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Puntos de la Fibromialgia ¿para qué sirven?

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síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica

El síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica o cuando la fatiga deja de ser un síntoma para convertirse en una enfermedad.

Síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica

Se entiende por fatiga la sensación de agotamiento o dificultad para realizar una actividad física o intelectual que se recupera tras un periodo de descanso. Según la intensidad y duración de la fatiga se pueden considerar distintos conceptos de fatiga. (Tabla núm.1)

La fatiga crónica es un síntoma frecuente en la práctica clínica, constituyendo hasta un 10-15% de las consultas en atención primaria. Cabe destacar que en los últimos años se ha producido un importante incremento en el número de consultas sanitarias con sintomatología evidente relacionados con el curso de infecciones por virus como el de la hepatitis B, C, de la poliomielitis y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Los asociados a enfermedades psiquiátricas primarias (depresión bipolar y depresión mayor con sintomatología psiquiátrica), los resultantes tras la administración de terapias contra el cáncer (quimioterapia y radioterapia), así como la fatiga crónica asociada al deportista de élite también denominada síndrome de sobreentrenamiento (Tabla núm. 2).

El síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica (SFC) es una entidad clínica de nueva descripción que se caracteriza por fatiga intensa de más de seis meses de evolución, que no se recupera tras el descanso, que no es debida al ejercicio y empeora con el reposo prolongado.

Se acompaña además de síntomas de predominio muscular (dolor, debilidad e intolerancia al ejercicio físico), disfunción neurocognitiva (alteración en la concentración, de la memoria inmediata y de trabajo y discapacidad para integrar nueva información), que condicionan al paciente una importante limitación funcional, tanto en las tareas de predominio físico como intelectual llegando a reducir en mas del 50% el nivel de actividad diaria previo a la aparición de la enfermedad.

A destacar como factores desencadenantes del SFC:

  • Infecciosos. (Virus herpes, bacterias intracelulares).
  • Vacunas. o Intervención quirúrgica.
  • Transfusión.
  • Traumatismos físico-psíquicos.
  • Post-parto
  • Agentes químicos.

Diagnóstico

El diagnóstico del Síndrome de Fatiga Crónica queda definido por los criterios diagnósticos establecidos por el Centro de Enfermedades de Atlanta en 1994, también llamados Criterios Internacionales de Fukuda para el síndrome de fatiga crónica (Tabla num.3). En 1988, Holmes et al., propusieron una definición con los primeros criterios diagnósticos de esta enfermedad.

Estos criterios diagnósticos fueron modificados por Fukuda. Según estos criterios el diagnóstico de síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica se basa en el cumplimiento de dos criterios mayores y en la coexistencia de al menos 4 de una serie de criterios asociados, basados predominantemente en sintomatología muscular y neuropsicológica.

El diagnóstico del síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica es fundamentalmente clínico, al cual se llega tras la incidencia en el interrogatorio sobre: la fatiga (modo de inicio, forma y tiempo de evolución), y la sintomatología asociada, así como de los posibles factores desencadenantes o perpetuantes, su relación con la actividad y el grado de limitación funcional y/o físico que ocasiona en actividad diaria del paciente y el impacto ocasionado en la calidad de vida del paciente.

Se llevara a cabo la exploración física general y las exploraciones complementarias básicas consensuadas en el estudio del síndrome tales como:

  • Radiografía de tórax
  • Ecografía abdominal
  • Analítica general ( estudio hormonal tiroideo y serologías de los virus de la hepatitis B, C y VIH)
  • Valoración psiquiatrica con informe clínico correspondiente

(Entidades como la depresión mayor bipolar y depresión mayor con síntomas psicóticos son procesos excluyentes del síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica)
En función de la clínica que presente el paciente estará indicado la realización de exploraciones de imagen y/o estudios histológicos.

Sin embargo, debe quedar claro que el diagnostico es CLINICO, al que se llega por criterios diagnósticos definidos y no como consecuencia de exclusión de otras enfermedades y procesos.
Así, se demuestra en el primer estudio epidemiológico en nuestro país (con más de 1000 pacientes diagnosticados por el síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica incluidos).

síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica

En un paciente que cumple el criterio de fatiga crónica junto con la sintomatología de sueño no reparador, intolerancia al ejercicio físico, problemas cognitivos de alteraciones en la concentración y la memoria inmediata y en los que se han excluido los grupos de fatiga crónica secundaria incluidos en tabla núm.2.

La normalidad y ausencia de alteraciones significativas en la radiografía de tórax, la ecografía abdominal, los estudios analíticos y la valoración psiquiátrica ha resultado ser una constante común y en todos casos se realizó el diagnóstico del síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica, según los criterios diagnósticos de Fukuda, lo cual, nos confirma la alta especificidad de dichos criterios diagnósticos.

Comorbilidades asociadas al SFC

La coexistencia en el síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica de otros trastornos empeora la funcionalidad, el pronóstico y por tanto, la calidad de vida.

Fenómenos Comórbidos asociados al Síndrome de Fatiga Crónica:

Fibromialgia
Síndrome Seco
Síndrome Miofacial
Trastorno Psiquiátrico
Disfunción Sexual y Familiar.
Hipersensibilidades.
Tendinopatias.
Fenómenos auto-inmunes
Riesgo vascular.
Disfunción neurovegetativa.

1. Fibromialgia

A destacar por su relevancia como proceso emergente y por la frecuente confusión a la que conlleva, tanto social como a nivel sanitario, con el SFC. La Fibromialgia (FM) un proceso primario del dolor, definido por los criterios diagnósticos establecidos por el Colegio Americano de Reumatología (ACR) en 1990. De un 50-70% de pacientes con SFC cumplen criterios de FM.

sindrome de fatiga cronica

sindrome de fatiga cronicasindrome de fatiga cronicasindrome de fatiga cronica2. Síndrome Seco

Alrededor del 70% de los pacientes con síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica, presentan un síndrome seco, que clínicamente será referido como escozor ocular, sensación de arenilla ocular y conjuntivitis de repetición, ocasionando también sequedad faríngea y traqueal, lo que da lugar a la presencia de tos crónica.

A destacar también la presencia de sequedad vaginal, que condiciona una disminución de la lubricidad vaginal, que complica las relaciones sexuales de los pacientes con síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica.

3. Síndrome Miofacial

El síndrome miofacial (SMF) suele estar presente en el 60-70% de los pacientes , definido por dolor en los tejidos blandos de etiología desconocida que engloba cuadros muy variados tales como cefalea tensional y alteraciones de la articulación temporo-mandibular, que debe ser valorado por cirugía maxilo -facial.

4. Trastorno Psiquiátrico

Lo representa la ansiedad y la depresión reactiva. El SFC, se asocia con elevada frecuencia con ansiedad generalizada, crisis de ansiedad y de pánico,

Criterios Diagnósticos Clínicos de la Fibromialgia

1. Historia de dolor generalizado durante, al menos, tres meses

2. Dolor a la presión de, al menos, 11 de los 18 puntos

(nueve pares) determinados por la ACR en un 30% de los pacientes y será importante su cuantificación a través de la escala ansiedad-depresión hospitalaria. Respecto a la depresión esta suele ser reactiva, de mal control farmacológico y psicoterapéutico y que muchas veces se considera como el proceso primario inductor de fatiga, lo que condiciona la poli medicación antidepresiva, que será de escasa utilidad. Actualización 2017 fibromialgia criterios diagnósticos

5. Disfunción Sexual

Los problemas en las relaciones sexuales y de pareja toman un papel relevante en la vida del paciente, dando lugar a emociones negativas como desilusión, tristeza, frustración, las cuales favorecen la aparición de conflictos y recriminaciones entorno a la relación de pareja. Los problemas sexuales que más preocupan a los pacientes son: Inapetencia Sexual o disminución de la libido y Disfunción orgásmica, también las dificultades asociadas a la actividad sexual como vaginitis y dispaurenia.

6. Hipersensibilidades a fármacos, alimentos y metales

Las hipersensibilidades a fármacos, alimentos y metales, constituirá un problema de gran relevancia al condicionar las actividades de la vida diaria del paciente, por las limitaciones que provocara y el difícil abordaje con tratamiento farmacológico. Las limitaciones en la dieta precisaran la monitorización por un experto en nutrición. A destacar que no existe evidencia científica de que los tests de intolerancia alimentaria, tengan validez científica y que sean aplicables en el manejo dietético del paciente.

7. Tendinopatias

Las tendinopatias resultan significativas porque, en ocasiones se les atribuye al dolor generalizado del cuadro clinico, obstaculizando la valoración y diagnostico por parte del traumatólogo y rehabilitador. Descritas por su incidencia están las tendinopatias de hombro, epicondilitis, tendinopatias en manos, síndrome del túnel carpiano, trocanteritis y fascitis plantar, junto a las afectaciones de discos intervertebrales.

8. Fenómenos Autoinmunes

A destacar la tiroiditis en un 40%, la endometriosis en un 30% y el fenómeno de Raynaud en el 45%.

9. Riesgo Vascular

A tener en cuenta la presencia de hipercolesterolemia en mas del 70%, hipertrigliceridemia en el 40% y desarrollo de Diabetes Mellitus en aproximadamente un 30% (por asociación al desarrollo de resistencia periférica a la insulina y sobrepeso).

10. Disfunción neurovegetativa

La disfunción neurovegetativa, es uno de los fenómenos comórbidos mas relevantes en el SFC, en forma de (mareos, lipotimias, sincopes, alteraciones en el ritmo intestinal, vesical y sudoración entre otros), por su incidencia prácticamente general. Para su estudio se aplican diversas pruebas diagnósticas de obtención de la variabilidad de la frecuencia cardíaca en la mesa basculante, como exploración mas novedosa.

Estratificación de la Fatiga Crónica

La valoración cuantitativa y cualitativa de la nueva situación de salud y el impacto que provoca en la calidad de vida del paciente resultara relevante para la estratificación del síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica, así como, para determinar el pronóstico, planificación y enfoque terapéutico a seguir.

El grado de limitación funcional, tanto física como intelectual que condiciona dicha entidad se determinará con la aplicación de cuestionarios y escalas validados que engloban los diferentes problemas de la nueva situación de salud:

  • La escala de impacto de la fatiga
  • La escala de intensidad de la fatiga.
  • Cuestionarios de calidad de vida, tales como el SF-36
  • Cuestionarios que valoran la actividad diaria con un Actímetro
  • Escala analógica visual (EVA) y McGuill para dolor generalizado.
  • SCL-90R para valorar la disfunción cognitiva.

Para la valoración de disfunción del sueño, es útil el cuestionario de indice de calidad del sueño de Pittsburg y los estudios polisomnográficos, donde se constata la incidencia de apneas y la desestructuración del patrón del sueño, entre otros hallazgos.

