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Fibromialgia y la familia: El cuidador Valora la información

Fibromialgia y la familia: una enfermedad crónica con impacto en la vida familiar

Fibromialgia: El cuidador

Fibromialgia, enfermedad de nuestro tiempo

La fibromialgia es actualmente una de las enfermedades más habituales en nuestras consultas médicas y psicológicas. Se calcula que entre el 2-3% de la población española sufre esta dolenciaI que provoca a quien la padece un enorme impacto a nivel físico (dolor generalizado, parestesias, trastornos del sueño, fatiga, rigidez muscular matutina, etc.), psicológico (principalmente trastornos adaptativos, ansiedad y depresión) y social (incapacidad para realizar las tareas habituales, incomprensión familiar y social, etc.).

Son muchas las incógnitas que rodean a la enfermedad (etiología, tratamientos farmacológicos, mecanismos de acción de la enfermedad, etc.), lo que provoca un cierto escepticismo en la clase médica y en la propia familia.
Los enfermos de fibromialgia habitualmente recorren un amplio número de especialidades médicas (habitualmente neurología, medicina interna, traumatología, psiquiatría, reumatología) antes de ser diagnosticados, debido a los muy diversos síntomas que padecen (ánimo deprimido, migrañas, fatiga, dolores inespecíficos), peregrinaje que supone una gran carga emocional tanto en los pacientes como en la familia.

Una vez realizado el diagnóstico, los enfermos de fibromialgia suelen sentirse desamparados por la poca información existente sobre la enfermedad y la falta de un tratamiento definitivo para paliar los síntomas (a veces incapacitantes) que produce esta enfermedad. Además, deberán adaptarse a vivir con la enfermedad y asumir un papel activo en el tratamiento.

Las pautas de tratamiento habituales incluyen el tratamiento farmacológico (antidepresivos, AINES, etc.) y el tratamiento no farmacológico, que abarca el ejercicio físico, la rehabilitación y el tratamiento psicológicoII

-Dichos tratamientos irán encaminados a mejorar la calidad de vida de los pacientes y a disminuir los síntomas asociados a la depresión y a la ansiedadIII. En este sentido, la psicopatología previa, la personalidad, la calidad de las relaciones sociales que tienen estos enfermos, la estabilidad familiar y económica y el apoyo sociosanitario serán fundamentales para la adaptación a la enfermedad.

Una vez establecidas las pautas de tratamiento, será necesario aprender a vivir con la enfermedad, aprendizaje que debe abarcar a toda la unidad familiar, con la complejidad que esto conlleva.

La familia, esa gran olvidada

Con el diagnóstico de la enfermedad comenzará una nueva etapa familiar, marcada por la presencia invisible pero innegable de la fibromialgia.
Fruto de las dificultades propias de este proceso de adaptación pueden aparecer alteraciones familiares a distintos niveles: estructural, evolutivo y emocionalIV.

A nivel estructural, en la familia pueden aparecer alteraciones como son el establecimiento de patrones rígidos de funcionamiento (alianzas familiares en torno a, por ejemplo, las tareas del hogar, que impiden la flexibilidad), cambio en los roles familiares (como la asunción de responsabilidades impropias de la edad por parte de los hijos) y aislamiento social (tanto de la persona que sufre la enfermedad como de la pareja, que deja de acudir a acontecimientos sociales por no “abandonar” a su pareja).

El diagnóstico de una enfermedad crónica como la fibromialgia supone una ruptura del ciclo evolutivo familiar, en cuanto que la familia debe replantearse nuevamente su rutina, necesidades, expectativas de futuro, etc., teniendo como referencia la enfermedad.

Esta alteración del ciclo evolutivo afecta a toda la familia nuclear, aunque especialmente a la pareja, que verá cómo los planes de futuro se ven reducidos sensiblemente. Los distintos miembros de la familia deberán adaptarse a la nueva situación familiar, algo que no siempre resulta sencillo, pudiendo aparecer mecanismos de defensa que en ocasiones pueden llegar a ser patológicos, tales como la sobreprotección o la negación de la enfermedad.
Fibromialgia y la familia

Conocer la enfermedad

Conocer la enfermedad resulta fundamental para la adecuada adaptación familiar. En este sentido, grupos psicoeducativos para pacientes V, VI o familiares han resultado eficaces para la mejora de aspectos psicológicos (principalmente ansiedad y depresión), el control del dolor y el incremento de la calidad de vida.
Cuando el objetivo primordial es ampliar los conocimientos sobre la enfermedad y estar al día de las últimas novedades existentes a nivel de tratamiento, diagnóstico, líneas de investigación, etc. los cursos divulgativos impartidos por profesionalesVII serán la mejor opción.

Experiencias como las Escuelas para Familiares, promovidas en ocasiones por las asociaciones de afectados, consiguen acercar la enfermedad de una manera clara a los familiares más cercanos, convirtiéndose en espacios de comunicación y trabajo en torno a cómo adaptarse a la enfermedad y cómo manejarla en la vida diaria.

El objetivo principal de las Escuelas para Familiares, siguiendo el modelo psicoeducativo, es ofrecer a la familia educación sobre el trastorno que presenta el paciente, en este caso la fibromialgia, dar unas guías de actuación concretas, apoyo en situaciones de crisis, y estrategias para la reducción del estrésVIII.

Algunas de las indicaciones básicas que se pueden ofrecer en estos grupos son las siguientes:

-Conocer la enfermedad. Es importante que se “sienta” estar correctamente informado. Debe explicarse a los familiares qué es la enfermedad, los síntomas que produce, las líneas de investigación abiertas, las posibles explicaciones etiológicas, los tratamientos existentes, etc. Será importante recalcar la existencia de una base biológica (aunque actualmente no se conoce), su trayectoria de enfermedad crónica pero benigna, la posibilidad de llevar una calidad de vida aceptable y la necesidad de implicarse para obtener mejoría (visión activa de la enfermedad).

-Explicar el funcionamiento del dolor crónico y su relación con la ansiedad y la depresión. Según la Teoría de la Puerta de ControlIX (Melzack y Wall), la experiencia de dolor estaría compuesta por tres dimensiones: la dimensión sensorial o discriminativa (propiedades físicas del dolor), la dimensión motivacional o afectiva (o de los aspectos emocionales del dolor) y la dimensión cognitiva o evaluativa del dolor (relativa a la interpretación del dolor en función de los aspectos atencionales, experiencias anteriores, contexto sociocultural, pensamientos y creencias asociados al dolor…).
Un mecanismo de control (o puerta) situado en la médula espinal sería el responsable de seleccionar la información dolorosa que llega al cerebro, el llamado sistema de control de la compuerta, que se vería influido por las tres dimensiones (sensorial, afectiva y cognitiva).

Desde este punto de vista, el daño físico abre la puerta, pero además hay más factores que hacen que la puerta se abra, es decir, que empeoran el dolor (tales como la ansiedad, pensamientos negativos, etc.).
Por otro lado, factores como la relajación harían que la puerta se cerrase, es decir, disminuirían el dolor. Desde esta perspectiva es posible comprender mejor el dolor y entender qué mecanismos de afrontamiento serán los más adecuados para reducirlo.

-Externalizar la enfermedad. Recordar que el paciente sigue siendo la misma persona de siempre y que el enemigo común es la enfermedad.Para “luchar” contra la enfermedad se deberá crear una alianza entre los profesionales sanitarios, la familia y el paciente.

-No reforzar la conducta del enfermo. Reforzar la expresión de dolor por parte de la familia (al reaccionar pronto y responder de forma solícita a las quejas de los pacientes) es uno de los principales factores de empeoramiento y cronicidad.
A los familiares debe explicárseles que no se debe reforzar continuamente el dolor, ni hacer de él su eje principal en la convivencia familiar.

-Establecer límites al dolor. En las familias en las que existe un familiar con dolor crónico se corre el riesgo de que todas las relaciones interpersonales estén basadas en la comunicación de aspectos asociados con el estado de salud del paciente.

Para evitar esto, se pueden realizar acuerdos familiares para poner límites a la comunicación. Estos límites pueden ser temporales (sólo se puede hablar de la enfermedad en un tiempo del día determinado, que no excederá a media hora al día), espaciales (elegir un lugar, evitando que sea el dormitorio, para hablar del dolor o la enfermedad) o interpersonales (evitar hablar con los amigos, compañeros de trabajo, etc. de la enfermedad durante un tiempo excesivo, para evitar la pérdida de amistades y relaciones sociales).

-El termómetro del dolor. Hablar del dolor, siempre subjetivo, en una escala de intensidad del 0 a 10.
De este modo será más fácil que el familiar entienda el nivel de dolor en el que está el paciente. Además de la labor meramente educativa que tienen los grupos de familiares de pacientes, las Escuelas de Familiares se convierten en un lugar de desahogo y apoyo emocional, donde los participantes pueden hablar con libertad sobre las preocupaciones, miedos, sentimientos de rabia e impotencia, ilusiones, etc. que les produce la convivencia con el familiar enfermo.

Escuela para Familiares

En la Asociación de Fibromialgia y Astenia Crónica de Aragón (ASAFA) se lleva a cabo periódicamente una Escuela para Familiares durante 3 meses, en la que participan habitualmente parientes directos de personas afectadas de fibromialgia y/o fatiga crónica (parejas e hijos, aunque en ocasiones también acuden amigos, hermanos o padres).

La Escuela se creó como respuesta a la demanda que hacían los familiares de tener un espacio para ellos en la asociación, donde poder informarse adecuadamente y comunicarse con otros familiares que estuviesen pasando por situaciones similares.

Los objetivos de esta actividad son los siguientes:

  • -Dar información actualizada sobre la fibromialgia y la fatiga crónica.
  • -Crear un espacio de comunicación donde expresar las vivencias, problemas diarios, temores, etc. que provoca la convivencia con el enfermo.
  • -Disminuir los síntomas ansioso-depresivos que puedan surgir como reacción adaptativa al diagnóstico de la enfermedad crónica en el familiar.

Todas las sesiones tienen una estructura similar, en la que se dedica una parte importante a presentar un tema relacionado con la enfermedad y posteriormente se anima a establecer un debate sobre éste.
Además, al principio de la experiencia se entrega a cada participante un dossierX con información elaborada específicamente para la EscuelaXI.

Como tratar la fibromialgia y la Familia

A lo largo de las distintas sesiones se introducen temas relacionados con la enfermedad y estrategias para mejorar la convivencia familiar, siguiendo el siguiente cronograma.

-Sesión 1. Diagnóstico y características de la FM y el SFC.

