diagnóstico y tratamiento del dolor crónico

Mariana Branco de Pain Alliance Europe expone cuestiones relacionadas con el diagnóstico y tratamiento del dolor crónico.

Cuando hablamos de diagnóstico y tratamiento del dolor crónico, debemos comenzar desde el principio. La simple razón de esto es que, antes de que pueda comenzar a hablar sobre el diagnóstico o el tratamiento, se necesita saber si alguien tiene dolor crónico. 

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) define el dolor crónico como: ‘Dolor que se extiende más allá del período de curación del tejido y / o con niveles bajos de patología identificada que son insuficientes para explicar la presencia y / o extensión del dolor y ha persistido durante más de tres meses.

También necesitamos conocer la nueva clasificación del dolor según la última Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), que describe el Dolor Primario Crónico y el Dolor Secundario Crónico.

El dolor secundario crónico se divide en seis subcategorías:

  • dolor crónico relacionado con el cáncer,
  • dolor crónico posquirúrgico o postraumático,
  • dolor neuropático crónico,
  • dolor orofacial o de cabeza secundario crónico o ,
  • dolor visceral secundario crónico y
  • dolor musculoesquelético secundario crónico.

Sigue siendo difícil para un profesional de la salud diagnosticar el dolor crónico, ya que no hay herramientas fáciles a mano para hacerlo. Los controles de rutina como la presión arterial, análisis de sangre, radiografías o resonancias magnéticas no muestran la existencia de dolor crónico. No se dispone de una prueba sencilla. 

Aquí tenemos el primer obstáculo: no existen criterios para establecer la existencia de dolor crónico.

Una encuesta realizada por Pain Alliance Europe (PAE) en 2017 sobre el diagnóstico y tratamiento de 3.490 pacientes de 17 países europeos 1 , muestra que este es un problema importante. Uno de cada cinco pacientes contestó que tuvo que esperar más de 10 años para obtener un diagnóstico. Este lapso de tiempo empieza a contar desde la primera vez que vieron a un profesional de la salud. Casi siete de cada 10 pacientes tuvieron que esperar más de 12 meses para obtener un diagnóstico.

Basado en los criterios de la IASP, los pacientes con dolor crónico de larga duración viven con dolor mucho antes de tener un diagnóstico. Un punto a destacar negativo es el hecho de que las personas que sufren dolor crónico suelen esperar demasiado antes de consultar a sus médicos. Los motivos pueden encontrarse en convencerse de no necesitar ayuda, alimentadas por el estigma que rodea al dolor crónico. Algunos razonamientos abarcan expresiones como: ‘Envejezco, así que tengo que tener algo de dolor’, ‘No quiero molestar a nadie, perseveraré,’ Descansaré, pasará haciendo menos ‘ o «No voy al médico cada vez que me duele», «Nadie puede entender por lo que estoy pasando».

Finalmente, tengo un diagnóstico: ¿a dónde voy a partir de aquí?

Dado que el dolor y el dolor crónico son tan antiguos como el mundo, cabría esperar que con el tiempo se hubieran desarrollado buenas prácticas para abordar este problema; sin embargo, esto no es así. ¿Por qué sucede esto?

El dolor crónico es un problema de salud complejo. 

Tiene elementos biológicos, psicológicos, sociales y económicos. Todas estas facetas están interrelacionadas y la relación entre ellas depende de las circunstancias, expectativas y capacidades de cada individuo. Ene ste punto solo se está hablando desde la perspectiva de la persona con dolor crónico. 

Esta interacción, además, estará influenciada por la forma en que la sociedad ve a esa persona y como la persona tiene habilidades para salvar ese escrutinio. Otro desafío importante para las personas con dolor crónico es tener la garantía de permanecer en su trabajo o poder acceder a un nuevo trabajo ajustado a sus capacidades. Esto tiene un gran impacto en su independencia económica.

Estas son las razones por las que no se han desarrollado terapias eficaces universales para todos. A lo largo del tiempo se ha ido desarrollando, a medida que el mundo científico empieza a darse cuenta de que una persona es más que un simple cuerpo dividido en partes, son los programas multidisciplinares. Pero incluso estos programas no satisfacen las necesidades dispares de todos los pacientes y, a menudo, se desarrollan sin la participación de sus representantes o pacientes de dolor crónico.

