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Alimentación en fibromialgia

La alimentación en fibromialgia es una de las informaciones más solicitadas por enfermos y familiares. En la actualidad a 2018 no existen estudios concluyentes de cómo incide la alimentación en Fibromialgia. Lo que sí concluyen muchos médicos es que muchos enfermos aquejados de dolor crónico descuidan su alimentación, el dolor favorece la inapetencia, lo que a la larga puede llevar a una carencia por la falta de nutrientes necesarios.

Todo lo que debes de saber sobre la alimentación en fibromialgia. Los alimentos necesarios para el manejo del control del dolor y los que lo pueden empeorar.

O como los estados de ansiedad por el dolor que se sufre se puede llegar a consumir altas ingestas de azúcares en alimentos procesos para aliviar la ansiedad consecuencia de sufrir dolor crónico.

Las guias de alimentación sobre fibromialgia no son el remedio milagroso de la enfermedad deben ser consideradas como aporte informativo para tener cubiertas las necesidades del enfermo.

El allegado al enfermo de Fibromialgia como el propio enfermo no debe esperar curas milagrosas en la correcta alimentación en Fibromialgia. La alimentación en un enfermo crónico con dolor debe ayudar en sus carencias nunca pretender a través de ella una curación. Debe formar parte de un hábito saludable más en el manejo de la enfermedad nunca el principal.

Redacción Fibromialgia noticias

alimentación en fibromialgia

PRESENTACIÓN

Elaborar una guía de consulta sobre la nutrición en Fibromialgia no es fácil.

Son pocos los estudios que existen al respecto y la mayoría de escritos que se hacen eco de esta dolencia están inevitablemente relacionados con trastornos psicológicos como la depresión. Obviamente, los estados depresivos pueden acompañar –y de hecho así suele ocurrir– a los trastornos fibromiálgicos; pero cabría descifrar, en primer lugar, si son causa o consecuencia de los mismos.

Existen, como ya muchos sabrán, alimentos que pueden ayudar a superar un estado depresivo y algunos de ellos son analizados en las siguientes páginas; más difícil resulta encontrar nutrientes que intervengan en el proceso y desarrollo del dolor.

Dra. Mª. Isabel Beltrán Margarit y Charo Sierra

Pese a las dificultades halladas, creo que el siguiente escrito puede servir para recordar las bases de una alimentación adecuada, tan importante en el padecimiento de una enfermedad crónica.

Y, sobre todo, puede inducir a la reflexión porque paralelamente a la lectura se puede hacer un repaso mental de los hábitos incorrectos que la fuerza de la costumbre nos ha llevado a creer como adecuados.

Un consejo: anótalos en un papel a medida que te vengan a la mente y proponte corregirlos. No de la noche a la mañana, por supuesto, porque eso sería ir directos al fracaso. Planifica un cambio cada semana hasta dejar de lado, paulatinamente y sin que suponga un sobreesfuerzo, todos y cada uno de los hábitos que pudieran contribuir a un peor estado de salud.

Debo advertir que los consejos que aquí se detallan no reportarán los mismos beneficios a todos.

No existe el alimento milagroso capaz de curar la Fibromialgia, como tampoco existe el fármaco prodigioso que pueda lograrlo.

Es fundamental que, partiendo de lo que aquí se explica, cada uno aplique su experiencia.

Me gustaría, finalmente, recordar la necesidad de mantener una actitud positiva y perseverante.

Uno de los riesgos de padecer una enfermedad crónica, además de las posibles complicaciones de la misma, es el acostumbrarse a ella. En este caso, acostumbrarse a tener el dolor como compañero perpetuo. Pero es preciso huir del conformismo.

Teniendo en cuenta el tipo de enfermedad de la que hablamos (de la que se sabe aún muy poco y para la que no existen tratamientos específicos), conseguir una mejoría, por pequeña que sea, supone un gran avance. Alimentarse adecuadamente puede contribuir a que esa mejoría se produzca.

CHARO SIERRA
Periodista especializada en temas de Salud,
colaboradora de “Pronto” y de”Todo Hospital” (Ed. Puntex)

alimentación en fibromialgia

alimentación en fibromialgia

INTRODUCCIÓN

La complejidad del ser humano, tanto psíquica como bioquímica, hacen que no existan fórmulas magistrales para resolver los problemas que plantea el sufrimiento o malestar del hombre.

¿Origen psíquico o químico del malestar? Podríamos encontrar defensores de ambas propuestas, pero lo cierto es que en ambos lados hay que buscar la posible “solución”. No podemos ignorar ninguno de los dos aspectos, hay que entender qué le pasa o qué le ha pasado a una persona, dónde empezó el malestar o si éste empezó por un desconocimiento de la química del cuerpo y, con la mejor de las intenciones, sólo se consiguió “perder fuerzas ”…

La Fibromialgia es una enfermedad crónica que afecta mayoritariamente a mujeres. El cansancio general, el dolor, el malestar, llegan a afectar a todas las esferas de la vida cotidiana. Una de ellas, la alimentación, se puede llegar a ver alterada de forma importante, pudiendo incluso romperse el equilibrio biológico del organismo.

Para que el cuerpo sea capaz de mantener su homeostasis, su equilibrio, es preciso aportarle de forma regular una serie de nutrientes a partir de los alimentos. No hay ningún alimento (excepto la leche materna para el bebé los primeros meses de vida) que sea capaz por sí sólo de proporcionar todos los nutrientes necesarios. Por lo tanto, va a ser a partir de la combinación y proporción adecuada de los diferentes grupos de alimentos, de donde vamos a obtener aquello que el organismo precisa.

Equilibrar la alimentación desde un punto de vista global, sabiendo que no sólo en la composición de los alimentos está su poder sino también en la textura, olor, color, sabor, temperatura … y suplementar con aquellos nutrientes que hemos visto más afectados en el proceso físico-emocional, serían la propuesta de alimentación en alguien ansioso, deprimido, o básicamente dolorido …, dentro de un marco de escucha de la persona, no del paciente.

Dra. Mª. ISABEL BELTRÁN MARGARIT     
Médico Nutricionista de la Clínica Creu Blanca,  
de Barcelona   

LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA ALIMENTACIÓN

Alimentación en fibromialgia

”Que tu alimento sea tu primer medicamento.” Lo dijo Hipócrates hace 24 siglos, y desde entonces muchos le han dado la razón.

Cualquier persona que desee mejorar su salud debe preocuparse, en primer lugar, por cuidar lo que come. A veces, casi por rutina, caemos en hábitos alimentarios impropios que tienen una influencia extrema en cómo nos sentimos.

Comer demasiado, hacerlo aceleradamente, ingerir poca cantidad o elegir alimentos inadecuados tiene mucho que ver con nuestro estado de salud. Hoy en día nadie duda de la relación causa/efecto entre alimentación y cáncer o alimentación y salud cardiovascular.

En concreto, se sabe que la incidencia de determinados cánceres es mayor en determinadas zonas y en determinados países, y en esa circunstancia son determinantes algunos factores externos como el clima, el desarrollo industrial de esa sociedad y los hábitos alimentarios de la misma.

No es descabellado pensar que el día de mañana se descubra esa misma relación entre ciertos alimentos y la aparición de este reumatismo crónico.

Es preciso tener en cuenta, por otra parte, que los enfermos de Fibromialgia, y debido a las peculiaridades de su dolencia, pueden llegar a descuidar su alimentación. El tratamiento prescrito, el haber de soportar minuto a minuto la sensación de dolor y los problemas emocionales asociados son las causas de la pérdida de apetito. A ello se unen el insomnio, el cansancio y la depresión, que no hacen sino dificultar aún más el autocuidado.

Es por ello que el primer punto de esta guía merece ser el recordatorio de lo que se entiende por una alimentación adecuada.

alimentación en fibromialgia

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QUÉ DEBES COMER

GRUPOS DE ALIMENTOS BÁSICOS

CEREALES Y LEGUMBRES (arroz, maíz, pan, pastas alimenticias, etc .).—Representan la fuente más importante de carbohidratos complejos (almidones), fibras y proteínas de origen vegetal. Se recomiendan de 3 a 6 raciones por día, proporcionan energía “fácil”.

Consejo: Sírvete una ración mayor de patatas, arroz o pastas en lugar de alimentos que pueden contener más grasas; procura no freír ni untar con mantequilla o acompañar con salsas cremosas los alimentos que se incluyen en este grupo, ya que añadirías una cantidad de grasas innecesarias.

VERDURAS Y HORTALIZAS .—Son fuente importante de vitaminas, sales minerales y fibras. Deberían tomarse entre 2 y 3 raciones al día.

Consejo: Siempre que puedas, utilízalas para acompañar carnes o pescados y no las frías en exceso, ya que absorben mucha grasa.

FRUTAS .—Contienen gran cantidad de vitaminas, minerales, fibras y azúcares. Se recomiendan de 2 a 3 raciones diarias.

Consejo: Si comiéndolas como postre notas mayores molestias digestivas, úsalas como primer plato o como tentempié entre comidas principales; evita las que estén verdes y también las muy maduras.

LÁCTEOS : Leche, queso, yogures, etc. (no se incluyen la mantequilla y la nata).—Son ricos en calcio, magnesio y proteínas de buena calidad. La dosis diaria ideal es de 2 raciones al día.

Consejo: Si te cuesta asimilar las grasas presentes en los productos “enteros”, decántate por los desnatados, que tienen la misma cantidad de calcio.

CÁRNICOS (carnes, huevos, pescado y aves).—Contienen proteínas, grasas sobretodo saturadas (excepto el pescado) y minerales como el hierro y el yodo.

Consejo: Consume con moderación carne magra y, si lo haces, desecha su grasa; come pescado por lo menos tres o cuatro veces a la semana y, de ellos, al menos que una porción sea de pescado azul como el salmón o la caballa; evita los fritos y cocínalos asados o al vapor.

GRASAS Y AZÚCARES .—Aceite de oliva, de girasol, de maíz, frutos secos (avellanas, almendras, nueces, piñones, etc.), margarina y mantequilla, nata, chocolate, galletas, pasteles, helados y azúcar. Los aceites aportan ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, y los frutos secos fibras y proteínas de origen vegetal. Lo ideal es tomar entre 2 y 3 raciones diarias (una cucharada sopera de aceite o un puñado de frutos secos).

Consejo: Tómalos con moderación.

 

RECOMENDACIONES SOBRE LOS ALIMENTOS

 • Siempre que puedas utiliza alimentos frescos. Evita las comidas preparadas y los platos precocinados.

• No consumas demasiados alimentos de origen animal, porque pudieran incrementar la posibilidad de manifestar una respuesta inflamatoria.

• Toma las verduras cocidas o hervidas. Aunque crudas tienen mayor poder nutricional, son más difíciles de digerir.

• Consume más pescado que carne. El pescado azul te aporta los llamados ácidos esenciales Omega-3, sumamente necesarios para mantener un buen estado de salud. El arenque, el atún, el salmón, la trucha y la caballa son las variedades más ricas en estos ácidos.

• Decántate por las carnes más melosas que, además, son más fácilmente digeribles, y evita las muy correosas o con fibras duras.

• A la hora de elegir alimentos, opta mejor por todos aquellos que puedan cortarse sin cuchillo.

• Procura que tus guisos sean simples. A la hora de elaborarlos no utilices demasiados productos ni condimentos, ni formas de preparación muy complejas.

• Bebe un litro y medio de líquidos cada día (o dos litros en épocas de calor), preferentemente agua. Es más recomendable hacerlo entre horas y beber poca cantidad durante las comidas.

Aunque el agua no tiene calorías y por lo tanto no engorda, sí aumenta el volumen del estómago y puede provocar ciertas molestias. La medicación empleada para aliviar los síntomas de la Fibromialgia puede ocasionar que la boca esté reseca, por eso también es sumamente importante que cada diez o quince minutos tomes pequeños sorbos de agua.

