El dolor y el estigma social

El dolor y el estigma

Andrea, mi amiga

En el 2000, mi amiga Andrea empezó el viaje: El dolor y el estigma.

Dentro de su coche fue arrollada por un camión cuando se detuvo en un cruce de peatones en una zona escolar. El camión iba 72 kilómetros por hora cuando se estrelló contra ella. El accidente dañó sus músculos, nervios y huesos desde la base del cráneo hasta la parte inferior de la pierna izquierda. Su columna quedó lesionada, además sufre inestabilidad pélvica y lesiones importantes en las piernas. Vive con dolor crónico desde entonces.

Andrea rara vez toma opioides; cuenta que la hacen sentir increíblemente somnolienta y que no consiguen controlar su dolor.

El dolor es la imagen de la debilidad personal

Con frecuencia siente el peso del estigma cuando necesita aliviar su dolor. Los médicos, demasiado a menudo categorizan su dolor como una especie de debilidad personal. Muchos de ellos le han dicho que «no parece que tenga dolor». Ha perdido la cuenta de la cantidad de veces que le dijeron que si perdía peso, su dolor disminuirá.

Andrea no está sola, no es la única. Millones de personas que viven con dolor crónico sufren un despiadado estigma.

El estigma deslegitima el dolor

Veo el estigma como la combinación de ser diferente más la desviación: un grupo dentro del grupo marca a un grupo externo como diferente sobre la base de una característica demográfica que comparten, luego juzga al grupo externo como desviado.

Esto es precisamente lo que le sucede a muchas personas con dolor. Se «marcan» como diferentes debido a su dolor, y luego se les niega, invalida y deslegitima el dolor. Esto sucede con más frecuencia en mujeres y las minorías raciales o étnicas que en los hombres blancos.

El estigma es fundamentalmente social. Aunque a menudo hablamos abiertamente de dolor o enfermedades como el VIH / SIDA, después estigmatizar a las personas no es lo correcto. Siempre son las personas las que estigmatizan a otras personas. Hacemos esto el uno al otro continuamente.

El estigma relacionado con el dolor puede provenir de cualquier persona.

Los médicos son una fuente importante, pero también lo son los amigos, los cuidadores, familiares, las aseguradoras y los encargados de formular políticas sociales.

Las personas que sufren dolor crónico a veces estigmatizan a otras personas con dolor crónico, quizás porque la dificultad de vivir con la enfermedad hace que sea más difícil tolerarlo en los demás. Y las personas con dolor a veces se estigmatizan a sí mismas. Cuando le dicen repetidamente que su dolor no es real o ilegítimo, después de tiempo escuchando lo mismo, llegan a creer esta afirmación y luchan por negar el dolor.

Las personas con dolor no pueden darse el lujo de negar la existencia de su propio dolor, pero se juzgan por sentir el dolor.

El estigma del dolor destruye la identidad de la persona

Uno de los impactos catastróficos del estigma: puede estropear la identidad de las personas, su sentido de quiénes son como personas.

Lamentablemente, el estigma es un problema terriblemente común que sufren las personas con dolor, y lo ha sido durante casi 1,000 años.

El estigma es corrosivo

Los miembros de grupos sometidos a un estigma persistente enferman y mueren más rápido. Esto se debe en parte a que el estigma es un muro para conseguir atención médica adecuada.

¿Quién quiere visitar a su médico si siente que serán juzgados y culpados por su enfermedad, o si sus experiencias serán negadas o invalidadas? Pero. incluso cuando buscan atención, el estigma empeora los resultados de enfermedades crónicas.

¿Por qué atribuimos tanto estigma a las personas con dolor? Un factor probable es que el dolor es subjetivo. Una acepción de subjetivo puede entender lo que escucha el interlocutor «Que hace juicios de valor dejándose llevar por los sentimientos»

La subjetividad del dolor y el estigma

Esto significa que la capacidad de diagnosticar y tratar el dolor de manera efectiva depende en gran medida de lo que la gente diga sobre su dolor. Esa subjetividad es un problema para la medicina occidental porque se basa en la capacidad de identificar patologías físicas e identificables que están categorizadas como enfermedad. La mayoría de los tipos de dolor crónico desafían esta fácil objetivación, que frustra el marco occidental dominante para conocer y comprender la enfermedad.

Y debido a que el dolor crónico no se puede objetivar fácilmente a través de pruebas clínicas (análisis de sangre, análisis de laboratorio, imágenes y similares) está servida la duda y el escepticismo.

Afrontar el estigma del dolor con leyes nuevas

El estigma está tan profundamente arraigado en nuestra sociedad que es necesario formular leyes y políticas. Considerando las regulaciones que rigen el acceso a los beneficios del Seguro Social por discapacidad.

Dicen que el propio testimonio de un paciente es insuficiente para justificar los beneficios y específicamente requiere «evidencia médica objetiva» para hacerlo. Esto no tiene sentido, ya que prácticamente todas las guías clínicas para tratar el dolor estipulan que el autoinforme de un paciente es la herramienta más importante para diagnosticar y tratar el dolor de manera efectiva. Estas regulaciones repudian una de las herramientas más fundamentales y críticas para tomar en serio a las personas con dolor.

Las regulaciones del Seguro Social también señalan explícitamente que la evidencia de los rayos X y las pruebas de laboratorio, como los análisis de sangre, son formas de evidencia que se pueden usar para «probar» una discapacidad suficiente para generar acceso a los beneficios del Seguro Social. Estas reglamentaciones privan sistemáticamente de derechos a la mayoría de las personas con dolor crónico, que no pueden proporcionar la prueba necesaria a través de estas formas de evidencia.

En esencia, nuestra red básica de seguridad social, canaliza y refleja el estigma generalizado que experimentan las personas con dolor.

La búsqueda de la imagen para legitimar el dolor

La mención de la evidencia de rayos X en las regulaciones es especialmente interesante dada la asombrosa cantidad de imágenes médicas que hacemos para el dolor lumbar inespecífico, una de las formas más comunes de dolor crónico experimentado por personas en los EE. UU. Los investigadores no pueden encontrar mucha evidencia de que hacer estas pruebas de imagen beneficie a las personas con dolor lumbar. Sin embargo, los médicos lo ordenan a menudo.

No solo los médicos tienen la culpa. Los pacientes también quieren este tipo de imágenes, como una forma de proporcionar un testimonio que sea más valorado y visto como una mejor evidencia de su dolor. No se puede culpar a las personas con dolor por querer imágenes médicas, incluso si hay poca evidencia que ayude.

El estigma es amoral

Además de ser malo para la salud física, el estigma también es amoral. Es una de las experiencias más antisociales y alienantes que los humanos pueden infligirse unos a otros. Aísla a las personas, causa sufrimiento y viola las obligaciones básicas de tratar a las personas de manera justa y con dignidad. En consecuencia, debemos intervenir para aliviarlo.

Al igual que la mayoría de los problemas de salud importantes en los EE. UU. las causas fundamentales del estigma son estructurales. Esto significa que las intervenciones utilizadas en el nivel interpersonal, como los programas de educación y capacitación contra el estigma, probablemente tengan un éxito limitado.

¿Cómo tener éxito?

Para conseguir tener éxito en reducir el estigma que soportan millones de personas con dolor, debemos abordar los factores más profundos que lo impulsan, incluida nuestra tendencia a ignorar las narrativas y el testimonio de las personas en ausencia de evidencia «objetiva».

