Dolor de Espalda ¿Mecánico o inflamatorio?

¿Existen diferentes dolores de espalda? ¿Es el dolor de espalda inflamatorio o mecánico?
Conocer la diferencia puede ayudar a encontrar el tratamiento adecuado para el dolor de espalda.

Cuando el dolor de espalda se identifica con dormir en un colchón diferente o a uno de pésima calidad, haberse pasado en las rutinas del gimnasio o arquear la espalda después de levantar algo pesado, todos estos factores se identifican como causas «mecánicas» de dolor de espalda.

Sin embargo, existe otro tipo de dolor de espalda, y mucho menos conocido, que se considera dolor de espalda inflamatorio y tiene diferencias con el dolor mecánico.

Este tipo de dolor de espalda, es una forma de artritis inflamatoria, el sistema inmunitario está atacando por error las articulaciones de su columna vertebral. A este dolor de espalda se conoce como espondilitis anquilosante o espondiloartritis axial.

La espondilitis anquilosante generalmente afecta los huesos en la parte inferior de la columna y donde la columna se conecta con la pelvis (conocidas como las articulaciones sacroilíacas).

Características del dolor de espalda inflamatorio

También puede existir inflamación donde los ligamentos y tendones se unen al hueso, como el tendón de Aquiles en el tobillo. Los síntomas más comunes de Espondilitis axial son brotes intermitentes de dolor y rigidez en la espalda baja, caderas y glúteos.

¿Cómo verificar el de dolor de espalda inflamatorio?

¿Cómo diferenciar el dolor de espalda inflamatorio o mecánico?

Si tiene sospechas que podría tener Espondilitis axial pueden haber algunas claves basadas en el dolor de espalda y otros síntomas a los que debería prestar atención.

Si responde que sí a la mayoría de las siguientes preguntas, es probable que su dolor de espalda sea inflamatorio y no mecánico.

  • ¿Comenzó su dolor de espalda cuando era menor de 40 años?
  • ¿Su dolor de espalda lo despierta en la mitad / segunda mitad de la noche y le impide quedarse dormido?
  • ¿Se alivia el dolor de espalda si hace ejercicio o se mueve?
  • ¿Empeora su dolor de espalda cuando descansa o se sienta por largos períodos?
  • ¿Tiene la espalda rígida a primera hora de la mañana durante al menos 30 minutos?
  • ¿El dolor de espalda mejora cuando toma medicamentos AINE, como el ibuprofeno?
  • ¿El dolor de espalda ha durado, de vez en cuando, durante más de tres meses?
  • ¿Su dolor de espalda ocurre con otros síntomas que parecen no relacionados? Entre ellos ¿Están inflamación de los ojos, enfermedad inflamatoria intestinal, psoriasis o dolor en las articulaciones periféricas, como los tobillos o las rodillas?

¿Qué importancia tiene si su dolor de espalda es inflamatorio o mecánico?

Importa y mucho

Si el dolor de espalda es mecánico, la mejor manera de tratarlo es a menudo dar tiempo para que las cosas sanen o probar la fisioterapia.

Los cambios en el estilo de vida, como perder peso, dejar de fumar, mejorar la postura y hacer más ejercicio también pueden ayudar, al permitir una mejor circulación a los discos en la espalda y aliviar la presión sobre la columna vertebral.

Las inyecciones de esteroides pueden usarse para aliviar el dolor que no mejora con la fisioterapia y los cambios en el estilo de vida; La cirugía se considera un último recurso.

Sin embargo, si su dolor de espalda es inflamatorio, la inflamación continua de su sistema inmunitario continuará causándole dolor incluso cuando intente tratar su dolor de espalda con las opciones anteriores.

Los medicamentos más nuevos, como los medicamentos biológicos que reducen la actividad del sistema inmunitario, proporcionan un tratamiento más específico y efectivo para la Espondilitis axial .

Si intenta tratar el dolor de espalda inflamatorio con tratamientos que alivian el dolor de espalda mecánico, no mejorará. La espondilitis anquilosante es progresiva, por lo que podrá debilitarse más.

Con el tiempo, la espondilitis anquilosante puede hacer que las vértebras de la columna se fusionen, lo que da como resultado un daño permanente y una postura encorvada.

Cómo los síntomas de dolor de espalda inflamatorio conducen a un diagnóstico de espondilitis anquilosante

Una de las cosas más importantes que puede hacer para garantizar un diagnóstico rápido y preciso es realizar un seguimiento de sus síntomas de dolor de espalda. Diferenciar cuando el dolor empeora y cuando se consigue alivio.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que no hay una sola prueba o síntoma de alerta que pueda confirmar un diagnóstico de espondilitis anquilosante.

Es un juicio clínico de su médico, basado en los aportes de un examen físico, análisis de sangre, imágenes y los síntomas de los que informe.

Los síntomas anteriores, junto con otros resultados, como pruebas de rayos X o imágenes por resonancia magnética que confirmen inflamación o daño en las articulaciones sacroilíacas o la presencia del marcador genético HLA-B27 en un análisis de sangre, hacen que sea más probable que la espondilitis anquilosante sea la responsable de su dolor de espalda.

Abstract presentado en el Encuentro Anual de la Academia de Reumatologia celebrado en Atlanta, Georgia del 8 al 13 de Noviembre 2019

Does Fibromyalgia Change the Evaluation of Spondyloarthritis Activity? A Meta-analysis of Observational Studies

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perimenopausia y dolor crónico
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Perimenopausia y dolor crónico

Los síntomas de la perimenopausia pueden duplicar el riesgo de dolor crónico
Un estudio basado en datos de la Administración de Salud de Veteranos sugiere una relación entre los síntomas de la perimenopausia y múltiples problemas de salud crónicos.

¿Qué es la perimenopausia?

Perimenopausia o «alrededor de la menopausia» y es el tiempo de transición hacia la menopausia y marca el final de los años reproductivos.

Síntomas de la perimenopausia

  • Periodo menstrual irregular
  • Calores
  • Sudores nocturnos
  • Problemas para dormir
  • Cambios vaginales que generan sequedad o molestias durante las relaciones sexuales.
  • Infecciones urinarias o de la vejiga
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Debilidad de los huesos

Manifestaciones de la deficiencia estrogénica a corto plazo:

  • Síntomas vasomotores, bochornos, sudoración
  • Trastornos del sueño, insomnio
  • Trastornos a nivel cognitivo, pérdida de la capacidad de solución de problemas
  • Cambios de carácter, irritabilidad, depresión, llanto fácil
  • Resequedad de mucosas, vagina, ojos, etc.
  • Disminución de la Líbido

Este conjunto de signos y de síntomas, es la causa más frecuente de consulta, 58% al 93% de las mujeres lo presentan en los dos primeros años alrededor de la menopausia y se calcula que un 30%, busca atención médica y que aproximadamente un 25% permanece sintomática por más de 5 años

Perimenopausia y dolor crónico ¿Cómo se relacionan?

Además de otros problemas de salud crónicos (osteoporosis, problemas cardiovasculares…)  que surgen por la pérdida de estrógenos,  también queda demostrado que puede afectar a la sensibilidad al dolor.