• Evita el alcohol. En todo caso, toma alguna pequeña cantidad de mosto en las comidas, que puede ayudar a incrementar el apetito.

• Reduce el consumo de sal en tu mesa. En cantidades excesivas provoca edema e hinchazón, que se incluirían a las ya largas molestias típicas de este reumatismo crónico.

Limita igualmente el consumo de comidas procesadas, ya que son muy ricas en sodio. Las carnes de lata, las sopas de sobre, los tomates y vegetales enlatados y las patatas chips, son otros ejemplos de productos con alto contenido en sodio.

TUS COMIDAS

Siguiendo la máxima “ Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo ”, te recomendamos lo siguiente para las tres comidas principales:

DESAYUNO : Huye del desayuno rápido y demasiado frugal. La primera comida del día debe contener entre el 20 y el 25% de las calorías totales diarias. Puedes comenzar con un vaso de zumo natural y una pequeña cantidad de cereales integrales, y continuar con un vaso de leche (con algo de café, té o cereales para disolver) acompañado de una tostada con aceite de oliva.

Una ingesta que incluya los ingredientes básicos te asegurará poder hacer frente a tus tareas físicas e intelectuales. Algunas personas aseguran sentir gran bienestar si desayunan varias de fruta fresca seguidas de un tazón de leche.

COMIDA : Platos nutritivos y bajos en grasa es la base de una comida equilibrada. Pero debes asegurarte que contienen los carbohidratos (pan, pastas, arroz, legumbres, etc.) suficientes para obtener la energía necesaria.

Un plato de pasta o de verduras, seguido de una pieza de carne magra, puede ser la opción. Prepara la comida en casa y evita los platos precocinados.

CENA : Reserva las ensaladas (la lechuga ayuda a combatir el insomnio) y el pescado para este momento del día. La cena debe ser comedida y no copiosa para asegurar el descanso nocturno.

No tomes alimentos grasos ni condimentados porque te provocarán molestias en el estómago y te impedirán tener un sueño reparador.

RADICALES LIBRES Y ANTIOXIDANTES. CÓMO TE INFLUYEN

Las células de nuestro organismo están en una constante actividad en la que intervienen los llamados radicales libres y los antioxidantes. Mientras que los primeros provocan la oxidación, envejecimiento y destrucción temprana de los grupos celulares, los segundos pueden conseguir neutralizar ese nefasto efecto.

Es necesario acordarse de estos últimos a la hora de escoger los alimentos que ingerimos para no provocar un mayor deterioro del estado físico.

RADICALES LIBRES

Nuestro propio cuerpo los fabrica y, aunque en cantidades moderadas, tienen una función positiva en el organismo, su exceso nos perjudica hasta el punto de poder acelerar, junto con otros factores (genéticos…), la aparición de determinados cánceres o patologías.

Ese exceso viene originado, normalmente, por contaminantes externos. La contaminación atmosférica, el humo del tabaco, los herbicidas, los pesticidas o ciertas grasas (como las frituras) o alimentos (como los productos ahumados y asados a la barbacoa) son algunos de esos agentes contaminadores que acaban incrementando el nivel de radicales libres de nuestro organismo.

ANTIOXIDANTES

La única manera de contrarrestar el exceso de radicales libres es recurriendo a ciertos nutrientes. Esos nutrientes (los llamados antioxidantes) actúan liberando electrones en nuestra sangre, que son captados por los radicales libres y, mediante reacciones químicas determinadas, se convierten en moléculas estables. Cuanto más alto es el nivel de antioxidantes presentes en nuestro organismo, más tiempo estaremos protegidos del daño oxidativo. En personas con neuropatías (inflamación dolorosa y destrucción del nervio y de las terminaciones nerviosas) se han encontrado niveles disminuidos de antioxidantes.

Antioxidantes que te conviene tomar:

VITAMINA C. La encontrarás en la fruta fresca, especialmente en los cítricos, y sobre todo en las fresas, las cerezas, las ciruelas y las zarzamoras. Los pimientos verdes, las verduras de hoja verde oscura y la col roja son también buenas fuentes de esta vitamina.

VITAMINA E. Está presente en las avellanas, las nueces, los gérmenes, las semillas y los aceites de pescado.

BETA-CAROTENO. Las zanahorias, las frutas cítricas y los vegetales de hoja verde oscura, son las principales fuentes de este importante antioxidante.

SELENIO. Si incluyes en tu dieta pescado, productos lácteos, frutos secos, cebolla, ajo, tomate o brócoli, tendrás el aporte necesario de este mineral. Su carencia provoca debilidad y –al parecer– dolor muscular.

APORTE DE CALCIO Y MAGNESIO,BÁSICOS EN FIBROMIALGIA

Hay que intentar obtener el aporte necesario a través de los alimentos naturales y, cuando no es posible porque el paciente no es capaz de consumir las dosis recomendadas, es preciso recurrir a los suplementos.

CALCIO. Una baja concentración de calcio en sangre produce espasmos musculares. La dosis diaria necesaria se garantiza tomando, como mínimo, ½ litro de leche o derivados de ésta (2 vasos de leche, dos o tres yogures o un trozo de queso y un yogur).

MAGNESIO. Ayuda a los impulsos nerviosos y es muy importante para la contracción muscular. Se ha comprobado que gran parte de los pacientes de Fibromialgia tienen una deficiencia de este mineral. También se sabe que su carencia produce apatía, debilidad, calambres y estremecimientos musculares e interrupción en el proceso de producción de energía del cuerpo.

Come verduras de hoja verde, cacao, nueces, mariscos, cereales integrales, germen de trigo, legumbres o higos secos con frecuencia y tendrás asegurada esa dosis.

NECESIDAD DE SUPLEMENTAR TU DIETA

Una persona adulta sana puede cubrir todos sus requerimientos de micro y macronutrientes llevando una alimentación variada a base de productos naturales. Sin embargo, en determinados casos –como pudiera ser la Fibromialgia–, será preciso recurrir a los suplementos alimenticios dado que se parte de una carencia inicial. Pero no debes tomarlos por tu cuenta, sino a través de tu médico.

Es él quien debe determinar si, en tu caso, es conveniente o no esa suplementación, así como concretar la dosis y la duración de ese tratamiento.

Pero debes saber que:

• Existen ciertas evidencias de que la suplementación de magnesio ayuda a superar el dolor muscular y los espasmos. Puede provocar diarrea en algunas personas –lo cual sería muy negativo en la dolencia que nos ocupa–, por lo que se debe comenzar por una dosis pequeña e ir ampliándola paulatinamente, a medida que se comprueba su correcta asimilación.

• La vitamina E pudiera también ser beneficiosa contra los calambres y espasmos musculares.

• Algunos estudios han concluido que en determinados casos se experimenta alivio de la rigidez muscular tomando dos aminoácidos conocidos, la Lisina y la Arginina.

ALIMENTOS Y ESTADO ANÍMICO

Los alimentos que consumimos cada día pueden influir enormemente en nuestro estado de ánimo, más aún cuando una dolencia que se alarga en el tiempo amenaza con provocar ciertos desequilibrios.

Algunos de esos alimentos son capaces de inducir al sueño, otros de provocar mayor alegría, alucinaciones o incluso de aliviar el dolor. La hoja de coca, las flores de opio (ambos obviamente), algunas setas o la nuez moscada son ejemplos de esto último, aunque no hay que olvidar que sus efectos secundarios no son tampoco desdeñables.

QUÉ ES EL TRIPTÓFANO

Es un aminoácido que el organismo utiliza para sintetizar serotonina, una sustancia (o neurotransmisor) que cuando están las cantidades adecuadas calma la mente, mejora el ánimo y ayuda a inducir el sueño.

En los pacientes depresivos –y entre muchos pacientes de Fibromialgia–, los niveles de serotonina son más bajos de lo que debiera, lo que pudiera explicar algunos de los trastornos que padecen. En concreto, algunas investigaciones al respecto alertan de la posibilidad de que esa carencia de serotonina pudiera incrementar el dolor en pacientes que lo padecen normalmente. Por eso se recomienda, en esos casos, aumentar el consumo de triptófano.

Dónde encontrarlo:

• Una importante fuente de triptófano son los alimentos cárnicos y algunas frutas (kiwi, plátano, frutos secos…). Una forma fácil de aumentar el triptófano en sangre podría ser incorporar siempre productos con azúcares y almidones (hidratos de carbono) en todas las comidas, ya que ello facilita la llegada más rápida del triptófano al cerebro. Así se establece un mecanismo por el que se libera mayor cantidad de serotonina y se promueve un estado mental de mayor relajación.

• Los huevos y el queso también contienen grandes cantidades de triptófano, pero en muchos casos sería necesario consumir gran cantidad de estos alimentos para conseguir niveles normales de serotonina, lo cual podría provocar riesgos añadidos para el organismo.

Lo dicho en el párrafo anterior hace que muchos médicos y terapeutas opten por recomendar los suplementos de triptófano.

LOS ACEITES OMEGA-3

De ellos hemos hablado en páginas anteriores, y es que su consumo es básico para conseguir un adecuado estado de salud o una mejoría de una determinada dolencia.

Distintos estudios han relacionado el consumo de ácidos grasos esenciales, y sobre todo el Omega-3, con la mejora del estado cerebral, y han determinado que en los países en que se consumen mayores cantidades de aceite de pescado tienen menos tasas de depresión que en los países en los que este alimento no se incluye en la dieta.

La presencia de Omega-3 (presente en pescados como la caballa, el arenque, el atún, el salmón, las sardinas o las anchoas) en la sangre también se ha relacionado con mayor producción de serotonina, lo que podría explicar la menor incidencia de los estados depresivos cuando se incluyen estos aceites en la dieta.

Pero no sólo eso, estos aceites son capaces de generar sustancias en el organismo que pueden hacer mejorar considerablemente, incluso casi desaparecer en algunos casos, los procesos inflamatorios.

EL AZÚCAR NATURAL

Los niveles bajos de azúcar en sangre se relacionan con irritabilidad, debilidad muscular, temblores, dolores de cabeza, depresión y cambios de humor. De ahí que muchas personas depresivas sientan la necesidad de consumir productos dulces como los pasteles o las galletas. Pero no son éstos los más adecuados porque sus grasas y azúcares refinados no proporcionan energía y su exceso puede provocar agresividad e hiperactividad.

Los azúcares “buenos” se transforman en glucosa, que pasa a la sangre y es transportada a músculos, órganos y células, aunque tampoco debe abusarse de ellos.

Los azúcares presentes en la fruta (fructosa o glucosa) sí son recomendables con moderación porque son hidratos de carbono y constituyen una fuente excelente y rápida de energía.

La miel, la leche (lactosa) y las verduras dulces como la zanahoria y la remolacha también contienen azúcares beneficiosos.

EL CASO DEL CHOCOLATE

Al parecer, el chocolate aumenta los niveles de serotonina (se le conoce como el antidepresivo natural) y de endorfinas en el cerebro, y por ello puede provocar cierta sensación de bienestar.

Eso hace que muchas personas recurran a él como estimulante para aumentar los niveles de energía. No puede considerarse un mal alimento porque tiene poder nutritivo: el chocolate amargo es una buena fuente de hierro y magnesio y todos los tipos de chocolate contienen potasio.

Pero hay que tener en cuenta que todos ellos son, también, muy ricos en grasas y que tienen compuestos que actúan como estimulantes. Este último detalle puede ocasionar que, en personas especialmente sensibles, se desencadenen reacciones adversas como ocurre en aquellos que suelen padecer migrañas. Es un claro ejemplo de que, a la hora de consumir este producto, cada uno debe remitirse a sus experiencias previas con él y, por supuesto, no caer en el exceso.

EL RIESGO DE LOS ADITIVOS

Los aditivos son sustancias químicas que se agregan a los alimentos durante su proceso de elaboración. Entre sus objetivos se encuentran evitar que aquéllos se echen a perder en un plazo corto de tiempo y mejorar su apariencia, color o sabor. Así, existen los colorantes, los conservantes, los antioxidantes, los emulgentes, los edulcorantes artificiales y los potenciadores del sabor.