Durante la primera sesión se establece un diálogo en torno a las dificultades que los familiares con FM o SFC encuentran a la hora de ser diagnosticados, así como las dudas que surgen en la familia (principalmente dudas en torno a la gravedad de la enfermedad, la veracidad de los síntomas, etc.). Una vez explicada la realidad vivida por cada participante, se procede a explicarencómo se llega al diagnóstico de la enfermedad, recalcando la necesidad de pasar por diversas especialidades médicas para descartar otras patologías que pueden cursar con dolor crónico, fatiga, etc.

-Sesión 2. Tratamiento farmacológico y no farmacológico en FM y SFC.

En la segunda sesión se explican las diferentes vías de tratamiento: farmacológico y no farmacológico (ejercicio físico, rehabilitación, grupos educativos, psicoterapia, etc.), posibles para pacientes que sufran estas enfermedades, recalcando con énfasis la necesidad de tener un médico de referencia que sea quien regule los tratamientos e informe sobre los posibles pros y contras de cada uno de ellos. Es importante recordar a los familiares que el mantener un papel activo en la enfermedad será un elemento de buen pronóstico.

-Sesión 3. Ansiedad y Depresión. Tratamiento y papel de la familia.

Se calcula que en torno al 71% de las personas con FM padecen o han padecido depresión en algún momento de su vida, porcentaje que es del 26% en el caso de la ansiedad. Estos trastornos deberán tratarse por profesionales de la salud mental, ya que acrecentarán la sintomatología propia de la enfermedad. El papel de la familia en el desarrollo y mantenimiento de estos trastornos es de gran importancia. Por ello, durante esta sesión se abordan temas como la comprensión de la enfermedad, la cercanía con el familiar que la padece, etc., pero también otros como dejar libertad al paciente para que realice sus actividades, evitar la excesiva permisividad y cuidado, etc.

-Sesión 4. Impacto del diagnóstico en la familia. Cambios en el ciclo vital.

La presencia de una enfermedad crónica en la familia supone una ruptura de la estabilidad a la que la familia en su conjunto deberá acomodarse. Durante esta sesión se trata el nivel de afectación que produce el diagnóstico y la presencia de la enfermedad a cada familia, los cambios en el ciclo vital, cómo afecta a los hijos el que uno de los padres padezca una enfermedad crónica, a la pareja, etc. Además, se van introduciendo pautas para mejorar la convivencia familiar, como mantener las aficiones individuales, no hacer de la enfermedad el centro de la vida familiar, cómo repartir las tareas del hogar y el cuidado del familiar, etc.

-Sesión 5. El Síndrome del Cuidador. Prevención y evaluación.

En ocasiones, la persona que se encarga de los cuidados principales del paciente (generalmente la pareja), puede desarrollar lo que se conoce como Síndrome del Cuidador. A modo de continuación de la sesión anterior, se introduce el concepto de Síndrome del Cuidador, hablando de qué lo produce, cómo prevenirlo, los problemas que pueden surgir por cuidar de nuestra autonomía frente al paciente, etc.

-Sesión 6. Los hijos ante la enfermedad. Revisión y despedida.

Aunque ya habremos apuntado en sesiones anteriores problemas que pueden surgir con los hijos, durante esta sesión hablamos especialmente del impacto de la enfermedad en los hijos y problemas que han ido surgiendo (o que se prevé que puedan aparecer), como rebeldía, enfado con los padres por el aumento de la responsabilidad, enfermedades psicosomáticas, etc.

Será importante en esta sesión recalcar la necesidad de hablar con los hijos sobre en enfermedad del familiar, en un lenguaje adaptado a la edad, para mejorar el entendimiento y disminuir la ansiedad que produce el contacto con la enfermedad.
Para finalizar la sesión, y con ella la Escuela de Familiares, se realiza un breve repaso de lo tratado en las distintas sesiones y se resuelven dudas que puedan haber ido surgiendo.

Conclusiones

-La fibromialgia es una enfermedad crónica de etiología desconocida que afecta a gran parte de la población (entre el 2 y el 4 %) suponiendo un gran reto para la medicina del siglo XXI.

-Es necesaria una investigación multidisciplinar y de calidad para ampliar los conocimientos existentes sobre la fibromialgia (etiología, diagnóstico, tratamiento, variables psicosociales implicadas, etc.).

-El trabajo psicoeducativo con pacientes y familiares para que conozcan la enfermedad y cómo afrontarla en el día a día permite una mejor adaptación y calidad de vida tanto en los pacientes como en los familiares más cercanos

Revista de actualidad Sanitaria

Aida Pascual López Psicóloga. Doctora en Medicina. Asociación Aragonesa de Fibromialgia y Astenia Crónica (ASAFA).

I Valverde, M.; Juan, A.; Ribas, B.; Benito Urbina, J.C.; Carmona, I.; y grupo de trabajo EPISER 2000 Prevalencia de la fibromialgia en la población española.
 Estudio EPISER 2000 [resumen]. Rev. Esp. Reumatol. 2000; 27: 157.
 II Pascual López, A.; Alda Díez, M.; García Campayo, J.; Abordaje psicosocial en enfermedades con dolor crónico: el ejemplo de la fibromialgia. La enfermería viva: actualizaciones año 2003. Madrid: Ediciones DAE (Grupo Paradigma); 2003.
 III Alda, M.; García Campayo, J.; Pascual, A.; Olmedo, M. Aspectos psicológicos de la fibromialgia. Monografías de Psiquiatría. 2003 Julio- Septiembre; XV (4): 32-40.
 IV Vázquez Castro, J.; Ramírez Puerta, D.N.; Zarco Rodríguez, J. V.Entorno familiar y paciente crónico. Semergen. 2000; 27: 24-26.
 V Goossens, M.E.; Rutten-van Molken, M.P.; Leidl, R.M.;, Bos, S.G. et al. Cognitive-educational treatment of fibromyalgia: a randomized clinical trial. Clinical effects. Economic evaluation. J. Rheumatol. 1996; 23 (7), 1246-54.
 VI Bosch Romero E.; Sáenz Romero, N.; Valls Esteve, M.; Viñolas Valer, S. Estudio de la Calidad de Vida en Pacientes con Fibromialgia: Impacto de un Programa de Educación Sanitaria. Atención Primaria. 2002; 30 (1): 16-21.
 VII García Campayo, J.; Pascual López, A. ¿Qué hacer con la fibromialgia?: guía para pacientes y familiares. Curso organizado por la Escuela Aragonesa de Cuidados de Salud. Zaragoza: 24 al 27 de noviembre del 2003 (3ª edición).
 VIII Sanz-Carrillo, C.; Arévalo de Miguel, E.; García Campayo, J. Somatización y familia: intervención del médico de atención primaria. Atención primaria. 1998; 21 (8): 545-552. IX Melzack, R.; Wall, P. The challenge of pain. London: Penguin Books; 1982.
 X Pascual López, A.; García Campayo, J. Escuela de Familia: Fibromialgia y Fatiga Crónica. Zaragoza 10 / 2004 / 124.
 XI García Campayo, J.; Pascual López, A. Aprender a vivir con fibromialgia.Barcelona: Edikamed, 2006.

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La introversión en fibromialgia 4.92/5 (13)

Introversión en fibromialgia. Ayer estas palabras hacían reflexionar y se sentían identificadas much@s

“El día a día impredecible de mi dolor crea un presente atemporal e interminable en el que mi vida ha comenzado a ser dominada por la precaución y la pérdida de la espontaneidad. Los planes, las expectativas y los sueños del futuro están irreparablemente alterados y comienza a aparecer la introversión.” de la compleja convivencia con el dolor

Resume muy bien el vaivén emocional que se sufre con fibromialgia y , como no, con cualquier enfermedad crónica.

Y este sentimiento de introversión en fibromialgia es demasiado común

Soy una espectadora de sentimientos y de vida, una traductora de vivencias.
El dolor más cruel que siente el enfermo es abandonar su yo, y como no postergar, postergar y postergar hasta el infinito. Como repetir infinitamente las explicaciones del no llego. O el no puedo cuando te debes adaptar a la realidad social, inalcanzable para tí.
Sí tu enfermedad es leve, para ti no tendrán sentido estas palabras, si empiezas a sufrirla y a decir NO a obligaciones entonces estarás en el camino de comprender.

Cuando la enfermedad llega…

Llega y se queda es imposible huir de ella, hay que jugar con ella. O hablas cara a cara con ella o la engañas.
Pero en el juego del engaño ten cuidado te puede engañar a tí.

Sin duda habla con ella…
habla y hazle frente como ella te aborda, sin piedad.
No te pide permiso para entrar y salir, no llama a tu puerta con buenas intenciones, no te regala buenos sentimientos.
¿Por qué ser condescendientes con ella?

La introversión dá paso a la arrogancia

¿Arrogancia? preguntareis ¿qué tiene que ver con todo esto?
Cuando uno decide abandonar una silla de ruedas y afortunadamente lo consigue, hay mucho de arrogancia: ha establecido límites a su enfermedad, ha vencido en ciertos aspectos.
Introversión en fibromialgia

La arrogancia bien usada elimina la introversión. La arrogancia te dá fuerzas para poner cada cosa en su sitio, y cuando introversión y arrogancia se equilibran da un resultado; PAZ.

Sabes tus metas y tus límites…y todo el mundo tiene sus propias metas y límites, y quién no acepta las tuyas es intolerancia. Y la intolerancia en discapacidad tiene una palabra: DISCRIMINACION.

¿Pero que es la paz cuando se sufre introversión?

La paz es encontrar el equilibrio, la medida.
Soñar cuando se debe soñar y ser realista cuando se debe de serlo.
Y en esto la arrogancia tiene un papel clave nos empuja a tener una realidad ajustada a nuestras necesidades, a emprender una lucha por adaptar la vida a nuestras necesidades.
Reestructurar nuestros sueños y adaptarlos, y adaptar el mundo a nuestras necesidades…la arrogancia te dá fuerzas para llegar donde no se puede llegar y eso es algo “invisible” cuando se sacan fuerzas para llegar, para liberarte de las muletas de la discapacidad, debes ser arrogante y no dejar que te cuestionen, que quede en tu fuero interno tus logros, has podido.

No entres en el juego de que te cuestionen, en el terreno de la justificación, y estar siempre dando explicaciones, acabas por dejar de vivir tu vida para hacer lo que desean los demás. Aprende a responder con silencios.

Y esa reconstrucción de los sueños a tu nueva vida, esa es la meta.

