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¿Qué fué antes fibromialgia o depresión?

Javier Pérez-Pareja, Carmen Borrás, Alfonso Palmer, Albert Sesé, Felicidad Molina* y Juana Gonzalvo* Universidad de las Islas Baleares y * Unidad Médica Evaluadora de Valoración de Incapacidades (INSS Illes Balears)

Discusión
El hecho de no haber encontrado diferencias significativas en depresión entre los tres grupos estudiados está de acuerdo con lo indicado por autores como Galgo, Sánchez-Montero y Cabrera (2002), que señalan que la depresión puede preceder o acompañar a la fibromialgia aunque no constituye un factor implicado en la
etiología del síndrome.

Fibromialgia y depresión comorbilidad

Por el contrario, los datos sugieren que la existencia de relación entre fibromialgia y depresión pudiera tratarse de una cuestión de comorbilidad, o bien el estado de ánimo deprimido pudiera ser una consecuencia del padecimiento de fibromialgia.
En todo caso, estas cuestiones deberían ser estudiadas en mayor profundidad mediante instrumentos específicos; y, al menos, de momento, deberían considerarse únicamente como hipótesis explicativas de los resultados obtenidos.
Con todo, la última hipótesis señalada se vería refrendada por los principios de aprendizaje.

fibromialgia o depresión

fibromialgia o depresión

Según este modelo, el estado de ánimo deprimido en fibromiálgicos sería la consecuencia de las interferencias del dolor y de otros síntomas del síndrome en la vida cotidiana, tal es el caso de la fatiga persistente, en términos de no poder realizar las actividades que hasta el momento habían sido habituales (pérdida de reforzadores), así como de la anticipación del dolor produciendo inhibición comportamental con el mismo resultado, la pérdida de reforzadores. Sin embargo, esta cuestión si bien permitiría diferenciar a los pacientes con fibromialgia de la población normal, no permitiría diferenciar a éstos de otros grupos que padecen otros trastornos que decurren con dolor crónico.

Extraido de el Articulo Fibromialgia y emociones negativas

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Criterios Canadienses Sindrome de fátiga crónica

Documento Criterios Canadienses Sindrome de fátiga crónica, elaborado por los más prestigiosos estudiosos de esta enfermedad es un compendio de que és y como tratarla muy útil para los profesionales de la medicina que quieran ampliar los conocimientos y últimos avances en esta enfermedad.

Criterios Canadienses Sindrome de fátiga crónica

Traducción al Español de Criterios Canadienses Sindrome de fátiga crónica

Ha sido posible su lectura en español gracias al trabajo de traducción de Cathy Van Ryel y la revisión posterior de la tradución cientifíca del reumatólogo e investigador El Dr. Ferrán garcia fructuoso.

criterios canadienses sindrome de fatiga crónica

 

Puedes acceder al Documento de criterios canadienses de Sindrome de fátiga crónica

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Topiramato en el tratamiento del dolor crónico.Estudio

Topiramato: una alternativa para los pacientes con dolor neuropático de baja respuesta a los opioides y otros anticonvulsivantes

J. Cevas 1 , M. Somovilla 1 , C. Rodríguez 1 y J. L. García-Llano 1

Rev. Soc. Esp. Dolor 12: 93-97, 2005

CORRESPONDENCIA: Javier Cevas Servicio de Oncología y Cuidados Paliativos Fundación Rioja Salud Hospital de La Rioja Avda. de Viana, 1 26001 Logroño Tel.: 941 297 310. Fax: 941 249 445 e-mail: fcevas@frs.seris.es

RESUMEN

El dolor neuropático en los pacientes oncológicos representa un reto difícil, con tratamientos poco exitosos, que representan un desafío terapéutico para los clínicos dedicados al cuidado de estos pacientes. Recientes estudios han vuelto a demostrar la utilidad de los tratamientos con opiáceos en este tipo de dolor. La introducción de la gabapentina ha representado una esperanza para los pacientes y los sanitarios, pero presenta fracasos terapéuticos de difícil rescate.

Se presenta una casuística de 16 pacientes afectos de cáncer avanzado,

con dolor neuropático resistente a los tratamientos empleados, inclusive la gabapentina, introduciendo en ellos el topiramato a dosis bajas como forma de tratamiento de rescate. De los 16 pacientes tratados, 7 logran un control satisfactorio del dolor, rebajando la escala de intensidad del dolor más de un 50%. Se reflejan las características de los pacientes, las escalas de valoración empleadas y los efectos secundarios registrados.

Tres de los pacientes abandonaron la medicación antes de tiempo por efectos psicológicos.

Palabras clave: Dolor neuropático. Resistencia a tratamiento. Topiramato.

1 Servicio de Oncología y Cuidados Paliativos.

Fundación Rioja Salud. Hospital de la Rioja.

Logroño. Recibido: 22-03-04. Aceptado: 10-02-05.

INTRODUCCIÓN

El término de dolor neuropático es aplicado a un gran número de síndromes dolorosos, siendo normalmente secundario a una lesión sobre sistema nervioso central o periférico. Se suele asociar con alteraciones de la sensibilidad táctil (hipoestesia, alodinia, hiperpatía) del territorio afectado por el dolor.

Cuando el daño neurológico ha afectado a un gran plexo suele acompañarse de alteraciones de la fuerza del miembro y de un grado variable de amiotrofia. Frecuentemente se asocia el dolor neuropático a otros tipos de dolor en los pacientes con cáncer, necesitándose identificar y tratar cada uno de los diferentes dolores para llegar a un buen control de los síntomas (1).

Dentro de la fisiopatología del dolor neuropático

se admite que este puede ser mantenido por mecanismos periféricos o del sistema nervioso central (SNC). Dentro de los mecanismos de mantenimiento dependientes del SNC existe un sustrato bioquímico importante para el mantenimiento de la hiperactividad neuronal y de la percepción dolorosa anormal (1): — Aumento de la actividad glutaminérgica excitatoria, involucrando receptores NMDA, que originan reacciones intracelulares en cascada responsables de la hiperexcitabilidad neuronal.