La investigación basada en el análisis de más de 200,000 registros de la Administración de Salud de Veteranos  demuestra una relación entre los síntomas de la menopausia y el dolor crónico.

Los resultados del estudio se publican en línea hoy en Menopause, Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS).

Las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir problemas que cursan con dolor crónico, como dolor de espalda, fibromialgia, artritis y osteoartritis.

Las mujeres también reportan mayor gravedad y discapacidad relacionada con el dolor que sus homólogos masculinos.

No se conocen bien las causas que provocan mayor riesgo de tener dolor crónico, se ha documentado que el riesgo de problemas que causan o exacerban el dolor es mayor en las mujeres de mediana edad, cuando existe fluctuaciones en los niveles de estrógeno coincidiendo con la entrada en la perimenopausia o posmenopausia.

Los cambios comunes relacionados con la menopausia y el envejecimiento incluyen el aumento de peso y la disminución de la actividad física, lo que puede contribuir a sufrir dolor crónico, al igual que la falta de sueño y el estado de ánimo negativo, que también se sabe que afectan la sensibilidad de los síntomas y la tolerancia al dolor.

En este último estudio a gran escala de mujeres veteranas, los investigadores plantearon la hipótesis de que, incluso después de explicar la edad y otros factores de riesgo conocidos, los síntomas de la menopausia se asocia con mayores probabilidades de dolor crónico diagnosticado y morbilidad por dolor crónico.

Resultados de la investigación perimenopausia y dolor crónico

La investigación muestra es que las mujeres que sufren más síntomas en la perimenopausia o climaterio pueden ser las más vulnerables al dolor crónico.
Más específicamente, las mujeres con más síntomas en la perimenopausia pueden tener casi el doble de probabilidades de tener dolor crónico y más diagnósticos relacionados con el dolor crónico.

«Los niveles cambiantes de hormonas alrededor de la menopausia tienen interacciones complejas con la modulación del dolor y la sensibilidad al dolor, que pueden estar asociadas con la vulnerabilidad al desarrollo o la exacerbación de las condiciones de dolor», dice la Dra. JoAnn Pinkerton, directora ejecutiva de NAMS.

«Este estudio sugiere que la carga de los síntomas de la menopausia también puede estar relacionada con el desarrollo de dolor crónico».

Los resultados de la investigación aparecen en el artículo «Síntomas de la menopausia y dolor crónico en una muestra nacional de mujeres veteranas de mediana edad».

edades fibromialgia

Edades fibromialgia

En fibromialgia el mayor número de casos se observa a partir de los 40 años 

Menopause symptoms and chronic pain in a national sample of midlife women veterans
 Gibson, Carolyn J., PhD, MPH1,2; Li, Yongmei, PhD1; Bertenthal, Daniel, MPH1; Huang, Alison J., MD, MAS2; Seal, Karen H., MD, MPH1,2

Menopause: March 4, 2019 - Volume Publish Ahead of Print - Issue - p doi: 10.1097/GME.0000000000001312
CONSECUENCIAS DE LA DEFICIENCIA DE ESTRÓGENOS A CORTO, MEDIANO Y LARGO PLAZO

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dolor crónico y trastornos del sueño
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Dolor crónico y trastornos del sueño

RESUMEN

Padecer dolor crónico supone un importante impacto sobre la calidad del sueño del paciente que lo sufre. Una mayor intensidad de dolor se ha asociado a una mayor prevalencia de trastornos del sueño, siendo esta relación recíproca y que perpetúa un círculo vicioso entre ambos.

¿Qué relación hay entre dolor crónico y trastornos del sueño?

Teniendo en cuenta que algunos de los fármacos que manejamos habitualmente para el control analgésico, fundamentalmente opioides, pueden modificar la arquitectura del sueño, tanto positiva como negativamente, consideramos importante empezar a valorar la calidad del sueño del paciente con dolor crónico como un indicador de calidad en el manejo del tratamiento analgésico.

El dolor crónico afecta al 20-35% de la población mundial.

Más del 60% de los pacientes que lo sufren, lo refieren de intensidad moderada-severa reconociendo haber experimentado dolor crónico durante más de 5 años. El gran impacto económico y social de este tipo de pacientes supone un factor determinante y prioritario a tener en cuenta a nivel de planificación sanitaria, y más, observando la tendencia al aumento del envejecimiento poblacional que se sufre a nivel mundial.

Padecer dolor crónico supone una reducción significativa de la calidad de vida del paciente, manifestándose con disminución de la calidad del sueño, interferencia a nivel social y de las actividades diarias, disminución de la capacidad cognitiva del paciente y predisposición a sufrir ansiedad y depresión.

Recientes estudios enfatizan que a pesar de que el control de la intensidad del dolor es un objetivo prioritario a la hora de plantear el tratamiento del dolor crónico, otros factores concomitantes al dolor deben de tenerse en cuenta como marcadores de la calidad de tratamiento del mismo.

En recientes investigaciones, la calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, siendo de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico.

Se estima que entre un 50-70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño asociados a despertares nocturnos por dolor, dificultad para quedarse dormido y sueño no reparador.

Estos trastornos del sueño presentan una relación directa y recíproca con la intensidad de dolor que sufre el paciente: el dolor produce mala calidad del sueño y este último a su vez conlleva un incremento en la intensidad de percepción del dolor.

Ciertos fármacos que empleamos habitualmente en el tratamiento del paciente con dolor crónico afectan a la arquitectura del sueño.

A pesar de que se asume que los fármacos analgésicos se prescriben para controlar el dolor, se ha visto que también pueden interaccionar a nivel de la calidad del sueño y en consecuencia afectar a la percepción de la intensidad del dolor del paciente.

A continuación realizamos una revisión sobre la calidad del sueño de los pacientes con dolor crónico, y cómo los opioides influyen sobre ambos.

PREVALENCIA DE TRASTORNOS DEL SUEÑO EN PACIENTES CON DOLOR CRÓNICO (5,6)

La prevalencia de trastornos del sueño en los pacientes con dolor crónico es mayor que en la población general, estimándose que entre un 50 y un 89% de los pacientes con dolor crónico en las Unidades del Dolor padecen pobre calidad del sueño, por lo que es razonable pensar que la mayoría de ellos sufren este problema. Recientes investigaciones confirman que ciertas patologías, como las enfermedades reumáticas y las cefaleas, se asocian con mayor disfunción del sueño.

Por lo tanto, esta disminución de la calidad del sueño supone una merma significativa en la calidad de vida del paciente, que desde nuestro punto de vista, deberíamos de empezar a objetivar para su mejor control analgésico.

Subjetivamente, el paciente lo refiere frecuentemente como insomnio (dificultad para quedarse dormido, despertares precoces). Objetivamente se demuestra que el paciente con dolor crónico experimenta fragmentaciones del sueño y disminución del sueño reparador.

Sin olvidar, que también se pueden presentar trastornos primarios del sueño como apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas, hipoventilación-obesidad que agravan todo el cuadro.