El uso de baterías neuropsicológicas y la aplicación de técnicas de neuroimagen, tales como el SPECT cerebral basal y el estimulado, para delimitar el nivel de daño corporal y la limitación en las funciones intelectuales, tendrá una gran repercusión en la valoración de la incapacidad e invalidez del paciente con síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica.

En la valoración de la limitación funcional en las actividades de predominio físico, son de especial relevancia los estudios ergométricos, con la determinación de la carga, frecuencia cardíaca y consumo de oxigeno máximos durante la prueba ergomérica.

La estratificación de la limitación funcional física, nos permitirá valorar la limitación de las funciones de predominio físico, que tendrá una gran repercusión en el diseño de los programas individuales de ejercicio físico programado y en la valoración de las incapacidades.

Evolución y Pronóstico

En el momento actual, el SFC es una entidad clínica de curso crónico en el más del 75% de los casos. Es una causa reconocida de incapacidad laboral absoluta y de gran invalidez.
Se consideran factores de mal pronóstico:

o Tiempo de evolución, debut en la edad adulta, presencia de síntomas físicos predominantes (dolor, artralgias…) y los fenómenos comorbidos.
o La alta puntuación en las escalas de fatiga, ansiedad, depresión y bajas puntuaciones en los cuestionarios de calidad de vida y Karnofsky.
o Altos grados de disfunción cognitiva.
o Bajos porcentajes en los parámetros de las pruebas ergométricas que condicionan una evolución a la cronicidad y con altos niveles de minusvalía e invalidez funcional significativa.

Tratamiento del SFC

Debido a la complejidad en la sintomatología y la ausencia de tratamiento farmacológico específico del SFC en la actualidad, el mejor régimen terapéutico será el que garantice un manejo multidisciplinar y el que proporcione la individualización del tratamiento.
El equipo multidisciplinar estará formado por especialistas en medicina interna, reumatología, atención primaria, psicólogos clínicos, psiquiatras, diplomados en enfermería, fisioterapeutas y trabajadores sociales entre otros.

La actuación del equipo multidisciplinar proporcionara resultados de mejora en calidad de vida, al ofrecer continuidad e interacción entre los diferentes programas de educación y promoción de la salud. Las intervenciones a nivel de la atención sanitaria, sociosanitaria y social conllevará a una mejoría en la calidad de vida del paciente afecto del SFC.
Mención especial merecen las diferentes ínterconsultas y derivaciones posibles: clínica del dolor, unidades de cefalea, sueño, arritmias y obesidad, así como las derivadas de procesos comorbidos.

Recomendaciones generales

1. Patrón de vida ordenado

• Pactar con la enfermedad y adaptación a la nueva situación
• Incremento lentamente progresivo de las actividades diarias, evitando el descanso excesivo y el aislamiento social
• No se han de aprovechar los días que uno se encuentra mejor para realizar sobreesfuerzos.
• Reorganizar y modificar expectativas previas, comprometerse con el futuro y no anclarse en el pasado
• Evitar el sentimiento de frustración/culpabilidad
• Evaluar cada nuevo síntoma o deterioro funcional

2. Balance dietético y nutricional adecuado en el síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica

Hay que hacer una dieta equilibrada, es decir, una dieta variada, agradable y suficiente en nutrientes, calorías y agua. Una dieta variada es aquella combinada de tal manera que nos aporta todos los nutrientes, proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales, en sus dosis necesarias.

Para conseguir este aporte de nutrientes, hay que hacer las cinco comidas al día sin saltarse ninguna. Desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. Y todas ellas han de constar de proteína; Carne, embutido, pescado, huevos o lácteos.

La comida y la cena tiene que aportar la proteína, el hidrato de carbono; Pan, pasta, arroz, patata, legumbres. Mas la verdura o ensalada. Y el postre.
Hay que comer todos los días verdura y ensalada. Si en la comida comemos verdura, en la cena ensalada o viceversa. Cuando comemos ensalada el postre es preferible que sea un yogur.

Y cuando comamos la verdura el postre una fruta.

Para asegurarnos el aporte de la vitamina C como antioxidante, comer legumbres tres o cuatro veces por semana. El pescado como fuente de proteínas y aceites Omega-3 debe estar presente cuatro veces por semana, uno preferible marisco, gambas, sepia, calamares, mejillones, por su alto contenido en vitaminas y minerales. Dos veces por semana debemos incluir el huevo como fuente de proteína y beta carotenos.

Manteniendo unas normas alimentarias básicas; Respetar los horarios de comer, Comer despacio. Masticar bien antes de tragar. Beber 1,5 a 2 litros de agua al día. Comer 1 o 2 yogures desnatados al día. Reducir los hidratos de carbono de absorción rápida: azúcar, dulces, refrescos con azúcar, zumos industriales. Reducir las grasas: embutido como, mortadela, paté, chorizo, panceta, mantequillas, margarinas, natas, mayonesa, galletas, bollería…

Y tomar antioxidante, fruta y verdura cruda y/o de colores naranjas rojizos, aceite de oliva y cítricos.

3. Control de la sintomatología

a. Dolor

Para mitigar el dolor se incluye el aprendizaje de técnicas que a menudo requieren la ayuda de profesionales de la salud; tales como, medidas de relajación muscular, alternar periodos de actividad con periodos de descanso, ejercicios de respiración, las cuales pueden ayudar a controlar sentimientos de ira, tristeza y pánico que pueden abrumar a aquellos que viven con dolor y fatiga continuos.

• Fármacos para disminuir el dolor, al inicio con dosis bajas con revisión progresiva y favoreciendo la adherencia farmacológica.
• Tratamiento local sobre puntos dolorosos: aplicación de calor, frío
• Programas de ejercicios para mejorar la capacidad cardiovascular. Técnicas de relajación para aliviar la tensión muscular y la ansiedad.
• Programas educativos que ayuden a comprender y controlar el dolor (terapia cognitivo conductual).
• Acupuntura. Con la que se ha demostrado evidencia científica.

b. Sintomatología neurovegetativa:

Evitar los cambios posturales bruscos y posiciones extremas de la cabeza.
Evitar las temperaturas extremas sobretodo el calor excesivo
Ingesta de sal (si no ha hipertensión concomitante)c.

Disfunción neurocognitiva

• Como en el ejercicio físico, es importante evitar el sobreesfuerzo mental.
• Rehabilitación cognitiva con ejercicio mental gradual e individualizado
• Actividades lúdicas sencillas que no comporten gran esfuerzo ni interacciones cerebrales( ver TV, escuchar música, manualidades)
• Realizar tareas sencillas como puzzles de piezas grandes y los 7 errores. No se recomienda hacer sudokus (o al menos los de más complejidad) porque requiere de un sobreuso de la memoria inmediata operativa.
• Aumento progresivo de la complejidad de las tareas.
• Leer: libros de poca complejidad, letras grandes y gran espaciado interlinea, con ilustraciones.

d. Sintomatología del Síndrome Seco

Xerostomía.

o Controles periódicos con odontólogo para evitar complicaciones infecciosas.
o Hidratación abundante (beber un mínimo de 1.500cc de agua/día).Masajear glándula parótidas antes de las comidas, chupar huesos de frutas, caramelos sin azúcar, chicles de xilitol.
o Cuidados bucales: higiene correcta, cepillos de cerdas suaves.
o Medidas ambientales: cuidado con calefacciones, aires acondicionados, fomentar uso de humidificadores. Xeroftalmia.
o Uso de lágrimas artificiales, compresas calientes, masajear glándula. lacrimal, parpadeo forzado, lubricantes nocturnos.
o Protección a luz con gafas de sol.

Sequedad vaginal

o Minuciosa higiene íntima y uso de pomadas vaginales.

Síndrome de hipersensibilidad

La extracción de agentes metálicos inductores de hipersensibilidad mejora los síntomas de la mayoría de los pacientes:
Rellenos dentales con amalgamas, implantes y puentes dentales, tatuajes, piercings, prótesis metálicas, placas o tornillos de operaciones de traumatología
Anotar vivencias propias (observar si la exposición a determinados productos o factores ambientales empeoran nuestro estado de fatiga)
Acondicionamiento del hogar: ventilación, evitar el contacto directo con productos de limpieza, barnices…

4. Regulación del sueño

Ayudaremos a desarrollar habilidades para el autocontrol del insomnio y a recuperar el control del sueño.
Mejorar la percepción de la calidad del sueño contribuye a mejorar la sintomatología y la calidad funcional de los pacientes afectados por el SFC.
Establecer un horario de sueño regular, acostándose y levantándose siempre a la misma hora (manteniendo esta rutina incluso fines de semana y vacaciones).
Evitar las siestas, y si se hacen que no sobrepasen los 20 minutos

Antes de dormir prohibido:
 café, cítricos, tabaco, alcohol, ejercicio energético
 resolver problemas familiares, económicos y laborales

La cama solo para dormir y/o relaciones sexuales (no leer, trabajar ni ver TV). Una permanencia larga en la cama da lugar a sueño fragmentado y de mala calidad.

Cena ligera 2 o 3 horas antes de irse a la cama.
Evitar comidas copiosas que produzcan digestiones pesadas que pueden interferir en el sueño
No beber líquidos justo antes de acostarse, provocan despertarse para orinar
Ducharse o bañarse entre una hora y media y dos horas antes de acostarse, lo que ayuda a relajarse.
Habitación bien ventilada, fresca y libre de ruidos.
No mirar el reloj. Mirarlo provoca obsesión que puede dificultar el inicio del sueño.(Evitar referencias temporales)
Si en 15-20 minutos no consigue conciliar el sueño, salga del dormitorio, vaya a otra habitación permanezca lo más relajado posible, hasta que la somnolencia vuelva aparecer.
No tomar hipnóticos ni sedantes sin prescripción médica.

5. Evitar factores estresantes

Sobretodo los que se relacionan con un empeoramiento de la sintomatología:
• Es de gran utilidad anotar las propias vivencias que empeoran la fatiga.
• Factores estresantes más frecuentes: infecciones virales, cambios en el horario de dormir, exposición a temperaturas extremas, sobreesfuerzo físico o mental, sobrecarga de estímulos sensoriales y la información excesiva.

6. Actividad y ejercicio físico

Ha quedado demostrada la eficacia de que la realización habitual de ejercicio físico aeróbico mejora considerablemente el control de los síntomas de los pacientes con síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica.

Ciertos programas aeróbicos proporcionan bienestar, mayor resistencia, una disminución del dolor y mejora en la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria, la calidad de vida y el impacto del síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica en la vida del paciente.
La disminución de la actividad física a la que se ve obligado el paciente debido a la fatiga crónica provoca un desequilibrio entre reposo y actividad que puede incrementar la sensación de fatiga. Por tanto se recomienda un abordaje individualizado, estructurado y supervisado por un fisioterapeuta que:

• Incremente la capacidad física, fuerza, resistencia para poder reanudar de forma gradual actividades previamente evitadas
• Incrementar gradual pero progresivamente las actividades aeróbicas como pasear, bicicleta estática o en llano
• Realizar ejercicios sencillos que no requieran gran concentración por parte del paciente ya que una fatiga psíquica conlleva a una física y al revés.
• Controles periódicos para evaluar la evolución y ver si son necesarias modificaciones en el programa.

