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Entrevista a experto en fibromialgia

Entrevista a experto en fibromialgia

Unos analgésicos potentes, propuesta de gran interés contra la fibromialgia” Así lo desvela el Dr. García, quien cuestiona recientes teorías sobre las causas de esta enfermedad -por ahora incurable- y rechaza aquellas propuestas que, situadas “fuera de la evidencia científica”, “cíclicamente” se postulan como remedios para patologías sin “tratamiento curativo”

El doctor Ferran J. García, director científico del Instituto Ferran de Reumatología, Servicio de Reumatología del Hospital CIMA Sanitas, explica que “se está avanzando en tratamientos farmacológicos” para luchar contra la fibromialgia -enfermedad hoy por hoy sin cura conocida- y buena prueba de ello son unas “propuestas de ensayos con fármacos analgésicos potentes del ámbito neurológico que serán de gran interés”.

Por otro lado, el doctor cuestiona que la intolerancia a la lactosa, las infecciones crónicas por el virus Epstein Barr y las amalgamas metálicas (plata y mercurio) dentales estén en el origen de esta enfermedad, como se ha sostenido recientemente. Por lo que respecta al surgimiento de diferentes propuestas alternativas -algunas en estudio y otras ya en práctica- para tratar la fibromialgia, García afirma que “en las patologías para las que no existe un tratamiento curativo asistimos, cíclicamente, a planteamientos que están fuera de la evidencia científica, es decir, sobre los que no existe evidencia sólida de que sean eficaces o seguros”.

-¿Qué diferencia hay entre fibromialgia y síndrome de fatiga crónica?

Son dos enfermedades distintas que pueden coexistir en la misma persona. En la fibromialgia, el síntoma principal es el dolor, aunque se asocian otros también importantes como el sueño no reparador, las alteraciones de la concentración o una fatiga que mejora con el ejercicio gradual. El Síndrome de Fatiga Crónica es una enfermedad menos frecuente en la que domina una extenuación persistente e insuperable. El enfoque de ambas patologías y su pronóstico es distinto, razón por la cual es muy importante que los profesionales hagamos un diagnóstico preciso e invirtamos en ello todo el tiempo y pruebas necesarias

.-¿Existe la pseudofibromialgia?

La percepción de dolor, exclusivamente debida a una patología psiquiátrica, no solamente existe, sino que es frecuente. No hablamos de pacientes simuladores (es decir, que falsean sus síntomas), sino de una real percepción de dolor. El término ‘pseudofibromialgia’ se acuñó para estos casos y en España ha sido propuesto, de forma muy decidida, por un prestigioso reumatólogo, el Dr. Rafael Belenguer.

Opino que, en estos casos, el término puede más bien confundir que ayudar, y lo que hay que hacer es explicar bien al enfermo que el camino de su mejoría pasa por tratamientos psicológicos y psiquiátricos y no de otro tipo; eso, en ocasiones no es fácil porque, a pesar del diagnóstico, debemos evitar trasladar al paciente la responsabilidad de su propia curación y, aún menos, culpabilizarle por su estado.

En todo caso, diferenciar estos cuadros es muy importante.

-Si bien se decía que la fibromialgia no tiene causa conocida, un libro editado recientemente sostiene que la intolerancia a la lactosa, las infecciones crónicas por el virus Epstein Barr y las amalgamas metálicas (plata y mercurio) dentales ocasionan la mayoría de los casos de fibromialgia. ¿Qué opina?

No hay ninguna evidencia científica consolidada de que esto sea así. Algunas publicaciones apuntan a que las personas con más de seis amalgamas mercuriales tienen un estado de salud global peor que quien no las tiene, razón por la que deben evitarse en base a un principio de precaución.

La intolerancia a la lactosa es un cuadro independiente que, desde luego, como otras muchas circunstancias clínicas, puede empeorar o perpetuar la enfermedad, pero no se ha demostrado que la desarrolle.

La relación entre el virus de Epstein Barr y la fibromialgia hace tiempo que quedó descartada; hoy en día ya no se considera una opción desencadenante.

-¿Cómo se ha avanzado últimamente en la investigación sobre el gen que predispone genéticamente a la enfermedad?

Escasamente. La reducción global de fondos para la investigación, la falta de apoyo a la investigación en estas patologías y la dispersión diagnóstica que ahuyenta a la industria farmacéutica no favorecen la investigación. En la actualidad, el viento sopla más en el sentido de determinar perfiles de afectación en áreas cerebrales y ver cómo podemos modificarlas, que en el estudio del riesgo genético.

-Dado que la fibromialgia no tiene cura por ahora conocida, ¿hasta dónde puede alcanzar el papel de un reumatólogo en el tratamiento de esta dolencia?

No tenemos cura, como ocurre en el 76% de las enfermedades que ocupan el día a día del reumatólogo especialista, pero sí tenemos tratamiento.

Un tratamiento precoz y abordado ‘a medida’ de cada caso permite mejorar la calidad de vida del paciente con fibromialgia en muchos casos. El reumatólogo, que es el especialista clínico del aparato locomotor, es el profesional más preparado para el diagnóstico y tratamiento de la fibromialgia, y el más preparado para su diagnóstico diferencial con otras patologías reumáticas que pueden solaparse con ella y complicar mucho el cuadro. Los pacientes diagnosticados de fibromialgia y que hace más de dos años que no ven a su reumatólogo deberían volver de nuevo a su consulta para ser reevaluados.

-Se está estudiando la aplicación de la medicina hiperbárica para tratar la fibromialgia y también se habla de la medicina biorreguladora como opción. ¿La necesidad de individualizar el tratamiento para estos pacientes favorece la aparición de una variedad de terapias destinadas a intentar disminuir el dolor asociado a la afección?

En las patologías para las que no existe un tratamiento curativo asistimos, cíclicamente, a planteamientos que están fuera de la evidencia científica, es decir, sobre los que no existe evidencia sólida de que sean eficaces o seguros. La práctica de estas técnicas no debería formar parte de una medicina responsable.

El profesional que piensa que dispone de un método eficaz y seguro para el tratamiento de cualquier enfermedad tiene la obligación científica de demostrarlo y someterse a la sana crítica y validación de colegas independientes. Por lo general, recomiendo cuestionar muy seriamente propuestas de tratamiento que no son generalizadas.

-¿Hacia dónde se encamina la investigación en el tratamiento de la fibromialgia?

Nuestra última publicación en la prestigiosa revista ‘Pain’ (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24792477) trabaja en la línea de delimitar la implicación sensorial en la fibromialgia y en este mismo sentido trabajan varios grupos internacionales. Se está avanzando en tratamientos farmacológicos y nuestra unidad de ensayos clínicos del Hospital CIMA Sanitas tiene propuestas de ensayos con fármacos analgésicos potentes del ámbito neurológico que serán de gran interés.

Otros grupos, entre ellos el Grupo de Expertos en Fibromialgia de la Sociedad Española de Reumatología (GEFISER), en el que estamos integrados, trabajan para validar y mejorar la calidad de herramientas diagnósticas.

Doctor Ferran García
Fuente: Instituto Ferran de Reumatología / Hospital CIMA Sanitas

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Amar con Fibromialgia

Al enfermar nadie puede soportar que quien ama deja deser, no pueder ser quien era ¿Quieres saber como amar con Fibromialgia y/o Sindrome de fatiga crónica?

Como Amar con Fibromialgia y/o Sindrome de fatiga crónica

El síndrome de fatiga crónica (SFC) y la fibromialgia (FMS) son enfermedades crónicas debilitantes y poco conocidas que pueden atacar a personas de ambos sexos y de todos los grupos de edades. Parejas, amigos y familiares de personas con SFC o FMS podrían sentirse confundidos e impotentes, sin saber qué decir o cómo ofrecer apoyo.

Quizás el síndrome de fatiga crónica o fibromialgia ha atacado a su cónyuge, hijo, hermano o a un buen amigo. Cualquiera que sea el caso, es difícil para usted ver a un ser amado con dicho dolor. También la enfermedad presenta nuevos retos para su relación. Además podría empeorar cualquier problema de relación existente.

Usted quiere ser positivo y útil, pero no sabe qué hacer o decir. Tal vez ha tratado de dar su apoyo y encuentra que su ser amado reacciona con frustración.

¿Qué debería hacer?