Aunque hoy en día se consideran necesarios e inevitables, muchos expertos y estudiosos del tema aseguran que pueden tener efectos tóxicos importantes hasta el punto, incluso, de contribuir –algunos de ellos– al desarrollo de ciertos tumores.

Nocivos o no, lo cierto es que llegamos a tomar grandes cantidades de esas sustancias. Por eso:

• Lee las etiquetas de todos los productos que consumas y elige aquéllos que tengan menos aditivos.

• Cuanto “más natural” sea el sabor de un alimento, menos aditivos lleva. Aprende a apreciarlo así.

• Rechaza los productos que contengan varios aditivos del mismo tipo innecesariamente.

• No consumas alimentos con colores muy llamativos o muy intensos. Son los que contienen mayor cantidad de colorantes.

QUÉ APORTAN LOS PRODUCTOS BIOLÓGICOS

En los primeros apartados de esta guía te recomendábamos tomar cuantos más alimentos naturales mejor. Y es que, cuando el organismo debe batallar contra una dolencia crónica, es importante que no se le añadan sustancias químicas evitables.

Los cultivos biológicos también reciben el nombre de ecológicos u orgánicos y se caracterizan porque no utilizan productos químicos como las hormonas, los medicamentos o los plaguicidas. Emplean, únicamente, fertilizantes como el estiércol o el abono verde.

El hecho de no forzar químicamente el crecimiento de esos productos hace que podamos encontrar en ellos mayor cantidad de macronutrientes (proteínas, glúcidos y grasas) y micronutrientes (vitaminas y minerales). Su valor nutritivo es. por tanto, más alto.

Uno de los grandes inconvenientes de estos alimentos es que su precio es bastante más elevado que los que han sido cultivados mediante sistemas tradicionales.

 

QUÉ COMER EN CASO DE…

BROTE AGUDO DE DOLOR

En caso de levantarte algún día con un dolor especialmente intenso y un cansancio extremo, debes optar por comer de manera diferente al resto de días. En esas ocasiones debes optar por:

• Seguir una dieta blanda.

• Escoger alimentos con los que poder conseguir mayor valor nutritivo, consumiendo poca cantidad. Incorpora, por ejemplo, pollo o yema de huevo a un puré de verduras tibio.

• Comer pequeñas cantidades varias veces en el día, es mejor que pocas comidas muy abundantes.

• Beber 1 litro y medio de agua, como mínimo habitualmente.

VÓMITOS

Muchas de las recomendaciones citadas más arriba pueden servir también para el caso de que aparezcan los vómitos. Si éstos son poco copiosos o esporádicos:

• Sigue una dieta a base de papillas, puré y yogur blanco desnatado.

• Bebe zumos naturales de frutas no ácidas sin añadir azúcar e infusiones.

• Toma cantidades pequeñas y frecuentes, cada 30 ó 60 minutos.

Si los vómitos son abundantes y continuados, suprime la ingesta oral y acude a tu médico.

CONSEJOS EN LA MESA

Nos parece adecuado recordarte también algunos consejos que debes tener en cuenta a la hora de sentarte a la mesa, y que hacen referencia al ambiente más adecuado que debe acompañar ese momento:

• Tómate tu tiempo para comer. No lo hagas de manera acelerada ni estés pendiente del reloj. Un truco para comer más lentamente es no coger nada con el tenedor o la cuchara hasta que no hayas tragado el bocado anterior.

• Mastica despacio cada bocado, hazlo por lo menos quince o veinte veces. Eso facilita la digestión y disminuye el riesgo de sentir molestias digestivas.

• Come en un ambiente relajado. Numerosos estudios han demostrado que comer en un ambiente ruidoso incita a comer más deprisa. De hecho, es uno de los trucos que utilizan muchos establecimientos de comida rápida para asegurar la mayor rotación de las mesas, es decir para que el cliente no la ocupe durante demasiado tiempo.

Ni que decir tiene que comer aceleradamente provoca problemas gástricos como digestiones lentas, acidez de estómago y reflujo gastroesofágico. Para evitarlo, elude los lugares muy frecuentados y ruidosos y, si comes en casa, pon música relajante mientras lo haces en lugar de ver la televisión.

Tampoco es conveniente que leas mientras comes, sobre todo si se trata de una novela de intriga o su argumento es excesivamente emocionante, porque acabarás comiendo más deprisa y masticando menos los alimentos.

• Evita comer con ansiedad. Aparecerán más problemas digestivos, que se sumarán al malestar físico propio de la enfermedad.

• Cuando comas, intenta olvidar tus problemas. Alimentarse es sumamente importante como para hacerlo sin que nada interfiera en ello.

OTROS DATOS Y CONSEJOS DE INTERÉS

Es importante que lleves un control de tu estado físico y psíquico. Anota en una libreta, a modo de diario, qué has consumido ese día, destacando los alimentos que hayas introducido por primera vez en tu dieta, y cómo has pasado la jornada.

Quizás eso te permita en un plazo medio de tiempo, averiguar el efecto que determinados productos tienen sobre tu organismo. Lógicamente, no debes obviar las demás circunstancias y situaciones que hayan acontecido en ese tiempo y que pudieran también haber influido en los cambios habidos.

Ten en cuenta que los alimentos ricos en carbohidratos (pan, pasta, fruta y patatas) son el grupo de alimentos que proporcionan la mayor energía. Inclúyelos en tu comida y reducirás la sensación de cansancio por las tardes.

Una limonada o un zumo de naranja puede estimular el apetito. Tómate un vaso pequeño antes de las comidas si lo necesitas.

Una de las posibles consecuencias de los fármacos para aliviar el dolor es el estreñimiento. Para contrarrestar ese efecto negativo, toma ciruelas (si las tomas en ayunas te ayudarán a evacuar; también un vaso de agua caliente o fría, nada más levantarte, ayudará a regular el movimiento de tus intestinos), frutas frescas, vegetales o salvado. De éste último no debes abusar ni tomarlo durante demasiados días. El queso y el chocolate también pueden favorecer el estreñimiento.

Descansa tras las comidas en algún sitio confortable pero no en la cama. Así darás tiempo a tu organismo a asimilar los nutrientes y a generar la energía suficiente. Sin embargo, no debes caer en el sedentarismo porque entonces cualquier pequeño ejercicio te supondrá un gran esfuerzo, y provocará además que tus músculos se vayan atrofiando y haya, incluso, pérdida de masa muscular.

Deja períodos de descanso entre las actividades que realices durante una jornada. Prográmalas de tal modo que puedas realizarlas por fases, en períodos cortos.

ALGUNOS REMEDIOS NATURALES

Te detallamos a continuación algunos remedios que pueden ayudarte a combatir el dolor y la rigidez articular.

No existen demasiadas evidencias científicas de sus beneficios y debe ser tu propia experimentación la que te muestre si pueden o no hacerte sentir mejoría. Las primeras veces tómalas con precaución y espera a comprobar las reacciones antes de realizar la segunda toma. En caso de duda, consúltalo con un herborista experimentado y sigue al pie de la letra sus recomendaciones.

• Infusión de Albahaca. Esta planta es un tranquilizante natural y puede aliviar el dolor y los espasmos musculares. No lo tomes si estás embarazada.

• Toma una taza de agua caliente en la que habrás vertido una cucharada de miel.

• Infusión de Agracejo. Hierve durante unos 20 minutos una cucharadita de la corteza pulverizada de esta planta medicinal en dos tazas de agua. Déjala enfriar antes de tomarla. Su gusto es muy amargo, por lo que deberás endulzar la infusión con miel. Debe usarse en pequeñas dosis y mejor con supervisión médica o terapéutica. Tomado en grandes cantidades tiene efectos muy negativos.

• Decocción de corteza de Viburno. Es relajante y antiespasmódico.

• Jalea Real. Puede ayudar a disminuir los síntomas.

• Remedios de Aromaterapia. Echa 3 ó 4 gotas de aceite esencial de lavanda en el agua del baño. Alivia el dolor y reduce la inflamación.

• Los aceites de pimienta negra, eucalipto, mejorana y benjuí, mejoran la circulación en la zona dañada. Aplícalos mediante un masaje suave, echando unas gotas en una crema base.

MENÚ TIPO

DESAYUNO:Batido de frutas con yogur.
Bocadillo (unos 60 grs. de pan) de queso y miel.
COMIDA:Pasta con salsa ligera.
Pescado al vapor con guarnición de verduras a la brasa.
Fruta fresca
MERIENDA:Leche semidesnatada o yogur con cereales
o frutos secos.
CENA:Puré de verduras.
Tortilla francesa con un poco de pan con tomate (2 rebanadas medianas).
Fruta no ácida.
Antes de dormir:Leche semidesnatada y “2-3 galletas tipo María”.

Esperamos que todos estos consejos te ayuden a mejorar los síntomas de la fibromialgia.

Actualización a 2018. ¿Cómo saber lo qué engordan los alimentos?

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Fibromialgia enfermedad ante la seguridad social

Durante la vigencia del contrato de trabajo pueden surgir determinadas incidencias que no pueden dejar de afectarle en cuanto a las condiciones en que se desarrolla la relación laboral e, incluso, a su propia subsistencia.

En una de ellas, y quizás la que con mayor frecuencia puede afectar al contrato de trabajo, es la enfermedad de uno de los elementos personales del mismo. Nos referimos, como es lógico, a la enfermedad del trabajador.

Aquí, como no podía ser de otra manera, nos vamos a referir a la enfermedad desde el punto de vista estrictamente jurídico, cuidando de no inmiscuirnos en campos de la medicina que nos son ajenos, y que desbordarían los límites que nos hemos marcado en esta breve exposición, y que se concreta en los efectos, que la aparición de una enfermedad en el trabajador, producen en el contrato de trabajo.

Y desde un principio debemos poner de manifiesto como la “fibromialgia” es una enfermedad reumática, y aun cuando tenga causa desconocida, dado el componente personal de la dolencia debe ser valorada con cautela, y no ha de ser ignorada porque produce efectos contrastados en términos generales en el ámbito laboral de relevancia, motivando que, en ocasiones sea imposible afrontar el trabajo propio o general.

La fibromialgia no es una dolencia aislada, sino que generalmente va acompañada de un síndrome ansioso depresivo, estado que conjuntamente influye negativamente en la posibilidad de reincorporación laboral del trabajador.

Para la Seguridad Social la enfermedad de fibromialgia no presenta particularidad alguna que la diferencie del resto de las enfermedades que puede padecer un trabajador.

En definitiva, queremos indicar que la enfermedad de fibromialgia, desde el punto de vista estrictamente jurídico, y en cuanto a los efectos que puede producir en la capacidad laboral del trabajador, no difiere sustancialmente de cualquier otra enfermedad, y le son de aplicación los principios generales que rigen esta materia y que pasamos a examinar ahora brevemente.

Así planteada la cuestión, preciso es poner de manifiesto, como a efectos del sistema de la Seguridad Social, se distinguen tres tipos de enfermedad, que producen en la relación laboral, distintas consecuencias.

Desde este punto de vista, puede hablarse de tres grandes grupos de enfermedades: enfermedad común, enfermedad de trabajo y enfermedad profesional.

Si bien en términos generales se puede decir, que toda enfermedad, consiste en una alteración de la salud, desde el punto de vista jurídico, y más concretamente, en el campo de la Seguridad Social, es requisito común de todos los tipos que hemos anunciado, la necesidad de que ésta tenga una cierta entidad que la dote de significado jurídico, y que, consecuentemente, desde un punto de vista positivo, requiera la asistencia sanitaria, y, en su aspecto negativo, que imposibilite la prestación del trabajo, que justifica su protección.