7. Terapia Cognitivo-Conductual

Su hipótesis de trabajo consiste en que los patrones de pensamiento, llamados distorsiones cognitivas, tiene efectos adversos sobre las emociones y la conducta, y que, su reestructuración, por medio de intervenciones psicoeducativas y práctica continua, puede mejorar el estado del paciente.
Los pensamientos se consideran la causa de las emociones, y no a la inversa.

La TCC consiste en:

a) Identificar los pensamientos irracionales que nos hacen sufrir y,
b) Identificar que es irracional en ellos, mediante un trabajo de autoanalisis por parte del paciente, que el terapeuta debe promover y supervisar.
Cuando los pensamientos irracionales (falsos o incorrectos) son detectados se pasa a la fase de modificación, eje central de la terapia, que consiste en un esfuerzo para rechazar los pensamientos distorsionados y reemplazarlos por pensamientos más ajustables a la realidad y a la lógica.

Autor: Dr. José Alegre Martin. Coordinador de la Unidad del SFC. Hospital Universitario Vall d´Hebrón de Barcelona.
Agradecimientos
Sra. Rosa Badia. Diplomada en Enfermeria del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Vall d´Hebron de Barcelona.
Sra. Anabela Martin. Diplomada en Nutrición Humana de la Unidad del SFC.
Hospital Universitario Vall d´Hebrón de Barcelona.
Por su ayuda en la confección de este documento

Actualidad a 2017

Novedades en Investigación se encuentran alteraciones de la energía a nivel celular en Cellular bioenergetics is impaired in patients with chronic fatigue syndrome

La dificultad en el diagnóstico, el tratamiento que NO se proporciona a los pacientes ha dado lugar a la plataforma #MEACTION

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Los misterios de la fibromialgia

La demora en el diagnóstico , la complejidad en los tratamientos personalizados son el gran halo de los misterios de la fibromialgia, el porque a unos enfermos les funcionan unas series de pautas clinicas y otros no reponde.

Y puede que con el diagnóstico te encuentres con muchos más misterios de la fibromialgia este articulo te ayudará a comprender de forma rápida que con el diagnóstico no llega la solución, que empieza un nuevo camino de ensayo/error para mantener el control de la enfermedad.

Redacción Fibromialgia noticias

Descubrir los misterios de la fibromialgia

PREGUNTA: Hasta hace poco, a uno de mis enfermos con fibromialgia se le omitió el diagnóstico de esta enfermedad varias veces. ¿Por qué es tan difícil de diagnosticar?

RESPUESTA: La fibromialgia –dolor en el tejido fibroso– no es una enfermedad nueva. Pero con frecuencia se confunde con otras patologías que causan síntomas similares, como la artritis reumatoidea, el síndrome de fatiga crónica, el hipotiroidismo, o la arteritis de células gigantes.

La causa y el tratamiento curativo aún siguen siendo un misterio.

Muchas personas sufren fibromialgia; afecta con mayor frecuencia a las mujeres. La edad de aparición se sitúa habitualmente entre los 29 y los 37 años, aunque puede aparecer en cualquier edad.

Puesto que la fibromialgia no puede confirmarse mediante pruebas diagnósticas, el diagnóstico se basa en los antecedentes del paciente y el descarte de otras enfermedades, incluidos el hipotiroidismo, los síndromes reumatológicos y las miopatías secundarias a determinados medicamentos (como las estatinas).

Los criterios diagnósticos de fibromialgia según el American College of Rheumatoloy son: (todos estos criterios diagnosticos fueron cambiados en el 2010 por el mismo colegio americano de reumatologia se puede comprobar en Nuevos criterios diagnósticos fibromialgia 2010 , actualización a 2017)

los misterios de la fibromialgia

• Dolor bilateral, en la parte superior e inferior del cuerpo, y en la espalda, que persiste durante 3 meses o más.

• Dolor a la palpación en al menos 11 de los 18 “puntos sensibles” (Véase el cuadro Los 18 puntos de la fibromialgia).

El paciente también puede aquejar los siguientes síntomas o estados: rigidez agravada por la inactividad, inflamación de tejidos blandos, espasmos musculares o nódulos palpables en los músculos afectados, cambios de humor y depresión, trastornos de memoria o de concentración, parestesias, síndrome seudohiperglucémico, síndrome del colon o la vejiga irritable, migrañas, fatiga crónica, trastornos del sueño, dismenorrea, pérdida de equilibrio y sensibilidad ambiental.

¿Cómo se puede explicar la sintomatologia?

Las explicaciones fisiológicas posibles para la sintomatología de la fibromialgia incluyen alteraciones de la microcirculación en el tejido muscular; un trastorno del sueño profundo reparador que causa una disminución de las concentraciones de serotonina y triptófano; aumento de la percepción dolorosa debido a un incremento de la sustancia P, el neuropéptido que transporta las señales dolorosas; traumatismos, genética y depresión.

Puesto que los síntomas de fibromialgia cambian con el tiempo, el plan terapéutico debe individualizarse y revisarse en relación con los cambios en el estado del enfermo.

Los objetivos del tratamiento se centran el abordaje del dolor y el restablecimiento del patrón de sueño.

Necesidad de restablecer sueño y disminuir dolor

Con un antidepresivo tricíclico (como la amitriptilina) a dosis bajas por la noche, o un inhibidor de la recaptación de la serotonina por la mañana y un antidepresivo tricíclico por la noche, puede aumentarse el sueño profundo. El zolpidem y el aprazolam pueden emplearse, a corto plazo, como somníferos.

Los relajantes musculares pueden contribuir a reducir los espasmos musculares y a controlar el dolor.

El médico puede prescribir también antiinflamatorios no esteroideos, como el celecoxib y el rofecoxib, para eliminar las molestias musculares. La inyección de anestésicos locales o corticoides en los puntos de sensibilidad son útiles en determinados pacientes.

El tratamiento crónico con opiáceos debería reservarse como última opción para aquellos pacientes con dolor moderado o agudo que no responde a otros tratamientos.

Estimular al paciente

Estimule al paciente a probar otras terapias que han sido efectivas en otros pacientes.

Por ejemplo, la realización de ejercicios en el agua es extremadamente beneficiosa para las articulaciones. Los masajes pueden reducir las molestias y el dolor muscular, y los ejercicios de estiramiento pueden contribuir a mejorar las articulaciones inactivas.

Algunos pacientes combinan la acupuntura con otros tratamientos para el control del dolor. La terapia cognitiva y la psicoterapia pueden ayudar al paciente a afrontar el dolor y los cambios que debe incorporar en su vida.

Al guiar al paciente en las opciones de tratamiento y proporcionarle apoyo, le está facilitando la convivencia con la fibromialgia

Escrito por AMY WISNIEWSKI, RN
Amy Wisniewski es responsable de calidad asistencial en el Lehigh Valley Hospital-Muhlenberg en Bethlehem, Pa

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Fibromialgia sintomas iniciales

Has llegado hasta aquí queriendo saber de fibromialgia sintomas iniciales. Existe un Sintoma que te llevará a pedir ayuda médica es el dolor continuo que siente desde hace meses y no encuentra alivio puede que también vaya a compañado por una fátiga extrema.

Este articulo te desvela además de Fibromialgia sintomas iniciales otros síntomas que posteriormente o a la vez puedas sentir.

Traducción | Fibromialgianoticias.com

La fibromialgia es una enfermedad común que produce dolor y fatiga en los músculos, las articulaciones, los ligamentos y los tendones. La fibromialgia afecta aproximadamente de 3 a 6 millones de estadounidenses.

La fibromialgia tiene una cantidad de síntomas y sus causas no son bien entendidas.

Este sumario le informará sobre la fibromialgia, diagnóstico y tratamiento. También, hemos incluido sugerencias para vivir una vida plena a pesar de la presencia de fibromialgia.

fibromialgia sintomas iniciales

Fibromialgia

El síndrome de fibromialgia es un desorden común y crónico caracterizado por dolor muscular extendido, fatiga y múltiples puntos neurálgicos. La palabra fibromialgia viene del término latino para tejido fibroso (fibro) y los términos griegos para músculo (mio) y dolor (algia). Los puntos neurálgicos son lugares específicos del cuerpo –en el cuello, los hombros, la espalda, la cadera y las extremidades superiores e inferiores—en los que las personas que padecen fibromialgia pueden sentir dolor como respuesta a una presión ligera.

La fibromialgia puede producir dolor y fatiga severos y puede interferir en la habilidad de una persona para llevar a cabo actividades diarias.

La fibromialgia es una condición crónica, lo cual significa que es continua. A pesar de que el dolor, la fatiga y otros síntomas pueden empeorar con el tiempo, no hay daño ni inflamación evidentes en los músculos o en los órganos internos. La fibromialgia no es mortal.

La fibromialgia es común entre las personas que tienen entre 35 y 55 años de edad. Casi 80 por ciento de las personas afectadas son mujeres.

Síntomas

Los síntomas más comunes de la fibromialgia son dolor en todo el cuerpo y una sensación de fatiga. Los músculos que por lo general se ven más afectados son los de los hombros, los glúteos, el cuello y la espalda baja. El dolor en dichas áreas parece tener origen en puntos neurálgicos específicos. Puntos neurálgicos de la fibromialgia

El dolor producido por la fibromialgia puede empeorarse a causa de factores como el estrés, cambios de clima, sonidos fuertes y ansiedad. Hasta el 90 por ciento de las personas que tienen fibromialgia se sienten cansados todo el tiempo.

Muchos pacientes experimentan otros síntomas que pueden ser leves o severos y que pueden aparecer y desaparecer.

Estos síntomas incluyen:

• desarreglos del sueño
• rigidez en la mañana
• dolores de cabeza
• síndrome de intestino irritable. El síndrome de intestino irritable incluye problemas digestivos tales como dificultar para tragar, acidez estomacal, gas, dolor abdominal, diarrea y estreñimiento
• períodos menstruales dolorosos
• adormecimiento u hormigueo en las extremidades
• síndrome de piernas sin reposo
• sensibilidad térmica
• problemas cognitivos y de memoria (algunas veces conocidos como ‘Fibroniebla’)
• y una variedad de otros síntomas

Los pacientes con fibromialgia pueden tener problemas para dormir. Esto puede aumentar la fatiga.

Los dolores de cabeza y de mandíbula son comunes, al igual que la sequedad en los ojos o dificultad para enfocar objetos cercanos. Muchos pacientes con fibromialgia son muy sensibles a olores, luces brillantes, ruidos fuertes, comidas, cambios de clima y medicamentos.

El entumecimiento u hormigueo en ciertas partes del cuerpo como las piernas o los pies también es un síntoma común de la fibromialgia. Algunos pacientes tienen problemas urinarios, tales como micción frecuente, deseo muy fuerte de orinar o dolor en la vejiga. Las mujeres que padecen fibromialgia suelen tener dolor pélvico, períodos menstruales dolorosos o relaciones sexuales que provocan dolor.