Estos consejos de la Chronic Fatigue and Immune System Dysfunction Syndrome Association of America podrían ayudar:

Primero Hay que Entender la enfermedad

La mayoría de las personas saben muy poco, si es que nada, acerca de SFC y FMS. Ambas condiciones involucran mucho más que “un poco de fatiga” o ” unos cuantos dolores y achaques.” Si usted tiene un amigo o ser amado con una de estas condiciones, debería aprender tanto como sea posible acerca de ellas. Entre más entienda, será mejor su capacidad de apoyo.

El Síndrome de Fatiga Crónica

El síndrome de fatiga crónica es un trastorno crónico debilitante que afecta al cerebro y múltiples partes del cuerpo. Causa fatiga extrema que no se alivia con descansar en cama y con frecuencia empeora la actividad física o mental. Los síntomas duran al menos seis meses y son suficientemente graves para dañar o interferir con las actividades diarias.

Los síntomas varían de persona a persona y podrían incluir:

Debilidad general
Dolores musculares
Dolor en las articulaciones sin inflamación o enrojecimiento
Dolores de cabeza
Problemas con la memoria a corto plazo o concentración Olvido o confusión
Irritabilidad, ansiedad , cambios de humor o depresión
Fiebre de grado bajo, bochornos o sudoraciones nocturnas
Dolor de garganta
Nódulos linfáticos sensibles
Problemas para dormir o no sentirse descansado después de dormir
Fatiga prolongada que dura 24 horas o más después de hacer ejercicio
Ojos sensibles a la luz
Alergias
Mareos
Dolor en el pecho o falta de aliento
Náusea

Fibromialgia

La fibromialgia es un trastorno crónico que causa dolor general y rigidez en los músculos, tendones y ligamentos, además de no sentirse mejor después de dormir y sentirse fatigado. Los síntomas varían de persona a persona y podrían incluir:

Fatiga o cansancio generalizado
Disminución de la resistencia física
Tensión o espasmos musculares
Dolor en áreas específicas del cuerpo, especialmente:
Cuello
Hombros
Pecho
Espalda (parte superior o inferior)
Caderas y muslos
Insomnio o falta de sueño
Sensaciones de entumecimiento o inflamación (aunque en realidad no se presenta inflamación)
Dolores de cabeza crónicos, incluyendo migrañas
Rigidez por la mañana, que empeora a los primeros momentos de haberse levantado

No Subestime

Algunas personas piensan que la gente con SFC o FMS es perezosa, que exagera sus síntomas o que sufre de una condición psiquiátrica.

amar con fibromialgia

Podrían creer erróneamente que su ser amado sólo necesita impulsarse un poco más fuerte. Con frecuencia las personas con SFC o FMS se sienten subestimadas cuando escuchan:

-“Yo te veo bien.” – Mensaje subyacente que subestima la condición: “No te ves enfermo, por lo tanto debes estar exagerando o fingiendo.”
-“Oh, he tenido síntomas similares anteriormente. También me he cansado de manera similar.” – Mensaje subyacente que subestima la condición: “Así que, ¿cuál es el gran problema? Todos nos llegamos a cansar. Descansa un poco.”
-“¿Has intentado (un tratamiento sugerido)? – Mensaje subyacente que subestima la condición: “Si no toma este remedio o no hace nada para ayudarse, es su culpa que siga enfermo.”
-“¿Usted sigue enfermo? – Mensaje subyacente que subestima la condición: “¿Qué es lo que le pasa? es su culpa que siga enfermo.”

Reconozca y Valore la Experiencia de la Persona

Con frecuencia las personas con SFC o FMS enfrentan numerosos retos, incluyendo:

-No son tomados en cuenta con seriedad por sus familiares, amigos, empleados e incluso por sus doctores y otros profesionales de la salud
-La imprevisibilidad de su enfermedad
-Disminución en la capacidad de participar en niveles anteriores de actividades profesionales, sociales, educacionales y personales
-Dependencia y una sensación de aislamiento
-Muchas personas usan la negación para lidiar con la enfermedad crónica de un ser amado. En lugar de escuchar, creer y mostrar compasión en lo que la persona está pasando, discuten los hechos y minimizan la gravedad de la situación.

Cuando reconozca por completo la situación de su ser amado, le está permitiendo saber que en verdad le importa, la quiere y la apoya.

Los siguientes consejos pueden ayudar:

-Reconozca la dificultad: “No puedo imaginar qué tan difícil deben ser para ti estos cambios.”
-Reconozca pérdidas, tristeza y enojo: “Lamento que hayas renunciado a tu trabajo.” “Debe ser horrible que no tengas la fuerza para continuar tu educación.”
-Pregunte y escuche con compasión: Cuando pregunte a su ser amado cómo se siente, podría sentirse enfermo, cansado, adolorido o deprimido. Si usted sólo quiere oír que su ser amado se siente bien, deje de preguntar cómo se siente.

De lo contrario, podría sentir su expectativas, decepción, desinterés o incapacidad para entenderlo. En lugar de ello usted podría preguntar: “¿Cómo están manejando las cosas hoy?” o “¿Qué hay de nuevo?”

Dé su Apoyo y Sea Comprensivo

La enfermedad crónica presenta muchos retos en las relaciones en un periodo en el cual el consuelo y apoyo social son de suma importancia.

A continuación se presentan algunas formas en las que puede ayudar:

Sea paciente. Recuerde que su ser amado ha tenido que hacer muchos ajustes y está haciendo su mejor esfuerzo. Proporcione muestras frecuentes de su amor y apoyo. Ofrezca ayuda práctica, como hacer mandados, ayudar con las tareas del hogar e ir de compras.

Lleve a su ser amado a las citas con el médico.

Muestre un interés en su cuidado y proporcione apoyo emocional. Encuentre formas de pasar el tiempo juntos, realizando actividades que no gasten mucha energía, tales como ver una película, ir a comer, ir de picnic, jugar un juego, sentarse en el parque o dar un masaje.

No sienta que usted tiene que “solucionar” los problemas o dar consejos. Muchas veces, sólo con estar ahí, escuchar y mostrar compasión es suficiente.

Exprese gratitud por cualquier cosa que su ser amado le pueda dar, a pesar de sus limitaciones.

Pregunte cómo usted puede ayudar a su ser amado. Exprese admiración por la fuerza y valentía que vea en él a medida que sobrelleve los retos de la enfermedad.

Su ser amado podría tener cambios de humor debido al estrés y los retos que provoca padecer una enfermedad crónica. No tome las reacciones emocionales de manera personal.

Intente ser sensible a los sentimientos y necesidades de su ser amado. Escuche y aprenda a ser perspicaz.

Manténgase en contacto con su ser amado. Incluso si no está tan activo e involucrado en intereses mutuos o reuniones, de cualquier manera asegúrese de invitarlo.

Espere Cambios e Imprevisibilidad

El SFC, en particular, es una enfermedad muy imprevisible. Los síntomas pueden cambiar, así que su ser amado podría no ser capaz de predecir cómo se sentirá horas o incluso minutos después de un acontecimiento.

Intente ser sensible a esto y espere las siguientes situaciones:

Algunas veces a él le tomará más tiempo de lo usual hacer ciertas cosas.
Podría ser difícil para él hacer planes determinados.
Podría no tener la energía para pasar ciertos momentos con usted.
Podría no recordar ciertas cosas (el SFC puede causar problemas cognoscitivos y “dificultades para pensar.”) Podría tener bajas y altas emocionales imprevisibles.

Cuídese y Cuide Su Relación

El SFC y la FMS son enfermedades difíciles – no sólo para quienes las padecen, sino también para quienes los cuidan. Es normal sentirse decepcionado, impaciente, culpable, frustrado, impotente y engañado.

Es importante que se cuide apropiadamente para que usted pueda proporcionar apoyo.

Esto significa:

Consumir una dieta saludable
Comenzar un programa de ejercicio seguro con el consejo de su doctor
Controlar su estrés
Hablar abiertamente acerca de sus sentimientos con un miembro de la familia, un amigo o un consejero
Hable con su ser amado acerca de cómo la enfermedad afecta su relación. Pregunte cómo pueden ayudarse unos a otros.

Tenga en mente que el apoyo de la familia y amigos es importante para el bien estar de las personas con SFC y FMS.

Escrito por Amy Scholten, MPH de www.med.nyu.edu traducido y editado por Fibromialgianoticias.com©

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Estudio para valorar los efectos del reishi en fibromialgia

Pacientes de fibromialgia de Palencia participan en un estudio para valorar los efectos del reishi (seta Ganoderma lucidum) en los síntomas de esta enfermedad.

La Asociación de Fibromialgia de Palencia ha puesto a disposición sus instalaciones para el desarrollo de este estudio que llevan a cabo profesores del Campus de La Yutera y de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Extremadura.

