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Mejor tratamiento para la endometriosis revela un estudio

Un nuevo estudio señala que si bien la cirugía laparoscópica para tratar la endometriosis está asociada con buenos resultados inmediatos, tendría una elevada tasa de repetición quirúrgica a largo plazo.

Por otro lado, los autores de la investigación hallaron que aunque la histerectomía es «demasiado radical», posee una baja tasa de repetición, mientras que la preservación de los ovarios es una «opción viable».

La endometriosis es un trastorno doloroso que afecta a las mujeres en su etapa reproductiva; aparece por el crecimiento del tejido de las paredes internas del útero en otras partes del abdomen, como los ovarios.

Mejor tratamiento para la endometriosis

Para el estudio, el equipo dirigido por el doctor Tommaso Falcone, de la Clínica Cleveland, en Ohio, investigó la necesidad de realizar una segunda cirugía después de una intervención laparoscópica o una histerectomía (extirpación del útero) en un estudio retrospectivo sobre 240 mujeres.

En las participantes tratadas con histerectomía se necesitaron menos operaciones posquirúrgicas que en las mujeres tratadas inicialmente con cirugía «conservadora», publicó el equipo en la revista Obstetrics & Gynecology.

La tasa de fracaso fue dos veces más alta con la cirugía localizada conservadora que con la histerectomía sin extirpación de los ovarios y fue seis veces más alta con la cirugía localizada conservadora que con la histerectomía con extirpación de los ovarios.

Falcone dijo a Reuters Health: «La endometriosis es una enfermedad crónica con alta recurrencia, cuando se la trata con cirugía laparoscópica. Necesitamos mejorar el tratamiento».

Tratamientos con extirpación localizada y preservación ovárica

Entre las mujeres tratadas con una extirpación localizada y preservación ovárica (por lo menos de un ovario), el 79 por ciento «no necesitó una segunda cirugía» dentro de los dos años posteriores a la primera cirugía. A los cinco y siete años, el 53 y el 45 por ciento, respectivamente, seguía sin necesitar una nueva operación.

mejor tratamiento para la endometriosis

Entre las mujeres tratadas con histerectomía sin extirpación ovárica, los porcentajes de pacientes sin necesidad de una segunda operación a los dos, cinco y siete años fueron más altas (el 96, 87 y 77 por ciento, respectivamente).

En las mujeres tratadas con histerectomía y extirpación ovárica, esos mismos porcentajes fueron del 96, 92 y 92 por ciento, respectivamente.

«La histerectomía tiene una baja tasa de recurrencia, aunque es demasiado radical, en especial para las mujeres que quieren quedar embarazadas», destacó Falcone.

«A diferencia del saber médico, extirpar los ovarios durante la histerectomía no modifica significativamente el éxito de la cirugía, por lo que debería considerarse su conservación», escribieron los autores.

FUENTE: Obstetrics and Gynecology, junio del 2008

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Baja vitamina D dañaría huesos pacientes con problema intestinal

Baja vitamina D dañaría huesos pacientes con problema intestinal

Mantener los niveles adecuados de vitamina D en el cuerpo ayudaría a evitar dolencias óseas en los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII), según un estudio.

Un grupo de investigadores halló una relación entre los niveles inadecuados de vitamina D y una menor densidad mineral ósea (DMO) en un grupo de pacientes con EII.

La enfermedad inflamatoria intestinal consiste en la inflamación del intestino delgado o grueso que se caracteriza por la aparición de diarrea, dolor abdominal y calambres, pérdida de peso y apetito y ulceración de la cubierta intestinal.

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa son dos tipos comunes de enfermedad inflamatoria intestinal.

La mayor incidencia de osteoporosis y fracturas es una de las complicaciones reconocidas de la EII, pero se desconoce el papel que juega la insuficiencia de vitamina D en la enfermedad ósea relacionada con le EII.

El doctor William D. Leslie y sus colegas de la University of Manitoba, en Winnipeg, Canadá, identificó a adultos recientemente diagnosticados con EII y midió la densidad mineral ósea y los niveles de vitamina D en un subgrupo de 101 sujetos.

Baja vitamina D dañaría huesos pacientes con problema intestinal

Los investigadores hallaron que sólo 22 (el 22 por ciento) tenía niveles óptimos de vitamina D. Seis pacientes, o el 6 por ciento, presentaba niveles deficientes, 38 tenían cantidades insuficientes y 35 registraron niveles marginales de la vitamina.

Las cantidades mayores de vitamina D se relacionaron con una DMO superior, mientras que los menores niveles se ligaron a una densidad ósea inferior.

En 94 de los 101 participantes en que se repitieron las mediciones de DMO aproximadamente a los dos años, los expertos hallaron una correlación positiva entre un aumento de la DMO en ese intervalo y los niveles de vitamina D.

«La optimización temprana de la vitamina D ayudaría a prevenir las dolencias óseas en (los pacientes con) enfermedad inflamatoria intestinal«, comentó Leslie a Reuters Health.

El próximo paso del grupo, señaló el autor, «es ver si el mal estado de vitamina D o el grado de actividad en un paciente con enfermedad inflamatoria intestinal conduce a una pérdida progresiva de la densidad ósea».

American Journal of Gastroenterology

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Sindrome de fatiga crónica diagnóstico por experiencia

Hacía una definición empírica del caso del Síndrome de fatiga crónica

Pero-¿Qué es empirico?
método empírico; observación empírica; medicina empírica; para buena parte de la filosofía moderna, la razón no puede exceder de los límites de la experiencia: solamente lo empírico es cognoscible

ABSTRACTO.

La actual definición del caso para el síndrome de fatiga crónica (SFC) fue desarrollada por consenso en vez de con unos métodos empíricos. Desde un punto de vista práctico, si la definición del caso no tiene una base empírica, es posible que algunas personas con esta enfermedad pueden no ser diagnosticados, y otros que no tienen este desorden podrían ser diagnosticados con el.

En el estudio presente, se proporcionó a 114 individuos con SFC un cuestionario teórico sobre características neuropsiquiátricas, vascular, inflamatorias, musculares/articulares, infecciosas y otros síntomas.

