Alodinia cuando los abrazos duelen
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Alodinia, cuando los abrazos duelen, ser sensibles al tacto

El sentido del tacto es uno de los aspectos más básicos y fundamentales de la experiencia humana. La usamos como una capacidad para sentir, es una herramienta integral para discriminar y comprender mejor nuestro entorno a lo largo de todo el día,sin pensar.

Tocar y abrazar  es una parte fundamental de la comunicación humana, ya sea a través de un apretón de manos, un abrazo o una palmada en la espalda. El contacto humano puede considerarse un componente clave de la comunicación positiva y puede fomentar una sensación de bienestar general.

Sensibles al tacto

Desafortunadamente, vivir con dolor crónico puede interferir con la capacidad para tocar, sentir, abrazar o ser abrazado.

Es desafiante cuando somos extremadamente sensibles al contacto con cosas que generalmente no son dolorosas. El término médico es alodinia y significa que algo es doloroso cuando el estímulo no es doloroso.

Imagínate rodar ligeramente el dorso de tu mano con una bola de algodón. No debería doler, pero ahora imagina que hacerlo se asocia repentinamente con una sensación de dolor intenso en la mano. Este sería un ejemplo de alodinia.

Tener sensibilidad extrema al tacto puede tener un efecto penoso en la vida de una persona, ya que a menudo evitará el contacto físico como una herramienta para evitar el dolor.

El resultado, una persona puede evitar por completo el uso de una parte del cuerpo afectada, como la mano en el ejemplo, o no querer salir de la casa por temor a estar cerca de otras personas y exponer las partes más sensibles y dolorosas del cuerpo.

Uno de los tipos más comunes de dolor que puede desembocar en alodinia es el dolor neuropático. Los cambios en el flujo normal de la información en el sistema nervioso, del sistema nervioso periférico hasta el cerebro, es una característica del dolor neuropático.

A veces, este procesamiento del dolor se produce debido a un daño nervioso real, pero no siempre sucede. Un síndrome de dolor neuropático, en particular, que a menudo se asocia con  alodinia es el síndrome de dolor regional complejo o SDRC.

El síndrome de dolor regional complejo puede ser un problema de dolor debilitante que generalmente involucra una extremidad, como un brazo o una pierna, después de haber sufrido algún tipo de lesión tisular. Una de las características del síndrome de dolor regional complejo que lo hace tan difícil de tratar es el dolor intenso que se puede experimentar al tratar de usar una parte del cuerpo que es hipersensible.

Más allá de ser sensible al tacto

La alodinia también puede estar asociada con otros tipos de problemas de dolor crónico, como fibromialgia, migrañas, cicatrices quirúrgicas dolorosas y daño en la piel por radiación ultravioleta.

De hecho, se conoce que los pacientes de migraña tienen dolor al peinarse, afeitarse y ponerse lentes de contacto. Lo que todos estos síndromes parecen tener en común es lo que se conoce como sensibilización central, donde hay una amplificación de las señales de dolor que ocurren en el cerebro.

Aún no está claro la causa, pero la investigación está analizando los efectos de los mediadores inflamatorios en las células nerviosas dentro del cerebro, así como el papel de las células gliales que forman la materia blanca del cerebro.

Afortunadamente, la alodinia puede tratarse con éxito en las circunstancias adecuadas, por lo que es importante encontrar médicos que comprendan este problema y puedan tratarlo.

Las técnicas de desensibilización son una forma de reducir la hipersensibilidad de la piel o en los tejidos, e incluso se puede hacer algo en casa por tu cuenta.

Por ejemplo, colocar una mano o pie sensible en un tazón de arroz crudo o lentejas es una herramienta que ayuda a algunos pacientes.

Otros tratamientos tópicos incluyen cosas como baños de contraste, cera de parafina y arcilla. Debido a que la desensibilización puede ser un proceso doloroso al comenzar, es útil contar con el apoyo y la orientación de un equipo que lo trate.

Sí la hipersensibilidad al dolor interfiere en la calidad de vida es necesario acudir a unidades especializadas en el tratamiento del dolor.

Tratamiento del dolor neuropático

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Técnicas de neuroimagen en el dolor
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Técnicas de neuroimagen para medir el dolor

Las técnicas de neuroimagen se utilizan más que nunca para investigar el dolor, buscando posibles vías para aliviar el dolor y mejorar el bienestar del paciente.

La investigación muestra que varias áreas del cerebro se activan por estímulos dolorosos, y que la magnitud de esta actividad a menudo se relaciona con la intensidad del dolor,esto ha llevado a los investigadores a extraer características de la actividad cerebral que podrían servir como biomarcadores para medir el dolor de manera objetiva.

Sin embargo, la mayoría de las respuestas cerebrales que se observan cuando el dolor aparece, también se  observan cuando el dolor desaparece.

Un ejemplo, se pueden obtener respuestas cerebrales similares a través de estímulos auditivos, táctiles y visuales  pero no dolorosos, e incluso se pueden registrar tales respuestas en pacientes con analgesia congénita (desorden genético que afecta a una persona en un millón caracterizado por la ausencia de dolor).

Por lo tanto, como se argumentó en esta revisión, todavía hay desacuerdo sobre cómo  la actividad cerebral se relaciona exactamente con el dolor.

En la actualidad parece exagerada la utilidad clínica de los biomarcadores de dolor derivados de la neuroimagen funcional, y la evidencia de su eficacia en la clínica real es escasa.

¿El cerebro contiene neuronas específicas o selectivas para el dolor? En la actualidad, no hay una respuesta clara a esta pregunta.

En conclusión, es importante que se realicen más estudios sobre los biomarcadores cerebrales del dolor.

Existen líneas de investigación que están desarrollando biomarcadores mediante el análisis de datos para predecir la respuesta a la medicación y ofrecer tratamientos personalizados.

Técnicas de neuroimagen en la reumatología

The search for pain biomarkers in the human brain
 André Mouraux, Gian Domenico Iannetti
 Brain, Volume 141, Issue 12, 1 December 2018, Pages 3290–3307, https://doi.org/10.1093/brain/awy281
 Published: 20 November 2018
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Ayudar en una enfermedad crónica

Espero que llegue un día en que la enfermedad crónica (incluido el dolor crónico) se reconozca como una parte normal e inevitable del ciclo de la vida humana.

También espero que llegue el día en que la gente entienda que las enfermedades crónicas pueden aparecer a cualquier edad. No está reservada para los últimos años de vida;  y debe aplicarse a las enfermedades mentales, como la depresión y el Trastorno de estrés postraumático.

Tengo una amiga de unos 60 años que padece una enfermedad autoinmune grave desde que era una preadolescente. Ella ha vivido en hospitales toda su vida. Durante más de 50 años, ha tenido que vivir con personas que hacen suposiciones sobre lo mal  que está.

Espero que este escrito ayude a disipar algunas de tantas suposiciones que se hacen.

