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Síndrome de Fátiga Crónica e hipersensiblidad quimica con tóxicos ambientales

Miquel porta relaciona Síndrome de Fátiga Crónica e hipersensiblidad quimica con tóxicos ambientales.

El pasado 30 de Enero de 2007 El pais publicó un articulo redactado por Miquel Porta. Investigador del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona (IMIM-PRBB) y catedrático de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Dicho investigador relacionó la toxicidad del medio ambiente como causa del Síndrome de Fátiga Crónica e Hipersensibilidad química múltiple.

Se recoge en el siguiente párrafo;

” Aunque generalmente no tengan gusto ni olor, aunque sean tan invisibles en algunos medios de comunicación, aunque se encuentren en concentraciones tan bajas en el imaginario colectivo, los contaminantes tóxicos persistentes constituyen un riesgo real para la salud humana y el medio ambiente. Con productos altamente tóxicos están mermando nuestra calidad de vida: contribuyen a causar efectos como infertilidad y malformaciones congénitas, trastornos del aprendizaje, hipotiroidismo y otras enfermedades endocrinas, inmunodepresión, alergias y sus trastornos asociados, síndromes de fatiga crónica y de hipersensibilidad química, alteraciones epigenéticas y cambios en la expresión génica, promoción de cánceres, diabetes o algunas de las enfermedades mal llamadas degenerativas (Parkinson, Alzheimer).”

Está recogido del articulo “Cerco a las sustancias tóxicas persistentes”

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Fibromialgia y síndrome metabólico

Fibromialgia y síndrome metabólico, mayor riesgo en mujeres con dolor crónico.

La fibromialgia es un síndrome frecuente caracterizado por dolor, fatiga, e insomnio crónicos. Los pacientes con fibromialgia tienen un índice elevado de  masa corporal y son comúnmente físicamente inactivos, 2 factores de riesgo importantes para el síndrome metabólico. Con todo poco se sabe sobre la relación entre las condiciones crónicas del dolor y los trastronos metabólicos.

Compararon a las mujeres con fibromialgia (n = 109) con las mujeres sanas del control (n = 46), reclutadas todo de la comunidad.
Fibromialgia y síndrome metabólico

Los niveles de catecolaminas y de cortisol fueron determinados a partir de muestras nocturnas de orina de 12 horas.

Relación fibromialgia y síndrome metabólico

Las mujeres con fibromialgia tienen 5.56 veces más probabilidad que los controles sanos de tener síndrome metabólico (intervalo de la confianza del 95%, 1.25-24.74). Fibromialgia fue asociado a una circunferencia más grande de la cintura (P = .04), a una hemoglobina glicosilada más alta (P = .01) y los niveles del triglicéridos del suero (P < .001), y (P = .002) una presión arterial sistólica (P = .003) y diastólica más alta.

El colesterol total y de baja densidad de la lipoproteína era también perceptiblemente más alto en mujeres con fibromialgia (P = .001 y .02, respectivamente), aunque el colesterol de alta densidad de la lipoproteína estaba en la gama de referencia.

Resolver los criterios del síndrome metabólico relacionada con  norepinefrina en orina más alto (NE) /epinefrina y los cocientes de NE/cortisol (P < .001 y P = .009, respectivamente). Las mujeres con dolor crónico de fibromialgia están en  riesgo de padecer el síndrome metabólico, que se puede asociar a los niveles relativamente elevados del NE conjuntamente con la secreción relativamente reducida de epinefrina y de cortisol.

PMID: 17194351

¿Qué es el síndrome metabólico?

* Loevinger BL,* Moleta D,* Alonso C,* CL de Coe.

Centro para la investigación de la salud de las mujeres, universidad de la escuela de Wisconsin de la medicina y salud pública, Madison, WI 53715, E.E.U.U.
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Nuevo nombre para el Síndrome de Fátiga Crónica

Cambio en el año 2007 de la denominación de Síndrome de Fátiga Crónica

Nuevo nombre para el Síndrome de Fátiga Crónica

Un grupo de investigadores y de clínicos conocidos del CFS se reunió el 12 de enero en Florida para discutir si el “síndrome de fátiga crónica” era un nombre apropiado para la enfermedad, y para sugerir un nombre alternativo en caso de necesidad.

Los pacientes y los clínicos del CFS tienen desde hace mucho tiempo que el “síndrome de fatiga crónica” trivializa la naturaleza seria del desorden, y ha decidido un cambio del  primer nombre adoptado por la CDC en 1988.

Panel de expertos

La necesidad para montar al grupo era la creencia que un panel de los expertos mundiales podría proporcionar legitimidad y credibilidad científica a los pacientes que buscaban un nuevo nombre.

El comité, llamado “Por el cambio del nombre del CFS; el panel consultivo”  está formado por su organizador, Carson paciente de CFS y los doctores Lucinda Bateman, David Bell, Paul Cheney,de lapón Charles, Nancy Klimas, Anthony Komaroff, Leonard Jason, y Daniel Peterson.

El Dr. Peterson no pudo assistir a la reunión, pero fue consultado por telefono posteriormente.

comite cambio nombre sindrome de fátiga crónica

sentado (a la derecha): DRS. Anthony Komaroff, David Bell, Nancy Klimas, Leonard Jason, lapón de Charles, Lucinda Bateman, Paul Cheney

Los miembros del comité convinieron que el CFS no recoge la severidad de la enfermedad y  hace daño a los pacientes, y se centraron en encontrar nombres alternativos.

