Las emociones en fibromialgia, existen muchos articulos de opinión o periodisticos no basados en fuentes cientificas normalmente tiulados la «enfermedad de las emociones», en este estudio sobre las emociones en fibromialgia se determina que papel juega el factor emocional comparado con otros tipos de dolor crónico y fibromialgia.

Redacción fibromialgia Noticias

Los efectos de la ira y la tristeza en los informes de dolor clínico y experimental inducida por el umbral del dolor en mujeres con y sin fibromialgia.

OBJETIVO:

Conmúnmente las emociones negativas se encuentran en la fibromialgia y pueden afectar a el dolor. Este estudio examina los efectos de la ira y tristeza en el dolor crónico, umbral del dolor y tolerancia a la respuesta a estimulación eléctrica en mujeres con y sin fibromialgia.

Las emociones en fibromialgia

Las emociones en fibromialgia

Como se hace el estudio de las emociones en Fibromialgia

En este estudio 62 mujeres con fibromialgia y 59 controles sanos fueron sometidos a una situación neutral para depués inducirle a situaciones de tristeza y enfado. El efecto de estas emociones en las repuestas a el dolor (dolor clinico no inducido, inducido experitalmente el umbral sensorial, el umbral sensorial y la tolerancia a el dolor) fueron analizados con las medidas de las variaciones en el analisis.

En un estudio experimental, 62 mujeres con fibromialgia y 59 mujeres sin diagnóstico de fibromialgia recordó una situación neutral seguida por recordar un tanto enojo que inducen y una situación de tristeza que inducen, a fin de contrarrestar. El efecto de estas emociones en las respuestas de dolor (no inducida por el dolor clínico y experimental inducida por el umbral sensorial, el umbral de dolor y tolerancia al dolor) fueron analizados con análisis de medidas repetidas de la varianza.

RESULTADOS:

Los informes en la clinica de el dolor aumentó (p <.001) en mujeres con fibromialgia y el umbral de dolor (p <.001) y tolerancia (p <.001) disminuyeron en ambos grupos como respuesta a la ira y la inducción de tristeza. La reactividad de la ira se predijo tanto en la clínica como en la estimulación eléctrica en la respuesta al dolor.

CONCLUSIÓN:

La experiencia de la ira y la tristeza amplifica el dolor en mujeres con y sin fibromialgia. Una respuesta al dolor más fuerte se encontró induciendo la emoción y se observa una mayor rectividad emocional.

No existe evidencia convincente, se encontró una sensibilidad mayor a la ira y la tristeza en las mujeres con fibromialgia que en las mujeres sin diagnóstico de fibromialgia. O una sensibilidad mayor a la ira que a la tristeza en la fibromialgia. La aparición de la rabia y la tristeza parece ser un factor de riesgo general para la amplificación del dolor. Técnicas de regulación emocional puede atenuar la sensibilización al dolor emocional en los pacientes con fibromialgia. Los efectos de la ira y la tristeza en los informes de dolor clínico y experimental inducido, el umbral del dolor aparecen en mujeres con y sin fibromialgia.

Traducción por Fibromialgianoticias.com©

Arthritis Res Care (Hoboken). 21 de abril de 2010.
H van Middendorp, MA Lumley, JW Jacobs, JW Bijlsma, R. Geenen
Departamento de la Universidad de Utrecht Psicología Clínica y de Salud,, los Países Bajos
Arthritis Res Care
PMID: 20506177 [PubMed – según lo provisto por el editor]

(Actualizado a 2016) Más estudios sobre el papel de la emociones en fibromialgia

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EL 20% DE LOS PACIENTES QUE ACUDEN A LAS UNIDADES DEL DOLOR Y RESISTENCIA  FARMACOS CONVENCIONALES

 

Pacientes con dolor y resistencia fármacos. Este tipo de pacientes precisa de terapias específicas para su dolor que son recogidas dentro de la ‘Guía Española de neuroestimulación’ elaborada por el Grupo Español de Neuromodulación durante su reunión en el Hospital Virgen Macarena.

dolor y resistencia fármacos

El pasado viernes tuvo lugar en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla la Reunión Anual del Grupo Español de Neuromodulación. Fué organizada por el anestesista y experto en terapia del dolor, el Dr. López Millán del Departamento de Anestesia del centro hospitalario. Esta reunión del grupo de expertos ha tenido el objetivo de revisar y actualizar los conocimientos en neuromodulación aplicada al tratamiento del dolor crónico. Los datos de prevalencia del dolor crónico arroja que el 20% de los pacientes que lo sufren son resistentes a las terapias de analgesia convencional para tratar el dolor.

Alternativas en el dolor crónico

El grupo de trabajo que encabeza el Dr. López Millán, integrado por especialistas de prestigio en el tratamiento del dolor y procedentes de diferentes hospitales del país han elaborado una guía clínica para profesionales: ‘Guía Española de neuroestimulación‘ (te puedes descargar el documento) , donde se recogen los tratamientos, dosis, técnicas y procedimientos alternativos para este tipo de pacientes, tanto niños como adultos. Este grupo nacional de expertos en terapias del dolor trabaja desde hace tres años en la Sociedad Europea de Anestesia Regional y Tratamiento del Dolor, foro donde será presentada esta guía para profesionales el próximo mes de septiembre en Estambul.