Cada situación es diferente, por lo que es posible que parte de lo escrito no se pueda aplicar a todos.
Dicho esto, a lo largo de los años, he encontrado que nosotros que vivimos día a día con enfermedades crónicas tenemos mucho más en común de lo que creía, y no importa dónde vivamos.

¿Cómo ayudar en una enfermedad crónica?

Cinco supuestos que me gustaría que se convirtieran en tesoros para compartir y aplicar:

1. No asumir que lo que vemos u oímos es el reflejo de cómo convive una persona con una enfermedad crónica.

Muchas personas con enfermedades crónicas las vemos bien, las escuchamos decir que están bien, incluso las que tienen dolor.
Esto lleva a la gente a decir: “¡Te ves muy bien!” (O otras frases que significan lo mismo). Este tipo de comentarios las pone en un gran aprieto. No quieren ser groseras y decir algo como: “Bueno, no me siento bien”, porque saben que sólo se trata de amabilidad.
Soy enferma crónica desde hace  17 años y, a veces, aún me cuesta responder a los comentarios de tipo “te ves muy bien”.

Si estás con alguien que tiene una enfermedad crónica, te sugiero que digas algo como: “Te ves bien, pero ¿cómo te sientes realmente?” O “Te ves bien, pero ¿tienes dolor hoy? Si es así, lo siento”.

Apreciamos mucho cuando alguien asume que nuestra apariencia externa NO refleja cómo nos sentimos por dentro. Solía ​​hacer esa suposición cuando estaba bien, ahora ya no lo hago. Tener una enfermedad crónica me ha ayudado a comprender mejor a los demás.

2. No asumas que alguien que tienen una enfermedad crónica está bien  para hablar.

Esta errónea suposición puede ser especialmente un GRAN problema durante las interacciones en persona o las conversaciones por teléfono. Tener una enfermedad crónica, física o mental, es un tremendo desgaste de energía. Y muchos de nosotros tenemos cuerpos en los que nuestras “baterías” nunca se cargan por completo, por la noche es peor en la mayoría de las enfermedades.

Por esta razón, muchos de los que padecen enfermedades crónicas prefieren comunicarse por correo electrónico o texto; permite responder a nuestro propio ritmo y cuando nos sentimos lo suficientemente bien.
Descubrir qué es tan difícil socializar es un triste efecto secundario de luchar con nuestra salud, porque las conversaciones en persona, incluso por teléfono, tienden a ser más íntimas y personales que los correos electrónicos o los mensajes de texto.

Si visitas a alguien que tiene una enfermedad crónica, espero que seas sensible al hecho de que él o ella pueda tener problemas para poder participar de igual a igual en la conversación. Deseo y espero que te ayude.

3. No asumas que alguien que tiene una enfermedad crónica no quiere escuchar todo lo que has estado haciendo.

Me gusta escuchar lo que han estado haciendo mis amigos y familiares por el mundo. Es estimulante, en parte porque me permite tomarme un descanso de centrarme en mis propios problemas de salud. Y, sin embargo, a veces he descubierto que los demás no quieren compartir, creen que me sentiré mal por renunciar a tanto.

Indirectamente he aprendido a disfrutar de viajes y actividades escuchando a otros.

En los primeros años de mi enfermedad, no quería escuchar sobre las vidas activas de otros, pero ahora si. Un muy buen amigo acaba de hacer un viaje de cuatro semanas a Irlanda, Islandia y Dinamarca. (Ambos vivimos en el norte de California). Cuando regresó, quise escuchar todo sobre sus aventuras y mirar las fotos de su viaje.

Si va a visitar a alguien que tiene una enfermedad crónica, le recomiendo que “sopese la situación”, tal vez puede preguntar:

“¿Te gustaría que te contara mi viaje [o la boda a la que acabo de ir], o ¿prefieres hablar de otra cosa?

4. No asumas que alguien con una enfermedad crónica se siente cómoda hablando de su salud.

Algunas personas con enfermedades crónicas necesitan a alguien con quien compartir sus problemas de salud. Otros evitan el tema por completo. Puede que les resulte embarazoso hablar.

O pueden temer que sus preocupaciones de salud sean ignoradas, o que los amigos y familiares minimicen lo que les pasa y piensen que están exagerando.

Esta renuncia a compartir es una consecuencia de nuestras experiencias anteriores con médicos, amigos y familiares que simplemente no entienden lo que pasamos todos los días.

Un ejemplo, a menudo encontramos que muchos confunden la fatiga severa que puede acompañar el dolor crónico y la enfermedad como nada más que un cansancio.
Tampoco entienden que muchos de nosotros podemos dormir 10 horas por la noche y no consigamos despertarnos frescos.
Y muy a menudo no entienden el esfuerzo que puede llevar el aseo y vestirnos cada día: cómo eso solo puede agotar nuestras reservas de energía para todo el día.

El resultado de sentirse malinterpretado constantemente, llega un momento que algunas personas con enfermedades crónicas les resulta más fácil evitar el tema de su salud por completo.

Por lo tanto, sabiendo que su amigo o miembro de su familia podría no querer compartir, puede decir algo en este situación y abrir puentes para hablar. :

“Me gustaría saber cómo te va con tu salud, pero entiendo si prefieres hablar de otra cosa”.

5. No asumas que somos infelices solo porque luchamos con nuestra salud.

No conozco a nadie que esté feliz siempre, por ello no asumas que los que convivimos con enfermedades crónicas somos infelices siempre. Muchos de nosotros hemos trabajado muy duro para hacer las paces con nuestra situación.
Lo hemos conseguido buscando “otras alternativas”.
Si estamos demasiado enfermos o con dolor para ver a los que queremos en persona, trataremos de usar FaceTime o Skype con ellos.
Si es demasiado difícil (para mí es muy difícil), usamos el correo electrónico o los mensajes de texto, consiguiendo estrechar lazos con quienes más nos importan.

Hay personas que me han dicho que apoyarse en una cita en particular puede ser útil a medida que trabajan buscando la medida necesaria para encontrar paz y felicidad en su vida.
De mi libro y pertenece a la profesora de Zen Charlotte Joko Beck:

“La vida no siempre va bien. No hay nada malo en ello. Incluso si tenemos problemas insoportables. Es solo la vida “.

Sí, es solo la vida. Por favor, no llegues a la conclusión que la enfermedad crónica lo ha arruinado todo, que nos ha robado cualquier posibilidad de sentir alegría y felicidad.

Escrito por Toni Bernhard, J.D., ex-profesora de derecho por la Universidad de California, Davis. Autora de Cómo estar enfermo, Cómo despertar y Cómo vivir bien con el dolor y la enfermedad crónica.

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Parestesia, Síntomas, tratamiento

El dolor que produce la parestesia se siente como si estuvieran frotando la piel, o manifestarse como entumecimiento o picazón sin razón aparente.

Casi todo el mundo ha experimentado parestesia en alguna ocasión.

Es una sensación familiar,todo el mundo la ha experimentado alguna vez, las manos o las piernas se duermen y se empiezan a sentir alfileres o agujas. Normalmente se produce cuando sin querer se  presiona un nervio. Al cambiar de posición, se resuelve, se elimina la presión sobre el nervio.
Este tipo de parestesia es temporal y generalmente se resuelve sin tratamiento.