CALIDAD DEL SUEÑO COMO OUTCOME INDIVIDUAL EN EL CONTROL DEL DOLOR (7,8)

La calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico. Se estima que entre un 50- 70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño, asociados a despertares nocturnos por dolor, dificultad para quedarse dormido y sueño no reparador.

Estos trastornos del sueño presentan una relación directa y recíproca con la intensidad de dolor que sufre el paciente: el dolor produce mala calidad del sueño y este último a su vez conlleva un incremento en la intensidad de percepción del dolor.

En recientes investigaciones se demuestra que el dolor crónico puede interrumpir el sueño y al mismo tiempo, esta mala calidad del sueño puede aumentar la percepción de dolor, creando un círculo vicioso difícil de romper y que influye en la respuesta al tratamiento analgésico pautado.

Por todo ello, es razonable pensar que un manejo satisfactorio del control del dolor, puede mejorar las alteraciones del sueño en pacientes con dolor crónico y viceversa.

De esta manera, se propone considerar la calidad del sueño como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico.

INFLUENCIA DE LA DEPRIVACIÓN DE SUEÑO Y PERCEPCIÓN DEL DOLOR (9)

Como se ha ido comentando anteriormente, el dolor crónico se asocia frecuentemente a trastornos del sueño, por ejemplo, cambios en la arquitectura del mismo e incremento de la somnolencia diurna.

Nuevas hipótesis sugieren que estas modificaciones de los patrones del sueño pueden afectar a la modulación del dolor agudo y crónico.

Según la relación recíproca entre sueño y dolor ya explicada, investigaciones realizadas sugieren que la deprivación de sueño puede provocar hiperalgesia. De este modo, esta deprivación puede interferir en el resultado del tratamiento analgésico mediado por opioides y mecanismos de acción serotoninérgicos.

En experimentación animal se ha observado que esta supresión de la fase REM del sueño produce menor eficacia antiálgica de la morfina en dolor inducido. Esto sugiere que los opioides pueden ser menos eficaces bajo condiciones de supresión de fase REM en dolor crónico, e indica también que la administración de morfina podría exacerbar la supresión de la fase REM que está asociada a mayor sensibilidad hacia el dolor.

EFECTO DE LA MEDICACIÓN ANALGÉSICA EN LA ARQUITECTURA DEL SUEÑO DEL PACIENTE CON DOLOR CRÓNICO (10-13)

Ciertos fármacos que empleamos habitualmente en el tratamiento del paciente con dolor crónico pueden afectar a la arquitectura del sueño. A pesar de que se asume que los fármacos analgésicos se prescriben para controlar el dolor, se ha visto que también pueden interaccionar a nivel de la calidad del sueño y en consecuencia afectar a la percepción de la intensidad del dolor del paciente, como hemos comentado en apartados anteriores.

La mayoría de las investigaciones, en este campo, se han realizado sobre opioides, más concretamente sobre morfina. El efecto analgésico de estos fármacos viene mediado por la acción sobre los subtipos de receptores ?, delta y kappa. La activación de los receptores mu y kappa es la responsable del efecto de sedación de estos fármacos, por la inhibición de las neuronas colinérgicas y noradrenérgicas.

En humanos con dolor crónico, la administración de morfina produjo una supresión dosis dependiente de la fase REM y SWS esenciales para el desarrollo fisiológico correcto de los ciclos del sueño.

A la hora de plantear la pauta de tratamiento analgésico, se recomienda el empleo de formulaciones retardadas, en vez de liberación rápida, para el óptimo manejo analgésico del dolor crónico, ya que en estudios realizados se objetiva que el empleo de formulaciones retardadas, reduce la aparición de trastornos del sueño asociado a fármacos analgésicos.

CONCLUSIONES

Se estima que entre un 50-70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño, ello supone una merma significativa en su calidad de vida asociada al propio sufrimiento del dolor crónico.

La calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor. Una mayor intensidad de dolor se ha asociado a una mayor prevalencia de trastornos del sueño, siendo esta relación recíproca y que perpetúa un círculo vicioso.

Estudios realizados sobre opioides y sueño, demuestran que la administración episódica de este tipo de analgésicos, produce una disminución de la fase REM del sueño y aumento de los despertares nocturnos.

Por ello, recomiendan la administración de formulaciones retardadas para evitar picos de dosificación, observándose un aumento del número de horas de sueño, menos problemas para conciliar y reducción del consumo de hipnóticos. En conclusión, los pacientes con dolor crónico sufren con frecuencia mala calidad del sueño.

Este trastorno en el descanso nocturno, como hemos visto, repercute negativamente en la percepción del dolor, e incluso puede requerir un aumento del consumo de analgésicos, como consecuencia de perpetuación del circulo vicioso sueño y dolor. La repercusión que tiene una analgesia efectiva sobre la arquitectura del sueño, y más específicamente con el manejo de los opioides, queda de manifiesto.

Consideramos relevante empezar a considerar en nuestra práctica clínica habitual la calidad del sueño como marcador de calidad del manejo analgésico del paciente con dolor crónico.

Correspondencia: Ana Belén Mencías Hurtado Unidad del Dolor Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria Carretera del Rosario, s/n. 38010.

Santa Cruz de Tenerife. Islas Canarias E-mail: anamencias@gmail.com

 Sociedad española del dolor

Autores: Mencías Hurtado , A B ; Rodríguez Hernández , J L ;

Codigo de referencia de este contenido: Rodríguez Hernández , J L ; Mencías Hurtado , A B ; :Trastornos del sueño en el paciente con dolor crónico.

Rev Soc Esp Dolor 19 (2012);6 :332 – 334 _Servicios

BIBLIOGRAFÍA

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No tocar más dolor
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Como tocar con dolor. No me lastimes más.

¡Un gran y complejo tema que abordar!
Este problema involucra muy a menudo a amigos o familiares muy queridos y bien intencionados, y suele ser la causa de forma involuntaria provocar más dolor y, a veces, demasiadas, de un sufrimiento prolongado e innecesario para quien sufre dolor crónico.

Tocar con dolor

Esto lo experimentan muy a menudo las personas que sufren enfermedades con dolor crónico.
Durante la última década, varias veces me han lastimado físicamente personas que sólo quieren mi bien, y demostrar su afecto.
Espero que este artículo sirva para ayudar a concienciar tanto a todo el mundo en general, como a las personas que interactúan de forma habitual con quienes padecen enfermedades crónicas.

La experiencia de vivir con dolor

Tengo a lo largo de mi vida muchas experiencias que han acabado en contratiempos físicos.

El coste emocional es abrumador ya que tales contratiempos, aunque no son intencionados, son innecesarios. El paciente con dolor crónico experimenta un dolor que se suma, el causar un daño psicológico tremendo.
Es obligación de todos tratar de desarrollar herramientas para comprender el impacto de nuestras acciones en las relaciones, la forma en que interactuamos con las personas que sufren de dolor crónico y enfermedades.
Por favor, dedica una parte de tu tiempo para educarte y no lastimar a otra persona por error, errores que nacen de la falta de comprensión.