Los mareos también son comunes en las personas con fibromialgia. Es común que las personas con fibromialgia experimenten depresión, ansiedad o desequilibrio químico debido al dolor y a la fatiga que los afecta constantemente.

Causas

Las causas de la fibromialgia no son bien entendidas. Los médicos creen que puede haber varias causas, como por ejemplo, los cambios químicos en el cerebro. Algunos científicos han descubierto niveles elevados de ciertos compuestos químicos en el fluido espinal de los pacientes con fibromialgia. Otros compuestos químicos, como la serotonina, presentan niveles bajos en pacientes con esta condición.

¡Algunos científicos creen que los problemas para dormir son una causa y no un síntoma de fibromialgia! Pacientes con fibromialgia carecen de una de las fases del sueño llamada no MOR o sueño “sin movimiento ocular rápido”, que es muy importante para recuperar la energía

Los científicos también creen que la fibromialgia puede ser causada por estrés, infecciones o heridas.

La fibromialgia también se presenta comúnmente en pacientes que tienen otras enfermedades tales como artritis reumatoidea y lupus. Se están realizando estudios para tratar de determinar si hay una base genética para la enfermedad, ya que tiende a ser un mal de familia.

Diagnóstico

Los síntomas de la fibromialgia son similares a los de otras enfermedades que afectan los músculos, articulaciones y glándulas. La fibromialgia se diagnostica sólo después de que se elimina la posibilidad de otras enfermedades con síntomas similares. Primero, se hace un historial médico del paciente y un examen físico completo.

Para verificar que los pacientes no tengan desequilibrios hormonales, enfermedades musculares, nerviosas, de las articulaciones o de los huesos, ni infecciones o cáncer, se hacen análisis de sangre y radiológicos, tales como rayos X. Para revisar los músculos y los nervios, se puede hacer un análisis eléctrico conocido como EMG o electromiografía y NCV o conducción de velocidad nerviosa.

En la actualidad, no hay exámenes de laboratorio que puedan diagnosticar la fibromialgia; los exámenes de laboratorio son inefectivos para revelar una causa fisiológica del dolor.

Desafortunadamente, ya que no existe un examen objetivo para la fibromialgia que se haya aceptado de forma generalizada, algunos médicos pueden concluir que el dolor de un paciente no es real o pueden decirle al paciente que no hay mucho que puedan hacer al respecto. Sin embargo, un médico familiarizado con la fibromialgia puede hacer un diagnóstico basado en dos criterios establecidos por la Academia Americana de Reumatología (ACR, por sus siglas en inglés):

Una historia de dolor extendido por un lapso mayor a tres meses y la presencia de puntos neurálgicos. Se considera que un dolor es extendido cuando afecta todos los cuatro cuadrantes del cuerpo; esto es, para que se le diagnostique fibromialgia usted debe sentir dolor tanto en la parte derecha de su cuerpo como en la izquierda, así como arriba y abajo de la cintura.

La ACR ha designado también 18 lugares del cuerpo como posibles puntos neurálgicos. Para un diagnóstico de fibromialgia, una persona debe tener 11 o más puntos neurálgicos.

Uno de estos lugares predesignados se considera un punto neurálgico sólo si la persona siente dolor bajo la aplicación de 4 kilogramos de presión en el sitio. Las personas que sufren de fibromialgia ciertamente pueden sentir dolor en otros lugares también, pero esos 18 posibles lugares estándar en el cuerpo son los criterios usados para la clasificación.

Tratamiento

Hoy en día todavía no existe cura para la fibromialgia. El tratamiento consiste en manejar los síntomas mediante medicamentos y una mejora general de la salud. La medicina alternativa también puede ser de ayuda para algunos pacientes.

El tratamiento de la fibromialgia con frecuencia requiere un trabajo en equipo, con su médico, un terapeuta físico, posiblemente otros profesionales en salud y aún más importante, usted mismo; todos desempeñando un papel activo.

Puede ser difícil reunir este equipo y es posible que no sea fácil para usted encontrar los profesionales adecuados para su tratamiento. Sin embargo, cuando lo logre, la habilidad combinada de estos diversos profesionales puede ayudarlo a mejorar su calidad de vida. La Administración de drogas y alimentos (FDA por sus siglas en inglés) ha aprobado el medicamento Lyrica (pregabalina) para el tratamiento de fibromialgia.

Lyrica ha sido usada en el pasado para aliviar las condiciones dolorosas que pueden experimentar los pacientes de diabetes y herpes zóster. No se conoce la razón por la cual Lyrica es efectiva en estos casos.

A continuación se presentan algunas de las categorías de medicamentos más usados para tratar la fibromialgia:

Analgésicos. Los analgésicos son medicamentos contra el dolor. Varían entre unos que se venden sin fórmula médica, como el acetaminofén (Tylenol®) y aquellos con receta, tales como el tramadol (Ultram®) e incluso preparaciones narcóticas más fuertes.

Para un subgrupo de personas con fibromialgia, se formulan medicamentos narcóticos para el dolor muscular severo.

Sin embargo, no hay evidencia contundente que demuestre que los narcóticos realmente funcionan para tratar el dolor crónico de la fibromialgia y la mayoría de los médicos duda en recetarlos para uso a largo plazo por el riesgo de que la persona que los tome se vuelva física o psicológicamente dependiente de ellos.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroidales (NSAIDs, por sus siglas en inglés).

Como su nombre lo indica, los medicamentos antiinflamatorios no esteroidales, incluyendo la aspirina, el ibuprofeno (Advil®, Motrin®) y el sodio naproxen (Anaprox, Aleve) se usan para tratar la inflamación. Aunque la inflamación no es un síntoma de la fibromialgia, los medicamentos antiinflamatorios no esteroidales también alivian el dolor. Ellos actúan inhibiendo sustancias del cuerpo llamadas prostaglandinas, las cuales juegan un papel en el dolor y la inflamación.

Estos medicamentos, algunos de los cuales están disponibles sin receta médica, pueden ayudar a aliviar los dolores musculares de la fibromialgia. Es posible que también alivien los cólicos menstruales y los dolores de cabeza asociados con frecuencia a la fibromialgia. No obstante, deben usarse bajo la supervisión de su médico, especialmente porque resultados recientes han presentado una relación entre el uso a largo plazo de antiinflamatorios no esteroidales y un riesgo en el aumento de embolias cerebrales e infartos.

Medicamentos antidepresivos.

Los antidepresivos corrigen los desbalances químicos del cerebro y la médula espinal con el fin de suspender el dolor y restaurar los patrones normales del sueño.

La dosis de antidepresivos usada para aliviar el dolor provocado por la fibromialgia suele ser más pequeña que la dosis que se toma para la depresión. Las benzodiazepinas ayudan a personas con fibromialgia relajando los músculos tensos y dolorosos y estabilizando las ondas cerebrales erráticas que pueden interferir con el sueño profundo.

Las benzodiazepinas pueden también aliviar los síntomas del síndrome de piernas sin reposo, el cual es común entre personas que padecen de fibromialgia. Este síndrome se caracteriza por sensaciones incómodas en las piernas, así como tics nerviosos, particularmente durante la noche.

Debido a la predisposición a la adicción, por lo general los médicos formulan benzodiazepinas sólo a aquellas personas que no han respondido a otras terapias. Las benzodiazepinas incluyen el clonazepam (Klonopin®) y el diazepam (Valium®).

Las personas que padecen de fibromialgia pueden beneficiarse también de una combinación de terapia física y ocupacional, del aprendizaje del manejo del dolor y de técnicas para hacerle frente a la enfermedad, así como para equilibrar adecuadamente la actividad y el descanso.

Muchas personas que padecen fibromialgia muestran también diversos grados de éxito con terapias complementarias y alternativas, incluyendo masajes (tales como los métodos Pilates y Feldenkrais), tratamientos quiroprácticos, acupuntura y varios suplementos dietéticos y herbales para los diferentes síntomas de la fibromialgia.

Aunque algunos de estos suplementos aún siguen bajo estudio para el tratamiento de la fibromialgia, hay poca evidencia acerca de su efectividad. Si usted está usando o le gustaría probar una terapia complementaria o alternativa debe consultar primero con su médico, quien posiblemente sepa más acerca de la efectividad de la terapia. Su médico también le informará si es seguro probarla en combinación con sus medicamentos.

Autocuidado

Los pacientes con fibromialgia sufren fatiga crónica que produce estrés y cambios en los patrones del sueño. Ayudar a los pacientes a aprender a vivir vidas plenas es crítico para reducir el estrés, recuperar los patrones normales del sueño, aumentar la energía y aliviar el dolor.

Para vivir plenamente a pesar de la fibromialgia, es necesario reducir el estrés, dormir bien, hacer ejercicio regularmente, comer saludablemente y controlar los síntomas. Reduzca el estrés. Evite las situaciones que le causen estrés. Tome tiempo para relajarse. Practique ejercicios de relajación como técnicas de respiración, visualización guiada y meditación. Duerma bien. Acuéstese temprano. Evite la cafeína, particularmente antes de dormir. Consiga un colchón cómodo y evite las bebidas alcohólicas.

Haga ejercicio regularmente. Estírese cuando se despierte. Hacer ejercicios aeróbicos de bajo impacto, como por ejemplo, caminar, nadar y hacer bicicleta estática puede ser de mucha ayuda. Haga ejercicio por lo menos media hora 3 veces por semana.

Las primeras veces que usted haga ejercicio, puede que sienta un poco de dolor. Con el tiempo, el dolor se aliviará.

Coma de manera saludable. Evite la cafeína, las bebidas alcohólicas y los caramelos. Tome vitaminas bajo la supervisión de su médico o coma cereales ricos en vitaminas.

Mantenga una dieta variada.

Si usted fuma, ¡deje de hacerlo! Controle sus síntomas. Trate los síntomas en cuanto aparezcan. Por ejemplo, si usted siente que tiene los ojos secos, use gotas para humedecerlos. Están disponibles sin receta médica.

La terapia de masaje consiste en mover los músculos y tejido subyacente con las manos. Existen varios tipos de masajes, entre los que se encuentran el masaje sueco, de tejido profundo y Shiatsu.

La terapia de masaje tiene como objetivo aumentar la circulación de la sangre, relajar los músculos tensos, alinear músculos y articulaciones que están desalineados y aumentar el flujo de nutrientes.

El masaje ayuda a aliviar el estrés y la ansiedad y no se recomienda si el paciente tiene heridas abiertas o problemas circulatorios como coágulos. Dígitopuntura. En la dígitopuntura, el terapeuta aplica presión con los dedos en ciertos puntos del cuerpo.

La meta de la dígitopuntura es restablecer el flujo de energía en las vías invisibles que se encuentran debajo de la piel. La dígitopuntura se basa en la idea de que las enfermedades se presentan cuando se interrumpe el flujo de sangre por estas vías.

Acupuntura.