Francesco Pazzi dedica su doctorado a evaluar el efecto del reishi en los pacientes de fibromialgia y destaca que su investigación pretende descubrir si esta seta puede curar o paliar los síntomas de la fibromialgia. Al respecto, recuerda que esta enfermedad «es un síndrome del que se desconocen sus causas». «Conlleva síntomas como cansancio crónicos, falta de sueño o sueño no reponedor, que en ocasiones lleva a sufrir ansiedad o depresión», explica. «Son personas más sensibles al dolor, puede derivar en diabetes y tiene consecuencias físicas, por lo que afecta de manera directa en la calidad de vida», añade.

Una de las características del reishi es que aumenta la fase de sueño reponedor y las defensas inmunitarias debido a su contenido en proteínas y antioxidantes. «Ayuda a soportar mejor el dolor y todo ello produce un mejor estado físico», indica Pazzi.

Este estudio consiste en que unos 50 enfermos de fibromialgia lleven a cabo un tratamiento que consiste en el consumo de seis gramos al día de reishi en dos tomas de tres gramos, una por la mañana y otra por la noche, durante seis semanas.

Las persona que participan en el estudio seran evaluadas.

Por un lado mediante un cuestionario sobre su calidad de vida y, por otro, a través de un test de actividad física que mide aspectos como el equilibrio, la fuerza o la grasa corporal.

Estas mediciones se volverán a hacer tras concluir el tratamiento, dentro de seis semanas, para comprobar las posibles mejoras experimentadas por los enfermos y tres semanas después se repetiran las mediciones «para conocer lo que duran los efectos del reishi», indica Pazzi.

Recuerda que no existe una cura estándar para la fibromialgia. De constatar unos buenos resultados en este estudio, destaca que «el reishi es un producto asequible por la mayoría de la población y para los enfermos puede ser un alimento que entre a formar parte de su dieta». De esta manera se pondría en marcha una nueva estrategia para luchar contra los síntomas de la fibromialgia.

reishi en fibromialgia

Primer estudio clínico que se realiza para conocer los efectos del reishi

Pazzi indica que se trata del primer estudio clínico que se realiza para conocer los efectos del reishi, aunque existen publicaciones científicas que parecen indicar que el consumo de esta seta podría paliar los síntomas de la enfermedad.

Algunas de las personas que han participado en este estudio aseguran que para ellos es la posibilidad de mejorar su calidad de vida. «Me agarro a cualquier cosa que me pueda ayudar», explica una de las participantes, y es que son muchos los años que lleva padeciendo fibromialgia. «Me lo diagnosticaron hace tres años pero llevo toda la vida sufriéndola», indica otra.

Relatan su continuo ir y venir de médicos que les ha llevado a varias unidades del dolor e incluso al psiquiatra «para que aprendiera a vivir con el dolor», explica una de las afectadas.

Recuerdan los problemas en su día a día que les impiden hacer una vida normal. «A mi me despidieron de mi trabajo por mis repetidas bajas laborales», señala una de las participantes. «Cinco años he estado yo de baja en mi vida laboral o con permisos no retribuidos», indica un enfermo.

COLABORACIÓN. Los promotores del estudio destacan que «nace por la pasión de la investigación científica» y del trabajo conjunto de las dos Universidades, con la colaboración de la empresa palentina mundoreishi que ofrece la seta de manera gratuita.

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Analgésicos para el dolor crónico con sensibilidad térmica

Dolor cronico con sensibilidad termica hacia su control segun un estudio

Investigadores españoles han descubierto un mecanismo molecular que regula la sensibilidad térmica y que podría abrir nuevas vías para el desarrollo de fármacos más selectivos contra ciertas formas de dolor crónico, especialmente aquellas que se caracterizan por una hipersensibilidad a las bajas temperaturas.

El estudio, que ha sido liderado por investigadores del Instituto de Neurociencias de Alicante -centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández- y ha contado con la participación de científicos del departamento de Farmacología de la Universidad de Virginia (EE.UU), aparece publicado en la revista ‘Cell Reports’.

Neuronas sensoriales y su funcionamiento

Las neuronas sensoriales forman una densa red de finas terminaciones nerviosas en la piel que actúan como detectores moleculares de los estímulos medioambientales como la presión, la temperatura o las sustancias irritantes. Estas terminaciones nerviosas son capaces de discriminar con gran precisión entre estímulos inocuos y estímulos dañinos o dolorosos.

dolor crónico con sensibilidad térmica

Además, recuerdan “funcionan como pequeños reguladores moleculares que ajustan de forma dinámica su sensibilidad y su respuesta a los estímulos en función de otras condiciones como, por ejemplo, los procesos inflamatorios o ciertas patologías que afectan a los nervios periféricos, como es el caso de las neuropatías inducidas por la quimioterapia”.

El investigador del CSIC Félix Viana explica que “para descubrir este nuevo canal iónico, que actúa como modulador molecular de la sensibilidad de los receptores sensoriales a los estímulos térmicos, hemos empleado un ratón modificado genéticamente para poder identificar de forma selectiva una subpoblación de neuronas sensoriales especializada en detectar las señales de frío ambiental”.

El estudio

“Después, purificamos esta población de neuronas mediante técnicas especiales de citometría de flujo, una técnica basada en la utilización de luz láser para la separación física de partículas según sus propiedades, y analizamos los canales iónicos que expresaban en su membrana”, añade.

Así, encontraron que uno de estos canales, “un canal de potasio conocido como TASK-3”, se expresaba de forma selectiva en dicha población de receptores térmicos. La eliminación de esta proteína mediante técnicas genéticas o farmacológicas aumentó la sensibilidad de estas neuronas a los estímulos térmicos modificando sus umbrales de respuesta. “La consecuencia fue una mayor sensibilidad de los animales modificados genéticamente a los estímulos térmicos”, añade Cruz Morenilla.

En un futuro, esperan que el tratamiento con activadores selectivos de estos canales permita restablecer la actividad y sensibilidad de estas neuronas a sus valores normales, “algo que podría plantearse como una nueva terapia en los pacientes afectados por patologías dolorosas relacionadas con la hipersensibilidad térmica“, concluye Viana.

Ion Channel Profile of TRPM8 Cold Receptors Reveals a Role of TASK-3 Potassium Channels in Thermosensation
Cruz Morenilla-Palao, Enoch Luis, Carlos Fernández-Peña, Eva Quintero, Janelle L. Weaver, Douglas A. Bayliss, Félix Viana
Cell Reports, Vol. 8, Issue 5, p1571–1582
Published online: September 4, 2014

Escrito por Europa Press

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Fibromialgia dolor apoyo y actitud

Fibromialgia dolor apoyo y actitud, así sin comas todo seguido porque después de muchos años de ufrir y ser espectadora de miles de relatos de dolor cada vez estoy más convencida de que al enfermo se le exige actitud, y el enfermo exige apoyo, porque actitud y apoyo son indivisibles para la buena gestión del enfermo con la enfermedad.
El enfermo acepta, tiene actitud, adquiere su compromiso con la enfermedad acepta y lucha pero cuando necesita apoyo.

¿Donde están los apoyos? Entonces es cuando todo falla. Actitud y apoyo la incognita de la ecuación hacía el bienestar del enfermo y su entorno.

Redacción Fibromialgia Noticias

Cuando el cuerpo duele

Con el dolor físico, cuando el cuerpo se rebela y se convierte en un enemigo que te maltrata y aprisiona

Escrito por ROSA MONTERO

Leo en un interesante libro de la psicóloga clínica Grela Bravo que casi el 10% de la población vive con dolor crónico de diversa intensidad. Ella misma forma parte de ese grupo de personas y el libro se titula Sobrevivir al dolor (Plataforma Editorial) y ha estado en las listas de más vendidos, cosa que no me extraña porque es un tema poco usual; como la misma Bravo dice, sobre el dolor pesa un tabú social.

Desde luego sucede así con el dolor del corazón, con los duelos por la muerte de alguien, con la pena de vivir cuando la vida es penosa; pero sin duda, como bien apunta la autora, también ocurre con el dolor físico, cuando el cuerpo se rebela y se convierte en un enemigo que te maltrata y aprisiona.

 

Fibromialgia dolor apoyo y actitud

El texto de Bravo habla del dolor en general, pero los apéndices tienden a centrarse en la fibromialgia, aunque desde luego ése no es ni mucho menos el único dolor crónico que existe.

