endometriosis

La endometriosis es una enfermedad común que puede afectar a cualquier mujer menstruante desde el momento de su primer período hasta la menopausia. Algunas veces, la enfermedad puede durar hasta después de la menopausia. La endometriosis no se puede curar y puede ser difícil para un proveedor de cuidado médico descubrir si una mujer la padece.

También puede ser difícil averiguar la mejor manera de tratar esta enfermedad. La endometriosis puede afectar a una mujer de muchas maneras, como su capacidad para trabajar y tener hijos, sus relaciones con su pareja, sus hijos, amigos y compañeros de trabajo. Los investigadores están trabajando para encontrar tanto las causas como las maneras de manejar la enfermedad, para que las mujeres que la padecen puedan llevar vidas plenas.

¿Qué es la endometriosis?

Cuando una mujer tiene endometriosis, el tejido que reviste el útero, llamado endometrio , crece fuera del útero. Nadie sabe con certeza por qué ocurre esto. Cuando este tejido crece fuera del útero, se encuentra mayormente en la cavidad pélvica, normalmente en uno o más de estos lugares: sobre o bajo los ovarios, detrás del útero, sobre los tejidos que mantienen el útero en su lugar, o sobre los intestinos o vejiga. En casos muy raros, las áreas con endometriosis pueden crecer en los pulmones o en otras partes del cuerpo.

Mientras el tejido crece, puede convertirse en bultos , llamados tumores o implantes . Estos tumores normalmente son benignos (no cancerosos) y rara vez se relacionan con el cáncer.

Los tumores pueden causar dolor leve a severo, infertilidad (no puede embarazarse), y períodos abundantes.

Los tumores de endometriosis son afectados por el ciclo menstrual mensual. Cada mes, el revestimiento del útero crece preparándose para el embarazo. Si una mujer no se embaraza, el revestimiento del útero se adelgaza y la mujer sangra. Cuando una mujer tiene endometriosis, los tumores fuera del útero también sangran durante su período. Sin embargo, no hay manera de que la sangre abandone el cuerpo, así que puede desarrollarse una inflamación y tejido cicatrizal. También puede ocurrir obstrucción o sangrado en los intestinos y problemas con la función de la vejiga.

endometriosis

¿Cuáles son los síntomas de la endometriosis?

Un síntoma común de la endometriosis es el dolor, principalmente en el abdomen, en la parte baja de la espalda y en la pelvis. La intensidad del dolor que una mujer siente no está relacionado con cuánta endometriosis padece. Algunas mujeres no sienten dolor aun cuando su enfermedad afecta grandes áreas o si existe cicatrización. Por otro lado, algunas mujeres sufren fuertes dolores aun cuando la endometriosis les afecta partes muy pequeñas.

Los síntomas generales de la endometriosis pueden incluir (entre otros):

  • Calambres menstruales extremadamente dolorosos (o incapacitantes); con el tiempo, el dolor puede empeorar
  • Dolor pélvico crónico (incluye dolor en la parte baja de la espalda y en la pelvis)
  • Dolor durante o después de tener relaciones sexuales
  • Dolor intestinal
  • Evacuaciones dolorosas o dolor al orinar durante los períodos menstruales
  • Períodos menstruales abundantes
  • Manchas de sangre antes de la menstruación o sangrado entre períodos
  • Infertilidad (incapacidad de embarazarse) Además, las personas que sufren de endometriosis pueden tener síntomas gastrointestinales parecidos a los trastornos digestivos, así como fatiga.

¿Cómo sé si tengo endometriosis?

Si piensa que puede tener esta enfermedad, hable con su ginecólogo-obstetra, ya que el/ella es el único tipo de doctor capacitado para tratar esta enfermedad. Existen varias pruebas que un doctor puede realizar para tratar de averiguar si usted tiene endometriosis. A veces, se utilizan estudios por imágenes para obtener una «fotografía» del interior del cuerpo, lo que permite a los doctores localizar áreas más grandes de endometriosis. Los dos estudios más comunes por imágenes son el ultrasonido, que es una máquina que usa ondas de sonido para tomar la fotografía, y la imagen por resonancia magnética (IRM), la cual usa imanes y ondas de radio para tomar la fotografía.

La única forma de asegurarse totalmente de que tiene endometriosis es realizarse una laparoscopia . Esta es una cirugía con anestesia general en la cual se coloca dentro de su abdomen un tubo con luz. El cirujano puede entonces revisar sus órganos y notar cualquier tumor o tejido de endometriosis. Este procedimiento mostrará la ubicación, extensión y tamaño de los tumores y le ayudará a usted y a su doctor a tomar mejores decisiones de tratamiento. Antes de la cirugía, necesitará hablar de su historial médico con su doctor y hacerse un examen físico (pélvico.)

¿Qué causa la endometriosis?

Nadie sabe con certeza qué causa esta enfermedad. Una teoría es que durante la menstruación, parte del tejido menstrual regresa al abdomen a través de las trompas de Falopio, donde se implanta y crece. Otra teoría sugiere que la endometriosis puede ser genética, o puede llevarse en la familia.

Los investigadores también están observando el papel del sistema inmunológico y la manera en que estimula o reacciona a la endometriosis. Puede ser que el sistema inmunológico de una mujer no elimine adecuadamente el flujo menstrual en la cavidad pélvica, o que las sustancias químicas producidas en las áreas afectadas por la endometriosis irriten o impulsen el crecimiento de tumores en más áreas. Los resultados de un estudio reciente demostraron que las mujeres que tienen esta enfermedad tienen mayores probabilidades que otras mujeres de sufrir trastornos del sistema inmunológico en los cuales el cuerpo ataca sus propios tejidos.