Al analizar los síntomas con esta clasificación, se identificó una estructura factor más interpretable que cuando se utilizaban los síntomas de los criterios de la definición del caso tradicional. Se analizaron por cluster las puntuaciones de los factores del nuevo sistema de clasificación, y se identificaron cuatro tipos de grupos de pacientes.

El campo de los estudios del SFC necesita basarse en métodos empíricos para determinar una definición del caso versus esfuerzos que se basan más en el
consenso.

Al final tales esfuerzos ayudarán a los proveedores de servicios sociales a diagnosticar mejor y a proporcionar servicios a las personas con esta enfermedad crónica.

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es una enfermedad incapacitante que afecta a aproximadamente 800.000 Americanos (Jason, Richman et al., 1999), y el valor total anual de la pérdida de productividad en los EE.UU. debido a esta enfermedad ha sido estimada en unos 9.100 millones de dólares (Reynolds, Vernon, Bouchery, & Reeves, 2004). Evengard, Jacks, Pedersen y Sullivan (2005) entrevistaron a 31.405 miembros individuales del Registro de Gemelos Suecos e informaron que la prevalencia de 6 meses de una enfermedad parecida al SFC es de 2.36%.

Desafortunadamente la definición del case internacional de la lCFS (Fukuda et al., 1994) fue desarrollada por consenso en vez de manera empírica.

Para ser diagnosticada con SFC, la persona también tiene que tener la ocurrencia concurrente de 4 o más síntomas que no predatan a la enfermedad y que persistieron o más meses desde el comienzo (i.e., dolor de garganta, dolor en nódulos linfáticos, dolor muscular, dolor articular, malestar post-esfuerzo, cefaleas de un tipo nuevo o diferente, dificultades con memoria y concentración y sueño no-reparador).

Recientemente se han propuesto algunas modificaciones a esta definición del caso, como términos y criterios que especifican más (Reeves et al., 2003). Esta modificación, no obstante, tampoco está basada en lo empírico.

Ya que la definición del caso del SFC no era basada en lo empírico, hubo considerables debates sobre la validez de esta construcción (Sullivan, Pedersen, Jacks, & Evengard, 2005).

Sullivan et al. (2005) utilizaron el análisis de clase con una base de datos de 5.330 individuos en Suecia, y este método identificó un síndrome que se parece mucho al SFC.

Esta última década hubo también mucha discusión sobre qué síntomas incluir u excluir en la definición del caso. Por ejemplo, Komaroff & asociados (1996) compararon a pacientes que cumplían los mayores criterios de la definición del caso americana original del SFC (Holmes et al.,1988) con controles sanos y con grupos con esclerosis múltiple y depresión.

Concluyeron que si se eliminaba la debilidad muscular, las artralgias y el deterioro del sueño, y se añadía anorexia y nauseas, se reforzaría la definición del caso SFC.

Al contrario, utilizando los criterios de Fukuda et al. (1994), Jason, Torres-Harding, Carrico y Taylor (2002) compararon individuos con SFC, depresión melancólica y controles, y al contrario del estudio de Komaroff, la debilidad muscular y las artralgias eran informadas por más de la mitad de participantes con SFC, y diferenciaba de manera única a este grupo de los controles.

Jason, Torres-Harding et al. (2002) también encontraron que la anorexia y las nauseas ocurrían con una frecuencia relativamente baja, y que ninguno de estos 2 síntomas diferenciaba de maneraúnica a la gente con SFC de los controles. Es más, Jason, Torres-Harding et al. (2002) que un síntoma que actualmente no es parte de los criterios de Fukuda, la falta de aire, si diferenciaba a los grupos.

Este síntoma podría jugar un papel en la hipotensión mediada neuralmente, que ha sido conectada al SFC (Poole, Herrell, Ashton, Goldberg, & Buchwald, 2000).

Recientemente ha sido desarrollada una nueva definición del caso clínico para EM/SFC en Canadá (Carruthers et al., 2003). En vez de elegir entre 4 o más de 8 síntomas, como ocurre con los criterios de Fukuda et al. (1994), se requieren unos síntomas específicos, como malestar postesfuerzo.
Jason, Torres-Harding, Jurgens, y Helgerson (2004) compararon a personas que cumplen la definición del caso de Canadá, los criterios de Fukuda et al. (1994), y personas que experimentan fatiga crónica explicada por rezones psiquiátricas. El grupo de criterios canadienses, al contrario del grupo de criterios de Fukuda, tenía más variables que les diferenciaba significativamente del grupo de comparación psiquiátrico.

Los casos de los criterios canadienses seleccionaban casos con menos comorbilidad psiquiátrica, más deterioro funcional físico y más fatiga/debilidad y síntomas neuropsiquiátricos y neurológicos.

Desafortunadamente, ninguna de ambas definiciones, la de Fukuda et al. y la canadiense estaban basadas en lo empírico.

Se han dirigido abordajes basados en lo empírico para intentar clasificar mejor los síntomas los individuos con fatiga crónica y con SFC. Por ejemplo, mediante el análisis de factores, Nisenbaum, Reyes, Mawle, y Reeves (1998) encontraron 3 factores correlacionados (fatiga-ánimo-síntomas de cognición, de tipo gripe y de deterioro visual).

En un estudio posterior, Nisenbaum, Reyes, Unger y Reeves (2004) encontraron tres factores en una muestra de 1.391 personas crónicamente fatigadas; los factores eran musculoesqueléticos, infecciones y cognición-ánimo-sueño.

Un estudio de Jason, Taylor, Kennedy et al. (2002) utilizó el análisis de factores para proporcionar apoyo a la existencia de 4 distintos componentes de fatiga crónica: falta de energía (intensidad de fatiga), agotamiento físico (fatiga exacerbada por esfuerzo físico), problemas cognitivos (dificultades con la memoria a corto plazo, concentración y procesamiento de información), y fatiga y descanso (descanso o sueño no restaurador).