Multitud de enfermedades con dolor , enfermedades invisibles

Hay tantas enfermedades que se pueden vivir, y en muchos casos, son invisibles a simple vista.
Vivir con el síndrome de Ehlers-Danlos, una enfermedad resultante de la incapacidad del cuerpo para producir colágeno sano, es el pegamento que mantiene unido el cuerpo.
Sin colágeno sano, los tendones y los ligamentos no pueden hacer su trabajo. En lugar de mantener las articulaciones en su lugar, se estiran y pueden causar el dolor intenso y, demasiado a menudo, crónico.
Un simple abrazo puede producir que el esqueleto se desplace, y causar en los huesos subluxaciones o incluso dislocaciones.
Suena difícil de creer pero es real y es extremadamente doloroso.

Alguien que vive con síndrome de dolor regional complejo, experimenta un dolor ardiente que nadie más puede ver. Un simple cepillo que roza su piel crea un dolor insoportable que puede durar mucho tiempo.
Si uno se está recuperando de un esguince y da una palmada como un gesto amable en la zona puede causar dolor y, en algunos casos, un daño mayor.

Las personas pueden experimentar dolor por muchas enfermedades: enfermedad de células falciformes, migrañas, herpes, hombro congelado, fracturas de huesos, desplazamiento de disco, cálculos renales, traumatismos, dolores de cabeza, fibromialgia, artritis, gota, ciática, endometriosis, úlceras estomacales, neuralgia del trigémino, apendicitis, cefaleas en racimos , úlceras pépticas, pancreatitis aguda, dolor postquirúrgico, dolor oncológico por nombrar algunas.
Muchas de las personas de a tu alrededor están luchando contra él y necesitan que tengas cuidado al tocarlas.

Nadie pide que vivas estas enfermedades, pero aunque el daño no es intencionado, también es MUY evitable.

Después de veinticuatro cirugías, debo lidiar con un estilo de vida muy tranquila y predecible.

La interacción social como fuente de dolor

Fui maestra y mi vida estuvo marcada por una intensa interacción social, la que amé y me permitió crecer. Pero ahora me he vuelto cautelosa y, a veces, temo lo que alguna vez fue la fuente de tanta alegría y crecimiento personal.
La interacción social, que a menudo conduce a una interacción física normal y saludable, a menudo me ha provocado lesiones y dolor, necesitar semanas de recuperación y recuperación.
Como consecuencia, a menudo me privan de las actividades saludables y gratificantes que había conseguido reiniciar, aunque fuera de una forma muy limitada.

Lo que es simple para ti, se convierte en semanas de curación para mí.

Las consecuencias

Te voy a mostrar un ejemplo:

Hace muy poco, después de hablar a un grupo en un evento, compartía el número de cirugías que había sufrido a lo largo de mi vida, incluidas las fusiones en el cuello, una mujer del público se acercó para desearme lo mejor y para acercarme a ella, cogió mi cuello.
Eso me produjo una subluxación de hombro, el desplazamiento de la tráquea, la subluxación de los costados y que mis niveles de oxígeno disminuyeran.
A pesar de las numerosas sesiones de fisioterapia, para volver a colocar los huesos correctamente, el trauma dura debido a la inflamación que se produjo, por lo que me ha ocasionado semanas y semanas de dolor.

Esto es sólo un ejemplo, le puede llegar a pasar a quien sufre dolor crónico sólo por tocarle.

La lista de enfermedades que causan problemas médicos es demasiado larga y no se puede publicar, pero las decisiones que tomes y evitar causar daño a otra persona, son mínimas, están ahí para que las haga:

Tocar de forma sana.

Para tí que quieres ayudar

En primer lugar, nunca te sientas incómodo y pregunta  a quienes padecen enfermedades crónicas las necesidades especiales para abordarlos e interactuar con ellos.
Tú no quieres hacer daño y ningún paciente desea más dolor e interrupciones en sus vidas.
Piensa primero y ten cuidado antes de tocar:
Considera preguntar: «¿Es seguro tocarte?
Considere otras formas de expresar admiración, amor o un simple saludo además de tocar: una sonrisa, una conversación, una palabra amable o un gesto.

Para la persona que puede sufrir daño.

Considera compartir algún tipo de alerta médica cuando esté en una reunión, posiblemente usando un corsé innecesario para alertar o incluso una máscara.
Ninguno quiere tocar a alguien con una máscara al asumir que es contagioso.

Poner los brazos cruzados sobre el pecho es una señal indirecta que evita ser tocado.
Pre-advertir a los amigos sobre el tema de ser tocado antes de una reunión
Pida a amigos cercanos y familiares que intenten crear una red de seguridad interviniendo en entornos sociales interactivos como una barrera protectora, advirtiendo a los que tienen la intención de tocar, que eviten actuar de manera que pueda dañar sin intención.

Desearía tener todas las respuestas para evitar el daño que sigo viviendo y la de los demás.

Necesitamos educar a otros sobre el gran daño duradero que puede ser el simple acto de tocar a las personas que están luchando contra una enfermedad del dolor.

Que la vida sea amable contigo.

Un articulo escrito por Ellen Smith . Libre adaptación del original redactado por Fibromialgia Noticias.

Las palabras son una gran fuente de inclusión social, ¿Cómo ayudar con palabras a una persona que sufre dolor?

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bursitis
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Bursitis.Síntomas, diagnóstico y tratamiento

La bursitis es la inflamación dolorosa de la bursa (un saco plano y lleno de líquido que proporciona amortiguación entre la piel, músculos,tendones y ligamentos cercanos a los huesos).

El dolor en la bursitis

El movimiento suele ser doloroso, y las bolsas cerca de la piel se inflaman y se vuelven sensibles.

El dolor cercano a las bolsas dá la clave en el diagnóstico, a veces se puede necesitar un análisis del líquido de la bolsa o pruebas de imagen.

Reposo, férulas, medicamentos antiinflamatorios no esteroides y, en ocasiones, inyecciones de corticosteroides son necesarios para aliviar los síntomas.

La bolsa normalmente contiene una pequeña cantidad de líquido, el cual proporciona amortiguación. Las bolsas reducen la fricción y previenen el desgaste que puede ocurrir cuando una estructura roza a la otra.
Algunas bolsas se encuentran justo debajo de la piel (bolsas superficiales). Otros están localizados debajo de los músculos y los tendones (bolsas profundas).

Si se lesiona o se usa en exceso, la bursa puede inflamarse y puede acumularse líquido.

Causas de la bursitis

Irritación por uso inusual o uso excesivo.

También puede ser causado por una lesión, gota , seudogota , artritis o ciertas infecciones,especialmente las causadas por Staphylococcus aureus.

A menudo, la causa de la bursitis es desconocida.

El hombro es la parte más susceptible a la bursitis, pero las bolsas en los codos, las caderas (bursitis trocantérea), la pelvis, las rodillas, los dedos de los pies y los talones ( bursitis del tendón de Aquiles ) son las zonas más comunes afectadas.

Las personas con bursitis del hombro generalmente tienen una inflamación de los tendones alrededor del hombro ( tendinitis del manguito rotador: los tendones y otras estructuras que se mueven, giran y sostienen el hombro en su lugar).

