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diagnóstico síndrome de fatiga crónica en niños
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Diagnosticar Síndrome de Fátiga crónica en niños

La nueva definición del caso pediátrico ayuda a los pediatras a diagnosticar el Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC)

Hay una nueva definición del caso pediátrico para el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) desarrollada por un grupo de trabajo internacional de la “International Association for Chronic Fatigue Syndrome (IACFS/ME)”.

La definición está impresa en la revista “Journal of Chronic Fatigue síndrome” (Jason et al., 2006) y se encuentra disponible en la web de la IACFS/ME (www.iacfs.net ).

El SFC es una enfermedad que afecta a más mujeres adultas que hombres, pero también ocurre en niños y adolescentes. Diagnosticar el SFC es difícil porque no hay prueba clínica para indicar un diagnóstico positivo. El diagnóstico del SFC en adultos depende de si el/la paciente reúne los criterios de la definición internacional del caso (Fukuda et al. 1994) generalmente aceptada.

Diagnosticar a niños con la definición del caso de adultos es muy problemática.

La definición del caso de Fukuda no capta a todos los pacientes adultos con SFC y capta aún menos niños y adolescentes con SFC. Por esto es un gran paso adelante que se haya desarrollada la nueva definición pediátrica con criterios diagnósticos específicos para niños y adolescentes.

Los pediatras que leen sobre el SFC tienen que ser concientes que SFC es el nombre que se utiliza en los Estados Unidos, y, Encefalomielitis Miálgica (EM) es el nombre que se utiliza en Europa y en otros sitios. Para ser inclusivo, el acrónimo EM/SFC está ganando popularidad en todo el mundo y también se utiliza en la nueva definición del caso pediátrica (Carruthers et al. 2003 y Jason et al. 2006).

Criterios para el diagnóstico de sindrome de fatiga cronica

Para que un/a niño/a o adolescente sea diagnosticado con EM/SFC con estos nuevos criterios, tiene que haber presencia de las siguientes condiciones:

• Fatiga inexplicada, persistente o en brotes que dura al menos tres meses.

La fatiga no es resultado de esfuerzo continuado, ni se alivia con descanso. La fatiga tiene que resultar en una reducción sustancial de las actividades previas•

La concurrente persistencia o recurrencia de síntomas de cada uno de los siguientes 5 grupos, durante al menos tres meses:

1. Malestar post-esfuerzo,

fatiga o empeoramiento de otros síntomas, con pérdida de vigor mental y/o físico, y una recuperación que se retrasa más de 24 horas

2. Sueño no-reparador,

deterioro de la cantidad o del ritmo del sueño, hipersomnio diurno, insomnio nocturno y/o cambio de sueño entre día/noche

3. Dolor generalizado o migratorio,

que puede localizarse en los músculos, las articulaciones (sin signos de inflamación), el abdomen, el pecho, los ojos (o sensibilidad a la luz) o un incremento de la severidad del dolor de cabeza, o nauseas o vómitos

4. Dos o más manifestaciones neurocognitivas,

incluyendo deterioro de la memoria a corto plazo, dificultades para concentrarse o enfocar, dificultades para encontrar palabras o cifras, ausencia de la mente, lentitud de pensamientos, dificultades para comprender información y expresar pensamientos, dificultades educacionales

5. Al menos un síntoma de dos de las siguientes tres subcategorías:
a. manifestaciones autonómicas,

incluyendo hipotensión mediada neuralmente, hipotensión
postural, taquicardia ortostática postural, palpitaciones, mareos, falta de aire, deterioro de equilibrio

b. manifestaciones neuroendocrinas,

incluyendo sensación de fiebre, extremidades frías, baja temperatura corporal, sudoraciones, intolerancia a frío o calor, cambio del apetito o peso. Los síntomas empeoran con el estrés

c. manifestaciones inmunes,

incluyendo recurrentes síntomas estilo gripe, dolor de garganta, fiebres y sudoraciones, nódulos linfáticos sensibles, nuevas sensibilidades a alimentos, medicinas, olores o químicos.

EM/SFC es un diagnóstico de exclusión.

Muchas enfermedades con síntomas que imitan los síntomas de EM/SFC impiden el diagnóstico de EM/SFC: hipotiroidismo no tratado, apnea del sueño, narcolepsia, malignidades, leucemia, hepatitis activa, esclerosis múltiple, artritis reumatoide juvenil, lupus eritematoso, VIH/SIDA, severa obesidad, enfermedad celiáca no tratada, enfermedad de Lyme, mononucleosis, fibromialgia juvenil, esquizofrenia o desorden psicótico de la infancia, desorden bipolar, abuso del alcohol activo, desorden alimentario activo, desorden depresivo mayor.

No son de exclusión

Otras enfermedades médicas y psiquiátricas no son necesariamente de exclusión: fobia a la escuela, ansiedad por la separación, desórdenes de ansiedad, desordenes somatoformes, desorden depresivos, fibromialgia, sensibilidades químicas múltiples y cualquier otra condición médica que ha sido tratada de manera adecuada, antes o después del comienzo de los síntomas de EM/SFC, cualquier anomalía física o prueba de laboratorio inexplicada aislada que es insuficiente para explicar la presencia de una condición de exclusión.

En resumen, la definición del caso diagnostica el EM/SFC primariamente en base a la fatiga patológica, el patrono de otros síntomas y en la exclusión de otras enfermedades fatigantes mediante el historial médico, el examen físico y las pruebas apropiadas.

Es importante diagnosticar lo más temprano posible. Mientras que las pruebas rutinarias podrían producir resultados normales, las especializadas podrían mostrar varias anomalías en los sistemas inmune, nervioso y/o cardiovascular.