Desafortunadamente, estos estudios estaban basados en individuos con fatiga crónica en vez de exclusivamente en el SFC.
Utilizando el análisis de factores con muestras de individuos con SFC, Friedberg, Dechene, McKenzie, y Fontanetta (2000) encontraron 3 factores (problemas cognitivos, síntomas estilo gripe y neurológicos) mientras que Ray, Weir, Cullen y Phillips (1992) encontraron 4 componentes: distrés emocional, fatiga, síntomas somáticos y dificultades cognitivos.

Con una muestra pediátrica, Rowe y Rowe (2002) utilizaron análisis de factores confirmatorios, y encontraron apoyo para el dolor muscular y fatiga, neurocognitivo, dolor abdominal, de cabeza y pecho, factores neurofisiológicos e inmunológicos.

Mediante análisis de cluster, Jason y Taylor (2002) encontraron que la mayoría de individuos con síntomas moderados a severos se pueden clasificar de manera exacta en dos importantes subgrupos: uno distinguido por fatiga post-esfuerzo severa, y fatiga que es aliviada con descanso; y el otro distinguido por una sintomatología global severa, severa fatiga post-esfuerzo, y fatiga que no alivia con descanso.

Hickie y asociados (1995) encontraron 2 subtipos distintos: (a) un grupo “estilo-somatización”, incluyendo aquellos que tienen una mayor prevalencia de síntomas SFC y atípicos, mayor discapacidad atribuida al SFC y síntomas psiquiátricos, y un mayor porcentaje de desempleados y; (b) un grupo “SFC”, que incluye aquellas personas con menor prevalencia de SFC y síntomas atípicos, menor discapacidad atribuida al SFC y síntomas psiquiátricos, y un mayor porcentaje de empleados. Este estudio ha sido replicado en un estudio multi-sitio (Wilson et al., 2001).

Sullivan, Smith y Buchwald (2002) utilizaron el análisis de clases latentes con 32 síntomas de pacientes con SFC, FM (Fibromialgia), y SFC y FM, y los hallazgos apoyaban la noción que SFC y FM tienen más similitudes que diferencias. Taylor, Jason y Schoeny (2001) utilizaron un análisis de factores confirmatorios, que apoyaban las distinciones diagnósticas entre 5 síndromes (FM, SFC, depresión somática, ansiedad somática y IBS).

Linder, Dinser, Wagner, Krueger y Hoffmann (2002) utilizaron redes neurales artificiales para clasificar a pacientes con fatiga crónica (incluyendo SFC y fatiga crónica idiopática), lupus eritematoso y FM. Fueron capaces de conseguir una sensibilidad del 95% y una especificidad del 85%. Aquellos síntomas de fatiga crónica que tenían la mayor exactitud eran “comienzo agudo de los síntomas” y “dolor de garganta” lo que apoya la hipótesis de una etiología infecciosa.

Corradi, Jason y Torres-Harding (2006) clasificaron recientemente a individuos con SFC en 3 subgrupos de acuerdo con: evidencia médica de posibles procesos inflamatorios (como evidenciado por recuento anormal de eosinófilos, anticuerpos antinucleares, factor de artritis reumatoidea anormal, y ratio de sedimentación anormal en presencia de un marcador inflamatorio adicional); evidencia médica de una posible infección actual (como evidenciada por los resultados anormales en el ratio de sedimentación sin la presencia de un marcador inflamatorio, o de recuento de linfocitos); y“otro” grupo sin evidencia de ninguna de los procesos orgánicos mencionados antes (casos con más anomalías musculares, autonómicas y neurológicas).

Los individuos del “otro” grupo tenía una discapacidad física significativamente mayor que los del grupo inflamatorio.

No obstante, aquellos del grupo inflamatorio tenían significativamente más probabilidad de tener dificultades mentales (basado en el resumen de componentes mentales del SF-36) y un diagnóstico psiquiátrico actual.
Resumiendo la literatura mencionada arriba, hay cierto apoyo empírico para decir que los individuos con SFC tienen problemas neuropsicológicos o cognitivos (Friedberg et al., 2000; Jason, Taylor, Kennedy et al., 2002; Ray et al., 1992; Rowe & Rowe, 2002), síntomas infecciosos (Corradi et al., 2006; Friedberg et al., 2000; Linder et al., 2002; Nisenbaum et al., 1998, 2004; Rowe & Rowe), y dificultades musculares/articulares (Nisenbaum et al., 2004; Rowe et al., 2002) y estos síntomas se reflejan en la investigación del SFC (Fukuda et al. 1994) y en la definición del caso clínico canadiense (Carruthers et al., 2003).

Dos síntomas más específicos, el sueño no reparador (Nisenbaum et al., 2004; Jason, Taylor, Kennedy et al., 2002) y el malestar post-esfuerzo (Jason, Taylor, Kennedy et al., 2002; Jason & Taylor, 2002) son también características prominentes en los estudios empíricos y en las dos definiciones del caso de SFC.

Finalmente, dos clusters de síntomas adicionales que se han identificado en los estudios del SFC, incluyen síntomas vasculares (Rowe & Rowe, 2002; Jason, Torres- Harding et al., 2002) e inflamatorios (Corradi et al., 2006); y ambos se caracterizan en la definición clínica del caso canadiense (Carruthers et al., 2003), pero no en los criterios de Fukuda et al.

El estudio presente utilizó las categorías mencionadas arriba para desarrollar un juego de síntomas derivados de la teoría para comparar con los de la definición del SFC de Fukuda et al.

Se postuló que el análisis de factores de los síntomas teóricamente derivados proporcionarían una mejor solución de factores que los derivados de los criterios de Fukuda et al.

Las implicaciones prácticas de una investigación semejante es que, si se desarrolla una mejor definición del caso, podría ayudar a que los asistentes de servicios sociales diagnosticarían mejor a los individuos con esta condición, y esto podría llevar a intervenciones más apropiadas y mejor hechas a medida para las personas que sufren de esta condición crónica.