Síntomas de la bursitis

La bursitis causa dolor y tiende a limitar el movimiento, pero los síntomas específicos dependen de la ubicación de la bolsa que esté inflamada. Por ejemplo, cuando se inflama la bursa del hombro, levantar el brazo, como cuando se pone una chaqueta, es doloroso y difícil.
Sin embargo, la bursitis del codo puede causar hinchazón sin apenas molestia.

La bursitis aguda se puede desarrollar en horas o días. El área inflamada suele doler al movimiento o al tacto. Las bolsas ubicadas cerca del pie, como las que se encuentran cerca de la rodilla y el codo, puede aparecer enrojecida e inflamada.
La bursitis aguda causada por infección o gota puede ser particularmente dolorosa y el área afectada se encuentra roja y cálida.

Bursitis crónica

La bursitis crónica puede deberse a episodios repetidos o persistentes de bursitis aguda o lesiones repetidas. A veces las paredes de la bursa se vuelven gruesas. Si las bolsas dañadas se someten a un ejercicio o esfuerzo inusual, la inflamación tiende a empeorar.

El dolor prolongado y la hinchazón pueden limitar el movimiento y debilitar los músculos. Los brotes de bursitis crónica pueden durar varios meses y pueden reaparecer con frecuencia.

Diagnóstico de la bursitis

Evaluación de un médico

A veces puede ser necesario el examen del fluido de la bursa.

A veces pueden ser necesarias pruebas de imagen

Un médico sospecha bursitis si el área alrededor de una bolsa superficial está adolorida al tocarla o cuando ciertos movimientos de las articulaciones que se mueven o ejercen presión sobre las bolsas profundas duelen en el examen.

Si una bursa superficial, particularmente en la rodilla o el codo, está notablemente inflamada, un médico puede extraer una muestra de líquido de la bolsa con una aguja. La muestra se analiza para determinar las causas de la inflamación, como una infección o gota.

Por lo general, se realizan radiografías si la bursitis no mejora con el tratamiento o sigue regresando, o si el médico sospecha de problema en la articulación, como la artritis.

La resonancia magnética (RM) o la ecografía se pueden usar para ayudar a confirmar la bursitis en bolsas profundas.

Tratamiento de la bursitis

Analgésicos, antiinflamatorios y reposo.

Tratamiento de gota o infección, si es la causa.

A veces, inyecciones de corticosteroides.

La bursitis aguda, si no es causada por una infección, generalmente se trata con lo siguiente:

Descanso

Inmovilización temporal (como con una férula) de la articulación afectada

Hielo aplicado al área dolorosa.

Altas dosis de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE)

Ocasionalmente, se necesitan analgésicos más fuertes.

Cuando se requiera, el médico puede inyectar un anestésico local y corticosteroides directamente en la bolsa, especialmente si está afectada la zona del hombro. Este tratamiento, con frecuencia, después de unos días proporciona alivio. La inyección puede tener que repetirse después de unos meses. Retirar el líquido con una aguja también puede ayudar a reducir el dolor.

Las personas que tienen bursitis aguda grave, en ocasiones, pueden recibir un corticosteroide, como prednisona , por vía oral durante unos días. A medida que el dolor cede, las personas pueden hacer ejercicios específicos para aumentar el rango de movimiento de la articulación.

La bursitis crónica, si no es causada por una infección, se trata de manera similar, aunque es menos probable que el reposo y la inmovilización ayuden. En ocasiones muy raras, se puede realizar cirugía para extirpar la bursa.

A menudo, la terapia física ayuda a restaurar la función. Los ejercicios pueden ayudar a fortalecer los músculos debilitados y restablecer la amplitud de movimiento de la articulación.

Se deben drenar las bolsas infectadas y administrar los antibióticos apropiados, a menudo contra Staphylococcus aureus .

La bursitis recurren si los motivos subyacentes, como gota , artritis reumatoide o el uso excesivo crónico, no se tratan ni se corrigen.

Bursitis para niños

Fuente
https://www.merckmanuals.com/

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Alodinia cuando los abrazos duelen
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Alodinia, cuando los abrazos duelen, ser sensibles al tacto

El sentido del tacto es uno de los aspectos más básicos y fundamentales de la experiencia humana. La usamos como una capacidad para sentir, es una herramienta integral para discriminar y comprender mejor nuestro entorno a lo largo de todo el día,sin pensar.

Tocar y abrazar  es una parte fundamental de la comunicación humana, ya sea a través de un apretón de manos, un abrazo o una palmada en la espalda. El contacto humano puede considerarse un componente clave de la comunicación positiva y puede fomentar una sensación de bienestar general.

Sensibles al tacto

Desafortunadamente, vivir con dolor crónico puede interferir con la capacidad para tocar, sentir, abrazar o ser abrazado.

Es desafiante cuando somos extremadamente sensibles al contacto con cosas que generalmente no son dolorosas. El término médico es alodinia y significa que algo es doloroso cuando el estímulo no es doloroso.

Imagínate rodar ligeramente el dorso de tu mano con una bola de algodón. No debería doler, pero ahora imagina que hacerlo se asocia repentinamente con una sensación de dolor intenso en la mano. Este sería un ejemplo de alodinia.

Tener sensibilidad extrema al tacto puede tener un efecto penoso en la vida de una persona, ya que a menudo evitará el contacto físico como una herramienta para evitar el dolor.

El resultado, una persona puede evitar por completo el uso de una parte del cuerpo afectada, como la mano en el ejemplo, o no querer salir de la casa por temor a estar cerca de otras personas y exponer las partes más sensibles y dolorosas del cuerpo.

Uno de los tipos más comunes de dolor que puede desembocar en alodinia es el dolor neuropático. Los cambios en el flujo normal de la información en el sistema nervioso, del sistema nervioso periférico hasta el cerebro, es una característica del dolor neuropático.

A veces, este procesamiento del dolor se produce debido a un daño nervioso real, pero no siempre sucede. Un síndrome de dolor neuropático, en particular, que a menudo se asocia con  alodinia es el síndrome de dolor regional complejo o SDRC.

El síndrome de dolor regional complejo puede ser un problema de dolor debilitante que generalmente involucra una extremidad, como un brazo o una pierna, después de haber sufrido algún tipo de lesión tisular. Una de las características del síndrome de dolor regional complejo que lo hace tan difícil de tratar es el dolor intenso que se puede experimentar al tratar de usar una parte del cuerpo que es hipersensible.

Más allá de ser sensible al tacto

La alodinia también puede estar asociada con otros tipos de problemas de dolor crónico, como fibromialgia, migrañas, cicatrices quirúrgicas dolorosas y daño en la piel por radiación ultravioleta.

De hecho, se conoce que los pacientes de migraña tienen dolor al peinarse, afeitarse y ponerse lentes de contacto. Lo que todos estos síndromes parecen tener en común es lo que se conoce como sensibilización central, donde hay una amplificación de las señales de dolor que ocurren en el cerebro.

Aún no está claro la causa, pero la investigación está analizando los efectos de los mediadores inflamatorios en las células nerviosas dentro del cerebro, así como el papel de las células gliales que forman la materia blanca del cerebro.

