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Fibromialgia y estres ¿Cómo puede afectar?

Fibromialgia y estres.Los pacientes con enfermedades crónicas son grandes candidatos a que su vida se convierta en una fuente de estrés en todos los ámbitos de su vida, las exigencias diarias laborales, familiares, sociales para muchas enfermedades invisibles como la fibromialgia, hipertension, diabetes en las que el afectado está totalmente integrado en la sociedad cumpliendo sus funciones puede suponer un gran riesgo para su vida, los enfermos crónicos luchan por superarse y la superación a la larga fuera de los limites de su salud pueden llevar a peores consecuencias que la enfermedad primaria en si misma. ¿En realidad son tenidas en cuentas todos estos factores en el empeoramiento o agravamiemto de los sintomas de cualquier tipo de enfermo crónico?

Redacción Fibromialgia noticias

El estres diario puede afectar a la salud mental

El estrés diario puede acumularse y producir a largo plazo un efecto negativo en la salud mental, tal y como ha evidenciado una investigación realizada por la Universidad de California en Irvine (Estados Unidos) y publicada en la edición ‘on line’ revista ‘Psychological Science’.

Este trabajo demuestra que el estrés que sufren las personas cada día les puede “pasar factura” en su salud cognitiva en el futuro. En concreto, son las respuestas emocionales negativas a molestias cotidianas las que tiene este “efecto acumulativo”, explican los expertos.

Fibromialgia y estres

Fibromialgia y estres

Ante ello, apuestan por mantener el equilibrio emocional, algo que es “crucial” para evitar graves problemas de salud mental en etapas posteriores de la vida. En este sentido se manifiesta la profesora de Psicología y Comportamiento Social en este centro universitario norteamericano y autora principal del estudio, la doctora Susan Charles, que opina que las irritaciones del día a día hacen “que el vaso se colme”.

Para llegar a esta conclusión, la experta y su equipo de investigadores han analizado los datos de dos encuestas nacionales realizadas en el pasado, por las que han descubierto que problemas como discusiones con la pareja, conflictos en el trabajo, esperar largas colas a pie o el tráfico “son predictores de angustia psicológica y ansiedad pasados diez años”.

¿Qué hacer ante Fibromialgia y estres?

De ahí, la importancia de “regular las emociones”, sostiene Charles, que señala que cambiar la forma de responder ante el estrés “es tan importante como mantener una dieta saludable y una rutina de ejercicio físico”. Para ella, la salud mental “no sólo se ve afectada por los acontecimientos importantes de la vida”.

Fuente | EUROPA PRESS

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Incomprensión y enfermedad

La incomprensión va unida a la enfermedad lleve el nombre que lleve

Angelo Merendino relata a través de imágenes cómo se desvaneció la vida de su esposa con cáncer.

En la primera foto de una serie de muchas, Jen todavía tenía pelo. No había sido diagnosticada de cáncer y, aunque desde los 25 años sus visitas al ginecólogo habían terminado en ultrasonidos y mamografías, estaba lejos de imaginarse que una enfermedad como esa se la llevaría sin haber cumplido los 40.

Apenas llevaba cinco meses de haberse casado en una ceremonia en el Central Park de Nueva York cuando le confirmaron que tenía varios tumores malignos en su seno derecho.

A medida que avanzaba su enfermedad, Angelo, su compañero de vida y fotógrafo de oficio, retrató con su consentimiento cada uno de los estados de ánimo por los que atravesó hasta el día de su muerte.

Incomprensión y enfermedad

“Comencé a fotografiar la vida cotidiana. A medida que pasaba el tiempo, la confianza creció, y en un momento dado Jen dejó de sentir que tenía que posar, era solo Jen… feliz, triste, o lo que estuviera sintiendo en ese momento”, cuenta.

Angelo, habló con ELTIEMPO.COM sobre esta historia de coraje que no termina con la muerte de Jennifer Merendino. De hecho, afirma, uno de sus deseos era servirle de algo a cualquiera que pudiera estar pasando por lo mismo que ella.

¿Cómo recuerda el día en el cual se enteraron de que Jennifer tenía cáncer de seno?