Leonard A. Jason — Karina Corradi — Susan Torres-Harding
Leonard A. Jason, PhD, es director del Center for Community Research, DePaul University.
Karina Corradi, MA, está afiliada con el Center for Community Research, DePaul University.
Susan Torres-Harding, PhD, está afiliada con el Departamiento de Psicología, Roosevelt University, 430 S. Michigan, Chicago, IL 60605.
Dirección de correspondencia: Leonard A. Jason, PhD, Director, Center for Community Research, DePaul University, 990 W. Fullerton Ave., Chicago, IL 60614.
Los autores apreciaron el patrocinio proporcionado por NIAID (grant number AI 49720).
Journal of Social Service Research, Vol. 34(2) 2007 Available online at http://jssr.haworthpress.com
© 2007 by The Haworth Press, Inc. All rights reserved. doi:10.1300/J079v34n02_04 43

Tradución | Cathy van Riel – enero 2008

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Una amiga especial para recuperar la libertad

“Hacerte amiga de la fibromialgia”, para los afectados de esta enfermedad resulta una frase casi escandalosa como la que escuchan cuando “tienes que aprender a convivir con tu dolor”. Son frases que encierran horas, meses, años de sufrimiento y abandono a un futuro que depara más sufrimiento y dolor.

La realidad es que cuando se sufre una enfermedad crónica y te ves obligada a aguantar sus envites de por vida, la vida se hace harto insostenible, cada día es una batalla contra el mal humor y deseperanza, el mal humor de levantarte otra vez igual, la deseperanza de no poder cambiar nada, de enterrar tus “deseos” otro día más y vagar en el limbo del “quieres y no puedes” que nada tiene que ver con el “puedes y no quieres”…… desafortunadamente.

Una amiga especial para recuperar la libertad

Te haces amiga de la fibromialgia cuando entierras tus proyectos de futuro, cuando dejas de soñar…… cuando pactas con la enfermedad….cuando hablas con ella y llegas a un acuerdo, el acuerdo de que todo lo anterior a la enfermedad es caduco e irrealizable pero que de ahora en adelante vas a aprender a soñar teniendo en cuenta a esa amiga, esa perenne amiga que nos acompaña a todas partes.

Te haces “amiga” de la fibromialgia cuando en esos momentos que ya no puedes más le concedes el espacio que te está exigiendo y comprendes que debes darle porque has “aceptado” que no puedes tenerla como enemigo, porque como enemigo te está sumiendo en un caos de desventuras y sufrimientos.

Empieza a ser tu amiga cuando hablas abiertamete de ella, cuando las preguntas que antes te parecían insidiosas y demasiados agrias, ahora las contestas abiertamente y ante el comportamiento de tu interlocutor áspero e incomprensivo no te molestas, simplemente “aceptas” que no entiende ni quiere entender tu situación, no todos aceptamos a los amigos de los demás y nadie tiene que aceptar a mi “amiga especial”.

Hay tantas parcelas que han cambiado mi vida la imposición de esta amistad, pero como enferma sin fuerzas a cambiar todo lo que me hace daño moral me veo obligada a aceptar esta nueva situación……

Dejar de tener el control para…volver a tenerlo

La situación de que ya no soy como antes , de que mis límites no los pongo yo sino una enfermedad que hace aparición en cualquier momento y que límita cualquier acto de mi vida…..carezco de fuerzas físicas pero mi fuerza moral ha de equilibrar esta clara desventaja en la que me ha sumido la enfermedad, he aceptado sus imposiciones pero no he perdido la esperanza de seguir siendo persona y para ello busco mis sueños en los límites que me ha querido imponer, sé que si construyo mi vida de nuevo puedo volver a recuperar mi identidad.

una amiga especial

Identidad que se refuerza en base a la seguridad de poder conseguir día a día mis metas, metas que se basan en compartir, en querer seguir, en formar parte de mi familia……en ser necesarios para alguien, en querer y ser queridos que es la mayor satisfacción de cualquier ser humano.

Se puede comparar a esta relación como los amores apasionados, no puedo estar contigo porque “dueles”, ni sin tí porque no me “abandonas”, desgraciadamente no puedo romper los lazos de este amor “imposible” que a cualquier humano puede sumir en la locura, tristeza y desesperación.

Pero al no poder romperlos tampoco quiero ser sometida, tampoco quiero ser esclava y sólo desde la reflexión y experiencia he decidido entablar esta atípica amistad, una amistad que incomprensiblemente me ha devuelto la libertad, pagando un alto precio, pero he recuperado algo que anhelaba demasiado y que creía no volver a recuperar….la libertad.

Carmen Martín
Julio del 2008

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Dolor crónico y osteoporosis

Dolor crónico y osteoporosis. A tres cuartas partes de las mujeres con osteoporosis postmenopáusica (el 73%) le preocuparía que su espalda se curvara y seis de cada diez teme perder estatura con el tiempo, según una encuesta europea de la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF).

Sin embargo, la mayoría cree que es una consecuencia de la edad, cuando en realidad es debido a la osteoporosis no tratada.

Por ese motivo, la IOF ha lanzado la campaña ¨Stop the Stoop¨ (Frena el encorvamiento), con la que se pretende concienciar a las mujeres de la importancia de tratar su enfermedad para evitar que acaben encogiéndose. De hecho, una mujer puede perder 10 cm de altura y experimentar dolor grave crónico si no trata su osteoporosis.

¿Qué es la osteoporosis?

La osteoporosis es una enfermedad esquelética que adelgaza y debilita los huesos. Los huesos se vuelven frágiles (porosos, aumenta el número y el tamaño de las cavidades o celdillas que existen en el interior de los huesos) y se fracturan más fácilmente. Los huesos que son más susceptibles de padecer osteoporosis son los de la cadera, espina vertebral y muñeca.

Dolor crónico y osteoporosis

Hueso con osteoporosis

Causas de la osteoporosis

Las mujeres padecen de forma frecuente osteoporosis.
La osteoporosis es mayor en mujeres por varios motivos: el pico de masa ósea suele ser inferior al del hombre y la menopausia acelera la pérdida de hueso (osteoporosis posmenopáusica).