Este estudio descubrirá también que las mujeres con endometriosis tienen mayores probabilidades de sufrir del síndrome de fatiga crónica y del síndrome de fibromialgia -una enfermedad que implica dolor en los músculos, tendones y ligamentos.

También es muy probable que estas mujeres sufran de asma, alergias y una condición de la piel llamada eczema .

Así, los investigadores piensan que un estudio más profundo del sistema inmunológico en la endometriosis, podría revelar pistas importantes para encontrar las causas de esta enfermedad y su tratamiento.

Otros investigadores están observando la endometriosis como una enfermedad del sistema endocrino, el sistema de las glándulas, hormonas y otras secreciones, ya que parece que el estrógeno fomenta el crecimiento de la enfermedad. Otro estudio busca conocer si los agentes ambientales, como la exposición a las sustancias químicas fabricadas por el hombre, causan la enfermedad. Más investigaciones tratan de comprender qué otros factores, si existen, afectan el curso de la enfermedad.

Otra área importante de la investigación es la búsqueda de marcadores de endometriosis. Estos marcadores son sustancias en el cuerpo creadas por la enfermedad o en respuesta a ésta, y pueden medirse en la sangre u orina. Si se encuentran marcadores por medio de una prueba de sangre u orina, entonces se podría hacer un diagnóstico de endometriosis sin necesidad de cirugía.

¿Cuál es el tratamiento para la endometriosis?

La endometriosis no tiene cura. Sin embargo, hay muchos tratamientos, cada uno de los cuales tiene sus ventajas y desventajas. Es importante crear una buena relación con su doctor, para que puedan decidir cuál es la mejor opción para usted.

Tratamiento para el dolor

Para algunas mujeres con síntomas leves, tal vez no sea necesario mayor tratamiento que medicamentos para el dolor. Para mujeres con endometriosis mínima que deseen embarazarse, los doctores afirman que, dependiendo de la edad de la mujer y la cantidad de dolor por la enfermedad, lo mejor es mantener una temporada de prueba (desde 6 meses hasta un año) para tener relaciones sexuales sin protección. Si ella no resulta embarazada durante esa temporada, entonces es posible que necesite mayor tratamiento.

Tratamiento con hormonas

En el caso de las pacientes que no desean embarazarse, pero que necesitan un tratamiento para su enfermedad, sus doctores pueden sugerir un tratamiento con hormonas. El tratamiento con hormonas es más eficaz cuando los tumores son pequeños. Las hormonas pueden venir en presentaciones de pastillas, por inyección o en rocío nasal.

Existen varias hormonas usadas para este tratamiento, incluyendo una combinación de estrógeno y progestina, como las píldoras anticonceptivas, la progestina sola, la danocrina (una hormona masculina d?bil), y agonistas de la hormona liberadora de la gonadotropina ( GnRH – por sus siglas en inglés.)

Las píldoras anticonceptivas controlan el crecimiento del tejido que reviste el útero y a menudo disminuyen la cantidad de flujo menstrual.Estas a menudo contienen dos hormonas, la progestina y el estrógeno. Una vez que la mujer deja de tomarlas, regresa su capacidad de quedar embarazada, pero los síntomas de la endometriosis también pueden regresar. Algunas mujeres toman píldoras anticonceptivas continuamente, sin usar las píldoras de azúcar que indican al organismo que es tiempo de la menstruación.

Cuando se toman píldoras anticonceptivas de esta manera, el período menstrual puede interrumpirse totalmente, lo que puede reducir el dolor o eliminarlo completamente.

Algunas píldoras anticonceptivas sólo contienen progestina, una hormona parecida a la progesterona. Las mujeres que no pueden tomar estrógeno usan estas píldoras para reducir su flujo menstrual.

Con estas píldoras, es posible que algunas mujeres no experimenten dolor durante algunos años después de suspender el tratamiento. Todas las píldoras anticonceptivas pueden causar algunos efectos secundarios leves como aumento de peso, sangrado entre períodos e inflamación.

Danocrina

La danocrina se ha convertido en la elección de tratamiento más común, incluso que las píldoras de progestina o de combinación de hormonas. Los efectos secundarios de la danocrina incluyen piel grasosa, granos o acné, aumento de peso, calambres musculares, cansancio, senos más pequeños, sensibilidad de los senos, dolor de cabeza, mareos, debilidad, bochornos o una voz más grave.

Las mujeres que consumen danocrina probablemente sólo tendrán períodos de vez en cuando, o quizás simplemente desaparecerán.

Las mujeres que toman danocrina también deberán tomar medidas para evitar el embarazo, ya que ésta puede lesionar al feto que se desarrolla en el útero. Puesto que deberá evitarse el consumo de otras hormonas, como las píldoras anticonceptivas, los proveedores de cuidado médico recomiendan que use condones, un diafragma u otros métodos de «barrera» para evitar el embarazo.

Agonistas GnRH

Los agonistas GnRH (usados diariamente en rocío nasal, o como inyección aplicada una vez por mes o cada tres meses) evitan que el organismo produzca ciertas hormonas para prevenir la menstruación. Sin menstruación, el crecimiento de la endometriosis se reduce o detiene. Estos medicamentos pueden causar efectos secundarios, como bochornos, cansancio, problemas para dormir, dolores de cabeza, depresión, pérdida ósea y resequedad vaginal.