— Cambios en los canales del sodio, que alteran la excitabilidad de la membrana neuronal. —

Pérdida de la inhibición endógena y disminución de la inhibición gabaminérgica, opioide y monoaminérgica.

Estos mecanismos justifican la introducción de nuevos medicamentos,

hasta ahora llamados coadyuvantes, como son los anticonvulsivantes gabaérgicos y los bloqueantes de los canales del sodio para el control del dolor neuropático. Por otra parte la utilización de los opiáceos va ganando terreno, anteriormente perdido, en el tratamiento del dolor neuropático, gracias al mejor conocimiento de la fisiopatología del mismo, así como por los resultados obtenidos con su correcta aplicación, normalmente asociados a los antidepresivos tricíclicos o los gabaérgicos (2,3).

Otros medicamentos, como los antagonistas de los receptores NMDA,

de los que la ketamina representa el medicamento más efectivo, son también usados por vía subcutánea para el tratamiento del dolor neuropático por cáncer. Un opiáceo bien conocido, como la metadona, también posee efecto bloqueador de los receptores NMDA (4,5).

Los tratados de analgesia reconocidos, introducen los medicamentos anticonvulsivantes si el dolor es paroxístico o lancinante, realizándose de todas formas esta introducción de manera más temprana, debido a la reconocida eficacia y, posiblemente, el futuro de uso pase por la combinación de estos medicamentos ya desde el primer momento y no sólo en los momentos de rebeldía o falta de resultados terapéuticos (4-8).

Dentro de los fármacos antiepilépticos

usados en los pacientes con dolor neuropático, se posee más experiencia en el uso de la carbamacepina y progresivamente los gabaérgicos van tomando posiciones, representando la gabapentina el medicamento de referencia, siendo el papel de los nuevos tratamientos como el felbamato, lamotrigina, zonisamida, topiramato y oxcarbazepina de uso momentáneamente minoritario (9).

El topiramato es un monosacárido derivativo

que modula los voltajes dependientes de los conductos del sodio, potencia el ácido gammaaminobutírico (GABA) y bloquea un subtipo de los receptores del glutamato (el ácido alfa-amino 3-hidroxi-5 metiloxazol- 4 propiónico). Es rápidamente absorbido y exhibe una farmacocinética lineal. El topiramato rápidamente alcanza los niveles del GABA mediante desplazamiento por inhibición competitiva. El GABA es un aminoácido que inhibe la neurotransmisión, actuando sobre dos subtipos de receptores, GABA A, receptor pentamérico transmembrana que se une a GABA, barbitúricos, benzodiacepinas, neuroesteroides y etanol.

El GABA B

es un regulador de los canales de calcio y potasio, guiando su influjo hacia la guanosina trifosfato (GTP) de unión a proteínas. Cuando los GABAA o GABA B están activados, permiten la entrada de cloro y la salida de potasio, resultando en una inhibición del impulso de transmisión doloroso a la neurona postsináptica (10,11). El topiramato modula la conductancia voltaje dependiente del sodio y aumenta la entrada del cloro estimulada por el GABA. Este aumento del aflujo del cloro mediado por el GABA puede representar un mecanismo que contribuye al impacto del topiramato en el control del dolor neuropático.

También bloquea los canales de aflujo del calcio al interior de la célula,

de tipo voltaje dependiente, como otro mecanismo de actuación en la fisiología de las neuronas (12- 15). En cuanto a los efectos adversos, los más comunes afectan al SNC y son leves o moderados. Incluyen somnolencia, fatiga, enlentecimiento psicomotor y problemas de concentración. Estabiliza el ánimo de los pacientes y provoca pérdida de peso en cerca de un 30% de los pacientes (13-15).

OBJETIVO DEL ESTUDIO

Se han seleccionado durante los años 2000 y 2001, los pacientes afectos de cáncer, con diagnóstico de dolor de carácter neuropático preponderante, que han sido tratados con medicación convencional incluyendo la gabapentina sin obtener control clínico evidente. Se han excluido todos aquellos casos susceptibles de tratamiento mediante técnicas invasivas, al considerarlas de indicación en estos pacientes.

Los objetivos asignados al estudio fueron:

1. Utilizar el topiramato en pacientes refractarios a otras medicaciones para demostrar su efectividad.

2. Valorar su efectividad según las escalas de medida de dolor neuropático.

3. Cuantificar la dosis efectiva y forma de administración.

4. Describir los efectos secundarios.

5. Describir las causas de abandono.

MATERIAL Y MÉTODOS

Durante el periodo de estudio, años 2000 y 2001, se han incluido un total de 16 pacientes con las características descritas de dolor por cáncer, de predominio neuropático, resistentes a otras formas de tratamiento médico, incluida la gabapentina y no candidatos a técnicas invasivas. En todos los pacientes se valoró la intensidad del dolor mediante escala analógico visual y se valoró el componente de alodinia e hipersensibilidad mediante la escala de LANS.

Una vez comprobado que los pacientes cumplían las características de inclusión,

se comenzó el tratamiento con topiramato, por vía oral, comenzando a dosis bajas de 12,5 mg cada 12 horas, subiendo progresivamente la dosis, de forma que el segundo día se administraban 25 mg cada 12 horas y posteriormente cada semana se aumentaba la dosis 25 mg cada 12 horas hasta controlar el dolor o superar los 150 mg cada 12 horas. Cada semana se valoraba la intensidad de dolor mediante EVA y cada 15 días la alodinia e hipersensibilidad mediante escala de LANS.

RESULTADOS

Descripción de los pacientes

Se tratan un total de 16 pacientes afectos de cáncer con afectación de dolor neuropático que reúnen las características enumeradas en la Tabla I. Todos estos pacientes se encontraban en estadio avanzado de su enfermedad, siendo todos ellos metastásicos, salvo el caso del paraganglioma y los cordomas, que eran localmente avanzados e irresecables.

TABLA I.