Hay infinidad de dolores de espalda, así como daños neuropáticos irrecuperables tras intervenciones quirúrgicas y accidentes. Por no hablar de la legión de jaquecosos y migrañosos o del casi 3% de enfermos de Parkinson, por ejemplo. Sí, puede haber mucho sufrimiento asociado al cuerpo a lo largo de la vida.

Y lo asombroso es la capacidad que tiene el ser humano para sobrellevarlo y adaptarse.

No puedes ignorar ese dolor, tienes que adaptar tu vida a ello; pero no puedes rendirte

De esa capacidad es de lo que escribe Grela Bravo en su libro, que en principio tiene el formato de un texto de autoayuda, pero que es más poético que otra cosa.

En cierto sentido echo de menos que la obra hubiera sido más testimonial, que hubiera hablado más de lo personal y lo concreto, pero comprendo que es un tema que se sitúa en la esfera de lo indecible y que hay que acercarse a él dando rodeos.

El dolor lo que el paciente dice que es

El dolor, explica en primer lugar Bravo con formidable lucidez, es lo que el paciente dice que es. No hay manera de medir el dolor objetivamente; el facultativo tiene que escuchar y respetar lo que dice el enfermo. Y esto no siempre sucede.

La clase médica tiende a desesperarse ante las enfermedades que no consigue curar y esa frustración suele descargarla con el paciente.

Recuerdo ahora el caso de Pierre Curie, cuyos huesos se estaban deshaciendo a causa de la radiactividad y que sufría dolores terribles; sus médicos, que ignoraban los letales efectos del radio, vinieron a decir que lo que le pasaba a Curie es que estaba demasiado nervioso.

La culpabilización del enfermo ha sido una constante en las dolencias poco conocidas.

Hasta ayer mismo, las enfermas de fibromialgia han sido tratadas como histéricas empeñadas en llamar la atención; y todavía hay síndromes, como el de Sensibilidad Química Múltiple, que siguen sin ser plenamente aceptados. Qué terrible que tu dolor sea banalizado y considerado un síntoma de desequilibrio mental.

Como si, igual que un niño caprichoso, te empeñaras en seguir sufriendo.

Falta de apoyo

Esa falta de respeto y de apoyo médico empeora sin duda el aguante del dolor.

Hace algunos años se hizo un experimento con un grupo de enfermos de ahora no recuerdo qué dolencia. Al 25% del colectivo no se le administró ninguna medicina; a otro cuarto se le dio el tratamiento correcto; el cuarto siguiente recibió un placebo, y los restantes, por último, tomaron también un placebo, pero sabiendo que lo era.

Pues bien, los que más mejoraron fueron, naturalmente, los que recibieron la medicina adecuada y, después, los que ingirieron el placebo inconscientes de ello. Pero, para pasmo de los investigadores, resultó que los que tomaron a sabiendas las medicinas de mentira también mejoraron con respecto al grupo que no recibió ningún tratamiento.

¿Y por qué sucedió eso?

Pues el trabajo no extraía conclusiones causales, pero yo creo que es evidente que los enfermos a los que nadie hacía caso siguieron encerrados en su dolencia, mientras que las personas que tomaron placebo de manera consciente por lo menos gozaban de la plena atención de los médicos y eran seguidos estrechamente en su evolución. Necesitamos que nos escuchen y que nos tengan en cuenta.

Una buena relación con tu médico disminuye la percepción de tu dolor, y también hay estudios que demuestran esto.

No se puede ignorar el dolor

Lo que más me ha gustado del libro de Grela es el camino que señala para atravesar el dolor, un difícil pero espléndido trayecto que exige, en primer lugar, asumir que no puedes ignorar ese dolor, que tienes que admitir tus limitaciones y adaptar tu vida a ello; pero, una vez hecho esto, hay que tener claro que no puedes rendirte.

Tu vida es mucho más grande que tu dolor, y la actitud, explica la guerrera Grela Bravo, es lo que mide la diferencia entre el dolor y el sufrimiento.

Y, como decía el neurólogo y psiquiatra Viktor Frankl, que sobrevivió durante tres años en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Dachau, lo único que no te pueden quitar es la actitud.

@BrunaHusky

RosaMontero.es

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Hiperlaxitud articular y fibromialgia

La hiperlaxitud articular cuando es un exceso de movilidad sin síntomas es una buena condición que da agilidad a cualquier edad. Sin embargo si la persona presenta síntomas pasa a ser una enfermedad denominada ‘Síndrome de Hiperlaxitud Articular’.

Según explica a Infosalus el doctor Jaime Bravo, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y experto en la materia, la hiperlaxitud articular con síntomas es una enfermedad hereditaria, que se debe a un fallo del colágeno, que al estar presente en todos los tejidos del organismo puede dar lugar a infinidad de síntomas.

Bravo señala que “hay muchas enfermedades que presentan hiperlaxitud articular, como el Síndrome de Down, pero los reumatólogos nos preocupamos especialmente del Sindrome de Ehlers-Danlos, del que existen seis tipos, del Síndrome de Marfán y la Osteogénesis Imperfecta”.

hiperlaxitud articular y fibromialgia

Alta prevalencia de la hiperlaxitud articular

La hiperlaxitud articular, en general, se describe en el 15% de la población mundial, pero es mayor en orientales, raza negra y más frecuente en mujeres y niños. La prevalencia del Síndrome de Ehlers-Danlos de tipo III (SED-III) es del 40% en Chile y en Inglaterra y al parecer es similar en otros países europeos y americanos, pero no hay estudios todavía.

El especialista, del departamento de Reumatología del Hospital San Jaime de Dios en Santiago de Chile, ha visto más de 2.000 personas con SED-III y apunta que estos pacientes pueden tener todas, algunas o ninguna articulación laxa y padecer la enfermedad.

En la enfermedad interviene la herencia autosómica dominante, es decir, en una misma familia la mitad de los hermanos y de los hijos y uno de los padres lo padecen, apunta Bravo. Al ser una enfermedad genética puede aparecer a cualquier edad y es más frecuente en mujeres.

UNA ENFERMEDAD CON MÚLTIPLES CARAS

En la hiperlaxitud articular (HA) los tejidos son débiles y se pueden gastar dando lugar a artrosis, osteoporosis o discopatías cervicales y lumbares; romper, propiciando hernias y ruptura de ligamentos y tendones; o bien se pueden dilatar, presentándose así quistes, várices, hemorroides o una afección denominada disautonomía.

Debido a esta debilidad de los tejidos muchas de estas complicaciones aparecen a temprana edad como en el caso de la osteoporosis, que puede darse en hasta el 15% de los menores de 30 años con HA. La fatiga crónica, los mareos y desmayos que acompañan a la disautonomía, una alteración del sistema nervioso autónomo, aparecen de preferencia en mujeres jóvenes de menos de 30 años con HA.

Hiperlaxitud articular y fibromialgia

Además, las articulaciones pueden doler de forma similar a la fibromialgia; gastarse, como sucede en la artrosis; tener líquido (derrame articular) aunque no presenten inflamación; o se pueden luxar. Los tendones pueden también dar lugar a tendinitis y bursitis.

Dado que existe una disfunción del sistema nervioso autónomo la HA se puede asociar no sólo a disautonomía, sino también a trastornos digestivos (gastritis, colon irritable o estreñimiento). Además, se asocia a trastornos de la salud mental como depresión, ansiedad, crisis de pánico y fobias.

“Diagnosticar la enfermedad ayuda a prevenir y tratar complicaciones, como la osteoporosis y la disautonomía en jóvenes, ayuda a decidir qué profesión seguir, qué aficiones o deportes y sirve para el diagnóstico diferencial en el caso de las artritis, entre otras. Además, permite prevenir esguinces, subluxaciones, moretones, fatiga crónica, osteoporosis y artrosis precoz”, aclara Bravo.

El especialista señala que el diagnóstico en niños alivia a los padre al encontrar una causa para los dolores y problemas de su hijo que no tenían explicación. “Lo mismo le sucede a los adultos con esta enfermedad que deambulan de médico en médico, se les hacen múltiples exámenes, todos negativos y encuentran alivio al tener un diagnóstico preciso”, concluye Bravo.

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duloxetina en fibromialgia

¿Es efectiva la duloxetina en fibromialgia?

Duloxetina para el tratamiento de la neuropatía dolorosa, el dolor crónico o la fibromialgia

Pregunta de la revisión

¿La duloxetina es efectiva para tratar el dolor generado por los nervios dañados a causa de enfermedades, o el dolor causado por la fibromialgia?