Afortunadamente, la alodinia puede tratarse con éxito en las circunstancias adecuadas, por lo que es importante encontrar médicos que comprendan este problema y puedan tratarlo.

Las técnicas de desensibilización son una forma de reducir la hipersensibilidad de la piel o en los tejidos, e incluso se puede hacer algo en casa por tu cuenta.

Por ejemplo, colocar una mano o pie sensible en un tazón de arroz crudo o lentejas es una herramienta que ayuda a algunos pacientes.

Otros tratamientos tópicos incluyen cosas como baños de contraste, cera de parafina y arcilla. Debido a que la desensibilización puede ser un proceso doloroso al comenzar, es útil contar con el apoyo y la orientación de un equipo que lo trate.

Sí la hipersensibilidad al dolor interfiere en la calidad de vida es necesario acudir a unidades especializadas en el tratamiento del dolor.

Tratamiento del dolor neuropático

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Técnicas de neuroimagen en el dolor
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Técnicas de neuroimagen para medir el dolor

Las técnicas de neuroimagen se utilizan más que nunca para investigar el dolor, buscando posibles vías para aliviar el dolor y mejorar el bienestar del paciente.

La investigación muestra que varias áreas del cerebro se activan por estímulos dolorosos, y que la magnitud de esta actividad a menudo se relaciona con la intensidad del dolor,esto ha llevado a los investigadores a extraer características de la actividad cerebral que podrían servir como biomarcadores para medir el dolor de manera objetiva.

Sin embargo, la mayoría de las respuestas cerebrales que se observan cuando el dolor aparece, también se  observan cuando el dolor desaparece.

Un ejemplo, se pueden obtener respuestas cerebrales similares a través de estímulos auditivos, táctiles y visuales  pero no dolorosos, e incluso se pueden registrar tales respuestas en pacientes con analgesia congénita (desorden genético que afecta a una persona en un millón caracterizado por la ausencia de dolor).

Por lo tanto, como se argumentó en esta revisión, todavía hay desacuerdo sobre cómo  la actividad cerebral se relaciona exactamente con el dolor.

En la actualidad parece exagerada la utilidad clínica de los biomarcadores de dolor derivados de la neuroimagen funcional, y la evidencia de su eficacia en la clínica real es escasa.

¿El cerebro contiene neuronas específicas o selectivas para el dolor? En la actualidad, no hay una respuesta clara a esta pregunta.

En conclusión, es importante que se realicen más estudios sobre los biomarcadores cerebrales del dolor.

Existen líneas de investigación que están desarrollando biomarcadores mediante el análisis de datos para predecir la respuesta a la medicación y ofrecer tratamientos personalizados.

Técnicas de neuroimagen en la reumatología

The search for pain biomarkers in the human brain
 André Mouraux, Gian Domenico Iannetti
 Brain, Volume 141, Issue 12, 1 December 2018, Pages 3290–3307, https://doi.org/10.1093/brain/awy281
 Published: 20 November 2018

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Ayudar en una enfermedad crónica

Espero que llegue un día en que la enfermedad crónica (incluido el dolor crónico) se reconozca como una parte normal e inevitable del ciclo de la vida humana.

También espero que llegue el día en que la gente entienda que las enfermedades crónicas pueden aparecer a cualquier edad. No está reservada para los últimos años de vida;  y debe aplicarse a las enfermedades mentales, como la depresión y el Trastorno de estrés postraumático.

Tengo una amiga de unos 60 años que padece una enfermedad autoinmune grave desde que era una preadolescente. Ella ha vivido en hospitales toda su vida. Durante más de 50 años, ha tenido que vivir con personas que hacen suposiciones sobre lo mal  que está.

Espero que este escrito ayude a disipar algunas de tantas suposiciones que se hacen.

Cada situación es diferente, por lo que es posible que parte de lo escrito no se pueda aplicar a todos.
Dicho esto, a lo largo de los años, he encontrado que nosotros que vivimos día a día con enfermedades crónicas tenemos mucho más en común de lo que creía, y no importa dónde vivamos.

¿Cómo ayudar en una enfermedad crónica?

Cinco supuestos que me gustaría que se convirtieran en tesoros para compartir y aplicar:

1. No asumir que lo que vemos u oímos es el reflejo de cómo convive una persona con una enfermedad crónica.

Muchas personas con enfermedades crónicas las vemos bien, las escuchamos decir que están bien, incluso las que tienen dolor.
Esto lleva a la gente a decir: “¡Te ves muy bien!” (O otras frases que significan lo mismo). Este tipo de comentarios las pone en un gran aprieto. No quieren ser groseras y decir algo como: «Bueno, no me siento bien», porque saben que sólo se trata de amabilidad.
Soy enferma crónica desde hace  17 años y, a veces, aún me cuesta responder a los comentarios de tipo «te ves muy bien».

Si estás con alguien que tiene una enfermedad crónica, te sugiero que digas algo como: “Te ves bien, pero ¿cómo te sientes realmente?” O “Te ves bien, pero ¿tienes dolor hoy? Si es así, lo siento».

Apreciamos mucho cuando alguien asume que nuestra apariencia externa NO refleja cómo nos sentimos por dentro. Solía ​​hacer esa suposición cuando estaba bien, ahora ya no lo hago. Tener una enfermedad crónica me ha ayudado a comprender mejor a los demás.

2. No asumas que alguien que tienen una enfermedad crónica está bien  para hablar.

Esta errónea suposición puede ser especialmente un GRAN problema durante las interacciones en persona o las conversaciones por teléfono. Tener una enfermedad crónica, física o mental, es un tremendo desgaste de energía. Y muchos de nosotros tenemos cuerpos en los que nuestras «baterías» nunca se cargan por completo, por la noche es peor en la mayoría de las enfermedades.

Por esta razón, muchos de los que padecen enfermedades crónicas prefieren comunicarse por correo electrónico o texto; permite responder a nuestro propio ritmo y cuando nos sentimos lo suficientemente bien.
Descubrir qué es tan difícil socializar es un triste efecto secundario de luchar con nuestra salud, porque las conversaciones en persona, incluso por teléfono, tienden a ser más íntimas y personales que los correos electrónicos o los mensajes de texto.

Si visitas a alguien que tiene una enfermedad crónica, espero que seas sensible al hecho de que él o ella pueda tener problemas para poder participar de igual a igual en la conversación. Deseo y espero que te ayude.

3. No asumas que alguien que tiene una enfermedad crónica no quiere escuchar todo lo que has estado haciendo.

Me gusta escuchar lo que han estado haciendo mis amigos y familiares por el mundo. Es estimulante, en parte porque me permite tomarme un descanso de centrarme en mis propios problemas de salud. Y, sin embargo, a veces he descubierto que los demás no quieren compartir, creen que me sentiré mal por renunciar a tanto.

Indirectamente he aprendido a disfrutar de viajes y actividades escuchando a otros.

En los primeros años de mi enfermedad, no quería escuchar sobre las vidas activas de otros, pero ahora si. Un muy buen amigo acaba de hacer un viaje de cuatro semanas a Irlanda, Islandia y Dinamarca. (Ambos vivimos en el norte de California). Cuando regresó, quise escuchar todo sobre sus aventuras y mirar las fotos de su viaje.