NÚMERO DE PACIENTES Y SUS DIAGNÓSTICOS

Carcinoma de próstata 8

Carcinoma de pulmón 3

Cordomas 2

Carcinoma de ovario 1

Melanoma 1

Paraganglioma 1

Tratamientos previos

En todos los casos los pacientes habían recibido opiáceos de forma previa, en diferentes formas de administración, tanto oral rápida, retardada, fentanilo transdérmico y morfina subcutánea. En todos los casos se introdujo de forma previa la gabapentina, considerando la dosis de 1.600 mg como mínima para definir la falta de actividad de dicha droga, alcanzando 4 pacientes la dosis de 2.400 mg diariamente como forma de tratamiento, sin efectividad terapéutica. También estos pacientes habían recibido de forma previa medicamentos coadyuvantes como la dexametasona, sin resultados favorables.

Territorios afectos

De los 16 pacientes tratados 10 presentaban afectación de territorio ciático y pélvico-perineal, 4 de territorio costal y 2 de territorio braquial. Siete de los 16 pacientes tratados, lograron un control satisfactorio del dolor (43,75%) rebajando la escala de intensidad de dolor (EVA) más de un 50%. Dos enfermos consiguieron una escala inferior a 3 mantenida en más de dos meses.

El seguimiento promedio de los pacientes fue de cuatro meses,

con límites de 2 a 12. Si valoramos la escala de LANS para valoración de hipersensibilidad y alodinia, 11 enfermos consiguen rebajar su escala inicial más de un 50% y 5 logran una escala de alodinia e hipersensibilidad dentro de la normalidad. Es evidente una mejora más importante en la conducción neurológica que en la EVA de dolor, probablemente por expresar un concepto global del dolor. La dosis máxima tolerada, sin efectos secundarios notables, fue de 125 mg cada 12 horas (250 mg.día -1 ), siendo la dosis media eficaz de 40 mg cada 12 horas (80 mg.día -1 ).

Efectos secundarios

Dentro de los efectos secundarios registrados en estos pacientes, destaca el hecho de que 3 enfermos abandonaron el estudio en la tercera semana de tratamiento por intolerancia “psíquica”, definida en un caso por la inducción en el paciente de un nerviosismo extremo, que cesó tras su administración y en 2 casos por imposibilidad de concentración y expresión verbal correctas, valorando los pacientes mejoría notable tras el abandono de la medicación. El resto de los efectos secundarios detectados fueron los enuemerados en la Tabla II.

TABLA II.

EFECTOS SECUNDARIOS

Somnolencia 7 pacientes (43,75%)

Sudación 2 pacientes (12,5%)

Temblor distal 3 pacientes (18,75%)

Vómitos leves 3 pacientes (18,75%)

Pérdida de peso 0 Ganancia peso > 5% 4 pacientes (25%)

DISCUSIÓN

El dolor neuropático se produce por destrucción, infiltración, compresión de tejido nervioso, pudiendo tener dos formas principales de manifestaciones clínicas, bien disestésico como el ocasionado tras el herpes zóster o bien el dolor neurálgico, con paroxismos o dolor lancinante, como el de la neuralgia del trigémino. En nuestros enfermos de cáncer avanzado, con diferentes formas de dolor, la clasificación de un dolor neuropático en una de las dos formas descritas es muchas veces imposible, ya que se mezclan ambas características y frecuentemente diferentes tipos de dolor.

En la práctica clínica

esto dificulta enormemente la valoración de la intensidad del dolor y por tanto su alivio, así como se precisa algún sistema de valoración de los componentes específicos del dolor neuropático, como son la alodinia y la hipersensibilidad. Dentro de nuestro estudio hemos aplicado como valoración de la intensidad de dolor la escala visual analógica y como valoración de los componentes de alodinia e hipersensibilidad la escala de LANS, fácilmente valorable en la práctica clínica diaria por personal entrenado.

Los enfermos tratados

son los más resistentes a los tratamientos convencionales empleados e incluso pueden englobarse en resistencia a fármacos como la gabapentina. No obstante presentan resultados favorables al empleo de productos como el topiramato, sin efectos tóxicos relevantes, aunque con resultados no espectaculares, como es lógico en este tipo de pacientes.

Los tres casos de abandono del tratamiento

fueron decisiones de los propios pacientes debidas a nerviosismo, intolerancia psíquica y alteraciones en la ideación y torpeza mental, posiblemente más inducidos por la polimediación que por el propio topiramato, aunque los pacientes mejoraron en estos aspectos tras el abandono de la droga. Estos pacientes habían recibido de forma previa tratamientos con antidepresivos del tipo de la flutamida y paroxetina como característica coincidente.

Por otra parte,

no se registró pérdida de peso en el periodo de control y sí ganancia, siempre inferior al 5% del peso total, probablemente debido al mal estado previo de los pacientes, en donde el alivio obtenido justifica esta ganancia de peso inesperada.

En la revisión bibliográfica efectuada, se han encontrado referencias adecuadas para considerar la introducción del topiramato dentro del arsenal de tratamiento destinado al dolor neuropático, como es el caso de los trabajos de Portenoy (10), Tremont Lukas (12) y Rosenfeld (14) que describen el mecanismo de acción del fármaco y su utilización, pero hay pocas descripciones de su uso en pacientes con baja respuesta a opioides y otros anticonvulsivantes.

El trabajo publicado por Biton (16)

describe y concreta el proceso de la titulación y el estudio de la tolerabilidad, pero apenas se introduce la comparativa de eficacia clínica comparado con otros medicamentos. En el estudio de Jenson (17) se introducen más datos clínicos comparativos con el presente trabajo, reflejando en un subapartado la actividad del topiramato tras el fracaso de la gabapentina, pero no es el objeto del estudio descrito su comparación, no pudiendo por tanto, compararse cifras de ambos estudios. Podemos concluir que el uso de agentes como el topiramato representa una esperanza en estos pacientes difíciles y de cara al futuro, la introducción más temprana y posiblemente en combinación de fármacos gabaérgicos represente un futuro más halagüeño en estos casos.

El topiramato es por tanto un fármaco útil en el tratamiento del dolor neuropático, a dosis bajas, y el futuro posiblemente pase por su uso más temprano y en combinación, sobre todo en pacientes rebeldes al tratamiento convencional.

NOTA CLÍNICA 93

Cevas J, Somovilla M, Rodríguez C, García-Llano JL.