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El doctor Ricardo Vallejo es jefe clínico del Tratamiento del Dolor en el Millenium Pain Center de la Universidad de Illinois.

«Es mucho menos invasivo tener un neuroestimulador de la médula espinal implantado a nivel percutáneo que tener que tomar varias pastillas al día para no sentir dolor»

Son palabras de uno de los casi 4,5 millones de españoles que llevan sufriendo dolor crónico una media de nueve años, y que ya no lo siente gracias a un sistema de estimulación de la médula espinal (EME), citadas por Ricardo Vallejo, durante la presentación de Precisión, un nuevo sistema de EME que ya se ha implantado en dos pacientes de nuestro país.

«Tendremos que cambiar nuestro concepto de lo que es y no es terapia mínimamente invasiva», dijo al hablar de la neuroestimulación el doctor Vallejo, director de Investigación y jefe clínico del Tratamiento del Dolor del Millenium Pain Center, de la Universidad del Estado de Illinois (EEUU).

«En los últimos años —añade— esta tecnología ha mejorado tanto que nos permite posibilidades y tratar a pacientes que antes no habríamos ni imaginado. No debemos dejar la neuroestimulación como última alternativa al tratamiento».

Neuroestimulación para tratar el dolor

Según explicó este experto, la gran aportación de la estimulación eléctrica, o neuroestimulación, es que, aunque no cura el dolor ni elimina su causa, controla y alivia ciertos tipos de dolencias al interrumpir el envío de la señal dolorosa a través de la médula hasta el cerebro. Para ello aplica unos electrodos que se depositan sobre la médula y crean un campo eléctrico que polariza determinadas células para conseguir el efecto deseado. En concreto, el sistema presentado por Vallejo —y comercializado por Boston Scientific—, que se implanta a nivel percutáneo, genera una señal eléctrica programable y regulable por el médico y el paciente con un control remoto, provisto de pilas recargables desde el propio domicilio.

Neuroestimulación para tratar el dolor

Neuroestimulación para tratar el dolor

Ello aumenta la autonomía y calidad de vida del usuario y reduce el número de intervenciones necesarias para reemplazar los neuroestimuladores actuales.Tienen una vida media de entre uno y cinco años.

Siempre lo debe valorar el facultativo

Indicado para pacientes en los que han fracasado las terapias convencionales para el tratamiento del dolor crónico —aunque no en todos los casos permite sustituir al tratamiento farmacológico, opción que, en todo caso, debe valorar el facultativo. Este sistema, tiene una autonomía de entre 5 y 25 años y es de tamaño reducido, y por tanto más cómodo para el paciente.

«Es especialmente importante que el cátodo esté justo encima del área que queremos polarizar para que no afecte a otros tejidos y no moleste al paciente», subraya este experto, precisando que «cuanto mayor sea el diámetro de la célula que se pretende estimular más fácil será hacerlo». En cuanto a la amplitud de pulso, sugiere «mantenerla en niveles superiores a 800, y en todo caso disminuir la intensidad de la corriente para que la sensación [la parestesia, «requisito necesario para aliviar el dolor»] sea más placentera, a fin de estimular más fácilmente las fibras de la región lumbar», concluye Vallejo.

Acceso a le documento Guia para la neuroestimulación. Protocolo

Fuente | Gaceta médica

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Especialistas en el manejo del dolor aseguran que su adecuado tratamiento es todavía la asignatura pendiente

Expertos de la Sociedad Española del Dolor, la Sociedad Española de Reumatología y la Asociación Española de Gastroenterología califican de “suspenso” el actual abordaje que se está haciendo del dolor crónico

Especialistas en el manejo del dolor crónico han afirmado que la gran asignatura pendiente actualmente de esta patología es su tratamiento. Así, calificaron de “suspenso” el actual abordaje que se está haciendo del dolor, en general, pese a tratarse de un problema sanitario prioritario de gran magnitud.

El dolor y su tratamiento dificil manejo

Esta opinión la sustentaron en un reciente seminario formativo cuatro expertos de diferentes disciplinas relacionados directa o indirectamente con el tratamiento del dolor: los doctores José Ramón González Escalada, de la Sociedad Española de Dolor (SED); Jesús Tornero y Javier Vidal, de la Sociedad Española de Reumatología (SER); y Maite Arroyo, de la Asociación Española de Gastroenterología (AEG).

El dolor y su tratamiento dificil manejo

Estos especialistas pusieron de manifiesto que debido a la aparición de diversas noticias y estudios clínicos que han provocado una alarma generalizada, se está percibiendo en el ámbito clínico una gran reticencia a la prescripción de medicamentos antiinflamatorios por parte de los facultativos.

