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Soluciones al dolor 4.8/5 (5)

Cuando no se puede eliminar como poner pequeñas soluciones al dolor

Cuando el dolor es incontrolable y “pequeñas soluciones al dolor” pueden ayudar

Poniendo soluciones

Cuando sentimos dolor, suceden diversas cosas.

La primera es que el dolor capta toda nuestra atención y empieza a adquirir protagonismo. Y eso acaba repercutiendo en nuestras emociones. “Las zonas en que experimentamos el dolor en el cerebro están junto a aquellas que procesan las emociones, como el miedo, la tristeza o el enfado. Se ha visto que el dolor mantenido durante tiempo afecta a cómo nos sentimos emocionalmente”, explica Andrés Martín, experto en mindfulness (algo así como tener la conciencia plena), terapias de reducción del estrés y el dolor.

Es como si al dolor que sentimos, le fuéramos sumando capas.

“Dolor y emociones se relacionan en una doble forma. Por un lado, el dolor afecta a las emociones, pero también como tú vivas esas emociones va a afectar al dolor”, señala Constanza González, psicóloga clínica (Sentit.es). “Si pienso cosas como ‘me voy a quedar así toda la vida, esto es lo peor que me puede pasar, este dolor no me deja hacer nada, soy incapaz de hacer nada…’ voy cargando al dolor con muchas cosas más, entonces me va a resulta difícil convivir con él“.

soluciones al dolor

El dolor físico conlleva a la larga al dolor emocional

“Es que te hundes psicológicamente”, confiesa Marta Gutiérrez aquejada de lumbalgias. “Cuando tenía varias crisis seguidas, no me podía ni levantar de la cama, tenía que anular todos los compromisos sociales y entonces empiezas a pensar y entras en un bucle psicológico destructivo, muy negativo.

Como te duele, te frustras; como te frustras, te duele más.

Y de ahí no sales. Además –confiesa– empiezas a pensar que no vales para nada, que todo lo haces mal”. Meditar Por eso, una de las terapias más efectivas y que mejores resultados obtiene en pacientes aquejados por dolencias crónicas es la psicológica.

“Lo que nosotros sentimos es sufrimiento y en ese sufrimiento está la sensación física pero también otras partes que tienen que ver con el proceso asociado con el dolor”, explica Martín, que añade: “Se trata de identificar todas esas piezas para que el dolor disminuya de intensidad. De esta forma, las personas comienzan a ser más funcionales y a hacer cosas que antes no podían”. Por ejemplo, algo tan trivial como volver a dar un paseo cada tarde, para personas aquejadas de fibromialgia o reuma.

Minfulness *, atención plena

Una de las herramientas que permiten identificar esos pensamientos negativos que amplifican el dolor es la meditación y en concreto el mindfulness o atención plena. Se trata de una herramienta milenaria, que hunde sus raíces en el budismo y en la filosofía zen, y que ha demostrado que es sumamente útil para manejar ese cóctel en el que se mezclan dolor y estrés. Eso sí, es preciso que la persona le dedique un tiempo y se aplique con disciplina.

mindfulness y fibromialgia

mindfulness Vivir el presente, alejando del cerebro el pasado y el futuro

Mediante la conciencia plena, la persona puede aprender a distinguir entre la sensación física y la emoción, entre los efectos de la acción y los de la reacción. También las técnicas de relajación son muy efectivas.

Jenny Moix psicóloga del dolor

Jenny Moix (JennyMoix.com) imparte talleres sobre cómo lidiar con el dolor crónico en algunos centros de atención primaria de Catalunya y una de las primeras cosas que les enseña a los asistentes es a organizarse el tiempo. “En los países subdesarrollados, donde la gente hace trabajos deslomadores, no les duele la espalda. En Occidente, la lumbalgia está muy relacionada con el estrés, con el hecho de que vamos todo el día con la lengua fuera. En los talleres le enseñamos a la gente a destacar qué actividades son importantes para ellos, y cuáles podría delegar o dejar de hacer.

“En ocasiones ves a señoras de 70 años con lumbalgias que les irradian a las piernas y las hacen ir cojas y que les planchan las camisas a sus nietos. Y eso no puede ser”, explica Moix. Otra de las cosas que aprenden los asistentes a estos talleres es a relajarse, porque así combaten el estrés, la ansiedad y el dolor.

La relajación tiene muchas ventajas terapéuticas: facilita la distensión muscular, disminuye el dolor y proporciona una sensación mayor de alivio. A menudo, incluso reduce la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea con la misma efectividad que un ansiolítico.

Jenny moix

Jenny moix la meditación es una técnica psicológica

“Debemos entender y aceptar que el dolor es parte de nosotros. No hay que luchar contra él, ni tampoco resignarnos –explica Constanza González, psicóloga clínica–. Lo normal en la vida es que haya dolor, físico y emocional, que vaya llegando y se vaya yendo.

La enfermedad forma parte de la vida,

como la muerte, y si aprendemos a aceptarlo, ya le estamos quitando mucho peso a ese dolor, y haciéndolo más pequeñito”. Y entonces es más fácil convivir con él.

*¿Pero qué es Mindfulness?
Mindfulness o ‘conciencia plena’ consiste en prestar atención, momento a momento, a pensamientos, emociones, sensaciones corporales y al ambiente circundante, de forma principalmente caracterizada por “aceptación” -una atención a pensamientos y emociones sin juzgar si son correctos o no-. El cerebro se enfoca en lo que es percibido a cada momento, en lugar de proceder con la normal rumiación acerca del pasado o el futuro.

En este contexto, la rumiación se define como una atención compulsivamente enfocada en síntomas de inquietud, sus posibles causas y consecuencias, contrariamente a sus soluciones. Rumiación se parece a ‘preocupación’ excepto que la rumiación se enfoca en sentimientos negativos y experiencias del pasado, mientras que la preocupación se ocupa de potenciales eventos negativos en el futuro.

Tanto rumiación como preocupación están asociados a la ansiedad y otros estados emocionales negativos. La rumiación ha sido estudiada como un factor cognitivo de vulnerabilidad a la depresión.

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