El primer nombre conocido fue acuñado  en un editorial publicado en el Lancet en 1956 por sir Donald Acheson, MD. “ME”  utilizado en muchos países, incluyendo Gran Bretaña.

“ME”  se han utilizado históricamente para describir el “Encephalomyelitis de Myalgic” (inflamación nerviosa del sistema que implica dolor del músculo) – un término que no describe exactamente el proceso de la enfermedad en todos los pacientes.

Encefalopatia Miálgica

Los miembros del comité prefirieron la “encefalopatía de Myalgic” (patología nerviosa del sistema con dolor asociado del músculo), que también se abrevia “ME”. Los avances científicos recientes  señalan la utilidad de esta etiqueta, pues la patología del cerebro con consecuencias a menudo dolorosas, especialmente en músculo, se documenta cada vez más en pacientes con esta condición.

El grupo reconoció eso CFS que caía de un nuevo nombre podría causar totalmente problemas con demandas de la inhabilidad y del seguro médico, y recomendó que el “CFS” deba acompañar cualquier nuevo nombre, por lo menos por un período del tiempo.

Reconocimiento del ME/CFS

Fue reconocido que el CFS tiene actualmente cierto reconocimiento médico conocido, aunque según la CDC, menos de 20 por ciento de los pacientes han sido diagnosticados. Los investigadores expresaron su creencia que el término “ME/CFS” (o “CFS/ME”) es de diagnóstico exacto y, se aleja del CFS, no siendo peyorativo para los pacientes.

También fue observado que este movimiento es constante cambiando el nombre en diversos países, tales como Canadá, en donde el “CFS” fue cambiado recientemente a “ME/CFS”.

En un acontecimiento relacionado reciente, la junta directiva de la asociación internacional para CFS (IACFS) votó para recomendar que el nombre de esa organización esté cambiado al IACFS/ME. Este movimiento está siendo votado actualmente encendido por sus miembros, y si está aprobado, el nombre de esa organización pronto será cambiado.

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Relación Fibromialgia y Cáncer. Dudas

Incremento de riesgo cancerigeno en pacientes referidos al hospital con sospecha de fibromialgia

Investigación Relación Fibromialgia y Cáncer.

Enero 2007

Del instituto de Parker, departamento de la reumatología, hospital de Frederiksberg, Frederiksberg; Instituto de la epidemiología del cáncer, sociedad danésa del cáncer, Copenhague; y centro multidisciplinario del dolor, H: S Rigshospitalet, Copenhague, Dinamarca.

relación fibromialgia y cancer

célula invadida por cáncer

OBJETIVO:

Analizar si el fibromialgia (FM) y FM-sus síntomas está relacionado con una incidencia creciente del cáncer.

MÉTODOS:

Identificamos a 1361 pacientes referidos con sospecha de FM en el período 1984-99 de expedientes del hospital. Después de la universidad americana con los criterios de la reumatología (ACR), dividieron a los pacientes en subgrupos con y sin FM confirmado. La cohorte fue seguida a finales de 1999 y ligada a los archivos del registro danés del cáncer. los cocientes estandardizados. Sitio-específicos de la incidencia (SIR) son calculados.

Resultados.

No encontramos ninguna asociación entre FM y el cáncer en 1132 pacientes femeninos con FM confirmado en nuestra institución (SIR ci 0.8-1.8 de 1.2, del 95%). En 106 mujeres referidas para el dolor y/o el dolor muscular que no atendía a criterios de FM, observaron a un SIR total creciente (SIR ci 1.2-4.6 de 2.5, del 95%), con el riesgo creciente para el cáncer de pecho (SIR ci 1.6-11.3 de 4.8, del 95%) y los cánceres linfáticos y hematological (SIR ci 1.2-38.2 de 10.6, del 95%). Había 4 cánceres de pulmón en 84 hombres con FM confirmado (SIR ci 3.4-32.4 de 12.6, del 95%).

Conclusión.

Ni en pacientes con FM confirmado ni en los que no se confirmo FM predijo el cáncer. Un riesgo creciente del cáncer de pecho fue encontrado entre los que no cumplian los criterios del ACR para FM. Estos pacientes deben ser investigados si desarrollan cualesquiera nuevos o indicadores en sus síntomas de malignidad, y los médicos deben de tratar de vigilar con procedimientos de investigación tales como mamografía.

PMID: 17216687 [PubMed – en proceso]

El 2007 de enero; 34 (1): 201-6.

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‘Documentos TV’ pone en entredicho los implantes mamarios

Miles de mujeres están pagando un precio demasiado alto por seguir la moda de tener unos pechos grandes.

Vuelven a la actualidad los serios problemas de salud que se derivan de las operaciones quirúrgicas con el fin de aumentar el tamaño de las mamas, según se expone este martes en el reportaje de ‘Documentos TV’ ‘Pechos explosivos’
Edición | Fibromialgianoticias.com 22/01/2007
‘Pechos explosivos’ se introduce en la vida de varias mujeres -modelos y amas de casa- que tienen graves problemas originados por sus implantes, hasta el punto de haber visto la muerte de cerca..