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Cancer pain: A monograph on the management of cancer pain. Health and Welfare Canada, Otawa, ON 1984.

2. Bruera E, Watanabe S. New developements in the assesment of pain in cancer patients. Support Care Cancer 1994; 2: 312-8.

3. Ingham J, Portenoy R. Symptom assesment. In: Cherny N, Foley K, eds. Hematology and oncology clinics of North America, pain and palliative care. Philadelphia: W.B. Saunders Company 1996. p. 21- 40.

4. Bruera E, Ripamonti C. Alternate routes of administration of opioids. In: Patt R, ed. Cancer Pain. Philadelphia: J.B. Lippincott Company 1993. p. 161-84.

5. Bruera E, Mac Donald S. audit. Methods: the Edmonton symptom assesment system. In: Higginson I, ed. Clinical audit in palliative care. Oxford: Radcliffe Medical Press 1993. p. 61-77.

6. Management of pain. In: Doyle D, Hanks G, MacDonald N, eds. Oxford textbook of palliative medicine. Oxford: Oxford Medical Publications, 1994. p. 140- 281.

7. Faisinger RL, Bruera E. How should we use transdermal fentanyl for pain management in palliative care patients? J Palliative Care 1996; 12: 48-53.

8. De Stoutz N, Bruera E, Suárez Almanzor M. Opioid rotation for toxicity reduction in terminal cancer patients. J Pain Symptom Manage 1995; 10: 378-84.

9. Bruera E, Ripamonti C. Adjuvants to opioid analgesics. In: Patt R, ed. Cancer Pain 1993; 10: 143-60.

10. Portenoy R. adjuvant analgesics agents. In: Cherny N, Foley K, ed. Hematology and oncology clinics of North America: pain and palliative care. Philadelphia: W.B. Saunder Company 1996. p.103-20.

11. Oneshuck D, Bruera E. The dark side of adjuvant analgesic drugs. Progress in Palliative Care 1997; 5: 5-13.

12. Tremont-Lukats IW, Megeff C, Backonja MM. Anticonvulsivants for neuropathic pain syndromes: mechanisms of action and place in therapy. Drugs 2000; 60: 1029-52.

13. Beydoun A. Pharmacotherapy of painful peripheral neuropathies. Progress in anesthesiology 1999; 11: 27-35.

14. Rosenfeld WE. Topiramate: a review of preclinical pharmacokinetic, and clinical data. Clin Ther 1997; 19: 1294-308.

15. Privitera MD. Topiramate: a new antiepileptic drug. Ann Pharmacother 1997; 31: 1164-73.

16. Biton V, Edwards KR, Motouris GD, Sackellares JC, Harden CL, Kamin M. Topiramate tritation and tolerability. Ann Pharmacother 2001; 35: 173-99.

17. Jenson MG, Royal MA, Sameh Ward, et al. Topiramate for the treatment of neuropathic syndromes and chronic pain. American Journal Pain Management 2002; 12: 16-23.
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incapacidad total para una limpiadora que sufre fibromialgia

El TSJPV declara la incapacidad total para una limpiadora que sufre fibromialgia

condena a la seguridad social a pagarle una pensión vitalicia de 480 euros mensuales

Incapacidad Fibromialgia.

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha declarado la incapacidad total permanente para ejercer su trabajo habitual a una empleada de la limpieza, de 51 años, que sufre fibromialgia.

La sentencia condena a la Seguridad Social a abonar a la trabajadora una pensión vitalicia del 55% de su base reguladora de 873 euros mensuales, lo que supondrían 14 pagas anuales de 480 euros, además de “las mejoras, incrementos y revalorizaciones que procedan”.

La resolución judicial estima el recurso de suplicación de la empleada de la limpieza frente a la Seguridad Social y revoca la sentencia de octubre de 2005 del Juzgado de lo Social número 1 de Bilbao que falló en contra de la demandante.

Incapacidad fibromialgia

Incapacidad fibromialgia

síndrome depresivo

El TSJPV considera probado que la trabajadora sufre fibromialgia con contracturas musculares e hiperalgesias generalizadas con limitación de la movilidad cervical y dorsolumbar de al menos un tercio. Además, indica que, aunque no ha habido afectación neurológica, se le ha sometido a tratamiento en la unidad del dolor, sin mejoría de síntomas, aún con mínima actividad física. La mujer también padece síndrome ansioso-depresivo reactivo a factores estresantes, entre ellos, familiares.

“Las dolencias de la demandante, consistentes en la fibromialgia con dolor y limitación de la movilidad vertebral en al menos un tercio, van a impedirle la realización de esas tareas, dado que precisa una actividad física continuada, aunque sea moderada, que va a causarle un sacrificio excesivo, con dolor en los puntos gatillo y contracturas musculares e hiperalgesias generalizadas, sin mejoría del dolor pese al tratamiento específico en la unidad del dolor”, señala.

Además, recuerda que el dolor que siente la empleada “se produce incluso con la mínima actividad física”. Por ello, declara la incapacidad permanente total para desarrollar su profesión habitual.

Noticias de Gipuzkoa

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Fibromialgia en Reumatología clasificada por la OMS

¿Por qué se trata la fibromialgia en reumatología?

Oigo que la fibromialgía es una enfermedad neurológica, lo leo y no logro entender porque se trata la Fibromialgia en reumatología. ¿Tienes esta duda?

Este articulo te dá la clave de que especialista debe tratar la enfermedad. Independientemente los neurológos también te pueden diagnosticar y tratar, los que se especializan en Fibromialgia.  Actualizado a 2016 por Fibromialgia Noticias.

La fibromialgia; el reumatismo no especializado.

La organización mundial de la salud es la que define a la Fibromialgia como una dolencia ubicada en el área de la reumatología. Las pruebas médicas no consiguen certificar el dolor, por lo que obtener un diagnóstico de esa enfermedad, que añadido a los síntomas propios de la enfermedad impide, por ejemplo, causar baja por invalidez permanente y el enfermo ha de recurrir a los tribunales de lo social.

Dificíl de diagnosticar, se supone, afecta a 1.200.0000 personas en España.