En algunos pacientes se detectan cambios en la producción de la energía celular. El descanso adecuado y algún otro tratamiento de apoyo pueden disminuir el impacto de esta enfermedad.

Es más probable ver una mejoría dramática en los primeros cuatro años si se proporciona tratamiento. Se ha informado de ratios de recuperación de hasta el 40%.
Lo que no menciona la definición del caso, pero es información útil para diagnosticar el ME/CFS pediátrico es saber que es más probable que lo desarrollen adolescentes entre 12 y 17 años que niños más jóvenes.

Hay que ser consciente que incluso se han diagnosticado con EM/SFC a niños de solamente 4 años.

En adolescentes, suele comenzar repentinamente con fiebre y síntomas estilo gripe.

En ese momento el diagnóstico puede ser difícil porque, aunque los síntomas sean severos, los análisis sanguíneos rutinarios son normales. Además, el/la paciente tiene que estar enfermo/a durante tres meses antes de poder hacer oficialmente un diagnóstico de EM/SFC.

Un comienzo gradual de EM/SFC ocurre menos frecuentemente y es más habitual en niños más jóvenes. En los niños más jóvenes, el comienzo puede llevar meses o varios años.

Diagnosticar EM/SFC en niños más jóvenes se ve además complicado porque estos son incapaces de apreciar si su fatiga y otros síntomas sean anormales.

En casos así, el diagnóstico de EM/SFC se puede hacer de manera retrospectiva cuando el/la niño/a es más mayor.

Los niños y adolescentes con EM/SFC a menudo tienen buen aspecto.

La falta de signos de enfermedad obvios externos puede significar que el primer signo de enfermedad será una marcada limitación de la actividad física o mental, que habitualmente es notada primero por un/a pariente o profesor/a. La apariencia externa buena de un/a niño/a con EM/SFC puede llevar a que le acusen de evitar la escuela (fobia escolar) o que se citen a los padres por síndrome de Munchausen.

EM/SFC suele ocurrir en casos esporádicos.

Es interesante que para el 20% de los pacientes, más de un miembro de la familia tenga la enfermedad lo que sugiere un vínculo ambiental o genética.

En todo el mundo ha habido casos en clusters o en estallidos.

En muchos de estos estallidos la enfermedad fue prominente en niños de edad escolar. La prevalencia de EM/SFC en niños y adolescentes es incierta. Diferentes estudios de prevalencia han utilizado diferentes criterios para diagnosticar EM/SFC y algunos no distinguieron a los niños con síntomas de fatiga crónica a los niños con posible EM/SFC.

La severidad de EM/SFC varía.

Algunos niños están severamente incapacitados y confinados en cama, pero otros pueden ir a la escuela, y unos pocos son capaces de hacer deporte. La mayoría de los niños está entre ambos extremos.

El patrono y la severidad de los síntomas experimentado por un niño puede cambiar marcadamente de un día al otro o en el curso de un día. Es importante escuchar lo que dice el/la niño/a sobre la severidad de sus síntomas.

Las remisiones y los brotes son comunes.

La causa de los brotes puede ser el sobre-esfuerzo u otras enfermedades infecciosas.
Con el tiempo, es probable que haya una lenta mejoría.
Es probable que los niños cuya salud mejora hasta cerca del nivel pre-enfermedad, noten que necesiten más descanso que sus compañeros de edad.

Diagnosticar el Síndrome de Fatiga Crónica pediátrico/adolescente

La nueva definición pediátrica del caso tiene que haber presencia de los siguientes síntomas:

• Fatiga patológica y al menos siete otros síntomas (ver abajo)
• La fatiga y los síntomas son inexplicado. Persisten, o vienen en brotes durante al menos tres meses. Resultan en una reducción sustancial de las actividades previas
• Hay que excluir otras enfermedades fatigantes con el historial de enfermedades, examen físico o pruebas médicas.

Síntomas:

Detalles de los síntomas:

Fatiga patológica

La fatiga no es resultado de esfuerzo continuado. No se alivia con descanso.
Malestar post-esfuerzo. El esfuerzo leve o moderado es seguido de malestar, fatiga o empeoramiento de otros síntomas, con pérdida de vigor mental y/o físico y recuperación retardada de más de 24 horas

Problemas de sueño

El sueño es no-reparador, con deterioro de la cantidad o ritmo, incluyendo hipersomnio diurno, insomnio nocturno y/o intercambio día/noche.

Dolor

(al menos 1 síntoma) El dolor puede ser generalizado o migratorio. Puede estar en músculos, articulaciones (sin signos
de inflamación), pecho, abdomen (o nauseas o vómitos), ojos (o sensibilidad a la luz) o un nuevo tipo o incremento de la severidad del dolor de cabeza.

2 o más manifestaciones neurocognitivas

Incluyen deterioro memoria a corto plazo, dificultad para concentrarse o enfocar, dificultades para encontrar palabras o números, ausencia de mente, lentitud de pensamiento, dificultades para comprender información y expresar pensamientos, dificultades educacionales.

Al menos 1 síntoma de 2 de estas subcategorías

1. manifestaciones autonómicas:

Incluyendo hipotensión mediada neuralmente (HMN), hipotensión postural, taquicardia ortostática postural (POTS), palpitaciones, mareos, falta de aire, deterioro de equilibrio

2. manifestaciones neuroendocrinas:

incluyendo sensación febril, extremidades frías, baja temperatura corporal, sudoraciones, intolerancia a frío o calor, cambio del apetito o
peso. Los síntomas empeoran con el estrés.

3. manifestaciones inmunes:

incluyendo síntomas recurrentes estilo gripe, dolor de garganta, fiebre y sudoraciones, nódulos linfáticos sensibles, nuevas sensibilidades a alimentos, medicinas, olores o químicos.