Si va a visitar a alguien que tiene una enfermedad crónica, le recomiendo que «sopese la situación», tal vez puede preguntar:

«¿Te gustaría que te contara mi viaje [o la boda a la que acabo de ir], o ¿prefieres hablar de otra cosa?

4. No asumas que alguien con una enfermedad crónica se siente cómoda hablando de su salud.

Algunas personas con enfermedades crónicas necesitan a alguien con quien compartir sus problemas de salud. Otros evitan el tema por completo. Puede que les resulte embarazoso hablar.

O pueden temer que sus preocupaciones de salud sean ignoradas, o que los amigos y familiares minimicen lo que les pasa y piensen que están exagerando.

Esta renuncia a compartir es una consecuencia de nuestras experiencias anteriores con médicos, amigos y familiares que simplemente no entienden lo que pasamos todos los días.

Un ejemplo, a menudo encontramos que muchos confunden la fatiga severa que puede acompañar el dolor crónico y la enfermedad como nada más que un cansancio.
Tampoco entienden que muchos de nosotros podemos dormir 10 horas por la noche y no consigamos despertarnos frescos.
Y muy a menudo no entienden el esfuerzo que puede llevar el aseo y vestirnos cada día: cómo eso solo puede agotar nuestras reservas de energía para todo el día.

El resultado de sentirse malinterpretado constantemente, llega un momento que algunas personas con enfermedades crónicas les resulta más fácil evitar el tema de su salud por completo.

Por lo tanto, sabiendo que su amigo o miembro de su familia podría no querer compartir, puede decir algo en este situación y abrir puentes para hablar. :

«Me gustaría saber cómo te va con tu salud, pero entiendo si prefieres hablar de otra cosa».

5. No asumas que somos infelices solo porque luchamos con nuestra salud.

No conozco a nadie que esté feliz siempre, por ello no asumas que los que convivimos con enfermedades crónicas somos infelices siempre. Muchos de nosotros hemos trabajado muy duro para hacer las paces con nuestra situación.
Lo hemos conseguido buscando «otras alternativas».
Si estamos demasiado enfermos o con dolor para ver a los que queremos en persona, trataremos de usar FaceTime o Skype con ellos.
Si es demasiado difícil (para mí es muy difícil), usamos el correo electrónico o los mensajes de texto, consiguiendo estrechar lazos con quienes más nos importan.

Hay personas que me han dicho que apoyarse en una cita en particular puede ser útil a medida que trabajan buscando la medida necesaria para encontrar paz y felicidad en su vida.
De mi libro y pertenece a la profesora de Zen Charlotte Joko Beck:

“La vida no siempre va bien. No hay nada malo en ello. Incluso si tenemos problemas insoportables. Es solo la vida «.

Sí, es solo la vida. Por favor, no llegues a la conclusión que la enfermedad crónica lo ha arruinado todo, que nos ha robado cualquier posibilidad de sentir alegría y felicidad.

Escrito por Toni Bernhard, J.D., ex-profesora de derecho por la Universidad de California, Davis. Autora de Cómo estar enfermo, Cómo despertar y Cómo vivir bien con el dolor y la enfermedad crónica.

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Parestesia, Síntomas, tratamiento

El dolor que produce la parestesia se siente como si estuvieran frotando la piel, o manifestarse como entumecimiento o picazón sin razón aparente.

Casi todo el mundo ha experimentado parestesia en alguna ocasión.

Es una sensación familiar,todo el mundo la ha experimentado alguna vez, las manos o las piernas se duermen y se empiezan a sentir alfileres o agujas. Normalmente se produce cuando sin querer se  presiona un nervio. Al cambiar de posición, se resuelve, se elimina la presión sobre el nervio.
Este tipo de parestesia es temporal y generalmente se resuelve sin tratamiento.

Si la parestesia persiste, es posible que tenga un trastorno médico subyacente que requiera tratamiento.

¿Cuáles son los síntomas de la parestesia?

La parestesia puede afectar cualquier parte del cuerpo, afecta a:

manos
brazos
piernas
pies

La parestesia puede ser temporal o crónica.

Síntomas de la parestesia

entumecimiento
debilidad
estremecimiento
quemazón
frío

La parestesia crónica puede causar un dolor punzante. Esto puede llevar a la torpeza de la extremidad afectada. Cuando se produce parestesia en las piernas y los pies, puede dificultar el caminar.

Es necesario consultar al médico si tiene síntomas de parestesia que persisten o afectan su calidad de vida. Podría ser una señal de que usted tiene una condición médica subyacente y necesita tratamiento.

¿Qué causa la parestesia?

No siempre es posible encontrar la causa de la parestesia.

La parestesia temporal a menudo se debe a la presión sobre un nervio o breves períodos de mala circulación. Esto puede suceder cuando se duerme sobre la mano o se sienta con las piernas cruzadas durante demasiado tiempo.

La parestesia crónica puede ser un signo de daño a los nervios.

Dos tipos de daño nervioso son la radiculopatía y la neuropatía.

Radiculopatía

La radiculopatía es una afección en la cual las raíces nerviosas se comprimen, se irritan o se inflaman.

Sucede cuando se tiene:

Una hernia discal que presiona un nervio.
un estrechamiento del canal que transmite el nervio desde la médula espinal hasta la extremidad.
Cualquier masa que comprime el nervio cuando sale de la columna vertebral.

La radiculopatía que afecta a la  espalda baja se llama radiculopatía lumbar. La radiculopatía lumbar puede causar parestesia en la pierna o el pie. En casos más severos, la compresión del nervio ciático puede ocurrir y puede causar debilidad en las piernas.

El nervio ciático es un nervio grande que comienza en la médula espinal inferior.

La radiculopatía cervical involucra los nervios que dan sensación y fuerza a sus brazos.

Si tiene radiculopatía cervical, se puede experimentar:

dolor crónico de cuello
parestesia de las extremidades superiores
debilidad del brazo
debilidad de la mano

Neuropatía

La neuropatía se produce debido a un daño crónico en el nervio. La causa más común de neuropatía es la hiperglucemia o un nivel alto de azúcar en la sangre.

Otras posibles causas de la neuropatía son:

Accidentes
Lesiones por movimientos repetitivos
Enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide
Enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple.
Enfermedades renales
Enfermedades del hígado
Tumores en el cerebro o cerca de los nervios
Trastornos de la médula ósea o del tejido conectivo.
hipotiroidismo
deficiencias de vitamina B-1, B-6, B-12, E o niacina
Tener demasiada vitamina D
Infecciones, como la enfermedad de Lyme, la culebrilla o el VIH.
Ciertos medicamentos, como los medicamentos de quimioterapia
Exposición a sustancias tóxicas, como productos químicos o metales pesados.
El daño a los nervios puede llevar a un entumecimiento permanente o parálisis.

¿Quién está en riesgo de parestesia?

Cualquier persona puede experimentar parestesia temporal. El riesgo de radiculopatía aumenta con la edad.