Sociedad Española de Reumatologia

Fibromialgia en Reumatología clasificada por la OMS

OMS clasifica Fibromialgia en Reumatología

¿Quieres conocer más datos sobre como la fibromialgia es reconocida por la Organización mundial de la Salud?

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Posibles nuevos tratamientos fibromialgia 2006

Edición y traducción| Fibromialgianoticias.com

En el 2006 ASRA (American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine) en San Francisco, California fué presentado un posible tratamiento más eficaz para la fibromialgia.

sociedad americana medicina

Ketamina para fibromialgia

Dos estudios presentados por ASRA (American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine) en San Francisco, California fué el uso de cetamina en pacientes con fibromialgia. Recomendada en casos rebeldes a tratamientos, la cetamina actúa directamente como inhibidor del receptor NMDA (responsable de la perpetuación del dolor). Estudios comprobaron que pacientes tratados con cetamina, en algunas situaciones, dejaron de presentar cuadros de dolores agudos, en algunos episodios, como crisis menos dolorosas.

Caracterizada con sintomas como dolor en varias partes del cuerpo, fátiga inexplicable, irritabilidad, depresión y sensación de hormigueo en brazos y piernas: La fibromialgia es un sindrome de dificil diagnóstico que puede ser enmascarada por los sintomas descritos anteriormente, afecta del 2% al 5% de la población osea la padecen de 3,5 a 8,9 millones de brasileños.

Alteraciones fibromialgia

Aproximadamente el 90% presentan un cuadro de fatiga, entre el 44 y 56% tienen cefaleas y ateraciones del sueño entre un 56 a 86% de los casos.

En Brasil esta nueva opción de tratamiento ya es recomendado por la reumatóloga Evelin Goldenberg. “Notamos que algunos pacientes que no respondian o no presentaban un resultado satisfactorio con la medicación existente . Con el uso de la Ketamina percibimos una mejora de los episodios y en algunos casos, ante la ausencia, devolviendo la autoestima al paciente”comenta a Dra. Evelin Goldenberg, maestra y doctora en reumatológia por la universidad de Sao Paulo (UNIFESP)- Escuela paulista de Medicina que tuvo la oportunidad de participar en el congreso de este año.

“La fibromialgia no tiene cura, pero puede ser controlada y con la ayuda del médico, permitir una mejora en la calidad de vida del paciente independientemente de la edad” Concluye la reumatóloga.

Actualizado a 2016
Uso de la ketamina en dolor crónico

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Enfermedades reumatológicas. Mil caras para una enfermedad

Enfermedades reumatológicas

Mil caras para una enfermedad

Esther, Verónica, Alicia, Elena y Mari Carmen son cinco de las miles de mujeres y hombres que en Canarias sufren alguna de las más de 300 enfermedades reumatológicas descritas en la literatura médica; padecen dolores y rigidez en las articulaciones, pero todas ellas luchan por mantener autonomía y mejorar su calidad de vida.

Todas ellas se han levantado alguna vez con rigidez en alguna parte del cuerpo y todas han sufrido también brotes agudos de una enfermedad cíclica cuyas causas todavía se desconocen y de las que, según reconocen los médicos, todavía queda mucho por saber.

Estas patologías, según explicó el reumatólogo del Hospital Unviersitario de Canarias (HUC), Federico Díaz, se definen como “cualquier dolor ostearticular”, pueden dañar a articulaciones, músculos y/o huesos causando estas molestias y afectan, principalmente, a mujeres de entre 40 y 60 años.

Enfermedades reumatológicas. Degenerativas,  inflamatorias y metabólicas

Díaz dividió estas enfermedades en tres grupos: las degenerativas, como la artrosis; las inflamatorias, como la artritis reumatoide, el lupus o la espondilitis anquilosante; y las metabólicas, como la osteoporosis.

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Artrosis

Es una enfermedad degenerativa que provoca el desgaste de las articulaciones y que afecta sobre todo a personas de edad avanzada. Puede ser más o menos precoz en función de cómo se haya utilizado la articulación a lo largo de la vida y de la existencia de traumatismos o infecciones previas. No obstante, Federico Díaz apuntó que en su aparición también influye un componente genético, sobre todo en aquella que afecta a las articulaciones de los dedos.

Federico Díaz hizo hincapié en que la obesidad es el principal factor de riesgo de estas enfermedades y que, por lo tanto, descargar de peso la articulación es muy importante de cara a reducir los síntomas de esta patología. También se refirió a la existencia de fármacos analgésicos que mejoran la calidad de vida de estos pacientes, como el paracetamol o los antiinflamatorios, y a que cuando al paciente le duele la articulación cuando está en reposo es cuando se hace necesario sustituir ésta por una prótesis.

Algo de lo que Alicia no quiere saber nada.

Ha pasado ya muchas veces por quirófano y prefiere no repetir experiencia, a pesar de que los médicos están comenzando a recomendarle que se someta a esta operación. Tiene 71 años y a los 23 empezaron a molestarle las rodillas.

No puede caminar mucho, ni bailar, ni subir las escaleras como le gustaría, además sufre cuando hace las labores del hogar, sin embargo sabe que no puede quedarse quieta. “Esta enfermedad te limita mucho, pero hay que seguir adelante y luchar”, subraya, tras asegurar que no se pierde ni las clases de natación ni las sesiones de rehabilitación. Consciente de que éstas son básicas para “tener una calidad de vida mínima”. “Lo que no puedo es enroscarme y morir”, insiste, a pesar de los dolores de rodilla que alivia “a base de paracetamol diario”.

Artritis reumatoide

A los 15 años a Esther Henricson le diagnosticaron artritis reumatoide y desde entonces dejó su vida en Suecia para mudarse a Tenerife con su tía y aprovechar así las ventajas de un clima que mejoraba los síntomas que ya comenzaba a padecer.

Pero el clima no ha sido el único factor que le ha permitido vivir su enfermedad manteniendo su independencia, también han sido determinantes su ímpetu, sus ganas de seguir activa, la forma con la que se ha enfrentado a su enfermedad y, como ella misma dice, su “energía positiva”.