Recuerdo que inmediatamente me sentí entumecido, y todavía me siento de esa manera. Nos dijimos que estaría bien porque nos teníamos el uno al otro. Recuerdo la mirada en los ojos de Jennifer y sentir que no habría nada que yo no fuese a hacer por ella.

¿Cómo cambiaron sus vidas desde ese momento?

Después de ese día nuestra vida estaba en un constante estado de cambio. Cada día traía nuevos desafíos y tuvimos que adaptarnos. Apreciábamos mucho más la vida y por ningún motivo queríamos desperdiciar el tiempo.

Jen y yo siempre compartíamos lo mucho que nos queríamos, pero después de su diagnóstico nuestro amor creció a un ritmo exponencial.

¿Qué opinión tenía ella acerca de las fotos?

Jennifer sentía que era importante compartir nuestra historia y ella me animó a seguir mi corazón.

¿Se sintió culpable en algún momento por retratar este drama con el que ella tenía que vivir diariamente?

No, porque yo sabía que Jennifer se sentía bien al respecto, que ella confiaba en mí. Yo siempre cuidaba de Jennifer antes que hacer fotografías y ella lo sabía.

¿Cuál fue la foto más difícil de tomar?

La fotografía del coche fúnebre que llevaba el ataúd de Jen porque era la última vez que ella estaría por encima del suelo.

¿Estuvo ella de acuerdo con cada una de las fotografías tomadas?

Jennifer no quería ocultar nada de lo que le estaba pasando. Ella nunca me dijo que no utilizara alguna fotografía. Una vez más, ella confiaba en mí y yo nunca haría nada para romper esa confianza.

¿Cuál es el significado de estas imágenes hoy en día para usted?

Cuando veo estas fotos pienso en cómo Jen no dejó que los demás le impidieran hacer lo que ella quería. A veces, estas las miradas ajenas le recordaron que estaba enferma, pero en general no permitió que ellas le bajaran el ánimo.

¿Piensa ayudar a las mujeres que luchan diariamente contra la enfermedad o su trabajo relacionado con el cáncer termina en esta serie?

Estoy trabajando en un libro sobre nuestra historia y tengo la esperanza de viajar con una exposición de estas fotografías para dar a conocer las realidades de la vida con el cáncer. También espero hablar en hospitales y escuelas de medicina, compartir esto con los médicos para que vean que no se trata sólo de medicina (…) que los pacientes que están tratando son esposas, hijos, amigos o padres.

Mywifesfightwithbreastcancer.com es la página donde Angelo ha hecho pública la historia sobre “la batalla que no escogieron”. En ella figura este íntimo relato acerca de su vida al lado de Jennifer:

“La primera vez que vi a Jennifer sabía. Yo sabía que ella era la elegida. Yo sabía, al igual que mi papá cuando contó a sus hermanas en el invierno de 1951 después de conocer a mi mamá por primera vez, “la encontré.”

Un mes más tarde Jen consiguió un trabajo en Manhattan y dejó Cleveland. Yo iría a la ciudad – a ver a mi hermano, pero realmente quería ver Jen. En cada visita mi corazón le gritaba a mi cerebro “, le digo!” Pero no podía reunir el valor para decirle a Jen que no podía vivir sin ella. Mi corazón finalmente se impuso y, como un chico de escuela, le dije a Jen “estoy enamorado de ti.” Para el alivio de los latidos de mi corazón, los ojos hermosos de Jen se iluminaron y dijo: “¡Yo también!”

Seis meses más tarde, recogí mis pertenencias y viajé a Nueva York con un anillo de compromiso quemando un agujero en el bolsillo. Esa noche, en el restaurante italiano favorito, me puse de rodillas y le pedí a Jen que se casara conmigo. Menos de un año más tarde nos casamos en Central Park, rodeados de nuestros familiares y amigos. Más tarde esa noche, bailamos nuestro primer baile como marido y mujer, acompañado por mi padre y su acordeón – ”Estoy en el estado de ánimo para el amor …”

Cinco meses más tarde Jen fue diagnosticada con cáncer de mama. Recuerdo el momento exacto… La voz de Jen y la sensación de entumecimiento que me envolvía. Ese sentimiento nunca se ha ido. Nunca voy a olvidar cómo nos miramos a los ojos, el uno sostuvo las manos del otro. “Estamos juntos, vamos a estar bien.”