En palabras de Jesús Tornero se está viviendo “una autocensura de la clase médica hacia la prescripción de antiinflamatorios, lo que está provocando que se pierda el norte de la eficacia en la intervención del paciente”, aseguró el especialista.

Estas aseveraciones se apoyan en los datos sobre las ‘Preferencias de los Médicos Españoles en 2005′ presentados por este experto, y que reflejan que, de 2004 a 2005, se ha reducido la prescripción de antiinflamatorios clásicos (AINEs) y la de los modernos antiinflamatorios (los inhibidores de la Cox-2) en un 10 y 54 por ciento respectivamente mientras que se ha incrementado en un 20 por ciento el uso de analgésicos.

“Hay una transferencia de prescripciones de antiinflamatorios a paracetamol porque el médico duda de la seguridad de estos medicamentos. Sin embargo, no podemos prescindir de ellos porque llevan muchos años demostrando su efectividad en el control de determinadas enfermedades como las reumatológicas. Es importante contextualizar y analizar individualmente qué paciente lo necesita”, explicó Tornero.

Las enfermedades reumáticas son las patologías que originan un mayor dolor crónico.

Más de 3,5 millones de españoles padecen enfermedades musculoesqueléticas, de los que el 20 por ciento necesitan asistencia médica por algún tipo de incapacidad. Además, según los datos presentados por el doctor Vidal, secretario de la SER: “El 10 por ciento de la población padece artrosis, cuyos principales síntomas: dolor e inflamación provocan una reducción importante en la calidad de vida de esas personas. Sin olvidarnos de que a mayor presencia del dolor, también mayor incidencia de depresión”.

El dolor y su tratamiento dificil manejo

El dolor y su tratamiento dificil manejo

Al respecto, el doctor González Escalada, jefe de Servicio de la Unidad de Dolor del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y vocal de la SED, arrojó cifras sobre la prevalencia del dolor en toda Europa. Así apuntó que el 19 por ciento de los europeos padece dolor crónico con una duración media del mismo de 7 años; que el 82 por ciento de los mayores de 65 años tiene dolor crónico; y que más de la mitad de la población de más de 50 años es susceptible de sufrir algún tipo de dolor.

“Con todos los datos que han salido a la palestra, es importante destacar que debemos tratar al dolor como una enfermedad en sí misma y no como un síntoma más”, puntualizó González Escalada. Precisamente, esto es lo que se hace en las Unidades de Dolor establecidas en algunos hospitales en los que equipos multidisciplinares de profesionales abordan el tratamiento del dolor desde una perspectiva global. No obstante, el experto se lamentó de que en nuestro país únicamente hay 11 Unidades de Dolor de primer nivel cuando “debería de haber, al menos, una por cada provincia”, concluyó.

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Suspendidos en dolor

En el foro moderado por José Luis de la Serna, subdirector de EL MUNDO y responsable del área de SALUD, y patrocinado por Pfizer, debatieron representantes de las especialidades implicadas en tratar el dolor: Javier Ballina y Jesús Tornero, vicepresidente y presidente de la Sociedad Española de Reumatología; Emilio Blanco, coordinador del Grupo de Trabajo de Dolor de la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista; Avelino Ferrero, presidente de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física; Ángel Oteo, coordinador del Grupo de Estudio del Dolor de la Sociedad Española de Traumatología; Manuel Rodríguez, ex presidente de la Sociedad Española del Dolor; Antonio Torralba, presidente de la Coordinadora Nacional de Artritis y Juan Luis Trueba, jefe de Neurología en el hospital 12 de Octubre de Madrid y máster en Bioética

 

El dolor es el problema de salud que más preocupa a los españoles y, sin embargo, el 40% de las personas con molestias de origen muscular u óseo no está satisfecho con su tratamiento. Es el gran fracaso de la Medicina. Más de la mitad de los españoles sufrirá en algún momento de su vida algún dolor del aparato locomotor y, de hecho, la artrosis y otros reumatismos constituyen las enfermedades crónicas más frecuentes. Afectan a más del 16% de los españoles, según la Encuesta Nacional de Salud de 2003. Paradójicamente, el tratamiento de estos problemas deja mucho que desear.

molestias crónicas una media de nueve años con el problema

La visita al médico de familia, después al rehabilitador, al traumatólogo y de nuevo al rehabilitador es una escena que se repite en numerosas consultas. El español con molestias crónicas lleva una media de nueve años con su problema. La sección de dolor de ‘elmundo.es /’ SALUD ha reunido a ocho especialistas de diversas disciplinas para analizar la situación y proponer salidas.

Los expertos coinciden: la solución pasa por formar a los médicos y estudiantes de Medicina y educar a los pacientes y, sobre todo, por terminar con la compartimentación del tratamiento. Para salir del atolladero, los reumatólogos, los traumatólogos y los médicos de familia deben sentarse y dar una respuesta conjunta al problema.

dolor es el problema de salud que más preocupa a los españoles

El 67% de las personas con dolor muscular o esquelético no tiene muchas expectativas puestas en el tratamiento que recibe para aliviar sus molestias. Esta insatisfacción, que ha quedado patente en una encuesta realizada por ‘elmundo.es’ entre más de 1.700 internautas, » es una muestra de uno de los mayores fracasos de la Medicina: el tratamiento del dolor crónico.