Otras causas de osteoporosis: el alcoholismo, fármacos (tratamiento hormonal utilizado para el tratamiento de cáncer de mama y de próstata, glucocorticoides,…), enfermedades inflamatorias reumáticas, endocrinas, hepáticas, insuficiencia renal, entre otras.

Síntomas de la osteoporosis

Se suele describir como epidemia silenciosa porque no manifiesta síntomas hasta que la pérdida de hueso es tan importante como para que aparezcan fracturas. Entre las fracturas más frecuentes están son las vertebrales, las de cadera y las de la muñeca.

Aproximadamente 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura por osteoporosis en su vida, según datos de la Sociedad Española de Reumatología.

Tratamiento de la osteoporosis

El tratamiento de la osteoporosis se basa en reducir las fracturas que se puedan producir por la fragilidad osea.

Es recomendable mantener hábitos de vida saludable, dieta equilibrada rica en calcio, suprimir el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, así como realizar ejercicio controlado para evitar caídas. Además, pueden ser necesarios según que casos suplementos de calcio y vitamina D.

Dolor crónico y pérdida de estatura, consecuencias de la osteoporosis

La mayoría de las mujeres encuestadas consideran una columna curvada como ¨frágil¨ y ¨vulnerable¨, aunque una de cada cinco desconoce que si no toman el tratamiento puede acabar perdiendo altura y encorvándose. Incluso, cuatro de cada diez reconocen que si dejaran de tomar sus pastillas no se lo dirían a su médico, lo que incrementaría el riesgo de sufrir una fractura vertebral.

Estas mujeres también están preocupadas por cómo puede cambiar la percepción que los demás tienen de ellas como consecuencia de los cambios provocados por las fracturas.

Las pacientes con osteoporosis no pueden resignarse a sufrir fracturas ni a encorvarse, asegura el Dr. Adolfo Díez Pérez, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital del Mar, de Barcelona, que ha participado en la presentación de esta encuesta. A su juicio, ¨es importante hablar con el médico para ver las opciones de tratamiento¨.

Entre el 30 y 50% de las mujeres sufrirá a lo largo de su vida una fractura debida a la osteoporosis.

Muchas de estas mujeres pueden experimentar múltiples fracturas vertebrales que podrían conllevar una pérdida de altura y encorvamiento si su enfermedad progresa . Aunque la pérdida de altura y el encorvamiento puede ser ralentizado e incluso evitado con el tratamiento, muchas mujeres no lo toman de manera adecuada o incluso lo abandonan por completo, exponiendo sus huesos a mayor riesgo de fracturas.

La importancia del tratamiento

¨Debido a la naturaleza silente de la osteoporosis, puede ser difícil decir si un tratamiento está funcionando. Por tanto, es esencial que las mujeres con osteoporosis sean conscientes del papel tan importante que tiene el tratamiento desde el principio, así como a largo plazo, para prevenir las fracturas vertebrales y las consecuencias devastadoras que éstas pueden tener¨, asegura el Prof. Dieter Felsenberg, director del Centro de Investigación Ósea y Muscular, de la Universidad Humboldt, de Berlín, que ha presentado la campaña de la IOF.

Fracturas como consecuencia de actividades diarias

Las fracturas vertebrales son, con frecuencia, silentes y sin síntomas cuando ocurren por primera vez.

Pueden producirse como resultado de actividades diarias como acarrear bolsas de la compra pesadas o actividades de la casa. Más de dos tercios de las fracturas vertebrales no se manifiestan, aunque numerosas fracturas repetidas pueden llevar a una incapacidad severa y dolor crónico.

Para Daniel Navid, presidente ejecutivo de la IOF, ¨las mujeres necesitan ser conscientes de que la pérdida de altura y el encorvamiento provocado por las fracturas con frecuencia puede ser evitado si se toman medidas adecuadas para mantener los huesos fuertes tras el diagnóstico de la osteoporosis.

Si continúan con el tratamiento apropiado, las personas con osteoporosis pueden llevar una vida independiente y activa¨.

Cada vez más se diagnóstica osteoporosis infantil
Alimentos ricos en calcio
Osteoporosis postmenopáusica. Guía de práctica clínica. Versión resumida.
Los suplementos de calcio sin supervisión médica tienen riesgos
Enlaces relacionados; Versión lengua hispana IOF

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Consecuencias de la fibromialgia

Consecuencias de la fibromialgia. La fibromialgia se asocia con síntomas más graves de dolor y con mayores consecuencias para la vida diaria que el dolor crónico diseminado que no se acompaña de alodinia generalizada.

La fibromialgia es un dolor crónico diseminado (DCD) con alodinia generalizada al dolor por presión, explican el Dr. Lars Cöster y sus colegas de la Linköping University de Suecia. La calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) de los pacientes con DCD se halla entre las más bajas entre los trastornos médicos. En un estudio poblacional realizado previamente por los autores, se evaluó la prevalencia de dolor mediante un cuestionario enviado a una muestra aleatoria de 9.952 personas en Suecia.

Consecuencias de la fibromialgia y otras formas de dolor generalizado

Los participantes indicaron la localización del dolor sobre un dibujo del cuerpo humano. La prevalencia de dolor de más de 3 meses de duración, independientemente de su intensidad, fue del 53,7%. En este segundo estudio sobre la misma muestra poblacional, los autores analizaron si el dolor, otros síntomas y las consecuencias psicosociales difieren entre las personas con fibromialgia y aquellas con DCD pero sin alodinia generalizada. La hipótesis de trabajo fue que la alodinia generalizada diferencia a estos grupos en cuanto a síntomas, discapacidad y calidad de vida.

Métodos

El criterio de inclusión fue el dolor musculoesquelético generalizado de más de 3 meses de duración. Se definió como DCD al dolor en la región espinal y las 4 extremidades. De las 345 personas con DCD, 125 aceptaron participar del estudio (97 mujeres). Los puntos sensibles de fibromialgia fueron palpados siguiendo las pautas del American College of Rheumatology. Para excluir otros diagnósticos se evaluaron además los niveles de creatinquinasa, tirotrofina y proteína C reactiva.