La acupuntura es como la dígitopuntura y se basa en las mismas ideas. Sin embargo, en vez de aplicar presión, el terapeuta inserta agujas muy finas en ciertos puntos del cuerpo para restablecer el flujo de energía.

La terapia de puntos desencadenantes. En la terapia de puntos desencadenantes, el terapeuta aplica presión sostenida a puntos de presión específicos, que son aquellos donde se inicia el dolor muscular.

El cuidado quiropráctico.

La meta del cuidado quiropráctico es realinear las vértebras de la columna vertebral. Un quiropráctico estira las vértebras para aliviar la presión en los nervios y permitir que el cuerpo sane por sí solo. Esto se basa en la idea de que las vértebras mal alineadas causan ciertas enfermedades.

Resumen

La fibromialgia es una condición común que causa dolor y fatiga en los músculos, articulaciones, ligamentos y tendones.

No existe cura para la fibromialgia.

El tratamiento consiste en controlar los síntomas con medicamentos y mejorar la salud en general. La medicina complementaria puede ser beneficiosa para muchos pacientes.

Dado que la fibromialgia no tiene síntomas visibles, se suele diagnosticar equivocadamente. Es importante ayudar a los pacientes y a sus amigos a entender esta enfermedad para que el tratamiento sea más fácil. Las técnicas para reducir estrés, ejercicios y medicamentos ayudan a pacientes con fibromialgia a controlar el dolor y vivir sus vidas.

X-plain (tutorial interactivo en Inglés)

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Clasificación síndrome de fatiga crónica

Tipología clínica del síndrome de fatiga crónica: hipótesis clasificatoria

El síndrome de fatiga crónica puro (SFCp) es una enfermedad crónica grave compleja e incapacitante de causa no aclarada, excluyendo el SFC secundario (SFCs) a otros trastornos médicos.

Se caracteriza por una fatiga intensa, además de otros síntomas cognitivos, autonómicos, neuroendocrinos, inmunoalérgicos y musculoesqueléticos, de nueva aparición inexplicable clínicamente (persistente o recurrente) de al menos 6 meses de duración, que no remite de manera significativa tras el reposo y que empeora con la actividad física o mental con una muy lenta recuperación y reducción de > 50% de las actividades de la vida diaria realizadas previamente por el paciente1-4.

Clasificación síndrome de fatiga crónica

Se diagnostica según los criterios de Fukuda de 19941, el documento canadiense de consenso 2003 o, más recientemente, los criterios de consenso internacional 2011; con la denominación de encefalomielitis miálgica que ofrecen revisión sobre la fisiopatología, sintomatología y tratamiento3. Laprevalencia se estima entre 0,5 y 2,5% de la población general .
A pesar de ser una enfermedad reconocida por la OMS desde 1989, clasificada con el código G93.3 de la CIE-105,6, y la evidencia acumulada desde distintos campos durante las últimas 2 décadas,es posible que el SFCp siga siendo aún el gran desconocido para muchos de los profesionales sanitarios.

Clasificación síndrome de fatiga crónica

Debido a la gran heterogeneidad en su expresión clínica y a la falta de instrumentos estandarizados para ordenar los distintos síntomas (según la mayor o menor preponderancia) y presentaciones clínicas (distinción entre SFCp, SFCs y FC idiopática); proponemos una clasificación: clusters i, ii, iiia, iiib y iiic, que subagrupa las principales condiciones clínicas en una serie consecutiva de 199 pacientes (tabla 1), atendidos en el periodo entre junio de 2010 y febrero de 2013, en la Unidad Hospitalaria Especializada de Fatiga Crónica del Camp de Tarragona del Hospital Universitario Joan XXIII.El 84% de los pacientes (n = 167) fueron del sexo femenino (5:1).

La media de edad al inicio de los síntomas fue de 41,5 años (mínima 9 y máxima 76). El inicio de los síntomas fue insidioso en el 72,8% de los pacientes y el curso evolutivo fue progresivo en el 71,3%. En el momento de la entrevista el 51,7% (n = 103) estaban inactivos laboralmente (65 pacientes por baja laboral y 38 pacientes por incapacidad). El 8% (n = 16) estaban ya jubilados.

Clasificación síndrome de fatiga crónica

 

Los criterios del SFCp son válidos para el diagnóstico en la práctica clínica diaria con independencia de otros diagnósticos asociados.

El disponer de una clasificación de los pacientes con SFC nos permitirá identificar grupos de pacientes más homogéneos, candidatos por tanto arecibir unas pautas diagnósticas y terapéuticas más individualizadas y permite albergar expectativas esperanzadoras.

Para poder clasificar correctamente a un paciente con SFC, recomendamos una aproximación diagnóstica multidisciplinaria.

En primer lugar, debe confirmarse el diagnóstico del SFC (médico de familia,médico internista y/o reumatólogo), para a continuación evaluarla existencia de posibles enfermedades sistémicas asociadas ode procesos crónicos locales que requieren amplio diagnóstico diferencial, y finalmente realizar un diagnóstico preciso sobre las enfermedades de base psicopatológica (psicólogo y/o psiquiatra).

La obtención de un diagnóstico claro en cada una de estas 6 áreas, así como el análisis en la relación temporal de la aparición delos distintos síntomas o procesos, permitirá la inclusión de cada paciente en cada uno de los distintos subgrupos clasificatorios.

Rami Qanneta a,Ramon Fontova b, María José Poveda b y Sonia Castro b

aUnidad de Fatiga Crónica, Departamento de Reumatología,Hospital Universitari Joan XXIII, Tarragona, España
bDepartamento de Reumatología, Hospital Universitari Joan XXIII,Tarragona, España
Autor para correspondencia.Correo electrónico: rami kanita229@hotmail.com (R. Qanneta).
Qanneta R, et al. Tipología clínica del síndrome de fatiga crónica: hipótesis clasificatoria. Reumatol Clin. 2013. http://dx.doi.org/10.1016/j.reuma.2013.04.004
Fuente | Reumatologia clínica

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Nuevos criterios para el diagnóstico de la fibromialgia año 2010

Hasta ahora desde 1990 en que el Colegio Americano de Reumatología (ACR) crease los criterios de diagnósticos para la fibromialgia, el diagnóstico de esta se basa en el dolor generalizado y la exploración de una serie de puntos sensibles.

En este mes, Mayo del 2010 el Colegio Americano de Reumatología ha creado unos nuevos criterios diagnósticos (The American College of Rheumatology Preliminary Diagnostic Criteria for Fibromyalgia and Measurement of Symptom Severity) en los que la palpación de los puntos sensibles deja de tener relevancia y se tienen en cuenta una serie de síntomas que hasta ahora no han sido tenidos en cuenta.

Para ello se utilizan dos escalas; La primera es el índice de Dolor Generalizado ( Widespread Pain Index (WPI)) y la segunda es el Índice de Gravedad de Síntomas (Symptom Severity Score – SS Score).

Los resultados sólo son válidos los sufridos en la última semana aunque se haya estado tomando medicación. A continuación se facilitan estas dos escalas (hay que recordar que los resultados son sólo válidos efectuados por el profesional de medicina que debe realizarlos).

Nuevos Criterios Preliminares para el Diagnóstico Clínico de la Fibromialgia
Índice de Dolor Generalizado – Widespread Pain Index (WPI)

Nuevos criterios para el diagnóstico de la fibromialgia

Ponga una cruz sobre cada área en la que ha sentido dolor durante la semana pasada, teniendo en cuenta que no debe incluir dolores producidos por otras enfermedades que sepa que sufre (artritis, lupus, artrosis, tendinitis, etc.): tabla areas dolorosas fibromialgia

nuevos criterios diagnosticos de la fibromialgia

Cuente el número de áreas que ha marcado y anótelo aquí: _____________
Observará que el valor WPI oscila entre 0 y 19.

 

Índice de Gravedad de Síntomas (Symptom Severity Score – SS Score)
SS-Parte 1
Indique la gravedad de sus síntomas durante la semana pasada, utilizando las

siguientes escalas, que se puntúan del 0 (leve) al 3 (grave):

nuevos criterios diagnosticos de la fibromialgia

Sume el valor de todas las casillas marcadas y anótelo aquí: ____________
Observará que el valor SS-Parte 1 oscila entre 0 y 9.

 

Índice de Gravedad de Síntomas (Symptom Severity Score – SS Score)
SS-Parte 2
Marque cada casilla que corresponda a un síntoma que ha sufrido durante la semana pasada.

nuevos criterios diagnosticos de la fibromialgia

Cuente el número de síntomas marcados, y anótelo aquí: ______________________
Si tiene 0 síntomas, su puntuación es 0
Entre 1 y 10, su puntuación es 1
Entre 11 y 24, su puntuación es 2
25 o más, su puntuación es 3
Anote aquí su puntuación de la SS-Parte 2 (entre 0 y 3): _______________________
Suma de su puntuación SS-Parte 1+ SS-Parte 2 = ____________________________
Compruebe que la puntuación se encuentre entre 0 y 12 puntos.

Recuerde estos datos han de ser analizados por el médico que le realice el diagnóstico

El diagnóstico de fibromialgia estará en dos franjas (WPI 7 y una SS = 5) (WPI entre 3 y 6 y una SS = 9) . los afectados que tengan una clínica clara de fibromialgia pero no cumplen los criterios por una pequeña diferencia se ha propuesto el nombre de “Parafibromialgia”

Institut Ferran

Puede acceder a los sintomas de fibromialgia

Acceso a el original por Dr. Wolfe, Dr. Claw Nuevos criterios para el diagnóstico de la Fibromialgia

Wolfe F, Clauw DJ, Fitzcharles MA, Goldenberg DL, Katz RS, Mease P, Russell AS, Russell IJ, Winfield JB, Yunus MB.
The American College of Rheumatology preliminary diagnostic criteria for fibromyalgia and measurement of symptom severity.
Arthritis Care Res,2010;62:600-10.

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Síndrome químico múltiple Criterios diagnósticos Síntomas

Síndrome químico múltiple criterios diagnósticos síntomas

En la enfermedad de las Sensibilidades Químicas Múltiples la persona afectada pierde la tolerancia a sustancias químicas presentes en el medio ambiente y que habitualmente son toleradas por otras personas. Por eso se considera una patología de “dosis bajas”97.

Esta patología se desencadena en personas con una predisposición genética similar a la de la FM y el SFC98 a partir de la exposición a sustancias químicas, casi siempre en concentraciones que no son consideradas tóxicas por la toxicología clásica.

Definición y diagnóstico SQM

Los seis criterios consensuados para definir y diagnosticar las Sindrome quimico múltiple, y conocidos como los “Criterios de Bartha” se establecieron en 1989 y se revisaron en 1999/99:

Criterios de Bartha para diagnóstico SQM

1. La condición es crónica.
2. Los síntomas se reproducen con una exposición química repetida.
3. Los síntomas se reproducen como el resultado de exposiciones a niveles más bajos que los previamente tolerados.
4. Los síntomas aparecen frente a múltiples sustancias sin relación química.
5. Los síntomas mejoran o se resuelven cuando las sustancias químicas incitantes son eliminadas.
6. Están afectados múltiples órganos del cuerpo.