FDA prohibió el uso generalizado de las prótesis de silicona

En 1992 la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) prohibió el uso generalizado de las prótesis de silicona, pero permitió los implantes rellenos de suero salino o agua con sal, que también fracasaron. Trece años más tarde, las autoridades sanitarias del país norteamericano se han planteado levantar esta prohibición.
Tanto en España como en el resto de Europa está permitido el uso de las prótesis mamarias de silicona, a pesar del riesgo potencial de desarrollar fibromialgia si los implantes se rompen y el gel de silicona se escapa por el interior del cuerpo.

Pero, ninguno de estos conocidos inconvenientes ha frenado a una legión de mujeres que, para subir su autoestima, ha hecho cola en los quirófanos. Lo curioso es que ahora hay dos colas: una para conseguir los nuevos pechos y otra para volvérselos a quitar.

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Endometriosis. Síntomas, diagnóstico y tratamientos

Por qué necesito saber acerca de la endometriosis?

La endometriosis es una enfermedad común que puede afectar a cualquier mujer menstruante desde el momento de su primer período hasta la menopausia. Algunas veces, la enfermedad puede durar hasta después de la menopausia. La endometriosis no se puede curar y puede ser difícil para un proveedor de cuidado médico descubrir si una mujer la padece.

También puede ser difícil averiguar la mejor manera de tratar esta enfermedad. La endometriosis puede afectar a una mujer de muchas maneras, como su capacidad para trabajar y tener hijos, sus relaciones con su pareja, sus hijos, amigos y compañeros de trabajo. Los investigadores están trabajando para encontrar tanto las causas como las maneras de manejar la enfermedad, para que las mujeres que la padecen puedan llevar vidas plenas.

Qué es la endometriosis?

Cuando una mujer tiene endometriosis, el tejido que reviste el útero, llamado endometrio , crece fuera del útero. Nadie sabe con certeza por qué ocurre esto. Cuando este tejido crece fuera del útero, se encuentra mayormente en la cavidad pélvica, normalmente en uno o más de estos lugares: sobre o bajo los ovarios, detrás del útero, sobre los tejidos que mantienen el útero en su lugar, o sobre los intestinos o vejiga. En casos muy raros, las áreas con endometriosis pueden crecer en los pulmones o en otras partes del cuerpo.

Mientras el tejido crece, puede convertirse en bultos , llamados tumores o implantes . Estos tumores normalmente son benignos (no cancerosos) y rara vez se relacionan con el cáncer.

Los tumores pueden causar dolor leve a severo, infertilidad (no puede embarazarse), y períodos abundantes.

Los tumores de endometriosis son afectados por el ciclo menstrual mensual. Cada mes, el revestimiento del útero crece preparándose para el embarazo. Si una mujer no se embaraza, el revestimiento del útero se adelgaza y la mujer sangra. Cuando una mujer tiene endometriosis, los tumores fuera del útero también sangran durante su período. Sin embargo, no hay manera de que la sangre abandone el cuerpo, así que puede desarrollarse una inflamación y tejido cicatrizal. También puede ocurrir obstrucción o sangrado en los intestinos y problemas con la función de la vejiga.

endometriosis

Cuáles son los síntomas de la endometriosis?

Un síntoma común de la endometriosis es el dolor, principalmente en el abdomen, en la parte baja de la espalda y en la pelvis. La intensidad del dolor que una mujer siente no está relacionado con cuánta endometriosis padece. Algunas mujeres no sienten dolor aun cuando su enfermedad afecta grandes áreas o si existe cicatrización. Por otro lado, algunas mujeres sufren fuertes dolores aun cuando la endometriosis les afecta partes muy pequeñas.

Los síntomas generales de la endometriosis pueden incluir (entre otros):

Calambres menstruales extremadamente dolorosos (o incapacitantes); con el tiempo, el dolor puede empeorar
Dolor pélvico crónico (incluye dolor en la parte baja de la espalda y en la pelvis)
Dolor durante o después de tener relaciones sexuales
Dolor intestinal
Evacuaciones dolorosas o dolor al orinar durante los períodos menstruales
Períodos menstruales abundantes
Manchas de sangre antes de la menstruación o sangrado entre períodos
Infertilidad (incapacidad de embarazarse) Además, las personas que sufren de endometriosis pueden tener síntomas gastrointestinales parecidos a los trastornos digestivos, así como fatiga.

endometriosis

Cómo sé si tengo endometriosis?

Si piensa que puede tener esta enfermedad, hable con su ginecólogo-obstetra, ya que el/ella es el único tipo de doctor capacitado para tratar esta enfermedad. Existen varias pruebas que un doctor puede realizar para tratar de averiguar si usted tiene endometriosis. A veces, se utilizan estudios por imágenes para obtener una “fotografía” del interior del cuerpo, lo que permite a los doctores localizar áreas más grandes de endometriosis. Los dos estudios más comunes por imágenes son el ultrasonido, que es una máquina que usa ondas de sonido para tomar la fotografía, y la imagen por resonancia magnética (IRM), la cual usa imanes y ondas de radio para tomar la fotografía.

La única forma de asegurarse totalmente de que tiene endometriosis es realizarse una laparoscopia . Esta es una cirugía con anestesia general en la cual se coloca dentro de su abdomen un tubo con luz. El cirujano puede entonces revisar sus órganos y notar cualquier tumor o tejido de endometriosis. Este procedimiento mostrará la ubicación, extensión y tamaño de los tumores y le ayudará a usted y a su doctor a tomar mejores decisiones de tratamiento. Antes de la cirugía, necesitará hablar de su historial médico con su doctor y hacerse un examen físico (pélvico.)