“Si me hubiera quedado en Suecia ahora estaría en una silla de ruedas”, asegura esta chicharrera de adopción, cuya tía fundó las instituciones para el reumatismo en Canarias que han permitido que todavía hoy muchas personas de su país natal sigan viniendo a Tenerife a tratarse su reuma.

El dolor es lo más difícil de llevar

Apunta que hasta hace cinco años, cuando comenzaron a deformarse sus manos, no se había preocupado por esta enfermedad, cuyos dolores la han obligado a tomar hasta seis aspirinas al día, además de a implantarse varias prótesis tanto en la mano como en la rodilla. “El dolor es lo más difícil de llevar”, apunta esta luchadora consciente de que la familia de un enfermo puede llegar a sufrir tanto o más que ellos. Por eso, siempre ha tratado de enfrentarse a la artritis “no parando la pata” y “con una sonrisa en la boca”, porque esto “alarga la vida”, insiste.

“Es difícil, pero hay que intentarlo”, concluye la que fue hace doce años cofundadora de la Asociación Tinerfeña de Enfermos Reumáticos (Aster).

más invalidantes; La artritis reumatoide

Ella forma parte del 0,5 por ciento de la población española afectada por esta enfermedad reumática, que es de las más invalidantes. La artritis reumatoide se caracteriza por la inflación de la articulación afectada y, aunque si se deja evolucionar acaba por desgastarla provocando artrosis, su origen -a diferencia de esta última- se encuentra en la membrana sinovial (tejido que recubre la articulación) y no en el cartílago.

Federico Díaz precisó que esta inflamación se debe a una reacción del sistema autoinmune, cuya causa se desconoce. “El sistema inmunológico, que es el que nos defiende de las infecciones, por algún motivo empieza a reaccionar contra nuestro propio organismo”, explicó el reumatólogo, quien definió esta patología como “fundamentalmente articular”.

Lupus

Algo parecido ocurre con el lupus, aunque en este caso el organismo desarrolla anticuerpos contra tus propias estructuras, lo que puede afectar a órganos internos como los riñones, los pulmones o el corazón, además de a los ojos, la pleura o las plaquetas. “En el lupus se afecta casi todo y, en algunas ocasiones, las articulaciones. Son el recorrido de un mismo péndulo”, enfatizó el especialista del HUC, quien indicó que mientras que para el tratamiento de la artritis se utiliza el metrotezato -un fármaco usado en oncología, pero a dosis mucho más bajas-, a los pacientes con lupus se prescriben dosis bajas de corticoides y antimaláricos.

Su hija tiene ahora 11 años.

“A base de corticoides” ha estado Verónica desde que hace 14 años le dijeron que padecía esta enfermedad, de la que -apunta- no sabía nada y de la que no le gusta hablar. Entonces tenía 22 años y de repente se le agarrotaron las manos, empezó a bajar kilos y le subió la fiebre. Los médicos le diagnosticaron lupus y le dijeron que era una enfermedad que iba a tener de por vida. No obstante, asegura que hace una vida normal, incluso -a pesar de que los especialistas no lo recomiendan- se “arriesgó” a tener un hijo y le salió bien. Su hija tiene ahora 11 años.

Para ella, el apoyo de la familia ha sido fundamental, aunque señala que lo que más la ha curado es “no saber de la enfermedad”. “Cuidarte sí, pero sin hablar demasiado de ella”, apunta Verónica, quien desde entonces tiente prohibido tomar el sol, ya que de esta forma “se activa la enfermedad”.

Espondilitis anquilosante

Esta patología reumatológica crónica afecta al 0,1 por ciento de la población y se caracteriza por la inflamación de las estructuras osteoarticulares de la columna vertebral y, particularmente, la articulación entre el sacro y la pelvis, dando lugar a la sacroileitis (inflamación de las articulaciones sacroilíacas).

En su fase más avanzada lleva a que las vértebras afectadas se fusionen, causando pérdida de movilidad además de dolores intermitentes. Es la única de las enfermedades reumáticas que afecta a más hombres que mujeres.

A Mari Carmen Casais le diagnosticaron esta enfermedad con 25 años, a pesar de que ya había tenido brotes. Recuerda que al principio lo vio todo bastante “negro”, pero enseguida se repuso y preguntó qué cosas podía hacer y cuáles no. Una de las peores crisis que le han dado le impidió moverse durante varios días. “No fue el primer episodio que me dio, pero sí el más doloroso porque me vi muy dependiente. Entonces me dije que tenía que hacer algo”, apunta María del Carmen, quien nada más pasar lo peor fue directamente a la piscina a nadar, pues el ejercicio es “vital” para estas personas.

Osteoporosis

El 60 por ciento de las mujeres mayores de 70 años sufre de esta enfermedad que provoca la disminución de la masa ósea y que, por lo tanto, predispone a la fractura fundamentalmente en tres sitios: muñeca, vértebras (aplastamiento) y cadera, siendo esta última las más seria. Su principal causa es la reducción de los niveles de estrógenos en las mujeres en el momento de la menopausia y una prueba, la densitometría -que mide la cantidad de calcio por centímetro cuadrado que tiene el hueso- permite diagnósticarla. Federico Díaz explicó que el tratamiento estándar de esta enfermedad se basa en la prescripción de bisfosfonatos y suplementos de calcio y vitamina D.

Fibromialgia

El doctor Díaz reseñó que esta patología tiene un elevado componente funcional. Reconoció que los médicos conocen poco sobre su naturaleza y no tienen demasiadas armas terapéuticas para combatirla. Asimismo, apuntó que, a pesar de ser una enfermedad reumatológica, no puede ser incluida en ninguno de los tres grupos descritos antes.

Díaz la definió como “una percepción anómala de los dolores habituales” y manifestó que no están claras sus causas, aunque muchos las achacan a un trastorno depresivo evidente. “Estas pacientes tienen dolores en múltiples localizaciones y los médicos no somos capaces de saber por qué”, subrayó el especialista, tras precisar que, además, las personas con fibromialgia -en su mayoría mujeres- sufren también trastornos del sueño y tienen que enfrentarse a la la incomprensión de una buena parte de la sociedad.

llorar de dolor

Algo que confirma Elena, quien, a pesar de que confiesa que ha llegado a “llorar de dolor”, asegura que el mayor problema de las mujeres que tienen fibromialgia es éste.