Antecedentes

La duloxetina es un fármaco que se usa para tratar la depresión y la incontinencia urinaria de urgencia (pérdida de orina) y también puede ser útil para ciertos tipos de dolor. El dolor puede surgir espontáneamente cuando existe daño en los nervios que transmiten la información de dolor al cerebro (dolor neuropático).

Cuando esta lesión ocurre en los nervios fuera de la médula espinal, se denomina neuropatía periférica. Otro tipo de dolor, el dolor nociceptivo, ocurre cuando los nervios perciben el daño en otro tejido (p.ej., un pinchazo en la piel). Otros tipos de dolor son de origen incierto y ocurren sin un daño nervioso o tisular aparente.

Este tipo de dolor ocurre, por ejemplo, en la fibromialgia. El objetivo de esta revisión fue evaluar los efectos beneficiosos y perjudiciales de la duloxetina para el tratamiento de la neuropatía dolorosa y todos los tipos de dolor crónico.

Características de los estudios

Se examinó toda la literatura científica publicada y se encontraron 18 ensayos, con un total de 6407 participantes, que eran de suficiente calidad para incluirlos en esta revisión. Ocho ensayos evaluaron el efecto de la duloxetina en la neuropatía diabética dolorosa y seis en el dolor de la fibromialgia.

Tres ensayos trataron los síntomas físicos dolorosos asociados a la depresión y un estudio pequeño investigó la duloxetina para el dolor causado por accidentes cerebrovasculares o enfermedades de la médula espinal (dolor central).

Resultados clave y calidad de las pruebas

La dosis habitual de la duloxetina es de 60 mg. Con esta dosis, hubo pruebas de calidad moderada de que la duloxetina redujo el dolor en la neuropatía diabética periférica dolorosa y en la fibromialgia.

En la neuropatía diabética periférica dolorosa, una mejoría del 50% o más con la duloxetina 60 mg por día fue apenas 1,5 veces superior que con placebo. Estos datos significan que cinco pacientes con neuropatía diabética periférica dolorosa tuvieron que recibir duloxetina para lograr una respuesta del 50% o mejor en un paciente.

duloxetina en fibromialgia

El efecto en la fibromialgia fue similar, aunque el número necesario a tratar para que un paciente mejorase en un 50% o más fue de ocho. Sobre la base de un único estudio, no es posible determinar si una dosis de 20 mg es efectiva, y 120 mg no fueron más efectivos que 60 mg.

Se calculó que para la neuropatía diabética, se han realizado suficientes ensayos para establecer estas conclusiones, por lo que no se necesitan más ensayos. En cuanto a la fibromialgia y los síntomas dolorosos asociados con la depresión, se necesitan más ensayos para realizar afirmaciones convincentes acerca de la efectividad de la duloxetina.

Efectos secundarios

La mayoría de los pacientes que recibieron duloxetina tendrá al menos un efecto secundario. Dichos efectos son principalmente menores y los más frecuentes son malestar, insomnio o somnolencia, cefalea, sensación de sequedad en la boca, estreñimiento o mareos. Alrededor de una de cada seis personas dejan de tomar duloxetina debido a los efectos secundarios. Los problemas graves causados por la duloxetina son muy poco frecuentes.

Aunque la duloxetina es beneficiosa en el tratamiento del dolor neuropático y la fibromialgia, hay pocas pruebas de ensayos que comparen la duloxetina con otros fármacos antidepresivos sobre cuál es mejor.

Se estableció la conclusión de que la duloxetina es útil para tratar el dolor causado por la neuropatía diabética y probablemente la fibromialgia.

Más información sobre duloxetina

Fuente | Crochane
Michael PT Lunn, Richard AC Hughes, Philip J Wiffen
Publicado en línea: 3 enero 2014
DOI: 10.1002/14651858.CD007115.pub3

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Sentido y actitud ante el dolor

1. ¿Qué es el dolor?

El dolor es una realidad que nos afecta a todos antes o después. Vemos a nuestro alrededor o quizá experimentamos de cerca que hay gente que muere, que sufre. En algunas actividades de voluntariado como el acompañamiento en hospitales, el contacto con el dolor y el sufrimiento es más directo.

Es importante por tanto que sepamos comprender esta realidad y no vivir ajenos a ella, porque si no es difícil atender y dar sentido y esperanza a las personas que se encuentran en esa situación. El dolor es compañero inevitable de la vida humana. Somos por naturaleza limitados y lo experimentamos de múltiples maneras.

Esto no nos debe llevar a la resignación y al pesimismo porque la vida tiene un sentido y el sufrimiento también. El dolor no tiene la última palabra, el placer es más profundo aún que el sufrimiento.

La actitud ante el dolor es cuestión de madurez personal.

Hemos de llegar a entender que el sufrimiento puede ser ocasión de crecer, de madurar como personas.
Para dar razón, ayudar y comprender haciéndonos cargo de la situación de personas que experimentan el dolor y sufrimiento, tenemos que pensar cual es nuestra actitud ante el mismo. Es esencial ser muy humanos y a la vez muy positivos.
Sentido y actitud ante el dolor
Teniendo en cuenta la naturaleza del hombre, vemos que la reacción inicial ante el dolor es de rechazo, y es lógico porque la persona busca en lo más profundo de su corazón ser feliz. La existencia del dolor parece que se contrapone a este objetivo, y realmente esto ¿es así?
Antes de dar respuesta a esta pregunta vamos a profundizar en qué es el dolor, qué clases de dolor podemos experimentar, actitudes y reacciones ante el mismo.

2. Clases de dolor

Analicemos en qué momentos nos sentimos vulnerables y experimentamos dolor. En primer lugar observamos algo muy elemental como puede ser un dolor de cabeza.

Cualquier tipo de enfermedad nos hace descubrir nuestra finitud, claro está que hay distintos tipos de gravedad y que en unos más que en otros se siente más de cerca nuestra limitación y finitud, no es lo mismo una jaqueca que un cáncer en estado terminal.

Damos un paso más para profundizar, viendo lo que describe Max Scheler sobre cómo es la persona. Distingue cuatro estratos en el ser humano y en base a ello establece cuatro tipos de sentimientos:

  • Estrato
  • Somático
  • Somático Vital
  • Psíquico
  • Espiritual
  • Sentimientos
  • Sensoriales
  • Corporales y vitales
  • Del YO
  • De Persona

El dolor se situaría en el primer estrato (somático-sensorial) referido al yo (estrato psíquico). La diferencia entre dolor y sufrimiento está en que el dolor, cuando alcanza un cierto grado de intensidad y se prolonga en el tiempo, pasa a ser sufrimiento afectando al cuarto estrato, el personal.

Influye entonces en las perspectivas de la persona, le sitúa ante su finitud y limitación y produce tristeza. La experiencia dolorosa es mucho más rica y compleja que la mera sensación de dolor. Esta última es simple dolor exterior, causado por un mal presente, que es percibido por el cuerpo, mientras que su repercusión en el interior de aflicción, desgarro es el sufrimiento.

Conviene distinguir ambos con nitidez.

En el dolor interior intervienen la memoria, la imaginación y la inteligencia y puede extenderse a muchos más objetos que el dolor puramente físico ya que incluye el pasado, el presente y el futuro, lo físicamente ausente, pero presente en el espíritu.

La tristeza está provocada por el mal presente, pues procede de la carencia de lo que se ama. Los remedios para superarlo son principalmente el recrearse en el bien presente, el llanto, la compasión de los amigos, la contemplación de la verdad, el sueño y el descanso.

3. ¿Qué diferencia hay entre dolor y sufrimiento?

Dolor

El dolor es una experiencia sensorial (objetiva) y emocional (subjetiva), generalmente desagradable, que surge ante determinadas situaciones o problemas, generalmente relacionados con una pérdida o con un problema que nos afecta de manera importante.

Sufrimiento

El sufrimiento va un paso más allá. Es la respuesta cognitivo- emocional, que tenemos ante un dolor físico o ante una situación dolorosa.
Es un conjunto de emociones y pensamientos que se entrelazan, adquiriendo mucha más intensidad y duración que el dolor emocional. De hecho, el sufrimiento puede durar indefinidamente, aunque la situación que lo provocó ya se haya solucionado.