El ser humano tiene capacidad de adaptarse a las adversidades, lo hace continuamente.
La enfermedad es una gran maestra si la escuchas, si los sentimientos negativos los racionalizas…hay mucha lucha, mucha adaptación.
Cuando llega la paz, vives el día a día con la paz de que ayer, hiciste lo que pudiste.
Has vuelto  de nuevo a tirar tus muletas, a abandonar tu silla de ruedas, y nadie debe cuestionarte, no te cuestiones a ti mismo, llegaste, lo hiciste y cada pequeño paso es la fuerza de la arrogancia hacia la superación, satisfacción y a la paz interna.

Disfruta de esa paz interna y abandona el no puedo por lo conseguí, por supuesto no puedes, pero cada día es un pequeño milagro. Disfrútalo!

Posdata.-Para muchos introversión es sinónimo de persona que no se justifica continuamente ni dá explicaciones de lo que siente. Yo le doy el significado de libertad. Para mí y para muchos ese significado es el correcto, doy fé. Escrito por Fibromialgianoticias.com©

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Opiáceos para el tratamiento de ideas suicidas 4/5 (1)

Todavía hay preguntas sin respuestas antes de que los opiáceos puedan ser utilizados para aliviar las ideas suicidas.

Pequeñas Dosis De Opioides Podrían Evitar El Suicidio

Los fármacos reducen tanto el dolor emocional como físico

Se sabe que tratan el dolor físico, pero un nuevo estudio muestra que los opiáceos pueden tratar el dolor emocional y también el psicológico.

Para el millón de estadounidenses que intentan suicidarse todos los años-y los 40.000 o más que tienen éxito-es difícil encontrar una manera rápida para contrarrestar los pensamientos suicidad.

La terapia conductual y los antidepresivos a menudo requieren semanas para que surtan efecto, y no hay tratamiento disponible para las personas en riesgo inminente. Pero hace unos años, los investigadores plantearon la hipótesis de que los opiáceos, fármacos que reducen la percepción del dolor mediante la unión de proteínas especiales a los receptores del dolor del cerebro, podrían calmar también los sentimientos de dolor emocional.

El dolor emocional y el rechazo social son la causa subyacente de la mayoría de los suicidios, y aún no esta bien establecido que los opiáceos (prescritos para tratar el dolor físico a largo plazo) también podrían tratar el dolor emocional.

Los investigadores optaron por usar un opioide llamado buprenorfina porque es menos arriesgado que otros opioides. Los investigadores administraron una pequeña dosis a 40 personas que tenían pensamientos suicidas y un placebo a otros 20 pacientes durante el transcurso de un mes.

opiáceos para el tratamiento de ideas suicidas

Cargas asociadas a la fibromialgia

Los médicos usan una prueba la Escala de Ideación de Suicidio de Beck para evaluar la intensidad de los pensamientos suicidas de un paciente. Al final del ensayo de un mes, las puntuaciones de los pacientes tratados con buprenorfina bajaron significativamente que las de los pacientes que tomaron placebo, aunque 12 pacientes que tomaron el fármaco tuvieron que abandonar y dos pacientes (uno de cada grupo) intentaron suicidarse durante el experimento.

La buprenorfina no inhibió la eficacia de otros tratamientos, como los antidepresivos.

Todavía hay preguntas sin respuestas antes de que los opiáceos puedan ser utilizados para aliviar los pensamientos suicidas.

Los investigadores no probaron la buprenorfina en pacientes con antecedentes de abuso de drogas, por lo que no está claro si la droga resultaría más adictiva allí. Los investigadores también creen que podrían ver una mayor eficacia si aumentaron ligeramente la dosis, pero eso podría proporcionar un mayor riesgo de adicción.

Irónicamente, dosis más altas también se han relacionado con una mayor incidencia de suicidio, según un estudio separado publicado en enero. Y como nos recordó un anunciode un jugador de la Super Bowl de la noche anterior, los opiáceos también pueden causar otros efectos secundarios como el estreñimiento que deben ser tenidos en cuenta por los médicos que los prescriben.

Los investigadores señalan que son necesarios estudios complementarios para averiguar qué pacientes deben tomar opiáceos para tratar los pensamientos suicidas, junto con la seguridad de los medicamentos, la dosis y la eficacia. Pero sus resultados son alentadores: una intervención más rápida podría significar que miles de vidas podrían ser ahorradas cada año.

Edición y traducción Fibromialgia Noticias 2017©

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Fibromialgia y estrés laboral 4.89/5 (9)

Fibromialgia y estrés laboral o como vive el enfermo crónico de dolor, tratado desde la amplia perspectiva y la gran problemática del dolor y no  como una causa más de la fibromialgia, sino mucho más compleja, una amplia visión que no se llega a tener.

Y es que el dolor crónico es una fuente de problemas para quien lo sufre, y si estoy hablando de dolor crónico no de Fibromialgia. El enfermo de fibromialgia vive inmerso en una problemática que afecta a todos los enfermos de dolor crónico, ya sea artritis, artrosis, hernias discales o lumbalgias, existen muchas patologias que cursan con dolor y que se ven afectados en su vida laboral.

Fibromialgia o el enfermo de dolor crónico

La fibromialgia es la enfermedad del dolor crónico eterno, se pueden tener muchos síntomas, pero cada síntoma nuevo que aparece y desaparece sólo apoya el dolor ya existente (el dolor generalizado que se sufre día a día unido al cansancio), dolores localizados como la costocondritis la endometriosis o el dolor orofacial entre tantos.

Como enfermos de dolor crónico según la intensidad del dolor y la respuesta a las terapias farmacológicas, unido a las cirscuntancias personales de cada uno la evolución será diferente sino te encuentras identificado con la entrada obviala, pero ten en cuenta que es una posibilidad lo que vas a leer, sólo es cuestión para much@s de tiempo.

El dolor crónico en la actualidad

El dolor crónico es ya una de los temas que preocupan más en salud, grandes médicos, cientificos investigadores están detrás de la clave del dolor, pero para todos ellos que estudian el dolor algo que no les deja indiferente es el alto coste emocional que les causa al enfermo y que no tienen problemas en divulgar.

Para mostraros que es verdad quiero mostraros que un gran médico acaba de poner a la venta un libro con el particular nombre “Permiso para quejarse” del Dr. Jordi Montero Homs sé que a much@s les asombrará y respirarán con mucha libertad.

fibromialgia y estrés laboral
Hecha esta pequeña introducción vamos a centrarnos en el gran problema, uno de tantos al verte obligado a convivir con el dolor crónico.

Fibromialgia y estrés laboral

Recordar estamos hablando de estrés laboral como una consecuencia del dolor, algo de lo que no estais acostumbrados a hablar y que sólo lo asociais como una causa de más dolor, pero no como una CONSECUENCIA DEL DOLOR.

El médico de cabecera está muy acostumbrado, ve a cientos de pacientes con dolor, miles a lo largo de su vida y sabe, conoce de los grandes riesgos que tiene un enfermo de dolor crónico, la fragilidad con la que está atado a la familia, a los amigos, al trabajo.

Durante los años de experiencia acumula las vivencias de sus pacientes y sabe de la gran fortaleza necesaria para convivir con el dolor crónico, otra cosa es que lo verbalice, y os insisto hablamos de dolor crónico no de Fibromialgia.

Sí tú acudes a tu médico de cabecera y en una consulta le muestras que ya tienes dudas de poder seguir, dudas de lo mucho que está interfiriendo el dolor en tu trabajo. Tú médico ya detecta el principio de un gran problema el dolor y el trabajo como compaginarlo.

El dolor y el trabajo, un gran iceberg en el mundo de muchos enfermos de dolor crónico. Y el médico ¿Cómo te puede ayudar? Desde la psicologia o psiquiatria, sabe que es el principio de una gran consecuencia una depresión por la presión laboral (por aguantar, por acoso, porque la familia no entienda que está pasando en tu trabajo y tu dolor, hay muchos por…tantos como enfermos de dolor crónico).

¿Qué pondrá el médico cuando lo detecte? “Estrés laboral” tú no entenderás nada, saldrás decepcionado de que no te han escuchado y sin embargo te están ayudando.

¿Qué está fallando? la comunicación

La comunicación que el paciente necesita en las consultas y la comunicación que el médico no puede atender por falta de tiempo.

La comunicación, la empatia sería la clave para el manejo del dolor, para dar pasos en firme, para dshacer nudos con su paciente, mirar a los ojos y decir lo sé y esto te puede ayudar.

Esta es la clave la diferencia para un enfermo crónico salir de una consulta y no cargar con más presiones del tipo “la fibromialgia no es psicológica” o “no está en mi cabeza yo lo siento y lo sufro”.

O ¿cómo le explico que mi problema es el dolor? ¿qué no es el trabajo? que necesito que me quite el dolor para seguir en mi trabajo.

La comunicación una gran clave que puede llevar al enfermo a luchar con las herramientas que tiene a su alcance que le ofrece la medicina o el enfermo eterno que dá circulos y que no consigue beneficios de la medicina por falta de comprensión, por falta de tiempos, por (rellenar con lo que os encontreis más identificados).

La comunicación clave, una vez más, para que el enfermo se beneficie de una “adherencia terapeutica” término con el que la medicina quiere conseguir que el enfermo siga los pasos de sus tratamientos, pero que cada vez se dan más cuenta de que sin comunicación y empatia esta falla estrepitosamente.

En esta y todas las enfermedades la adherencia terapeutica cada vez falla más porque el enfermo quiere decidir sobre su salud.

Espero que una gran problemática cuando veias en un informe o en una hoja de interconsulta para psiquiatria o psicologia “estrés laboral” entendais todo el trasfondo, todo lo que no se explica y todo lo que como enfermos “deberiamos” saber y no se nos cuenta.

Otra cosa es como el psiquiatra o psicólogo evalue tú estado y te ofrezca como tratamiento, es algo que tendrás la libertad de aceptar o no, pero recuerda siempre hay que leer entre lineas por nuestra salud y no tomar decisiones que nos puedan perjudicar.

La voz del paciente

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Fibromialgia y la soledad impuesta 4.89/5 (35)

Como el enfermo ha de vivir con fibromialgia y la soledad impuesta.

Mucho se habla en guías médicas que dan pautas al enfermo se insiste en que no se aisle .

Se insiste que el enfermo socialice, no se aisle, algo imposible cuando el enfermo es crónico y sus cirscuntancias no lo acompañan, cuando pasan los años la enfermedad y sus síntomas lo debilitan.

Estamos ante una enfermedad crónica y las enfermedades crónicas son para eso, para toda la vida y las consecuencias de ella también.

Cuando llega el díagnóstico

Cuando se enferma y se buscan respuestas ( no sólo por parte del enfermo sino de su entorno también) todo son apoyos afortunadamente para muchos.

Apoyos, cuidados, querer saber…querer conocer y querer CONTROLAR lo incontrolable, muchas veces se hace este camino junto al enfermo y se quiere evitar lo inevitable, que cambie.