Qué causa la endometriosis?

Nadie sabe con certeza qué causa esta enfermedad. Una teoría es que durante la menstruación, parte del tejido menstrual regresa al abdomen a través de las trompas de Falopio, donde se implanta y crece. Otra teoría sugiere que la endometriosis puede ser genética, o puede llevarse en la familia.

Los investigadores también están observando el papel del sistema inmunológico y la manera en que estimula o reacciona a la endometriosis. Puede ser que el sistema inmunológico de una mujer no elimine adecuadamente el flujo menstrual en la cavidad pélvica, o que las sustancias químicas producidas en las áreas afectadas por la endometriosis irriten o impulsen el crecimiento de tumores en más áreas. Los resultados de un estudio reciente demostraron que las mujeres que tienen esta enfermedad tienen mayores probabilidades que otras mujeres de sufrir trastornos del sistema inmunológico en los cuales el cuerpo ataca sus propios tejidos.

Este estudio descubrirá también que las mujeres con endometriosis tienen mayores probabilidades de sufrir del síndrome de fatiga crónica y del síndrome de fibromialgia -una enfermedad que implica dolor en los músculos, tendones y ligamentos.

También es muy probable que estas mujeres sufran de asma, alergias y una condición de la piel llamada eczema .

Así, los investigadores piensan que un estudio más profundo del sistema inmunológico en la endometriosis, podría revelar pistas importantes para encontrar las causas de esta enfermedad y su tratamiento.

Otros investigadores están observando la endometriosis como una enfermedad del sistema endocrino, el sistema de las glándulas, hormonas y otras secreciones, ya que parece que el estrógeno fomenta el crecimiento de la enfermedad. Otro estudio busca conocer si los agentes ambientales, como la exposición a las sustancias químicas fabricadas por el hombre, causan la enfermedad. Más investigaciones tratan de comprender qué otros factores, si existen, afectan el curso de la enfermedad.

Otra área importante de la investigación es la búsqueda de marcadores de endometriosis. Estos marcadores son sustancias en el cuerpo creadas por la enfermedad o en respuesta a ésta, y pueden medirse en la sangre u orina. Si se encuentran marcadores por medio de una prueba de sangre u orina, entonces se podría hacer un diagnóstico de endometriosis sin necesidad de cirugía.

Cuál es el tratamiento para la endometriosis?

La endometriosis no tiene cura. Sin embargo, hay muchos tratamientos, cada uno de los cuales tiene sus ventajas y desventajas. Es importante crear una buena relación con su doctor, para que puedan decidir cuál es la mejor opción para usted.

Medicina para el dolor

Para algunas mujeres con síntomas leves, tal vez no sea necesario mayor tratamiento que medicamentos para el dolor. Para mujeres con endometriosis mínima que deseen embarazarse, los doctores afirman que, dependiendo de la edad de la mujer y la cantidad de dolor por la enfermedad, lo mejor es mantener una temporada de prueba (desde 6 meses hasta un año) para tener relaciones sexuales sin protección. Si ella no resulta embarazada durante esa temporada, entonces es posible que necesite mayor tratamiento.

Tratamiento con hormonas

En el caso de las pacientes que no desean embarazarse, pero que necesitan un tratamiento para su enfermedad, sus doctores pueden sugerir un tratamiento con hormonas. El tratamiento con hormonas es más eficaz cuando los tumores son pequeños. Las hormonas pueden venir en presentaciones de pastillas, por inyección o en rocío nasal.

Existen varias hormonas usadas para este tratamiento, incluyendo una combinación de estrógeno y progestina, como las píldoras anticonceptivas, la progestina sola, la danocrina (una hormona masculina d?bil), y agonistas de la hormona liberadora de la gonadotropina ( GnRH – por sus siglas en inglés.)

Las píldoras anticonceptivas controlan el crecimiento del tejido que reviste el útero y a menudo disminuyen la cantidad de flujo menstrual.Estas a menudo contienen dos hormonas, la progestina y el estrógeno. Una vez que la mujer deja de tomarlas, regresa su capacidad de quedar embarazada, pero los síntomas de la endometriosis también pueden regresar. Algunas mujeres toman píldoras anticonceptivas continuamente, sin usar las píldoras de azúcar que indican al organismo que es tiempo de la menstruación.

Cuando se toman píldoras anticonceptivas de esta manera, el período menstrual puede interrumpirse totalmente, lo que puede reducir el dolor o eliminarlo completamente.

Algunas píldoras anticonceptivas sólo contienen progestina, una hormona parecida a la progesterona. Las mujeres que no pueden tomar estrógeno usan estas píldoras para reducir su flujo menstrual.

Con estas píldoras, es posible que algunas mujeres no experimenten dolor durante algunos años después de suspender el tratamiento. Todas las píldoras anticonceptivas pueden causar algunos efectos secundarios leves como aumento de peso, sangrado entre períodos e inflamación.

danocrina

La danocrina se ha convertido en la elección de tratamiento más común, incluso que las píldoras de progestina o de combinación de hormonas. Los efectos secundarios de la danocrina incluyen piel grasosa, granos o acné, aumento de peso, calambres musculares, cansancio, senos más pequeños, sensibilidad de los senos, dolor de cabeza, mareos, debilidad, bochornos o una voz más grave.

Las mujeres que consumen danocrina probablemente sólo tendrán períodos de vez en cuando, o quizás simplemente desaparecerán.