Con cada desafío que se acercaba, las palabras se volvían menos importantes. Una noche Jen acababa de ser ingresada en el hospital, el dolor estaba fuera de control. Ella me agarró del brazo, con los ojos llorosos: “Hay que mirarnos a los ojos, esa es la única manera que puedo manejar este dolor.” Nos amábamos con cada pedacito de nuestras almas.

Jen me enseñó a amar, a escuchar, a dar y creer en los demás y para mí. Nunca he sido tan feliz como lo fui durante este tiempo.

A lo largo de nuestra batalla, tuvimos la suerte de tener un fuerte grupo de apoyo, pero aún luchaba por conseguir que la gente entendiera nuestra vida día a día y las dificultades que enfrentamos. Jen tenía un dolor crónico de los efectos secundarios de casi 4 años de tratamiento y medicamentos. A los 39 años Jen comenzó a usar un caminador y estaba agotada de estar constantemente con golpes y moretones. Estancias hospitalarias de más de 10 días no eran raras. Las frecuentes visitas al médico eran debido a batallas con las compañías de seguros. El miedo, la ansiedad y las preocupaciones eran constantes.

Lamentablemente, la mayoría de la gente no quiere escuchar estas realidades y en ciertos puntos sentimos que nuestro apoyo se desvanecía. Otros sobrevivientes de cáncer comparten esta pérdida. La gente asume que el tratamiento te hace mejor, que las cosas se hacen bien, que la vida vuelve a la “normalidad”. Sin embargo, no existe una persona normal con cáncer en la tierra. Los sobrevivientes de cáncer tienen que definir un nuevo sentido de la normalidad, con frecuencia diaria. ¿Y cómo pueden los demás a comprender lo que teníamos que vivir todos los días?

Mis fotografías muestran la vida cotidiana. Ellas humanizan el rostro de cáncer, en la cara de mi esposa. Muestran el reto, la dificultad, el miedo, la tristeza y la soledad que enfrentamos, que Jennifer se enfrentó, mientras luchaba con esta enfermedad. Pero lo más importante de todo, mostrar nuestro amor. Estas fotografías no nos definen, sino que somos nosotros.

El cáncer está en las noticias todos los días, y tal vez, a través de estas fotografías, la próxima vez que un paciente de cáncer se pregunte cómo él o ella está haciendo, junto con la escucha, la respuesta se reúna con más conocimiento, con empatía, comprensión y una preocupación más profunda y sincera.

“Ama a cada trozo de las personas en tu vida.” – Jennifer Merendino

NATALIA BONNETT ALONSO
COORDINADORA DE ESPECIALES ELTIEMPO.COM

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Dolor crónico y trastornos del sueño

¿Qué relación hay entre dolor crónico y trastornos del sueño?
Autores: Mencías Hurtado , A B ; Rodríguez Hernández , J L ;

Codigo de referencia de este contenido: Rodríguez Hernández , J L ; Mencías Hurtado , A B ; :Trastornos del sueño en el paciente con dolor crónico.

Rev Soc Esp Dolor 19 (2012);6 :332 – 334 _Servicios

RESUMEN

Padecer dolor crónico supone un importante impacto sobre la calidad del sueño del paciente que lo sufre. Una mayor intensidad de dolor se ha asociado a una mayor prevalencia de trastornos del sueño, siendo esta relación recíproca y que perpetúa un círculo vicioso entre ambos. Teniendo en cuenta que algunos de los fármacos que manejamos habitualmente para el control analgésico, fundamentalmente opioides, pueden modificar la arquitectura del sueño, tanto positiva como negativamente, consideramos importante empezar a valorar la calidad del sueño del paciente con dolor crónico como un indicador de calidad en el manejo del tratamiento analgésico.

Palabras clave: Dolor crónico. Sueño. Opioides.

INTRODUCCIÓN (1-4)

dolor crónico y trastornos del sueño

El dolor crónico afecta al 20-35% de la población mundial.