Como dice algún autor[2], la expresión “alteración de la salud”, supone la actuación de una causa morbosa, en un organismo humano, con la consecuencia de hacer preciso un tratamiento sanitario y con la consecuencia de impedirle la actividad profesional o laboral.

A) La Ley General de la Seguridad Social[3], en su artº 117. 2, define la enfermedad común, en su aspecto negativo, diciendo que “se considera que constituye enfermedad común las alteraciones de la salud que no tengan la condición de accidentes de trabajo, ni de enfermedades profesionales”.

B) Las que hemos denominado anteriormente “enfermedades de trabajo”, –concepto distinto, desde el punto de vista de la Seguridad Social de las enfermedades comunes–, son todas aquellas que sobrevienen al trabajador como consecuencia directa de su relación con la actividad profesional que desempeña.

Así, pues, para que una enfermedad merezca la conceptuación de enfermedad de trabajo, la enfermedad debe reunir la doble condición de existencia de un nexo causal entre la enfermedad un el trabajo que se realiza, y, desde un punto de vista negativo, que no esté incluida en el elenco de enfermedades profesionales.

Por expresa disposición de la Ley, son enfermedades de trabajo[4]:

a) Las enfermedades que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo[5].

b) Las enfermedades o defectos, padecidos con anterioridad por el trabajador que se agraven como consecuencia de una lesión constitutiva de accidente de trabajo[6].

c) Las consecuencias de un accidente de trabajo que resulten modificadas en su naturaleza, duración, gravedad o terminación, por enfermedades intercurrentes, que constituyan complicaciones derivadas del proceso patológico determinado por el accidente mismo o tengan su origen en afecciones adquiridas en el nuevo medio en que se haya situado al paciente para su curación[7].

Todas estas enfermedades, que son verdaderas enfermedades de etiología común, la LGSS las considera accidentes de trabajo, con las consecuencias que de esta calificación se derivan, y que no es el caso de exponer ahora.

C) La enfermedad profesional, desde un punto de vista legal[8], es aquella “contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y desarrollo de esta Ley, y que esté provocada por la acción de los elementos y sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional”

De este concepto claramente se deriva la diferencia que la separa de la enfermedad común, ya que la profesional tiene su origen en la realización de un trabajo. De las denominadas enfermedades de trabajo, la diferencia estriba en que éstas —que son accidentes de trabajo—no están incluidas en el listado a que se hace referencia en la definición legal[9].

Este listado de enfermedades profesionales, es un listado cerrado. No obstante, en el caso conocido como el del “Ardystil” o neuropatía intersticial difusa, propia del sector de la aerografía textil[10], si bien de manera provisional, hizo una interpretación abierta del sistema de lista, situando el síndrome en un apartado del Real Decreto 1995/1978, aunque no se haya precisado en concreto el agente enfermante.

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prueba de estrés del ejercicio: Consideraciones legales y científicas

Margaret Ciccolella, EdD, JD; Staci R. Stevens, MA; Christopher R. Snell, PhD; J. Mark VanNess, PhD

Consideraciones legales y científicas de la prueba de estrés del ejercicio

ABSTRACTO.

Este artículo examina las bases legales y científicas sobre las que una prueba de estrés del ejercicio puede proporcionar pruebas médicamente aceptables de incapacidad para el paciente con Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

prueba de estrés del ejercicio

prueba de estrés del ejercicio

Para poder cualificarse para una incapacidad laboral, el/la demandante tiene que establecer la existencia de serio deterioro médicamente determinable (DMD) que causa la incapacidad para trabajar. Se ha utilizado la simple prueba del estrés para establecer de forma objetiva si un(a) demandante puede comprometerse en un“empleo substancial retribuido” y es un determinante importante de la concesión o la denegación
de la pensión.

Una evaluación de los casos legales indica los problemas asociados con el protocolo de la prueba simple.

Estos se podrían solucionar con un protocolo “test-retest”. Los resultados de un estudio preliminar que emplean este abordaje indican que el protocolo test-retest se dirige a los problemas inherentes a la prueba simple y, por esto, proporcionan una valoración de la incapacidad por el SFC y consistente con las consideraciones, tanto médicas, como legales.

doi:10.1300/J092v14n02_06 [Las copias del artículo están disponibles por una retribución en The Haworth Document
Delivery Service: 1-800-HAWORTH. E-mail address: docdelivery@haworthpress.com Website: <http://www. HaworthPress.com> © 2007 por The Haworth Press. Todos los derechos reservados.]
PALABRAS CLAVE. Test de ejercicio en serie, deterioro funcional, diagnóstico diferencial

Margaret Ciccolella, Staci R. Stevens, Christopher R. Snell yd J. Mark VanNess están afiliados a la Universidad del Pacífico, Pacific Fatigue Laboratory, Stockton, CA.

Dirección para correspondencia: J. Mark VanNess, Universidad del Pacífico, Stockton, CA 95211
(E-mail: mvanness@pacific.edu ).
Journal of Chronic Fatigue Syndrome, Vol. 14(2) 2007 Disponible online at http://jcfs.haworthpress.com
© 2007 por The Haworth Press. Todos los derechos reservados. doi:10.1300/J092v14n02_06 61
Traducido por Cathy van Riel – febrero 2.008
Al final del documento encontrará unos comentarios a este trabajo por el Dr. Ferran J. García Fructuoso, Jefe del Servicio de Reumatología, Clínica CIMA, Barcelona, España.

Acceso a el documento en pdf Consideraciones legales y científicas de la prueba de estrés del ejercicio

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Proceso para la declaración de invalidez

EQUIPO DE VALORACIÓN DE INCAPACIDADES. COMO ACTUA Y PASOS PREVIOS

La declaración por parte de la administración, de la invalidez de una determinada persona, puede ser desde un acto muy simple, cuando esta se consigue a partir del informe que realizan los EQUIPOS DE VALORACIÓN DE INCAPACIDADES, hasta algo muy complicado, cuando esta declaración de incapacidad es denegada por la Seguridad Social y nos vemos obligados a emprender un largo camino de reclamaciones, que pasa desde la inicial al órgano que desestima la incapacidad y puede llegar incluso a la reclamación judicial ante Tribunales Europeos.

En esta ocasión vamos a desarrollar el proceso para la declaración de invalidez, acotando el estudio a las reclamaciones administrativas y judiciales, dentro de nuestras fronteras; esto es, desde la reclamación previa a la Seguridad Social en caso de denegación de la invalidez, pasando por el inicio de los procesos judiciales ante los órganos jurisdiccionales del orden social, los recursos de suplicación ante los diversos Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas, donde suelen terminar los procesos , hasta llegar al recurso de casación para la unificación de la doctrina ante el Tribunal Supremo.

La solicitud de la evaluación de una posible incapacidad, puede ser, tal y como ya hemos indicado en otro lugar a petición del propio trabajador, de la Mutua Laboral o de la propia Seguridad Social.

Según el Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Social del año 94 y en su articulo 143, se nos dice que corresponde al Instituto Nacional de la Seguridad Social, a través de los órganos que reglamentariamente se establezcan y en todas las fases del procedimiento, declarar las situaciones de invalidez permanente, los efectos de reconocimiento de las prestaciones económicas …

A la vista de esto, el órgano reglamentariamente previsto para valorar y examinar estas situaciones de invalidez es el EQUIPO DE VALORACIÓN DE INCAPACIDADES, quien eleva sus propuestas al Director Provincial del INSS, quien realmente dicta las resoluciones.

La composición de estos equipos de valoración de incapacidades, es la siguiente: Un presidente que corresponde al Subdirector Provincial de incapacidades del INSS, un médico inspector, un facultativo médico, un inspector de Trabajo y un funcionario de la unidad de incapacidades de la Dirección Provincial del INSS. A estos de obligada composición se le pueden añadir un experto en rehabilitación y otro experto en seguridad e higiene en el trabajo.

La resolución de la Dirección Provincial de la Seguridad puede poner fin al proceso, cuando esta resolución reconoce las pretensiones de la persona afectada, sin embargo esto a veces no sucede, y como bien sabemos, mucho menos en los procesos donde lo que se intenta solventar es una declaración de invalidez por Fibromialgia.

En aquellos casos en que esta resolución no conceda la declaración de invalidez, estamos ante el umbral de un proceso, que casi con toda seguridad va a terminar en un procedimiento judicial. No obstante, previo a la presentación de una demanda ante la Jurisdicción Social, la ley establece la obligatoriedad de proceder a realizar una reclamación previa ante el mismo órgano que dictó la resolución, reclamación que de no ser atendida, nos abre el paso a dicha reclamación judicial; este requisito lo encontramos en el Art. 71 del Real Decreto Ley que regula el Procedimiento Laboral.

Esta reclamación de acuerdo con el citado articulo se debe realizar en el plazo de treinta días siguientes a los que se hubiera notificado el acuerdo ; debemos tener en cuenta que estamos ante un plazo de caducidad, lo cual lleva implícito la imposibilidad de presentar dicha reclamación pasado dicho plazo.

Si recibida la contestación a dicha reclamación esta sigue siendo desestimatoria, o simplemente no se produce (Silencio Administrativo), contamos con el plazo de treinta días para formular demanda ante los Juzgados de lo Social.

Según el articulo 72 de dicho RDL de Procedimiento Laboral, En el procedo no se podrán introducir variaciones sustanciales de tiempo, cantidades o conceptos respecto de los formulados en la reclamación previa y en la contestación a la misma. Este inocente articulo en apariencia, ha de ser tenido muy en cuenta en el momento de proceder a realizar la reclamación previa a la Seguridad Social.

Cualquier hecho sobre el que queramos basar nuestros derechos, debe ser reproducido en dicha reclamación previa si queremos posteriormente introducirlo en nuestra demanda, para que sea valorado por la administración de justicia. En materia de invalidez cuando una determinada enfermedad no ha sido recogida en el acto administrativo que deniega la prestación, no se podrá intentar la valoración de la misma en fase judicial, en el caso, tal y como he indicado de no haber sido puesta de manifiesto en la reclamación previa.

Llegados a este punto el siguiente paso que debemos proceder a formalizar es la demanda ante los Juzgados de lo Social, órganos encargados de resolver las demandas en materia de seguridad social.

Respecto al proceso judicial, el cual se resolverá según lo establecido en el RDLeg 2/1995 de 7 abril sobre procedimiento laboral, debemos poner el énfasis en dos aspectos sobre todo; el primero esta recogido en el Art. 90 de dicha norma referido a la prueba.

Este nos dice que

Las partes podrán valerse de cuantos medios de prueba se encuentren regulados en la Ley…, lo cual pone a nuestro alcance todo el abanico de posibilidades de prueba regulados en la Ley de Enjuiciamiento Civil, norma supletoria a la que estamos analizando y a la que nos deberemos remitir en todo lo no establecido en la norma laboral.

El segundo aspecto sobre la valoración de la prueba sobre el que quiero llamar la atención, es el hecho de que con carácter general se atribuye mayor credibilidad a los informes remitidos por los Equipos de Valoración de Incapacidades, que los aportados por los peritos de parte, fundamentados en lo que podríamos llamar la falsa creencia de que estos serán siempre más veraces como órgano imparcial y desinteresado en el resultado del proceso.

No obstante esto puede desvirtuarse cuando este peritaje venga realizado por centros o servicios de alta cualificación profesional o de profesionales de superior imparcialidad, prestigio y preparación a los médicos oficiales.

Después de todo este proceso,

podemos llegar al momento en que el órgano judicial correspondiente, tampoco ha considerado nuestra solicitud, dictando sentencia donde nuestras pretensiones no son recogidas.

Dicha resolución de acuerdo con el Art. 189.1.c. del RDL sobre Procedimiento Laboral, puede ser recurrida por medio del Recurso de Suplicación. La intención de interponer dicho recurso, debe ser anunciada al órgano que dicto sentencia, dentro de los cinco días siguientes a la notificación de la sentencia.