El enfermo con su experiencia única de como es la enfermedad, de como le golpea el dolor, el cansancio y todos sus síntomas pronto verá lo equivocado que está y tendrá que hacer una readaptación de su vida. Le golpeará con gran fuerza la realidad verá o que cambia o su futuro será duro, esto es una aceptación de la enfermedad, un querer evolucionar.

Tomar el control de su enfermedad y dosificarse, un gran acto de responsabilidad como paciente de una enfermedad crónica.

Los primeros conflictos, los familiares

Aquí es donde surgirán los primeros conflictos, en la misma familia. La familia, piensa que con el diagnóstico llega el control de la enfermedad, cree que el enfermo estando en manos de la medicina evolucionará a mejor.

¡Qué importante es para todos sanos y enfermos tenerlo todo bajo control!  por lo que no estamos preparados para la adversidad, la complejidad de una enfermedad. Mantener una actitud rígida y no evolucionar es frustración.

Estando en manos de la medicina, llega el alivio bajar la guardía, llega la tranquilidad.

Para muchos será afortunadamente, tomar bajo control de su enfermedad, cuando funcionen los tratamientos.  Pero para otros empezará un nuevo camino de dudas e incertidumbres.

La importancia de las soluciones

Con el fracaso de los tratamientos llegarán un cúmulo de reproches, el entorno cree (también el enfermo) que la medicina va a poder atajarlo todo. Llega la confusión, habrá pasado un año y el enfermo habrá pasado como mínimo por dos tratamientos farmacológicos sin éxito, todo está como al principio.

Llegan dudas, ¿qué se está haciendo mal? La respuesta NADA. Es un proceso normal de la enfermedad que el enfermo ha de seguir sino se encuentra solución al primer tratamiento, (¡Afortunados los que lo encuentran a la primera!), ha de seguir probando nuevos con sus efectos secundarios.

Escuchar y no prejuzgar muy importante: No se está haciendo nada mal la medicina ha de dar con el tratamiendo adecuado a cada enfermo, no funciona para muchos y habrá que probar con diferentes alternativas hasta personalizar el trataiento a la sintomatologia del momento. Unido a la complejidad de que los síntomas oscilan  y cuando el enfermo lo requiera se deberá readaptar.

Los tratamientos y sus frustraciones

Los aumentos de sueño, la tristeza de querer y no poder, ver como el entorno empieza a “sufrir” es un gran handicap que el enfermo y la familia deberán sortear juntos. Entender, comprender y estar preparados ante la incertidumbre, todo ello muy importante y siempre echando mano de una gran herramienta ser creativos para salvar los obstáculos.

Ante la enfermedad crónica hay que estar preparados, olvidar el mantener todo bajo control, una enfermeda crónica y su evolución NUNCA, para bien o para mal, se puede controlar. No se puede pretender vivir bajo la zona de confort que nos obstinamos a tener en la vida.

Sí habeis llegado hasta aquí y no se han resentido vuestras relaciones familiares, ENHORABUENA estais dando un pequeño paso para todo lo que cambiará en vuestra vida al convivir con una enfermedad crónica, como enfermos y como familia del enfermo. El entorno del enfermo está dando grandes pasos para que el enfermo no acabe aislado y socialice tal y como indican las guias del manejo de la enfermedad.

El entorno clave para el enfermo

Un punto muy importante que abordan, estar acompañado, no aislarse, pero que no amplian diciendo que no sólo el enfermo ha de cooperar también su ENTORNO.

Un gran paso que supone al enfermo la aceptación y convivir con la enfermead, contar con el apoyo de su familia, la aceptación será más fácil ya que no se sentirá aislado. Por tanto no empezará a debutar un fantasma enemigo de cualquier enfermo crónico la depresión exógena (depresión causada por situaciones externas).

Este es un gran factor a evitar la depresión causada por la frustración del entorno. El enfermo no debería recorrer el trayecto en fibromialgia y la soledad impuesta.

Queda aún un largo camino mucho por hablar y mostrar ante el largo trayecto de la aceptación y convivencia que tiene que sortear el enfermo para evitar vivir la soledad, un continuo fantasma con el que vive el enfermo. La soledad que le irá imponiendo la continua frustración de todo aquel que le intentará ayudar y no puede comprender, que la única ayuda es comprender y escuchar, que el enfermo ya lo está poniendo todo de su parte.

Para muchos es muy dificil comprender que la enfermedad no es un traje que se pueda quitar y poner el enfermo cada vez que le apetezca: Cuando no se comprende es muy fácil alejarse y culpabilizar al enfermo.

El enfermo ha de convivir con ella día a día y no puede elegir. No puede responsabilizarse de los caprichos de los síntomas de la enfermedad.

Seguiremos con más soledades impuestas.

Redactado por Fibromialgianoticias.com©

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Fibromialgia y culpabilidad 5/5 (13)

La fibromialgia y  culpabilidad ¡Qué terrible conexión! De como la culpa puede llevar a enterrar tus sueños y como evitarla a toda costa.

Enfermar ¿Quién es el culpable?

Sí, así es, te preguntarás ¿Qué estoy leyendo? “Culpable yo NO”- dirás.

Os lo he puesto así en grande para que vuestra primera reacción sea esto “Yo no soy culpable”

Cuando se enferma lo primero que llega y un sentimiento muy cruel es la culpa, te das cuenta como te ves obligado a dejar de hacer cosas que te satisfacian, cuidar de tu entorno el primero que más te siente hacer culpable.

Es sin duda el que más horas de rumiación (un término que se aplica al continuo pensar en un problema) te llevará a querer seguir con todo lo que hacías de una forma natural y sin darle valor. Ahora de pronto se ha convertido en una gran responsabilidad quieres llegar a todo.

Ves como enfrente de tí hay una colina inalcanzable y que no consigues alcanzar.

Espera….paraaaaa 😊 se te olvida un pequeño detalle que te está molestando 😊 ESTAS ENFERMO

Sí ya no eres quien eras (ni mejor ni peor) eres diferente. Tienes tanto del revés 🙃 que crees que todo es negativo y no es diferente.

Sientes con la obligación de querer encargandote de lo que hacias antes ¿por qué?

-¿Satisfacción personal? ¿Eras feliz haciendo lo que hacias? Date cuenta de que ahora eres infeliz intenta buscarlo en otras vias.

-¿Nadie te echa una mano? Es hora de que mantengas una conversación con quién te puede ayudar y en el caso de que se use la culpabilidad en tu contra con la frase “ya no eres el que eras” reafirmate. No eres culpable.

fibromialgia y culpabilidad

¿Así te sientes ahora?

No dejes que la fibromialgia y culpabilidad te frene

En efecto ya no eres el que eras no sigas los chantajes emocionales que te harán inconscientemente cargar con esas responsabilidades que hasta ahora hacias porque querias pero la ENFERMEDAD te está poniendo límites. Límites que no te has de obstinar saltar, intenta dar una vuelta de tuerca quizás consigas los mismos resultados 😉 de la culpabilidad a la superación así de sencillo.

La culpabilidad en Medicina

Sí estás en el proceso de aceptación de la enfermedad el médico está acostumbrado a lidiar con la enfermedad crónica, recuerda la fibromialgia es de por vida (puede aparecer y desaparecer a su antojo 🤔). La fibromialgia es crónica y los procesos de aceptación no son diferentes en las enfermedades crónicas.

El médico con su gran experiencia puede ver como el proceso de aceptación de una enfermedad “está paralizado”. Te sientes culpable de todo, no aceptas, no evolucionas y puede vislumbrar como está haciendo aparición una “DEPRESION”´. Si lo siento apareció la palabra fantasma la palabra que “odiamos” 😡 pero he de aportarte lo que desconoces, la depresión es no aceptar y no evolucionar obligandote a la tristeza y la apatia así de simple 😳.

Y a los que formais parte del entorno no os vayais por estados mentales complejos es así de simple no colaborar puede ayudar a la tristeza a la depresión, puede llevar a pensar “Sino estuviera enferm@ no pasaría esto” . Aplicatelo puedes ser de gran ayuda cuando te planteas ayudar y no sabes como. ✌️ La unión hace la fuerza.

El médico con su gran manejo te invitará a atajar el problema. Sino quieres medicación recurre a un psicológo del dolor, te dará herramientas para hacer frente a los conflictos que te puedan surgir, reconocer la culpabilidad y sus conflictos es un gran avance.

Recuerda, en la enfermedad debemos ser más “creativos” que nunca y tener opciones A, B, C, D…. la “creatividad” nos ayudará a no “estancarnos”, a seguir de forma sanas el proceso de aceptación de la enfermedad.

Y como sé que os cansais de leer, sinceramente yo también de escribir 😊 os dejo con con un profesional y gran divulgador, espero que ateis muchos cabos de vuestra situación personal. Agradecer a
@Tomasnavarropsi su permiso para reproducirlo.

¿Quieres conocer más sobre los sentimientos en fibromialgia?

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Amar con Fibromialgia 5/5 (2)

Al enfermar nadie puede soportar que quien ama deja deser, no pueder ser quien era ¿Quieres saber como amar con Fibromialgia y/o Sindrome de fatiga crónica?

Como Amar con Fibromialgia y/o Sindrome de fatiga crónica

El síndrome de fatiga crónica (SFC) y la fibromialgia (FMS) son enfermedades crónicas debilitantes y poco conocidas que pueden atacar a personas de ambos sexos y de todos los grupos de edades. Parejas, amigos y familiares de personas con SFC o FMS podrían sentirse confundidos e impotentes, sin saber qué decir o cómo ofrecer apoyo.

Quizás el síndrome de fatiga crónica o fibromialgia ha atacado a su cónyuge, hijo, hermano o a un buen amigo. Cualquiera que sea el caso, es difícil para usted ver a un ser amado con dicho dolor. También la enfermedad presenta nuevos retos para su relación. Además podría empeorar cualquier problema de relación existente.

Usted quiere ser positivo y útil, pero no sabe qué hacer o decir. Tal vez ha tratado de dar su apoyo y encuentra que su ser amado reacciona con frustración.

¿Qué debería hacer?

Estos consejos de la Chronic Fatigue and Immune System Dysfunction Syndrome Association of America podrían ayudar:

Primero Hay que Entender la enfermedad

La mayoría de las personas saben muy poco, si es que nada, acerca de SFC y FMS. Ambas condiciones involucran mucho más que “un poco de fatiga” o ” unos cuantos dolores y achaques.” Si usted tiene un amigo o ser amado con una de estas condiciones, debería aprender tanto como sea posible acerca de ellas. Entre más entienda, será mejor su capacidad de apoyo.