Si la parestesia persiste, es posible que tenga un trastorno médico subyacente que requiera tratamiento.

¿Cuáles son los síntomas de la parestesia?

La parestesia puede afectar cualquier parte del cuerpo, afecta a:

manos
brazos
piernas
pies

La parestesia puede ser temporal o crónica.

Síntomas de la parestesia

entumecimiento
debilidad
estremecimiento
quemazón
frío

La parestesia crónica puede causar un dolor punzante. Esto puede llevar a la torpeza de la extremidad afectada. Cuando se produce parestesia en las piernas y los pies, puede dificultar el caminar.

Es necesario consultar al médico si tiene síntomas de parestesia que persisten o afectan su calidad de vida. Podría ser una señal de que usted tiene una condición médica subyacente y necesita tratamiento.

¿Qué causa la parestesia?

No siempre es posible encontrar la causa de la parestesia.

La parestesia temporal a menudo se debe a la presión sobre un nervio o breves períodos de mala circulación. Esto puede suceder cuando se duerme sobre la mano o se sienta con las piernas cruzadas durante demasiado tiempo.

La parestesia crónica puede ser un signo de daño a los nervios.

Dos tipos de daño nervioso son la radiculopatía y la neuropatía.

Radiculopatía

La radiculopatía es una afección en la cual las raíces nerviosas se comprimen, se irritan o se inflaman.

Sucede cuando se tiene:

Una hernia discal que presiona un nervio.
un estrechamiento del canal que transmite el nervio desde la médula espinal hasta la extremidad.
Cualquier masa que comprime el nervio cuando sale de la columna vertebral.

La radiculopatía que afecta a la  espalda baja se llama radiculopatía lumbar. La radiculopatía lumbar puede causar parestesia en la pierna o el pie. En casos más severos, la compresión del nervio ciático puede ocurrir y puede causar debilidad en las piernas.

El nervio ciático es un nervio grande que comienza en la médula espinal inferior.

La radiculopatía cervical involucra los nervios que dan sensación y fuerza a sus brazos.

Si tiene radiculopatía cervical, se puede experimentar:

dolor crónico de cuello
parestesia de las extremidades superiores
debilidad del brazo
debilidad de la mano

Neuropatía

La neuropatía se produce debido a un daño crónico en el nervio. La causa más común de neuropatía es la hiperglucemia o un nivel alto de azúcar en la sangre.

Otras posibles causas de la neuropatía son:

Accidentes
Lesiones por movimientos repetitivos
Enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide
Enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple.
Enfermedades renales
Enfermedades del hígado
Tumores en el cerebro o cerca de los nervios
Trastornos de la médula ósea o del tejido conectivo.
hipotiroidismo
deficiencias de vitamina B-1, B-6, B-12, E o niacina
Tener demasiada vitamina D
Infecciones, como la enfermedad de Lyme, la culebrilla o el VIH.
Ciertos medicamentos, como los medicamentos de quimioterapia
Exposición a sustancias tóxicas, como productos químicos o metales pesados.
El daño a los nervios puede llevar a un entumecimiento permanente o parálisis.

¿Quién está en riesgo de parestesia?

Cualquier persona puede experimentar parestesia temporal. El riesgo de radiculopatía aumenta con la edad.

También se es más propenso si:

Hace movimientos repetitivos que comprimen repetidamente los nervios, como escribir, tocar un instrumento o practicar un deporte como el tenis,
Beber en exceso y comer una dieta pobre conlleva a deficiencias de vitaminas, la vitamina específicamente B-12 y ácido fólico,
Tener diabetes tipo 1 o 2,
Enfermedades autoinmunes,
Enfermedad neurológica, como la esclerosis múltiple.

¿Cómo se diagnostica la parestesia?

Consulte a su médico si tiene parestesia persistente sin causa evidente.

Mencionar cualquier actividad en la que participe que implique movimientos repetitivos. También debe informar de los medicamentos de venta libre o recetados que toma.

Su médico considerará sus problemas de salud conocidas con el fin de llegar a un  diagnóstico. Si sufre diabetes, por ejemplo, el médico querrá determinar si tiene daño en los nervios, o neuropatía.

El médico, probablemente, realizará un examen físico completo.Puede incluir un examen neurológico. Los análisis de sangre y otras pruebas de laboratorio, como la punción lumbar, puede ayudar a descartar ciertas enfermedades.

Si el médico sospecha que hay un problema en el cuello o la columna vertebral, puede recomendar pruebas de imagen, como radiografías, tomografías computarizadas o imágenes por resonancia magnética.

Dependiendo de los resultados, puede derivarse a un especialista, como un neurólogo, ortopedista o endocrinólogo.

¿Cuál es el tratamiento para la parestesia?

El tratamiento depende de la causa. Puede ser posible, en algunos casos, tratar la enfermedad y por tanto eliminar la causa .

Por ejemplo, una una lesión por movimientos repetitivos, se pueden hacer algunos ajustes en el estilo de vida o una terapia física pueden resolver el problema. Si  se debe a una enfermedad subyacente, recibir tratamiento para esa enfermedad puede aliviar los síntomas.

Las circunstancias individuales determinan la mejoría de los síntomas. Algunos tipos de daño a los nervios son irreversibles.

¿Cuál es la perspectiva para las personas con parestesia?

La parestesia temporal generalmente se resuelve en unos pocos minutos. Es crónica si esas sensaciones extrañas no desaparecen o regresan con demasiada frecuencia. Puede afectar a la calidad de vida diaria si los síntomas son graves.

Por eso es tan importante tratar de encontrar la causa. No dude en buscar una segunda opinión o consulte a un especialista si es necesario.

La gravedad de la parestesia crónica y su duración dependerán en gran medida de la causa.

En algunos casos, el tratamiento de la afección subyacente resuelve el problema. Hay que informar al médico si sel tratamiento no funciona para que puedan ajustar su plan de tratamiento.

¿Cómo se puede prevenir la parestesia?

No siempre se puede prevenir.

Por ejemplo, es probable, que no se puede evitar si se tiende a quedarse dormido en los brazos.

Sin embargo, se pueden tomar medidas para reducir la aparición o la gravedad de los síntomas. El uso de férulas para la muñeca en la noche puede aliviar la compresión de los nervios de la mano y ayudar a resolver los síntomas.

Consejos para prevenir la parestesia crónica

Evitar movimientos repetitivos, si es posible.

NO realice movimientos repetitivos.

Levantarse y moverse con la mayor frecuencia posible si hay que permanecer sentado durante largos períodos de tiempo.

Si la causa es debida a diabetes o cualquier otra enfermedad crónica, el seguimiento y el control de la enfermedad ayudará a disminuir las probabilidades de sufrir los síntomas.

https://www.ninds.nih.gov/Disorders/All-Disorders/Paresthesia-Information-Page

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/mesh?term=Painful%20Paresthesias
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Fatiga sueño y dolor crónico
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Fatiga y sueño en el dolor crónico

La fatiga junto con la dificultad para dormir -incluid0 los problemas para para iniciar el sueño, mantener el sueño de madrugada y el sueño no reparador- predicen la aparición del dolor crónico generalizado a los 5 años, según los hallazgos presentados en el Congreso Anual de EULAR.