La mayoría de los proveedores de cuidado médico recomiendan que una mujer siga con la administración de agonistas GnRH por unos seis meses. Después de esos seis meses, el cuerpo comenzará a tener períodos de nuevo y la mujer podría quedar embarazada. Pero, después de ese momento, cerca de la mitad de las mujeres experimentan el regreso de los síntomas de la endometriosis.

Cirugía

Normalmente, la cirugía es la mejor opción para las mujeres con endometriosis extensa, o que sufren de fuertes dolores. Existen cirugías mayores y menores que pueden ayudar. Su doctor podría sugerir uno de los siguientes tratamientos quirúrgicos.

Laparoscopia

también se usa para diagnosticar la enfermedad; su doctor puede tratarle con esta cirugía. Si su doctor va a tratarle la endometriosis durante esta cirugía, él o ella debe hacer por lo menos dos cortes más en su bajo vientre, para introducir láser u otras pequeñas herramientas quirúrgicas en su abdomen. Entonces le extraerán los tumores y los tejidos cicatrizados o los destruirán con calor intenso y cerrarán los vasos sanguineos sin necesidad de suturas. La finalidad es tratar la endometriosis sin dañar el tejido sano alrededor de ella. La recuperación de la laparoscopia es mucho más rápida que en el caso de una cirugía mayor, como la laparotomía.

Laparotomía

Este es un último recurso para el tratamiento de la endometriosis ya que es una cirugía mayor en la cual su doctor remueve la endometriosis o el útero (un proceso llamado histerectomía.) Al momento de una histerectomía, también pueden extraerle los ovarios y las trompas de Falopio, si es que los ovarios también tienen endometriosis, o si la lesión es grave. Realizarse la cirugía no garantiza que la enfermedad no regresará o que el dolor desaparecerá.

¿Cómo enfrento una enfermedad que no tiene cura?

Usted puede sentir muchas emociones – tristeza, temor, enojo, confusión – y puede sentirse sola. Es importante que reciba el apoyo que necesita para enfrentar la endometriosis. También es importante aprender lo que pueda sobre la enfermedad.

Puede ayudar si habla con amistades, familiares y con su médico. Tal vez quiera unirse a un grupo de apoyo para hablar con otras mujeres que están pasando por la misma situación.

Asociación de endometriosis de España

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Un calmante natural del organismo aumenta ciertos estados de dolor en vez de atenuarlos

Una molécula que calma el dolor y se produce de forma natural en el organismo humano aumenta ciertos estados de dolor en vez de atenuarlos, según un estudio de la Universidad de Arizona en Tucson (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista ‘Nature Neuroscience’.
Los investigadores señalan en su estudio que un opioide endógeno, una pequeña proteína que activa los mismos receptores que el opio o la morfina, activa un tipo diferente de receptor para producir este efecto.

dinorfina a

dinorfina a

dinorfina A

Los científicos estudiaron la dinorfina A. Uno de los opioides endógenos que suele actuar en los receptores opiáceos para inhibir el dolor crónico.

Los niveles elevados de dinorfina A se detectan en algunos síndromes de dolor crónico, como los causados por los daños nerviosos, pero a diferencia de otros opioides endógenos, la dinorfina A en realidad empeora el dolor.

hipersensibilidad al dolor

Los autores explican que estos resultados al mostrar que la dinorfina A también activa los receptores de bradykinin en la médula espinal, que causan hipersensibilidad al dolor. Un fármaco que bloquea los receptores de bradykinin protegió a los animales frente al dolor neuropático, pero sólo cuando la dinorfina A se encontraba en niveles elevados.

aumento de dolor en respuesta a la dinorfina A

Los ratones que carecían del receptor de bradykinin tampoco mostraron un aumento de dolor en respuesta a la dinorfina A.
Estos descubrimientos sugieren que los nuevos fármacos opiáceos deberían ser evaluados en términos de sus efectos sobre los receptores bradykinin, así como en los receptores opiáceos, antes de ser utilizados para tratar el dolor, y que podrían ser útiles en el desarrollo de nuevos métodos para el desarrollo de fármacos contra el dolor crónico.
Fuente | EUROPA PRESS

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Tengo 43 años, nací en Sabadell y vivo en Sant Quirze del Vallés. Soy psicóloga, profesora de la UAB, y colaboro con la clínica del Dolor del hospital de Sabadell. Estoy casada y tengo dos hijos, Ingrid (12) y Eric (8). Soy progresista y voto en blanco. Dios? Albergo dudas desde los once años. Lo peor de tener dolor crónico es que no te crean

– Cuál es el dolor más intenso?

– Le diré que el día que mi marido padeció un cólico nefrítico me hizo en el hospital la declaración de amor más bonita de su vida .porque creía que se moría del dolor! Ay, cómo os cuesta decir las cosas, ja, ja…!

– ¿Cómo definiría el dolor?

– Una sensación desagradable en el cuerpo a causa de algún estímulo. Pero, más allá del estímulo, el dolor es una experiencia emocional y, por tanto, condicionada por factores biológicos, psicológicos y sociales.

– Factores que varían de persona a persona,

– Sí: ante un mismo diagnóstico, distintas personas experimentan distinto sufrimiento.

– El dolor es una percepción subjetiva, ¿no?

– Sí, !pero real! Que el dolor sea subjetivo no significa inventado, significa sólo que no hay modo objetivo de medirlo.

– ¿No hay una balanza para pesar dolores?

– ¿No existe un termómetro para el dolor! ¿Ojalá…!: casi lo peor de padecer un dolor crónico es que no te crean… Existe sólo un test: cada paciente evalúa su dolor en una tabla del 1 al 10.