También debemos abordar el sexismo y el racismo que sin duda contribuyen a las terribles y crecientes desigualdades que existen en el diagnóstico y el tratamiento efectivo de las personas con dolor.

Cambiar leyes para hacer frente al estigma

Uno de los enfoques más prometedores para reducir el estigma del dolor es crear leyes y políticas que no intensifiquen el estigma hacia las personas con dolor. Podría incluir revisar las leyes a nivel estatal y federal, fortalecer las protecciones antidiscriminatorias y hacer cumplir las leyes existentes que tienen como objetivo aliviar el estigma contra las personas que sufren. Las leyes estatales que prohíben el maltrato a las personas mayores, por ejemplo, se pueden usar para ordenar un manejo eficaz del dolor.

Cambiar las políticas locales también puede marcar la diferencia. Las políticas de un sistema de salud que trata a miles de personas con dolor pueden tener un gran impacto en la medida en que las personas con dolor son estigmatizadas. Estas políticas infligen estigma si obligamos a las personas con dolor a firmar “contratos dolorosos” degradantes, unilaterales o someterse a pruebas de drogas al azar, usar un lenguaje que transmita hostilidad y sospecha, e innumerables otros que sostienen y perpetúan actitudes de duda, desconfianza e incredulidad.

Si bien cambiar las leyes federales o estatales lleva tiempo, las políticas locales pueden cambiar mucho más rápido. Podríamos, por ejemplo, cambiar o abandonar los compromisos con las políticas y protocolos que afianzan y legitiman la tendencia a estigmatizar y dudar de las personas que sufren. Podemos implementar políticas y procedimientos que detallen los requisitos antidiscriminatorios específicamente para personas con dolor.

Evitar el lenguaje discriminatorio

Y podemos promulgar políticas que rijan el lenguaje discriminatorio y los términos a menudo dirigidos contra las personas que sufren dolor, como la histeria y el engaño, que tienen una larga y documentada historia de haber sido utilizados para estigmatizar a las personas vulnerables con dolor.

Otros estigmas en el dolor: Los opioides

Para aliviar el estigma del dolor, también tenemos que luchar y diferenciar el estigma infligido hacia el uso de opioides.

Si bien estos dos tipos de estigma a menudo ocurren en la misma persona, no son iguales. Estigmatizamos a las personas que sufren, como mi amiga Andrea, que no toma ni desea opioides. Y estigmatizamos a las personas que toman opioides incluso si no viven con dolor crónico. Es necesario e importantes un enfoque en el estigma opioide, pero no es el equivalente a intervenir para abordar el estigma del dolor. Ambas, cargas terribles, merecen nuestra atención y esfuerzos.

Tenemos herramientas para tratar de manera efectiva y justa a las personas que viven con dolor crónico. Tenemos el poder de ayudarlos a vivir mejor. Deberíamos hacerlo, y sin estigma. El Dr. Goldberg es autor de artículos como Los pacientes de fibromialgia y la atención médica.

Daniel S. Goldberg

Miembro de la facultad del Centro de Bioética y Humanidades del Campus Médico Anschutz de la Universidad de Colorado, profesor asociado de medicina familiar en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado y profesor asociado de epidemiología en la Escuela de Salud Pública de Colorado. Es el investigador principal de un estudio epidemiológico relacionado con el estigma de la adicción financiado por The Well Being Trust, un 501 (c) (3). @prof_goldberg

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dolor de espalda inflamatorio

¿Existen diferentes dolores de espalda? ¿Es el dolor de espalda inflamatorio o mecánico?
Conocer la diferencia puede ayudar a encontrar el tratamiento adecuado para el dolor de espalda.

Cuando el dolor de espalda se identifica con dormir en un colchón diferente o a uno de pésima calidad, haberse pasado en las rutinas del gimnasio o arquear la espalda después de levantar algo pesado, todos estos factores se identifican como causas «mecánicas» de dolor de espalda.

Sin embargo, existe otro tipo de dolor de espalda, y mucho menos conocido, que se considera dolor de espalda inflamatorio y tiene diferencias con el dolor mecánico.

Este tipo de dolor de espalda, es una forma de artritis inflamatoria, el sistema inmunitario está atacando por error las articulaciones de su columna vertebral. A este dolor de espalda se conoce como espondilitis anquilosante o espondiloartritis axial.

La espondilitis anquilosante generalmente afecta los huesos en la parte inferior de la columna y donde la columna se conecta con la pelvis (conocidas como las articulaciones sacroilíacas).

También puede existir inflamación donde los ligamentos y tendones se unen al hueso, como el tendón de Aquiles en el tobillo. Los síntomas más comunes de Espondilitis axial son brotes intermitentes de dolor y rigidez en la espalda baja, caderas y glúteos.

¿Cómo verificar el de dolor de espalda inflamatorio?

¿Cómo diferenciar el dolor de espalda inflamatorio o mecánico?

Si tiene sospechas que podría tener Espondilitis axial pueden haber algunas claves basadas en el dolor de espalda y otros síntomas a los que debería prestar atención.

Si responde que sí a la mayoría de las siguientes preguntas, es probable que su dolor de espalda sea inflamatorio y no mecánico.

  • ¿Comenzó su dolor de espalda cuando era menor de 40 años?
  • ¿Su dolor de espalda lo despierta en la mitad / segunda mitad de la noche y le impide quedarse dormido?
  • ¿Se alivia el dolor de espalda si hace ejercicio o se mueve?
  • ¿Empeora su dolor de espalda cuando descansa o se sienta por largos períodos?
  • ¿Tiene la espalda rígida a primera hora de la mañana durante al menos 30 minutos?
  • ¿El dolor de espalda mejora cuando toma medicamentos AINE, como el ibuprofeno?
  • ¿El dolor de espalda ha durado, de vez en cuando, durante más de tres meses?
  • ¿Su dolor de espalda ocurre con otros síntomas que parecen no relacionados? Entre ellos ¿Están inflamación de los ojos, enfermedad inflamatoria intestinal, psoriasis o dolor en las articulaciones periféricas, como los tobillos o las rodillas?

¿Qué importancia tiene si su dolor de espalda es inflamatorio o mecánico?

Importa y mucho

Si el dolor de espalda es mecánico, la mejor manera de tratarlo es a menudo dar tiempo para que las cosas sanen o probar la fisioterapia.

Los cambios en el estilo de vida, como perder peso, dejar de fumar, mejorar la postura y hacer más ejercicio también pueden ayudar, al permitir una mejor circulación a los discos en la espalda y aliviar la presión sobre la columna vertebral.

Las inyecciones de esteroides pueden usarse para aliviar el dolor que no mejora con la fisioterapia y los cambios en el estilo de vida; La cirugía se considera un último recurso.

Sin embargo, si su dolor de espalda es inflamatorio, la inflamación continua de su sistema inmunitario continuará causándole dolor incluso cuando intente tratar su dolor de espalda con las opciones anteriores.

Los medicamentos más nuevos, como los medicamentos biológicos que reducen la actividad del sistema inmunitario, proporcionan un tratamiento más específico y efectivo para la Espondilitis axial .

Si intenta tratar el dolor de espalda inflamatorio con tratamientos que alivian el dolor de espalda mecánico, no mejorará. La espondilitis anquilosante es progresiva, por lo que podrá debilitarse más.