“En los estudios en la población, aproximadamente el 10% de las personas informan dolor crónico generalizado”, dijo Katarina Aili, PhD, del Centro de Investigación y Desarrollo Spenshult en Halmstad, Suecia, durante una conferencia de prensa.

Las consecuencias de la fatiga y sueño en el dolor crónico

“El dolor crónico generalizado es un complejo que está asociado a muchos efectos negativos para la salud, así como a un alto riesgo tanto de enfermedades somáticas como mentales. Los problemas del sueño y  fatiga son problemas concurrentes muy comunes entre las personas que sufren dolor crónico generalizado “.

Para determinar si las dificultades para dormir y la fatiga son predictores de dolor posterior crónico generalizado, Aili y sus colegas examinaron individuos que no habían informado dolor crónico generalizado en el inicio o durante los 3 años anteriores, ingresándolos en 5 años (n = 1,249) y 18- año (n = 791) en grupos de análisis para su seguimiento.

Los investigadores evaluaron cuatro parámetros relacionados con el sueño y un parámetro relacionado con la fatiga y determinaron que, entre los grupos de análisis, 785 individuos no informaron ninguna dificultad para dormir al inicio del estudio, 268 informaron solo uno de los problemas del sueño, 167 individuos informaron dos, 128 informó que tres y 117 personas describieron tener los cuatro problemas para dormir.

Los resultados del estudio demostraron que las personas que informaron las cuatro dificultades para dormir al inicio del estudio en comparación con las que informaron no tener problemas para dormir fueron significativamente más propensas a mostrar dolor crónico generalizado en el análisis de seguimiento a los 5 años y 18 años.

En EULAR 2018, la Dra. Katarina Aili, PhD, mostró los recientes hallazgos de que la fatiga junto con las dificultades para dormir -incluidas las complicaciones que inician el sueño, el sueño, mantener el sueño de madrugada y el sueño no reparador- predice la aparición del dolor crónico generalizado después de 5 años.

Después de ajustar por edad, sexo, nivel socioeconómico y salud mental, los investigadores determinaron que todos los parámetros investigados predijeron la aparición del dolor crónico generalizado 5 años después: dificultad para iniciar el sueño (OR = 1,91; IC del 95%, 1,16-3,14); mantener el sueño (OR = 1.85, IC 95%, 1.14-3.01); despertar temprano (OR = 2; 1.37-3.75); sueño no reparador (OR = 2,27; IC del 95%, 1,37-3,75); y fatiga (OR = 3.7, IC 95%, 1.76-7.84).

 

Además, Aili y sus colegas observaron que estos mismos parámetros también predijeron la aparición del dolor crónico generalizado después de los 18 años, con la excepción del despertar temprano.

“El sueño parece ser un marcador importante para el pronóstico del dolor en los pacientes”, dijo Aili. “Creemos que es importante atender los problemas del sueño en el cuidado de pacientes con dolor musculoesquelético crónico”

EULAR 2018

 

Referencia:
 Aili K, et al. Resumen OP0072. Presentado en: EULAR Annual Congress; 13-16 de junio de 2018; Amsterdam.

Divulgación: Aili no informa revelaciones financieras relevantes.
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dieta para el dolor crónico
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Dieta para el dolor crónico ¿Qué se necesita?

Descifrando como puede ayudar la dieta para el dolor crónico.
Los alimentos que usted come (y los que no debe comer) pueden determinar la capacidad de su cuerpo para combatir la inflamación dolorosa.

“Una gran parte del dolor crónico es el resultado de la inflamación crónica, y la evidencia es fuerte de como la dieta puede contribuir a un aumento de la inflamación sistémica”, dice el Dr. Fred Tabung, investigador del Departamento de Nutrición de  Escuela Harvard T.H. Chan de Salud Pública. “Pero la dieta también es una de las mejores maneras de reducirla”.

Inflamación

La inflamación tiene dos papeles en la salud, uno bueno y otro malo. Cuando hay una lesión o una infección, el cuerpo le indica al sistema inmunitario que envíe glóbulos blancos a las áreas afectadas para reparar la lesión o combatir la infección.

Cuando la lesión sana o la infección desaparece, la inflamación normalmente también desaparece. Sin embargo, a veces el sistema inmunológico se pone en alerta y permanece en alerta después de que la “crisis” ha desaparecido.

Con el tiempo, esto puede dañar las células y los órganos sanos y causar dolor constante en los músculos, los tejidos y las articulaciones. La inflamación crónica también puede aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes, ciertos cánceres e incluso la enfermedad de Alzheimer.

La dieta y el sistema inmune

¿Cómo encaja su dieta en todo esto? Es muy parecido a un efecto dominó que funciona de dos maneras, según el Dr. Tabung.

“La dieta puede ayudar a fortalecer su sistema inmunológico haciendo que se encienda y apague en los momentos apropiados”, dice. “Sin embargo, una dieta inadecuada puede alterar el sistema inmunológico, por lo que actúa de forma anormal y puede contribuir a la inflamación persistente”.

De hecho, algunos estudios han encontrado que el sistema inmune reacciona a una dieta no saludable de la misma manera que respondería a una infección bacteriana. No se sabe aún como una dieta saludable ayuda directamente al sistema inmune, dice el Dr. Tabung.

Deficiencias que alteran el sistema inmunnitario

Sin embargo, algunas pruebas sugieren que las deficiencias en diversos micronutrientes, como el zinc, el selenio, el hierro, el ácido fólico y las vitaminas A, B6, C y E, pueden alterar la función del sistema inmunitario.

La evidencia científica más sólida sugiere que los alimentos ricos en el grupo de antioxidantes conocidos como polifenoles ¹ pueden tener un efecto antiinflamatorio que ayuda a calmar y prevenir los brotes dolorosos.

Estos alimentos incluyen muchos de los alimentos básicos de la dieta mediterránea, como las frutas enteras (especialmente todos los tipos de bayas), las verduras de hoja verde oscura, las nueces, las legumbres y los cereales integrales.

“Muchos de estos también son ricos en micronutrientes para que su sistema inmune pueda funcionar a altos niveles”, dice el Dr. Tabung.

Algunas investigaciones han sugerido que los ácidos grasos omega-3, que se encuentran en el aceite de oliva, el aceite de linaza y los pescados grasos (como el salmón, las sardinas y la caballa), también pueden ayudar a controlar la inflamación.

 

Tips para equilibrar una dieta para el dolor crónico

Dirigir la atención hacia la variedad

El mejor enfoque dietético para ayudar al sistema inmunológico, y por lo tanto ayudar a reducir la inflamación crónica, es eliminar los alimentos inflamatorios malos y adoptar los tipos buenos de antiinflamatorios, dice el Dr. Tabung.