Síntomas del Síndrome Químico múltiple

Los síntomas de las SQM pueden ser desde leves hasta graves y discapacitantes100.

Los más comunes son: fatiga101, afectación cognitiva (problemas de memoria, falta de concentración, etc.)102, dolor muscular y problemas gastrointestinales103.
Otros síntomas incluyen: problemas respiratorios, dermatológicos, cefaleas, sensibilidad visual y auditiva y muchos otros104.

Relación SQM y enfermedades autoinmnes

Aparte de estos síntomas invalidantes, las personas con SQM tienen un alto riesgo de
desarrollar enfermedades autoinmunes de la tiroides105 y otras como el lupus, la artritis reumatoide o la esclerosis múltiple.
Una posible señal de que la persona podría tener Sindrome quimico múltiple es que percibe olores que el resto de la población no huele.

Síndrome químico múltiple Criterios diagnósticos Síntomas

Prevalencia

La prevalencia de esta enfermedad varía según su severidad. La forma más grave afecta al 0,75% y la leve al 12% de la población106 y se constata que la prevalencia de esta enfermedad está en aumento debido a la creciente presencia de tóxicos en la vida cotidiana. 100

Sustancias químicas que desencadenan el síndrome químico múltiple

Las investigaciones demuestran que las sustancias químicas que desencadenan las SQM incluyen pesticidas107, perfumes108, suavizantes109, productos domésticos de limpieza, ropa y materiales de construcción110 y, especialmente, en los espacios interiores, ambientadores111.

Qué no es SQM

Las SQM son diferentes de las alergias. Las alergias son una reacción inmunológica mientras que las SQM son una reacción multisistémica en la que el Sistema Nervioso Central desempeña un papel fundamental.

SQM, Fibromialgia y SFC

Las SQM se solapa con la fibromialgia y el SFC-EM, de forma que muchas de las personas que tienen estas dos enfermedades también tienen un problema de sensibilidad química112. Hay que tener en cuenta esta coincidencia a la hora de recetar medicamentos.
Como en los casos de la fibromialgia y en el SFC-EM, en las SQM la bioquímica del paciente está alterada113, lo que aumenta la complejidad de esta enfermedad.
Para no empeorar, las personas con Sindrome quimico múltiple o FM y SFC-EM con SQM añadido necesitan eliminar la mayor cantidad posible de productos químicos de su entorno y su dieta.

Difícil control SQM

Dado que la presencia de productos químicos es difícil de controlar fuera del hogar, las personas con SQM tienden a quedarse bastante tiempo encerradas en sus casas y tienen muchas limitaciones respecto a donde pueden ir. Aunque es recomendable que las personas con SQM lleven puesta una mascarilla de filtro de carbón fuera de sus casas, no es suficiente para protegerlas de los tóxicos. Este aislamiento es además, como lo define el gobierno canadiense, un grave ataque a los derechos humanos de la persona con SQM114

Referencias

97 Arnold P (2009). Arnold P. Pequeñas causas, grandes repercusiones: sensibilidades químicas múltiples (y fibromialgia y SFC). Biorritmos (17); 2009.
98 Bell IR, Baldwin CM, Schwartz GE. Illness from low levels of environmental chemicals: relevance to chronic fatigue syndrome and fibromyalgia. Am J Med. 1998;105:74S-82S.
99 Multiple chemical sensitivity: a 1999 consensus. Arch Environ Health. 1999 May-Jun; 54(3):147:9.
100 Ziem G, McTamney J (1997). Profile of patients with chemical injury and sensitivity. Environ Health Perpect.
1997 March; 105 (Supple 2): 417-436.
101 Heuser G, Wodjani A, Heuser S. Diagnostic markers in chemical sensitivity. En: National Resaearch Council.
Multiple Chemical Sensitivities: Addendum to Biologic Markers in Immunotoxicology. Washington DC:National Academy Press; 1992.

102 Bolla KI. Neuropsychological evaluation for detecting alterations in the central nervous system alter chemical exposure. Regul Toxicol Pharmacol. 1996; 24(1 pt 2):S48-51.

103 Bell IR, Baldwind CM, Schwartz GE. Illness from low levels of environmental chemicals: relevance to chronic fatigue syndrome and fibromyalgia. Am J Med. 1998;105:74S-82S.
104 Baldwin CM, Bell IR. Increased cardiopulmonary disease risk in a community-based simple with chemical odor intolerante: implications for women’s health and health-care utilization. Arch Environ Health. 1998;53:347-353.
105 Sobel ES, Gianini J, Butfiloski EJ, Croker BP, Schiffenbauer J, Roberts SM. Acceleration of Autoinmunity by Organochlorine Pesticides in (NZB NZW) F1 Mice. Environ Health Perspect. 2005;113(3):323-8..
106 Caress SM & Steinemann AC. A national population study of the prevelance of multiple chemical sensitivity. Arch Environ Health. 2004 Jun;59(6):300-5.
107 Beard J, Sladden T, Morgan G, Berry G, Brooks L, McMichael A. Health Impcats of Pesticida Exposure in a Cohort of Outdoor Workers. Environ Health Perspect. 2003;111(5):724-30.

108 Millqvist E, Bengtsson U, Lowhagen O. Provocations with perfume in the eyes induce airway symptoms in patients with sensory hyperreactivity. Allergy 1999; 54:495-499.

109 Anderson RC, Anderson JN. Respiratory toxicity of fabric softner emissions. J Toxicol Environ Health A. 2000; 26;60(2):121-36.
110 Farrow A, Taylor H, Northstone K, Golding J. Symptoms of mothers and infants related to total volatile organic compounds in household products. Arch Environ Health. 2003; 58(10):633-41.
111 Singer BC, Destaillats H, Hodgson AT, Nazaroff WW. Cleaning products and air freshners: emissions and resulting concentrations of glycol ethers and terpenoids. Indoor Air. 2006; 16(3):179-91.

112 Bell I.R., Schwartz G.E., Baldwin C.M., Hardin E.E. Neural sensitization and physiological markers in multiple chemical sensitivity. Regulatory Toxicology and Pharmacology. 1996; 24(1), pt. 2: S39-S47.

Pall M. Explaining “unexplained illnesses”. Disease Paradigm for Chronic Fatigue Syndrome chronic fatigue syndrome (CFS), Multiple Chemical Sensitivity multiple chemical sensitivity (MCS), Fibromyalgia, Post-Traumatic Stress Disorder, Gulf War Syndrome, and Others. Binghamton, NY: The Hawthorn Press, Inc; 2007.
113 Galland L. Biochemical abnormalities in patients with multiple chemical sensitivities. Occup Med. 1987;2:713-720
114 Sears M. The Medical Perspectiva on Environmental Sensitivities. Canadian Human Rights Comission; 2007. [acceso 2 de noviembre de 2009]. Disponible en: http://www.chrc-ccdp.ca/research_program_recherche/
esensitivities_hypersensibilitee/toc_tdm-en.asp

Extraído de Nuevos retos en la consulta; ¿Qué hacer ante la Fibromialgia, el Síndrome de la Fatiga Crónica-EM y las Sensibilidades Químicas Múltiples?; Manual de comunicación

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Definición clínica del síndrome de fatiga crónica

Definición clínica del Síndrome de Fátiga Crónica revisada de los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (versión abreviada)

Razones que aconsejaron revisar la definición clínica

La definición clínica provisional del síndrome de fatiga crónica propuesta en 1988 (Holmes et al.) no distinguía efectivamente el SFC de otros tipos de fatiga inexplicada. De ahí que en 1993 una asamblea de investigadores del SFC decidiera elaborar una revisión lógica de aquella definición. El núcleo de la definición clínica revisada del SFC es un conjunto de pautas uniformemente aplicables para la evaluación clínica e investigativa del SFC y de las otras formas de fatiga.

En la definición revisada, que representa un punto de vista consensuado por muchos de los principales investigadores y clínicos del SFC y recoge informaciones aportadas por representantes de grupos de pacientes, el síndrome de fatiga crónica se trata como un subconjunto de la fatiga crónica, siendo ésta una categoría más amplia que se define como fatiga inexplicada que dura seis meses o más.

A su vez, la fatiga crónica se trata como un subconjunto de la fatiga prolongada, que se define como fatiga que dura un mes o más.

Se espera que los científicos diseñen estudios epidemiológicos de poblaciones aquejadas de fatiga prolongada y fatiga crónica, y que dentro de esas poblaciones busquen patrones de enfermedad coincidentes con el SFC.

Definición clínica del síndrome de fatiga crónica

Definición clínica del síndrome de fatiga crónica

Pautas para la evaluación y el estudio del síndrome de fatiga crónica

Son imprescindibles una historia médica completa, un examen físico, un examen del estado mental y pruebas de laboratorio con miras a detectar afecciones subyacentes o agravantes que pudieran requerir tratamiento. Sin esa evaluación no se puede proceder al diagnóstico ni a la clasificación.

Los casos de fatiga crónica clínicamente evaluada e inexplicada se podrán clasificar como síndrome de fatiga crónica si el paciente cumple los dos criterios siguientes:

1. Fatiga crónica clínicamente evaluada, inexplicada y persistente o recurrente, de aparición nueva o definida en el tiempo (es decir, no de toda la vida), que no sea resultado de esfuerzos actuales, no se alivie sustancialmente con el reposo y determine una reducción importante de los niveles anteriores de actividad ocupacional, educacional, social o personal.

2. La presencia simultánea de cuatro o más de los síntomas siguientes: disminución importante de la memoria breve o de la concentración; dolor de garganta; sensibilidad dolorosa de los ganglios linfáticos; mialgia; artralgia múltiple sin hinchazón ni enrojecimiento; cefaleas nuevas por su tipo, sus características o su intensidad; sueño no reparador, y malestar consiguiente al esfuerzo y que dure más de 24 horas.

Estos síntomas deben haber persistido o recurrido durante seis o más meses consecutivos de enfermedad y no ser anteriores a la fatiga.

Afecciones que excluyen el diagnóstico de síndrome de fatiga crónica

1. Aquellas afecciones médicas activas que puedan explicar la presencia de fatiga crónica, como por ejemplo el hipotiroidismo no tratado, la apnea del sueño y la narcolepsia, o afecciones iatrogénicas tales como efectos secundarios de la medicación.

2. Ciertas enfermedades diagnosticables que puedan recurrir o no haberse resuelto totalmente durante el tratamiento. Si la persistencia de una afección de esa clase puede explicar la presencia de fatiga crónica, y si no se puede establecer con certeza que la afección original se resolviera totalmente con el tratamiento, no se debe clasificar al paciente como afectado de SFC.

Ejemplos de enfermedades que pueden presentar un cuadro de estas características son ciertos tipos de tumor maligno y los casos crónicos de infección viral causante de hepatitis B o C.