Fuente: The new Jersey Pediatrician

Rosemary Underhill, MB, BS (UK), Kenneth J. Friedman, PhD
 

Referencias:

1. Jason LA, et al. A Pediatric Case Definition for Myalgic Encephalomyelitis and Chronic Fatigue Syndrome. J. CFS 2006;13 (2/3):1-28.
 2. Fukuda K, et al. The Chronic fatigue syndrome: A comprehensive approach to its definition and study. Annals of Int. med. 1994, 121:953-959.
 3. Carruthers BM, et al. ME/CFS: Clinical working case definition, diagnostic and treatment protocols. J. CFS. 2003; 11(1):7- 115.
 Información sobre los autores: Rosemary Underhill, MB BS (UK), Consultant to the New Jersey CFS Association, Upper Saddle River, NJ. Kenneth J Friedman, PhD, Associate Professor of Pharmacology and Physiology, New Jersey Medical school, UMDNJ, Newark, NJ.
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No se puede negar la existencia de la Fibromialgia

No se puede negar la existencia de la Fibromialgia.

Javier Rivera; “Negar la existencia de esta enfermedad es un retroceso y supone un agravio para los que la sufren”

El Dr. Javier Rivera es portavoz de la SER (Sociedad española de reumatologia) en este monográfico sobre fibromialgia

Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre esta patología. Mientras tanto, los pacientes siguen buscando alivio.

Cómo te sentirías si llevaras años padeciendo los síntomas incapacitantes de una enfermedad cuya existencia se cuestionan hasta los médicos? Es lo que les ocurre a los afectados de fibromialgia , un trastorno desconcertante que sufre al 2,4% de los mayores de 18 años, el 90% de ellos mujeres , caracterizado por un serie de dolores crónicos que no alivian los analgésicos convencionales

Sobre el paradigma del dolor crónico difuso. No se conocen con exactitud los mecanismos de sensibilización central y periférica y esa falta de información provoca uno de los principales problemas de esta patología: el retraso en el diagnóstico”, señaló.

No se puede negar la existencia de la Fibromialgia

Fatiga que no mejora con reposo, trastornos del sueño , rigidez en las extremidades, síndrome de colon irritable , depresión y crisis de ansiedad acompañan a menudo al dolor en este padecimiento cuyo origen sigue siendo desconocido .

Esperanza y polémica

Una cosa sí es nueva: como la fibromialgia apenas responde a los analgésicos y antiinflamatorios, los laboratorios están lanzados a la búsqueda de nuevos fármacos que influyan en los mecanismos de percepción del dolor . Y aún hay más.

La aprobación del anticonvulsionante pregabalina (Lyrica), como tratamiento específico del dolor de la fibromialgia y la aprobación de dos antidepresivos –Duloxetina (Eli Lilly) y Milnacipran (Pierre Fabre)–, para los síntomas psíquicos de la enfermedad por las autoridades sanitarias europeas, podrían empezar a otorgar carta de legitimidad a la fibromialgia.

Y es que un sector de los especialistas continúan sosteniendo que la fibromialgia “ no existe como enfermedad” y que fármacos como la pregabalina van a ser administrados a millones de personas que no los necesitan. “El diagnóstico de fibromialgia agrava el sufrimiento de muchas personas que acaban etiquetándose como enfermas y obsesionándose con dolores que la mayoría de la gente tolera sin más”, señala el dr. Nortin Hadler, reumatólogo y profesor de Medicina en la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.).

Este experto también advierte de los efectos secundarios de la pregabalina (aumento de peso, edema, mareos, somnolencia) y otros fármacos que, “son más reales que la enfermedad que intentan combatir”.

Mientras, la Organización Mundial de la Salud, las autoridades sanitarias europeas y españolas y la Sociedad Española de Reumatología (SER) siguen defendiendo la fibromialgia como un trastorno “ diagnosticable ”.

Portavoz de la SER

El Dr. Javier Rivera, reumatólogo y portavoz de la SER, cree que la enfermedad no sólo está infratratada , sino que los afectados son estigmatizados como “quejicas crónicos”. “Los fármacos específicos que ya están en las farmacias y los que están a punto de aprobarse con esa indicación podrían animar a los médicos a tratar debidamente esta enfermedad”, señala el Dr. Rivera, “lo que va a suceder con la fibromialgia es lo mismo que sucedió con el Prozac y la depresión: el fármaco ayudó a reconocer la realidad de una enfermedad infratratada”.

No se puede negar la existencia de la Fibromialgia

Una prueba de que esta patología existe la aportan los escáneres cerebrales de pacientes con fibromialgia, que muestran diferencias en las zonas que procesan la percepción del dolor .

Carmen Alonso, de 55 años, lo sabe por experiencia: “Después de toda una vida con dolores y cansancio a los que nadie encontraba explicación, hace 10 años me diagnosticaron fibromialgia y fatiga crónica y me dieron la incapacidad laboral.

Ahora, con tratamiento farmacológico y el apoyo de la Asociación Guipuzcoana Bizibide de Fibromialgia y Astenia Crónica, me encuentro mejor. Su ayuda me permitió llegar a una situación en la que pensé: los dolores van a seguir y yo tengo que continuar con mi vida. Voy a recurrir a todo lo que me pueda ayudar, empezando por mí misma”.

Difícil diagnóstico

El gran problema de la fibromialgia es que no existen pruebas biológicas ni radiológicas capaces de identificar la enfermedad. Nadie ha podido establecer tampoco la relación con causas biológicas o del entorno. Por ello, médicos y afectados se mueven en la niebla. Los primeros, por falta de pruebas objetivas. Los segundos, porque el dolor que sufren parece surgir de algún lugar que ni la ciencia conoce.