También se es más propenso si:

Hace movimientos repetitivos que comprimen repetidamente los nervios, como escribir, tocar un instrumento o practicar un deporte como el tenis,
Beber en exceso y comer una dieta pobre conlleva a deficiencias de vitaminas, la vitamina específicamente B-12 y ácido fólico,
Tener diabetes tipo 1 o 2,
Enfermedades autoinmunes,
Enfermedad neurológica, como la esclerosis múltiple.

¿Cómo se diagnostica la parestesia?

Consulte a su médico si tiene parestesia persistente sin causa evidente.

Mencionar cualquier actividad en la que participe que implique movimientos repetitivos. También debe informar de los medicamentos de venta libre o recetados que toma.

Su médico considerará sus problemas de salud conocidas con el fin de llegar a un  diagnóstico. Si sufre diabetes, por ejemplo, el médico querrá determinar si tiene daño en los nervios, o neuropatía.

El médico, probablemente, realizará un examen físico completo.Puede incluir un examen neurológico. Los análisis de sangre y otras pruebas de laboratorio, como la punción lumbar, puede ayudar a descartar ciertas enfermedades.

Si el médico sospecha que hay un problema en el cuello o la columna vertebral, puede recomendar pruebas de imagen, como radiografías, tomografías computarizadas o imágenes por resonancia magnética.

Dependiendo de los resultados, puede derivarse a un especialista, como un neurólogo, ortopedista o endocrinólogo.

¿Cuál es el tratamiento para la parestesia?

El tratamiento depende de la causa. Puede ser posible, en algunos casos, tratar la enfermedad y por tanto eliminar la causa .

Por ejemplo, una una lesión por movimientos repetitivos, se pueden hacer algunos ajustes en el estilo de vida o una terapia física pueden resolver el problema. Si  se debe a una enfermedad subyacente, recibir tratamiento para esa enfermedad puede aliviar los síntomas.

Las circunstancias individuales determinan la mejoría de los síntomas. Algunos tipos de daño a los nervios son irreversibles.

¿Cuál es la perspectiva para las personas con parestesia?

La parestesia temporal generalmente se resuelve en unos pocos minutos. Es crónica si esas sensaciones extrañas no desaparecen o regresan con demasiada frecuencia. Puede afectar a la calidad de vida diaria si los síntomas son graves.

Por eso es tan importante tratar de encontrar la causa. No dude en buscar una segunda opinión o consulte a un especialista si es necesario.

La gravedad de la parestesia crónica y su duración dependerán en gran medida de la causa.

En algunos casos, el tratamiento de la afección subyacente resuelve el problema. Hay que informar al médico si sel tratamiento no funciona para que puedan ajustar su plan de tratamiento.

¿Cómo se puede prevenir la parestesia?

No siempre se puede prevenir.

Por ejemplo, es probable, que no se puede evitar si se tiende a quedarse dormido en los brazos.

Sin embargo, se pueden tomar medidas para reducir la aparición o la gravedad de los síntomas. El uso de férulas para la muñeca en la noche puede aliviar la compresión de los nervios de la mano y ayudar a resolver los síntomas.

Consejos para prevenir la parestesia crónica

Evitar movimientos repetitivos, si es posible.

NO realice movimientos repetitivos.

Levantarse y moverse con la mayor frecuencia posible si hay que permanecer sentado durante largos períodos de tiempo.

Si la causa es debida a diabetes o cualquier otra enfermedad crónica, el seguimiento y el control de la enfermedad ayudará a disminuir las probabilidades de sufrir los síntomas.

https://www.ninds.nih.gov/Disorders/All-Disorders/Paresthesia-Information-Page

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/mesh?term=Painful%20Paresthesias

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Fatiga sueño y dolor crónico
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Fatiga y sueño en el dolor crónico

La fatiga junto con la dificultad para dormir -incluid0 los problemas para para iniciar el sueño, mantener el sueño de madrugada y el sueño no reparador- predicen la aparición del dolor crónico generalizado a los 5 años, según los hallazgos presentados en el Congreso Anual de EULAR.

«En los estudios en la población, aproximadamente el 10% de las personas informan dolor crónico generalizado», dijo Katarina Aili, PhD, del Centro de Investigación y Desarrollo Spenshult en Halmstad, Suecia, durante una conferencia de prensa.

Las consecuencias de la fatiga y sueño en el dolor crónico

«El dolor crónico generalizado es un complejo que está asociado a muchos efectos negativos para la salud, así como a un alto riesgo tanto de enfermedades somáticas como mentales. Los problemas del sueño y  fatiga son problemas concurrentes muy comunes entre las personas que sufren dolor crónico generalizado «.

Para determinar si las dificultades para dormir y la fatiga son predictores de dolor posterior crónico generalizado, Aili y sus colegas examinaron individuos que no habían informado dolor crónico generalizado en el inicio o durante los 3 años anteriores, ingresándolos en 5 años (n = 1,249) y 18- año (n = 791) en grupos de análisis para su seguimiento.

Los investigadores evaluaron cuatro parámetros relacionados con el sueño y un parámetro relacionado con la fatiga y determinaron que, entre los grupos de análisis, 785 individuos no informaron ninguna dificultad para dormir al inicio del estudio, 268 informaron solo uno de los problemas del sueño, 167 individuos informaron dos, 128 informó que tres y 117 personas describieron tener los cuatro problemas para dormir.

Los resultados del estudio demostraron que las personas que informaron las cuatro dificultades para dormir al inicio del estudio en comparación con las que informaron no tener problemas para dormir fueron significativamente más propensas a mostrar dolor crónico generalizado en el análisis de seguimiento a los 5 años y 18 años.

En EULAR 2018, la Dra. Katarina Aili, PhD, mostró los recientes hallazgos de que la fatiga junto con las dificultades para dormir -incluidas las complicaciones que inician el sueño, el sueño, mantener el sueño de madrugada y el sueño no reparador- predice la aparición del dolor crónico generalizado después de 5 años.

Después de ajustar por edad, sexo, nivel socioeconómico y salud mental, los investigadores determinaron que todos los parámetros investigados predijeron la aparición del dolor crónico generalizado 5 años después: dificultad para iniciar el sueño (OR = 1,91; IC del 95%, 1,16-3,14); mantener el sueño (OR = 1.85, IC 95%, 1.14-3.01); despertar temprano (OR = 2; 1.37-3.75); sueño no reparador (OR = 2,27; IC del 95%, 1,37-3,75); y fatiga (OR = 3.7, IC 95%, 1.76-7.84).

 

Además, Aili y sus colegas observaron que estos mismos parámetros también predijeron la aparición del dolor crónico generalizado después de los 18 años, con la excepción del despertar temprano.

«El sueño parece ser un marcador importante para el pronóstico del dolor en los pacientes», dijo Aili. «Creemos que es importante atender los problemas del sueño en el cuidado de pacientes con dolor musculoesquelético crónico»

EULAR 2018

 

Referencia:
 Aili K, et al. Resumen OP0072. Presentado en: EULAR Annual Congress; 13-16 de junio de 2018; Amsterdam.

Divulgación: Aili no informa revelaciones financieras relevantes.

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