Muchos de los llamados “alimentos malos” son los alimentos “basura” procesados ​​con bajo valor nutricional, incluidos los refrescos y otros alimentos que contienen azúcares simples como el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa; carne procesada; y pan blanco, pasta blanca y otros alimentos ricos en carbohidratos refinados. (Estos alimentos es deseable eliminarlos por ser nocivos para la salud en general).

En lo que respecta a los alimentos antiinflamatorios, el Dr. Tabung avisa que no debe tomar siempre los mismos, ya que se puede perder algunos de los nutrientes vitales que el sistema inmune necesita.

Hay que apostar por:

Por ejemplo, desglosa tus comidas habituales de esta manera:

La mitad del plato debe llenarse con granos integrales como pan de trigo integral, pasta integral y arroz integral, junto con proteínas saludables, como pescado, carne de ave, frijoles y nueces.

La otra mitad debería ser principalmente vegetales junto con algo de fruta.

Siempre usar aceites saludables como aceites de oliva y canola en lugar de mantequilla u otros condimentos.

A tener en cuenta que el cambio debe ser duradero para que la dieta sea eficaz y funcione.

“La dieta no es una píldora que repare de forma instantánea”, dice el Dr. Tabung, “pero tiene un gran potencial para ayudar a controlar e incluso prevenir la inflamación, y puede ayudar a calmar el dolor crónico”.

  • Alimentos ricos en polifenoles ¹
  • Legumbres como lentejas, judías, guisantes y soja que poseen polifenoles como los flavonoides.
  • El Té posee catequinas
  • Frutas y verduras de color rojizo y morada como la remolacha y berenjena que poseen quercetina, kanferol y hesperetina como las uvas, fresas, frambuesas, granada y arándanos.
  • Tomate, cebolla, ajos y pimientos contienen quercetina y miricetina.
  • El trigo sarraceno y otros cereales integrales, así como los frutos secos y semillas contienen ligninas y lignanos, también de naturaleza polifenólica.
  • Chocolate, cacao, y aceite de oliva, también nos ofrecen polifenoles antioxidantes de diferentes tipos, entre ellos, taninos, galocatequinas y resveratrol.

Paso a paso una alimentación equilibrada en Fibromialgia

Articulo por Fred Tabung Research Associate Department of Nutrition
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El dolor y la invisibilidad

En algún momento del 2010, un buen amigo mío de la universidad que ya era pediatra publicó una queja en Facebook sobre las afecciones “inventadas”. “Fibromialgia, te estoy mirando”, escribió.

En este momento, el dolor era un visitante ocasional en mi cuerpo, no se había convertido aún en el inquilino permanente con el que convivo ahora. Aún así, me ofendió en nombre de los pacientes que sufren la enfermedad.

Avanzó rápido y mi vida hoy se trata de pausas. Esto se debe a que todo lo que hago, cocinar, dormir, trabajar, caminar, necesita sus tiempos. Este acercamiento gradual a cada aspecto de mi vida no se trata de la iluminación o “atención plena. Se trata de dolor.

O más específicamente, trato de evadir o minimizarlo.

Minimizar es clave porque he aprendido que no se puede evitar, al menos no del todo, no importa cuanto me esfuerce.

Para mí, la fibromialgia se convirtió en un diagnóstico predeterminado, una frase general que los médicos me dieron para abarcar todos los dolores y las quejas de salud que habían empezado a afectarme de forma persistente.

Recibí este diagnóstico incluso cuando las imágenes mostraron cambios degenerativos y otros daños en la columna y las caderas, incluso cuando se confirmó que la endometriosis se estaba extendiendo como hebras de telaraña dentro de mi abdomen.

Cuando el dolor llegó al punto de hacer imposible trabajar más que a tiempo parcial la mayoría de las semanas, comencé a preguntar acerca de la discapacidad.

Pero mis doctores, los mismos que me diagnosticaron, trataron y vieron los resultados de mi resonancia magnética, todos negaron con la cabeza y se negaron a firmar ningún documento.

“No pareces enferma”, dijeron

Esta era la misma línea que me ofrecieron en la universidad después de un angustioso problema intestinal extremo que me hizo perder más de 9 kilos en un solo semestre.

La nutricionista de la escuela pensó que simplemente no comía suficientes plátanos. “Tienes un cabello tan brillante y saludable”, explicó, pellizcando un mechón entre sus dedos como si fuera una muñeca en exhibición. “Las personas que están realmente enfermas no tienen cabello como el tuyo”.

Una colonoscopia no mostró nada visiblemente incorrecto, por lo que el médico me diagnosticó un síndrome de intestino irritable y me trató como si fuera un neurótica sin esperanza. “Deja de estar tan estresada “, le regañó. Dos años más tarde, una cirugía laparoscópica mostraría una endometriosis diseminada, una gran parte de la cual estrangularía mi colon.

Su eliminación alivió considerablemente mis complicaciones gastrointestinales. Pero para entonces aprendí la dura lección de que los médicos a menudo se equivocaban basandose en la incredulidad cuando no pueden ver algo … o incluso cuando podían.

Una extensa lista de razones…

He escuchado una extensa lista de razones por las que no puedo sentir tanto dolor como digo a pesar de los resultados de mi examen … además de mi cabello brillante, como: soy demasiado joven; Tengo buenos dientes; Estoy demasiado delgada para tener problemas de espalda.

Sin embargo, estos razonamientos no me han otorgado inmunidad ante la enfermedad y no han evitado el dolor.

Recientemente, la investigación médica ha comenzado a comprender lo que los pacientes que sufren de dolor crónico conocen desde hace mucho tiempo. Como se informó en una columna del New York Times Well escrita por Tara Parker-Pope en 2011, un estudio del Institute of Medicine descubrió que el dolor puede durar mucho tiempo después de que la enfermedad o lesión que causó su aparición inicial haya sido tratada o curada, hasta que finalmente evoluciona, o evoluciona, hacia su propia enfermedad.

El dolor como enfermedad

Es decir, el dolor ya no es indicativo de otra enfermedad: es la enfermedad, y una incapacitante.

Específicamente, bajo la tensión del dolor continuo, los nervios no solo se vuelven súper sensibilizados a las señales de dolor, sino que comienzan a amplificarse. Una vez que ocurren estos cambios, es extremadamente difícil  de revertir.

Mientras tanto, la mayoría de los estudiantes de medicina lamentablemente carecen de conocimiento en el dolor crónico, por lo general reciben solo unas pocas horas en toda su educación. De hecho, los veterinarios reciben más conocimientos sobre cómo tratar el dolor en animales que los médicos sobre como tratar el dolor en sus pacientes.

Desafortunadamente, sin una comprensión adecuada del dolor y sus mecanismos, muchos médicos se apresuran a minimizar la experiencia de sus pacientes como falsificación o exageración. Esto se traduce en negar una discapacidad porque es invisible a simple vista.

Se necesitan médicos más sabios

Lo que me ayudaría en este punto sería contar con profesionales que no solo estén más versados ​​en el dolor crónico, sino que estén dispuestos a reconocer el impacto incapacitante en sus pacientes.