Con el tiempo, la espondilitis anquilosante puede hacer que las vértebras de la columna se fusionen, lo que da como resultado un daño permanente y una postura encorvada.

Cómo los síntomas de dolor de espalda inflamatorio conducen a un diagnóstico de espondilitis anquilosante

Una de las cosas más importantes que puede hacer para garantizar un diagnóstico rápido y preciso es realizar un seguimiento de sus síntomas de dolor de espalda. Diferenciar cuando el dolor empeora y cuando se consigue alivio.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que no hay una sola prueba o síntoma de alerta que pueda confirmar un diagnóstico de espondilitis anquilosante.

Es un juicio clínico de su médico, basado en los aportes de un examen físico, análisis de sangre, imágenes y los síntomas de los que informe.

Los síntomas anteriores, junto con otros resultados, como pruebas de rayos X o imágenes por resonancia magnética que confirmen inflamación o daño en las articulaciones sacroilíacas o la presencia del marcador genético HLA-B27 en un análisis de sangre, hacen que sea más probable que la espondilitis anquilosante sea la responsable de su dolor de espalda.

Abstract presentado en el Encuentro Anual de la Academia de Reumatologia celebrado en Atlanta, Georgia del 8 al 13 de Noviembre 2019

Does Fibromyalgia Change the Evaluation of Spondyloarthritis Activity? A Meta-analysis of Observational Studies

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dolor crónico y trastornos del sueño

RESUMEN

Padecer dolor crónico supone un importante impacto sobre la calidad del sueño del paciente que lo sufre. Una mayor intensidad de dolor se ha asociado a una mayor prevalencia de trastornos del sueño, siendo esta relación recíproca y que perpetúa un círculo vicioso entre ambos.

¿Qué relación hay entre dolor crónico y trastornos del sueño?

Teniendo en cuenta que algunos de los fármacos que manejamos habitualmente para el control analgésico, fundamentalmente opioides, pueden modificar la arquitectura del sueño, tanto positiva como negativamente, consideramos importante empezar a valorar la calidad del sueño del paciente con dolor crónico como un indicador de calidad en el manejo del tratamiento analgésico.

El dolor crónico afecta al 20-35% de la población mundial.

Más del 60% de los pacientes que lo sufren, lo refieren de intensidad moderada-severa reconociendo haber experimentado dolor crónico durante más de 5 años. El gran impacto económico y social de este tipo de pacientes supone un factor determinante y prioritario a tener en cuenta a nivel de planificación sanitaria, y más, observando la tendencia al aumento del envejecimiento poblacional que se sufre a nivel mundial.

Padecer dolor crónico supone una reducción significativa de la calidad de vida del paciente, manifestándose con disminución de la calidad del sueño, interferencia a nivel social y de las actividades diarias, disminución de la capacidad cognitiva del paciente y predisposición a sufrir ansiedad y depresión.

Recientes estudios enfatizan que a pesar de que el control de la intensidad del dolor es un objetivo prioritario a la hora de plantear el tratamiento del dolor crónico, otros factores concomitantes al dolor deben de tenerse en cuenta como marcadores de la calidad de tratamiento del mismo.

En recientes investigaciones, la calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, siendo de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico.

Se estima que entre un 50-70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño asociados a despertares nocturnos por dolor, dificultad para quedarse dormido y sueño no reparador.

Estos trastornos del sueño presentan una relación directa y recíproca con la intensidad de dolor que sufre el paciente: el dolor produce mala calidad del sueño y este último a su vez conlleva un incremento en la intensidad de percepción del dolor.

Ciertos fármacos que empleamos habitualmente en el tratamiento del paciente con dolor crónico afectan a la arquitectura del sueño.

A pesar de que se asume que los fármacos analgésicos se prescriben para controlar el dolor, se ha visto que también pueden interaccionar a nivel de la calidad del sueño y en consecuencia afectar a la percepción de la intensidad del dolor del paciente.

A continuación realizamos una revisión sobre la calidad del sueño de los pacientes con dolor crónico, y cómo los opioides influyen sobre ambos.

PREVALENCIA DE TRASTORNOS DEL SUEÑO EN PACIENTES CON DOLOR CRÓNICO (5,6)

La prevalencia de trastornos del sueño en los pacientes con dolor crónico es mayor que en la población general, estimándose que entre un 50 y un 89% de los pacientes con dolor crónico en las Unidades del Dolor padecen pobre calidad del sueño, por lo que es razonable pensar que la mayoría de ellos sufren este problema. Recientes investigaciones confirman que ciertas patologías, como las enfermedades reumáticas y las cefaleas, se asocian con mayor disfunción del sueño.

Por lo tanto, esta disminución de la calidad del sueño supone una merma significativa en la calidad de vida del paciente, que desde nuestro punto de vista, deberíamos de empezar a objetivar para su mejor control analgésico.

Subjetivamente, el paciente lo refiere frecuentemente como insomnio (dificultad para quedarse dormido, despertares precoces). Objetivamente se demuestra que el paciente con dolor crónico experimenta fragmentaciones del sueño y disminución del sueño reparador.

Sin olvidar, que también se pueden presentar trastornos primarios del sueño como apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas, hipoventilación-obesidad que agravan todo el cuadro.

CALIDAD DEL SUEÑO COMO OUTCOME INDIVIDUAL EN EL CONTROL DEL DOLOR (7,8)

La calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico. Se estima que entre un 50- 70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño, asociados a despertares nocturnos por dolor, dificultad para quedarse dormido y sueño no reparador.

Relación directa dolor crónico y trastornos del sueño

Estos trastornos del sueño presentan una relación directa y recíproca con la intensidad de dolor que sufre el paciente: el dolor produce mala calidad del sueño y este último a su vez conlleva un incremento en la intensidad de percepción del dolor.

En recientes investigaciones se demuestra que el dolor crónico puede interrumpir el sueño y al mismo tiempo, esta mala calidad del sueño puede aumentar la percepción de dolor, creando un círculo vicioso difícil de romper y que influye en la respuesta al tratamiento analgésico pautado.

Por todo ello, es razonable pensar que un manejo satisfactorio del control del dolor, puede mejorar las alteraciones del sueño en pacientes con dolor crónico y viceversa.

De esta manera, se propone considerar la calidad del sueño como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor, de fundamental importancia a la hora de evaluar el enfoque satisfactorio del tratamiento del paciente con dolor crónico.

INFLUENCIA DE LA DEPRIVACIÓN DE SUEÑO Y PERCEPCIÓN DEL DOLOR (9)

Como se ha ido comentando anteriormente, el dolor crónico se asocia frecuentemente a trastornos del sueño, por ejemplo, cambios en la arquitectura del mismo e incremento de la somnolencia diurna.

Nuevas hipótesis sugieren que estas modificaciones de los patrones del sueño pueden afectar a la modulación del dolor agudo y crónico.

Según la relación recíproca entre sueño y dolor ya explicada, investigaciones realizadas sugieren que la deprivación de sueño puede provocar hiperalgesia. De este modo, esta deprivación puede interferir en el resultado del tratamiento analgésico mediado por opioides y mecanismos de acción serotoninérgicos.