La encuesta de PAE1 encontró que a casi cuatro de cada 10 encuestados no se les ha ofrecido ninguna terapia adicional, sino que permanecen bajo la supervisión de su médico de cabecera. Si esto no fuera lo suficientemente decepcionante, a los que se les ofreció una terapia ocho de cada 10 no quedaron satisfechos, informando que no cumplió con sus expectativas.

Hemos estado abordando los aspectos biológicos del dolor crónico y qué hacer al respecto. Sin embargo, sabemos que existen otros componentes que influyen en la calidad de vida de las personas con dolor crónico. 

Factores sociales en el dolor crónico

Los factores sociales juegan un papel importante en esto: la situación familiar del paciente, cómo reaccionan sus vecinos, amigos, parientes y empresarios, etc. , además de las situaciones cotidianas que afrontan los pacientes con sus deficiencias. La forma en que la sociedad y los empresarios abordan el trato hacia las personas con dolor crónico ha sido el objetivo de una encuesta por PAE realizada en 2019 sobre dolor y estigma 2 ; y los resultados son, francamente, impactantes.

En los entornos familiares, el entorno en el que las personas deben esperar sentirse «seguras», los pacientes con dolor crónico informaron que se enfrentan a un trato estigmatizado. De los empresarios, la tasa es más de cuatro de cada 10. De familiares y amigos, es de más de seis de cada 10. Incluso del trato recibido por los cuidadores, tres de cada 10 pacientes informan sentirse estigmatizados.

Está claro que todas estas circunstancias pueden contribuir a problemas psicológicos como depresión, ansiedad e incluso intentos de suicidio.

Pero el estigma asociado al dolor crónico no se encuentra solo en el entorno familiar, está en todas partes. Las personas informan vivirlo por parte de los profesionales sanitarios, empresarios y compañeros de trabajo, en actividades deportivas y de ocio, en restaurantes y lugares similares, incluso en lugares públicos en general donde la interacción es anónima. Es un problema social importante, agravado por la realidad de que es invisible.

Influencia de la pandemia

En la actualidad, el mundo se enfrenta a una pandemia sin precedentes. Las personas con dolor crónico son personas normales, también sienten los efectos de las restricciones.

PAE acaba de completar una encuesta en profundidad sobre las consecuencias de la pandemia de COVID-19 en las personas con dolor crónico 3 . Los resultados aglutinados muestran la gravedad de los efectos. La calidad de vida general antes del inicio de la pandemia estaba en un promedio del 6,66 en una escala de 0 a 10. Ahora, después de un año de pandemia, esa calidad de vida ha caído a un promedio de 5,15, una disminución del 22%.

La mitad de los encuestados han informado de un aumento en la intensidad del dolor, la mitad informa de un peor sueño y dos de cada tres informaron de un peor estado de ánimo. Sin embargo, el hecho más alarmante fue que casi tres de cada 10 personas informan que no tenían a nadie con quien hablar sobre sus problemas.

Resumen

1 El mayor problema para la persona con dolor crónico es el diagnóstico rápido, certero y obtener una terapia adecuada a la medida de sus circunstancias personales.

2 Desde la perspectiva de las políticas, es imperativo que los Estados miembros de la UE adopten la definición de dolor crónico de la CIE-11 y que exista una hoja de ruta paneuropea clara sobre cómo lograrlo. Es fundamental que los investigadores puedan recuperar los datos para desarrollar opciones de intervención específicas.

3 Desde una perspectiva de prevención, es importante que se inicie una campaña pública a largo plazo para que las personas vayan a visitar a su médico antes y se pueda prevenir la «cronificación» del dolor.

4 Para la sociedad, es importante iniciar una aceptación creciente de que hay personas en la sociedad que son menos afortunadas, pero que sin embargo merecen un lugar en la sociedad sin prejuicios.

Cuando esto suceda, notaremos que los costes relacionados con el dolor crónico disminuirán, la situación económica del individuo mejorará y la sociedad en general se beneficiará.

Mariana Branco
Coordinadora de Asuntos de la UE
Pain Alliance Europe

  1. https://www.pae-eu.eu/wp-content/uploads/2017/12/PAE-Survey-on-Chronic-Pain-June-2017.pdf
  2. Encuesta PAE 2019 – short.indd (pae-eu.eu)
  3. Breve-Report-PAE-in-depth-survey-on-Covid-19-and-CP.pdf (pae-eu.eu)

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