Traumatólogos, reumatólogos, médicos de cabecera… Todos los especialistas implicados en este problema y los propios pacientes afectados coinciden en que el panorama actual no es nada halagüeño. Los enfermos «no se sienten comprendidos por el entorno, que acaba cansándose de sus quejas», resume Antonio Torralba, afectado de artritis. «Ni los pacientes están completamente satisfechos por el tratamiento del dolor. Los propios médicos reconocemos que lo infratratamos. Hay un número alto de pacientes que ni siquiera recibe terapia», coincide el reumatólogo Javier Ballina.

dolor es el problema de salud

Dr. Javier Ballina primero de la derecha

«El médico tiene el deber de mitigar el dolor de sus pacientes, buscar el máximo alivio posible», agrega Ballina.

«Esto ha sido clarísimo a lo largo de la Historia de la Medicina. En una ética de deberes y derechos no cabe duda de que la atención al paciente con dolor, su alivio, incluso del consuelo -si fracasa lo que hay- y de no abandono son obligaciones de primera necesidad. Están en los mínimos éticos de cualquier código deontológico. El dolor es un problema ético», recuerda Juan Luis Trueba, experto en Bioética. Sin embargo, «es obvio que la Medicina es un fracaso en este caso», lamenta.

ENCUESTA ESPAÑOLA

Así lo constata la mencionada encuesta ‘on line’: el 40% de los participantes está insatisfecho con el tratamiento que recibe.

En especial, el dolor crónico que más aqueja a los españoles son los problemas de columna, tanto molestias de (25% de los encuestados) como lumbago (17%). Sin embargo, un número significativo de pacientes (21%) ni siquiera ha recibido un diagnóstico sobre la causa de sus molestias.

Aunque lo más frecuente (49%) eran los dolores moderados, el 29% de los entrevistados presentaba unas molestias intensas y, en el 3%, éstas resultaban insoportables. La mayoría de los pacientes (90%) considera que sus síntomas repercuten en sus vidas. El 4% de los entrevistados (sobre todo personas con fibromialgia, enfermedad caracterizada por dolores en múltiples localizaciones y de la que se sabe poco) opina, de hecho, que es incapaz de realizar sus actividades cotidianas.

Casi la mitad de las personas tiene algún problema social por esta causa

otros tantos sostienen que la dolencia altera su carácter y el 16% padece algún tipo de incapacidad. De nuevo, las bajas laborales resultan más frecuentes en personas con fibromialgia. Estos pacientes son también los que sufren más síntomas acompañantes.

En total, el 92% de los encuestados presentaba otros síntomas, sobre todo fatiga (44%), cefalea (35%) o irritabilidad (34%).

dolor es el problema de salud

dolor es el problema de salud

«El dolor reumático es un problema de salud con un impacto en la vida social y en la capacidad laboral no despreciable», lamentó el reumatólogo Jesús Tornero durante la presentación del sondeo realizado en la sección de dolor de ‘elmundo.es|’SALUD, en colaboración con la Sociedad Española de Reumatología, presidida por este especialista, y con el patrocinio de Pfizer.

Los especialistas enumeran algunos de los motivos que han precipitado esta situación. La falta de recursos, ciertas actitudes del galeno, la población y, sobre todo, la complejidad de un problema abordado por múltiples especialidades son algunos de ellos.

PROBLEMAS ACTUALES

«Los médicos de Atención Primaria somos la puerta de entrada al sistema y hay muchas cosas que podríamos hacer. Sin embargo, tenemos bastantes dificultades porque existen problemas estructurales que todos conocemos: de tiempo y de dificultad para realizar pruebas diagnósticas. Por ejemplo, muchos no tenemos acceso a una resonancia», comenta Emilio Blanco.

En efecto, el médico de familia es el especialista que ve a más pacientes con dolor crónico (41%), seguido del reumatólogo (21%) y el rehabilitador (12%), según la mencionada encuesta. «Hay una falta de recursos, hay una total despreocupación de la Administración en el control del dolor. Eso se plasma en una masificación de las consultas, que hace imposible que los pacientes sean atendidos y valorados detenidamente. Esto va creando cierto grado de desmotivación en el personal sanitario que también puede ser una de las causas por las que el médico no se implica en el tratamiento del dolor», lamenta el traumatólogo Ángel Oteo, quien cree que «el tiempo por paciente es algo que tenemos que reclamar».

EL «PEREGRINAJE»

«’Me ha dicho el doctor que mucha natación’. Lo primero que hay que hacer es dedicar un minuto para decir ‘¿sabe usted nadar’, ‘¿le gusta nadar?’, ¿quiere nadar?’…», coincide el rehabilitador Avelino Ferrero. «No tenemos tiempo. Necesitamos tiempo», apostilla.