En experimentación animal se ha observado que esta supresión de la fase REM del sueño produce menor eficacia antiálgica de la morfina en dolor inducido. Esto sugiere que los opioides pueden ser menos eficaces bajo condiciones de supresión de fase REM en dolor crónico, e indica también que la administración de morfina podría exacerbar la supresión de la fase REM que está asociada a mayor sensibilidad hacia el dolor.

EFECTO DE LA MEDICACIÓN ANALGÉSICA EN LA ARQUITECTURA DEL SUEÑO DEL PACIENTE CON DOLOR CRÓNICO (10-13)

Ciertos fármacos que empleamos habitualmente en el tratamiento del paciente con dolor crónico pueden afectar a la arquitectura del sueño. A pesar de que se asume que los fármacos analgésicos se prescriben para controlar el dolor, se ha visto que también pueden interaccionar a nivel de la calidad del sueño y en consecuencia afectar a la percepción de la intensidad del dolor del paciente, como hemos comentado en apartados anteriores.

La mayoría de las investigaciones, en este campo, se han realizado sobre opioides, más concretamente sobre morfina. El efecto analgésico de estos fármacos viene mediado por la acción sobre los subtipos de receptores ?, delta y kappa. La activación de los receptores mu y kappa es la responsable del efecto de sedación de estos fármacos, por la inhibición de las neuronas colinérgicas y noradrenérgicas.

En humanos con dolor crónico, la administración de morfina produjo una supresión dosis dependiente de la fase REM y SWS esenciales para el desarrollo fisiológico correcto de los ciclos del sueño.

A la hora de plantear la pauta de tratamiento analgésico, se recomienda el empleo de formulaciones retardadas, en vez de liberación rápida, para el óptimo manejo analgésico del dolor crónico, ya que en estudios realizados se objetiva que el empleo de formulaciones retardadas, reduce la aparición de trastornos del sueño asociado a fármacos analgésicos.

CONCLUSIONES

Se estima que entre un 50-70% de los pacientes con dolor moderado-intenso sufren trastornos del sueño, ello supone una merma significativa en su calidad de vida asociada al propio sufrimiento del dolor crónico.

La calidad del sueño se está empezando a considerar como un factor crítico e independiente del resto de comorbilidades asociadas al dolor. Una mayor intensidad de dolor se ha asociado a una mayor prevalencia de trastornos del sueño, siendo esta relación recíproca y que perpetúa un círculo vicioso.

Opioides y sueño

Estudios realizados sobre opioides y sueño, demuestran que la administración episódica de este tipo de analgésicos, produce una disminución de la fase REM del sueño y aumento de los despertares nocturnos.

Por ello, recomiendan la administración de formulaciones retardadas para evitar picos de dosificación, observándose un aumento del número de horas de sueño, menos problemas para conciliar y reducción del consumo de hipnóticos. En conclusión, los pacientes con dolor crónico sufren con frecuencia mala calidad del sueño.

Este trastorno en el descanso nocturno, como hemos visto, repercute negativamente en la percepción del dolor, e incluso puede requerir un aumento del consumo de analgésicos, como consecuencia de perpetuación del circulo vicioso sueño y dolor. La repercusión que tiene una analgesia efectiva sobre la arquitectura del sueño, y más específicamente con el manejo de los opioides, queda de manifiesto.

Consideramos relevante empezar a considerar en nuestra práctica clínica habitual la calidad del sueño como marcador de calidad del manejo analgésico del paciente con dolor crónico.

Correspondencia: Ana Belén Mencías Hurtado Unidad del Dolor Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria Carretera del Rosario, s/n. 38010.

Santa Cruz de Tenerife. Islas Canarias E-mail: anamencias@gmail.com

 Sociedad española del dolor

Autores: Mencías Hurtado , A B ; Rodríguez Hernández , J L ;

Codigo de referencia de este contenido: Rodríguez Hernández , J L ; Mencías Hurtado , A B ; :Trastornos del sueño en el paciente con dolor crónico.

Rev Soc Esp Dolor 19 (2012);6 :332 – 334 _Servicios

BIBLIOGRAFÍA

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No tocar más dolor
¡Un gran y complejo tema que abordar como tocar con dolor!
Este problema involucra muy a menudo a amigos o familiares muy queridos y bien intencionados, y suele ser la causa de forma involuntaria provocar más dolor y, a veces, demasiadas, de un sufrimiento prolongado e innecesario para quien sufre dolor crónico.

Tocar con dolor

Esto lo experimentan muy a menudo las personas que sufren enfermedades con dolor crónico.
Durante la última década, varias veces me han lastimado físicamente personas que sólo quieren mi bien, y demostrar su afecto.
Espero que este artículo sirva para ayudar a concienciar tanto a todo el mundo en general, como a las personas que interactúan de forma habitual con quienes padecen enfermedades crónicas.

La experiencia de vivir con dolor ¿Cómo tocar con dolor?

Tengo a lo largo de mi vida muchas experiencias que han acabado en contratiempos físicos.

El coste emocional es abrumador ya que tales contratiempos, aunque no son intencionados, son innecesarios. El paciente con dolor crónico experimenta un dolor que se suma, el causar un daño psicológico tremendo.
Es obligación de todos tratar de desarrollar herramientas para comprender el impacto de nuestras acciones en las relaciones, la forma en que interactuamos con las personas que sufren de dolor crónico y enfermedades.
Por favor, dedica una parte de tu tiempo para educarte y no lastimar a otra persona por error, errores que nacen de la falta de comprensión.

Multitud de enfermedades con dolor , enfermedades invisibles

Hay tantas enfermedades que se pueden vivir, y en muchos casos, son invisibles a simple vista.
Vivir con el síndrome de Ehlers-Danlos, una enfermedad resultante de la incapacidad del cuerpo para producir colágeno sano, es el pegamento que mantiene unido el cuerpo.
Sin colágeno sano, los tendones y los ligamentos no pueden hacer su trabajo. En lugar de mantener las articulaciones en su lugar, se estiran y pueden causar el dolor intenso y, demasiado a menudo, crónico.
Un simple abrazo puede producir que el esqueleto se desplace, y causar en los huesos subluxaciones o incluso dislocaciones.
Suena difícil de creer pero es real y es extremadamente doloroso.

Alguien que vive con síndrome de dolor regional complejo, experimenta un dolor ardiente que nadie más puede ver. Un simple cepillo que roza su piel crea un dolor insoportable que puede durar mucho tiempo.
Si uno se está recuperando de un esguince y da una palmada como un gesto amable en la zona puede causar dolor y, en algunos casos, un daño mayor.

Las personas pueden experimentar dolor por muchas enfermedades: enfermedad de células falciformes, migrañas, herpes, hombro congelado, fracturas de huesos, desplazamiento de disco, cálculos renales, traumatismos, dolores de cabeza, fibromialgia, artritis, gota, ciática, endometriosis, úlceras estomacales, neuralgia del trigémino, apendicitis, cefaleas en racimos , úlceras pépticas, pancreatitis aguda, dolor postquirúrgico, dolor oncológico por nombrar algunas.
Muchas de las personas de a tu alrededor están luchando contra él y necesitan que tengas cuidado al tocarlas.

Nadie pide que vivas estas enfermedades, pero aunque el daño no es intencionado, también es MUY evitable.

Después de veinticuatro cirugías, debo lidiar con un estilo de vida muy tranquila y predecible.