Mientras otros médicos desmienten

Añaden caos a la situación.

El dr. Frederick Wolfe, director del Banco Nacional de Datos para Enfermedades Reumáticas de EE.UU. y autor del trabajo que, en 1990, definió las guías diagnósticas de esta patología, ha cambiado radicalmente de opinión y ahora afirma que, más que una enfermedad, estos síntomas son una respuesta al estrés, la depresión y la ansiedad social y económica . Base por la cual muchos médicos infravaloran e infratratan esta enfermedad.

“Nos equivocamos presentando como enfermos a personas que no lo eran”, ha explicado en una entrevista reciente para frustración e incluso indignación de muchos pacientes . “La mayoría de la gente sigue con su vida a pesar de sentir estas molestias”, señala a su vez el dr. George Ehrlich, profesor de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.). “La diferencia de las personas con fibromialgia es que no se adaptan”, concluye.

Nuevos fármacos

La pregunta sería: ¿qué diferencias existen en el “umbral de adaptabilidad” en esas personas que puedan ser tratadas y alivien su sufrimiento ? De momento, la pregabalina, que se une a los receptores del cerebro y de la médula espinal, parece reducir la actividad del sistema nervioso central.

En los ensayos clínicos, los pacientes indicaban una reducción de dos puntos en una escala del dolor de 10, en comparación con el punto de los que tomaron un placebo. Y en cuanto a los fármacos de Eli Lilly y Pierre Fabre que buscan la aprobación para tratar la fibromialgia en la UE, sus efectos positivos parecen ser independientes de sus efectos antidepresivos.

En los ensayos clínicos , incluso los pacientes no deprimidos consiguieron alivio con ellos. Algunos expertos creen ahora que antidepresivos y pregabalina podrían tener un efecto sinérgico si se utilizaran conjuntamente.

Dolor real. El dr. Wolfe no está entre los defensores de esa idea: “Mientras la ciencia sigue intentando averiguar qué produce los síntomas de fibromialgia, los laboratorios continuarán engrosando sus cifras de ventas”.

En el 60% de casos conduce a algún tipo de incapacidad laboral

Como portavoz de la SER, el Dr. Rivera puntualiza: “Cada día acuden a las consultas de los reumatólogos españoles miles de personas con síntomas de fibromialgia que buscan alivio a su problema.

El suyo es un dolor real , que en el 60% de casos conduce a algún tipo de incapacidad laboral y en el 11% de los pacientes, a la total. Negar la existencia de esta enfermedad es un retroceso y supone un agravio para los que la sufren y ven su vida alterada por ella”.

Conocida como una de las enfermedades ocultas del siglo XXI pese a su influencia en la calidad la vida, en España padecen fibromialgia cerca de un millón personas, aproximadamente, un 2 por ciento de la población total, un 4,2 por ciento en las mujeres y un 0,5 en los hombres. Aunque no existe un perfil del paciente tipo, un alto porcentaje de afectados son mujeres entre los 30 y los 50 años.

75 síntomas

“La fibromialgia es la segunda enfermedad reumática más compleja, por detrás de la artritis reumatoide.
No en vano, están recogidos 75 síntomas diferentes que configuran la enfermedad”, recordó el especialista, que estima que, entre el 4 y el 6% de los pacientes que acuden a una consulta de Atención Primaria, lo hacen con dolores provocados por esta patología, porcentaje que, según dice, “se eleva casi al 20% cuando se trata de de la consulta de Reumatología”.

Un dolor permanente y generalizado en todo el cuerpo, la pérdida de fuerzas y, de manera asociada, cuadros de tristeza y depresión acompañan a los enfermos que padecen una patología “sobre la que cuesta conseguir el reconocimiento de incapacidad, pese a que reduce de manera drástica la calidad de vida de los pacientes”, apuntó.

Síntomas fibromialgia  Tratamiento fibromialgia

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Obesidad y genética

Descubren variantes genéticas asociadas con un mayor riesgo de obesidad común

Obesidad y genética

Investigadores del Colegio Imperial de Londres en Reino Unido han descubierto variantes genéticas asociadas con un mayor riesgo de obesidad común en personas con ancestros europeos. Los resultados del estudio se publican en la edición digital de la revista ‘Nature Genetics’.

Las formas comunes de obesidad están influidas por variantes en muchos genes, cada uno de ellos contribuye con una pequeña cantidad a la susceptibilidad individual.

Las mutaciones en PCSK1 causan una de las formas raras de obesidad que están asociadas con mutaciones en un único gen.

obesidad y genética

Los investigadores, dirigidos por Philippe Froguel, se cuestionaron si las variantes comunes en PCSK1 predisponían a las formas más comunes y complejas de obesidad, en las que intervienen múltiples genes.

Los científicos descubrieron que tres variantes que cambian la secuencia de la proteína PCSK1 se encontraban de forma más frecuente en los genomas de más de 13.000 individuos obesos con ancestros europeos en comparación con los genomas de controles no obesos. Estas variantes estaban también asociadas a un mayor riesgo de obesidad en la infancia.

La proteína PCSK1 es una enzima que convierte en formas activas las formas inactivas de hormonas que regulan el metabolismo de energía. Los autores hacen hincapié en la necesidad de identificar los sustratos específicos de PCSK1 que son más relevantes para controlar el peso corporal.

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Información fibromialgia y sindrome de fatiga crónica

Información fibromialgia y sindrome de fatiga crónica en prensa

Después del el articulo “Queda mucho por hacer” se han venido sucediendo una serie de reacciones paralelas hacia la falta de rigurosidad y las lagunas informativas que deja en perjuicio de una información rigurosa y fidedigna.