Indica que los dolores que padece desde 1991 “no se pueden explicar” y que son tan intensos que, en ocasiones, le impiden hacer cualquier cosa, incluso concentrarse o trabajar, lo que a su vez les genera problemas laborales y familiares. Por ello, una de las principales reivindicaciones de este colectivo es lograr que la fibromialgia sea considerada motivo de incapacidad laboral permanente. “Tienen días buenos y días malos”, apunta Elena, quien después de recorrer las consultas de muchos especialistas sin saber qué le pasaba, cuenta que sintió un alivio importante cuando pudo ponerle nombre a su enfermedad.

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El Día (España)

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Fibromialgia y adrenalina

«La fibromialgia está relacionada con la secreción excesiva de adrenalina»

«Estamos muy lejos de un tratamiento uniformemente efectivo; los fármacos hay que darlos con cuidado»

Manuel Martínez-Lavín dirige el departamento de Reumatología del Instituto Nacional de Cardiología de México. Hoy participa en la V Jornada de puertas abiertas sobre Fibromialgia y Fatiga Crónica, organizada por la Liga Reumatológica Asturiana. Se desarrollará en el teatro Filarmónica de Oviedo, entre las diez de la mañana y las ocho de la tarde.

-¿Cómo puede definirse la fibromialgia?

-Es un padecimiento crónico caracterizado por un dolor generalizado. A estas personas les duele todo el cuerpo, les duele mucho y de manera constante. Este dolor generalizado se acompaña de un cansancio profundo que no mejora con el descanso, un sueño no reparador; de una sensación de pinchazos, hormigueo y calambres en brazos y piernas; y de cólicos abdominales. Y, de forma característica, estas personas tienen una sensibilidad excesiva a la palpación en diversas partes del cuerpo.

-¿Cuándo comenzó a ser diagnosticada como tal enfermedad?

-Desde hace mucho tiempo se conocía que había personas que sufrían dolores de manera crónica. Pero la etapa científica de la fibromialgia comienza en la pasada década de los 90, cuando se definieron los criterios de la enfermedad. Esto permitió avanzar en su conocimiento.

-¿Existe consenso entre la comunidad médica sobre los criterios para el diagnóstico?

-De manera definitiva son los criterios establecidos por el Colegio Americano de Reumatología, que prácticamente son seguidos de manera universal.

-¿Cuál es la prevalencia de la fibromialgia?

-Es más o menos la misma en las diversas partes del mundo, y oscila entre el dos y el cinco por ciento de la población general. Es una proporción alta. La inmensa mayoría de los afectados son mujeres.

-¿Motivos?

-No se conocen con precisión. Se supone que, en primer lugar, por factores hormonales; y, luego, pensamos que también influye el sistema nervioso autónomo.

-¿De qué modo?

-Nuestro sistema principal de regulación se llama autónomo porque no lo gobernamos con el cerebro. Mantiene las funciones vitales de nuestro cuerpo: la presión arterial, la frecuencia del pulso, la respiración… entre otras muchas. Este sistema tiene una rama aceleradora, el sistema nervioso simpático, que trabaja mediante la secreción de adrenalina. Cuanta más adrenalina produzcamos, más aceleradas están las funciones de nuestro cuerpo.

-Usted publicó en 1998 un trabajo que contenía algunas conclusiones novedosas.

-La principal es que pudimos constatar que las mujeres afectadas por fibromialgia segregan un exceso de adrenalina día y noche. Este factor explica que el 90 por ciento de los afectados sean mujeres, porque las mujeres segregan más adrenalina que los varones.

-¿Es un factor común a todas las enfermas?

-No a todas, pero sí a un grupo importante.

-¿A qué se debe el incremento de casos de fibromialgia registrado en los últimos tiempos?

-Puede obedecer a dos factores. Por un lado, a que los médicos están más familiarizados con la enfermedad y la diagnostican con mayor precisión. Y un segundo factor está muy probablemente relacionado con el estrés de la vida moderna.

-¿Cómo están evolucionando los tratamientos?

-Todavía estamos muy alejados de un tratamiento uniformemente efectivo. No hay un tratamiento curativo. Las tasas de curación son muy bajas. Y los tratamientos con medicamentos hay que darlos con mucho cuidado debido al riesgo de efectos colaterales. Hay que utilizar pocos medicamentos.

-¿Otro tipo de terapias?

-Fuera de los medicamentos hay varias técnicas que se han demostrado parcialmente efectivas. Por ejemplo, la terapia cognitivo-conductual, que son técnicas psicológicas de manejo del dolor y el estrés. O cierto tipo de ejercicios, por ejemplo el tai-chi u otras técnicas orientales. También se recurre a ejercicios aeróbicos graduales. Son técnicas que tienen cierta efectividad.

-¿Cuál es la clave para convivir pacíficamente con la enfermedad?

-Lo principal es entenderla. Si uno sabe a qué se enfrenta, tiene gran parte de la solución. Una buena parte del problema de las pacientes es que no saben a qué se enfrentan. También es muy importante que la familia y la sociedad entiendan que las molestias son reales y no fruto de la histeria.

Lne.es

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proteínas antiinflamatorias y dolor crónico generalizado

Los niveles bajos de proteínas antiinflamatorias podrían contribuir al dolor crónico generalizado

Los niveles reducidos de proteínas antiinflamatorias podrían contribuir al dolor crónico generalizado, según un estudio de la Universidad Julius-Maximilians en Wurzburg (Alemania) que se publica en la revista ‘Artritis & Rheumatism’. El trastorno suele estar asociado con fatiga, problemas de sueño y depresión.

Los investigadores analizaron citoquinas en 40 pacientes con dolor generalizado crónico, 40 controles y un grupo adicional de 15 pacientes. Los 40 pacientes con dolor recibieron inmunoglobulina intravenosa (IGIV) como un nuevo tratamiento para el dolor que no respondía a la terapia estándar, mientras que 15 pacientes adicionales no recibieron este tratamiento.

dolor crónico generalizado

citoquinas

estudio

Durante el estudio se analizaron muestras sanguíneos tanto en lo relativo a citoquinas proinflamatorias y antiinflamatorias. Además se pidió a los pacientes que tasaran su dolor, fatiga, humor, función cognitiva y calidad del sueño sobre una escala del uno al diez.