En aquellos con niveles elevados de creatinquinasa se realizaron biopsias musculares. Se emplearon diversos instrumentos de evaluación, incluyendo el formulario breve SF-36, que mide la CVRS en 8 escalas, y la Escala de Calidad de Vida. Para evaluar cómo afrontan su dolor, se empleó el Cuestionario de Estrategias de Afrontamiento.

La autoeficacia fue evaluada con la Escala de Autoeficacia en la Artritis, que incluye 3 escalas: control del dolor, realización de las actividades cotidianas y control de otros síntomas. Se empleó el Cuestionario de Impacto de la Fibromialgia (CIF) para medir la influencia del dolor sobre la vida diaria.

Consecuencias de la fibromialgia

Se emplearon los inventarios de Beck respectivos para evaluar los síntomas depresivos y los síntomas de ansiedad. Se empleó la sección I (psicosocial) del Inventario Multidimensional de Dolor, del cual se aplicó también la sección II (percepción de cómo responden otros al dolor y sufrimiento del enfermo).

Para evaluar el dolor se utilizó el Inventario de Procesamiento del Dolor (IPD), y el Cuestionario General para registrar los datos demográficos. Se compararon los datos de los pacientes con fibromialgia con aquellos sin fibromialgia con las pruebas de ?2, Mann-Whitney y Student.

Resultados

De los 125 pacientes evaluados, 70 (66 mujeres) reunían los criterios de fibromialgia y 55 (31 mujeres) no los reunían. El número medio de puntos sensibles fue de 15 y 6, respectivamente. Asumiendo para la población general una frecuencia similar a la muestra evaluada, la prevalencia de fibromialgia fue del 2,5% y la de DCD fue del 4,5%.

El grupo con fibromialgia tuvo valores significativamente mayores de dolor promedio en la última semana o el último mes en los instrumentos que evaluaron intensidad dolorosa (Inventario Multidimensional de Dolor, SF-36 y CIF). La interferencia del dolor fue más notoria en el grupo con fibromialgia, tanto de acuerdo al IPD (5,1±2,4 vs. 3,9±2,9) como al Inventario Multidimensional de Dolor (3,4±1,2 vs. 2,5±1,3). No hubo diferencias entre los grupos en la capacidad de controlar el dolor según el IPD y la Escala de Autoeficacia en la Artritis, mientras que si las hubo según el Inventario Multidimensional de Dolor.

El 71,4% de los pacientes con fibromialgia informaron dolor continuo durante la última semana versus 38,2% de los participantes sin fibromialgia.

En comparación con el grupo sin fibromialgia, los pacientes con fibromialgia informaron niveles o frecuencias significativamente mayores de trastornos del sueño, rigidez muscular, y dolor luego del esfuerzo muscular. También refirieron un impacto significativamente mayor en las escalas de fatiga, cansancio matinal, rigidez, ansiedad y depresión del CIF. El grupo con fibromialgia también informó más distrés afectivo en el Inventario Multidimensional de Dolor.

La evaluación con los inventarios de Beck respectivos reveló mayor depresión en estos pacientes que en aquellos sin fibromialgia (puntuación media 12,3 vs. 8,9) y mayor ansiedad (13,2 vs. 9,3). No hubo diferencias entre los grupos en las estrategias de afrontamiento, salvo una mayor frecuencia de rezo en los pacientes sin fibromialgia.

En la evaluación de autoeficacia, el grupo con fibromialgia refirió menor confianza acerca de su capacidad de realizar las tareas cotidianas y de controlar otros síntomas. La puntuación total del CIF indicó un impacto significativamente mayor en este grupo, lo cual se debió principalmente a diferencias en la gravedad de los síntomas.

No hubo diferencias entre los grupos en el porcentaje de personas con empleo ni en las condiciones de trabajo. Las puntuaciones de ambos grupos en la Escala de Calidad de Vida fueron similares.

Los pacientes con fibromialgia tuvieron valores significativamente menores en todas las escalas del cuestionario SF-36, excepto en la salud mental. Los análisis univariados y multivariados indicaron que ambos grupos difieren significativamente en el dolor, estrategias de afrontamiento, autoeficacia, discapacidad y calidad de vida.

Discusión

En consonancia con la hipótesis planteada, concluyen los autores, el DCD con alodinia generalizada al dolor por presión (fibromialgia) se asoció con síntomas más graves de dolor y con mayores consecuencias para la vida diaria que el DCD sin alodinia generalizada. Las prevalencias poblacionales de estos trastornos se estimaron en 2,5% y 4,5%, respectivamente.

Cöster L, Kendall S, Gerdle B et al. Chronic widespread musculoskeletal pain. A comparison of those who meet criteria for fibromyalgia and those who do not. Eur J Pain 12(5):600-610, 2008.
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Dolor sin origen trastorno depresivo

La experiencia de muchos enfermos a la hora de enfrentarse a la consulta médica es más que deficiente, cuando se les diagnóstica de fibromialgia, salvo en la consulta de reumatologia, la visita a otros especialistas cuando en su historial sale la enfermedad suele cambiar el transcurso de la consulta para muchos médicos el dolor sin origen sigue siendo el origen de un trastorno depresivo. en el siguiente articulo se demuestra porque los médicos tienen estas creencias, en que se basa para afirmar el dolor sin origen trastorno depresivo.

Redacción fibromialgia noticias

Según el estudio epidemiológico DeDo, el 80% de quienes acuden al médico de AP con dolor sin un origen etiológico concreto presenta algún tipo de trastorno depresivo no diagnosticado.

El 80% de las personas que acude al médico de Atención Primaria con dolor, sin un origen etiológico concreto, presenta algún tipo de trastorno depresivo no diagnosticado, según el estudio epidemiológico DeDo (Depresión y Dolor), presentado en la Conferencia Temática de la WONCA-WPA , celebrado en Granada.

Dolor sin origen trastorno depresivo

El coordinador del estudio y miembro del Servicio de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre de Madrid, el Dr. Luis Aguilera, señaló que «los médicos de familia deben asumir que, ante una persona que llega a su consulta con dolor de origen inespecífico o más intenso de lo que cabría esperar, tienen que hacer una búsqueda proactiva de signos de depresión». «En la mayor parte de los casos los encontrarán», subrayó.