«El dolor es un estado, no una enfermedad (…). Su manejo clínico empieza con una correcta historia. Sin la incorporación del nivel narrativo a la medicina asistencial, ningún medio terapéutico nos va a sacar del atolladero», dice Trueba.

El responsable de una Unidad del Dolor, Manuel Rodríguez, apunta otro problema: «Más de la mitad de los españoles con molestias crónicas sólo y exclusivamente recibe AINE (antiinflamatorios no esteroideos) y no se pasa de ese escalón. Seguimos pensando que los opioides sólo son para enfermos oncológicos. En España tenemos medios para aliviar la inmensa mayoría de los cuadros dolorosos. El problema es que no se usan de una manera adecuada».

Pero los especialistas subrayan, por encima de todas estas causas, la complejidad de un trastorno que atañe a múltiples disciplinas.

«Hay que intentar no seguir ‘mareando la perdiz’. No es cuestión de quién ve o no ve al enfermo del aparato locomotor. Es hora de sentarse y ver que hay una serie de especialidades implicadas. Yo me encuentro con pacientes que han sido operados de columna que no tienen ni idea de lo que es el concepto ‘escuela de la espalda’ [centros que enseñan al paciente a manejar de manera activa su problema, por ejemplo, mediante ejercicio]. Entonces, yo creo que es un problema multidisciplinar», zanja Ferrero, que recuerda un caso que se repite en la consulta: «Un paciente que va al médico de familia, que le pone el antiinflamatorio. Va la traumatólogo, que le cambia el analgésico. Va al rehabilitador, que le quita el antiinflamatorio y le pone onda corta… Una lumbalgia crónica que vuelve, y vuelve, y vuelve…».

«La rotación de los enfermos y el dar vueltas de una u otra manera es un problema que, bien planteado, tiene solución», sostiene Ballina. El reumatólogo recuerda que «en algunos sitios ya se está haciendo. Se llama gestión por procesos: los médicos, previamente a la organización sanitaria de su hospital o su centro de salud, lo que tienen que hacer es sentarse y determinar en qué situaciones clínicas debe de ser el paciente responsabilidad de uno u otro especialista. No es realmente un tema fácil. Por ejemplo, en los sitios que más experiencia tienen, los diversos especialistas que se sientan a pactar cuándo, cómo y por quién debe ser tratado un paciente con una lumbalgia todavía no han sido capaces de hacerlo perfectamente. Pero en otros procesos como la artrosis sí están determinados».

DEBATE

«El análisis de este tipo de problemas bioéticos es tan difícil que el procedimiento adecuado siempre va a ser un foro interdisciplinar, en el que se emplee un método deliberativo para compartir experiencias», propone Trueba. «A través de ellas, se ponderarán las posibles opciones que ofrecen los que participan en este diálogo», añade.

«Mientras el dolor crónico lo enfoque cada uno con su visión tubular, pasará lo que está pasando hasta ahora. Cuando participen diversas especialidades, posiblemente este problema entrará en una vía de solución», coincide Rodríguez.

concepto multidisciplinar

Oteo, por su parte, también reclama «un concepto multidisciplinar. Me gustaría que se dejase de hablar de dolor reumatológico, traumatológico… Es dolor del aparato locomotor y como tal traumatólogos, psiquiatras, rehabilitadores, anestesiólogos y reumatólogos, es decir, todos, tenemos que estar incluidos en el tratamiento».

«Muchos procesos que se convierten en problemas crónicos tienen una dimensión psicológica, de problemas laborales… de modo que han de abordarse multidimensionalmente. Con el psicólogo, la terapia ocupacional, el rehabilitador…», agrega Blanco, que recuerda que diariamente ven una «gran variedad de patología psicosomática. Muchos pacientes somatizadores manifiestan como primeros síntomas dolores de espalda, cervicales. Sus síntomas no tienen explicación médica conocida o, si la tienen, no justifica su intensidad. El dolor también puede ser la expresión de una depresión enmascarada». «El psiquiatra tiene mucho que decir en el dolor crónico», coincide Ferrero.

«Un factor fundamental es el deseo del enfermo de seguir o no seguir ocupado», señala Tornero. «Hay un segmento de la población a la que le duele la columna por una sobrecarga. Esa es una intervención que no es puramente médica, tiene un componente biopsicosocial. El problema es: cómo convencer al paciente de que no necesita una resonancia».

Precisamente, el otro ‘pilar’ que hay que apuntalar para mejorar el tratamiento del dolor es ese: formar a enfermos y especialistas.

FORMACIÓN

«Los médicos no saben tratar el dolor», lamenta Ballina. «Si hablamos de solucionar este problema hay que partir de la formación del médico de Atención Primaria y del especialista», añade Rodríguez. Precisamente, Blanco recuerda que su sociedad científica está «trabajando conjuntamente con la del Dolor, de Reumatología y de Rehabilitación. Vamos a potenciar la formación continuada, intervenir en la formación posgrado y pregrado. Otro aspecto que tenemos que ahondar con las demás sociedades es impulsar los estudios de investigación».

