmacológicos que se pueden aplicar a este tipo de patologías han sido recopilados en el “Reumamecum”, una especie de “vademecum” promovido por la SER

Las enfermedades reumatológicas engloban a más de 250 patologías como la artrosis, la fatiga crónica o fibromialgias… etc. las cuales afectan al 57 por ciento de los españoles mayores de 20 años, que sufren patologías, como la artritis o la espondilitis anquilosante, entre otras. Del total de afectados, el 33 por ciento han acudido el último año al médico por algún problema de huesos o articulaciones.

Son enfermedades muy dolorosas y crónicas. No son mortales pero sí son la causa de altas cifras de incapacidad y dependencia social, concretamente constituyen la tercera causa de incapacidad temporal, bajas laborales y la primera causa de invalidez permanente.

Reumamecum

Para explicar los diferentes tratamientos farmacológicos que se pueden aplicar a enfermedades reumatológicas se ha elaborado el Reumamecum, un monográfico que, en forma de vademecum “pretende resolver las dudas que se le puedan plantear a los reumatólogos en el transcurso de su práctica diaria”, tal como ha explicado el doctor. Blanch, coordinador de la publicación, reumatólogo consultor del Servicio de Reumatología del IMAS (Instituto Municipal de Asistencia Sanitaria de Barcelona, Hospitales Universitarios del Mar y de la Esperanza) y presidente electo de la Sociedad Española de Reumatología (SER).

Además, añade el doctor Monfort, reumatólogo del Servicio de Reumatología del IMAS y también coordinador del libro, “incluye otro tipo de información que puede ser relevante para el clínico en su práctica como algunos capítulos dedicados a comentar las interacciones farmacológicas de los antirreumáticos, el uso de los antirreumáticos en situaciones especiales como el embarazo, la lactancia y en la gente mayor”.

tratamiento de la enfermedad

Los capítulos del Reumamecum están orientados al tratamiento de la enfermedad, los fármacos adecuados para cada caso, beneficios, riesgos y posibles respuestas que puede presentar cada uno de ellos. “Además, recoge los principales instrumentos de medida de la actividad inflamatoria, el dolor, la funcionalidad y la calidad de vida relacionada con la salud”, señala el doctor Blanch.

Revolución terapéutica

“La reumatología del siglo XXI, con el advenimiento de nuevas terapias, nos obliga a una mayor estandarización de los procedimientos clínicos”, tal como ha señalado el doctor Blanch. En concreto se hace referencia a las terapias biológicas. “Estos fármacos han proporcionado una mejoría clínica y en especial de la calidad de vida de los pacientes afectos de la mayoría de enfermedades reumáticas inflamatorias crónicas”, explica el doctor. Monfort.

A esto hay que añadir el cambio que ha supuesto para la Reumatología la aparición de este tipo de fármacos. “Nos obligan a planificar el tratamiento y a evaluar el estado de salud previo de nuestros enfermos y a la realización de un seguimiento exhaustivo de los pacientes”, añade el Dr. Monfort.

El Reumamecum ya ha sido presentado en el Congreso de la Sociedad Española de Reumatología (SER). Esta Sociedad ha promovido la iniciativa junto con los laboratorios Shering Plough, patrocinadores de la publicación. Asimismo, está previsto editar dicha obra en soporte informático, para extender su uso y en un período de dos años actualizarlo para añadir las últimas novedades terapéuticas.

AZPRENSA.COM

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Fibromialgia y enfermedad profesional 3/5 (2)

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Entre los afectados de fibromialgia surge esta duda: ¿puede ser la Fibromialgia considerada enfermedad profesional?

La fibromialgia no será declarada enfermedad profesional, si bien se financiaran investigaciones sobre esta patología . El Gobierno ha señalado en una respuesta parlamentaria que no se refleja como tal en el borrador de la actualización del listado de este tipo de enfermedades, que sigue recomendaciones internacionales en la materia

La fibromialgia no será declarada enfermedad profesional, aunque se financiarán cuantas propuestas de investigación sobre esta enfermedad se ajusten a los requisitos de calidad científica marcados en las correspondientes convocatorias. En estos términos se ha pronunciado en el Gobierno, en una reciente respuesta parlamentaria.

Y es que, según se dice, no existe relación entre los estudios sobre la enfermedad con el hecho de que la fibromialgia sea considerada como enfermedad profesional a efectos de la normativa de la Seguridad Social.

Reconocer dicha enfermedad como de carácter “profesional” implica dar por sentado que la misma ha sido contraida a consecuencia del trabajo realizado en algunas de las actividades previamente especificadas y que aquella ha sido provocada por la acción de un determinado elemento o sustancia, lo que no parece que pueda ser aplicable en estos momentos con relación a la fibromialgia.

El Gobierno explica que, en el borrador de actualización de lista de enfermedades profesionales, elaborado por el Grupo Técnico de la Administración General del Estado en el seno de la Mesa de Diálogo Social, que está próximo a presentarse, no aparece la patología fibromialgia como enfermedad profesional.

Y comenta que, en los trabajos que se han desarrollado para la elaboración de esta actualización, se han tenido en cuenta el contenido de la Recomendación de la Comisión Europea 20037670/CE, que actualiza la lista europea de enfermedades profesionales, así como las listas oficiales de enfermedades profesionales de otros países.

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