Las mujeres que toman danocrina también deberán tomar medidas para evitar el embarazo, ya que ésta puede lesionar al feto que se desarrolla en el útero. Puesto que deberá evitarse el consumo de otras hormonas, como las píldoras anticonceptivas, los proveedores de cuidado médico recomiendan que use condones, un diafragma u otros métodos de “barrera” para evitar el embarazo.

agonistas GnRH

Los agonistas GnRH (usados diariamente en rocío nasal, o como inyección aplicada una vez por mes o cada tres meses) evitan que el organismo produzca ciertas hormonas para prevenir la menstruación. Sin menstruación, el crecimiento de la endometriosis se reduce o detiene. Estos medicamentos pueden causar efectos secundarios, como bochornos, cansancio, problemas para dormir, dolores de cabeza, depresión, pérdida ósea y resequedad vaginal.

La mayoría de los proveedores de cuidado médico recomiendan que una mujer siga con la administración de agonistas GnRH por unos seis meses. Después de esos seis meses, el cuerpo comenzará a tener períodos de nuevo y la mujer podría quedar embarazada. Pero, después de ese momento, cerca de la mitad de las mujeres experimentan el regreso de los síntomas de la endometriosis.

Cirugía

Normalmente, la cirugía es la mejor opción para las mujeres con endometriosis extensa, o que sufren de fuertes dolores. Existen cirugías mayores y menores que pueden ayudar. Su doctor podría sugerir uno de los siguientes tratamientos quirúrgicos.

Laparoscopia

también se usa para diagnosticar la enfermedad; su doctor puede tratarle con esta cirugía. Si su doctor va a tratarle la endometriosis durante esta cirugía, él o ella debe hacer por lo menos dos cortes más en su bajo vientre, para introducir láser u otras pequeñas herramientas quirúrgicas en su abdomen. Entonces le extraerán los tumores y los tejidos cicatrizados o los destruirán con calor intenso y cerrarán los vasos sanguineos sin necesidad de suturas. La finalidad es tratar la endometriosis sin dañar el tejido sano alrededor de ella. La recuperación de la laparoscopia es mucho más rápida que en el caso de una cirugía mayor, como la laparotomía.

Laparotomía

Este es un último recurso para el tratamiento de la endometriosis ya que es una cirugía mayor en la cual su doctor remueve la endometriosis o el útero (un proceso llamado histerectomía.) Al momento de una histerectomía, también pueden extraerle los ovarios y las trompas de Falopio, si es que los ovarios también tienen endometriosis, o si la lesión es grave. Realizarse la cirugía no garantiza que la enfermedad no regresará o que el dolor desaparecerá.

Cómo enfrento una enfermedad que no tiene cura?

Usted puede sentir muchas emociones – tristeza, temor, enojo, confusión – y puede sentirse sola. Es importante que reciba el apoyo que necesita para enfrentar la endometriosis. También es importante aprender lo que pueda sobre la enfermedad.

Puede ayudar si habla con amistades, familiares y con su proveedor de cuidado médico. Tal vez quiera unirse a un grupo de apoyo para hablar con otras mujeres que están pasando por la misma situación.

Asociación de endometriosis de España

Relación entre Fibromialgia y endometriosis

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Fibromialgia y endometriosis ¿Están relacionadas?

¿Existe relación entre fibromialgia y endometriosis y el síndrome de fátiga crónica?

Muchas enfermas que padecen endometriosis sufren a la vez fibromialgia o/y síndrome de fátiga crónica se preguntan si están relacionadas realmente estas enfermedades, a continuación un estudio que relaciona las enfermedas de endometriosis y fibromialgia. El estudio fué realizado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos en un total de 3.860 mujeres

Estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud (NIH) de Estados Unidos, y la George Washington University

fibromialgia y endometriosis

posibles localizaciones de la endometriosis

Las mujeres con endometriosis están más expuestas a padecer enfermedades autoinmunes

Las mujeres que sufren endometriosis están expuestas a padecer enfermedades autoinmunes tales como artritis reumatoide o lupus, según se comunicó en el VIII Congreso Mundial on Endometriosis, patrocinado por la Sociedad Americana de Medicine Reproductiva.

Los investigadores de un estudio, realizado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, y la George Washington University, comprobaron que las mujeres con endometriosis son más propensas al asma, alergias, disfunciones tiroideas, síndrome de fatiga crónica y fibromialgia. Fueron seleccionadas un total de 3.860 mujeres, con endometriosis. La media de edad fue de 36 años.

Los resultados indicaron que un 12% de pacientes con endometriosis presentaba enfermedades autoinmunes como lupus o esclerosis múltiple, mientras que en la población general sólo estaban afectadas un 2%.

Un 42% de mujeres con endometriosis tenía hipotiroidismo, por un 5% en la población general. El asma afectaba a un 12% de enfermas con endometriosis, por 5% en la población. Y un 61% de pacientes con endometriosis sufría de alergias, por un 18% en la población general.

Por otra parte, los investigadores creen que la fibromialgia y la fatiga crónica, que hallaron en este grupo de mujeres con endometriosis, pueden estar relacionadas con los dolores propios de la enfermedad. En este sentido, un 98% de mujeres manifestó que tenía dolores pélvicos, y un 41% resultó ser estéril.

