Tú, yo y la fibromialgia 4.95/5 (20)

Un día te levantas pensando que ya has vivido lo bueno y lo malo de la vida.
Que estás preparado para cualquier reto que se te ponga delante y crees ser la persona más fuerte del mundo, que equivocado estaba.

El día que la conocí, que acepte su solicitud de amistad me dije, que chica más guapa, parece simpática y te dejas llevar, quieres conocerla aunque viva en Italia a 2 mil kilómetros.

Yo aún seguía ajeno a la realidad, ignorante a lo que es de verdad desear vivir. A los pocos días tenía algo que decirme, algo muy importante que debía saber. Estoy enferma leí, tengo fibromialgia.

-¿Y qué es eso? me pregunté, ¿acaso debía afectar a nuestra amistad que acababa de empezar? ignorante de mi.

Me contó su historia, su vida llena de obstáculos y de tristezas, alegrías también, pero que por culpa del dolor se estaba hundiendo en el olvido.

Empecé a informarme sobre la enfermedad, quería saber que era y empecé a comprender que debía estar agradecido por las cosas que me habían pasado, buenas y malas, ya que siempre habrá alguien que de verdad esté sufriendo día a día, hora a hora, minuto a minuto. Pasaban los días, las semanas y ambos sabíamos que entre nosotros surgió un sentimiento que debíamos averiguar, algo especial que nos unía.

Era duro leer como sufría y me sentía impotente al no poder hacer nada por ayudarla, y aunque sigue siendo duro leerlo o escucharlo, al menos ya se lo que no debo hacer para cargarla de más peso.

Pasamos épocas de mucho hablar a otras de no saber nada, pero ahí estaba siempre ese sentimiento que nos acercaba.
La espera se hizo eterna, ya había agotado todos los encuentros imaginables e inimaginables, pero nunca imaginé en realidad como al final fue, un silencio, una mirada, un beso.

Mi primer contacto real contigo y con la enfermedad, dos mundos distintos intentando estar juntos, chocando pero aprendiendo.

Tú, yo y la fibromialgia

Nadie nace preparado para esto, debes aprender viviendolo, equivocandote, haciendo más daño sin querer a alguien que ya sufre y no necesita sufrir más. Al final vas adaptandote y sigues tomando la decisión de seguir adelante porque amas a esa persona y la quieres a tu lado el resto de tu vida.

Comprendes que no puedes fallar a una persona que sufre el dolor constante, y que en cualquier momento puede tomar una decisión drástica y apartarte para siempre de su vida si no aprendes y comprendes que esa persona te dejó entrar en su corazón para que le aportes confíanza, seguridad, fuerza, apoyo, comprensión y amor.

De eso se trata,de ser útil y fuerte más allá de los sentimientos.

Amo a esa mujer, y la amaré siempre y por eso respeto sus tiempos y sus espacios por encima de mis ganas de estar con ella,porque se que ella también quiere estar conmigo cuando la enfermedad le de un respiro.

Sigue luchando mi amor, aprendo a pasos agigantados.

Tengo errores, pero sé reconocerlosy sé rectificarlos.

Me enseñaste a no ser perfecto, que la perfección no existe y eso nos hará más fuertes y nos unirá más.

Te amo Justine Palazzolo

Juan Carlos Martinez Melchor©

La recibí hace dos días y por deseo expreso de su autor ha querido compartirla con tod@s vosotr@s. El amor es posible.

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2 comentarios
  1. Laura
    Laura Dice:

    Pues yo digo ole a juan Carlos por haber sido capaz de enamorarse y seguir con una persona con fibromialgia sabiendo lo duro q sería su vida al lado de justine
    Y q suerte la de justine, otras no tenemos la misma suerte, y eso q se habían enamorado antes q viniera la enfermedad, nos machacan y nos critican.

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