Más del 60% de los pacientes que lo sufren, lo refieren de intensidad moderada-severa reconociendo haber experimentado dolor crónico durante más de 5 años. El gran impacto económico y social de este tipo de pacientes supone un factor determinante y prioritario a tener en cuenta a nivel de planificación sanitaria, y más, observando la tendencia al aumento del envejecimiento poblacional que se sufre a nivel mundial.

Padecer dolor crónico supone una reducción significativa de la calidad de vida del paciente, manifestándose con disminución de la calidad del sueño, interferencia a nivel social y de las actividades diarias, disminución de la capacidad cognitiva del paciente y predisposición a sufrir ansiedad y depresión. Recientes estudios enfatizan que a pesar de que el control de la intensidad del dolor es un objetivo prioritario a la hora de plantear el tratamiento del dolor crónico, otros factores concomitantes al dolor deben de tenerse en cuenta como marcadores de la calidad de tratamiento del mismo.

En recientes investigaciones, la calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, siendo de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico.

Se estima que entre un 50-70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño asociados a despertares nocturnos por dolor, dificultad para quedarse dormido y sueño no reparador.

Estos trastornos del sueño presentan una relación directa y recíproca con la intensidad de dolor que sufre el paciente: el dolor produce mala calidad del sueño y este último a su vez conlleva un incremento en la intensidad de percepción del dolor. Ciertos fármacos que empleamos habitualmente en el tratamiento del paciente con dolor crónico afectan a la arquitectura del sueño.

A pesar de que se asume que los fármacos analgésicos se prescriben para controlar el dolor, se ha visto que también pueden interaccionar a nivel de la calidad del sueño y en consecuencia afectar a la percepción de la intensidad del dolor del paciente. A continuación realizamos una revisión sobre la calidad del sueño de los pacientes con dolor crónico, y cómo los opioides influyen sobre ambos.

PREVALENCIA DE TRASTORNOS DEL SUEÑO EN PACIENTES CON DOLOR CRÓNICO (5,6)

La prevalencia de trastornos del sueño en los pacientes con dolor crónico es mayor que en la población general, estimándose que entre un 50 y un 89% de los pacientes con dolor crónico en las Unidades del Dolor padecen pobre calidad del sueño, por lo que es razonable pensar que la mayoría de ellos sufren este problema. Recientes investigaciones confirman que ciertas patologías, como las enfermedades reumáticas y las cefaleas, se asocian con mayor disfunción del sueño.

Por lo tanto, esta disminución de la calidad del sueño supone una merma significativa en la calidad de vida del paciente, que desde nuestro punto de vista, deberíamos de empezar a objetivar para su mejor control analgésico.

Subjetivamente, el paciente lo refiere frecuentemente como insomnio (dificultad para quedarse dormido, despertares precoces). Objetivamente se demuestra que el paciente con dolor crónico experimenta fragmentaciones del sueño y disminución del sueño reparador. Sin olvidar, que también se pueden presentar trastornos primarios del sueño como apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas, hipoventilación-obesidad que agravan todo el cuadro.

CALIDAD DEL SUEÑO COMO OUTCOME INDIVIDUAL EN EL CONTROL DEL DOLOR (7,8)

La calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico. Se estima que entre un 50- 70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño, asociados a despertares nocturnos por dolor, dificultad para quedarse dormido y sueño no reparador.

Estos trastornos del sueño presentan una relación directa y recíproca con la intensidad de dolor que sufre el paciente: el dolor produce mala calidad del sueño y este último a su vez conlleva un incremento en la intensidad de percepción del dolor. En recientes investigaciones se demuestra que el dolor crónico puede interrumpir el sueño y al mismo tiempo, esta mala calidad del sueño puede aumentar la percepción de dolor, creando un círculo vicioso difícil de romper y que influye en la respuesta al tratamiento analgésico pautado. Por todo ello, es razonable pensar que un manejo satisfactorio del control del dolor, puede mejorar las alteraciones del sueño en pacientes con dolor crónico y viceversa.

De esta manera, se propone considerar la calidad del sueño como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico.