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Los hijos del plomo

Escrito por César Tovar el ENERO 8, 2007 para SEMANARIO

A Met-Mex Peñoles, de Alberto Bailleres, le ha ido muy bien con el incremento del 40 por ciento anual en su margen de utilidades. Esto trae consigo beneficios a todo aquel que trabaja en esta compañía o en su cadena de proveedores. Es el primer productor de plata a nivel mundial.

Sin embargo, existe un lado oscuro donde la empresa aún tiene una deuda.

Es la herencia de las 20 mil víctimas, todas menores de edad, por el plomo que esta compañía arroja al ambiente debido a sus procesos industriales. Envenenamientos, hemorragias, hasta daños cerebrales y óseos, son el legado que la empresa minera dejó a los habitantes de las populosas colonias cercanas, donde encontramos a cinco familias que subrepticiamente accedieron a narrar sus historias. Gente cansada de tanto luchar y de lograr muy poco.

Hace ocho años, el pediatra Manuel Velasco hizo pública la intoxicación que sufrían 50 niños a causa del plomo. Todos vivían en la colonia Luis Echeverría, un asentamiento irregular colindante con Peñoles (quien lo desapareció adquiriendo las casas).

Entonces, los afectados fueron tema en todos los medios de comunicación y, a la vez, fue la oportunidad de muchos políticos para congraciarse con una sociedad indignada.

Al paso del tiempo, los medios cayeron en el olvido sistemático de este asunto.

Demasiadas casualidades

Juana María Puentes Briones siempre pensó que la empresa los dejaría a la deriva, que tarde o temprano la compañía acallaría conciencias y voces.

Madre de cuatro, luchó incansablemente por el bienestar de sus hijos.

Es por ello que la abuela, María del Rosario Briones González, asegura que el último pensamiento de Juana, antes de morir prensada entre los fierros retorcidos de la camioneta estampada contra un árbol, fue dedicado a sus hijos: Brandon de 12 años, Miguel Ángel de 7, Itzel de 5 y Luis de 4.

“Hace dos años que se nos fue”, dice María del Rosario en su casa, ubicada en una vecindad oscura y fría de la colonia 1 de Mayo y que está contigua a Peñoles.

Es realmente un cuarto de 40 metros cuadrados, y lo comparte con José Luis, el esposo alcohólico que no aporta un peso al gasto familiar. Ahí también vive su hija Diana, con sus hijos María Fernanda, de 3 años, y Jaziel, de 2.

“Con un hombre que no da para ‘el chivo’ uno tiene que meterle duro”, dice con una sonrisa tibia la mucama del hotel Marriot, donde gana 2 mil 400 pesos al mes.

Con ese sueldo viven los nueve miembros de la familia.

“Más lo que le mendigo a José de vez en cuando”, dice la abuela.

Cuando el llanto le recorre la cara huesuda, observa sobre el piso a Jaziel, que con sus 2 años apenas se arrastra porque la malformación de sus pies no le permite caminar. Pero aún así, sonríe.

Tampoco habla, sólo balbucea y vuelve a sonreír.

“Además, siempre le sale sangre de la nariz…”, dice Diana, la mamá, al percibir la mirada incrédula del reportero, que fijaba su atención en los pies diminutos de huesos salidos, picudos, sin embonar.

“Los doctores de Peñoles siempre me dijeron que los problemas que tiene mi bebé son porque su papá seguramente se drogaba, pero eso no es cierto, la verdad es que yo siempre tuve niveles muy altos de plomo cuando me embaracé”, añade Diana, que se encarga de cuidar a sus dos niños y a los cuatro de la difunta hermana.

Basta ver a Jaziel, con promedios de 10 miligramos de plomo desde que nació, para percatarse que sufre de un coeficiente intelectual menor al de alguien de su edad. Su cerebro no terminó de desarrollarse. Es un efecto común entre los niños afectados por el plomo.

A media cuadra de la casa de Jaziel, en una vivienda de fachada verde, Erika González Guerrero fuma su noveno cigarro del día. A sus 32 años, asemeja 50.

Derrotada, se estremece cuando confiesa que sus seis hijos son de tres padres diferentes. Dice que nunca quiso envejecer sola: “entregaba el cuerpo y alma, pero me malpagaron”.

En soledad, aprendió a acompañarse para criar a Rubén, María Candelaria, Israel, Juan, Eliud y Anselmo.

No trabaja, vive con sus padres, quienes mantienen a las siete bocas con un sueldo de sirvienta y con la venta de cachitos de lotería. Juan González Guerrero apenas tiene 10 años y ha presentado niveles de plomo en la sangre que han llegado a los 60 miligramos.

Juan expone sus piernas escuálidas al viento frío, mientras juega con sus vecinos, Jaziel entre ellos, que apenas se arrastra.

A Juan, hace cuatro años que le diagnosticaron hiperactividad y ahí inició el calvario para Erika, su madre.

Mientras la mujer cuenta los problemas de Juan, éste corre, grita y desespera.

Él, que ha sido visto por cuatro neurólogos y dos psiquiatras, no comprende lo que ocurre, sólo le interesa ensuciarse más, rascarse menos, maldecir libremente; total, como dice Erika: “ya nada funciona con él”.

Ni siquiera el Rivotril y el Rohypnol, drogas que consumió largo tiempo a petición de los médicos, han podido parar la hiperactividad de Juan.

El déficit de atención lo hace un analfabeta porque no puede estudiar. Sólo estuvo unos meses en primero de primaria.