El Recurso de Suplicación lo sustancia el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma correspondiente. No se puede presentar por cualquier motivo o simplemente por no estar de acuerdo con la resolución. Este recurso de acuerdo con el Art. 191 del RDLeg 2/1995 sobre Procedimiento Laboral, tiene por objeto:

a) Reponer los autos al estado en que se encontraban en el momento de haberse infringido normas o garantías del procedimiento que hayan producido indefensión.

b) Revisar los hechos declarados probados, a la vista de las pruebas documentales y periciales practicadas (Obsérvese que nada dice de la prueba de testigos)

c) Examinar las infracciones de normas sustantivas o de la jurisprudencia.

Por último haremos una breve mención al Recurso de Casación para la Unificación de la Doctrina; en este buscamos comparar la sentencia que recurrimos y que ha debido ser dictada en suplicación por las Salas de lo Social de los Tribunales Superiores de Justicia (Art. 216 RDLeg 2/1995), con otra de resultado contradictorio, dictada por otra Sala de otro Tribunal Superior de Justicia o del Tribunal Supremo.

Los requisitos para poner en contradicción ambas sentencias son; Idéntica situación donde, en mérito a los hechos, fundamentos y pretensiones sustancialmente iguales, se hubiera llegado a pronunciamientos distintos.

Este recurso podrá prepararlo cualquiera de las partes o el Ministerio Fiscal dentro de los diez días siguientes a la notificación de la sentencia impugnada.

Básicamente aquí termina un proceso laboral por invalidez o al menos la mayoría de ellos.

Se podría llegar a tratar otros recursos a presentar ante distintos órganos superiores; Tribunal Constitucional, Tribunales Europeos, pero que dado su carácter residual, no tiene sentido tratar aquí, como tampoco hemos tratado deliberadamente otros temas como los recursos contra los Autos de Magistrados, por el mismo carácter no fundamental en el desarrollo del proceso.

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Neuralgia del trigémino

Neuralgia del Trigémino
por Dr. Luciano Juri

Se trata de un dolor intenso y brusco que se da en el área de inervación de una de las tres ramas (Oftálmica, Maxilar Superior, Maxilar Inferior) del nervio trigémino que es el que le dá sensibilidad al rostro.
Por lo tanto es unilateral y compromete la región maxilar inferior, la del maxilar superior o la región oftálmica,según sea la rama afectada.

El dolor suele ser de tipo lancinante, quemante, eléctrico,y estar precedido por un aura, (un síntoma característico que el paciente individualiza y le anuncia que puede comenzar una crisis).

Suele estar asociado a maniobras (como: lavarse los dientes, la cara, peinarse, etc.) que el paciente aprende a evitar.

neuralgia del trigemino

neuralgia del trigemino

Debido a que la información sensitiva transmitida es muy delicada y sutil, el sistema del nervio trigémino también lo es, es por esto que el dolor característico de la neuralgia de trigémino sea tan desgarrador, tan incapacitante. En cualquier sistema biológico, cuanto más sofisticada y fina sea la información que procese una estructura, su alteración tendrá consecuencias mas nefastas y devastadoras para el organismo involucrado: tal es el caso de la neuralgia del trigémino.

La acupuntura modula la transmisión nerviosa en la neuralgia del trigémino. Las sesiones seriadas progresivamente disminuyen la actividad anómala del nervio, moderando o anulando el dolor.
En algunos pacientes la acupuntura es suficiente, en otros es necesario combinar el tratamiento con la farmacoterapia habitual para los trastornos neuropáticos como carbamazepina, amitriptilina, gabapentin, etc.

Síntomas fibromialgia

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Fibromialgia y Cistitis. Síntomas de cistitis

Relación entre Fibromialgia y cistitis

Dentro de la enfermedad de fibromialgia existen varios sindromes asociados como pueden ser el sindrome miofascial, de intestino irritable, de piernas inquietas dentro de este listado de síntomas se encuentran también asociado la cistitis Intersticial.

Articulo redactado por fibromialgianoticias.com
Según Interstitial Cystitis Association (Asociación para la Cistitis Intersticial) ;” Investigaciones recientes indican que en algunos pacientes, la CI puede estar asociada con otras enfermedades como “vulvodinia” (dolor vulvar/vaginal), fibromialgia, síndrome de irritación del intestino y endometriosis, además de otros trastornos.
Está considerada una enfermedad rara (recordemos que se denominan así por su baja prevalencia la baja tasa de incidencia en el total de la población) . Dentro de estas enfermedades el organimo de referencia en España es el iier Instituto de Enfermedades raras, dentro del Instituo de Salud Carlos III; desde la página de este organismo se describe la cistitis intersticial como;

fibromialgia y cistitis

fibromialgia y cistitis

Cistitis intersticial

es una enfermedad rara de origen urológico, caracterizada por la presencia de una inflamación crónica de la pared vesical con miositis (inflamación del tejido muscular) que condiciona una presión dolorosa de la pared de la vejiga.

Se manifiesta como un dolor pelviano crónico, junto con deseo de micción frecuente, urgente y disuria (dolor al orinar), en ausencia de infección urinaria.
Afecta sobre todo a mujeres jóvenes y de mediana edad, aunque los hombres pueden también padecerla, en el 10% de los casos.

La cistitis intersticial es un síndrome heterogéneo, cuyo diagnóstico generalmente se plantea por exclusión. La causa sigue siendo desconocida; no obstante, se sospecha un origen neurogénico, junto a una alteración de la respuesta del sistema inmunológico del organismo frente a infecciones urinarias previas, que en muchas ocasiones han pasado desapercibidas.
Las manifestaciones clínicas son similares a las de la cistitis, son de intensidad variable y el dolor aumenta cuando la vejiga se ha vaciado o durante la menstruación.

El cuadro clínico se caracteriza por dolor suprapúbico, irradiado a ingle y a suelo pélvico, posiblemente en relación con la falta de distensión vesical y con la existencia de cicatrices inflamatorias. Son frecuentes la nicturia (emisión de orina más abundante durante la noche que durante el día), disuria (emisión dolorosa o difícil de la orina) y ocasional la hematuria.

También pueden presentar incontinencia (falta de control sobre el vaciado de la vejiga), por contractura vesical progresiva, lo que origina una reducción de intensidad variable de la capacidad funcional de la vejiga; en los casos más severos un paciente puede llegar a orinar hasta 60 veces en un día.

Existen dos formas clínicas de cistitis intersticial, según la edad de comienzo y el tipo de lesión que se produce: la forma clásica y la forma no ulcerativa.

En la forma clásica se producen cicatrices y ulceraciones en la pared y el techo de la vejiga, por lo que también se ha llamado a esta enfermedad úlcera de Hunner. La cistitis intersticial no ulcerativa es una forma de comienzo precoz, en la que los pacientes desarrollan síntomas similares a edad más temprana, las lesiones de la pared vesical son más leves y no necesariamente evolucionan a la forma clásica.

Síntomas y sindromes asociados a la Fibromialgia

Iier Instituto de Enfermedades raras

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Fibromialgia y síndromes clínicos afines

Dra. BEATRIZ ARANA
Internista Reumatóloga

Resumen

Con frecuencia vemos en la práctica reumatológica, pacientes con dolor difuso crónico, fatigabilidad y depresión, en quienes se sospecha fibromialgia (FM) como primera posibilidad. En el espectro sintomático de esta enfermedad, caben otras patologías afines que hay que considerar para dar un manejo acertado, tales como el síndrome de fatiga crónica (SFC), el dolor facial atípico, el síndrome premenstrual, el síndrome del colon irritable, entre otros.

El manejo del stress, su regulación a través del Eje Hipotálamo-Pituitaria-Adrenal (HPA) y la disfunción neuroendocrina común a estas enfermedades, surgen como probables factores involucrados en su etiopatogenia.

Summary

Fibromyalgia (FM) and related diseases have entered a resurgence of interest in recent years. The diffuse body pain with fatigability and depression are symptoms included in other disorders for example: Chronic Fatigue Syndrome, Premenstrual Syndrome, Atypical Facial Pain, Irritable bowel syndrome. Although the causes of these conditions are unknown, theories about common pathophysiology and the involvement of a dysregulated pathway, the hypothalamic-pituitary-adrenal axis (HPA), has been considerated.

Introducción

Desde el concepto de fibromialgia (FM) como un síndrome caracterizado por dolor crónico 1 , partiremos para definirla dentro de un continuo de trastornos que involucran Síndrome de fatiga crónica (SFC), síndrome premenstrual, el dolor facial atípico, el síndrome de colon irritable, el trastorno distimico y otros 2 .

La triada de dolor, depresión y fatiga, es común a FM y las otras patologías enunciadas, lo que ha llevado al concepto de reacción inadecuada al stress como punto común de todas ellas 3 . El stress, definido como respuesta relativamente inespecífica y estereotipada a un estímulo adverso, conlleva un reacomodo de mecanismos regulatorios (Hormona liberadora de corticotropina o CRH, cortisol, etc), neurotransmisores (Opioides, norepinefrina) y citoquinas 4 .

Se conoce de la sensibilidad del sistema inmune al stress y en FM como en las otras enfermedades ya mencionadas, se ha encontrado una regulación inapropiada central de varios ejes de respuesta al stress: el eje Hipotálamo-Pituitaria _Adrenal (HPA), el sistema nervioso simpático y neurotransmisores como serotonina 5 .

Esta disfunción neurohumoral, producto del stress crónico, ha llevado a plantear una respuesta de mala adaptación del Hombre del Siglo XX al stress 1 .

En este artículo se abordará inicialmente el enfoque del dolor crónico en reumatología y su relación con el stress, para luego describir las entidades más afines con fibromialgia.

El dolor difuso crónico, el stress y la enfermedad reumática

El dolor musculoesquelético es la queja más frecuente que obliga al paciente a buscar atención médica. En la aparición del dolor y su percepción, se involucra la enfermedad, la naturaleza subjetiva del mismo y una variedad de factores psicosociales que pueden modificar esa experiencia 6 .

En FM como en el resto de las enfermedades reumáticas, se ha estudiado el efecto del stress en la aparición y curso de las mismas; aunque la medición de éste como agente desencadenante es conflictiva y necesariamente retrospectiva, se ha logrado encontrar un efecto modulador del stress en el curso de enfermedades como la artritis reumatoide (AR).

Además de varios factores que generan stress en las diversa enfermedades reumáticas tales como dolor, discapacidad, deformidad, alteración en la calidad de vida, se presenta en un 22 a 29% de los casos enfermedad psiquiátrica coexistente particularmente la depresión, que altera la resolución del problema y casi siempre lo amplifica 7-8.

Algunos estudios de pacientes con AR y FM concomitante, describen dolor generalizado, trastornos del sueño y del estado de ánimo pero en general los pacientes con AR como única afección, presentan niveles inferiores de dolor que los pacientes con FM y sólo ocasionalmente tienen trastornos del sueño 9 .

En LES, se ha encontrado el stress como factor de exacerbación de la enfermedad. El dolor articular en estos pacientes usualmente cursa con poco compromiso inflamatorio a la inspección, lo que obliga al clínico a descartar otras patologías sobreagregadas.

En la enfermedad inflamatoria axial, la característica principal es la polientesopatía y la sacroilitis inflamatoria; el dolor nocturno, acompañado de trastornos del sueño es frecuente en estos pacientes y obliga al clínico a combinar la terapia de AINES con medicamentos que mejoren la calidad del sueño, con lo que se obtiene una notable mejoría de los síntomas 10 .

El estudio de Fitzcharles 11 muestra la importancia de la revisión cuidadosa de estos pacientes para evitar el sobrediagnóstico de FM.

En FM hay la tendencia a localizar el trastorno básico a nivel de SNC.

Dichos pacientes presentan un umbral bajo al dolor y una hipersensibilidad al stress. Aunque los mecanismos que originan el dolor en esta enfermedad no están claros, probablemente comprometen neurotransmisores como sustancia P (SP), serotonina y el eje HPA, entre otros.