Desde la plataforma de Plataforma FAMILIARS FM-SFC (movimiento reivindicativo integrado por familiares de afectados de fibromialgia y sindorme de fatiga crónica recien instaurado noviembre del 2008 pero con una gran adhesión y voluntad de mejora para nuestras enfermedades ) presidido por Jordi Calm se ha adherido al articulo que desde esta redacción se emitió para sus lectores, mostrando por su parte una serie de acciones como la solicitud de una rectificación a la redacción de la Vanguardia, así como pedir que se eliminara el enlace de su asociación del mencionado articulo .

Información fibromialgia y sindrome de fatiga crónica

informacion fibromialgia y sindrome de fatiga cronica

Información fibromialgia y sindrome de fatiga crónica que desinforma

Siguiendo con la cascada de reacciones a el mencionado articulo, desde la Liga SFC redactó posteriormente otro artículo “ De guatemala a guatepeor: las enfermedades nuevas y la prensa ” poniendo en evidencia las grandes inexactitudes que se daban en él sucediéndose la reacciones de adhesión a esta denuncia por parte de especialistas que tratan nuestras enfermedades, especialistas de referencia en todo el territorio español para el tratamiento de nuestras enfermedades.

Por su parte desde Mercuriados también han manifestado su acuerdo y adhesión hacía el articulo emitido y que tanta indignación ha creado entre los colectivos de afectados.

No podemos permitir la información que desinforma; Un 4% de la población española está afectada por estas enfermedades y no se puede aceptar que titulares breves y poco concisos ,que bien utilizados pueden ayudar a el colectivo como a todos los implicados en estas enfermedades, hagan sumirnos en un caos de dudas.

Esperar una rectificación por parte de La vanguardia quizás sea harto imposible, pero esperar a que próximos artículos sean tratados con rigor ,ayudando al colectivo a estar informados y a quien se interese por estas enfermedades, no es una demanda excesiva y hasta de sentido común.

Esperemos que así sea y que prevalezca el buen hacer..

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Fibromialgia, SFC/EM y vacuna de la gripe

Para los enfermos de Fibromialgia y Síndrome de fátiga crónica asalta una duda cada Otoño. Tengo Fibromialgia y Fibromialgia y SFC/EM Vacunarse o no de la gripe, ¿Es necesario?

Fibromialgia y SFC/EM y Vacuna de la gripe

En este articulo se recoge un breve resumen con los puntos más importantes señalados por el Dr.Charles Lapp- Director de el Centro Hunter-Hopkins para FM-SFC/EM en Charlotte, NC. El Dr. Charles Lapp recomienda la NO vacunación excepto en dos casos;

1.- Cuando se ha administrado en el pasado y se ha tolerado bien.

2.-Para pacientes con enfermedades asociadas como diabetes, enfermedades coronarias o enfisema.

Según el Dr.Charles Lapp aparte de la posibilidad de recaer después de la administración de la vacuna existen muchos casos que ni tan siquiera después de haberse administrado se desarrollan los anticuerpos de la gripe .

También se han de tener en cuenta los riesgos de contraerla si se trabaja en el campo sanitario, en la enseñanza o si se viaja muy a menudo, en este caso consulte con su médico los beneficios o perjuicios de la administración de la vacuna.

Fibromialgia, SFC/EM y vacuna de la gripe

Fibromialgia, SFC/EM y vacuna de la gripe

Tomando Precauciones

A continuación una serie de consejos para prevenir tanto una gripe como un resfriado.

1.- Lávese las manos con jabón y agua. Si ha estado en público es la primera medida que debe adoptar nada más llegar a su casa. Pida a los miembros de su familia y a sus invitados que tomen esta medida también; su casa es su santuario y necesita mantenerlo libre de virus.

2.-El virus de la gripe entra a su cuerpo a través de los ojos , nariz y boca por lo que no se toque la cara con las manos salvo que estas estén muy limpias.

3.- El virus de la gripe también entra en casa con los objetos que hemos utilizado en público, como el telefono móvil o las llaves; limpiarlas con una toallita antiséptica es una medida de que estos virus se instalen en nuestro domicilio.

4.-La calefacción central reseca por lo que nos hace más susceptibles a pasar frio y por tanto a contraer el virus de la gripe; por lo que es muy importante beber mucha agua y tener ventilación para estar bien hidratados.

Traducción de fibromialgianoticias.com© de un articulo de Rich Carson

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Definición clínica del síndrome de fatiga crónica

Definición clínica del Síndrome de Fátiga Crónica revisada de los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (versión abreviada)

Razones que aconsejaron revisar la definición clínica

La definición clínica provisional del síndrome de fatiga crónica propuesta en 1988 (Holmes et al.) no distinguía efectivamente el SFC de otros tipos de fatiga inexplicada. De ahí que en 1993 una asamblea de investigadores del SFC decidiera elaborar una revisión lógica de aquella definición. El núcleo de la definición clínica revisada del SFC es un conjunto de pautas uniformemente aplicables para la evaluación clínica e investigativa del SFC y de las otras formas de fatiga.

En la definición revisada, que representa un punto de vista consensuado por muchos de los principales investigadores y clínicos del SFC y recoge informaciones aportadas por representantes de grupos de pacientes, el síndrome de fatiga crónica se trata como un subconjunto de la fatiga crónica, siendo ésta una categoría más amplia que se define como fatiga inexplicada que dura seis meses o más.

A su vez, la fatiga crónica se trata como un subconjunto de la fatiga prolongada, que se define como fatiga que dura un mes o más.

Se espera que los científicos diseñen estudios epidemiológicos de poblaciones aquejadas de fatiga prolongada y fatiga crónica, y que dentro de esas poblaciones busquen patrones de enfermedad coincidentes con el SFC.