En otras palabras, los médicos deberían comenzar a creer a sus pacientes cuando dicen que están sufriendo.

La validación es el primer paso hacia una solución, o al menos, hacia ofrecer ajustes y tratamientos alternativos que puedan acomodar a un paciente con dolor y brindarles una mejor calidad de vida en ausencia de una cura a largo plazo.

Escrito por Laura Kiesel freelance del área de Boston, escritora de ensayos y artículos recogidos The Guardian, Salon, Washington Post, The Fix, Vice, Al-Jazeera, The Atlantic,y otros tantos. Traducido por Fibromialgianoticias.com

 

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EPOC y dolor crónico

La EPOC es una enfermedad pulmonar que causa dificultad para respirar. Los síntomas principales son, entre otros, la disnea o falta de aire, la tos y la expectoración mucosa. Uno de los factores de riesgo más importante para padecer esta enfermedad es el tabaco.

Identificar qué pacientes padecen dolor crónico ahorrará en recursos sanitarios

EPOC y dolor crónico

“Este estudio surge porque en las consultas externas observamos a menudo que los pacientes con esta enfermedad se quejan, no sólo de los síntomas respiratorios característicos, sino también de otros como dolor de espalda, de cuello y migrañas, sobre todo aquellos con una enfermedad más evolucionada” explica Javier de Miguel.

El estudio ha evaluado, mediante encuestas de salud a la población, a 44.000 pacientes, que se han dividido en dos periodos distintos, en 2009 y en 2014, diferenciando para ello dos grupos, uno con EPOC y otro de sujetos control que no padecen esta enfermedad, todos ellos mayores de 35 años, edad a partir de la cual puede manifestarse la enfermedad.

El Servicio de Neumología del Hospital Gregorio Marañón ha llevado a cabo un estudio entre más de 44.000 personas. analizar la presencia de dolor en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Pionero en nuestro país, ha desvelado que estos pacientes tienen más tendencia a padecer dolor crónico que el resto de la población, lo que supone menor calidad de vida y un deterioro de la situación clínica de estos enfermos.

La finalidad del artículo ha sido demostrar que hay una mayor incidencia de dolor crónico en personas que padecen esta patología en base a tres puntos: el dolor en el cuello, el dolor en la espalda, ya que estos pacientes pueden tener aplastamientos vertebrales por la propia evolución de la enfermedad, y el dolor de cabeza o migraña debido principalmente a la tos crónica.

 

Resultados contundentes y factores asociados

Los resultados del estudio han demostrado que los pacientes con EPOC tienen 1,2 veces más riesgo de tener dolor crónico de cuello, 1,38 veces más de tener dolor de espalda y hasta 1,36 veces más de probabilidad de sufrir cefaleas que los que no padecen esta enfermedad.

Igualmente durante la investigación se tuvieron en cuenta factores asociados que contribuyen a un aumento de la incidencia de este tipo de dolor crónico como es la obesidad, la edad (la prevalencia del dolor es mayor en los pacientes más jóvenes), el sexo (las mujeres con EPOC padecen más dolor que los varones), los pacientes con mala calidad de vida o con alguna alteración mental como ansiedad o depresión y todos aquellos enfermos que usan medicación para el dolor.

Para el jefe de sección de Neumología, Javier de Miguel;

“identificar a los pacientes con EPOC que padecen dolor crónico supondrá un adecuado manejo de este síntoma y un mejor control de la enfermedad, lo que redundará en una mayor calidad de vida de estos enfermos así como en una disminución de las visitas a urgencias y de los ingresos hospitalarios. Todo ello se traducirá, sin duda, en un ahorro en recursos sanitarios”

Epoc por la organización mundial de la salud

Recursos para enfermos con Enfermedad pulmonar obstructiva crónica

Acceso a estudio Prevalence of Pain in Copd Patients and Associated Factors: Report From a Population Based Study.

Fuentes

Redacción médica
https://www.redaccionmedica.com/autonomias/madrid/los-pacientes-con-epoc-son-mas-propensos-a-padecer-dolor-cronico-4006

EFE 5 de junio
http://www.lavanguardia.com/local/madrid/20180605/444127143708/estudio-desvela-que-pacientes-con-epoc-padecen-mas-migranas-y-dolor-de-cuello.html

Crédito foto http://www.cuidandodemi.com/
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Fibromialgia y mamografía como evitar el dolor

Evitar el dolor en fibromialgia y mamografía.

En la mayoría de los casos, una mamografía no debe doler. Comprimir la mama puede ser un poco incómodo, pero es totalmente necesario con el fin de obtener la mejor imagen del tejido mamario. Los especialistas en imágenes mamarias, están formados para obtener la imagen más clara posible.

¿Cómo se realiza una mamografía?

Todo el procedimiento de mamografía dura solo 5-10 minutos, y cada seno se comprime dos veces para obtener una imagen. Muchas mujeres narran que este es el pequeño precio a pagar por mantener la paz mental de los sus mamas durante un año.

Existen aproximadamente 5 millones de estadounidenses que sufren de fibromialgia o dolor crónico.Para ellos la mamografía puede ser o es más incómoda. Esto es motivo de preocupación, pero no es una excusa para omitir un examen anual quien tiene el potencial de contraer cáncer de seno, y evitarlo en sus primeras etapas.

Fibromialgia y mamografía

Según la Asociación Nacional de Fibromialgia, la fibromialgia es un complejo trastorno de dolor crónico que afecta a aproximadamente 5 millones de estadounidenses. Para aquellos con síntomas severos, la fibromialgia puede ser extremadamente debilitante e interferir con las actividades diarias básicas.

En honor al 20 ° aniversario del Día Nacional de Concienciación sobre la Fibromialgia el 12 de mayo, el Dr. Alex Sardina, director médico nacional de Solis Mamografía, ofrece algunas tácticas de control del dolor para ayudar a las personas con fibromialgia o dolor crónico a tener una experiencia de mamografía menos estresante.

“Lo más importante que una mujer puede hacer para controlar el dolor durante una mamografía es hablar con el técnico que efectúa la mamografía”, dijo Sardina. “Un técnico capacitado y bien educado trabajará con un paciente para obtener una imagen de alta calidad mientras que limita su incomodidad o dolor, así que simplemente hábleles sobre su condición antes del procedimiento”.