– ¿Hay diversos tipos de dolores?

– Hay dos tipos: los útiles y los inútiles.

– No me diga que hay dolores útiles…

– ¡Estamos vivos gracias al dolor! El dolor nos alarma de quemaduras, pinchazos, golpes, torceduras, lesiones orgánicas…

– ¿Es una herramienta de supervivencia?

– Avisa de que algo nocivo sucede, y así podemos repararlo. Hay una enfermedad genética consistente en no sentir dolor: esos críos suelen morir a causa de males que, al carecer de la alarma del dolor, no fueron sorteados.

– Visto el dolor útil, ¿cuál es el inútil?

– El que no avisa de nada y no remite. Ese dolor ya no es síntoma, ¡es enfermedad! Cuando dura más de tres meses sin responder a tratamientos, hablamos ya de dolor crónico. Hay quien lo arrastra toda su vida…

– ¿Qué dolor crónico es más frecuente?

– Lumbalgia, fibromialgia, cefalea y artritis, por este orden. «Benignos», los llamamos. Y «malignos» a los debidos a un proceso oncológico. En total, un 24% de la población española padece algún dolor crónico!

– ¿Tanto? ¡Me parece muchísimo…!

– Lo revelan algunas encuestas recientes.

– Entonces, el problema es gordo…

– Sí, porque altera la vida de muchísimas personas y afecta a familias enteras.

– ¿Hasta qué punto?

– Cuando el dolor crónico conduce a depresión grave, hasta hay suicidios… En otros casos, el dolor crónico trunca carreras laborales, erosiona la relación de pareja o con el entorno más íntimo, o con el entorno social…

– ¿Qué tratamiento tiene el dolor crónico?

– Farmacológico y médico, pero los fármacos tienen un límite de eficacia…, que podemos ampliar con recursos psicológicos.

– ¿El efecto de los fármacos puede incrementarse psicológicamente?

– ¡Por supuesto! Y así minimizar el consumo de fármacos. Se trata de que el paciente pueda convivir con su dolor crónico, hacerlo llevadero, compatible con su vida cotidiana.

– ¿Qué factores psicológicos son esos?

– Una mujer se me lamentaba de que su lumbalgia estaba alejando a su marido de su lado. En vez de compadecerla, le pedí que se pusiera en el lugar de su marido…

– !Pero era ella la que sufría!

– Eso me respondió ella. Pero le insistí en que, pese al dolor, se esforzase en prepararle una cena romántica a su marido. Y que, durante esa cena, ella le escuchase a él.

– !Un cambio de tornas!

– Salir del propio ombligo es muy terapéutico. Se ve todo de otro modo, y eso resulta balsámico: cambian cosas y todo mejora.

– Pero el dolor sigue ahí.

– Pero se alivian muchas de las angustias generadas por el dolor y que van sumándose al dolor crónico y que lo empeoran, haciéndolo más y más insostenible… Este círculo vicioso hay que cortarlo en algún punto.

– ¿Está diciendo que la actitud del paciente es determinante?

– Si el paciente aprende a distanciarse del propio dolor, a focalizarse menos en su dolor y hacerlo en mejorar su vida, !sufrirá menos! No es igual dolor que sufrimiento: una buena actitud ante el dolor alivia el sufrimiento.

– ¿Qué más puede hacerse para aliviar al aquejado de dolor crónico?

– ¡Modificar ciertas conductas, a veces! Recuerdo a una seÑora que, reci?n operada de la espalda, al llegar a su casa quiso ponerse a planchar y limpiar todo: !tuve que tratarla para combatir su obsesión por la limpieza!

– ¿Y cómo podemos ayudar los demás a un aquejado de dolor crónico?

– A esa persona está hundiéndosele el mundo, así que no le digas «¡pero si estás muy guapo, tienes muy buena cara!», ni le cuentes tus dolorcillos pasajeros: ¡le harás sufrir más!

– ¿Qué hacer para que sufra menos, pues?

– «Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena», dice un proverbio: si el doliente puede confiarse a alguien, explayarse, mejorará. Y también si escucha a otros aquejados de su mismo diagnóstico: ¡al principio, siempre uno piensa que eso sólo le pasa a ´rl!

– Manuela de Madre habló públicamente de su fibromialgia: ¿ayudó eso?

– !Dio credibilidad a muchas enfermas a las que no se les hacía caso! Pero ahora también muchas se lamentan de que les digan: «Mira cómo Manuela de Madre sigue haciendo cosas, lo tuyo no será para tanto…». Cada caso es único, ¡es horrible decir eso!

– ¿Qué les dice usted a sus pacientes?

– Les ayudo a distinguir dolor de sufrimiento, intento que al dolor no le sumen angustias, sufrimiento. Les ayudo a sufrir menos.

Fuente | La Contra de La Vanguardia

Toxinas para el dolor

La toxina de una serpiente marina letal hallada en la Gran Barrera de Arrecifes de Australia podría revolucionar el tratamiento de alivio del dolor crónico, informaron científicos de la University of Queensland.

Esas serpientes cazan peces y otras serpientes y los pican e inyectan un veneno realmente potente que paraliza a las presas, dijo Jenny Ekberg. Investigadora de la universidad.

«Uno de los componentes del veneno bloquea los receptores del dolor, lo que implica que bloquea la respuesta al dolor».

Explicó a Reuters Ekberg, quien agregó: «Lo probamos en animales y hallamos que es muy eficiente» a la hora de bloquearlo.