El Síndrome de Fatiga Crónica

El síndrome de fatiga crónica es un trastorno crónico debilitante que afecta al cerebro y múltiples partes del cuerpo. Causa fatiga extrema que no se alivia con descansar en cama y con frecuencia empeora la actividad física o mental. Los síntomas duran al menos seis meses y son suficientemente graves para dañar o interferir con las actividades diarias.

Los síntomas varían de persona a persona y podrían incluir:

Debilidad general
Dolores musculares
Dolor en las articulaciones sin inflamación o enrojecimiento
Dolores de cabeza
Problemas con la memoria a corto plazo o concentración Olvido o confusión
Irritabilidad, ansiedad , cambios de humor o depresión
Fiebre de grado bajo, bochornos o sudoraciones nocturnas
Dolor de garganta
Nódulos linfáticos sensibles
Problemas para dormir o no sentirse descansado después de dormir
Fatiga prolongada que dura 24 horas o más después de hacer ejercicio
Ojos sensibles a la luz
Alergias
Mareos
Dolor en el pecho o falta de aliento
Náusea

Fibromialgia

La fibromialgia es un trastorno crónico que causa dolor general y rigidez en los músculos, tendones y ligamentos, además de no sentirse mejor después de dormir y sentirse fatigado. Los síntomas varían de persona a persona y podrían incluir:

Fatiga o cansancio generalizado
Disminución de la resistencia física
Tensión o espasmos musculares
Dolor en áreas específicas del cuerpo, especialmente:
Cuello
Hombros
Pecho
Espalda (parte superior o inferior)
Caderas y muslos
Insomnio o falta de sueño
Sensaciones de entumecimiento o inflamación (aunque en realidad no se presenta inflamación)
Dolores de cabeza crónicos, incluyendo migrañas
Rigidez por la mañana, que empeora a los primeros momentos de haberse levantado

No Subestime

Algunas personas piensan que la gente con SFC o FMS es perezosa, que exagera sus síntomas o que sufre de una condición psiquiátrica.

amar con fibromialgia

Podrían creer erróneamente que su ser amado sólo necesita impulsarse un poco más fuerte. Con frecuencia las personas con SFC o FMS se sienten subestimadas cuando escuchan:

-“Yo te veo bien.” – Mensaje subyacente que subestima la condición: “No te ves enfermo, por lo tanto debes estar exagerando o fingiendo.”
-“Oh, he tenido síntomas similares anteriormente. También me he cansado de manera similar.” – Mensaje subyacente que subestima la condición: “Así que, ¿cuál es el gran problema? Todos nos llegamos a cansar. Descansa un poco.”
-“¿Has intentado (un tratamiento sugerido)? – Mensaje subyacente que subestima la condición: “Si no toma este remedio o no hace nada para ayudarse, es su culpa que siga enfermo.”
-“¿Usted sigue enfermo? – Mensaje subyacente que subestima la condición: “¿Qué es lo que le pasa? es su culpa que siga enfermo.”

Reconozca y Valore la Experiencia de la Persona

Con frecuencia las personas con SFC o FMS enfrentan numerosos retos, incluyendo:

-No son tomados en cuenta con seriedad por sus familiares, amigos, empleados e incluso por sus doctores y otros profesionales de la salud
-La imprevisibilidad de su enfermedad
-Disminución en la capacidad de participar en niveles anteriores de actividades profesionales, sociales, educacionales y personales
-Dependencia y una sensación de aislamiento
-Muchas personas usan la negación para lidiar con la enfermedad crónica de un ser amado. En lugar de escuchar, creer y mostrar compasión en lo que la persona está pasando, discuten los hechos y minimizan la gravedad de la situación.

Cuando reconozca por completo la situación de su ser amado, le está permitiendo saber que en verdad le importa, la quiere y la apoya.

Los siguientes consejos pueden ayudar:

-Reconozca la dificultad: “No puedo imaginar qué tan difícil deben ser para ti estos cambios.”
-Reconozca pérdidas, tristeza y enojo: “Lamento que hayas renunciado a tu trabajo.” “Debe ser horrible que no tengas la fuerza para continuar tu educación.”
-Pregunte y escuche con compasión: Cuando pregunte a su ser amado cómo se siente, podría sentirse enfermo, cansado, adolorido o deprimido. Si usted sólo quiere oír que su ser amado se siente bien, deje de preguntar cómo se siente.

De lo contrario, podría sentir su expectativas, decepción, desinterés o incapacidad para entenderlo. En lugar de ello usted podría preguntar: “¿Cómo están manejando las cosas hoy?” o “¿Qué hay de nuevo?”

Dé su Apoyo y Sea Comprensivo

La enfermedad crónica presenta muchos retos en las relaciones en un periodo en el cual el consuelo y apoyo social son de suma importancia.

A continuación se presentan algunas formas en las que puede ayudar:

Sea paciente. Recuerde que su ser amado ha tenido que hacer muchos ajustes y está haciendo su mejor esfuerzo. Proporcione muestras frecuentes de su amor y apoyo. Ofrezca ayuda práctica, como hacer mandados, ayudar con las tareas del hogar e ir de compras.

Lleve a su ser amado a las citas con el médico.

Muestre un interés en su cuidado y proporcione apoyo emocional. Encuentre formas de pasar el tiempo juntos, realizando actividades que no gasten mucha energía, tales como ver una película, ir a comer, ir de picnic, jugar un juego, sentarse en el parque o dar un masaje.

No sienta que usted tiene que “solucionar” los problemas o dar consejos. Muchas veces, sólo con estar ahí, escuchar y mostrar compasión es suficiente.

Exprese gratitud por cualquier cosa que su ser amado le pueda dar, a pesar de sus limitaciones.

Pregunte cómo usted puede ayudar a su ser amado. Exprese admiración por la fuerza y valentía que vea en él a medida que sobrelleve los retos de la enfermedad.

Su ser amado podría tener cambios de humor debido al estrés y los retos que provoca padecer una enfermedad crónica. No tome las reacciones emocionales de manera personal.

Intente ser sensible a los sentimientos y necesidades de su ser amado. Escuche y aprenda a ser perspicaz.

Manténgase en contacto con su ser amado. Incluso si no está tan activo e involucrado en intereses mutuos o reuniones, de cualquier manera asegúrese de invitarlo.

Espere Cambios e Imprevisibilidad

El SFC, en particular, es una enfermedad muy imprevisible. Los síntomas pueden cambiar, así que su ser amado podría no ser capaz de predecir cómo se sentirá horas o incluso minutos después de un acontecimiento.

Intente ser sensible a esto y espere las siguientes situaciones:

Algunas veces a él le tomará más tiempo de lo usual hacer ciertas cosas.
Podría ser difícil para él hacer planes determinados.
Podría no tener la energía para pasar ciertos momentos con usted.
Podría no recordar ciertas cosas (el SFC puede causar problemas cognoscitivos y “dificultades para pensar.”) Podría tener bajas y altas emocionales imprevisibles.

Cuídese y Cuide Su Relación

El SFC y la FMS son enfermedades difíciles – no sólo para quienes las padecen, sino también para quienes los cuidan. Es normal sentirse decepcionado, impaciente, culpable, frustrado, impotente y engañado.

Es importante que se cuide apropiadamente para que usted pueda proporcionar apoyo.

Esto significa:

Consumir una dieta saludable
Comenzar un programa de ejercicio seguro con el consejo de su doctor
Controlar su estrés
Hablar abiertamente acerca de sus sentimientos con un miembro de la familia, un amigo o un consejero
Hable con su ser amado acerca de cómo la enfermedad afecta su relación. Pregunte cómo pueden ayudarse unos a otros.

Tenga en mente que el apoyo de la familia y amigos es importante para el bien estar de las personas con SFC y FMS.

Escrito por Amy Scholten, MPH de www.med.nyu.edu traducido y editado por Fibromialgianoticias.com©

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Fibromialgia dolor apoyo y actitud 5/5 (11)

Fibromialgia dolor apoyo y actitud, así sin comas todo seguido porque después de muchos años de ufrir y ser espectadora de miles de relatos de dolor cada vez estoy más convencida de que al enfermo se le exige actitud, y el enfermo exige apoyo, porque actitud y apoyo son indivisibles para la buena gestión del enfermo con la enfermedad.
El enfermo acepta, tiene actitud, adquiere su compromiso con la enfermedad acepta y lucha pero cuando necesita apoyo.

¿Donde están los apoyos? Entonces es cuando todo falla. Actitud y apoyo la incognita de la ecuación hacía el bienestar del enfermo y su entorno.

Redacción Fibromialgia Noticias

Cuando el cuerpo duele

Con el dolor físico, cuando el cuerpo se rebela y se convierte en un enemigo que te maltrata y aprisiona

Escrito por ROSA MONTERO

Leo en un interesante libro de la psicóloga clínica Grela Bravo que casi el 10% de la población vive con dolor crónico de diversa intensidad. Ella misma forma parte de ese grupo de personas y el libro se titula Sobrevivir al dolor (Plataforma Editorial) y ha estado en las listas de más vendidos, cosa que no me extraña porque es un tema poco usual; como la misma Bravo dice, sobre el dolor pesa un tabú social.

Desde luego sucede así con el dolor del corazón, con los duelos por la muerte de alguien, con la pena de vivir cuando la vida es penosa; pero sin duda, como bien apunta la autora, también ocurre con el dolor físico, cuando el cuerpo se rebela y se convierte en un enemigo que te maltrata y aprisiona.

 

Fibromialgia dolor apoyo y actitud

El texto de Bravo habla del dolor en general, pero los apéndices tienden a centrarse en la fibromialgia, aunque desde luego ése no es ni mucho menos el único dolor crónico que existe.

Hay infinidad de dolores de espalda, así como daños neuropáticos irrecuperables tras intervenciones quirúrgicas y accidentes. Por no hablar de la legión de jaquecosos y migrañosos o del casi 3% de enfermos de Parkinson, por ejemplo. Sí, puede haber mucho sufrimiento asociado al cuerpo a lo largo de la vida.

Y lo asombroso es la capacidad que tiene el ser humano para sobrellevarlo y adaptarse.

No puedes ignorar ese dolor, tienes que adaptar tu vida a ello; pero no puedes rendirte

De esa capacidad es de lo que escribe Grela Bravo en su libro, que en principio tiene el formato de un texto de autoayuda, pero que es más poético que otra cosa.

En cierto sentido echo de menos que la obra hubiera sido más testimonial, que hubiera hablado más de lo personal y lo concreto, pero comprendo que es un tema que se sitúa en la esfera de lo indecible y que hay que acercarse a él dando rodeos.