Definición clínica del síndrome de fatiga crónica

Definición clínica del síndrome de fatiga crónica

Pautas para la evaluación y el estudio del síndrome de fatiga crónica

Son imprescindibles una historia médica completa, un examen físico, un examen del estado mental y pruebas de laboratorio con miras a detectar afecciones subyacentes o agravantes que pudieran requerir tratamiento. Sin esa evaluación no se puede proceder al diagnóstico ni a la clasificación.

Los casos de fatiga crónica clínicamente evaluada e inexplicada se podrán clasificar como síndrome de fatiga crónica si el paciente cumple los dos criterios siguientes:

1. Fatiga crónica clínicamente evaluada, inexplicada y persistente o recurrente, de aparición nueva o definida en el tiempo (es decir, no de toda la vida), que no sea resultado de esfuerzos actuales, no se alivie sustancialmente con el reposo y determine una reducción importante de los niveles anteriores de actividad ocupacional, educacional, social o personal.

2. La presencia simultánea de cuatro o más de los síntomas siguientes: disminución importante de la memoria breve o de la concentración; dolor de garganta; sensibilidad dolorosa de los ganglios linfáticos; mialgia; artralgia múltiple sin hinchazón ni enrojecimiento; cefaleas nuevas por su tipo, sus características o su intensidad; sueño no reparador, y malestar consiguiente al esfuerzo y que dure más de 24 horas.

Estos síntomas deben haber persistido o recurrido durante seis o más meses consecutivos de enfermedad y no ser anteriores a la fatiga.

Afecciones que excluyen el diagnóstico de síndrome de fatiga crónica

1. Aquellas afecciones médicas activas que puedan explicar la presencia de fatiga crónica, como por ejemplo el hipotiroidismo no tratado, la apnea del sueño y la narcolepsia, o afecciones iatrogénicas tales como efectos secundarios de la medicación.

2. Ciertas enfermedades diagnosticables que puedan recurrir o no haberse resuelto totalmente durante el tratamiento. Si la persistencia de una afección de esa clase puede explicar la presencia de fatiga crónica, y si no se puede establecer con certeza que la afección original se resolviera totalmente con el tratamiento, no se debe clasificar al paciente como afectado de SFC.

Ejemplos de enfermedades que pueden presentar un cuadro de estas características son ciertos tipos de tumor maligno y los casos crónicos de infección viral causante de hepatitis B o C.

3. Cualquier diagnóstico pasado o actual de depresión grave con rasgos psicóticos o melancólicos; trastornos bipolares; esquizofrenia de cualquier tipo; trastornos delusorios de cualquier tipo; demencias de cualquier tipo; anorexia nerviosa o bulimia nerviosa.

4. El abuso del alcohol o de otra sustancia, iniciado entre dos años antes de la aparición de la fatiga crónica y cualquier fecha posterior.

5. La obesidad grave, definida por un índice de masa corporal [índice de masa corporal = peso (kg) ÷ talla (m)2] igual o superior a 45. [Nota: Los valores del índice de masa corporal varían considerablemente entre diferentes grupos de edad y poblaciones.

No hay una banda de valores “normales” o “medios” que resulte significativa. Se escogió el valor de igual o superior a 45 porque cae claramente dentro de la obesidad grave.] Cualquier anormalidad inexplicada que se detecte en el curso del examen o de otras pruebas y que induzca a sospechar una afección excluyente deberá ser resuelta antes de seguir adelante con la clasificación.

Afecciones que no excluyen el diagnóstico de síndrome de fatiga crónica

1. Las afecciones primordialmente definidas por síntomas que no pueden ser confirmados mediante pruebas diagnósticas de laboratorio, entre ellas la fibromialgia, los trastornos de ansiedad, los trastornos somatomorfos, la depresión no psicótica o melancólica, la neurastenia y el trastorno de sensibilidad química múltiple.

2. Las afecciones sometidas a tratamiento específico que sea suficiente para aliviar todos los síntomas vinculados a las mismas, y para las cuales esté documentada la eficacia del tratamiento.

En esta categoría se incluyen el hipotiroidismo en el que se haya comprobado la eficacia de la terapia de sustitución por la presencia de niveles normales de hormona estimulante del tiroides, y el asma en el que se haya determinado la eficacia del tratamiento mediante pruebas de la función pulmonar y otras.

3. Las afecciones, como enfermedad de Lyme o sífilis, que hayan sido tratadas con terapia definitiva antes de la aparición de síntomas crónicos.

4. Las anomalías aisladas e inexplicadas que, habiendo sido descubiertas mediante examen físico como pruebas de laboratorio o pruebas de imagen, no basten para hacer sospechar la existencia de una afección excluyente.

Entre esas anomalías se incluye la tasa de anticuerpos antinucleares elevada pero insuficiente, en ausencia de otros indicios clínicos o de laboratorio, para justificar el diagnóstico de una afección discreta del tejido conjuntivo.

Nota sobre el empleo de pruebas de laboratorio para el diagnóstico del síndrome de fatiga crónica

Se debe efectuar un conjunto mínimo de pruebas de laboratorio con fines de detección así que la realización rutinaria de otras pruebas de detección para todos los pacientes carece de valor conocido.

No obstante, en cada caso individual podrá estar indicado efectuar pruebas adicionales para confirmar o descartar otros diagnósticos como el de esclerosis múltiple. En tales casos las pruebas adicionales se deberán realizar según las normas clínicas aceptadas.

El empleo de pruebas para diagnosticar el síndrome de fatiga crónica (es decir, no para descartar otros diagnósticos posibles) deberá llevarse a cabo sólo en el marco de investigaciones sujetas a un protocolo. Se deberá explicar al paciente que esas pruebas son investigativas y no conducentes al diagnóstico ni al tratamiento.