Un futuro medicamento desarrollado a partir de la toxina de la serpiente marina «conus marmoreus» podría se altamente exitoso como analgésico. Sobretodo para las personas que sufren los efectos colaterales de los tratamientos convencionales como la morfina.

Los fármacos del dolor

«Los fármacos normales (de alivio) del dolor como la morfina tienen muchos efectos secundarios. Somnolencia, náuseas y problemas visuales debido a que no son muy específicos», manifestó Ekberg. «Esta toxina no afecta nada más», agregó.

La producción de la toxina actualmente es muy costosa debido a que los científicos deben extraerla de la serpiente marina, que mide apenas 6 centímetros.

«Lo que estamos intentando hacer ahora es sintetizarla químicamente o artificialmente, lo que reducirá el costo enormemente», dijo el investigador.

La investigación se encuentra actualmente en la fase de prueba en animales, pero Ekberg dijo que esperaba comenzar los ensayos en humanos aproximadamente dentro de un año

Fuente | Reuters

La posibilidad de medición de estos cambios estructurales harían posible que el dolor dejara de ser una experiencia subjetiva

El dolor crónico podría provocar cambios en la estructura cerebral, según sugiere un estudio de la Universidad Ludwig-Maximilians en Munich (Alemania) que se han hecho públicos durante la reunión anual de la Sociedad Norteamericana de Radiología que se celebra estos días en Chicago (Estados Unidos).

Los investigadores muestran en su estudio, mediante el empleo de una técnica de imágenes, que los individuos que sufren de dolor crónico en la parte baja de la espalda muestran cambios microestructurales en el cerebro.

Los investigadores utilizaron una innovadora técnica denominada imágenes de tensor de difusión (ITD) para seguir el movimiento de las moléculas de agua en la materia gris y blanca del cerebro.

el dolor dejaría de ser una experiencia subjetiva

Los investigadores señalan que uno de los aspectos más difíciles  para los afectados es conseguir hacer creíble su trastorno.

En este sentido, señalan, la técnica permitiría establecer una correlación entre este dolor y cambios en el cerebro, por lo que  dejaría de ser una experiencia subjetiva y el avance en su diagnóstico y tratamiento sería enorme.

Las moléculas individuales de agua están en continuo movimiento, chocando entre sí y con otras moléculas cercanas, lo que provoca su dispersión. Los científicos pueden así analizar la difusión de agua en los tejidos del cerebro, lo que indica cambios en su organización celular.

dolor crónico de espalda por un motivo no identificado

Los investigadores estudiaron a 20 pacientes que padecían dolor crónico de espalda por un motivo no identificado y 20 pacientes control sanos de la misma edad y género que pasaron por esta nueva técnica de análisis. En comparación con los voluntarios sanos, los pacientes tenían una difusión más directa en las tres regiones cerebrales que procesan el dolor, que incluyen la cingula, el giro postcentral y el giro frontal superior.

Según los investigadores, estos resultados muestran que en aquellos que lo sufren la organización de la microestructura cerebral es mucho más compleja y activa en las áreas del cerebro involucradas en el procesamiento del dolor, la emoción y la respuesta al estrés.

extrema resistencia del tratamiento

Los investigadores indican que estos descubrimientos podrían explicar la extrema resistencia del tratamiento de la parte inferior de la espalda y proporcionar las evidencias necesarias para los afectados.

Sin embargo, no está claro qué se produce en primer lugar, si el dolor crónico o los cambios en la microestructura cerebral.

Fuente | Azprensa

Director de la Unidad del Dolor de la Escuela de Medicina del King»s College de Londres

dolor crónico debe convertirse en un derecho del paciente

El tratamiento adecuado del dolor crónico debe convertirse en un derecho del paciente y ser también entendido así por los dirigentes políticos, según señaló a Europa Press Magdi Hanna, director de la Unidad del Dolor de la Escuela de Medicina del King»s College de Londres (Reino Unido) desde 1985.

dolor

dolor

Las declaraciones de Hanna fueron realizadas en un foro sobre el tratamiento del dolor crónico y el trabajo realizado en una nueva unidad de investigación, «The Pain Clinical Research Hub» (PCRH), inaugurada en 2004 y cuyo principal objetivo es descubrir los mecanismos y marcadores biológicos del dolor crónico.

En la actualidad esta unidad, en la que trabajan siete investigadores y cuya dirección clínica está a cargo de Hanna, tiene en proceso 12 programas de investigación centrados principalmente en la artritis, el dolor neuropático y la fibromialgia.

Pacientes y especialistas deben poner más de su parte en el tratamiento del dolor crónico

El investigador, autor de referencia en este campo, considera que pacientes y especialistas deben poner más de su parte en el tratamiento del dolor crónico. Señala además que la clase política debe ser más consciente de que el dolor crónico es un problema de salud pública y que debe ser considerado como tal.

Un estudio publicado en 2005 en la revista «The New Journal of Pain» realizado entre 16 países de la Unión Europea indica que la prevalencia del dolor crónico entre los europeos es del 19 por ciento, un 13 por ciento en el caso del dolor crónico moderado y un 6 por ciento en el severo. La lista la encabeza Noruega con una prevalencia global del 30 por ciento y la cierra España con la menor incidencia, un 11 por ciento. Sin embargo, el envejecimiento de la población europea supone que estas cifras vayan en ascenso, señalan los expertos.

El dolor crónico es un trastorno que altera la vida del paciente a nivel físico y psicológico, disminuyendo en gran medida su calidad de vida.