En SFC, la cual veremos en detalle más adelante, hay una hiporreactividad del eje HPA, evidenciado entre otros, por una reducción del cortisol plasmático.

En resumen, la relación stress-enfermedad reumática es bidireccional. Las actuales investigaciones buscan integrar en la respuesta al stress una nueva corriente, la psiconeuroinmunología. La sensibilidad del sistema inmune al stress es bien conocida, consecuencia directa de las influencias recíprocas entre el sistema inmune y el SNC ( Figura 1 ).

Síndromes afines a fibromialgia

En la interfase entre Psiquiatría y Medicina, aparecen algunas enfermedades que se han relacionado por sus síntomas, de etiología desconocida y que pueden tener un manejo terapéutico similar ( Tabla 1 ).

 

Tabla 1. Fibromialgia y enfermedades relacionadas

Trastornos del Afecto Fibromialgia
S. Fatiga crónica
S. Depresivo mayor
S. Colon irritable
S. Premenstrual
Transtornos
Disfuncionales Dolor facial antípico
S. Miofascial
Trastornos
Neurosomáticos Trastornos de ansiedad
Distimia
Síndromes de
Fatiga y dolor Crónico Migraña
Dolor Pélvico crónico
S. de la Guerra del Golfo

Síndrome de fatiga crónica y fibromialgia

Similitudes y diferencias:

El SFC tiene una distribución global, con una prevalencia similar a FM del 3% en atención primaria. En 1987, el CDC en USA, desarrolló un consenso con las características fundamentales del síndrome 12 : fatigabilidad marcada de 6 meses o más acompañada de trastornos de mialgias, trastornos del sueño, y cambios psicoafectivos.

Los criterios se revisaron en 1994 para orientar respecto a la sobreposición de SFC y enfermedad psiquiátrica, especialmente depresión y trastornos de ansiedad 13 .

Los estudios de SFC hasta el momento la muestran como una enfermedad prolongada, con una recuperación sólo en el 10% de los afectados, con factores de pobre pronóstico tales como Enfermedad psiquiátrica concomitante, cronicidad y búsqueda obsesiva de causa física demostrable 14-15 . Diversos estudios descriptivos han revelado que el 20 al 70% de pacientes con SFC pueden diagnosticarse incorrectamente como FM.

Patogénesis del SFC y FM

Diversas teorías han intentado explicar la fisiopatología de estas dos entidades.

Quizá la más antigua, respecto a SFC arguye un estado de activación crónica inmune, basada en el comienzo postinfeccioso del SFC y alguna evidencia de regulación inapropiada de citoquinas y la alteración de los marcadores de superficie de linfocitos periféricos; este punto de vista no ha sido bien sustentado, los trastornos inmunológicos son modestos en magnitud y no se ha comprobado un significado diagnóstico o pronóstico 16 .

Igual sucede con FM y el posible papel etiopatogénico en el mecanismo de regulación del dolor no siempre comprobable ni específico en esta entidad.

Se abre paso otra concepción que compromete a FM y SFC en una relación compleja y estrecha con enfermedad psiquiátrica; la comprobación en varios estudios de la exacerbación de los síntomas en FM y SFC luego de períodos de stress físico o emocional, ha enfocado el interés en el eje HPA y su activación a través de eventos infecciosos y no infecciosos. En relación a síndromes depresivos, algunos asociados a endocrinopatías, algunos estudios coinciden en encontrar una activación reducida o inapropiada del eje HPA y a nivel del SNC una disminución de la CRH ( Figura 2 ).

Figura 2. Interacción global del eje HPA _ CRH en pacientes con fibromialgia _ Neeck G. Rheum Dis Clin NA 2000, 26 (4).

Las respuestas al stress pueden ser de hiperactividad como en el caso de individuos con Depresión Melancólica o de hipoactividad como en SFC. Depresión post-parto, etc 17 . Se abre campo el estudio de neuropéptidos y neurotransmisores que son estimulantes o inhibidores de este Eje.

Los trabajos de Demitrack desde 1991 han postulado una deficiencia de glucocorticoides que explicaría los síntomas comunes a éstos trastornos depresivos, incluyendo FM y SFC y que comprometiera tangencialmente la respuesta inmune. Las anormalidades neuroendocrinas para FM y SFC encontradas por este investigador se resumen en la Tabla 2 .

 

Síndrome de disfunción temporomandibular o dolor facial atípico

Se caracteriza por dolor muscular asociado a puntos de tensión en los músculos masticatorios. Su prevalencia es de un 6% con una frecuencia mayor en mujeres de edad media; aunque el síntoma principal es el dolor, los pacientes exhiben restricción de la movilidad mandibular y ocasionalmente crepitus en articulación temporomandibular.

El curso de la enfermedad es altamente variable, caracterizado por cronicidad y remisión en pocos casos 19 ; algunos pacientes refieren reactivación premenstrual del dolor y el porcentaje de depresión en estos pacientes es más alto que en la población general sin que por esto se pueda proponer una relación de causalidad. El manejo con antidepresivos en especial los tricíclicos y los MAOI, han dado buen resultado.

Síndrome del colon irritable

Es considerado el trastorno más común del tracto gastrointestinal. Afecta el 15% de la población especialmente a mujeres jóvenes. El diagnóstico está basado en una constelación de síntomas reunidos en los llamados Criterios de Roma 21 : Dolor abdominal continuo o recurrente que alivia con la defecación, alteración en la consistencia y/o frecuencia de las heces y distensión abdominal.

La influencia hormonal parece ser muy importante; en mujeres que lo padecen, puede haber una exacerbación de los síntomas precediendo el período menstrual. El manejo con restricciones dietéticas y bajas dosis de antidepresivos puede ser útil en el control de esta patología.

Conclusión

El camino de las investigaciones que se ha abierto en el terreno de la Fibromialgia y síndromes afines es muy amplio e interesante. Aunque ya se ha encontrado la interrelación estrecha de los sistemas inmuno-neuro-endocrinos que se activan en respuesta al stress y la variabilidad en esa respuesta, falta determinar el verdadero valor patogénico de la misma y su repercusión en la salud.

Referencias

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Rothstein R. Irritable Bowel Syndrome. Medical Clinics North Am 2000; 84(5).
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Libro de Fibromialgia guia de practica clínica

GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA SOBRE EL SÍNDROME DE FIBROMIALGIA

CONTENIDOS:
Esta obra ha sido elaborada por un comité de expertos que ofrecen una visión global y multidisciplinar del síndrome de fibromialgia (SFM).
Está basada en la evidencia científica actual, sobre cómo actuar y qué hacer frente al SFM, para saber contestar a las preguntas de los pacientes y abordar al paciente con SFM dándole seguridad de que no hay otra enfermedad asociada y de que se le atiende con el mejor conocimiento científico existente en ese momento.

Tiene como objetivo fundamental proporcionar una guía clínica con toda la información necesaria para ayudar al médico clínico en el diagnóstico, tratamiento, valoración, seguimiento e investigación de los pacientes con síndrome de fibromialgia.

Se trata de un tema de gran actualidad e interés clínico para los médicos, ya que este síndrome es un trastorno muy frecuente en la población y, por tanto, causa habitual de consulta médica.

En el segundo capitulo se incluyen los instrumentos de medida más habituales y adecuados para valorar los distintos parámetros afectados en el síndrome de fibromialgia, así como valores normativos de un grupo de pacientes.
Con esta guía los autores ofrecen un elemento de consulta y una visión del SMF desde diferentes enfoques, como son el epidemiológico, el clínico, el etiológico, el socio-económico y el terapéutico, con la confianza de que sirva de una forma positiva para afrontar el reto diario de mejorar la calidad asistencial de estos pacientes.

Agradecer al Prof. Dr. Diego Munguia por dar a conocer a afectados y profesionales esta novedad editorial

Actualizado a 2016 el libro ha sido descatalogado por el editor

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Sindrome quimico multiple. El trabajo en los hospitales

Primum non nocere. Una reflexión sobre la aplicación del juramento hipocrático en la organización de las empresas sanitarias

Pilar Arrizabalaga Clemente
Hospital Clínic de Barcelona. Institut d’Investigació Biomèdica August Pi i Sunyer.
Programa Salud, Género y Ejercicio profesional. Fundación Galatea.
Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB). Barcelona. España.

Codi de Deontologia. Consell de Col·legis de Metges de Catalunya (2005):
Art. 8. La primera lealtad del médico es hacia la persona que atiende.
La salud ha de anteponerse a cualquier otra conveniencia.
Art. 114. El Colegio de Médicos velará por que los médicos asalariados
puedan desarrollar sus tareas dentro de una institución o empresa en
debidas y dignas condiciones laborales.

Se considera al griego Hipócrates (460-377 a.C.) el padre de la medicina actual.

El denominado juramento hipocrático o «primum non nocere» es la norma más antigua de autorregulación del ejercicio de la medicina desde el seno de la propia profesión. Obliga ante todo al autocontrol, así como a la vigilancia a fin de evitar o paliar los efectos y las secuelas indeseables derivadas de la práctica médica1. Esta norma ha aguantado muy bien el paso del tiempo, y en los tiempos más recientes se ha actualizado y desarrollado en códigos de ética médica y deontología profesional2,3.

La medicina antigua, basada en la creencia de los 4 fluidos orgánicos –sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra, a semejanza de los 4 elementos básicos de la naturaleza: aire, agua, fuego y tierra–, explicaba la salud como reflejo del equilibrio entre ellos y la enfermedad como el desequilibrio, por exceso o defecto, de uno de ellos.

Al principio fundamental de los 4 humores, la escuela hipocrática aportó el papel de los factores externos a partir de la observación en la enfermedad. Entre las obras que conforman el Corpus Hippocraticum, destaca el «Tratado de los aires, las aguas y los lugares»4, que complementa la atribución de un origen divino de las enfermedades con una etiología ambiental.

sindrome quimico multiple en hospitales

Se propone que el clima, el agua y la situación de la población en un lugar son elementos que pueden ayudar al médico a evaluar la salud de sus habitantes.

Su sentido del distanciamiento y su capacidad para la observación clínica avanzaron la idea, entonces revolucionaria, de que el médico podría predecir la evolución de la salud y la enfermedad mediante la observación de un número de casos suficiente.
La especie humana, desde su propio origen, ha manipulado la naturaleza según sus necesidades.

La humanidad ha sido capaz de vivir en diferentes medios, incluso en situaciones extremas. Ha creado condiciones ambientales artificiales que, con el paso del tiempo, se ha demostrado que pueden repercutir en la salud. Este conocimiento ha llevado a extremar las medidas de vigilancia medioambiental en las sociedades desarrolladas.
Los seres humanos pasan la mayor parte del tiempo en casa y en el trabajo, lugares cerrados en los que el ambiente puede ser seguro mientras se siga unas normas de seguridadhigiene. El desarrollo tecnológico ha permitido el diseño y la construcción de edificios herméticos, sin ventanas practicables, equipados con sistemas de ventilación o climatización forzada, que en su momento se presentaron como la eficiencia energética óptima junto con una ventilación higiénica.

Años más tarde se ha sabido que no eran inocuos para la salud.

En la década de los años setenta se empezó a detectar en estos edificios lo que posteriormente se ha denominado síndrome del edificio enfermo (SEE) debido a una ventilación deficiente.
El SEE, que hoy se define por síntomas de irritación de mucosas respiratorias y conjuntivas que afecten a más del 20% de sus ocupantes, ha sido foco de interés para la comunidad científica, como demuestra una revisión publicada en una de las más prestigiosas revistas de medicina al final de la década de los años noventa5.

Años después de identificarse el SEE, ha habido profusa legislación normativa (Real Decreto 486/1997, Real Decreto 1751/1998, Norma UNE 100-011-91) sobre las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, en cuanto a las condiciones ambientales que establecen la renovación mínima del aire (introducción de un volumen determinado de aire limpio, mezcla con el aire de los locales y expulsión al exterior del mismo volumen de aire precedente) de los locales de trabajo.