Cuando una persona sufre, suele presentarse alguna de las siguientes características:

-Cree que se va a enfrentar a un daño físico, psicológico o social importante, es decir, se siente amenazada.
-No acepta el dolor o la situación relacionada con el sufrimiento y se rebela: “¿Por qué a mí?, no es justo, no debería ser así”, etc.
-Se siente incapaz de hacerle frente, ya que está convencida de no tener los recursos necesarios para vencer la amenaza (solucionar el problema o acabar con el dolor) de manera exitosa, por lo que se siente indefensa.
-Vive un grado importante de incertidumbre.
-No sabe cuándo o cómo va a terminar su sufrimiento y en ocasiones piensa que esa situación va a durar siempre.
-Cree que no lo va a poder soportar.
-Predomina un sentimiento de impotencia y de no tener control sobre lo que sucede e incluso sobre sí mismo, que se manifiesta en la intensificación de diferentes emociones: depresión, enojo, autocompasión, etc.

Podemos sufrir ante:

-Un hecho real, en el sentido de que está sucediendo en el presente. Un recuerdo de algo que sucedió.
-Un hecho imaginario, como cuando vemos con tal claridad una situación que creemos que se va a dar en el futuro, que despierta nuestras emociones. El sufrimiento de los demás.

4. El sentido del dolor

Estamos en una cultura en la que el sufrir tiene mala prensa. No tenemos motivos para soportarlo, sino medios técnicos para combatirlo. Hemos caído en una trampa peligrosa: pensar que somos capaces de erradicarlo de nosotros, lo cual es imposible.

Amamos la comodidad, la ausencia de dolores, molestias y esfuerzos físicos, más que cualquier otra cosa precisamente porque no soportamos el sufrimiento. En la actualidad hay métodos y técnicas para evitar el sufrimiento, esto es un gran avance pero también es cierto que hace que disminuya nuestra capacidad de aguantarlo, a base de ahorrárnoslo, e impulsarnos hacia placeres y satisfacciones rápidas.

Aunque con los medios que tenemos para aliviar o paliar el dolor físico, nos encontramos con que antes o después acabamos volviéndolo a experimentar, ¿cuándo?: en nuestra debilidad, en nuestra insatisfacción ante las dificultades ordinarias de la vida.

Si no se saben llevar, pueden convertirse en insoportables. Las causas que nos pueden llevar a esto son la falta de motivos para sufrir, la incapacidad para descubrir el sentido del dolor, querer evitarlo a toda costa, que en definitiva es no saber encajarlo en la vida y no querer vivir en la realidad, ya que es algo que está ahí y que no podemos erradicar, ni evitar. Todo esto contribuye a aumentarlo porque estamos inermes ante el.

La clave está en aceptarlo y aprender a convivir con el, a llevarlo de la mejor manera, sabiendo que tiene un sentido en la vida del hombre, que le ayuda a ser más fuerte, a madurar.

Nuestra cultura se ha vuelto deliberadamente ciega para el dolor: no quiere verlo, lo tapa, lo ignora, lo oculta, lo trivializa, le vuelve la espalda, quiere sustituirlo por el placer, por lo fácil, lo cómodo, lo rápido, lo aséptico, lo que no molesta. Hay que reconocer que en nuestra vida están presentes todas estas tendencias y que nos dejamos llevar por ellas.

Pensemos a donde puede llevarnos esta actitud de evitar el dolor, que en realidad es la que está presente en nuestra sociedad. Una sociedad que busca abolir el sufrimiento, cuando llega al límite más allá del cual no puede hacerlo, y adviene la desgracia, no tiene ya nada que decir: se queda muda.

La extremada concentración en el puro evitar el sufrimiento, renunciando a cualquier interpretación, es la eutanasia… esta es la consecuencia lógica de una concepción del dolor como un sin sentido. Pero como hemos dicho antes, el dolor tiene un sentido en la vida del hombre, hay que saber descubrirlo.

La generalización de estas actitudes a nuestro alrededor, hace más necesaria que nunca la respuesta a estas preguntas: ¿Qué sentido tiene el dolor? ¿Sirve para algo? ¿Puedo hacer con él algo más que huir de él? ¿Acaso puede tener algún sentido una vida llena de sufrimiento?

Para responder a todo esto nos centraremos en tres funciones antropológicas del dolor.

1ª) Lo primero que se necesita para saber qué hacer con el dolor es aceptarlo como algo que está ahí, y que tenemos que encarar: es el momento dramático de nuestra existencia.

La primera y más humilde operación del dolor destroza la ilusión de que todo marcha bien: nos pone en situación dramática, y eso requiere ya un modo de expresión. Sin embargo, el que se sobrepone a su dolor, sube más alto; quien acepta esa situación convierte el hecho doloroso en una tarea: la de reorganizar la propia vida contando con esa dramática verdad que se ha hecho presente dentro de nosotros.

La enfermedad me es dada como una tarea; me encuentro con la responsabilidad de lo que voy a hacer con ella. El dolor es el banco de pruebas de la existencia humana, el fuego de la fragua donde, como los buenos aceros, el hombre se ennoblece y se templa. Y sin embargo, para los hombres frágiles el dolor puede ser ocasión del desmoronamiento definitivo.

Cuando sufrimos una enfermedad, un cautiverio, un ultraje o una desgracia, no somos libres de sufrirlos o no, puesto que vienen impuestos, pero sí podemos adoptar ante ellos una actitud positiva o negativa, de aceptación o rechazo. En esa libertad radica lo posibilidad de enriquecerse con el dolor.

Sufrir, cuando se transforma en actitud de aceptación y en una tarea libremente asumida, es algo que nos hace más libres respecto de las circunstancias externas, nos abre los ojos al verdadero valor e importancia de las cosas; se advierten entonces panoramas de profundidad porque el sufrimiento hace al ser humano más lúcido. Esto es crecer. Sufrir significa obrar. Pero significa también crecer y madurar.

El verdadero resultado del sufrimiento es un proceso de maduración. La madurez se basa en que el ser humano alcanza la libertad interior, a pesar de la dependencia exterior respecto de lo que atenaza. Aceptar el dolor ayuda al hombre a crecer y madurar porque le hace ser fuerte.

2º) el hombre doliente experimenta con más intensidad que los demás la faceta de finitud,

se encuentra en un momento especialmente importante de su vida, un momento en el que, a la luz de esa experiencia puede comprender con luces nuevas, la distinción entre lo verdaderamente importante y lo que no lo es. El dolor realiza en nosotros una purificación no sólo externa, en el cuerpo, sino también interior.

Nos hace menos dependientes de nuestro capricho, nos eleva por encima del interés, porque aprendemos a renunciar a aquello que en la nueva situación no podemos tener, como por ejemplo libertad de movimiento y fuerza para trabajar.

Incluso relativizamos la importancia de satisfacciones y necesidades que creíamos irrenunciables, y hasta llegamos a prescindir totalmente de ellas, llevando nuestra capacidad de sufrir más allá del límite que nos creíamos capaces de aguantar.

En los momentos dramáticos nos dejamos de tonterías, y si el drama es muy intenso, casi todo nos parecerá una tontería, algo que no vale la pena, ni es verdaderamente serio. El dolor eleva al hombre por encima de sí mismo porque le enseña a distanciarse de sus deseos.

Las personas que han sufrido tienen una conciencia más real y profunda de sí mismos y de lo que les rodea: están vacunadas contra la insensatez, y se les nota, en su talante sereno y más difícilmente alterable, en un cierto poso interior y capacidad de aguante que las hace más dueñas de sí.

Pensemos por ejemplo en una persona que ha sufrido un grave accidente de tráfico y ha salvado la vida, ha sido un golpe duro que le ha hecho cambiar la jerarquía de valores en su vida, a cambiar su conducta porque se ha dado cuenta de lo que realmente vale la pena.

3º) Sólo ahora, después de señalar estas dos funciones, podemos descubrir el verdadero sentido del dolor: yo sólo puedo afrontar el sufrimiento, sufrir con sentido, si sufro por un algo o por un alguien. El sufrimiento, para tener sentido, no puede ser un fin en sí mismo.

Para poder afrontarlo, debo trascenderlo.

Al aceptarlo, no sólo lo afrontamos, sino que a través de él buscamos algo que no se identifica con él: lo trascendemos. El sufrimiento dotado de sentido apunta siempre más allá de sí mismo, remite a una causa por la que padecemos. En definitiva, el sufrimiento con plenitud de sentido es el sacrificio. Esto quiere decir que el sentido del dolor es el motivo y el fin por el cual aceptamos padecerlo. A primera vista esto es muy evidente en los dolores meramente naturales: los padecemos porque tenemos voluntad de vivir.