El dolor lo que el paciente dice que es

El dolor, explica en primer lugar Bravo con formidable lucidez, es lo que el paciente dice que es. No hay manera de medir el dolor objetivamente; el facultativo tiene que escuchar y respetar lo que dice el enfermo. Y esto no siempre sucede.

La clase médica tiende a desesperarse ante las enfermedades que no consigue curar y esa frustración suele descargarla con el paciente.

Recuerdo ahora el caso de Pierre Curie, cuyos huesos se estaban deshaciendo a causa de la radiactividad y que sufría dolores terribles; sus médicos, que ignoraban los letales efectos del radio, vinieron a decir que lo que le pasaba a Curie es que estaba demasiado nervioso.

La culpabilización del enfermo ha sido una constante en las dolencias poco conocidas.

Hasta ayer mismo, las enfermas de fibromialgia han sido tratadas como histéricas empeñadas en llamar la atención; y todavía hay síndromes, como el de Sensibilidad Química Múltiple, que siguen sin ser plenamente aceptados. Qué terrible que tu dolor sea banalizado y considerado un síntoma de desequilibrio mental.

Como si, igual que un niño caprichoso, te empeñaras en seguir sufriendo.

Falta de apoyo

Esa falta de respeto y de apoyo médico empeora sin duda el aguante del dolor.

Hace algunos años se hizo un experimento con un grupo de enfermos de ahora no recuerdo qué dolencia. Al 25% del colectivo no se le administró ninguna medicina; a otro cuarto se le dio el tratamiento correcto; el cuarto siguiente recibió un placebo, y los restantes, por último, tomaron también un placebo, pero sabiendo que lo era.

Pues bien, los que más mejoraron fueron, naturalmente, los que recibieron la medicina adecuada y, después, los que ingirieron el placebo inconscientes de ello. Pero, para pasmo de los investigadores, resultó que los que tomaron a sabiendas las medicinas de mentira también mejoraron con respecto al grupo que no recibió ningún tratamiento.

¿Y por qué sucedió eso?

Pues el trabajo no extraía conclusiones causales, pero yo creo que es evidente que los enfermos a los que nadie hacía caso siguieron encerrados en su dolencia, mientras que las personas que tomaron placebo de manera consciente por lo menos gozaban de la plena atención de los médicos y eran seguidos estrechamente en su evolución. Necesitamos que nos escuchen y que nos tengan en cuenta.

Una buena relación con tu médico disminuye la percepción de tu dolor, y también hay estudios que demuestran esto.

No se puede ignorar el dolor

Lo que más me ha gustado del libro de Grela es el camino que señala para atravesar el dolor, un difícil pero espléndido trayecto que exige, en primer lugar, asumir que no puedes ignorar ese dolor, que tienes que admitir tus limitaciones y adaptar tu vida a ello; pero, una vez hecho esto, hay que tener claro que no puedes rendirte.

Tu vida es mucho más grande que tu dolor, y la actitud, explica la guerrera Grela Bravo, es lo que mide la diferencia entre el dolor y el sufrimiento.

Y, como decía el neurólogo y psiquiatra Viktor Frankl, que sobrevivió durante tres años en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Dachau, lo único que no te pueden quitar es la actitud.

@BrunaHusky

RosaMontero.es

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Sentido y actitud ante el dolor 5/5 (2)

1. ¿Qué es el dolor?

El dolor es una realidad que nos afecta a todos antes o después. Vemos a nuestro alrededor o quizá experimentamos de cerca que hay gente que muere, que sufre. En algunas actividades de voluntariado como el acompañamiento en hospitales, el contacto con el dolor y el sufrimiento es más directo.

Es importante por tanto que sepamos comprender esta realidad y no vivir ajenos a ella, porque si no es difícil atender y dar sentido y esperanza a las personas que se encuentran en esa situación. El dolor es compañero inevitable de la vida humana. Somos por naturaleza limitados y lo experimentamos de múltiples maneras.

Esto no nos debe llevar a la resignación y al pesimismo porque la vida tiene un sentido y el sufrimiento también. El dolor no tiene la última palabra, el placer es más profundo aún que el sufrimiento.

La actitud ante el dolor es cuestión de madurez personal.

Hemos de llegar a entender que el sufrimiento puede ser ocasión de crecer, de madurar como personas.
Para dar razón, ayudar y comprender haciéndonos cargo de la situación de personas que experimentan el dolor y sufrimiento, tenemos que pensar cual es nuestra actitud ante el mismo. Es esencial ser muy humanos y a la vez muy positivos.
Sentido y actitud ante el dolor
Teniendo en cuenta la naturaleza del hombre, vemos que la reacción inicial ante el dolor es de rechazo, y es lógico porque la persona busca en lo más profundo de su corazón ser feliz. La existencia del dolor parece que se contrapone a este objetivo, y realmente esto ¿es así?
Antes de dar respuesta a esta pregunta vamos a profundizar en qué es el dolor, qué clases de dolor podemos experimentar, actitudes y reacciones ante el mismo.

2. Clases de dolor

Analicemos en qué momentos nos sentimos vulnerables y experimentamos dolor. En primer lugar observamos algo muy elemental como puede ser un dolor de cabeza.

Cualquier tipo de enfermedad nos hace descubrir nuestra finitud, claro está que hay distintos tipos de gravedad y que en unos más que en otros se siente más de cerca nuestra limitación y finitud, no es lo mismo una jaqueca que un cáncer en estado terminal.

Damos un paso más para profundizar, viendo lo que describe Max Scheler sobre cómo es la persona. Distingue cuatro estratos en el ser humano y en base a ello establece cuatro tipos de sentimientos:

  • Estrato
  • Somático
  • Somático Vital
  • Psíquico
  • Espiritual
  • Sentimientos
  • Sensoriales
  • Corporales y vitales
  • Del YO
  • De Persona

El dolor se situaría en el primer estrato (somático-sensorial) referido al yo (estrato psíquico). La diferencia entre dolor y sufrimiento está en que el dolor, cuando alcanza un cierto grado de intensidad y se prolonga en el tiempo, pasa a ser sufrimiento afectando al cuarto estrato, el personal.

Influye entonces en las perspectivas de la persona, le sitúa ante su finitud y limitación y produce tristeza. La experiencia dolorosa es mucho más rica y compleja que la mera sensación de dolor. Esta última es simple dolor exterior, causado por un mal presente, que es percibido por el cuerpo, mientras que su repercusión en el interior de aflicción, desgarro es el sufrimiento.

Conviene distinguir ambos con nitidez.

En el dolor interior intervienen la memoria, la imaginación y la inteligencia y puede extenderse a muchos más objetos que el dolor puramente físico ya que incluye el pasado, el presente y el futuro, lo físicamente ausente, pero presente en el espíritu.

La tristeza está provocada por el mal presente, pues procede de la carencia de lo que se ama. Los remedios para superarlo son principalmente el recrearse en el bien presente, el llanto, la compasión de los amigos, la contemplación de la verdad, el sueño y el descanso.

3. ¿Qué diferencia hay entre dolor y sufrimiento?

Dolor

El dolor es una experiencia sensorial (objetiva) y emocional (subjetiva), generalmente desagradable, que surge ante determinadas situaciones o problemas, generalmente relacionados con una pérdida o con un problema que nos afecta de manera importante.

Sufrimiento

El sufrimiento va un paso más allá. Es la respuesta cognitivo- emocional, que tenemos ante un dolor físico o ante una situación dolorosa.
Es un conjunto de emociones y pensamientos que se entrelazan, adquiriendo mucha más intensidad y duración que el dolor emocional. De hecho, el sufrimiento puede durar indefinidamente, aunque la situación que lo provocó ya se haya solucionado.

Cuando una persona sufre, suele presentarse alguna de las siguientes características:

-Cree que se va a enfrentar a un daño físico, psicológico o social importante, es decir, se siente amenazada.
-No acepta el dolor o la situación relacionada con el sufrimiento y se rebela: “¿Por qué a mí?, no es justo, no debería ser así”, etc.
-Se siente incapaz de hacerle frente, ya que está convencida de no tener los recursos necesarios para vencer la amenaza (solucionar el problema o acabar con el dolor) de manera exitosa, por lo que se siente indefensa.
-Vive un grado importante de incertidumbre.
-No sabe cuándo o cómo va a terminar su sufrimiento y en ocasiones piensa que esa situación va a durar siempre.
-Cree que no lo va a poder soportar.
-Predomina un sentimiento de impotencia y de no tener control sobre lo que sucede e incluso sobre sí mismo, que se manifiesta en la intensificación de diferentes emociones: depresión, enojo, autocompasión, etc.

Podemos sufrir ante:

-Un hecho real, en el sentido de que está sucediendo en el presente. Un recuerdo de algo que sucedió.
-Un hecho imaginario, como cuando vemos con tal claridad una situación que creemos que se va a dar en el futuro, que despierta nuestras emociones. El sufrimiento de los demás.

4. El sentido del dolor

Estamos en una cultura en la que el sufrir tiene mala prensa. No tenemos motivos para soportarlo, sino medios técnicos para combatirlo. Hemos caído en una trampa peligrosa: pensar que somos capaces de erradicarlo de nosotros, lo cual es imposible.

Amamos la comodidad, la ausencia de dolores, molestias y esfuerzos físicos, más que cualquier otra cosa precisamente porque no soportamos el sufrimiento. En la actualidad hay métodos y técnicas para evitar el sufrimiento, esto es un gran avance pero también es cierto que hace que disminuya nuestra capacidad de aguantarlo, a base de ahorrárnoslo, e impulsarnos hacia placeres y satisfacciones rápidas.

Aunque con los medios que tenemos para aliviar o paliar el dolor físico, nos encontramos con que antes o después acabamos volviéndolo a experimentar, ¿cuándo?: en nuestra debilidad, en nuestra insatisfacción ante las dificultades ordinarias de la vida.

Si no se saben llevar, pueden convertirse en insoportables. Las causas que nos pueden llevar a esto son la falta de motivos para sufrir, la incapacidad para descubrir el sentido del dolor, querer evitarlo a toda costa, que en definitiva es no saber encajarlo en la vida y no querer vivir en la realidad, ya que es algo que está ahí y que no podemos erradicar, ni evitar. Todo esto contribuye a aumentarlo porque estamos inermes ante el.

La clave está en aceptarlo y aprender a convivir con el, a llevarlo de la mejor manera, sabiendo que tiene un sentido en la vida del hombre, que le ayuda a ser más fuerte, a madurar.

Nuestra cultura se ha vuelto deliberadamente ciega para el dolor: no quiere verlo, lo tapa, lo ignora, lo oculta, lo trivializa, le vuelve la espalda, quiere sustituirlo por el placer, por lo fácil, lo cómodo, lo rápido, lo aséptico, lo que no molesta. Hay que reconocer que en nuestra vida están presentes todas estas tendencias y que nos dejamos llevar por ellas.