En este sentido, el experto manifestó que «este tipo de personas consumen grandes recursos sanitarios ya que acuden con una mayor frecuencia a su médico y reciben múltiples tratamientos que, en la mayor parte de los casos, no resuelven el problema».

Por su parte, el Dr. Davir Goldberg, uno de los mayores referentes en la materia, apuntó que «hay muchas personas que están físicamente enfermas y que también tienen depresión, pero los doctores se distraen con la enfermedad física y sólo se ocupan de tratar este problema, e ignoran que la depresión contribuye a agravar el estado del paciente».

Fármacos contra el dolor y la depresión

En referencia a las posibles terapias, el Dr. Aguilera señaló que en la actualidad existe una «tercera generación de antidepresivos», los fármacos duales, que son eficaces para controlar la depresión, pero también para diversos tipos de dolor como el neuropático diabético o los síntomas físicos dolorosos asociados a la depresión.

En el estudio participaron 3.189 personas mayores de 18 años no diagnosticadas previamente de depresión y que acudían a estas consultas de Atención Primaria refiriendo dolor inespecífico durante más de 6 semanas.

dolor sin origen trastorno depresivo

Tras una exhaustiva evaluación, en un 80,4% de ellas se evidenció la coexistencia de dolor y trastornos del humor (depresión mayor, depresión menor y distimia), y la prevalencia fue mayor en mujeres (82,8% frente a un 75,4% en varones).

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Sumatriptan y naproxeno alivia el dolor de la migraña

Sumatriptan y naproxeno que se toma dentro de la hora posterior al ataque de migraña alivia el dolor y otros síntomas durante 24 horas, publicó esta semana la revista Neurology.

El nuevo medicamento combina sumatriptán, una medicación para la migraña que modifica la constricción de las venas, con naproxeno, un antiinflamatorio no esteroide que inhibe la inflamación y alivia síntomas infrecuentes de la migraña, como dolor y presión en los senos paranasales y dolor de cuello.

«Desafortunadamente, muchos pacientes abandonan el tratamiento. Este estudio aporta más evidencia de que el tratamiento de la migraña con el primer signo de dolor aumenta la probabilidad de alivio», declaró por escrito el doctor Stephen Silberstein, de la Thomas Jefferson University, en Filadelfia.

Estudio Sumatriptan y naproxeno

El equipo dirigido por Silberstein realizó dos estudios sobre un total de 1.111 personas que habían sufrido entre dos y seis ataques mensuales de migraña durante los tres meses previos al inicio del estudio.

sumatriptan y naproxeno

sumatriptan y naproxeno

La mitad de los participantes recibieron la combinación farmacológica dentro de la hora posterior al inicio del dolor y mientras éste se mantenía leve. La otra mitad recibió placebo.

A las dos horas de la dosis, alrededor del 50 por ciento de los que habían recibido la combinación de fármacos no sentía dolor, a diferencia del 16 por ciento del grupo tratado con placebo.

En este segundo grupo, también se triplicaba la posibilidad de que el dolor pasara a ser moderado o grave después de cuatro horas, comparado con el otro grupo.

Los pacientes tratados con la combinación farmacológica tuvieron también síntomas secundarios tradicionales, como náuseas y sensibilidad a la luz y el ruido, pero menos síntomas no tradicionales de la migraña, como dolor de cuello y de los senos paranasales, que los que recibieron el placebo.

FUENTE: Neurology, 8 de julio del 2008

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Dopamina dolor y analgesia

Papel central de la dopamina en el dolor y la analgesia

– Fuente: Expertos de Neurotherapeutics, mayo de 2008

Los recientes conocimientos han demostrado un papel central para la neurotransmisión dopaminérgica en la modulación de la percepción del dolor y la analgesia natural [reducción del dolor] supraespinales dentro [del cerebro] regiones, incluidos los ganglios basales, ínsula, cingulate anterior corteza, tálamo y periaqueductal gris.

Además, mientras que la participación de serotonina y noradrenalina en la columna vertebral descendente de inhibición del dolor. También se ha demostrado un papel fundamental en la inhibición descendente para la dopamina [reducción del dolor en los niveles inferiores del sistema nervioso]

También se ha demostrado.

* Disminución de los niveles de dopamina puede contribuir a los síntomas dolorosos que ocurren con frecuencia en la enfermedad de Parkinson.

* Por otra parte, las anomalías en la neurotransmisión dopaminérgica han sido objetivamente demostrado en condiciones dolorosas clínicas, incluyendo el síndrome de boca ardiente, fibromialgia y síndrome de las piernas inquietas.

* Prueba de modelos animales y pruebas indirectas de los ensayos farmacéuticos también sugieren un papel de la dopamina en síndrome crónico de dolor regional y la neuropatía diabética dolorosa.

Varias clases de nuevos medicamentos con propiedades analgésicas tienen incidencia en la actividad dopaminérgica, como es evidente en la capacidad de los antagonistas de la dopamina para atenuar su capacidad analgésica. [Dopamina ‘antagonistas’ tienden a «bajar» la actividad de dopamina.]

Una mayor reconocimiento por el papel de la dopamina en la analgesia natural proporciona el impulso para profundizar el estudio con modelos preclínicos y avanzadas técnicas de neuroimagen en humanos, lo que puede conducir al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.

Fuente: Expertos de Neurotherapeutics. 2008 Mayo, 8 (5) :781-97. PMID: 18457535, de madera PB, pescador Biomedical Technologies, LLC, Jonestown, Texas, EE.UU.. [E-mail: pwood@anglerbiomedical.com]
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Terapias farmacológicas fibromialgia

Desarrollo de Nuevas Terapias Farmacológicas en el Síndrome de Fibromialgia

Este articulo a pesar de estar escrito en el año 2005 sigue estando de total actualidad ya que recoge todas las terapias farmacológicas que actualmente se están utilizando para la enfermedad de fibromialgia.