Pero cuando se trata de sufrimientos interiores, causados por la voluntad de otros o por la necesidad, ya no basta la voluntad de vivir para padecerlos: necesitamos integrarlos en una tarea en la cual adquieran sentido, necesitamos verlos como parte de las dificultades del camino que nos lleva a la meta que nos hemos propuesto alcanzar, y sobre todo, los sobrellevamos gustosamente cuando los convertimos en medios para hacer felices a las personas amadas, puesto que entonces aceptamos nuestro dolor para que ellas se vean libres de él, para poder volver a su lado, y que vuelvan a tenerlos para sí.

Esto es, sobre todo, lo que una madre y un padre harán por encima de sí mismos y de cualquier dificultad: salvar a sus hijos de la desgracia, hacer cualquier cosa por ellos, sufrir para sacarlos adelante. Amar es sacrificarse. Lo que da sentido al dolor es el amor: se aguanta el sufrir cuando se ama; si no, no se aguanta.

Aguantar el dolor no significa buscarlo, gozarse en la queja y en la debilidad, ser masoquista, sino sobrellevarlo por el ser amado y por la esperanza de alcanzar los bienes anhelados, sobre todo para él.

Si se suprime esto último, aguantar el dolor sería efectivamente aceptar ser débil. Sólo el sufrimiento asimilado deja de ser sufrimiento, y pasa a ser parte del camino hacia nuestra meta. Así lo convertimos en obra humana, lo dotamos de sentido, y hecho sacrificio, lo traspasamos.

Esta inclusión de el dolor en esta gran tarea que es vivir nos pone delante otra gran cuestión: el sentido del dolor es consecuencia del sentido de la vida que se tenga; en cierto modo, el sentido del dolor remite y se resuelve en el sentido de la vida que se tenga; en cierto modo, el sentido del dolor remite y se resuelve en el sentido de la vida.

La fuerza para sufrir brota de los motivos que se tienen para seguir viviendo. Si éstos no existen, no se aguanta una vida dramáticamente dolorosa.

5. Actitudes ante el dolor

Todos vivimos situaciones dolorosas, sin embargo podemos tener dos actitudes: vivir el dolor y trascenderlo o generar un gran sufrimiento, compuesto por una mezcla de emociones negativas intensas, que con frecuencia está causado o aumentado por nosotros mismos: por nuestra actitud ante el dolor y/o por el significado que le damos a éste. Podemos tener por tanto una actitud positiva o negativa.

Cada persona reacciona de manera diferente ante una misma situación. Mientras una persona se desmorona ante el dolor que está viviendo, otra puede encararlo de una manera distinta y salir fortalecida y más madura. De hecho cada situación la vivimos de diferente manera. La misma persona que reacciona bien en una ocasión, puede responder muy mal en otra.

6. Reacciones ante el dolor

La intensidad y duración del dolor que sentimos y nuestra manera de reaccionar ante las situaciones dolorosas, no depende de la importancia de dicha situación.

Dependen de: nuestra personalidad fortaleza afectiva estado físico y emocional de ese momento las experiencias vividas en el pasado, principalmente durante la niñez nuestras creencias sobre nosotros mismos el significado que le damos al dolor el apoyo social que tenemos y nuestra capacidad para: reconocer, aceptar, expresar nuestras emociones.

¿Es posible ser feliz si existe el dolor y el sufrimiento?

El dolor si no trascendemos, es decir, si no vemos lo que hay más allá de el nos lleva a un sin sentido.

Como hemos visto el dolor nos sitúa verdaderamente delante de quien somos, de nuestra realidad de seres finitos, limitados. Esto tiene mucho de positivo: nos hace humildes, nos lleva a no creernos lo que no somos: superhombres o supermujeres.

La felicidad está relacionada con la aceptación de nosotros mismos, de nuestra persona con sus capacidades y sus limitaciones. De lo contrario, si nos queremos por un ideal al cual creemos que podemos llegar pero no es objetivo, lleva a la frustración. La clave está en cómo afrontamos el dolor, el sentido que le damos, cómo gestionamos nuestras emociones ante él y cómo compartimos con las personas más cercanas y nos dejamos apoyar por ellas sin buscar aislarnos. El sentido del dolor es algo que cada persona debe buscar. Más que cualquier definición, lo que nos explica si se puede ser feliz aun sufriendo, es el testimonio de tanta gente que es feliz. Y podríamos decir, vale pero también hay otras personas que no lo son. Cierto, pero piensa en lo siguiente: ¿qué busca la persona en la vida? Ya lo hemos dicho antes: ser feliz. Parece entonces lógico, que las personas que se adecuan al fin que busca el hombre son aquellos que aun ante la experiencia del dolor son felices. Los que no lo son, nos lleva a plantearnos si no es que no han sabido afrontarlo, seguro les ha faltado el cariño, la cercanía de alguien que les apoyase, pero en el fondo es falta de madurez. El voluntario juega un papel importantísimo, como acompañante de personas que pueden estar sufriendo.

8. Aprender a afrontar el dolor con optimismo

Forjar un modo de ser entusiasta, dinámico, emprendedor y con los pies sobre la tierra, son algunas de las cualidades que distinguen a la persona optimista. El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir.

La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y otra pesimista, radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades; la diferencia es mínima, pero tan significativa que nos invita a cambiar de una vez por todas nuestras actitudes.

Alcanzar el éxito no siempre es la consecuencia lógica del optimismo, por mucho esfuerzo, empeño y sacrificio que pongamos, algunas veces las cosas no resultan como deseábamos.

El optimismo es una actitud permanente de “recomenzar”, de volver al análisis y al estudio de las situaciones para comprender mejor la naturaleza de las fallas, errores y contratiempos, sólo así estaremos en condiciones de superarnos y de lograr nuestras metas. Si las cosas no fallaran o nunca nos equivocáramos, no haría falta ser optimistas.

Normalmente la frustración se produce por un fracaso, lo cual supone un pesimismo posterior para actuar en situaciones similares. La realidad es que la mayoría de nuestros tropiezos se dan por falta de cuidado y reflexión. ¿Para qué sirve entonces la experiencia? Para aprender, rectificar y ser más previsores en lo futuro.

El optimista sabe buscar ayuda como una alternativa para mejorar o alcanzar los objetivos que se ha propuesto, es una actitud sencilla y sensata que en nada demerita el esfuerzo personal o la iniciativa. Sería señal de autosuficiencia de nuestra parte, pensar que poseemos el conocimiento y los recursos necesarios para salir triunfantes en toda circunstancia.

Cualquiera que ha sido campeón en alguna disciplina, llegó a colocarse en la cima por su esfuerzo, perseverancia y sacrificio, pero pocas veces, o mejor dicho nunca, se hace alusión a su optimismo, a esa entrega apasionada por alcanzar su fin, conservando la confianza en sí mismo y en las personas que colaboraron para su realización.

El optimismo refuerza y alienta a la perseverancia.

El optimista no es ingenuo ni se deja llevar por ideas prometedoras, procura pensar y considerar detenidamente todas las posibilidades antes de tomar decisiones. Si una persona desea iniciar un negocio propio sin el capital suficiente, sin conocer a fondo el ramo o con una vaga idea de la administración requerida, por muy optimista que sea seguramente fracasará en su empeño, ya que carece de las herramientas y fundamentos esenciales para lograrlo.

En otras circunstancias nos engañamos e inventamos una falsa realidad para hacernos la vida más fácil y cómoda.

Basta mencionar al estudiante que se prepara poco y mal antes de sus evaluaciones, esperando obtener la calificación mínima y necesaria para “salir del paso”, sin darse cuenta que su falso optimismo lo llevará –tarde o temprano- al fracaso.

Se podría pensar que el optimismo nada tiene que ver con el resto de las personas, sin embargo, este valor nos hace tener una mejor disposición hacia los demás: cuando conocemos a alguien esperamos una actitud positiva y abierta; en el trabajo, una personalidad emprendedora; en la escuela, profesores y alumnos dedicados.

Si nuestras expectativas no se cumplen, lo mejor es pensar que las personas pueden cambiar, aprender y adaptarse con nuestra ayuda. El optimista reconoce el momento adecuado para dar aliento, para motivar, para servir. En la amistad y en la búsqueda de pareja también es necesario ser optimista.

Algunas personas se encierran en sí mismos después de los fracasos y las desilusiones, como si ya no existiera alguien más en quien confiar.

El optimismo supone reconocer que cada persona tiene algo bueno, con sus cualidades y aptitudes, pero también sus defectos, los cuales debemos aceptar y buscar la manera de ayudarles a superarlos.