Se caracteriza por una duración superior a los tres meses, no posee una función vital, como sucede en el caso de los dolores agudos asociados a lesiones junto a los que desparecen tras el proceso de cura, y suele estar asociado a trastornos como la diabetes, la hernia discal o traumas que tras sanar dejan tras de sí un dolor que no desaparece.

Según los investigadores, los conocimientos existentes sobre los mecanismos del dolor y la capacidad para predecir la eficacia clínica de los nuevos agentes terapéuticos está limitada por una comprensión poco profunda de cómo estos mecanismos son modificados por las enfermedades y lesiones y una escasez de datos sobre la relación entre los modelos experimentales y los resultados clínicos.

Utilizando imágenes de resonancia magnética funcional

Dentro del PCRH los investigadores están utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) como medio para conseguir información objetiva sobre los mecanismos y la intensidad de la experiencia subjetiva que se define como dolor. La mayoría de ensayos clínicos, señalan, llegan a resultados que describen de forma inadecuada la sintomatología del paciente y que son muy variables debido a su naturaleza subjetiva.

Esta variabilidad convierte en muy elevado el coste de nuevos agentes terapéutico, lo que finalmente lleva a que los principales analgésicos utilizados actualmente incidan en mecanismos del dolor ya conocidos en la época de los antiguos egipcios o bien hayan sido descubiertos a través de los efectos observados en fármacos desarrollados con otros propósitos.

área de investigación sobre el dolor crónico de la universidad londinense

Esta nueva «área de investigación sobre el dolor crónico de la universidad londinense, en la que colabora el departamento internacional de investigación y desarrollo de la compañía Pfizer, tiene como objetivos proporcionar una mejor comprensión de los mecanismos del dolor a través de la creación de un banco de información sobre el dolor y el estudio a través de la IRMf; el desarrollo de nuevos modelos humanos del dolor; estudiar la genética del dolor; y conseguir que los resultados de la ciencia básica tengan un reflejo en la práctica clínica en un menor espacio de tiempo.
Fuente | EUROPA PRESS

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Genética y dolor

Un elevado nivel de la molécula BH4 es el responsable del dolor, por ello cuando se dan menores cantidades de ella en el organismo, el dolor es menor

Descubren un conjunto de variaciones genéticas que condicionan la sensibilidad ante el dolor

Investigadores del Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) han descubierto que las variaciones genéticas que participan en la síntesis de una molécula llamada BH4, necesaria para la producción de los principales neurotransmisores, condicionan la sensibilidad ante el dolor. Las conclusiones del estudio, que podrían aumentar el riesgo de desarrollar dolor crónico, se publican en la edición digital de la revista Nature Medicine .

genetica y dolor

Según Clifford Woolf, autor principal del estudio, es la primera evidencia de una contribución genética al riesgo de desarrollar dolor neuropático en humanos. La secuencia genética que protege frente al dolor, portada por entre un 20 y un 25 por ciento de la población, parece ser un marcador tanto de la menor sensibilidad al dolor como del menor riesgo de dolor crónico. Para Woolf, la identificación de quienes se encuentran bajo un mayor riesgo de desarrollar dolor crónico en respuesta a procedimientos médicos, traumas o enfermedades podría conducir a nuevas estrategias y tratamientos.

Estudios anteriores en modelos animales condujeron a los investigadores a conjeturar que las variaciones particulares de genes humanos que participaban en la regulación de la molécula BH4 podrían estar asociadas con diferentes respuestas ante el dolor.

alteraciones en el gen GCH1

Para comprobar esta hipótesis buscaron alteraciones en el gen GCH1, la versión humana de la enzima clave que controla BH4, a través del análisis genético de tejidos de 168 pacientes que participaban en un estudio previo sobre cirugía de hernia discal. Un haplotipo específico de GCH1, un grupo de variaciones en el gen que se heredan conjuntamente, fue más común en los participantes del estudio que informaron de menor dolor neuropático en el año posterior a la cirugía.

Para analizar si este haplotipo mostraba una asociación similar con otros tipos de dolor, los investigadores estudiaron a casi 400 voluntarios sanos que participaban en pruebas sobre su respuesta a diversos estímulos experimentales dolorosos de carácter leve. De nuevo, aquellos participantes con el haplotipo GCH1, que mostraron una menor producción de BH4, también informaron de menor dolor, y los voluntarios con dos copias de la secuencia protectora fueron incluso menos sensitivos al dolor.

BH4 es una molécula clave en la producción del dolor

Según Woolf, los resultados muestran que BH4 es una molécula clave en la producción del dolor, cuando se encuentra en niveles elevados, y por ello cuando se dan menores cantidades de ella en el organismo, el dolor es menor. Los datos también sugieren que los individuos que dicen sentir menos dolor suelen haber heredado un mecanismo molecular que reduce su percepción del dolor. Esta diferencia procede no de la personalidad o la cultura, sino de diferencias reales en la biología del sistema nervioso sensorial.

Los investigadores señalan que ahora lo que pretenden es identificar aquello que regula la activación de las enzimas que controlan BH4 tras una lesión nerviosa y cómo BH4 altera la excitabilidad de las fibras del dolor. Los científicos también quieren comprobar si aquellos que poseen el haplotipo protector podrían participar de forma más frecuente en actividades potencialmente dolorosas, como los deportes extremos o si poseen menores niveles de dolor en la artritis y otros trastornos similares.

Azprensa.com

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Expertos reclaman a los sanitarios más implicación y menos miedo para luchar contra él dolor cronico
Semana europea del dolor

Cerca de la mitad de la población padece dolor crónico no oncológico, y de esa cifra, un 87 por ciento reconoce sufrirlo todos los días y casi la totalidad afirma no tenerlo controlado. Estos son los resultados que se derivan del Mapa del Dolor Crónico No Oncológico en España.

