¿Realmente existe la adicción a antidepresivos?

Los fármacos antidepresivos no causan la misma adicción que los tranquilizantes, el alcohol o la nicotina, en el sentido de que:
Uno no tiene que ir aumentando la dosis para obtener el mismo efecto
Uno no tiene ansia de seguir tomando los antidepresivos si los deja de tomar.
Sin embargo, hasta un tercio de las personas que dejan de toman los ISRS y IRSNs sufre síntomas de abstinencia que pueden durar entre 2 semanas y 2 meses.

Estos incluyen:

molestias estomacales
síntomas gripales
ansiedad
mareos
sueños vívidos o pesadillas
sensaciones corporales como descargas eléctricas (ver referencias)

adicción a antidepresivos

¿realmente se puede ser adicto a los antidepresivos?

En la mayoría de los casos estos síntomas son leves, pero en un pequeño número de personas pueden ser graves. Ocurren con mayor probabilidad con paroxetina (Seroxat) y venlafaxina (Efexor). En general, es mejor disminuir la dosis de un antidepresivo poco a poco en lugar de suspenderlos de repente.

Algunas personas refieren que después de tomar un ISRS durante varios meses han tenido problemas al suspender el fármaco y sienten que se han vuelto adictos a ella.

La mayoría de médicos diría que lo más probable es que el problema inicial ha vuelto de nuevo.

El Committee of Safety of Medicines del Reino Unido revisó la evidencia en el 2004 y concluyó: “No hay evidencia clara de que los ISRSs y otros antidepresivos relacionados tengan un riesgo significativo de dependencia o demuestren el desarrollo de un síndrome de dependencia de acuerdo con los criterios internacionalmente aceptados”.
Esta es una pequeña parte de un articulo muy completo y que resuelve cualquier duda al enfermo sobre el uso de los antidepresivos en el embarazo, ideas suicidas, que son, para que se usan (entre ellos el dolor crónico como analgésico) efectos secundarios, como hay que tomarlos redactado por consejo editorial de educación pública del Royal College of Psychiatrists.
Por el editor de la serie: Dr. Philip Timms.

Redacción Fibromialgia noticias

Puedes seguir informandote sobre el tratamiento en fibromialgia o descubrir todo lo que necesitas saber sobre Antidepresivos de fuentes fiables

La demora en el diagnóstico , la complejidad en los tratamientos personalizados son el gran halo de los misterios de la fibromialgia, el porque a unos enfermos les funcionan unas series de pautas clinicas y otros no reponde.

Y puede que con el diagnóstico te encuentres con muchos más misterios de la fibromialgia este articulo te ayudará a comprender de forma rápida que con el diagnóstico no llega la solución, que empieza un nuevo camino de ensayo/error para mantener el control de la enfermedad.

Redacción Fibromialgia noticias

Descubrir los misterios de la fibromialgia

PREGUNTA: Hasta hace poco, a uno de mis enfermos con fibromialgia se le omitió el diagnóstico de esta enfermedad varias veces. ¿Por qué es tan difícil de diagnosticar?

RESPUESTA: La fibromialgia –dolor en el tejido fibroso– no es una enfermedad nueva. Pero con frecuencia se confunde con otras patologías que causan síntomas similares, como la artritis reumatoidea, el síndrome de fatiga crónica, el hipotiroidismo, o la arteritis de células gigantes.

La causa y el tratamiento curativo aún siguen siendo un misterio.

Muchas personas sufren fibromialgia; afecta con mayor frecuencia a las mujeres. La edad de aparición se sitúa habitualmente entre los 29 y los 37 años, aunque puede aparecer en cualquier edad.

Puesto que la fibromialgia no puede confirmarse mediante pruebas diagnósticas, el diagnóstico se basa en los antecedentes del paciente y el descarte de otras enfermedades, incluidos el hipotiroidismo, los síndromes reumatológicos y las miopatías secundarias a determinados medicamentos (como las estatinas).

Los criterios diagnósticos de fibromialgia según el American College of Rheumatoloy son: (todos estos criterios diagnosticos fueron cambiados en el 2010 por el mismo colegio americano de reumatologia se puede comprobar en Nuevos criterios diagnósticos fibromialgia 2010 , actualización a 2017)

los misterios de la fibromialgia

• Dolor bilateral, en la parte superior e inferior del cuerpo, y en la espalda, que persiste durante 3 meses o más.

• Dolor a la palpación en al menos 11 de los 18 “puntos sensibles” (Véase el cuadro Los 18 puntos de la fibromialgia).

El paciente también puede aquejar los siguientes síntomas o estados: rigidez agravada por la inactividad, inflamación de tejidos blandos, espasmos musculares o nódulos palpables en los músculos afectados, cambios de humor y depresión, trastornos de memoria o de concentración, parestesias, síndrome seudohiperglucémico, síndrome del colon o la vejiga irritable, migrañas, fatiga crónica, trastornos del sueño, dismenorrea, pérdida de equilibrio y sensibilidad ambiental.

¿Cómo se puede explicar la sintomatologia?

Las explicaciones fisiológicas posibles para la sintomatología de la fibromialgia incluyen alteraciones de la microcirculación en el tejido muscular; un trastorno del sueño profundo reparador que causa una disminución de las concentraciones de serotonina y triptófano; aumento de la percepción dolorosa debido a un incremento de la sustancia P, el neuropéptido que transporta las señales dolorosas; traumatismos, genética y depresión.

Puesto que los síntomas de fibromialgia cambian con el tiempo, el plan terapéutico debe individualizarse y revisarse en relación con los cambios en el estado del enfermo.