La interacción social como fuente de dolor

Fui maestra y mi vida estuvo marcada por una intensa interacción social, la que amé y me permitió crecer. Pero ahora me he vuelto cautelosa y, a veces, temo lo que alguna vez fue la fuente de tanta alegría y crecimiento personal.
La interacción social, que a menudo conduce a una interacción física normal y saludable, a menudo me ha provocado lesiones y dolor, necesitar semanas de recuperación y recuperación.
Como consecuencia, a menudo me privan de las actividades saludables y gratificantes que había conseguido reiniciar, aunque fuera de una forma muy limitada.

Lo que es simple para ti, se convierte en semanas de curación para mí.

Las consecuencias

Te voy a mostrar un ejemplo:

Hace muy poco, después de hablar a un grupo en un evento, compartía el número de cirugías que había sufrido a lo largo de mi vida, incluidas las fusiones en el cuello, una mujer del público se acercó para desearme lo mejor y para acercarme a ella, cogió mi cuello.
Eso me produjo una subluxación de hombro, el desplazamiento de la tráquea, la subluxación de los costados y que mis niveles de oxígeno disminuyeran.
A pesar de las numerosas sesiones de fisioterapia, para volver a colocar los huesos correctamente, el trauma dura debido a la inflamación que se produjo, por lo que me ha ocasionado semanas y semanas de dolor.

Esto es sólo un ejemplo, le puede llegar a pasar a quien sufre dolor crónico sólo por tocarle.

La lista de enfermedades que causan problemas médicos es demasiado larga y no se puede publicar, pero las decisiones que tomes y evitar causar daño a otra persona, son mínimas, están ahí para que las haga:

Tocar de forma sana.

Para tí que quieres ayudar

En primer lugar, nunca te sientas incómodo y pregunta  a quienes padecen enfermedades crónicas las necesidades especiales para abordarlos e interactuar con ellos.
Tú no quieres hacer daño y ningún paciente desea más dolor e interrupciones en sus vidas.
Piensa primero y ten cuidado antes de tocar:
Considera preguntar: «¿Es seguro tocarte?
Considere otras formas de expresar admiración, amor o un simple saludo además de tocar: una sonrisa, una conversación, una palabra amable o un gesto.

Para la persona que puede sufrir daño.

Considera compartir algún tipo de alerta médica cuando esté en una reunión, posiblemente usando un corsé innecesario para alertar o incluso una máscara.
Ninguno quiere tocar a alguien con una máscara al asumir que es contagioso.

Poner los brazos cruzados sobre el pecho es una señal indirecta que evita ser tocado.
Pre-advertir a los amigos sobre el tema de ser tocado antes de una reunión
Pida a amigos cercanos y familiares que intenten crear una red de seguridad interviniendo en entornos sociales interactivos como una barrera protectora, advirtiendo a los que tienen la intención de tocar, que eviten actuar de manera que pueda dañar sin intención.

Desearía tener todas las respuestas para evitar el daño que sigo viviendo y la de los demás.

Necesitamos educar a otros sobre el gran daño duradero que puede ser el simple acto de tocar a las personas que están luchando contra una enfermedad del dolor.

Que la vida sea amable contigo.

Un articulo escrito por Ellen Smith . Libre adaptación del original redactado por Fibromialgia Noticias.

Las palabras son una gran fuente de inclusión social, ¿Cómo ayudar con palabras a una persona que sufre dolor?

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bursitis
La bursitis es la inflamación dolorosa de la bursa (un saco plano y lleno de líquido que proporciona amortiguación entre la piel, músculos,tendones y ligamentos cercanos a los huesos).

El dolor en la bursitis

El movimiento suele ser doloroso, y las bolsas cerca de la piel se inflaman y se vuelven sensibles.

El dolor cercano a las bolsas dá la clave en el diagnóstico, a veces se puede necesitar un análisis del líquido de la bolsa o pruebas de imagen.

Reposo, férulas, medicamentos antiinflamatorios no esteroides y, en ocasiones, inyecciones de corticosteroides son necesarios para aliviar los síntomas.

La bolsa normalmente contiene una pequeña cantidad de líquido, el cual proporciona amortiguación. Las bolsas reducen la fricción y previenen el desgaste que puede ocurrir cuando una estructura roza a la otra.
Algunas bolsas se encuentran justo debajo de la piel (bolsas superficiales). Otros están localizados debajo de los músculos y los tendones (bolsas profundas).

Si se lesiona o se usa en exceso, la bursa puede inflamarse y puede acumularse líquido.

Causas de la bursitis

Irritación por uso inusual o uso excesivo.

También puede ser causado por una lesión, gota , seudogota , artritis o ciertas infecciones,especialmente las causadas por Staphylococcus aureus.

A menudo, la causa de la bursitis es desconocida.

El hombro es la parte más susceptible a la bursitis, pero las bolsas en los codos, las caderas (bursitis trocantérea), la pelvis, las rodillas, los dedos de los pies y los talones ( bursitis del tendón de Aquiles ) son las zonas más comunes afectadas.

Las personas con bursitis del hombro generalmente tienen una inflamación de los tendones alrededor del hombro ( tendinitis del manguito rotador: los tendones y otras estructuras que se mueven, giran y sostienen el hombro en su lugar).

Síntomas

La bursitis causa dolor y tiende a limitar el movimiento, pero los síntomas específicos dependen de la ubicación de la bolsa que esté inflamada. Por ejemplo, cuando se inflama la bursa del hombro, levantar el brazo, como cuando se pone una chaqueta, es doloroso y difícil.
Sin embargo, la bursitis del codo puede causar hinchazón sin apenas molestia.

La bursitis aguda se puede desarrollar en horas o días. El área inflamada suele doler al movimiento o al tacto. Las bolsas ubicadas cerca del pie, como las que se encuentran cerca de la rodilla y el codo, puede aparecer enrojecida e inflamada.
La bursitis aguda causada por infección o gota puede ser particularmente dolorosa y el área afectada se encuentra roja y cálida.

Bursitis crónica

La bursitis crónica puede deberse a episodios repetidos o persistentes de bursitis aguda o lesiones repetidas. A veces las paredes de la bursa se vuelven gruesas. Si las bolsas dañadas se someten a un ejercicio o esfuerzo inusual, la inflamación tiende a empeorar.

El dolor prolongado y la hinchazón pueden limitar el movimiento y debilitar los músculos. Los brotes de bursitis crónica pueden durar varios meses y pueden reaparecer con frecuencia.

Diagnóstico

Evaluación de un médico

A veces puede ser necesario el examen del fluido de la bursa.

A veces pueden ser necesarias pruebas de imagen

Un médico sospecha bursitis si el área alrededor de una bolsa superficial está adolorida al tocarla o cuando ciertos movimientos de las articulaciones que se mueven o ejercen presión sobre las bolsas profundas duelen en el examen.

Si una bursa superficial, particularmente en la rodilla o el codo, está notablemente inflamada, un médico puede extraer una muestra de líquido de la bolsa con una aguja. La muestra se analiza para determinar las causas de la inflamación, como una infección o gota.

Por lo general, se realizan radiografías si la bursitis no mejora con el tratamiento o sigue regresando, o si el médico sospecha de problema en la articulación, como la artritis.

La resonancia magnética (RM) o la ecografía se pueden usar para ayudar a confirmar la bursitis en bolsas profundas.