Juan no mide el peligro, pasa el tiempo subiendo y colgándose de los vagones del tren que pasa diariamente por las vías, frente a su casa.

La afectación que le aqueja no tiene remedio, vivirá a expensas de la suerte, sin tener oportunidad de prepararse, o siquiera de aprender un oficio.

La confirmación

“¡Entonces mis hijos no son los únicos!¡Entonces sí era el plomo!…”, exclama con una risa fastidiada Esperanza Olague, madre de Roberto, de 27 años, María Elena de 26, Agustín de 24, Esteban de 23, Julio de 12 y Lupita de 9, al escuchar la historia de Juan.

Esta familia también vivió en la colonia Echeverría, pero fue reubicada por Peñoles, que les adquirió su casa en 38 mil pesos. Con ese dinero compraron un terreno que hoy sigue baldío.

Viven de prestado en una casa de la madre de José, el esposo que se dedica a fabricar tubos para calentadores de leña.

A pesar de sus edades, ninguno de los hijos es independiente.

Y no porque no quieran trabajar, sino por un impedimento infranqueable: presentan un marcado retraso mental, un cerebro pequeño y seco.

Todos los hijos de esta familia fueron afectados en algún momento de su vida por el plomo en la sangre. Roberto, el mayor, llegó a tener hasta 80 miligramos.

El mayor logro es el de la chica, que apenas puede realizar lecturas lentas y entrecortadas.

El que llevó la peor parte fue Roberto, el mayor. Tiene 27 años, no pasa el 1.60 metros de altura y cada tarde la pasa sentado sobre la banqueta, viendo jugar a sus vecinos.

No habla, pocos conocen su voz, sólo la utiliza en las madrugadas, cuando el dolor en las articulaciones le provoca lágrimas y berridos. El resto del tiempo se comunica con la cabeza, siempre está asintiendo.

Se asombra con el flash de la cámara, quiere saber por qué la luz lo ciega, lo intimida.

Completa inocencia, los vecinos lo empujan, lo nombran “Orco” en referencia a un personaje de la película El Señor de los Anillos, y así denota gusto, porque puede sentirse aceptado. Aunque no patee el balón, al menos siente un ápice de vida en el abismo negro donde habita.

A más de dos décadas, Esperanza todavía llora la tragedia de sus hijos.

“Cada día me lleno de miedo, porque no sé si me puedo morir… luego mis hijos…

“¿Qué harían?… No pueden cuidarse solos, dependen de mi viejo y de mí. ¿Por qué no los ayudaron?… El día que nos muramos (sic) van a andar de mendigos, pidiendo limosna”, dice con largos sollozos.

Reubicación tardía

Y para otras familias las cosas no pintan diferente: bajo otras condiciones pero con idénticas carencias, Eddy de la Cruz Barrón es la fiel imagen de los adultos afectados por el plomo. Con un cuarto de siglo viviendo, tiene pinta de cincuentona.

Sus hijos son Esmeralda de 10 años, Johan de 9 y Christian de 6, a los que mantiene con el sueldo de Ismael, el esposo que cava tumbas en el panteón municipal.

Eddy dice que a pesar de todo, intenta ser feliz y transmitirles a sus hijos ese optimismo. En su jacal imperan el frío y el polvo. No tiene piso firme y con el lodo formado por las lloviznas de invierno la gripe es recurrente.

Los tres menores nunca han bajado de 20 microgramos de plomo, incluso llegaron a superar los 30. Y cómo no sería así, cuando la tierra de su propiedad tiene altos contenidos del metal, tierra en la que toda la familia come, duerme, sueña…

“Mis hijos tampoco aprenden en la escuela, no hacen caso, no se concentran. Me dice la maestra que el problema es ese, que no pueden poner atención. “Cuando les explico algo, lo entienden como a la cuarta vez, pero luego dejan de hacerlo, se les olvida, por eso reprueban”.

Con un tono más amarillo que moreno, Christian pide le preguntemos, se dice nervioso, quizás por eso corre y trepa, escupe y grita: “¡Pinche Peñoles!, ¡pinche!, -ríe a plenitud-, eso dice mi mamá cuando me pongo malote”.

Así, el buen carácter es de los pocos refugios que le queda a esta gente, a quienes las hemorragias nasales, los dolores en articulaciones y la incapacidad de aprendizaje forman ya su cotidianeidad.

En otro lugar

Al otro extremo del perímetro afectado, en la zona más céntrica de la ciudad, María de Lourdes Flores Muro recibe a Semanario.

En la sala de la pequeña casa narra que aunque sus condiciones no son de pobreza extrema, como en colonias vecinas, el plomo tampoco los respetó.

Viven justo frente a Fertirey, la filial de Peñoles dedicada a la producción de fertilizantes. Por ello, el olor ambiental es agresivo, sofocante.

Alejandra y Francisco, sus vástagos, rondan los 30 miligramos de plomo en la sangre. A sus 13 y 14 años respectivamente, padecen de hiperactividad, incapacidad de retención y sangrados, es decir, los síntomas recurrentes. La más pequeña, despierta y vivaracha, fue tratada desde los tres años por los neurólogos, al padecer fuertes choques de identidad.

Francisco, por su parte, es taciturno y ensimismado. Pasa como un fantasma por el pasillo, estornuda y la madre explica que no tiene gripe, simplemente es un mal crónico a causa de la contaminación.