Pensemos a donde puede llevarnos esta actitud de evitar el dolor, que en realidad es la que está presente en nuestra sociedad. Una sociedad que busca abolir el sufrimiento, cuando llega al límite más allá del cual no puede hacerlo, y adviene la desgracia, no tiene ya nada que decir: se queda muda.

La extremada concentración en el puro evitar el sufrimiento, renunciando a cualquier interpretación, es la eutanasia… esta es la consecuencia lógica de una concepción del dolor como un sin sentido. Pero como hemos dicho antes, el dolor tiene un sentido en la vida del hombre, hay que saber descubrirlo.

La generalización de estas actitudes a nuestro alrededor, hace más necesaria que nunca la respuesta a estas preguntas: ¿Qué sentido tiene el dolor? ¿Sirve para algo? ¿Puedo hacer con él algo más que huir de él? ¿Acaso puede tener algún sentido una vida llena de sufrimiento?

Para responder a todo esto nos centraremos en tres funciones antropológicas del dolor.

1ª) Lo primero que se necesita para saber qué hacer con el dolor es aceptarlo como algo que está ahí, y que tenemos que encarar: es el momento dramático de nuestra existencia.

La primera y más humilde operación del dolor destroza la ilusión de que todo marcha bien: nos pone en situación dramática, y eso requiere ya un modo de expresión. Sin embargo, el que se sobrepone a su dolor, sube más alto; quien acepta esa situación convierte el hecho doloroso en una tarea: la de reorganizar la propia vida contando con esa dramática verdad que se ha hecho presente dentro de nosotros.

La enfermedad me es dada como una tarea; me encuentro con la responsabilidad de lo que voy a hacer con ella. El dolor es el banco de pruebas de la existencia humana, el fuego de la fragua donde, como los buenos aceros, el hombre se ennoblece y se templa. Y sin embargo, para los hombres frágiles el dolor puede ser ocasión del desmoronamiento definitivo.

Cuando sufrimos una enfermedad, un cautiverio, un ultraje o una desgracia, no somos libres de sufrirlos o no, puesto que vienen impuestos, pero sí podemos adoptar ante ellos una actitud positiva o negativa, de aceptación o rechazo. En esa libertad radica lo posibilidad de enriquecerse con el dolor.

Sufrir, cuando se transforma en actitud de aceptación y en una tarea libremente asumida, es algo que nos hace más libres respecto de las circunstancias externas, nos abre los ojos al verdadero valor e importancia de las cosas; se advierten entonces panoramas de profundidad porque el sufrimiento hace al ser humano más lúcido. Esto es crecer. Sufrir significa obrar. Pero significa también crecer y madurar.

El verdadero resultado del sufrimiento es un proceso de maduración. La madurez se basa en que el ser humano alcanza la libertad interior, a pesar de la dependencia exterior respecto de lo que atenaza. Aceptar el dolor ayuda al hombre a crecer y madurar porque le hace ser fuerte.

2º) el hombre doliente experimenta con más intensidad que los demás la faceta de finitud,

se encuentra en un momento especialmente importante de su vida, un momento en el que, a la luz de esa experiencia puede comprender con luces nuevas, la distinción entre lo verdaderamente importante y lo que no lo es. El dolor realiza en nosotros una purificación no sólo externa, en el cuerpo, sino también interior.

Nos hace menos dependientes de nuestro capricho, nos eleva por encima del interés, porque aprendemos a renunciar a aquello que en la nueva situación no podemos tener, como por ejemplo libertad de movimiento y fuerza para trabajar.

Incluso relativizamos la importancia de satisfacciones y necesidades que creíamos irrenunciables, y hasta llegamos a prescindir totalmente de ellas, llevando nuestra capacidad de sufrir más allá del límite que nos creíamos capaces de aguantar.

En los momentos dramáticos nos dejamos de tonterías, y si el drama es muy intenso, casi todo nos parecerá una tontería, algo que no vale la pena, ni es verdaderamente serio. El dolor eleva al hombre por encima de sí mismo porque le enseña a distanciarse de sus deseos.

Las personas que han sufrido tienen una conciencia más real y profunda de sí mismos y de lo que les rodea: están vacunadas contra la insensatez, y se les nota, en su talante sereno y más difícilmente alterable, en un cierto poso interior y capacidad de aguante que las hace más dueñas de sí.

Pensemos por ejemplo en una persona que ha sufrido un grave accidente de tráfico y ha salvado la vida, ha sido un golpe duro que le ha hecho cambiar la jerarquía de valores en su vida, a cambiar su conducta porque se ha dado cuenta de lo que realmente vale la pena.

3º) Sólo ahora, después de señalar estas dos funciones, podemos descubrir el verdadero sentido del dolor: yo sólo puedo afrontar el sufrimiento, sufrir con sentido, si sufro por un algo o por un alguien. El sufrimiento, para tener sentido, no puede ser un fin en sí mismo.

Para poder afrontarlo, debo trascenderlo.

Al aceptarlo, no sólo lo afrontamos, sino que a través de él buscamos algo que no se identifica con él: lo trascendemos. El sufrimiento dotado de sentido apunta siempre más allá de sí mismo, remite a una causa por la que padecemos. En definitiva, el sufrimiento con plenitud de sentido es el sacrificio. Esto quiere decir que el sentido del dolor es el motivo y el fin por el cual aceptamos padecerlo. A primera vista esto es muy evidente en los dolores meramente naturales: los padecemos porque tenemos voluntad de vivir.

Pero cuando se trata de sufrimientos interiores, causados por la voluntad de otros o por la necesidad, ya no basta la voluntad de vivir para padecerlos: necesitamos integrarlos en una tarea en la cual adquieran sentido, necesitamos verlos como parte de las dificultades del camino que nos lleva a la meta que nos hemos propuesto alcanzar, y sobre todo, los sobrellevamos gustosamente cuando los convertimos en medios para hacer felices a las personas amadas, puesto que entonces aceptamos nuestro dolor para que ellas se vean libres de él, para poder volver a su lado, y que vuelvan a tenerlos para sí.

Esto es, sobre todo, lo que una madre y un padre harán por encima de sí mismos y de cualquier dificultad: salvar a sus hijos de la desgracia, hacer cualquier cosa por ellos, sufrir para sacarlos adelante. Amar es sacrificarse. Lo que da sentido al dolor es el amor: se aguanta el sufrir cuando se ama; si no, no se aguanta.

Aguantar el dolor no significa buscarlo, gozarse en la queja y en la debilidad, ser masoquista, sino sobrellevarlo por el ser amado y por la esperanza de alcanzar los bienes anhelados, sobre todo para él.

Si se suprime esto último, aguantar el dolor sería efectivamente aceptar ser débil. Sólo el sufrimiento asimilado deja de ser sufrimiento, y pasa a ser parte del camino hacia nuestra meta. Así lo convertimos en obra humana, lo dotamos de sentido, y hecho sacrificio, lo traspasamos.

Esta inclusión de el dolor en esta gran tarea que es vivir nos pone delante otra gran cuestión: el sentido del dolor es consecuencia del sentido de la vida que se tenga; en cierto modo, el sentido del dolor remite y se resuelve en el sentido de la vida que se tenga; en cierto modo, el sentido del dolor remite y se resuelve en el sentido de la vida.

La fuerza para sufrir brota de los motivos que se tienen para seguir viviendo. Si éstos no existen, no se aguanta una vida dramáticamente dolorosa.

5. Actitudes ante el dolor

Todos vivimos situaciones dolorosas, sin embargo podemos tener dos actitudes: vivir el dolor y trascenderlo o generar un gran sufrimiento, compuesto por una mezcla de emociones negativas intensas, que con frecuencia está causado o aumentado por nosotros mismos: por nuestra actitud ante el dolor y/o por el significado que le damos a éste. Podemos tener por tanto una actitud positiva o negativa.

Cada persona reacciona de manera diferente ante una misma situación. Mientras una persona se desmorona ante el dolor que está viviendo, otra puede encararlo de una manera distinta y salir fortalecida y más madura. De hecho cada situación la vivimos de diferente manera. La misma persona que reacciona bien en una ocasión, puede responder muy mal en otra.

6. Reacciones ante el dolor

La intensidad y duración del dolor que sentimos y nuestra manera de reaccionar ante las situaciones dolorosas, no depende de la importancia de dicha situación.

Dependen de: nuestra personalidad fortaleza afectiva estado físico y emocional de ese momento las experiencias vividas en el pasado, principalmente durante la niñez nuestras creencias sobre nosotros mismos el significado que le damos al dolor el apoyo social que tenemos y nuestra capacidad para: reconocer, aceptar, expresar nuestras emociones.

¿Es posible ser feliz si existe el dolor y el sufrimiento?

El dolor si no trascendemos, es decir, si no vemos lo que hay más allá de el nos lleva a un sin sentido.

Como hemos visto el dolor nos sitúa verdaderamente delante de quien somos, de nuestra realidad de seres finitos, limitados. Esto tiene mucho de positivo: nos hace humildes, nos lleva a no creernos lo que no somos: superhombres o supermujeres.

La felicidad está relacionada con la aceptación de nosotros mismos, de nuestra persona con sus capacidades y sus limitaciones. De lo contrario, si nos queremos por un ideal al cual creemos que podemos llegar pero no es objetivo, lleva a la frustración. La clave está en cómo afrontamos el dolor, el sentido que le damos, cómo gestionamos nuestras emociones ante él y cómo compartimos con las personas más cercanas y nos dejamos apoyar por ellas sin buscar aislarnos. El sentido del dolor es algo que cada persona debe buscar. Más que cualquier definición, lo que nos explica si se puede ser feliz aun sufriendo, es el testimonio de tanta gente que es feliz. Y podríamos decir, vale pero también hay otras personas que no lo son. Cierto, pero piensa en lo siguiente: ¿qué busca la persona en la vida? Ya lo hemos dicho antes: ser feliz. Parece entonces lógico, que las personas que se adecuan al fin que busca el hombre son aquellos que aun ante la experiencia del dolor son felices. Los que no lo son, nos lleva a plantearnos si no es que no han sabido afrontarlo, seguro les ha faltado el cariño, la cercanía de alguien que les apoyase, pero en el fondo es falta de madurez. El voluntario juega un papel importantísimo, como acompañante de personas que pueden estar sufriendo.

8. Aprender a afrontar el dolor con optimismo

Forjar un modo de ser entusiasta, dinámico, emprendedor y con los pies sobre la tierra, son algunas de las cualidades que distinguen a la persona optimista. El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir.