El paso hacia una actitud optimista requiere de una disposición más entusiasta y positiva, es tanto como darle la vuelta a una moneda y ver todo con una apariencia distinta: Analiza las cosas a partir de los puntos buenos y positivos, seguramente con esto se solucionarán muchos de los inconvenientes.

Curiosamente, no siempre funciona igual a la inversa. Haz el esfuerzo por dar sugerencias y soluciones, en vez de hacer críticas o pronunciar quejas. Procura descubrir las cualidades y capacidades de los demás, reconociendo el esfuerzo, el interés y la dedicación. Esto es lo más justo y honesto.

Aprende a ser sencillo y pide ayuda, generalmente otras personas encuentran la solución más rápido. No hagas alarde de seguridad en ti mismo tomando decisiones a la ligera, considera todo antes de actuar pues las cosas no se solucionan por sí mismas. De lo contrario es imprudencia, no optimismo.

No es más optimista el que menos ha fracasado, sino quien ha sabido encontrar en la adversidad un estímulo para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño; en los errores y equivocaciones una experiencia positiva de aprendizaje.

Todo requiere esfuerzo y el optimismo es la alegre manifestación del mismo, de esta forma, las dificultades y contrariedades dejan de ser una carga, convirtiéndonos en personas productivas y emprendedoras.

fundacioncacfrac.org

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Adicción a antidepresivos 4.5/5 (4)

¿Realmente existe la adicción a antidepresivos?

Los fármacos antidepresivos no causan la misma adicción que los tranquilizantes, el alcohol o la nicotina, en el sentido de que:
Uno no tiene que ir aumentando la dosis para obtener el mismo efecto
Uno no tiene ansia de seguir tomando los antidepresivos si los deja de tomar.
Sin embargo, hasta un tercio de las personas que dejan de toman los ISRS y IRSNs sufre síntomas de abstinencia que pueden durar entre 2 semanas y 2 meses.

Estos incluyen:

molestias estomacales
síntomas gripales
ansiedad
mareos
sueños vívidos o pesadillas
sensaciones corporales como descargas eléctricas (ver referencias)

adicción a antidepresivos

¿realmente se puede ser adicto a los antidepresivos?

En la mayoría de los casos estos síntomas son leves, pero en un pequeño número de personas pueden ser graves. Ocurren con mayor probabilidad con paroxetina (Seroxat) y venlafaxina (Efexor). En general, es mejor disminuir la dosis de un antidepresivo poco a poco en lugar de suspenderlos de repente.

Algunas personas refieren que después de tomar un ISRS durante varios meses han tenido problemas al suspender el fármaco y sienten que se han vuelto adictos a ella.

La mayoría de médicos diría que lo más probable es que el problema inicial ha vuelto de nuevo.

El Committee of Safety of Medicines del Reino Unido revisó la evidencia en el 2004 y concluyó: “No hay evidencia clara de que los ISRSs y otros antidepresivos relacionados tengan un riesgo significativo de dependencia o demuestren el desarrollo de un síndrome de dependencia de acuerdo con los criterios internacionalmente aceptados”.
Esta es una pequeña parte de un articulo muy completo y que resuelve cualquier duda al enfermo sobre el uso de los antidepresivos en el embarazo, ideas suicidas, que son, para que se usan (entre ellos el dolor crónico como analgésico) efectos secundarios, como hay que tomarlos redactado por consejo editorial de educación pública del Royal College of Psychiatrists.
Por el editor de la serie: Dr. Philip Timms.

Redacción Fibromialgia noticias

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Los misterios de la fibromialgia

La demora en el diagnóstico , la complejidad en los tratamientos personalizados son el gran halo de los misterios de la fibromialgia, el porque a unos enfermos les funcionan unas series de pautas clinicas y otros no reponde.

Y puede que con el diagnóstico te encuentres con muchos más misterios de la fibromialgia este articulo te ayudará a comprender de forma rápida que con el diagnóstico no llega la solución, que empieza un nuevo camino de ensayo/error para mantener el control de la enfermedad.

Redacción Fibromialgia noticias

Descubrir los misterios de la fibromialgia

PREGUNTA: Hasta hace poco, a uno de mis enfermos con fibromialgia se le omitió el diagnóstico de esta enfermedad varias veces. ¿Por qué es tan difícil de diagnosticar?

RESPUESTA: La fibromialgia –dolor en el tejido fibroso– no es una enfermedad nueva. Pero con frecuencia se confunde con otras patologías que causan síntomas similares, como la artritis reumatoidea, el síndrome de fatiga crónica, el hipotiroidismo, o la arteritis de células gigantes.

La causa y el tratamiento curativo aún siguen siendo un misterio.

Muchas personas sufren fibromialgia; afecta con mayor frecuencia a las mujeres. La edad de aparición se sitúa habitualmente entre los 29 y los 37 años, aunque puede aparecer en cualquier edad.

Puesto que la fibromialgia no puede confirmarse mediante pruebas diagnósticas, el diagnóstico se basa en los antecedentes del paciente y el descarte de otras enfermedades, incluidos el hipotiroidismo, los síndromes reumatológicos y las miopatías secundarias a determinados medicamentos (como las estatinas).

Los criterios diagnósticos de fibromialgia según el American College of Rheumatoloy son: (todos estos criterios diagnosticos fueron cambiados en el 2010 por el mismo colegio americano de reumatologia se puede comprobar en Nuevos criterios diagnósticos fibromialgia 2010 , actualización a 2017)

los misterios de la fibromialgia

• Dolor bilateral, en la parte superior e inferior del cuerpo, y en la espalda, que persiste durante 3 meses o más.

• Dolor a la palpación en al menos 11 de los 18 “puntos sensibles” (Véase el cuadro Los 18 puntos de la fibromialgia).

El paciente también puede aquejar los siguientes síntomas o estados: rigidez agravada por la inactividad, inflamación de tejidos blandos, espasmos musculares o nódulos palpables en los músculos afectados, cambios de humor y depresión, trastornos de memoria o de concentración, parestesias, síndrome seudohiperglucémico, síndrome del colon o la vejiga irritable, migrañas, fatiga crónica, trastornos del sueño, dismenorrea, pérdida de equilibrio y sensibilidad ambiental.

¿Cómo se puede explicar la sintomatologia?

Las explicaciones fisiológicas posibles para la sintomatología de la fibromialgia incluyen alteraciones de la microcirculación en el tejido muscular; un trastorno del sueño profundo reparador que causa una disminución de las concentraciones de serotonina y triptófano; aumento de la percepción dolorosa debido a un incremento de la sustancia P, el neuropéptido que transporta las señales dolorosas; traumatismos, genética y depresión.

Puesto que los síntomas de fibromialgia cambian con el tiempo, el plan terapéutico debe individualizarse y revisarse en relación con los cambios en el estado del enfermo.

Los objetivos del tratamiento se centran el abordaje del dolor y el restablecimiento del patrón de sueño.

Necesidad de restablecer sueño y disminuir dolor

Con un antidepresivo tricíclico (como la amitriptilina) a dosis bajas por la noche, o un inhibidor de la recaptación de la serotonina por la mañana y un antidepresivo tricíclico por la noche, puede aumentarse el sueño profundo. El zolpidem y el aprazolam pueden emplearse, a corto plazo, como somníferos.

Los relajantes musculares pueden contribuir a reducir los espasmos musculares y a controlar el dolor.

El médico puede prescribir también antiinflamatorios no esteroideos, como el celecoxib y el rofecoxib, para eliminar las molestias musculares. La inyección de anestésicos locales o corticoides en los puntos de sensibilidad son útiles en determinados pacientes.

El tratamiento crónico con opiáceos debería reservarse como última opción para aquellos pacientes con dolor moderado o agudo que no responde a otros tratamientos.

Estimular al paciente

Estimule al paciente a probar otras terapias que han sido efectivas en otros pacientes.

Por ejemplo, la realización de ejercicios en el agua es extremadamente beneficiosa para las articulaciones. Los masajes pueden reducir las molestias y el dolor muscular, y los ejercicios de estiramiento pueden contribuir a mejorar las articulaciones inactivas.

Algunos pacientes combinan la acupuntura con otros tratamientos para el control del dolor. La terapia cognitiva y la psicoterapia pueden ayudar al paciente a afrontar el dolor y los cambios que debe incorporar en su vida.

Al guiar al paciente en las opciones de tratamiento y proporcionarle apoyo, le está facilitando la convivencia con la fibromialgia

Escrito por AMY WISNIEWSKI, RN
Amy Wisniewski es responsable de calidad asistencial en el Lehigh Valley Hospital-Muhlenberg en Bethlehem, Pa

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