“Nosotros tenemos miedo de que mis hijos se enfermen, sobre todo la niña, aquí hay mucho cáncer en mujeres, incluso casos de esterilidad… ya mucho daño les han hecho al no poder aprender como debe ser, por eso queremos que nos lleven de aquí, que nos reubiquen, pero Peñoles no nos hace caso, no les interesa escucharnos”, explica consternada María de Lourdes. Editado por Fibromialgia.nom.es/10-01-2007

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El sindrome de fátiga crónica emerge en la juventud debido al estres académico

Redacción Fibromialgianoticias.com 14-01-2007
Aunque las personas con mayor educación y títulos académicos tienen menos incidencia de padecer trastornos físicos y mentales, porque sus prácticas nutricionales son más sanas, fuman y consumen alcohol en menores cantidades y realizan actividades físicas regularmente, lo cierto es que en las grandes urbes sufren de afecciones tales como alergias y síndrome de fatiga crónica por las altas cargas de trabajo, revela un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Incremento del “estrés académico”

En el estudio “Los rendimientos de la educación: relación entre la educación, el crecimiento económico y los resultados sociales” , ese organismo advierte que la salud mental de los adolescentes y adultos jóvenes de los países afiliados a la organización, entre ellos México, ha “empeorado” y ha suscitado “preocupación” debido al incremento del “estrés académico” que presentan y la falta de apoyo en los sistemas escolares.

Incremento de “trastornos de ansiedad

La investigación realizada por la OCDE aborda el impacto que tiene en la población obtener mayores niveles de educación en tres aspectos: el de los ingresos y el empleo; los comportamientos relacionados con la salud y los efectos sicosociales.
El reporte de la OCDE también advierte sobre el incremento de “trastornos de ansiedad” entre la población de mayor nivel eductivo y los jóvenes que son sometidos a evaluaciones de concurso internacional como las que aplica a través de PISA.

Medir la calidad de la educación en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias.

Además, en las ciudades es creciente el número de personas que con altos grados de educación padece transtornos alimenticios y el llamado síndrome de fatiga crónica debido a las altas cargas de trabajo.

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Fibromialgia y mayor riesgo de padecer Osteoporosis

Fibromialgia y mayor riesgo de padecer osteoporosis es la conclusión a la que se ha llegado en unos de los múltiples trabajos presentados en el mayor congreso médico del mundo dedicado específicamente a la osteoporosis en el se informó a casi 4,000 participantes de 98 países sobre las últimas investigaciones sobre esta invalidante enfermedad ósea.

Este evento se celebró en Toronto (Canadá) del 2 al 6 de Junio del 2006.
Según los científicos, esto sugiere que podría existir un desajuste entre las neuronas sensoriales y motoras en el origen de la fibromialgia.

“El dolor crónico que sufren las personas con fibromialgia es difícil de entender porque no existen signos clínicos obvios de tal dolor”, explica Candy McCabe, una de las investigadoras del estudio.

Confusión entre los sistemas motor y sensorial

Los investigadores muestran en su estudio que al producir confusión entre los sistemas motor y sensorial empeoran los síntomas que sienten estos pacientes.

Según los científicos, algunos especialistas no reconocen la fibromialgia como un posible diagnóstico debido a la carencia de una razón clínica para el dolor.

A menudo se considera un reflejo de la ansiedad o de conductas de búsqueda de atención y para estos pacientes es muy duro vivir con la enfermedad, sin embargo, la fibromialgia es uno de los trastornos más comunes que se encuentran los reumatólogos, añaden los autores del trabajo.

El Dr. B. Tander y sus colegas del Department of Physical Medicine and Rehabilitation de Samsun, Turquía, llevaron a cabo un estudio para evaluar la gravedad de la depresión en la fibromialgia y determinar la relación entre los puntos sensibles, el puntaje en el Cuestionario de Impacto de la Fibromialgia, el nivel de dolor y la densidad mineral ósea.

El estudio incluyó a 45 mujeres premenopáusicas de entre 20 y 55 años con fibromialgia diagnosticada según los criterios del American College of Rheumatology, y sin antecedentes de depresión u osteoporosis.

Se midió el nivel de dolor con una escala visual analógica y la depresión con el Inventario Beck. Las pacientes con alta puntuación de depresión (17 puntos o más) fueron comparadas con aquellas con puntajes menores (grupo sin depresión).

Sólo 3 pacientes presentaban osteoporosis. No se halló diferencia significativa entre el grupo con depresión y el grupo sin depresión respecto de la edad promedio, el índice de masa corporal, la edad de menarca, el número de embarazos, el nivel educativo y el número de puntos sensibles.

Fibromialgia y mayor riesgo de padecer Osteoporosis

fibromialgia y osteoporosis

En la densitometría ósea, el T score en el cuello femoral y el Z score en la columna lumbar fueron significativamente menores en el grupo con depresión que en el grupo sin depresión. Hubo correlaciones negativas entre el número de puntos sensibles y el T score lumbar (r = -0,375, p < r =” -0.430,” r =” -0,344,) en fibromialgia, concluyen los expertos turcos, puede ser un factor de riesgo para la osteoporosis. La asociación entre depresión y osteoporosis puede tener implicaciones importantes.

International Osteoporosis Foundation World Congress on Osteoporosis Junio 2-6, 2006, Toronto, Canadá.

Para consultar; International Osteoporosis Foundation, En España FHOEMO 

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