Los pacientes del grupo del dolor no presentaron diferencias en la expresión de las citoquinas proinflamatorias IL-2, IL-8 y TNFa, pero tenían valores reducidos de citoquinas antiinflamatorias IL-4 y IL-10 en comparación con el grupo control sano. Los 15 pacientes del grupo adicional mostraron resultados similares, aunque la diferencia en IL-10 entre este grupo y los controles no fue significativa a nivel estadístico.

bajos niveles de citoquinas antiinflamatorias

Los autores apuntan que deben existir varios factores que intervengan en estos bajos niveles de citoquinas antiinflamatorias y cómo están vinculados con el dolor. Aunque los autores consideran que los niveles bajos de citoquinas antiinflamatorias podrían ser una consecuencia del dolor generalizado crónico y su tratamiento, señalan la hipótesis de que estas proteínas en realidad participan en la patofisiología del dolor crónico generalizado e indican que podrían ser un indicador para el diagnóstico del trastorno así como en su tratamiento más apropiado.

EUROPA PRESS

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Botox en dolor. Usos en medicina

Hoyla principal aplicación del botox es el tratamiento de problemas médicos que se manifiestan por una excesiva o inapropiada contracción de los músculos, como la espasticidad que sufren las personas con parálisis u otros daños cerebrales o las distonías, un desorden neurológico que causa dolorosas contracturas

«Botox» Mucho más que arrugas

La toxina botulínica se ha hecho un hueco en los hospitales. Fue Justinus Kerner, el primero en descubrir en 1817 cómo este potente veneno podía paralizar los músculos y la función parasimpática del sistema nervioso.

botox

botox

Este autor de tratados médicos también fue pionero en proponer su utilización en tratamientos médicos. Aunque tuvo que pasar siglo y medio hasta que llegara su autorización como tratamiento médico.

La FDA, la agencia estadounidense del medicamento, dio su visto bueno en la década de los 80 como terapia para corregir el estrabismo y el cierre involuntario de los párpados. Desde entonces el número de especialidades médicas que encuentra una utilidad en este fármaco no ha dejado de ampliarse.

Especialidades que usan botox

Dermatólogos, neurólogos, traumatólogos, oftalmólogos, incluso urólogos recurren al efecto inmovilizador del «botox», el nombre comercial con el que se ha popularizado la toxina botulínica tipo A. Lo que le hace tan atractiva para las consultas médicas es su capacidad para producir una denervación química. «Al inyectar la toxina botulínica, conseguimos el mismo efecto que si cortáramos un nervio que es capaz de regenerarse a los 3 meses», explica el neurólogo Francisco Grandas,coordinador del Grupo de Trastornos de Movimiento de la Sociedad Española de Neurología.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios son raros y escasos y, pese a tratarse de un veneno, las cantidades utilizadas nunca son tóxicas, asegura Grandas. Pero la lista de problemas en los que las milagrosas inyecciones tienen utilidad se renueva con frecuencia. Para el vaginismo, el exceso de sudor, la lumbalgia, la cicatrización….

Un analgésico eficaz

La toxina botulínica se ha extendido en el tratamiento de los espasmos musculares dolorosos. Una inyección en la espalda alivia la lumbalgia crónica. El tratamiento también es eficaz frente a otros trastornos que ocasionan espasmos o sensibilidad en los músculos, como el dolor facial típico de la fibromialgia o por el rechinar de dientes.

En la lucha contra las cefaleas crónicas o tensionales es una de las esperanzas de los neurolólogos. En el último Congreso de la Federación Europeo de Cefaleas, el «botox» acaparó la atención como alternativa cuando todo falla. En el Hospital Clínico de Valencia se tiene previsto realizar un ensayo para comprobar si la toxina puede ser una opción para los dolores más rebeldes.

Hoy se sabe que no elimina por completo los analgésicos, pero los reduce.

La neurotoxina también puede reducir el dolor en mujeres que sufren vaginismo. Este trastorno produce un espasmo de los músculos de la vagina que dificulta las relaciones sexuales.

Contra la depresión

Es una de las áreas de actuación más recientes. De momento, sólo se conoce un estudio piloto con 10 pacientes con problemas crónicos de depresión en los que se ha demostrado una mejoría considerable de su sufrimiento. El trabajo, publicado en la revista de la Sociedad americana de Dermatología Quirúrgica, constata lo que muchos médicos habían observado de forma anecdótica en pacientes que utilizaban «botox» como antiarrugas: que el humor mejoraba.

El estudio ha comprobado que el efecto sobre el estado del ánimo no se lograba sólo por la mejora estética de borrar el paso del tiempo. Pacientes que no buscaban mejoras de belleza experimentaron una mejoría importante, tras varias inyecciones en la zona del entrecejo. Aún no se conocen las razones de la mejoría.

Botox en urologia

Para la próstata El «botox» no es un extraño en las consultas de Urología.

Utilizado para problemas de incontinencia urinaria, se ensaya ahora sí puede ser también una alternativa para resolver la hiperplasia benigna de la próstata, una condición en la que la glándula prostática se agranda, presiona la uretra e impide que la orina salga adecuadamente. Común en los varones de edad, el primer síntoma es la necesidad de levantarse varias veces durante la noche para orinar o no poder vaciar su vejiga.

En el último congreso de la Sociedad Americana de Urología se presentaron los resultados con 41 pacientes con este problema a los que se les inyectó la toxina, directamente en la próstata. Con un pinchazo, el 80% logró vaciar su vejiga y se redujo la presión en la uretra.

Mejora la cicatrización

Otra de sus últimas aplicaciones es la reducción de las cicatrices. En la Clínica Mayo (EE.UU.) se ha probado en heridas faciales. Al paralizar el movimiento muscular, se evita la inflamación en la zona y que la cicatriz sea más gruesa y ancha.

ABC POR N. RAMÍREZ DE CASTRO

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