Fibromialgia y mamografía

Fibromialgia y mamografía:

Consejos para una mamografía sin dolor

Aquí están las 10 mejores sugerencias de Sardina para crear una experiencia durante la mamografía sin estrés para las mujeres que luchan contra la fibromialgia u otros trastornos de dolor crónico:

  • Identifique un centro de mamografía especializado en salud mamaria con técnicos altamente capacitados con años de experiencia que saben cómo ubicar adecuadamente a una mujer en el dispositivo de mamografía y comprender exactamente cuánta compresión se necesita.
  • Pídale al tecnólogo de mamografía que le comunique como es el proceso para que el paciente pueda estar preparado.
  • Comuníquese con el técnico de la mamografía sí, en su caso, necesita un tiempo adicional o descansos más frecuentes entre las evaluaciones.
  • Si bien la mayoría de las mamografías se realizan mientras la mujer está de pie, se pueden hacer desde una posición sentada; algunas mujeres encuentran esta posición más cómoda.
    Los pacientes pueden solicitar una compresión gradual de la mama en lugar de compresión repentina.
  • Aunque el ciclo menstrual de una mujer no tiene ningún impacto en la evaluación, algunas mujeres encuentran que les ayuda programar su mamografía una semana después de que su ciclo menstrual haya terminado ya que los senos parecen ser menos sensibles.
  • Debido a que el estrés es un catalizador para los desencadenantes de la fibromialgia y para algunas mujeres la mamografía causa ansiedad y estrés adicional, hay muchos trucos para minimizar el estrés que las mujeres pueden hacer, como la respiración profunda, la meditación y otros trucos cognitivo-conductuales.
  • A veces, las salas de evaluación son frías y dado que el frío puede desencadenar un ataque de fibromialgia, los pacientes pueden considerar traer una ropa de abrigo para usar. Si las manos del mamógrafo están frías, pídale que use guantes o use calentadores de manos.
  • Encuentre un centro de mamografía que sea cálido, y que le proporcione tranquilidad.
  • Y, por último, traiga a un amigo, o mejor aún, haga que el amigo se haga la mamografía también.

Casi siempre es más reconfortante y a menudo puede ofrecer una distracción significativa.

Reconozcámoslo: nadie quiere hacerse su mamografía anual. Lo que quieren es tranquilidad, ya sea sabiendo que están completamente libres para otro año o encontrando ventajas de un diagnóstico temprano posible para ofrecer las mejores opciones de tratamiento en los primeros estadios del cáncer de mama.

Fibromyalgia Sufferers May Require Pain Management During Mammography

Conocer a fondo el diagnóstico por imágen en la mamografía 

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Entender el dolor ¿Por qué es tan difícil para un médico?

Así empieza una entrevista “Todos somos seres humanos, pero no todos somos iguales” sobre la actualidad en dolor, como hoy se debe entender el dolor.

Fibromialgia Noticias©

Cada persona experimenta el dolor de manera diferente, tanto desde el punto de vista emocional como físico, y responde al dolor de manera diferente. Eso significa que los médicos como yo necesitamos evaluar a los pacientes de forma individual y encontrar la mejor manera de tratar su dolor.

Hoy, sin embargo, los médicos están bajo presión para limitar los costos y prescribir tratamientos basados ​​en pautas estandarizadas. Existe una gran brecha entre la experiencia de dolor del paciente y el tratamiento limitado “estandarizado” que los médicos podemos ofrecer.

Las preocupaciones sobre la epidemia de opioides empeoran el problema.

Los opiáceos, incluida la heroína y el fentanilo, han causado la muerte de más de 42,000 personas en los EE. UU.
En 2016,  Cuatro de cada 10 de estas muertes tomaba analgésicos recetados como la hidrocodona y la oxicodona. Los médicos son cada vez más reacios a prescribir opioides para el dolor, por temor al escrutinio del gobierno o demandas por negligencia médica.

¿Dónde deja esto al paciente cuya experiencia de dolor está fuera de lo conocido o “estipulado”? ¿Cómo pueden los médicos de todas las especialidades identificar a estos pacientes y hacer todo lo posible para controlar su dolor, incluso cuando sus necesidades no coinciden con nuestras expectativas o experiencia?

Diferencias de dolor

Algo de dolor forma parte natural de la curación. Pero ese dolor puede variar según quién lo esté experimentando.

Comencemos con una pregunta que durante años dejó perplejos a los médicos que se especializan en anestesiología: ¿Las pelirrojas requieren más anestesia que otros pacientes? Anecdóticamente, muchos anestesiólogos pensaron que sí, pero pocos tomaron la pregunta en serio.

Finalmente, un estudio examinó a las mujeres con cabello rojo natural en comparación con las mujeres con cabello naturalmente oscuro cuando estaban bajo anestesia general estándar. Efectivamente, la mayoría de las mujeres pelirrojas requirieron significativamente más anestesia antes de que no reaccionan en respuesta a una descarga eléctrica inofensiva pero desagradable. El análisis de ADN muestra que casi todas las pelirrojas tienen distintas mutaciones en el gen del receptor de melanocortina-1, qué es la fuente probable de la diferencia en las experiencias de dolor.

Las normas culturales también pueden determinar cómo los diferentes grupos de personas reaccionan ante el dolor.

En EE. UU., por ejemplo, los niños que practican deportes y los hombres jóvenes en entrenamiento militar, tradicionalmente son animados a actuar estoicamente y “sacudirse” cuando están heridos, mientras que el dolor ha sido aceptado socialmente entre las niñas y las mujeres y que reaccionan emocionalmente en circunstancias similares.

Como resultado, el médico puede tomar las “experiencias masculinas dolorosas” de manera subconsciente más forma más sería, asumiendo que un hombre debe tener un dolor severo si se queja.

Muchas personas creen que el dolor de las mujeres no recibe tratamiento suficiente, y a menudo se les atribuye a las “hormonas” o a los “nervios”. Las mujeres sufren fibromialgia, enfermedades autoinmunes como el lupus y la artritis inflamatoria, y migrañas, entre otras condiciones dolorosas que pueden ser difíciles de controlar.

Controlar el dolor

Recientemente, la investigación ha identificado explicaciones genéticas de por qué estas afecciones afectan más a las mujeres que a los hombres.

Las mujeres tuvieron al menos una receta más que hombres para opiáceos en 2016.
Aunque es menos probable que las mujeres mueran por sobredosis de opioides, pueden volverse dependientes de forma más rápida a los opiáceos recetados.

Entender el dolor

La raza y la etnia también pueden desempeñar un papel en la experiencia del dolor.

El tratamiento desigual del dolor, incluso del dolor relacionado con el cáncer, entre pacientes minoritarios es parte del trágico legado de discriminación racial en los Estados Unidos. En 2009, un importante artículo de revisión concluyó que “disparidades raciales y étnicas en dolor agudo, dolor crónico de cáncer y la atención del dolor paliativo continúa persistiendo”.
Por ejemplo, los pacientes minoritarios que se presentaron en los departamentos de urgencias con dolor abdominal tienen entre un 22 y un 30 por ciento menos de probabilidades de recibir medicamentos analgésicos que los pacientes blancos con quejas similares.

A pesar de las investigaciones que muestran que los pacientes blancos no hispanos muestran menos sensibilidad al dolor que los pacientes negros y los de ascendencia hispana, estas inequidades persisten. El estereotipo del “estoico paciente del norte de Europa” puede tener una base en la genética más que en la personalidad. Los pacientes de etnias minoritarias demostraron un umbral más bajo para experimentar dolor y una tolerancia menor para el dolor agudo, lo que sugiere que necesitan más medicación para un alivio adecuado del dolor.