La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y otra pesimista, radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades; la diferencia es mínima, pero tan significativa que nos invita a cambiar de una vez por todas nuestras actitudes.

Alcanzar el éxito no siempre es la consecuencia lógica del optimismo, por mucho esfuerzo, empeño y sacrificio que pongamos, algunas veces las cosas no resultan como deseábamos.

El optimismo es una actitud permanente de “recomenzar”, de volver al análisis y al estudio de las situaciones para comprender mejor la naturaleza de las fallas, errores y contratiempos, sólo así estaremos en condiciones de superarnos y de lograr nuestras metas. Si las cosas no fallaran o nunca nos equivocáramos, no haría falta ser optimistas.

Normalmente la frustración se produce por un fracaso, lo cual supone un pesimismo posterior para actuar en situaciones similares. La realidad es que la mayoría de nuestros tropiezos se dan por falta de cuidado y reflexión. ¿Para qué sirve entonces la experiencia? Para aprender, rectificar y ser más previsores en lo futuro.

El optimista sabe buscar ayuda como una alternativa para mejorar o alcanzar los objetivos que se ha propuesto, es una actitud sencilla y sensata que en nada demerita el esfuerzo personal o la iniciativa. Sería señal de autosuficiencia de nuestra parte, pensar que poseemos el conocimiento y los recursos necesarios para salir triunfantes en toda circunstancia.

Cualquiera que ha sido campeón en alguna disciplina, llegó a colocarse en la cima por su esfuerzo, perseverancia y sacrificio, pero pocas veces, o mejor dicho nunca, se hace alusión a su optimismo, a esa entrega apasionada por alcanzar su fin, conservando la confianza en sí mismo y en las personas que colaboraron para su realización.

El optimismo refuerza y alienta a la perseverancia.

El optimista no es ingenuo ni se deja llevar por ideas prometedoras, procura pensar y considerar detenidamente todas las posibilidades antes de tomar decisiones. Si una persona desea iniciar un negocio propio sin el capital suficiente, sin conocer a fondo el ramo o con una vaga idea de la administración requerida, por muy optimista que sea seguramente fracasará en su empeño, ya que carece de las herramientas y fundamentos esenciales para lograrlo.

En otras circunstancias nos engañamos e inventamos una falsa realidad para hacernos la vida más fácil y cómoda.

Basta mencionar al estudiante que se prepara poco y mal antes de sus evaluaciones, esperando obtener la calificación mínima y necesaria para “salir del paso”, sin darse cuenta que su falso optimismo lo llevará –tarde o temprano- al fracaso.

Se podría pensar que el optimismo nada tiene que ver con el resto de las personas, sin embargo, este valor nos hace tener una mejor disposición hacia los demás: cuando conocemos a alguien esperamos una actitud positiva y abierta; en el trabajo, una personalidad emprendedora; en la escuela, profesores y alumnos dedicados.

Si nuestras expectativas no se cumplen, lo mejor es pensar que las personas pueden cambiar, aprender y adaptarse con nuestra ayuda. El optimista reconoce el momento adecuado para dar aliento, para motivar, para servir. En la amistad y en la búsqueda de pareja también es necesario ser optimista.

Algunas personas se encierran en sí mismos después de los fracasos y las desilusiones, como si ya no existiera alguien más en quien confiar.

El optimismo supone reconocer que cada persona tiene algo bueno, con sus cualidades y aptitudes, pero también sus defectos, los cuales debemos aceptar y buscar la manera de ayudarles a superarlos.

El paso hacia una actitud optimista requiere de una disposición más entusiasta y positiva, es tanto como darle la vuelta a una moneda y ver todo con una apariencia distinta: Analiza las cosas a partir de los puntos buenos y positivos, seguramente con esto se solucionarán muchos de los inconvenientes.

Curiosamente, no siempre funciona igual a la inversa. Haz el esfuerzo por dar sugerencias y soluciones, en vez de hacer críticas o pronunciar quejas. Procura descubrir las cualidades y capacidades de los demás, reconociendo el esfuerzo, el interés y la dedicación. Esto es lo más justo y honesto.

Aprende a ser sencillo y pide ayuda, generalmente otras personas encuentran la solución más rápido. No hagas alarde de seguridad en ti mismo tomando decisiones a la ligera, considera todo antes de actuar pues las cosas no se solucionan por sí mismas. De lo contrario es imprudencia, no optimismo.

No es más optimista el que menos ha fracasado, sino quien ha sabido encontrar en la adversidad un estímulo para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño; en los errores y equivocaciones una experiencia positiva de aprendizaje.

Todo requiere esfuerzo y el optimismo es la alegre manifestación del mismo, de esta forma, las dificultades y contrariedades dejan de ser una carga, convirtiéndonos en personas productivas y emprendedoras.

fundacioncacfrac.org

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Dolor crónico y relación de pareja Valora la información

Un articulo que ayudará al enfermo y al entorno a guiar en el dolor crónico y relación de pareja.

Redacción Fibromialgia noticias

La experiència del dolor crónico condiciona todos o prácticamente todos los ámbitos de la persona que lo sufre. Uno de estos ámbitos es sin duda el de la pareja.

Dolor crónico en pareja.

En algunas ocasiones, nos explica la psicóloga Jenny Moix (2006), el dolor crónico actúa modificando la estructura de la pareja, cuando éste se convierte en el centro de gravedad. El dolor acaba formando parte de todas las conversaciones, y los roles de cada uno de los miembros de la pareja pasan a definirse también exclusivamente a partir del dolor, cuando emerge la figura del cuidador y la de la persona cuidada.

En ese tipo de estructuras de pareja, que en teoria aparecen para hacer frente al dolor incapacitante de uno de sus miembros, acaba paradójicamente por contribuir al aumento del mismo dolor crónico. Determinados cuidados pueden refozar la conducta del dolor, en parte a causa de un mecanismo psicológico inconsciente de refuerzo condicionado.

Cuando una conducta va seguida de un refuerzo (estímulo positivo, o sea, una cosa que nos gusta) la conducta concreta tiende a aumentar.

Se trata de un mecanismo com hemos dicho inconsciente, automático, corporal podríamos afirmar, muy primitivo evolutivamente hablando, presente a gran parte de los seres vivos. En el caso concreto del dolor crónico, las conductas de cuidado y las atenciones recibidas pueden reforzar las quejas y conductas demandantes derivadas del dolor, o incluso aumentar la misma percepción del dolor.

Eso no significa que las personas que sufren dolor crónico se quejan conscientmente para obtener más atenciones o cuidados. No hay premeditación por parte suya, advierte Moix (2006). Al menos no de forma plenamente voluntaria, añadiria yo; porqué recordemos que el inconsciente es un mundo muy vasto, y lleno de contradicciones, donde la voluntad en cierto modo también está presente.

Cómo incidir en el dolor crónico desde la relación de pareja

El resultado, en definitiva, acaba siendo un aprendizaje mecánico del dolor, prácticamente fuera del alcance de nuestra voluntad, pero que podemos incidir para desaprendrelo. A continuación exponemos cuatro pautas que nos pueden ayudar a prevenir o revertir esta situación:

1. En primer lugar, la persona que ocupa el rol de cuidadora debe seguir prestando atención a las conductas del dolor de la persona cuidada, però mirando de no olvidar ni descuidar otras conductas, actitudes, conversaciones, demandas, que apunten a direcciones alternativas.

La persona cuidadora se puede sentir desbordada, y puede priorizar o focalizar su energía en atender las conductas del dolor. Es una actitud lógica, pero errónea, porqué como hemos visto puede acabar reforzando el mismo dolor.

dolor cronico y relacion de pareja

2. En segundo lugar, la persona que recibe los cuidados debe permitirse salir de vez en cuando del rol incapacitante y negativo derivado de la experiencia dolorosa. A menudo uno se puede divertir, y no sentir vergüenza o culpa por el hecho de expresar momentos de alegría y goce, porqué no hay nada más terapéutico para el mismo dolor que permitirse estos momentos revitalizadores.

El dolor está allá, eso ya lo sabemos, pero dejémosle en segundo plano tanto tiempo como sea posible. Y así como uno se puede divertir, también puede ejercer periódicamente un rol más activo, propositivo, de responsabilidad.

Sentir que, a pesar del dolor crónico, uno aún es capaz de gestionar aspectos de la propia vida. Aviso aquí a la persona cuidadora, que no se exceda en el cuidado y el proteccionismo.

3. En tercer lugar, poner atención a las necesidades de la persona cuidadora, la gran olvidada en ese tipo de relaciones de pareja tan asimétricas. Muy a menudo, el que cuida acaba encerrándose en su propio rol de persona fuerte, generadora de recursos, capaz de gestionar esta situación y cualquiera otra que pueda plantearse.

Pero a la vez es un rol que la mantiene atrapada, sin posibilidades de expresar debilidades, cansancio, preocupaciones o tristeza. Imaginemos qué sola y aislada se puede sentir una persona cuidadora cuando decide no compartir sus propios problemas para no añadir aún más dolor y sufrimiento a la pareja!

4. En cuarto lugar, y derivado del anterior punto, la persona cuidada puede dar la vuelta a su propio rol, aunque sea muy de vez en cuando, convirtiendose en cuidadora de la pareja.

Descentrarse de sí misma, abrirse al otro, escucharse, compartir su mundo interno.

Puede resultar paradójico sugerir este rol a una persona víctima del dolor crónico, que muy a menudo no siente fuerza ni capacidad para cuidarse de sí misma. Pero como muchas otras paradojas en psicología, resulta en muchos casos una buena manera de romper el círculo vicioso que se ha ido creando, y desaprender conductas y actitudes que no hacen más que reforzar el dolor.

El dolor crónico condiciona las relaciones, entre ellas la relación de pareja.

Le mete presión, hemos visto, hasta puede alterar su estructura.

En el presente post, hemos considerado aquéllos casos donde el dolor conforma un campo gravitatorio tal que rompe la simetría de la pareja, y origina los roles asimétricos de cuidador y cuidado. Una asimetría deficitaria que puede perjudicar la calidad de vida en pareja, y actuar negativamente en el curso del mismo transtorno doloroso.

Incidir en este patrón relacional puede mejorar la situación, en la relación de pareja y en el mismo dolor crónico, y así recuperar bienestar, tan frágil y costoso de mantener cuando el dolor crónico hace aparición y pugna para ocupar la centralidad de nuestra vida cotidiana.

La voz del paciente

Referencias bibliográficas:
Moix, Jenny (2006). Cara a cara con tu dolor. Técnicas y estrategias para reducir el dolor crónico. Barcelona: Paidós.

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