La falta de renovación de aire y la ausencia de mecanismos de filtro adecuados comportan la concentración de sustancias no deseables que pueden resultar nocivas, o cuando menos molestas, para la salud.

En las empresas, la realización de controles periódicos del ambiente laboral es un derecho individual, social y legalmente exigible, a partir de los conocimientos científicos actuales.
Sorprende que en las empresas sanitarias, eufemísticamente llamados centros de salud, en las que por la naturaleza de su trabajo el riesgo ambiental está presente y en grado muy superior al de otros locales de uso público (restaurantes, oficinas, y otros), las condiciones ambientales merezcan poca o ninguna atención. Además, nuestros hospitales asientan en estructuras arquitectónicas antiguas, de difícil adaptación a medidas de seguridad adecuadas a los avances tecnológicos.

Finalmente, tampoco acompaña la particular actitud de los profesionales de la medicina en la confianza no fundada de que la enfermedad no les alcanza.

Los hospitales constituyen uno de los lugares de trabajo en el sector de los servicios con riesgo laboral, asociado al ambiente, más elevado, con potenciales efectos negativos para la salud. Se considera que la población sanitaria es de alto riesgo de exposición ambiental a agentes químicos, principalmente, y físicos, en menor grado. De hecho, la relevancia para la salud de los productos químicos en el medio hospitalario ha sido el tema de una entre más de una docena de jornadas realizadas sobre salud laboral en los hospitales de Cataluña6.

Así, se distingue entre: agentes químicos tóxicos, capaces en pequeñas cantidades de causar efectos agudos o crónicos indeseables; sensibilizantes, capaces deoriginar reacciones de hipersensibilización; irritantes, capaces de causar una reacción inflamatoria, y nocivos, capaces de tener efectos agudos o crónicos indeseables.

El glutaraldehído y el formaldehído

se usan ampliamente en hospitales como agentes esterilizadores muy efectivos en laboratorios y quirófanos; también se aplican en unidades de endoscopia, diálisis y radiología7,8.

En estas últimas, se utilizan,además, soluciones reveladoras y fijadoras que contienen ácido acético y dióxido de azufre9. Todas estas sustancias –y otras como las derivadas de aminas, amonios cuaternarios, ácido peracético y glioxal– han sido identificadas en el ambiente hospitalario en concentraciones mayores que en el ambiente general y pueden afectar a la salud por sus características de irritantes, tóxicos y sensibilizantes por inhalación.

Pese a que con una ventilación adecuada no hay riesgo por el uso de estos productos, los datos epidemiológicos ponen de manifiesto un número más que considerable de problemas, como cefaleas, irritaciones oculares, nasales y cutáneas10, trastornos del aparato respiratorio11- 13, asma14-17 y sensibilización química múltiple18,19 entre el personal sanitario expuesto.

Cabe pensar, por tanto, que los sistemas de ventilación, cuando los hay, utilizados para la extracción de estos productos del área de trabajo pueden ser menos eficaces de lo esperado e incluso, debido a un deficiente diseño, podrían contribuir a máximos de exposición elevados.

En consecuencia, los hospitales y sus empleados deberían apreciar la potencial peligrosidad de los agentes químicos y el riesgo laboral que conllevan, así como extremar las medidas de seguridad20-22 hasta que se desarrollen desinfectantes y productos de limpieza no sensibilizantes.
Más aún, de repercusiones muy graves para la salud y con secuelas permanentes, ha sido la exposición a pesticidas organofosforados, carbamatos y piretroides utilizados para el tratamiento de las plagas urbanas en laboratorios hospitalarios23 y centros de atención primaria24 en condiciones de falta de ventilación.
La asistencia a las enfermedades de origen laboral se ha venido haciendo directamente a través de las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales colaboradoras de la Seguridad Social.

Mientras que los accidentes de trabajo son fácilmente identificados y diagnosticados por los especialistas de medicina del trabajo, las enfermedades profesionales, en cambio, no lo son.

Las enfermedades laborales aparecen de forma insidiosa y son inespecíficas y complejas.

La lista de enfermedades profesionales reconocidas es limitada y muy antigua, de modo que no se adapta a la situación actual25 –a modo de ejemplo valga que la neumopatía intersticial difusa o síndrome de Ardystil se reconoció como enfermedad profesional en 1993, después de que muriesen 7 pacientes–, lo que, añadido a la histórica orientación legalista de la medicina del trabajo, hace que se requiera un notable esfuerzo de atención e interés para establecer la relación causa-efecto.

A esta dificultad se añaden factores sociales que van más allá del ejercicio de la medicina.

Por un lado, la contradictoria limitación de la dependencia jerárquica externa a la profesión de los médicos de empresa.
Los médicos de empresa deben responder a los intereses del empresariado, del que dependen, lo que no siempre está en armonía con las necesidades sanitarias de la población trabajadora.

Por otro lado, el fenómeno prevalente del paro laboral, que lleva a la consideración de que el trabajo humano pasa de ser un posible factor negativo potencialmente patógeno a ser una situación positiva privilegiada en sí misma, independientemente de la existencia de condicionamientos negativos.

Todo esto conlleva que la tendencia de la medicina del trabajo sea moverse más por normativas legales de obligado cumplimiento que por evidencia scientíficas a fin de establecer la relación causa-efecto de las enfermedades relacionadas con el trabajo.

Es más, se han hecho algunas sugerencias en el sentido de que la medicina de empresa tiene más el papel de agente a fin de intentar controlar el absentismo laboral que de atención de las enfermedades laborales26. Por ello, no es extraño que la demanda de asistencia de trastornos de salud relacionados con el trabajo llegue a los centros de atención primaria, como así se ha registrado en un área básica –Castelldefels (Barcelona)–, donde hasta casi el 16% de una muestra de 207 bajas de incapacidad laboral transitoria por enfermedad común se relacionaban con las condiciones de trabajo27.
La organización de la salud laboral en las empresas sanitarias ha estado en consonancia con el modelo general de medicina de empresa obligatorio y vigente desde la década de los años sesenta, si bien la implementación de la salud laboral en los hospitales ha sido más tardía (data de hace 2 décadas), ya que por su propia misión se les otorgaba implícitamente la aplicación del conocimiento médico.

En 1994, de los 74 hospitales de la Xarxa Hospitalària d’Utilització Pública (XHUP) de Catalunya existentes en aquel tiempo, apenas 20 (27%) hospitales contaban con un profesional dedicado específicamente a la salud laboral.

La actividad recaía parcialmente en un médico de medicina preventiva o de un servicio asistencial en 40 (54%) hospitales, y el resto de los hospitales carecía del servicio de salud laboral en su organización.

La actividad asistencial en las unidades de salud laboral de los hospitales se ha articulado, en su gran mayoría, alrededor de los especialistas en medicina del trabajo, con dependencia jerárquica de los departamentos de recursos humanos en el 46% de los centros, seguidos de la dirección médica en el 23% y la gerencia en el 11% de los hospitales6.

Los médicos de empresa de los hospitales, como sus colegas especialistas de medicina del trabajo, identifican bien los accidentes laborales, fundamentalmente los derivados del riesgo biológico propio de estas empresas.
Sin embargo, y pese a la paradoja de tener muchos más medios tecnológicos, más recursos científicos e incluso la posibilidad de recurrir a otros colegas expertos en enfermedades de origen laboral reconocido, participan en las condiciones organizativas limitantes ya expuestas.

De esta forma, y en los mejores casos, con una buena práctica de promoción de la salud, la medicina de empresa en los hospitales se ha convertido en servicios de medicina comunitaria de asistencia primaria ambulatoria de las enfermedades comunes, a fin de ayudar y dar comodidad asistencial a los trabajadores.

A partir de la Ley 31/1995 de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), que separa las tareas de asistencia médica laboral de las tareas de vigilancia de la salud en los hospitales y los demás servicios sanitarios, igual que en otras empresas, los especialistas en medicina del trabajo se han visto abocados a integrarse en servicios de prevención multidisciplinarios con otros profesionales implicados en la seguridad y la higiene industrial.

Pese a que la ley mencionada se ha desarrollado posteriormente en reales decretos sobre la protección de la salud y seguridad contra los riesgos químicos en el trabajo28, y se han establecido reglamentos y guías de los servicios de prevención, hay una discordancia entre lo legislado y la realidad.

En los servicios sanitarios, y al contrario que en otros ámbitos de la sociedad civil, la ley va muy por delante de la realidad en la prevención de los riesgos laborales. Aunque hay algún ejemplo excepcional, como el Hospital Sierrallana de Torrelavega en Cantabria –pionero en el ámbito público sanitario español–, que en junio de 2005 ha obtenido la certificación OHSAS 18001:1999 del Sistema de Gestión de Prevención de Riesgos Laborales29, la implantación de la prevención delos riesgos laborales es más que deficiente en la mayoría de los hospitales.

Tanto es así que en 2004 aún no se había realizado estudios de siniestralidad en el 70% de los hospitales de Madrid y en el 60% no se había realizado ninguna evaluación de riesgos, tal como establece la LPRL30.

A la falta de cultura de la prevención de los riesgos laborales en los centros sanitarios no somos ajenos los profesionales de las áreas asistenciales distintas de las propias de la salud laboral. Hace años que en la mayoría de los hospitales hay servicios y comisiones técnicas que realizan tareas relacionadas con la prevención de riesgos laborales, como, por ejemplo, los comités de infecciones, radioprotección, farmacia y, más específicamente, los comités de seguridad y salud, que cuentan con representantes de la empresa y de los trabajadores.

A tenor de la realidad, la falta de consideración de la importancia de los riesgos laborales, que incluye desde su evaluación hasta la identificación y la gestión de los trabajadores sensibles a determinados riesgos y la elaboración del plan de prevención, son notorios el desprecio o la minusvaloración y la invisibilización del tema. Es hora de que los departamentos de relaciones laborales piensen, además de en el absentismo laboral relativamente alto en el sector, en proteger la salud de los trabajadores.

También es hora de que las asociaciones profesionales y sindicales apuesten por la salud.

La salud no tiene precio,no puede ser objeto de negociación.

El marco normativo de la deontología médica distingue entre el error médico y la negligencia. Mientras que el error es la equivocación por la que el resultado no es el deseado pese a haberse hecho todo lo conveniente y de forma correcta conforme a la conducta médica, la negligencia es la conducta médica que se aleja de las normas éticas y de la buena práctica –la lex artis– recomendada31.

Esto es, la negligencia se produce por desidia o por desconocimiento grave e injustificable del procedimiento admitido como correcto por la comunidad médica y científica32. En la actualidad, hay suficientes conocimientos médicos para saber las consecuencias de la falta de medidas de seguridad en la prevención de los riesgos laborales para la salud de los trabajadores sanitarios.

Por tanto, desde la ética y la deontología médicas y desde la ciencia, estamos convocados todos los profesionales de la salud, y en particular aquellos con responsabilidades de gestión, a la tarea de prevenir los riesgos laborales.

No aplicar el conocimiento médico en la adopción de medidas de seguridad en las empresas sanitarias es una falta de la ética médica fundamental, entendida como lo justo, lo correcto y lo bueno. La norma de «primum non nocere », relativa a la actuación individual del profesional de la medicina, es en la actualidad –cuando la práctica profesional se realiza en forma colectiva– una norma relativa que afecta también a las organizaciones, y por tanto es un parámetro de calidad asistencial.

Agradecimientos

A la Dra. Carmen Valls-Llobet, presidenta del Centre d’Anàlisi i Programes Sanitaris, y a la Dra. Francisca López-Crespi, del Centre de Seguretat i Condicions de Treball, Departament de Treball, Generalitatde Catalunya.

Al Dr. Joaquím Fernández Solá, consultor del Hospital Clínic, y al Dr. Miquel Mira Muñoz, de la Mutua Montañesa.
Su ayuda durante los últimos 2 años me ha inducido al estudio y la reflexión.