La presentación de este mapa se enmarca dentro de la Semana Europea del Dolor, que se celebra hasta el próximo sábado. Esta iniciativa pretende mostrar el impacto del dolor crónico no oncológico en las personas que lo sufren e impulsar su reconocimiento como enfermedad y no como síntoma. Las principales patologías son artrosis (40 por ciento), lumbalgia (27), osteoporosis (11), procesos reumáticos (11), fibromialgia (8) y dolor neuropático (7 por ciento). Por otra parte, el perfil del paciente que sufre dolor crónico es, en su mayoría, mujer de 55 años, con dolor de rodillas y cuadro depresivo asociado.

PERCEPCIÓN

Definir el dolor es una tarea complicada, y describirlo, aún más. Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor en España, se trata de una experiencia sensorial y emocional desagradable y subjetiva. Por este motivo, la percepción del dolor varía mucho dependiendo de la persona que lo mida. Teniendo como precedente la Encuesta Europea del Dolor realizada en julio de 2004 exclusivamente a pacientes y donde los españoles ocupaban los últimos puestos en el control del dolor crónico, el grupo de trabajo Pain Global Project, en colaboración con Janssen-Cilag, ha elaborado el Mapa del Dolor Crónico No Oncológico en España.

dolor crónico

El proyecto, auspiciado por la Sociedad Española del Dolor (SED), recoge las opiniones de los tres actores implicados en el problema del dolor crónico: médicos, farmacéuticos de oficinas de farmacia y pacientes.

Manuel Rodríguez, presidente saliente de la SED

Manuel Rodríguez, presidente saliente de la SED y jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Carlos Haya, de Málaga, explicó la semana pasada en la rueda de prensa donde se presentaron los resultados del estudio que el desacuerdo proviene de «la diferencia de percepción de un mismo problema entre los tres actores implicados» y que es la causa de las disparidades registradas en la encuesta.

Los médicos estiman que un 63 por ciento de los pacientes padece un dolor crónico no controlado, mientras el 94 por ciento que lo sufre afirma no tenerlo controlado. Medir el dolor es de suma importancia para poder tratarlo adecuadamente, sin embargo, sólo el 60 por ciento de los médicos pertenecientes a la muestra mide el dolor de sus pacientes, encontrando valores más altos en los médicos más jóvenes. La herramienta más utilizada (40 por ciento) para medir el dolor es la escala visual analógica (EVA) y le sigue la escala verbal simple con un 21 por ciento.

medición del dolor crónico

Con frecuencia, si no se realiza una medición del dolor, existe un temor por parte de los médicos a recetar opioides mayores. Son los médicos que miden habitualmente el dolor crónico no causado por el cáncer los que más recetan opioides mayores, y lo hacen con el doble de frecuencia que aquéllos que no lo evalúan; sin embargo, no es suficiente: tan sólo uno de cada cinco médicos receta esta medicación de forma habitual.

La diferencia de percepción de los sujetos del estudio hace que los médicos y farmacéuticos sobreestimen (56 y 37 por ciento respectivamente) las reticencias de los pacientes hacia la utilización de opioides mayores cuando tan sólo un 25 por ciento de los afectados afirma tener estas reticencias hacia su uso. Los médicos aseguran que el principal inconveniente que tienen los pacientes para medicarse con opioides es la creencia de que es un tratamiento para enfermos de cáncer o terminales.

estudio

El estudio implica a un total de 697 médicos repartidos en atención primaria (189), rehabilitación (101), reumatología (86), traumatología (206), unidad del dolor (103) y especialidad no definida (12); 316 farmacéuticos de oficina, y 838 pacientes, 411 de ellos con dolor controlado y 427 no controlado. Todos coinciden en que el dolor crónico repercute en la calidad de vida del que lo sufre, haciendo especial hincapié en la mala influencia sobre la actividad laboral, la imposibilidad de disponer de una movilidad normal y las complicaciones para dormir adecuadamente por las noches.

Otro de los aspectos en los que coinciden es que este tipo de dolencia provoca depresión y ansiedad.

Uso de opioides

José Ramón González-Escalada, vocal de la Junta Directiva de la SED y jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, afirma que «los opioides mayores, mal tomados, no hacen más daño que un antiinflamatorio no esteroideo en caso de mal uso». Considera este fármaco como la «mejor solución al dolor», asegurando que «si hubiera que diseñar un analgésico potente, fiable y seguro se utilizaría una fórmula muy similar; es el mejor antiinflamatorio». González-Escalada explica que los efectos secundarios de los opioides «aparecen sólo cuando el paciente lo tolera mal debido al uso excesivo, no adecuado o muy por encima de su dolor». De ahí que se hayan creado «mitos» contra estos fármacos, que bien utilizados «son medicamentos muy seguros» que ofrecen calidad de vida y con efectos secundarios mínimos.

El dolor crónico deja de ser la consecuencia de una afección para convertirse en una enfermedad con nombre propio. Establecer límites en la duración es complejo, la media es de siete años y medio pero se define como dolor crónico aquel que permanece cuando se ha curado la enfermedad que lo provocó.

Sólo un 14% de enfermos españoles con dolor crónico toma opioides a causa de su «mala fama»

Sobre Dolor crónico y opiodes
En España sólo el 14 por ciento de las personas que padecen dolor crónico son tratadas con opioides, pese a la eficacia que han demostrado tener para aliviar este padecimiento, ya que tres de cada cuatro españoles tiene una opinión negativa sobre estos fármacos, según una encuesta divulgada por la Sociedad Española del Dolor (SED).