«Hay una implicación ética de la Universidad. No estoy seguro de que la Universidad esté atendiendo correctamente su obligación ética de formar bien a los estudiantes de Medicina en el tratamiento del dolor en el posgrado y en el pregrado. No se hace ningún planteamiento específico de este problema tan grave, que tanta relevancia sociosanitaria tiene», dice Tornero.

Los expertos no olvidan la necesidad de educar al resto de la sociedad. Según Oteo, existe una «falta de información del paciente acerca de los medicamentos».

«Es muy importante que el afectado se sienta parte activa de la enfermedad. Cuanto más activo te sientes, más te vas a implicar», reclama Torralba, que cree que «las asociaciones de pacientes sí podemos tener ese tiempo para asesorar».

El paciente piensa muchas veces que el dolor es parte de la curación

Actualmente, «existen barreras culturales y sociales al tratamiento. El paciente piensa muchas veces que el dolor es parte de la curación», añade Ballina. El especialista recuerda que «no es posible aliviar al 100% el dolor. Lo que buscamos es que no repercuta en el estilo de vida». Es necesaria la «divulgación de la realidad de este problema en la opinión pública para saltar esas barreras culturales».

«No se deben sembrar falsas alarmas, pero tampoco falsas expectativas. Cuando se ha hablado de este tema, muchas veces se han diseminado en la sociedad civil esperanzas incorrectas. Aún escalando todas las posibilidades del tratamiento farmacológico del dolor, la Medicina sabe que hay un porcentaje de enfermos en los que no se resuelve ni con opioides débiles, ni fuertes, ni antiinflamatorios, ni con terapia coadyuvante… Y eso la población lo tiene que conocer. Hay que fomentar la investigación para intentar dar respuesta a ese volumen de pacientes huérfanos de un tratamiento analgésico eficaz», concluye Tornero.

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El 40% de los pacientes reumáticos no tiene suficientemente controlado el dolor

Los opioides son una alternativa lícita y necesaria cuando los tratamientos tradicionales no son suficientemente eficaces

Si el uso de fármacos tradicionales no ha sido lo suficientemente eficaz, el tratamiento con opioides es lícito y necesario, según el consenso de la Sociedad Española de Reumatología
En la fibromialgia el dolor persiste, generalmente sin cambios, a lo largo de muchos años y produce un gran impacto sobre la calidad de vida, la capacidad funcional, el estado emocional y las relaciones personales
El ejercicio aeróbico, en cualquiera de sus modalidades (natación, bicicleta, ejercicios en el suelo, danza, etc.), ha demostrado beneficio para aliviar el dolor, el grado de ansiedad y en el impacto global que la fibromialgia produce en la vida del paciente

Reumatología y dolor

«Tiene más valor lo que el paciente cuenta acerca de su dolor que lo que nosotros podamos objetivar». (Dr. Javier Vidal, de la Unidad de Dolor Reumatológico del Hospital Universitario de Guadalajara)
Hay sustancias propias del organismo capaces de disminuir o inhibir la sensación dolorosa. Entre estas sustancias se encuentran las llamadas endorfinas, muy parecidas a los opioides (como la morfina) lo que explica su utilidad como analgésicos potentes
Reumatología y dolor

Dolor crónico en enfermedades reumáticas

El dolor crónico característico de las enfermedades reumáticas no tiene una función biológica, sino que produce sufrimiento y altera todos los componentes de relación personal, familiar y social, afecta a las actividades laborales y de la vida diaria. Tiene además unos costes asistenciales y laborales muy elevados. Prácticamente el 95% de las enfermedades reumáticas cursan con un gran dolor para el paciente, y a pesar de todos los tratamientos, un 40% de ellos no lo tiene suficientemente controlado, señala el doctor Jesús Tornero, presidente de la Sociedad Española de Reumatología que celebra el I Simposio sobre Dolor el 22 de octubre en Guadalajara.

En este Simposio que reune a más de X especialistas en reumatología y dolor, se presentan los primeros documentos de consenso sobre la utilización de opioides en el dolor reumatológico y sobre el tratamiento de la fibromialgia.

hay que tener en cuenta la causa que lo origina

«En el enfoque del dolor hay que tener en cuenta la causa que lo origina, los mecanismos que intervienen en la transmisión del dolor y la vivencia personal y psicológica del paciente», señala el doctor Javier Vidal Fuentes, miembro del Comité Científico del Simposio y responsable de la Unidad de Dolor Reumatológico del Hospital Universitario de Guadalajara, una de las pocas Unidades de estas características que existen en nuestro país.

dolor reumático

El dolor, según este especialista, «es una manifestación subjetiva de los pacientes y uno de los motivos primordiales de consulta con el médico. En muchas ocasiones no hay demasiada relación entre el grado de la lesión, la severidad de la enfermedad y lo que ellos manifiestan sentir. Para nosotros tiene más valor lo que el paciente cuenta acerca de ese dolor que lo que nosotros podamos objetivar».
El dolor reumático más frecuente es el dolor inflamatorio por lesión de los componentes del aparato locomotor, como el hueso, el cartílago, los ligamentos, tendones, músculos, pero también puede haber dolor neuropático por afectación de los nervios periféricos o las raíces nerviosas, como es el caso de la hernia discal con ciática.

