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Botox en dolor. Usos en medicina

Hoyla principal aplicación del botox es el tratamiento de problemas médicos que se manifiestan por una excesiva o inapropiada contracción de los músculos, como la espasticidad que sufren las personas con parálisis u otros daños cerebrales o las distonías, un desorden neurológico que causa dolorosas contracturas

«Botox» Mucho más que arrugas

La toxina botulínica se ha hecho un hueco en los hospitales. Fue Justinus Kerner, el primero en descubrir en 1817 cómo este potente veneno podía paralizar los músculos y la función parasimpática del sistema nervioso.

botox

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Este autor de tratados médicos también fue pionero en proponer su utilización en tratamientos médicos. Aunque tuvo que pasar siglo y medio hasta que llegara su autorización como tratamiento médico.

La FDA, la agencia estadounidense del medicamento, dio su visto bueno en la década de los 80 como terapia para corregir el estrabismo y el cierre involuntario de los párpados. Desde entonces el número de especialidades médicas que encuentra una utilidad en este fármaco no ha dejado de ampliarse.

Especialidades que usan botox

Dermatólogos, neurólogos, traumatólogos, oftalmólogos, incluso urólogos recurren al efecto inmovilizador del «botox», el nombre comercial con el que se ha popularizado la toxina botulínica tipo A. Lo que le hace tan atractiva para las consultas médicas es su capacidad para producir una denervación química. «Al inyectar la toxina botulínica, conseguimos el mismo efecto que si cortáramos un nervio que es capaz de regenerarse a los 3 meses», explica el neurólogo Francisco Grandas,coordinador del Grupo de Trastornos de Movimiento de la Sociedad Española de Neurología.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios son raros y escasos y, pese a tratarse de un veneno, las cantidades utilizadas nunca son tóxicas, asegura Grandas. Pero la lista de problemas en los que las milagrosas inyecciones tienen utilidad se renueva con frecuencia. Para el vaginismo, el exceso de sudor, la lumbalgia, la cicatrización….

Un analgésico eficaz

La toxina botulínica se ha extendido en el tratamiento de los espasmos musculares dolorosos. Una inyección en la espalda alivia la lumbalgia crónica. El tratamiento también es eficaz frente a otros trastornos que ocasionan espasmos o sensibilidad en los músculos, como el dolor facial típico de la fibromialgia o por el rechinar de dientes.

En la lucha contra las cefaleas crónicas o tensionales es una de las esperanzas de los neurolólogos. En el último Congreso de la Federación Europeo de Cefaleas, el «botox» acaparó la atención como alternativa cuando todo falla. En el Hospital Clínico de Valencia se tiene previsto realizar un ensayo para comprobar si la toxina puede ser una opción para los dolores más rebeldes.

Hoy se sabe que no elimina por completo los analgésicos, pero los reduce.

La neurotoxina también puede reducir el dolor en mujeres que sufren vaginismo. Este trastorno produce un espasmo de los músculos de la vagina que dificulta las relaciones sexuales.

Contra la depresión

Es una de las áreas de actuación más recientes. De momento, sólo se conoce un estudio piloto con 10 pacientes con problemas crónicos de depresión en los que se ha demostrado una mejoría considerable de su sufrimiento. El trabajo, publicado en la revista de la Sociedad americana de Dermatología Quirúrgica, constata lo que muchos médicos habían observado de forma anecdótica en pacientes que utilizaban «botox» como antiarrugas: que el humor mejoraba.

El estudio ha comprobado que el efecto sobre el estado del ánimo no se lograba sólo por la mejora estética de borrar el paso del tiempo. Pacientes que no buscaban mejoras de belleza experimentaron una mejoría importante, tras varias inyecciones en la zona del entrecejo. Aún no se conocen las razones de la mejoría.

Botox en urologia

Para la próstata El «botox» no es un extraño en las consultas de Urología.

Utilizado para problemas de incontinencia urinaria, se ensaya ahora sí puede ser también una alternativa para resolver la hiperplasia benigna de la próstata, una condición en la que la glándula prostática se agranda, presiona la uretra e impide que la orina salga adecuadamente. Común en los varones de edad, el primer síntoma es la necesidad de levantarse varias veces durante la noche para orinar o no poder vaciar su vejiga.

En el último congreso de la Sociedad Americana de Urología se presentaron los resultados con 41 pacientes con este problema a los que se les inyectó la toxina, directamente en la próstata. Con un pinchazo, el 80% logró vaciar su vejiga y se redujo la presión en la uretra.

Mejora la cicatrización

Otra de sus últimas aplicaciones es la reducción de las cicatrices. En la Clínica Mayo (EE.UU.) se ha probado en heridas faciales. Al paralizar el movimiento muscular, se evita la inflamación en la zona y que la cicatriz sea más gruesa y ancha.

ABC POR N. RAMÍREZ DE CASTRO

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