3. Cualquier diagnóstico pasado o actual de depresión grave con rasgos psicóticos o melancólicos; trastornos bipolares; esquizofrenia de cualquier tipo; trastornos delusorios de cualquier tipo; demencias de cualquier tipo; anorexia nerviosa o bulimia nerviosa.

4. El abuso del alcohol o de otra sustancia, iniciado entre dos años antes de la aparición de la fatiga crónica y cualquier fecha posterior.

5. La obesidad grave, definida por un índice de masa corporal [índice de masa corporal = peso (kg) ÷ talla (m)2] igual o superior a 45. [Nota: Los valores del índice de masa corporal varían considerablemente entre diferentes grupos de edad y poblaciones.

No hay una banda de valores “normales” o “medios” que resulte significativa. Se escogió el valor de igual o superior a 45 porque cae claramente dentro de la obesidad grave.] Cualquier anormalidad inexplicada que se detecte en el curso del examen o de otras pruebas y que induzca a sospechar una afección excluyente deberá ser resuelta antes de seguir adelante con la clasificación.

Afecciones que no excluyen el diagnóstico de síndrome de fatiga crónica

1. Las afecciones primordialmente definidas por síntomas que no pueden ser confirmados mediante pruebas diagnósticas de laboratorio, entre ellas la fibromialgia, los trastornos de ansiedad, los trastornos somatomorfos, la depresión no psicótica o melancólica, la neurastenia y el trastorno de sensibilidad química múltiple.

2. Las afecciones sometidas a tratamiento específico que sea suficiente para aliviar todos los síntomas vinculados a las mismas, y para las cuales esté documentada la eficacia del tratamiento.

En esta categoría se incluyen el hipotiroidismo en el que se haya comprobado la eficacia de la terapia de sustitución por la presencia de niveles normales de hormona estimulante del tiroides, y el asma en el que se haya determinado la eficacia del tratamiento mediante pruebas de la función pulmonar y otras.

3. Las afecciones, como enfermedad de Lyme o sífilis, que hayan sido tratadas con terapia definitiva antes de la aparición de síntomas crónicos.

4. Las anomalías aisladas e inexplicadas que, habiendo sido descubiertas mediante examen físico como pruebas de laboratorio o pruebas de imagen, no basten para hacer sospechar la existencia de una afección excluyente.

Entre esas anomalías se incluye la tasa de anticuerpos antinucleares elevada pero insuficiente, en ausencia de otros indicios clínicos o de laboratorio, para justificar el diagnóstico de una afección discreta del tejido conjuntivo.

Nota sobre el empleo de pruebas de laboratorio para el diagnóstico del síndrome de fatiga crónica

Se debe efectuar un conjunto mínimo de pruebas de laboratorio con fines de detección así que la realización rutinaria de otras pruebas de detección para todos los pacientes carece de valor conocido.

No obstante, en cada caso individual podrá estar indicado efectuar pruebas adicionales para confirmar o descartar otros diagnósticos como el de esclerosis múltiple. En tales casos las pruebas adicionales se deberán realizar según las normas clínicas aceptadas.

El empleo de pruebas para diagnosticar el síndrome de fatiga crónica (es decir, no para descartar otros diagnósticos posibles) deberá llevarse a cabo sólo en el marco de investigaciones sujetas a un protocolo. Se deberá explicar al paciente que esas pruebas son investigativas y no conducentes al diagnóstico ni al tratamiento.

En la práctica clínica no existen pruebas recomendables con el fin específico de diagnosticar el síndrome de fatiga crónica. Las pruebas se deben orientar a confirmar o descartar otras posibles afecciones.

Ejemplos de pruebas específicas que ni confirman ni descartan el diagnóstico de síndrome de fatiga crónica son las pruebas serológicas para virus de Epstein- Barr, enterovirus, retrovirus, herpesvirus humano tipo 6 y Candida albicans; las pruebas de la función inmunológica, incluidos estudios de población y función celular; y los estudios por imagen, incluidos escanogramas por resonancia magnética y escanogramas por radionúclidos (como tomografía computadorizada por emisión de fotón único y tomografía por emisión de positrones).

Vease tambien en esta misma web. Listado de sintomas de sindrome de fátiga crónica

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Sindrome de fatiga crónica diagnóstico por experiencia

Hacía una definición empírica del caso del Síndrome de fatiga crónica

Pero-¿Qué es empirico?
método empírico; observación empírica; medicina empírica; para buena parte de la filosofía moderna, la razón no puede exceder de los límites de la experiencia: solamente lo empírico es cognoscible

ABSTRACTO.

La actual definición del caso para el síndrome de fatiga crónica (SFC) fue desarrollada por consenso en vez de con unos métodos empíricos. Desde un punto de vista práctico, si la definición del caso no tiene una base empírica, es posible que algunas personas con esta enfermedad pueden no ser diagnosticados, y otros que no tienen este desorden podrían ser diagnosticados con el.

En el estudio presente, se proporcionó a 114 individuos con SFC un cuestionario teórico sobre características neuropsiquiátricas, vascular, inflamatorias, musculares/articulares, infecciosas y otros síntomas.

Al analizar los síntomas con esta clasificación, se identificó una estructura factor más interpretable que cuando se utilizaban los síntomas de los criterios de la definición del caso tradicional. Se analizaron por cluster las puntuaciones de los factores del nuevo sistema de clasificación, y se identificaron cuatro tipos de grupos de pacientes.

El campo de los estudios del SFC necesita basarse en métodos empíricos para determinar una definición del caso versus esfuerzos que se basan más en el
consenso.

Al final tales esfuerzos ayudarán a los proveedores de servicios sociales a diagnosticar mejor y a proporcionar servicios a las personas con esta enfermedad crónica.

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es una enfermedad incapacitante que afecta a aproximadamente 800.000 Americanos (Jason, Richman et al., 1999), y el valor total anual de la pérdida de productividad en los EE.UU. debido a esta enfermedad ha sido estimada en unos 9.100 millones de dólares (Reynolds, Vernon, Bouchery, & Reeves, 2004). Evengard, Jacks, Pedersen y Sullivan (2005) entrevistaron a 31.405 miembros individuales del Registro de Gemelos Suecos e informaron que la prevalencia de 6 meses de una enfermedad parecida al SFC es de 2.36%.

Desafortunadamente la definición del case internacional de la lCFS (Fukuda et al., 1994) fue desarrollada por consenso en vez de manera empírica.

Para ser diagnosticada con SFC, la persona también tiene que tener la ocurrencia concurrente de 4 o más síntomas que no predatan a la enfermedad y que persistieron o más meses desde el comienzo (i.e., dolor de garganta, dolor en nódulos linfáticos, dolor muscular, dolor articular, malestar post-esfuerzo, cefaleas de un tipo nuevo o diferente, dificultades con memoria y concentración y sueño no-reparador).

Recientemente se han propuesto algunas modificaciones a esta definición del caso, como términos y criterios que especifican más (Reeves et al., 2003). Esta modificación, no obstante, tampoco está basada en lo empírico.

Ya que la definición del caso del SFC no era basada en lo empírico, hubo considerables debates sobre la validez de esta construcción (Sullivan, Pedersen, Jacks, & Evengard, 2005).

Sullivan et al. (2005) utilizaron el análisis de clase con una base de datos de 5.330 individuos en Suecia, y este método identificó un síndrome que se parece mucho al SFC.

Esta última década hubo también mucha discusión sobre qué síntomas incluir u excluir en la definición del caso. Por ejemplo, Komaroff & asociados (1996) compararon a pacientes que cumplían los mayores criterios de la definición del caso americana original del SFC (Holmes et al.,1988) con controles sanos y con grupos con esclerosis múltiple y depresión.

Concluyeron que si se eliminaba la debilidad muscular, las artralgias y el deterioro del sueño, y se añadía anorexia y nauseas, se reforzaría la definición del caso SFC.

Al contrario, utilizando los criterios de Fukuda et al. (1994), Jason, Torres-Harding, Carrico y Taylor (2002) compararon individuos con SFC, depresión melancólica y controles, y al contrario del estudio de Komaroff, la debilidad muscular y las artralgias eran informadas por más de la mitad de participantes con SFC, y diferenciaba de manera única a este grupo de los controles.

Jason, Torres-Harding et al. (2002) también encontraron que la anorexia y las nauseas ocurrían con una frecuencia relativamente baja, y que ninguno de estos 2 síntomas diferenciaba de maneraúnica a la gente con SFC de los controles. Es más, Jason, Torres-Harding et al. (2002) que un síntoma que actualmente no es parte de los criterios de Fukuda, la falta de aire, si diferenciaba a los grupos.

Este síntoma podría jugar un papel en la hipotensión mediada neuralmente, que ha sido conectada al SFC (Poole, Herrell, Ashton, Goldberg, & Buchwald, 2000).

Recientemente ha sido desarrollada una nueva definición del caso clínico para EM/SFC en Canadá (Carruthers et al., 2003). En vez de elegir entre 4 o más de 8 síntomas, como ocurre con los criterios de Fukuda et al. (1994), se requieren unos síntomas específicos, como malestar postesfuerzo.
Jason, Torres-Harding, Jurgens, y Helgerson (2004) compararon a personas que cumplen la definición del caso de Canadá, los criterios de Fukuda et al. (1994), y personas que experimentan fatiga crónica explicada por rezones psiquiátricas. El grupo de criterios canadienses, al contrario del grupo de criterios de Fukuda, tenía más variables que les diferenciaba significativamente del grupo de comparación psiquiátrico.

Los casos de los criterios canadienses seleccionaban casos con menos comorbilidad psiquiátrica, más deterioro funcional físico y más fatiga/debilidad y síntomas neuropsiquiátricos y neurológicos.

Desafortunadamente, ninguna de ambas definiciones, la de Fukuda et al. y la canadiense estaban basadas en lo empírico.

Se han dirigido abordajes basados en lo empírico para intentar clasificar mejor los síntomas los individuos con fatiga crónica y con SFC. Por ejemplo, mediante el análisis de factores, Nisenbaum, Reyes, Mawle, y Reeves (1998) encontraron 3 factores correlacionados (fatiga-ánimo-síntomas de cognición, de tipo gripe y de deterioro visual).

En un estudio posterior, Nisenbaum, Reyes, Unger y Reeves (2004) encontraron tres factores en una muestra de 1.391 personas crónicamente fatigadas; los factores eran musculoesqueléticos, infecciones y cognición-ánimo-sueño.

Un estudio de Jason, Taylor, Kennedy et al. (2002) utilizó el análisis de factores para proporcionar apoyo a la existencia de 4 distintos componentes de fatiga crónica: falta de energía (intensidad de fatiga), agotamiento físico (fatiga exacerbada por esfuerzo físico), problemas cognitivos (dificultades con la memoria a corto plazo, concentración y procesamiento de información), y fatiga y descanso (descanso o sueño no restaurador).