Los neurotransmisores en el dolor

En el proceso de transmisión de la señal dolorosa intervienen múltiples sustancias y moléculas, llamadas neurotransmisores, así como diferentes receptores para las mismas que contribuyen a modular, modificar, ampliar e incluso a cronificar el dolor. «También hay sustancias propias del organismo capaces de disminuir o inhibir la sensación dolorosa -señala el doctor Vidal- Entre estas sustancias se encuentran las llamadas endorfinas, sustancias muy parecidas a los opioides (como la morfina) lo que explica su utilidad como analgésicos potentes».

Bajo consumo de opioides en España

Según el doctor Jesús Tornero, el consumo de opioides en España es bajo, con respecto a otros países occidentales, «sin duda por desconocimiento de su farmacología y el miedo injustificado a los potenciales riesgos de uso» Los fármacos opioides han demostrado ser efectivos en una parte importante de pacientes con enfermedades reumatológicas, como artritis reumatoide, aplastamientos vertebrales, artrosis evolucionadas, osteoporosis con fracturas, lumbalgias, cervicalgias, dolor neuropático.

Además, la relación beneficio-riesgo de su utilización es favorable, con unos criterios de selección y unas normas de utilización adecuadas. Según el documento de consenso de la SER sobre utilización de opioides, si el uso de fármacos tradicionales no ha sido lo suficientemente eficaz, el tratamiento con opioides es lícito y necesario.

Los opioides son los analgésicos más potentes que se conocen.

Son eficaces como monoterapia, aunque lo más habitual es utilizarlos conjuntamente con paracetamol, AINE/COXIB y/o fármacos. Permiten reducir las dosis y consumo de analgésicos y, además de reducir el dolor, tienen un efecto sedante, mejoran la capacidad funcional y el estado de ansiedad asociado al dolor crónico.

Uso de opioides mayores y menores en el dolor

Los especialistas del aparato locomotor utilizan opioides con asiduidad en la práctica clínica habitual, aunque hasta el momento no estaba claramente definida ni la pauta cronológica a seguir, ni la estratificación terapéutica con opioides mayores y menores, señala el doctor Arturo de la Serna, del hospital San Pablo de Barcelona y coordinador de la revisión realizada por la SER para mostrar las evidencias científicas de la literatura en la eficacia de los opioides mayores y menores en el tratamiento del dolor osteoarticular.

Según el consenso de la SER, los opioides están indicados cuando hay un diagnóstico definido, no se han obtenido resultados con otros tratamientos, o están contraindicados y el dolor es convincente. La elección de un opioide menor (codeína, tramadol) o mayor (morfina y oxicodona) dependerá de la intensidad y tipo del dolor, de las características del paciente, de su sensibilidad, de los efectos adversos y de la experiencia del médico.

Según este especialista debe haber un control al inicio del tratamiento, hasta ajustar la dosis adecuada con la que se obtiene respuesta. Junto al tratamiento, se recomienda el uso de cuidados y medicación concomitante en las fases iniciales y en los cambios de dosis o de opioide: buena hidratación, dieta rica en fibra, antieméticos y laxantes.

Efectos adversos de los opioides

Los efectos adversos más frecuentes son estreñimiento, náuseas, vómitos, mareos, somnolencia. Suelen ser leves o moderados al inicio del tratamiento, excepto el estreñimiento que suele durar más. El médico debe considerar cuándo ha finalizado el tratamiento con el opioide y ha de hacerlo reduciendo las dosis de forma progresiva.

Fibromialgia, la causa más común de dolor musculoesquelético generalizado

La Fibromialgia (FM) es una enfermedad de etiología desconocida que se caracteriza por dolor crónico generalizado que el paciente localiza en el aparato locomotor, además de otros síntomas como cansancio intenso, alteraciones del sueño, depresión, ansiedad, rigidez articular, cefaleas y sensación de tumefacción en manos.

Es una de las enfermedades que causa más insatisfacción a los profesionales y a los pacientes en el abordaje terapéutico. Debido a ello la Sociedad Española de Reumatología, decidió elaborar un documento de consenso donde se analizan los diversos aspectos de la enfermedad, epidemiología, factores que predisponen a la enfermedad y la desencadenan, aspectos psicológicos, familiares, sociales y laborales, costes sanitarios, incapacidades y tratamientos, tanto farmacológicos, psicológicos y terapias alternativas.

“Con este documento pretendemos dar un soporte a los reumatólogos de nuestra sociedad para enfrentarse a este síndrome multisintomático”, señalan los coordinadores del documento de consenso, los doctores Cayetano Alegre, del Hospital Universitario Val d´Hebrón de Barcelona y Javier Rivera, del Instituto Provincial de Rehabilitación de Madrid.