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 29. El Hospital Sierrallana de Torrelavega (Cantabria) obtiene la certificación de calidad en prevención de riesgos laborales. Diario Montañes, 18 de junio de 2005 [citado 7 Dic 2005]. Disponible en: www.croem.es/Web/
 CroemWebRiesgosLaborales.nsf/ca9fbec891192b50c1256bd7004f727c /79fd487edd99838e41257026002cc66f
 30. OMC Informa. Octubre de 2004. p. 6.
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Correspondencia: Dra. P. Arrizabalaga.
Servei de Nefrologia. Hospital Clínic de Barcelona.
Villarroel, 170. 08036 Barcelona. España.
Correo electrónico: parriza@clinic.ub.es

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Fibromialgia relación médico paciente

Fibromialgia relación médico paciente por Manuel Matinez Lavin

La relación médico-paciente en el contexto de la fibromialgia. Tribulaciones y propuestas

Manuel Martínez Lavín
Departamento de Reumatología. Instituto Nacional de Cardiología de México. México D.F. México.

Ninguna otra entidad clínica causa tanta controversia en los corrillos reumatológicos como lo hace la fibromialgia (FM). Es claro que algunos médicos sienten aversión hacia esta entidad nosológica. Este rechazo se debe probablemente a lo poco que se conoce de los mecanismos que desatan y perpetúan el padecimiento y también a la frustración derivada de los constantes fracasos terapéuticos.

El desafío que representa la FM en nuestros días ya se abordó recientemente en un editorial de Revista Española de Reumatología , por uno de los personajes más distinguidos de la reumatología internacional, el Dr. Jaime Rotes Querol 1 .

Fibromialgia relación médico paciente

Fibromialgia relación médico paciente

En este artículo se discuten varias razones por las que la relación médico-paciente se puede deteriorar en los casos de FM.

También se propone medidas de enmienda. Algunas de las opiniones aquí vertidas están basadas en evidencias científicas, otras son solamente discernimientos personales. No existe en la discusión pretensión alguna de certeza, la intención es más bien hacer una modesta llamada a la reflexión.

Conviene recordar primero la complejidad de la terapéutica en las enfermedades crónicas, que por definición son incurables.

En estas circunstancias el médico debe acompañar al paciente durante años intentando procurarle una buena calidad de vida a pesar de su padecimiento. Ni para el paciente ni para el médico se lleva a cabo la satisfacción de la curación. En cambio, el médico tiene que lidiar con la entendible demanda de los enfermos por obtener una mejoría en su calidad de vida. La situación se complica aún más si la molestia principal del paciente es el dolor.

El dolor persistente necesariamente tiene un impacto emocional negativo.

Aunque la FM es una afección controvertida, su frecuente presencia en el consultorio del reumatólogo está fuera de cualquier discusión.

El documento de consenso de la Sociedad Española de Reumatología califica la FM como “un problema de salud pública de primer orden” 2 . Quizá se pueda caracterizar también como un problema primordial de salud de la mujer.

Me atrevo a mencionar varias razones que favorecen el deterioro de la relación médico-paciente en el caso de la FM y también a exponer posibles remedios.

Falta de conocimiento.

Se conoce poco la etiopatogenia de la FM. El médico afronta síntomas abigarrados: dolor difuso, fatiga, insomnio, irritación intestinal, urgencia urinaria, ansiedad, depresión, etc. No se posee un marco teórico para poder conformar un síndrome coherente. El recurso de la analítica no ayuda en estas circunstancias a esclarecer el problema.

Incredulidad.

Es una actitud derivada de la falta de conocimiento. Algunos médicos simplemente no creen lo que la paciente les está relatando. O intentan “corregirle la plana”. Le dicen (o solamente piensan): “Usted no tiene dolor, lo que sucede es que está somatizando su ansiedad”. Con frecuencia la paciente lo percibe y se resiente de esta incredulidad.

Falta de entrenamiento en los mecanismos básicos de dolor crónico.

Existe una innegable paradoja en la práctica reumatológica. La molestia principal de la inmensa mayoría de los pacientes que acuden al reumatólogo es dolor crónico. Sin embargo, este tópico no se cubre en la generalidad de los programas de enseñanza en reumatología.

Basta revisar los libros de texto de la especialidad para percatarse de que contienen gruesos capítulos que discuten los mecanismos básicos de la inflamación y la autoinmunidad. En contraste, las discusiones acerca del dolor crónico (cuando las hay) son breves y superficiales.

Impacto psicológico.

El dolor crónico se acompaña por necesidad de una reacción emocional negativa. Además, un porcentaje considerable de personas con FM tiene ansiedad, depresión u otro tipo de alteraciones psicológicas. Este tipo de comorbilidad complica la relación médico-paciente y la terapéutica.

Tiempo restringido en la consulta médica.

La paciente con FM tiene múltiples síntomas; el médico, poco tiempo y, además, una fila de enfermos en la sala de espera. Fórmula segura para la frustración de la paciente y del médico.

Medicamentos inefectivos.

No contamos con medicamentos uniformemente efectivos. Con el uso crónico de fármacos, es habitual la aparición de efectos indeseables. No es excepcional escuchar que la paciente declare: “Las pastillas que usted me recetó no sólo no me mejoraron, sino que me cayeron pésimo”.

Posibles remedios

Investigación.

Es claro que el único remedio ante la falta de conocimiento de la etiopatogenia de la FM es la investigación. Otras actitudes como el rechazo, la indiferencia o la discriminación son indignas en el entorno de una medicina científica y humanista. En el pasado la comunidad reumatológica ha mostrado audacia al explorar disciplinas afines con el fin de entender mejor sus enfermedades.

Ése ha sido el caso de las investigaciones inmunológicas para conocer mejor las enfermedades reumáticas autoinmunitarias o el acercamiento a la angiología para enfrentar el síndrome antifosfolipídico. Para entender mejor la FM, es necesario adentrarse en los terrenos de la neurología, la algología y la psiquiatría.

Enseñanza.

Es imperativo incluir el dolor crónico como tema fundamental en el currículo reumatológico. El reumatólogo deberá estar familiarizado con los conceptos modernos de neuroplasticidad, sensibilización de las vías centrales del dolor, mecanismos descendentes inhibitorios, dolor neuropático, etc. En este sentido, hay que reconocer que la Sociedad Española de Reumatología está marcando directrices.

Con una iniciativa audaz, sin precedente en el ámbito reumatológico internacional, ha instituido “La escuela del dolor”, un curso teórico-práctico para reumatólogos que tiene la finalidad de profundizar y actualizar los conocimientos acerca del dolor crónico.

Adoptar nuevos paradigmas nosológicos.

Es necesario reconocer que ciertos modelos vigentes, como la correlación anatomoclínica y la dicotomía nosológica en afecciones físicas o mentales, no son aplicables a la FM. Tampoco lo son a otros síndromes muy frecuentes en la práctica clínica, como la migraña, el síndrome de fatiga crónica o la cistitis intersticial, entre muchos otros. Por lo tanto, es conveniente asumir que, como lo reconocieron los clásicos clínicos franceses, lo que finalmente define una enfermedad no es el daño orgánico, sino la disfunción 3 .

Lesión estructural sin disfunción no es enfermedad.

Disfunción con o sin lesión, sí es enfermedad. Terminar con la dicotomía cartesiana mente-cuerpo y adoptar un modelo biopsicosocial de enfermedad centrado en el paciente.

Trabajar con un marco teórico coherente. Nuevas evidencias apoyan la teoría disautonómica de la fibromialgia 4 incluyendo los mecanismos de sensibilización central de las vías del dolor 5 . Es claro que hay mucho por andar en este camino; sin embargo, este paradigma parece proveer una explicación coherente a las manifestaciones abigarradas del síndrome. Ha sido nuestra experiencia que las pacientes con FM, en su mayoría, están de acuerdo con esta explicación.

Tratamiento integral.

La visita médica convencional que tiene como colofón la prescripción de un medicamento no resulta una fórmula efectiva para muchas personas con FM. Hay que privilegiar la información y las terapias no medicamentosas. Esto se puede realizar mejor en “clínicas” especiales 6 en las que la persona con FM se integra a un grupo de pacientes pequeño. Estos grupos podrán ser dirigidos por una psicóloga y una paciente rehabilitada. En sesiones grupales, se ofrece a la persona con FM información acerca de su enfermedad, terapia cognitivo-conductual, diversas disciplinas fisioterapéuticas, orientaciones dietéticas, apoyo psicológico, etc.

El médico se encarga del diagnóstico, la supervisión y la prescripción de medicamentos. Es probable que este tipo de tratamiento grupal sea más efectivo y menos costoso.

En las discusiones de la relación médico-paciente en el contexto de la FM

con frecuencia surge la pregunta: ¿qué tipo de especialista es el más adecuado para tratar estos casos? Desde el punto de vista histórico, han sido los reumatólogos los que definieron y caracterizaron el padecimiento. Quizá no haya otro especialista mejor capacitado para separar la FM de otras entidades reumáticas que tienen manifestaciones clínicas parecidas.

El diagnóstico diferencial con otras afecciones reumáticas como el síndrome de Sjögren, el lupus eritematoso, las espondiloartropatías seronegativas o la polimialgia reumática no es siempre sencillo.

El médico encargado de atender a pacientes con FM debe tener un amplio conocimiento de la medicina interna y también estar actualizado en los avances recientes en la etiopatogenia de la enfermedad. Desde luego, debe creer en la FM como entidad nosológica y aceptar el reto que eso representa. Dicho médico podría ser reumatólogo, neurólogo, internista o médico familiar. Por otro lado, hay que señalar que las nuevas evidencias indican que la FM es una enfermedad neurológica, por lo que se necesita urgentemente de la participación de los neurólogos en los protocolos de investigación.

Vivimos en la época del acceso universal a la información.

La información otorga poder. En el cuidado de la salud, muchos pacientes demandan ser actores y no sólo receptores. Invitémosles, pues, a sentarse a nuestra mesa e intercambiemos puntos de vista acerca de su padecimiento. El diálogo frontal y abierto seguramente ayudará a mejorar la relación entre médicos y pacientes.

Original The physician-patient relationship in the context of fibromyalgia. Tribulations and a proposal

Correspondencia:

Dr. M. Martínez Lavín.
Departamento de Reumatología.
Instituto Nacional de Cardiologia de México.
C/ Juan Badiano, 1. 14080 México D.F. México.
Correo electrónico: manuel.lavin@cardiología.org.mx

25-5-2006

Referencias Bibliográficas:

1. Rotes Querol J. La fibromialgia en el año 2002. Rev Esp Reumatol. 2003; 30:145-9.
2. Rivera J, Alegre C, Ballina J, Carbonell J, Carmona L, Castel B, et al. Documento de consenso de la Sociedad Española de Reumatología sobre la fibromialgia. Reumatol Clin. 2006;2 Supl 1:555-66.
3. Peña A, Paco O. El concepto general de enfermedad. Revisión, crítica y propuesta. Primera parte. Anales de la Facultad de Medicina Universidad Nacional Mayor de San Marcos. 2002;63:223-32.
4. Martinez-Lavin M. Fibromyalgia as a sympathetically maintained pain syndrome. Curr Pain Headache Rep. 2004;5:385-9.
5. Staud R, Cannon RC, Mauderli AP, Robinson ME, Price DD, Vierck CJ Jr. Temporal summation of pain from mechanical stimulation of muscle tissue in normal controls and subjects with fibromyalgia syndrome. Pain. 2003;102:87-95. [Medline]
6. Collado Cruz A, Torresi Mata X, Arias i Gassol A, Cerdá Garbaroi D, Vilarrasa R, Valdés Miyar M, et al. Eficacia del tratamiento multidisciplinario del dolor crónico incapacitante del aparato locomotor. Med Clin (Barc). 2001;117:401-5. [Medline] [Artículo]

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