La esperanza de la investigación genética

Mi suposición es que las próximas décadas traerá una explosión en la investigación que iluminará los mecanismos genéticos detrás de las experiencias de dolor. Las diferencias genéticas pueden ayudar a explicar por qué algunos pacientes desarrollan ciertas enfermedades, mientras que otros, expuestos a los mismos factores ambientales, nunca lo hacen. Sin duda, algunos pacientes son más sensibles al dolor desde el principio que otros, basándose en factores genéticos que la comunidad médica aún no comprende.

En UCLA, donde trabajo, el Institute for Precision Health obtiene una muestra de sangre de casi todos los pacientes quirúrgicos. Al analizar los datos genéticos de cada paciente, esperamos explicar por qué los pacientes a menudo responden de forma diferente después del mismo tipo de cirugía, lesión o enfermedad.

Canadá y los EE. UU.

Han visto aumentos alarmantes en la prescripción de opiáceos y en las muertes por sobredosis relacionadas con opiáceos.
La trágica muerte relacionada con los opiáceos de Prince destaca aún más este problema internacional de salud pública.

De hecho, el espectro -y la realidad- de los límites de opioides han enviado mensajes de choque a través de partes de las comunidades que conviven con el dolor crónico. La gran mayoría de los individuos a los que se prescriben opiáceos los toman de manera responsable, pero ahora están sujetos a leyes creadas para prevenir el uso ilícito de opiáceos.

Los grupos de pacientes

Los grupos de defensa de los pacientes han denunciado en voz alta la atención médica injusta para el dolor crónico. Según ellos, limitar los opiáceos puede evitar algunas muertes por sobredosis de opioides, pero ¿qué pasa con el sufrimiento indecible – y los suicidios – que pueden ocurrir cuando los pacientes no pueden tolerar el dolor agudo continuo? Las vidas de las personas con dolor crónico también son importantes y deben tratarse como pacientes, no como adictos.

El debate sobre los opiáceos genera fuertes emociones para ambas partes: el acceso a los opioides frente a los límites que se deben imponer. ¿Es realmente un juego, un grupo debe sufrir para que el otro grupo pueda sobrevivir?

Incluso cuando los opiáceos se toman exactamente como lo prescriben, los pacientes modélicos, presentan una gama de riesgos para la salud que incluyen la muerte por sobredosis. ¿Cómo abordamos la necesidad de reducir los riesgos para la salud mientras tratamos el dolor crónico?

¿Los opioides ayudan a algunas personas con dolor crónico?

Absolutamente. Por este motivo, los prescriptores deben tener la discreción de prescribirles, al tiempo que recuerda que será para una minoría de pacientes. Los opiáceos pueden ayudar, pero no pueden ser la base de toa la enfermedad.

No tenemos datos óptimos para demostrar que la persona promedio que toma opiáceos a largo plazo mejora en términos de dolor o su función. Algunas personas lo hacen, pero los estudios muestran que la mayoría no.
Sin embargo, tenemos datos para mostrar que la mayoría de las personas tienen efectos secundarios que no son triviales.

Efectos secundarios

Algunos efectos secundarios de los opiáceos incluyen empeoramiento del dolor, un aumento de las dosis de opiáceos debido al aumento de la sensibilidad al dolor o tolerancia al medicamento, hormonas alteradas, estreñimiento y, a veces, una sobredosis mortal.

El problema es que no contamos con sistemas nacionales para tratar el dolor crónico de otra manera.

Este es el gran problema que simplemente debe abordarse. Es hora de que los gobiernos nacionales pongan dinero, inviertan y se concentren en iniciativas importantes de investigación del dolor y programas de tratamiento integrales que nos permitirán tratar mejor el dolor.

Sabemos que los opioides solos tampoco son una gran estrategia de tratamiento del dolor crónico.

Los estudios demuestran que los pacientes mejoran con un tratamiento combinado que incluye un aumento gradual de la actividad y al mismo tiempo utilizan otras habilidades clave de autocontrol.

Todo el dolor físico se procesa en el sistema nervioso (cerebro y médula espinal). Las personas con dolor crónico pueden usar regularmente habilidades simples para amortiguar el procesamiento del dolor en su propio sistema nervioso. Pueden reducir su propio sufrimiento, dolor y necesidad y uso de opioides.

¿Curará el dolor? No.

¿Ayudará a reducir la necesidad de medicamentos? A menudo, sí.

¿Reducirá el sufrimiento? Absolutamente.

Las restricciones

Como psicólogo del dolor, comparto las preocupaciones de los pacientes sobre la limitación de los opiáceos y no proporcionar acceso a alternativas. En sí mismo, limitar los opioides no es un plan para cuidar y tratar del dolor. Actualmente, Canadá y Estados Unidos tienen la tarea de proporcionar rápidamente a sus ciudadanos acceso a alternativas a los opiáceos para el dolor crónico.

El cuidado ético del dolor debe enfatizar primero los programas e iniciativas que empoderan a las personas para controlar mejor su propio dolor. Cuando las personas están equipadas para ayudarse a sí mismas a sentirse mejor, necesitan menos médicos y tratamientos.

Existen excelentes programas de autocontrol del dolor crónico.

Es hora de que se financien programas de empoderamiento de los pacientes; al hacerlo, les dará a los médicos y otros prescriptores los recursos necesarios para tratar mejor el dolor crónico.

La esperanza de la investigación genética

Mi suposición es que las próximas décadas traerán una explosión en la investigación, mostrando los mecanismos genéticos que hay detrás de las experiencias del dolor. Las diferencias genéticas pueden ayudar a explicar por qué algunos pacientes desarrollan ciertas enfermedades, mientras que otros, expuestos a los mismos factores ambientales, nunca lo hacen. Sin duda, algunos pacientes son más sensibles al dolor desde el principio que otros, basándose en factores genéticos que la comunidad médica aún no comprende.

En UCLA, donde trabajo, el Institute for Precision Health se obtiene una muestra de sangre de casi todos los pacientes quirúrgicos. Al analizar los datos genéticos de cada paciente, esperamos explicar por qué los pacientes a menudo responden de manera diferente después del mismo tipo de cirugía, lesión o enfermedad.

Expresión génica

Además, el dolor crónico se asocia con cambios duraderos en la expresión génica en el sistema nervioso central.

En pocas palabras, la experiencia del dolor cambia el sistema nervioso de un paciente a nivel molecular. Estos cambios están relacionados con las expresiones conductuales del dolor. Los factores emocionales, que incluyen antecedentes de estrés traumático o depresión anteriores, aumentan las posibilidades de que un paciente dependa de los opioides después de experimentar dolor.

Lo mejor que pueden hacer los médicos a corto plazo es respetar lo que los pacientes nos dicen y tratar de obtener información,  nuestros propios sesgos podrían llevarnos a subestimar la experiencia de dolor del paciente.

Why it’s so hard for doctors to understand your pain
 April 25, 2018
 https://theconversation.com/why-its-so-hard-for-doctors-to-understand-your-pain-93526
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