Según la SED, esta mala imagen, tan común en España, se debe a que la mayoría de los españoles creen que los opioides crean adicción. No sólo los pacientes, sino también el personal sanitario se muestra reticente frente al uso de estos fármacos, pese a ser medicamentos indicados por los organismos internacionales, por lo que se requiere de una mayor formación.

dolor crónico y opiodes

dolor crónico y opiodes

En países como Alemania o Dinamarca se consumen anualmente unos 40 kilogramos de opioides por cada millón de habitantes, mientras que en España se recetan sólo 15 kilos. La SED cree que como mínimo España debería llegar al nivel de Reino Unido, con un consumo de 25 kilos anuales de opioides.

Información en Dolor crónico y opioides

En esta línea, Sociedad consideró necesario eliminar las barreras existentes respecto a estos medicamentos a través de más información y formación, sobre todo para los médicos de atención primaria, que son los tratan a una gran parte de los afectados por dolor crónico.

Asimismo, la SED resaltó que el 27% de los afectados por dolor crónico no reciben ningún tipo de tratamiento, cuando en España, una de cada diez personas sufre dolor crónico (permanente durante más de seis meses al año). Por ello, la entidad abogó por crear más unidades para el tratamiento del dolor.

EUROPA PRESS

Un estudio podría encontrar la clave para aliviar el dolor con frio

El poder analgésico del frío

Las sustancias que inducen frío activan una proteína presente en las células del sistema nervioso

El hallazgo puede ser la base de nuevos tratamientos para enfermedades dolorosas crónicas

aliviar-el-dolor-con-frio

El frío se ha utilizado durante siglos para aliviar el dolor, pero hasta ahora poco se sabía de los mecanismos moleculares que hay detrás de este efecto. Investigadores británicos han visto que la clave está en una proteína perteneciente a una familia de sustancias relacionadas con diversas sensaciones. Al activarse, contrarresta las señales dolorosas.

Ya Hipócrates y Galeno mencionan en sus escritos médicos las propiedades analgésicas de las bajas temperaturas. Y la medicina tradicional china ha utilizado preparados con mentol, que produce una sensación de frío, para aliviar la neuralgia. Por eso, los autores del presente estudio, procedentes de la Escuela de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) confiaban en que «elucidando los mecanismos escasamente conocidos de cómo el frío produce analgesia podría iniciar el camino hacia nuevos analgésicos neuropáticos».

especialistas británicos han visto que la clave está en un canal de iones llamado TRPM8

Estos especialistas británicos han visto que la clave está en un canal de iones llamado TRPM8. Estos canales son proteínas con un poro que permite que determinadas sustancias (calcio, sodio, potasio…) pasen a través de la membrana celular. De este modo, se generan señales eléctricas que controlan la contracción muscular, la secreción de hormonas o, en este caso, las sensaciones.

La proteína TRPM8 se activa en temperaturas frías y por el contacto con ciertas sustancias, como el mentol. Según la nueva investigación, este canal » produce un profundo y nuevo modo de analgesia en dolores crónicos», pues al activarse contrarresta el envío de señales dolorosas.

Aplicación práctica

Así lo han constatado los investigadores en el ensayo que ahora publica la revista ‘Current Biology’ . Estos especialistas observaron que tanto la inyección como la mera aplicación tópica de sustancias ‘refrescantes’ como las mencionadas, tenían un efecto analgésico en ratas a las que se había ocasionado una lesión en las patas (imitando un dolor crónico neuropático, de difícil tratamiento). Así, cuando el roedor había recibido el tratamiento era capaz de aguantar más presión sobre su pata.

A continuación, estudiaron dos canales iónicos, descubriendo que la analgesia se debía a la activación de la proteína TRPM8 , por lo que los autores creen que «supone un novedoso eje analgésico que puede explotarse en estados de dolor crónico». Al parecer, la activación de estos receptores «impide que otras fibras nerviosas sensoriales que transportan la información del dolor, entren en el sistema nervioso central en la médula espinal», explican a elmundo.es Sue Fleetwood-Walker y Rory Mitchell, principales firmantes del estudio.

Precisamente, el hecho de que una pequeña cantidad de agente frío sobre la piel del roedor activase esta cascada analgésica «apunta a la posibilidad de una utilidad inmediata en un contexto clínico». «Los compuestos disponibles actualmente parecen tan eficaces en nuestro estudio que sería posible llevar a cabo ensayos clínicos muy pronto. A largo plazo, estamos seguros de que se investigarán agentes más poderosos que sean específicos para el TRPM8», agregan los investigadores.

personas que sufren dolor crónico

Las personas que sufren dolor crónico (artritis, neuropático…) presentan unos elevados niveles de la proteína TRPM8, por lo que supondría una interesante diana para nuevos tratamientos . «Creemos que tienen grandes posibilidades para el alivio del dolor en muchos tipos de pacientes con dolor crónico, sobre todo en aquellos con estados dolorosos crónicos en los que el sistema nervioso se vuelve hipersensible, de modo que el más ligero roce puede parecer doloroso. Dado que este agente es eficaz en bajas dosis, y sólo necesita aplicarse en la piel, es poco probable que tenga efectos secundarios», dicen Fleetwood-Walker y Mitchell.

Por el contrario, la estrategia no funcionaría en dolores agudos , en los que las señales nerviosas implican a través de otros receptores.
elmundo.es

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