En la práctica clínica no existen pruebas recomendables con el fin específico de diagnosticar el síndrome de fatiga crónica. Las pruebas se deben orientar a confirmar o descartar otras posibles afecciones.

Ejemplos de pruebas específicas que ni confirman ni descartan el diagnóstico de síndrome de fatiga crónica son las pruebas serológicas para virus de Epstein- Barr, enterovirus, retrovirus, herpesvirus humano tipo 6 y Candida albicans; las pruebas de la función inmunológica, incluidos estudios de población y función celular; y los estudios por imagen, incluidos escanogramas por resonancia magnética y escanogramas por radionúclidos (como tomografía computadorizada por emisión de fotón único y tomografía por emisión de positrones).

Vease tambien en esta misma web. Listado de sintomas de sindrome de fátiga crónica

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Alegria y salud desde el rigor cientifico

Alegria y salud. Desde el rigor científico: la alegría alarga la vida

Un estudio realizado en Japón reveló que las personas que no creen que valga la pena vivir la vida son más propensas a morir prematuramente.

El aumento del riesgo de muerte se debió fundamentalmente a enfermedad cardiovascular y causas externas, comúnmente suicidios.

La alegria alarga la vida

La investigación es la más grande efectuada hasta la fecha que analiza cómo la “sensación de disfrute y de bienestar por estar vivo” afecta el riesgo de muerte y la segunda que examina la muerte por causas específicas, según el equipo del doctor Toshimasa Sone, de la Universidad de Tohoku, en Sendai.

Alegria y salud

Los investigadores observaron a 43.391 hombres y mujeres de 40 a 79 años que vivían en la región de Ohsaki y que fueron seguidos durante siete años, lapso en el cual 3.048 fallecieron. A todos los participantes se les consultó si disfrutaban de la vida.

El 59 por ciento dijo que sí, el 36,4 por ciento señaló que no estaba seguro y el 4,6 por ciento manifestó que no disfrutaba de la vida.

Aquellas personas que no tenían una sensación de disfrute eran menos propensas a casarse o trabajar y también estaban menos educadas, tenían peor estado de salud y más estrés mental y dolor corporal.

Asimismo, esas personas eran más proclives a presentar un funcionamiento físico limitado. Pero aun después de que los investigadores usaran técnicas estadísticas para ajustar esos factores, las personas sin sensación de disfrute de la vida corrían más riesgo de morir durante el período de seguimiento comparado con aquellas que sí disfrutaban de la vida.

La relación también fue independiente de los antecedentes de enfermedad y consumo de alcohol.

En general, las personas sin disfrute eran un 50 por ciento más propensas a morir por cualquier causa durante el seguimiento que las que pensaban que la vida valía la pena.

Alegria y salud
Las personas con visión negativa corrían más riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, frecuentemente accidente cerebrovascular (ACV), y eran un 90 por ciento más proclives a morir por causas “externas”.

De los 186 fallecimientos por causas externas entre los participantes, 90 fueron suicidios.

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Sustancia cerebral y obesidad

Estudio vincula una sustancia cerebral y obesidad

Científicos estadounidenses descubrieron que una sustancia cerebral que tiene una importante función en la memoria, también parece estar involucrada en la regulación del consumo de alimentos y la tendencia a la obesidad.

En un informe publicado por la revista New England Journal of Medicine, los científicos del Instituto Nacional de la Salud Infantil y el Desarrollo Humano, sugieren que el descubrimiento podría ayudar a combatir el aumento de peso.

La sustancia es el “factor neurotrópico derivado del cerebro” (BDNF, por sus siglas en inglés) y ya se había sugerido en investigaciones con animales que podría ser importante en el control del apetito.

Investigación de la sustancia cerebral y obesidad

En la investigación realizada con niños y adultos con el trastorno genético llamado síndrome de WAGR, los científicos descubrieron que algunos de ellos carecían de un gen correspondiente al BDNF y que, en coincidencia, mostraban mucho apetito y una marcada tendencia a la obesidad.

“Esta es una nueva y prometedora pista sobre los orígenes biológicos que contribuyen a la obesidad”, dijo Duane Alexander, director del instituto.

“Es posible que, en última instancia, este descubrimiento conduzca al desarrollo de nuevos fármacos para controlar el apetito en personas que no han tenido éxito con otros tratamientos”, agregó.

El síndrome de WAGR es un trastorno que se manifiesta con una serie de síntomas y enfermedades, incluyendo tumores renales, ausencia de iris ocular, anormalidades genitales y del tracto urinario y retraso mental.

Sustancia cerebral y obesidad

Sustancia cerebral y obesidad

En su estudio, los científicos analizaron el cromosoma 11 de 33 pacientes con síndrome de WAGR y 19 de ellos mostraron que carecían de toda o gran parte de la copia del gen BDNF.

A los 10 años de edad, esos 19 pacientes eran obesos y tenían una fuerte tendencia a comer de forma excesiva.

Más aún, señala el estudio, los 19 tenían niveles de BDNF en la sangre que eran alrededor de 50 por ciento menores en comparación con quienes tenían copias normales de ese gen.

Según Jack Yanoski, de la División de Crecimiento y Desarrollo del Instituto y autor principal del estudio, se cree que el BDNF trabaja en conjunción con otras sustancias que regulan el apetito y el peso corporal.

Leptina involcrada en las señales del hambre

La principal de esas sustancias es la leptina, una hormona involucrada en las señales del hambre.

El científico manifiesta que la secreción de BDNF en el hipotálamo, la región del cerebro que controla la alimentación, es indirectamente impulsada por la leptina.