No se conoce el origen ni los mecanismos por los que actúa la Fibromialgia

Se calcula que en nuestro país están afectadas más de 700.000 personas, con una prevalencia mucho mayor en la mujer que en el hombre (9 a 1). Aparece en todos los grupos de edad, en especial entre los 40 y los 50 años. En la actualidad no se conoce el origen ni los mecanismos por los que actúa la enfermedad, aunque se ha comprobado que el riesgo de padecer la enfermedad miembros de una familia con fibromialgia es 8,5 veces mayor que en el resto de la población.

Existen indicios de que algunos fenotipos genéticos son más frecuentes en los enfermos con FM, como es el caso del gen que regula la expresión de la enzima catecol-o-metil-transferasa o el gen regulador de la proteína transportadora de serotonina.
Según los autores del consenso, uno de los hallazgos más consistentes en los estudios sobre la FM ha sido un incremento de la sustancia P en líquido cefalorraquídeo. La presencia de este péptido favorece la trasmisión de los estímulos dolorosos a través de facilitar la estimulación de las vías dolorosas por otros neurotrasmisores.

alteraciones neurotransmisores en Fibromialgia

También se han hallado alteraciones en la concentración, precursores o metabolitos de otros neurotrasmisores cerebrales como serotonina, noradrenalina, encefalina, ácido gama amino butírico. En la actualidad el significado de estas alteraciones centran la mayor parte de investigaciones sobre su origen.
La FM es una afección crónica en la que el dolor persiste, generalmente sin cambios, a lo largo de muchos años y que además produce un gran impacto sobre la calidad de vida, la capacidad funcional, estado emocional, relaciones personales. El conocimiento que el paciente adquiera sobre su enfermedad, el tratamiento farmacológico, la realización diaria de ejercicio físico moderado y la terapia psicológica, son los principios básicos del tratamiento en estos pacientes.

Tratamiento de la Fibromialgia

Los autores proponen como tratamiento básico en los pacientes con FM una combinación de ejercicios físicos, terapia cognitivo-conductual y tratamiento farmacológico a base de analgésicos, amitriptilina a dosis bajas y relajantes musculares.
En cuanto a la acupuntura, homeopatía y masajes, en la actualidad no se pueden obtener conclusiones sobre la eficacia de estas modalidades terapéuticas en los pacientes con Fibromialgia.
El ejercicio aeróbico, en cualquiera de sus modalidades (natación, bicicleta, ejercicios en el suelo, danza, etc.), ha mostrado en ensayos clínicos un efecto beneficioso tanto en el dolor, como en el grado de ansiedad y en el impacto global que la enfermedad produce sobre la vida del paciente.

Técnicas intervensionistas en el dolor reumatológico

El bloqueo neural, la radiofrecuencia… son técnicas intervensionistas que se utilizan cuando los tratamientos convencionales de fármacos y rehabilitación no muestran evidencias de respuesta al dolor en las enfermedades reumáticas. Son técnicas que se realizan desde hace quince años como un paso intermedio antes de recurrir a la cirugía para controlar el dolor, señala el doctor Enrique Reig, director de la Clínica del Dolor de Madrid, uno de los mayores expertos en estas técnicas y que intervendrá en el Simposio de la SER.

bloqueo neural, la radiofrecuencia

La técnica consiste en colocar -mediante catéter- agujas lo más cercano posible del nervio, donde se aplica el anestésico, el antiinflamatorio o electricidad (radiofrecuencia). Según este especialista, se puede aplicar en cualquier nervio, los más utilizados son los de la espalda. Los resultados se obtienen generalmente en una o dos sesiones, aunque en otras ocasiones se van a necesitar más. Con el tiempo es probable que el paciente pueda necesitar repetir el tratamiento.
Los resultados de las técnicas intervensionistas son buenos y no tiene por qué haber efectos secundarios si se realizan correctamente, » hay que tener en cuenta que estamos pinchando estructuras muy cerca de la médula hay que tener un cuidado exquisito, hacerlo con radioscopia, en un ambiente aséptico, limpio, con la experiencia que exigen estos tratamientos».

Son técnicas más frecuentes de lo que el público piensa

«En la clínica llevamos más de 15 años realizando estos tratamientos, con más de un centenar de pacientes al mes». Estas técnicas las realizan especialistas en anestesia y reanimación, «pero pueden realizarlas cualquier especialista que tenga formación para ello, como neurocirujanos o reumatólogos».

Más alternativas en tratamientos

Dentro de las técnicas intervensionistas, el bloqueo del nervio supraescapular (BNSE), una de las más utilizada por los reumatólogos para mejorar el dolor y la función del hombro en determinadas enfermedades como artritis reumatoide, artrosis, capsulitis adhesiva, tendinitis y rotura de manguito de rotadores, entre otras; una alternativa para el dolor del hombro severo o refractario a otras modalidades de tratamiento, como las infiltraciones de anestésicos locales y corticoides. Según el doctor Félix M. Francisco, del Hospital DR. Negrín de Gran Canaria, el nervio supraescapular recoge la sensibilidad de aproximadamente el 70% de la articulación del hombro

Sociedad Española de Reumatologia

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