Dra. Leslie Crofford, Profesora de Medicina interna; Jefe División de Reumatología; Directora Programa de Salud de la Mujer, Universidad de Kentucky, Estados Unidos

El paciente con síndrome de fibromialgia presenta síntomas de dos tipos: los derivados del dolor, que incluyen dolor generalizado, dolor localizado y dolor visceral; y los síntomas no dolorosos, que son fatiga, alteraciones del sueño, trastornos cognitivos, depresión y ansiedad.

En el tratamiento de la fibromialgia, lo ideal sería contar con un medicamento que solucionara todos los problemas de este síndrome; que fuera eficaz tanto para los síntomas de dolor como para los demás síntomas y el estado general de salud. Una alternativa sería, hasta cierto punto, lo que se hace ahora, que es tratar los síntomas por separado, por ejemplo, el dolor o las alteraciones del sueño, pero es posible que finalmente hubiera que recurrir a una terapia combinada.

En lo que se refiere al tratamiento farmacológico del síndrome de fibromialgia, hay algunos tipos de fármacos en desarrollo:

* Fármacos que se clasifican como anticonvulsivantes, porque son fármacos neuroactivos, pero su espectro de acción es mucho más extenso que lo que su nombre indica. Los anticonvulsivantes que serían más eficaces en el síndrome de fibromialgia son los ligandos alfa-2-delta.

Los antidepresivos son eficaces, en especial los inhibidores de la recaptación de norepinefrina y serotonina, cuyo mecanismo de acción se cruza con muchas vías, incluso las vías del dolor.

Entre los tratamientos del futuro están los agonistas del receptor de dopamina, los agonistas alfa-2 adrenérgicos centrales, los antagonistas del receptor NK-1 (el receptor de la sustancia P) y la terapia anticitoquinas centrales, que todavía está en ciernes.

Las últimas investigaciones se refieren a la producción de citoquinas proinflamatorias por parte de la microglia de la médula; si se inhibe la producción de citoquinas por la microglia, incluyendo al conocido TNF alfa, se elimina el dolor en espejo y la alodinia que acompaña los síndromes neuropáticos de dolor.

A la larga, es probable que éste sea el tratamiento más eficaz de los síndromes neuropáticos crónicos, incluso el dolor de la fibromialgia.

Ligandos alfa-2-delta Estos ligandos son medicamentos que bloquean la excitabilidad de la neurona y se conocen como anticonvulsivantes, pero tienen muchas otras funciones. Se ha comprobado que son efectivos para el tratamiento del dolor neuropático, incluso en cuadros como la neuropatía diabética, la neuralgia postherpética y la ansiedad generalizada.

Uno de estos medicamentos es la pregabalina, que se relaciona con la gabapentina, pero cuyas propiedades farmacocinéticas y farmacodinámicas son mucho más favorables, por lo que es mucho más fácil utilizarla.

La subunidad alfa-2-delta es parte del canal de calcio, cuyo funcionamiento depende del voltaje de las neuronas; estos canales llevan calcio cuando se despolarizan las neuronas, no sólo en la médula, sino también en todo el sistema nervioso central. Cuando la pregabalina u otro fármaco similar se une a esta subunidad alfa-2-delta, se reduce el paso de calcio, estimulado por la despolarización, en los terminales nerviosos. Según lo que se ha demostrado, tanto en animales como en cultivos de neuronas, esto inhibe la liberación de neurotransmisores importantes para la transmisión del dolor y la sensibilización del asta posterior, como el glutamato, la noradrenalina y la sustancia P.

Nuestro grupo realizó un estudio orientado a demostrar la eficacia de los inhibidores alfa-2-delta en el manejo del dolor neuropático y la ansiedad generalizada de la fibromialgia.

Los principales objetivos de este estudio fueron determinar la eficacia de la pregabalina, comparada con placebo, para aliviar el dolor en pacientes con fibromialgia, además de determinar la seguridad y tolerancia del medicamento. Como objetivo secundario se planteó determinar su efecto sobre el sueño y la fatiga que se asocian con este síndrome (Crofford L et al. Arthritis & Rheumatism, en prensa).

El estudio (Figura 1) se inició con una semana de base; la asignación aleatoria se efectuó durante la segunda visita. En la primera semana del estudio doble ciego, que duró ocho semanas en total, se tituló la dosis máxima de pregabalina, y luego se administró en un régimen fijo durante las siete semanas posteriores. Hubo la opción open-label (de fármaco conocido por el médico y el paciente) y la opción de retirarse.

NeasTerapiasFig1
Figura 1. Efecto de los inhibidores alfa-2-delta en el manejo del dolor neuropático y la ansiedad generalizada de la fibromialgia. Diseño del estudio.

Se evaluó a 825 pacientes en 39 centros de los Estados Unidos; 231 pacientes no cumplieron con los criterios de inclusión, la mayoría por no poder suspender la terapia con drogas psicoactivas o analgésicos; 64 pacientes discapacitados quedaron fuera del estudio.

Se hizo asignación aleatoria de 530 pacientes. El número de pacientes que completó el esquema fue similar en los cuatro grupos, lo mismo que el número de pacientes que se retiraron; en el grupo placebo, los retiros se debieron a falta de eficacia, en el grupo que recibió altas dosis de pregabalina se debieron a efectos adversos.

De los pacientes estudiados, la mayoría entró a la opción de fármaco conocido ( open label ) (Figura 2).

NeasTerapiasFig2
Figura 2. Flujo del estudio.

En los pacientes que recibieron dosis altas de pregabalina se logró un buen manejo del dolor a la semana de haberse instaurado el tratamiento, lo que se mantuvo mientras duró el estudio. El fármaco disminuyó el score de dolor en forma significativa después de una semana de terapia y al término del estudio. Además, la dosis de 450 mg/día redujo significativamente el score de dolor en el punto final primario (p=0,009) (véase Figura 3).

NeasTerapiasFig3
Figura 3. Score de dolor.

Se definió como respondedores a los pacientes cuyo dolor se redujo en 50% o más, entre el principio y el fin del estudio.

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