Tratamiento

Analgésicos, antiinflamatorios y reposo.

Tratamiento de gota o infección, si es la causa.

A veces, inyecciones de corticosteroides.

La bursitis aguda, si no es causada por una infección, generalmente se trata con lo siguiente:

Descanso

Inmovilización temporal (como con una férula) de la articulación afectada

Hielo aplicado al área dolorosa.

Altas dosis de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE)

Ocasionalmente, se necesitan analgésicos más fuertes.

Cuando se requiera, el médico puede inyectar un anestésico local y corticosteroides directamente en la bolsa, especialmente si está afectada la zona del hombro. Este tratamiento, con frecuencia, después de unos días proporciona alivio. La inyección puede tener que repetirse después de unos meses. Retirar el líquido con una aguja también puede ayudar a reducir el dolor.

Cuando es considerada aguda y grave, en ocasiones, pueden recibir un corticosteroide, como prednisona , por vía oral durante unos días. A medida que el dolor cede, las personas pueden hacer ejercicios específicos para aumentar el rango de movimiento de la articulación.

Es crónica, si no es causada por una infección, se trata de manera similar, aunque es menos probable que el reposo y la inmovilización ayuden. En ocasiones muy raras, se puede realizar cirugía para extirpar la bursa.

A menudo, la terapia física ayuda a restaurar la función. Los ejercicios pueden ayudar a fortalecer los músculos debilitados y restablecer la amplitud de movimiento de la articulación.

Se deben drenar las bolsas infectadas y administrar los antibióticos apropiados, a menudo contra Staphylococcus aureus .

La bursitis recurren si los motivos subyacentes, como gota , artritis reumatoide o el uso excesivo crónico, no se tratan ni se corrigen.

Bursitis para niños

Fuente
https://www.merckmanuals.com/

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Técnicas de neuroimagen en el dolor
Las técnicas de neuroimagen se utilizan más que nunca para investigar el dolor, buscando posibles vías para aliviar el dolor y mejorar el bienestar del paciente.

La investigación muestra que varias áreas del cerebro se activan por estímulos dolorosos, y que la magnitud de esta actividad a menudo se relaciona con la intensidad del dolor,esto ha llevado a los investigadores a extraer características de la actividad cerebral que podrían servir como biomarcadores para medir el dolor de manera objetiva.

Sin embargo, la mayoría de las respuestas cerebrales que se observan cuando el dolor aparece, también se  observan cuando el dolor desaparece.

Un ejemplo, se pueden obtener respuestas cerebrales similares a través de estímulos auditivos, táctiles y visuales  pero no dolorosos, e incluso se pueden registrar tales respuestas en pacientes con analgesia congénita (desorden genético que afecta a una persona en un millón caracterizado por la ausencia de dolor).

Por lo tanto, como se argumentó en esta revisión, todavía hay desacuerdo sobre cómo  la actividad cerebral se relaciona exactamente con el dolor.

En la actualidad parece exagerada la utilidad clínica de los biomarcadores de dolor derivados de la neuroimagen funcional, y la evidencia de su eficacia en la clínica real es escasa.

¿El cerebro contiene neuronas específicas o selectivas para el dolor? En la actualidad, no hay una respuesta clara a esta pregunta.

En conclusión, es importante que se realicen más estudios sobre los biomarcadores cerebrales del dolor.

Existen líneas de investigación que están desarrollando biomarcadores mediante el análisis de datos para predecir la respuesta a la medicación y ofrecer tratamientos personalizados.

Técnicas de neuroimagen en la reumatología

The search for pain biomarkers in the human brain
 André Mouraux, Gian Domenico Iannetti
 Brain, Volume 141, Issue 12, 1 December 2018, Pages 3290–3307, https://doi.org/10.1093/brain/awy281
 Published: 20 November 2018

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Fatiga sueño y dolor crónico
La fatiga junto con la dificultad para dormir -incluid0 los problemas para para iniciar el sueño, mantener el sueño de madrugada y el sueño no reparador- predicen la aparición del dolor crónico generalizado a los 5 años, según los hallazgos presentados en el Congreso Anual de EULAR.

«En los estudios en la población, aproximadamente el 10% de las personas informan dolor crónico generalizado», dijo Katarina Aili, PhD, del Centro de Investigación y Desarrollo Spenshult en Halmstad, Suecia, durante una conferencia de prensa.

Las consecuencias de la fatiga y sueño en el dolor crónico

«El dolor crónico generalizado es un complejo que está asociado a muchos efectos negativos para la salud, así como a un alto riesgo tanto de enfermedades somáticas como mentales. Los problemas del sueño y  fatiga son problemas concurrentes muy comunes entre las personas que sufren dolor crónico generalizado «.

Para determinar si las dificultades para dormir y la fatiga son predictores de dolor posterior crónico generalizado, Aili y sus colegas examinaron individuos que no habían informado dolor crónico generalizado en el inicio o durante los 3 años anteriores, ingresándolos en 5 años (n = 1,249) y 18- año (n = 791) en grupos de análisis para su seguimiento.

Los investigadores evaluaron cuatro parámetros relacionados con el sueño y un parámetro relacionado con la fatiga y determinaron que, entre los grupos de análisis, 785 individuos no informaron ninguna dificultad para dormir al inicio del estudio, 268 informaron solo uno de los problemas del sueño, 167 individuos informaron dos, 128 informó que tres y 117 personas describieron tener los cuatro problemas para dormir.

Los resultados del estudio demostraron que las personas que informaron las cuatro dificultades para dormir al inicio del estudio en comparación con las que informaron no tener problemas para dormir fueron significativamente más propensas a mostrar dolor crónico generalizado en el análisis de seguimiento a los 5 años y 18 años.

En EULAR 2018, la Dra. Katarina Aili, PhD, mostró los recientes hallazgos de que la fatiga junto con las dificultades para dormir -incluidas las complicaciones que inician el sueño, el sueño, mantener el sueño de madrugada y el sueño no reparador- predice la aparición del dolor crónico generalizado después de 5 años.

Después de ajustar por edad, sexo, nivel socioeconómico y salud mental, los investigadores determinaron que todos los parámetros investigados predijeron la aparición del dolor crónico generalizado 5 años después: dificultad para iniciar el sueño (OR = 1,91; IC del 95%, 1,16-3,14); mantener el sueño (OR = 1.85, IC 95%, 1.14-3.01); despertar temprano (OR = 2; 1.37-3.75); sueño no reparador (OR = 2,27; IC del 95%, 1,37-3,75); y fatiga (OR = 3.7, IC 95%, 1.76-7.84).

 

Además, Aili y sus colegas observaron que estos mismos parámetros también predijeron la aparición del dolor crónico generalizado después de los 18 años, con la excepción del despertar temprano.

«El sueño parece ser un marcador importante para el pronóstico del dolor en los pacientes», dijo Aili. «Creemos que es importante atender los problemas del sueño en el cuidado de pacientes con dolor musculoesquelético crónico»

EULAR 2018

 

Referencia:
 Aili K, et al. Resumen OP0072. Presentado en: EULAR Annual Congress; 13-16 de junio de 2018; Amsterdam.

Divulgación: Aili no informa revelaciones financieras relevantes.

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dieta para el dolor crónico
Descifrando como puede ayudar la dieta para el dolor crónico.
Los alimentos que usted come (y los que no debe comer) pueden determinar la capacidad de su cuerpo para combatir la inflamación dolorosa.