INFLUENCIA DE LA DEPRIVACIÓN DE SUEÑO Y PERCEPCIÓN DEL DOLOR (9)

Como se ha ido comentando anteriormente, el dolor crónico se asocia frecuentemente a trastornos del sueño, por ejemplo, cambios en la arquitectura del mismo e incremento de la somnolencia diurna.

Nuevas hipótesis sugieren que estas modificaciones de los patrones del sueño pueden afectar a la modulación del dolor agudo y crónico.

Según la relación recíproca entre sueño y dolor ya explicada, investigaciones realizadas sugieren que la deprivación de sueño puede provocar hiperalgesia. De este modo, esta deprivación puede interferir en el resultado del tratamiento analgésico mediado por opioides y mecanismos de acción serotoninérgicos.

En experimentación animal se ha observado que esta supresión de la fase REM del sueño produce menor eficacia antiálgica de la morfina en dolor inducido. Esto sugiere que los opioides pueden ser menos eficaces bajo condiciones de supresión de fase REM en dolor crónico, e indica también que la administración de morfina podría exacerbar la supresión de la fase REM que está asociada a mayor sensibilidad hacia el dolor.

EFECTO DE LA MEDICACIÓN ANALGÉSICA EN LA ARQUITECTURA DEL SUEÑO DEL PACIENTE CON DOLOR CRÓNICO (10-13)

Ciertos fármacos que empleamos habitualmente en el tratamiento del paciente con dolor crónico pueden afectar a la arquitectura del sueño. A pesar de que se asume que los fármacos analgésicos se prescriben para controlar el dolor, se ha visto que también pueden interaccionar a nivel de la calidad del sueño y en consecuencia afectar a la percepción de la intensidad del dolor del paciente, como hemos comentado en apartados anteriores.

La mayoría de las investigaciones, en este campo, se han realizado sobre opioides, más concretamente sobre morfina. El efecto analgésico de estos fármacos viene mediado por la acción sobre los subtipos de receptores ?, delta y kappa. La activación de los receptores mu y kappa es la responsable del efecto de sedación de estos fármacos, por la inhibición de las neuronas colinérgicas y noradrenergicas. En humanos con dolor crónico, la administración de morfina produjo una supresión dosis dependiente de la fase REM y SWS esenciales para el desarrollo fisiológico correcto de los ciclos del sueño.

A la hora de plantear la pauta de tratamiento analgésico, se recomienda el empleo de formulaciones retardadas, en vez de liberación rápida, para el óptimo manejo analgésico del dolor crónico, ya que en estudios realizados se objetiva que el empleo de formulaciones retardadas, reduce la aparición de trastornos del sueño asociado a fármacos analgésicos.

CONCLUSIONES

Se estima que entre un 50-70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño, ello supone una merma significativa en su calidad de vida asociada al propio sufrimiento del dolor crónico.

La calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor. Una mayor intensidad de dolor se ha asociado a una mayor prevalencia de trastornos del sueño, siendo esta relación recíproca y que perpetúa un círculo vicioso. Estudios realizados sobre opioides y sueño, demuestran que la administración episódica de este tipo de analgésicos, produce una disminución de la fase REM del sueño y aumento de los despertares nocturnos.

Por ello, recomiendan la administración de formulaciones retardadas para evitar picos de dosificación, observándose un aumento del número de horas de sueño, menos problemas para conciliarlo y reducción del consumo de hipnóticos. En conclusión, los pacientes con dolor crónico sufren con frecuencia mala calidad del sueño.

Este trastorno en el descanso nocturno, como hemos visto, repercute negativamente en la percepción del dolor, e incluso puede requerir un aumento del consumo de analgésicos, como consecuencia de perpetuación del circulo vicioso sueño y dolor. La repercusión que tiene una analgesia efectiva sobre la arquitectura del sueño, y más específicamente con el manejo de los opioides, queda de manifiesto.

Consideramos relevante empezar a considerar en nuestra práctica clínica habitual la calidad del sueño como marcador de calidad del manejo analgésico del paciente con dolor crónico.

Correspondencia: Ana Belén Mencías Hurtado Unidad del Dolor Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria Carretera del Rosario, s/n. 38010. Santa Cruz de Tenerife. Islas Canarias E-mail: anamencias@gmail.com

 Sociedad española del dolor

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