Desafortunadamente, estos estudios estaban basados en individuos con fatiga crónica en vez de exclusivamente en el SFC.
Utilizando el análisis de factores con muestras de individuos con SFC, Friedberg, Dechene, McKenzie, y Fontanetta (2000) encontraron 3 factores (problemas cognitivos, síntomas estilo gripe y neurológicos) mientras que Ray, Weir, Cullen y Phillips (1992) encontraron 4 componentes: distrés emocional, fatiga, síntomas somáticos y dificultades cognitivos.

Con una muestra pediátrica, Rowe y Rowe (2002) utilizaron análisis de factores confirmatorios, y encontraron apoyo para el dolor muscular y fatiga, neurocognitivo, dolor abdominal, de cabeza y pecho, factores neurofisiológicos e inmunológicos.

Mediante análisis de cluster, Jason y Taylor (2002) encontraron que la mayoría de individuos con síntomas moderados a severos se pueden clasificar de manera exacta en dos importantes subgrupos: uno distinguido por fatiga post-esfuerzo severa, y fatiga que es aliviada con descanso; y el otro distinguido por una sintomatología global severa, severa fatiga post-esfuerzo, y fatiga que no alivia con descanso.

Hickie y asociados (1995) encontraron 2 subtipos distintos: (a) un grupo “estilo-somatización”, incluyendo aquellos que tienen una mayor prevalencia de síntomas SFC y atípicos, mayor discapacidad atribuida al SFC y síntomas psiquiátricos, y un mayor porcentaje de desempleados y; (b) un grupo “SFC”, que incluye aquellas personas con menor prevalencia de SFC y síntomas atípicos, menor discapacidad atribuida al SFC y síntomas psiquiátricos, y un mayor porcentaje de empleados. Este estudio ha sido replicado en un estudio multi-sitio (Wilson et al., 2001).

Sullivan, Smith y Buchwald (2002) utilizaron el análisis de clases latentes con 32 síntomas de pacientes con SFC, FM (Fibromialgia), y SFC y FM, y los hallazgos apoyaban la noción que SFC y FM tienen más similitudes que diferencias. Taylor, Jason y Schoeny (2001) utilizaron un análisis de factores confirmatorios, que apoyaban las distinciones diagnósticas entre 5 síndromes (FM, SFC, depresión somática, ansiedad somática y IBS).

Linder, Dinser, Wagner, Krueger y Hoffmann (2002) utilizaron redes neurales artificiales para clasificar a pacientes con fatiga crónica (incluyendo SFC y fatiga crónica idiopática), lupus eritematoso y FM. Fueron capaces de conseguir una sensibilidad del 95% y una especificidad del 85%. Aquellos síntomas de fatiga crónica que tenían la mayor exactitud eran “comienzo agudo de los síntomas” y “dolor de garganta” lo que apoya la hipótesis de una etiología infecciosa.

Corradi, Jason y Torres-Harding (2006) clasificaron recientemente a individuos con SFC en 3 subgrupos de acuerdo con: evidencia médica de posibles procesos inflamatorios (como evidenciado por recuento anormal de eosinófilos, anticuerpos antinucleares, factor de artritis reumatoidea anormal, y ratio de sedimentación anormal en presencia de un marcador inflamatorio adicional); evidencia médica de una posible infección actual (como evidenciada por los resultados anormales en el ratio de sedimentación sin la presencia de un marcador inflamatorio, o de recuento de linfocitos); y“otro” grupo sin evidencia de ninguna de los procesos orgánicos mencionados antes (casos con más anomalías musculares, autonómicas y neurológicas).

Los individuos del “otro” grupo tenía una discapacidad física significativamente mayor que los del grupo inflamatorio.

No obstante, aquellos del grupo inflamatorio tenían significativamente más probabilidad de tener dificultades mentales (basado en el resumen de componentes mentales del SF-36) y un diagnóstico psiquiátrico actual.
Resumiendo la literatura mencionada arriba, hay cierto apoyo empírico para decir que los individuos con SFC tienen problemas neuropsicológicos o cognitivos (Friedberg et al., 2000; Jason, Taylor, Kennedy et al., 2002; Ray et al., 1992; Rowe & Rowe, 2002), síntomas infecciosos (Corradi et al., 2006; Friedberg et al., 2000; Linder et al., 2002; Nisenbaum et al., 1998, 2004; Rowe & Rowe), y dificultades musculares/articulares (Nisenbaum et al., 2004; Rowe et al., 2002) y estos síntomas se reflejan en la investigación del SFC (Fukuda et al. 1994) y en la definición del caso clínico canadiense (Carruthers et al., 2003).

Dos síntomas más específicos, el sueño no reparador (Nisenbaum et al., 2004; Jason, Taylor, Kennedy et al., 2002) y el malestar post-esfuerzo (Jason, Taylor, Kennedy et al., 2002; Jason & Taylor, 2002) son también características prominentes en los estudios empíricos y en las dos definiciones del caso de SFC.

Finalmente, dos clusters de síntomas adicionales que se han identificado en los estudios del SFC, incluyen síntomas vasculares (Rowe & Rowe, 2002; Jason, Torres- Harding et al., 2002) e inflamatorios (Corradi et al., 2006); y ambos se caracterizan en la definición clínica del caso canadiense (Carruthers et al., 2003), pero no en los criterios de Fukuda et al.

El estudio presente utilizó las categorías mencionadas arriba para desarrollar un juego de síntomas derivados de la teoría para comparar con los de la definición del SFC de Fukuda et al.

Se postuló que el análisis de factores de los síntomas teóricamente derivados proporcionarían una mejor solución de factores que los derivados de los criterios de Fukuda et al.

Las implicaciones prácticas de una investigación semejante es que, si se desarrolla una mejor definición del caso, podría ayudar a que los asistentes de servicios sociales diagnosticarían mejor a los individuos con esta condición, y esto podría llevar a intervenciones más apropiadas y mejor hechas a medida para las personas que sufren de esta condición crónica.

Leonard A. Jason — Karina Corradi — Susan Torres-Harding
Leonard A. Jason, PhD, es director del Center for Community Research, DePaul University.
Karina Corradi, MA, está afiliada con el Center for Community Research, DePaul University.
Susan Torres-Harding, PhD, está afiliada con el Departamiento de Psicología, Roosevelt University, 430 S. Michigan, Chicago, IL 60605.
Dirección de correspondencia: Leonard A. Jason, PhD, Director, Center for Community Research, DePaul University, 990 W. Fullerton Ave., Chicago, IL 60614.
Los autores apreciaron el patrocinio proporcionado por NIAID (grant number AI 49720).
Journal of Social Service Research, Vol. 34(2) 2007 Available online at http://jssr.haworthpress.com
© 2007 by The Haworth Press, Inc. All rights reserved. doi:10.1300/J079v34n02_04 43

Tradución | Cathy van Riel – enero 2008

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Subgrupos de Sindrome de fátiga Crónica en base a síntomas

Edición | Fibromialgianticias.com 23-01-2008

Junto con 2 colegas, el profesor Leonard Jason ha estudiado hasta que punto se pueden distinguir subgrupos en el SFC en base a las quejas/síntomas.

Quejas/síntomas

Ya que Jason suponía que los criterios de Fukuda no descubren bastante bien al SFC, los amplió con 2 quejas/síntomas de los criterios canadienses). Su sospecha fue confirmada después: no se pueden distinguir los subgrupos en base a los criterios de Fukuda solos.

Esto implica que se deberían incluir en los criterios del SFC las quejas inflamatorias (problemas de digestión, hipersensibilidad) y los problemas de circulación (e.o. intolerancia ortostática y problemas circulatorios) en base a las cifras.
Se presentó la siguiente lista de quejas a los pacientes participantes:

• Quejas inflamatorias
o alergias
o hipersensibilidad química
o intolerancia/ hipersensibilidad alimentaria
o problemas de estómago/intestino/digestión
• quejas infecciosas
o escalofríos de fiebre
o sensación febril recurrente
o dolor de garganta
o nódulos linfáticos sensibles/dolorosos
• quejas cognitivas
o ausencia
o solamente se puede concentrar en 1 cosa a la vez
o problemas para recordar cosas
o problemas para conducir coche
o lentitud de pensamiento
o problemas con memoria/concentración
• quejas vasculares
o cefaleas
o ansiedad
o mareos
o mareos al ponerse en pie (intolerancia ortostática)
o problemas de equilibrio
• debilidad/dolor muscular
o dolor muscular
o dolor articular
o debilidad muscular
• sueño no reparador
• malestar post-esfuerzo/intolerancia al esfuerzo

En base a la presencia y la seriedad relativa de las diferentes quejas salen – estadísticamente los 4 siguientes subgrupos:
Ojo: se trata de la seriedad relativa de las quejas (intensidad/frecuencia).

criterios sindrome de fatiga cronica
criterios sindrome de fatiga cronica

Conclusiones

• Los subgrupos 1 y 2 están relativamente mucho más enfermos que los subgrupos 3 y 4.
• Relativamente el subgrupo 4 es el menos enfermo.
• En el subgrupo 1 son características las quejas inflamatorias/infecciosas: mucho más frecuente/fuertes que en los otros subgrupos.
• En el subgrupo 2 pesan sobre todo el sueño no reparador, el dolor y la intolerancia al esfuerzo, más que en los otros subgrupos.
• En el subgrupo 3 las quejas cognitivas juegan el papel más importante.
• Pero las quejas cognitivas de subgrupo 1 y 2 también puntúan muy altas.

Limitaciones

Dos limitaciones importantes de este estudio:
– la cantidad de participantes es relativamente pequeña
– los casos “graves” (pacientes confinados en cama/silla de ruedas) estaban excluidos.
Es importante saber si este último grupo encuadra dentro de estos 4 subgrupos o si lleva a 1 o más subgrupos nuevo(s).

cuatro subgrupos del sindrome de fatiga cronica

cuatro subgrupos enfermos sindrome de fatiga cronica
Toward an Empirical Case Definition of CFS
Journal of Social Service Research; Vol 34 (2) p43-54 – Jason LA, Corradi K, Torres-Harding S.
ABSTRACT. The current case definition of CFS was developed by consensus rather than empirical methods. From a practice point of view, if the case definition is not empirically-based, it is possible that some individuals with this illness might not be diagnosed, and others who do not have the disorder might be diagnosed.
In the present study, 114 individuals with CFS were provided a theoretically driven questionnaire that featured
• neuropsychiatric,
• vascular,
• inflammatory,
• muscle/joint,
• infectious,
• and other symptoms.
When symptoms using this classification were factor analyzed, a more interpretable factor structure was identified than when using symptoms from traditional case definition criteria.
Factor scores from the new classification system were cluster analyzed, and four types of patient groups were identified. The field of CFS studies needs to be grounded in empirical methods for determining a case definition versus more consensus-based efforts.
Such efforts will ultimately help social service providers better diagnose and provide services to those with this chronic illness.
Resumen del informe:
http://www.haworthpress.com/store/ArticleAbstract.asp?ID=108153

© Frank Twisk 2008 – traducido por Cathy van Riel

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