«Una gran parte del dolor crónico es el resultado de la inflamación crónica, y la evidencia es fuerte de como la dieta puede contribuir a un aumento de la inflamación sistémica», dice el Dr. Fred Tabung, investigador del Departamento de Nutrición de  Escuela Harvard T.H. Chan de Salud Pública. «Pero la dieta también es una de las mejores maneras de reducirla».

Inflamación

La inflamación tiene dos papeles en la salud, uno bueno y otro malo. Cuando hay una lesión o una infección, el cuerpo le indica al sistema inmunitario que envíe glóbulos blancos a las áreas afectadas para reparar la lesión o combatir la infección.

Cuando la lesión sana o la infección desaparece, la inflamación normalmente también desaparece. Sin embargo, a veces el sistema inmunológico se pone en alerta y permanece en alerta después de que la «crisis» ha desaparecido.

Con el tiempo, esto puede dañar las células y los órganos sanos y causar dolor constante en los músculos, los tejidos y las articulaciones. La inflamación crónica también puede aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes, ciertos cánceres e incluso la enfermedad de Alzheimer.

La dieta y el sistema inmune

¿Cómo encaja su dieta en todo esto? Es muy parecido a un efecto dominó que funciona de dos maneras, según el Dr. Tabung.

«La dieta puede ayudar a fortalecer su sistema inmunológico haciendo que se encienda y apague en los momentos apropiados», dice. «Sin embargo, una dieta inadecuada puede alterar el sistema inmunológico, por lo que actúa de forma anormal y puede contribuir a la inflamación persistente».

De hecho, algunos estudios han encontrado que el sistema inmune reacciona a una dieta no saludable de la misma manera que respondería a una infección bacteriana. No se sabe aún como una dieta saludable ayuda directamente al sistema inmune, dice el Dr. Tabung.

Deficiencias que alteran el sistema inmunnitario

Sin embargo, algunas pruebas sugieren que las deficiencias en diversos micronutrientes, como el zinc, el selenio, el hierro, el ácido fólico y las vitaminas A, B6, C y E, pueden alterar la función del sistema inmunitario.

La evidencia científica más sólida sugiere que los alimentos ricos en el grupo de antioxidantes conocidos como polifenoles ¹ pueden tener un efecto antiinflamatorio que ayuda a calmar y prevenir los brotes dolorosos.

Estos alimentos incluyen muchos de los alimentos básicos de la dieta mediterránea, como las frutas enteras (especialmente todos los tipos de bayas), las verduras de hoja verde oscura, las nueces, las legumbres y los cereales integrales.

«Muchos de estos también son ricos en micronutrientes para que su sistema inmune pueda funcionar a altos niveles», dice el Dr. Tabung.

Algunas investigaciones han sugerido que los ácidos grasos omega-3, que se encuentran en el aceite de oliva, el aceite de linaza y los pescados grasos (como el salmón, las sardinas y la caballa), también pueden ayudar a controlar la inflamación.

 

Tips para equilibrar una dieta para el dolor crónico

Dirigir la atención hacia la variedad

El mejor enfoque dietético para ayudar al sistema inmunológico, y por lo tanto ayudar a reducir la inflamación crónica, es eliminar los alimentos inflamatorios malos y adoptar los tipos buenos de antiinflamatorios, dice el Dr. Tabung.

Muchos de los llamados «alimentos malos» son los alimentos «basura» procesados ​​con bajo valor nutricional, incluidos los refrescos y otros alimentos que contienen azúcares simples como el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa; carne procesada; y pan blanco, pasta blanca y otros alimentos ricos en carbohidratos refinados. (Estos alimentos es deseable eliminarlos por ser nocivos para la salud en general).

En lo que respecta a los alimentos antiinflamatorios, el Dr. Tabung avisa que no debe tomar siempre los mismos, ya que se puede perder algunos de los nutrientes vitales que el sistema inmune necesita.

Hay que apostar por:

Por ejemplo, desglosa tus comidas habituales de esta manera:

La mitad del plato debe llenarse con granos integrales como pan de trigo integral, pasta integral y arroz integral, junto con proteínas saludables, como pescado, carne de ave, frijoles y nueces.

La otra mitad debería ser principalmente vegetales junto con algo de fruta.

Siempre usar aceites saludables como aceites de oliva y canola en lugar de mantequilla u otros condimentos.

A tener en cuenta que el cambio debe ser duradero para que la dieta sea eficaz y funcione.

«La dieta no es una píldora que repare de forma instantánea», dice el Dr. Tabung, «pero tiene un gran potencial para ayudar a controlar e incluso prevenir la inflamación, y puede ayudar a calmar el dolor crónico».

  • Alimentos ricos en polifenoles ¹
  • Legumbres como lentejas, judías, guisantes y soja que poseen polifenoles como los flavonoides.
  • El Té posee catequinas
  • Frutas y verduras de color rojizo y morada como la remolacha y berenjena que poseen quercetina, kanferol y hesperetina como las uvas, fresas, frambuesas, granada y arándanos.
  • Tomate, cebolla, ajos y pimientos contienen quercetina y miricetina.
  • El trigo sarraceno y otros cereales integrales, así como los frutos secos y semillas contienen ligninas y lignanos, también de naturaleza polifenólica.
  • Chocolate, cacao, y aceite de oliva, también nos ofrecen polifenoles antioxidantes de diferentes tipos, entre ellos, taninos, galocatequinas y resveratrol.

Paso a paso una alimentación equilibrada en Fibromialgia

Articulo por Fred Tabung Research Associate Department of Nutrition

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En algún momento del 2010, un buen amigo mío de la universidad que ya era pediatra publicó una queja en Facebook sobre las afecciones «inventadas». «Fibromialgia, te estoy mirando», escribió.

En este momento, el dolor era un visitante ocasional en mi cuerpo, no se había convertido aún en el inquilino permanente con el que convivo ahora. Aún así, me ofendió en nombre de los pacientes que sufren la enfermedad.

Avanzó rápido y mi vida hoy se trata de pausas. Esto se debe a que todo lo que hago, cocinar, dormir, trabajar, caminar, necesita sus tiempos. Este acercamiento gradual a cada aspecto de mi vida no se trata de la iluminación o «atención plena. Se trata de dolor.

O más específicamente, trato de evadir o minimizarlo.

Minimizar es clave porque he aprendido que no se puede evitar, al menos no del todo, no importa cuanto me esfuerce.

Para mí, la fibromialgia se convirtió en un diagnóstico predeterminado, una frase general que los médicos me dieron para abarcar todos los dolores y las quejas de salud que habían empezado a afectarme de forma persistente.

Recibí este diagnóstico incluso cuando las imágenes mostraron cambios degenerativos y otros daños en la columna y las caderas, incluso cuando se confirmó que la endometriosis se estaba extendiendo como hebras de telaraña dentro de mi abdomen.

Cuando el dolor llegó al punto de hacer imposible trabajar más que a tiempo parcial la mayoría de las semanas, comencé a preguntar acerca de la discapacidad.

Pero mis doctores, los mismos que me diagnosticaron, trataron y vieron los resultados de mi resonancia magnética, todos negaron con la cabeza y se negaron a firmar ningún documento.