Los investigadores señalan que el estudio de la relación entre ambas sustancias, así como de la acción del BDNF sobre los tejidos, podría conducir al desarrollo de los nuevos fármacos para tratar la obesidad en ciertas personas

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Colon Irritable y ejercicio

El ejercicio alivia síntomas del colon irritable

Hacer ejercicio aliviaría la constipación en las personas con síndrome de colon irritable así indicó un estudio publicado International Journal of Sports Medicine . Se estima que el colon o intestino irritable es un trastorno que afecta el 30% de la población.

Los síntomas incluyen dolor abdominal crónico, inflamación, diarrea y constipación.

Estudios con adultos saludables demostraron que el ejercicio regular alivia la constipación ademas de  la sensación de inflamación.Se debe motivar a los pacientes a hacer ejercicio para aliviar los síntomas.

El equipo de la doctora Amanda J. Daley, de la Universidad de Birmingham, Inglaterra, reunió a 56 adultos -en su mayoría mujeres- con diagnóstico de síndrome de colon irritable para un estudio de 12 semanas. Los participantes recibieron al azar el tratamiento habitual (grupo control) o participaron en un programa de ejercicio de dos consultas individuales de 40 minutos para adquirir habilidades físicas, información, confianza y motivación.

colon irritable y ejercicio

Colon irritable y ejercicio

El objetivo era realizar 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada cinco días a la semana. Se eligió este tipo de intervención porque demostró elevar la actividad física en otros pacientes y su integración a la práctica médica es más sencilla. A las 12 semanas, el grupo que participó en la intervención realizó más ejercicios en la semana y logró una disminución significativa de los síntomas de constipación.
Esta intervención motivó que los pacientes con colon irritable aumentarán la cantidad de ejercicio que realizan lo que es alentador, si se considera que las personas con estos trastornos tienden a evitar hacer ejercicio debido a los síntomas abdominales. Este estudio, destaca la posibilidad de que la actividad física permite un manejo efectivo de los síntomas de colon irritable, especialmente la constipación.

Acceso a el estudio The Effects of Exercise upon Symptoms and Quality of Life in Patients Diagnosed with Irritable Bowel Syndrome: A Randomised Controlled Trial

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Proteina analgésico más potente que la morfina

Proteina analgésico más potente que la morfina. Suprime el dolor de forma tan eficaz como la morfina pero durante más tiempo, una única dosis duró hasta tres días, superando en gran medida las cinco horas que se consiguió con una dosis de morfina

Descubrimiento; una proteína posee una potencia analgésica ocho veces mayor que la morfina

Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (Estados Unidos) y de la Universidad de Helsinki (Finlandia) han descubierto una nueva diana para las terapias que controlan el dolor que parece tener una eficacia ocho veces mayor que la morfina.

Los investigadores, que publican su hallazgo en la revista Neuron , identificaron la identidad y el papel de una proteína en particular que actúa en las neuronas sensoriales del dolor para convertir los neurotrasmisores químicos que causan el dolor en otros que lo suprimen.

 

Proteina analgésico más potente que la morfina

neuronas del dolor

Los expertos han tratado de estudiar las complejas bases biológicas del dolor mediante el análisis de la transmisión de señales dolorosas por el organismo utilizando para ello marcadores proteínicos que etiquetan las neuronas sensoriales del dolor.

Uno de estos marcadores, la fosfatasa ácida resistente al fluoruro (FRAP), se llevan utilizando 50 años con este objeto pero el gen que codifica su producción nunca se ha identificado.

Sin embargo, los investigadores canadienses y finlandeses han descubierto que FRAP es idéntico a la proteína utilizada para diagnosticar el cáncer de próstata, la fosfatasa ácida prostática (PAP), cuyos niveles aumentan en la sangre de los pacientes con cáncer de próstata metastásico.

Investigaciones anteriores mostraron que FRAP y PAP podrían compartir identidad. Para comprobar esta hipótesis estudiaron tejidos en modelos experimentales modificados para carecer del gen de PAP y descubrieron que la actividad de FRAP tampoco existía. Esto reveló que las dos proteínas eran en realidad idénticas.

Además, los sujetos de este modelo eran más sensibles que los normales ante el dolor inflamatorio y neuropático, dos formas comunes de dolor crónico en humanos.

Esta mayor sensibilidad disminuyó cuando los investigadores les inyectaron PAP en la espina dorsal

Según explica Mark J. Zylka, de la Universidad de Carolina del Norte y codirector del estudio, “estábamos muy sorprendidos de que una simple inyección pudiera tener un efecto tan potente sobre el dolor. No sólo eso, sino que parecía funcionar mucho mejor que la morfina”.

Los investigadores se plantearon luego cómo suprimía PAP el dolor. Sabían que cuando las neuronas que detectan el dolor son estimuladas liberan componentes nucleótidos, en concreto adenosina trifosfato (ATP), desencadenando los procesos que producen la sensación de dolor. Pero si la ATP se degrada en adenosina, que inhibe a las neuronas que transmiten las señales dolorosas, se alivia el dolor.

Los investigadores muestran en sus experimentos que PAP elimina el grupo de fosfatos, generando adenosina.

Su estudio es el primero en identificar y caracterizar el papel de tales proteínas en las neuronas del dolor.

Los científicos buscan ahora proteínas adicionales que degraden los nucleótidos de estas neuronas y también trabajan en el desarrollo de moléculas pequeñas que interactúen con PAP para aumentar o imitar su actividad.

“Es posible que PAP pueda ser utilizada en si misma como un tratamiento para el dolor a través de una inyección como en el caso de la morfina. Pero se estudia modificarla para que pueda tomarse por vía oral”, concluye Zylka.
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