«No pareces enferma», dijeron

Esta era la misma línea que me ofrecieron en la universidad después de un angustioso problema intestinal extremo que me hizo perder más de 9 kilos en un solo semestre.

La nutricionista de la escuela pensó que simplemente no comía suficientes plátanos. «Tienes un cabello tan brillante y saludable», explicó, pellizcando un mechón entre sus dedos como si fuera una muñeca en exhibición. «Las personas que están realmente enfermas no tienen cabello como el tuyo».

Una colonoscopia no mostró nada visiblemente incorrecto, por lo que el médico me diagnosticó un síndrome de intestino irritable y me trató como si fuera un neurótica sin esperanza. «Deja de estar tan estresada «, le regañó. Dos años más tarde, una cirugía laparoscópica mostraría una endometriosis diseminada, una gran parte de la cual estrangularía mi colon.

Su eliminación alivió considerablemente mis complicaciones gastrointestinales. Pero para entonces aprendí la dura lección de que los médicos a menudo se equivocaban basandose en la incredulidad cuando no pueden ver algo … o incluso cuando podían.

Una extensa lista de razones…

He escuchado una extensa lista de razones por las que no puedo sentir tanto dolor como digo a pesar de los resultados de mi examen … además de mi cabello brillante, como: soy demasiado joven; Tengo buenos dientes; Estoy demasiado delgada para tener problemas de espalda.

Sin embargo, estos razonamientos no me han otorgado inmunidad ante la enfermedad y no han evitado el dolor.

Recientemente, la investigación médica ha comenzado a comprender lo que los pacientes que sufren de dolor crónico conocen desde hace mucho tiempo. Como se informó en una columna del New York Times Well escrita por Tara Parker-Pope en 2011, un estudio del Institute of Medicine descubrió que el dolor puede durar mucho tiempo después de que la enfermedad o lesión que causó su aparición inicial haya sido tratada o curada, hasta que finalmente evoluciona, o evoluciona, hacia su propia enfermedad.

El dolor como enfermedad

Es decir, el dolor ya no es indicativo de otra enfermedad: es la enfermedad, y una incapacitante.

Específicamente, bajo la tensión del dolor continuo, los nervios no solo se vuelven súper sensibilizados a las señales de dolor, sino que comienzan a amplificarse. Una vez que ocurren estos cambios, es extremadamente difícil  de revertir.

Mientras tanto, la mayoría de los estudiantes de medicina lamentablemente carecen de conocimiento en el dolor crónico, por lo general reciben solo unas pocas horas en toda su educación. De hecho, los veterinarios reciben más conocimientos sobre cómo tratar el dolor en animales que los médicos sobre como tratar el dolor en sus pacientes.

Desafortunadamente, sin una comprensión adecuada del dolor y sus mecanismos, muchos médicos se apresuran a minimizar la experiencia de sus pacientes como falsificación o exageración. Esto se traduce en negar una discapacidad porque es invisible a simple vista.

Se necesitan médicos más sabios

Lo que me ayudaría en este punto sería contar con profesionales que no solo estén más versados ​​en el dolor crónico, sino que estén dispuestos a reconocer el impacto incapacitante en sus pacientes.

En otras palabras, los médicos deberían comenzar a creer a sus pacientes cuando dicen que están sufriendo.

La validación es el primer paso hacia una solución, o al menos, hacia ofrecer ajustes y tratamientos alternativos que puedan acomodar a un paciente con dolor y brindarles una mejor calidad de vida en ausencia de una cura a largo plazo.

Escrito por Laura Kiesel freelance del área de Boston, escritora de ensayos y artículos recogidos The Guardian, Salon, Washington Post, The Fix, Vice, Al-Jazeera, The Atlantic,y otros tantos. Traducido por Fibromialgianoticias.com

 

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La EPOC es una enfermedad pulmonar que causa dificultad para respirar. Los síntomas principales son, entre otros, la disnea o falta de aire, la tos y la expectoración mucosa. Uno de los factores de riesgo más importante para padecer esta enfermedad es el tabaco.

Identificar qué pacientes padecen dolor crónico ahorrará en recursos sanitarios

EPOC y dolor crónico

“Este estudio surge porque en las consultas externas observamos a menudo que los pacientes con esta enfermedad se quejan, no sólo de los síntomas respiratorios característicos, sino también de otros como dolor de espalda, de cuello y migrañas, sobre todo aquellos con una enfermedad más evolucionada” explica Javier de Miguel.

El estudio ha evaluado, mediante encuestas de salud a la población, a 44.000 pacientes, que se han dividido en dos periodos distintos, en 2009 y en 2014, diferenciando para ello dos grupos, uno con EPOC y otro de sujetos control que no padecen esta enfermedad, todos ellos mayores de 35 años, edad a partir de la cual puede manifestarse la enfermedad.

El Servicio de Neumología del Hospital Gregorio Marañón ha llevado a cabo un estudio entre más de 44.000 personas. analizar la presencia de dolor en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Pionero en nuestro país, ha desvelado que estos pacientes tienen más tendencia a padecer dolor crónico que el resto de la población, lo que supone menor calidad de vida y un deterioro de la situación clínica de estos enfermos.

La finalidad del artículo ha sido demostrar que hay una mayor incidencia de dolor crónico en personas que padecen esta patología en base a tres puntos: el dolor en el cuello, el dolor en la espalda, ya que estos pacientes pueden tener aplastamientos vertebrales por la propia evolución de la enfermedad, y el dolor de cabeza o migraña debido principalmente a la tos crónica.

 

Resultados contundentes y factores asociados

Los resultados del estudio han demostrado que los pacientes con EPOC tienen 1,2 veces más riesgo de tener dolor crónico de cuello, 1,38 veces más de tener dolor de espalda y hasta 1,36 veces más de probabilidad de sufrir cefaleas que los que no padecen esta enfermedad.

Igualmente durante la investigación se tuvieron en cuenta factores asociados que contribuyen a un aumento de la incidencia de este tipo de dolor crónico como es la obesidad, la edad (la prevalencia del dolor es mayor en los pacientes más jóvenes), el sexo (las mujeres con EPOC padecen más dolor que los varones), los pacientes con mala calidad de vida o con alguna alteración mental como ansiedad o depresión y todos aquellos enfermos que usan medicación para el dolor.

Para el jefe de sección de Neumología, Javier de Miguel;

“identificar a los pacientes con EPOC que padecen dolor crónico supondrá un adecuado manejo de este síntoma y un mejor control de la enfermedad, lo que redundará en una mayor calidad de vida de estos enfermos así como en una disminución de las visitas a urgencias y de los ingresos hospitalarios. Todo ello se traducirá, sin duda, en un ahorro en recursos sanitarios”

Epoc por la organización mundial de la salud

Recursos para enfermos con Enfermedad pulmonar obstructiva crónica

Acceso a estudio Prevalence of Pain in Copd Patients and Associated Factors: Report From a Population Based Study.

Fuentes

Redacción médica
https://www.redaccionmedica.com/autonomias/madrid/los-pacientes-con-epoc-son-mas-propensos-a-padecer-dolor-cronico-4006

EFE 5 de junio
http://www.lavanguardia.com/local/madrid/20180605/444127143708/estudio-desvela-que-pacientes-con-epoc-padecen-mas-migranas-y-dolor-de-cuello.html

Crédito foto http://www.cuidandodemi.com/

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