Los objetivos del tratamiento se centran el abordaje del dolor y el restablecimiento del patrón de sueño.

Necesidad de restablecer sueño y disminuir dolor

Con un antidepresivo tricíclico (como la amitriptilina) a dosis bajas por la noche, o un inhibidor de la recaptación de la serotonina por la mañana y un antidepresivo tricíclico por la noche, puede aumentarse el sueño profundo. El zolpidem y el aprazolam pueden emplearse, a corto plazo, como somníferos.

Los relajantes musculares pueden contribuir a reducir los espasmos musculares y a controlar el dolor.

El médico puede prescribir también antiinflamatorios no esteroideos, como el celecoxib y el rofecoxib, para eliminar las molestias musculares. La inyección de anestésicos locales o corticoides en los puntos de sensibilidad son útiles en determinados pacientes.

El tratamiento crónico con opiáceos debería reservarse como última opción para aquellos pacientes con dolor moderado o agudo que no responde a otros tratamientos.

Estimular al paciente

Estimule al paciente a probar otras terapias que han sido efectivas en otros pacientes.

Por ejemplo, la realización de ejercicios en el agua es extremadamente beneficiosa para las articulaciones. Los masajes pueden reducir las molestias y el dolor muscular, y los ejercicios de estiramiento pueden contribuir a mejorar las articulaciones inactivas.

Algunos pacientes combinan la acupuntura con otros tratamientos para el control del dolor. La terapia cognitiva y la psicoterapia pueden ayudar al paciente a afrontar el dolor y los cambios que debe incorporar en su vida.

Al guiar al paciente en las opciones de tratamiento y proporcionarle apoyo, le está facilitando la convivencia con la fibromialgia

Escrito por AMY WISNIEWSKI, RN
Amy Wisniewski es responsable de calidad asistencial en el Lehigh Valley Hospital-Muhlenberg en Bethlehem, Pa

Cuidar el entorno familiar en fibromialgia El cuidador y la familia

Fibromialgia, enfermedad de nuestro tiempo

La fibromialgia es actualmente una de las enfermedades más habituales en nuestras consultas médicas y psicológicas. Se calcula que entre el 2-3% de la población española sufre esta dolenciaI que provoca a quien la padece un enorme impacto a nivel físico (dolor generalizado, parestesias, trastornos del sueño, fatiga, rigidez muscular matutina, etc.), psicológico (principalmente trastornos adaptativos, ansiedad y depresión) y social (incapacidad para realizar las tareas habituales, incomprensión familiar y social, etc.).

Son muchas las incógnitas que rodean a la enfermedad (etiología, tratamientos farmacológicos, mecanismos de acción de la enfermedad, etc.), lo que provoca un cierto escepticismo en la clase médica y en la propia familia.

Los enfermos de fibromialgia habitualmente recorren un amplio número de especialidades médicas (habitualmente neurología, medicina interna, traumatología, psiquiatría, reumatología) antes de ser diagnosticados, debido a los muy diversos síntomas que padecen (ánimo deprimido, migrañas, fatiga, dolores inespecíficos), peregrinaje que supone una gran carga emocional tanto en los pacientes como en la familia.

Una vez realizado el diagnóstico, los enfermos de fibromialgia suelen sentirse desamparados por la poca información existente sobre la enfermedad y la falta de un tratamiento definitivo para paliar los síntomas (a veces incapacitantes) que produce esta enfermedad. Además, deberán adaptarse a vivir con la enfermedad y asumir un papel activo en el tratamiento.

Las pautas de tratamiento habituales incluyen el tratamiento farmacológico (antidepresivos, AINES, etc.) y el tratamiento no farmacológico, que abarca el ejercicio físico, la rehabilitación y el tratamiento psicológicoII.

Dichos tratamientos irán encaminados a mejorar la calidad de vida de los pacientes y a disminuir los síntomas asociados a la depresión y a la ansiedadIII. En este sentido, la psicopatología previa, la personalidad, la calidad de las relaciones sociales que tienen estos enfermos, la estabilidad familiar y económica y el apoyo sociosanitario serán fundamentales para la adaptación a la enfermedad.

Una vez establecidas las pautas de tratamiento, será necesario aprender a vivir con la enfermedad, aprendizaje que debe abarcar a toda la unidad familiar, con la complejidad que esto conlleva.

La familia, esa gran olvidada

Con el diagnóstico de la enfermedad comenzará una nueva etapa familiar, marcada por la presencia invisible pero innegable de la fibromialgia.
Fruto de las dificultades propias de este proceso de adaptación pueden aparecer alteraciones familiares a distintos niveles: estructural, evolutivo y emocionalIV.
A nivel estructural, en la familia pueden aparecer alteraciones como son el establecimiento de patrones rígidos de funcionamiento (alianzas familiares en torno a, por ejemplo, las tareas del hogar, que impiden la flexibilidad), cambio en los roles familiares (como la asunción de responsabilidades impropias de la edad por parte de los hijos) y aislamiento social (tanto de la persona que sufre la enfermedad como de la pareja, que deja de acudir a acontecimientos sociales por no “abandonar” a su pareja).

El diagnóstico de una enfermedad crónica como la fibromialgia supone una ruptura del ciclo evolutivo familiar, en cuanto que la familia debe replantearse nuevamente su rutina, necesidades, expectativas de futuro, etc., teniendo como referencia la enfermedad.

Esta alteración del ciclo evolutivo afecta a toda la familia nuclear, aunque especialmente a la pareja, que verá cómo los planes de futuro se ven reducidos sensiblemente. Los distintos miembros de la familia deberán adaptarse a la nueva situación familiar, algo que no siempre resulta sencillo, pudiendo aparecer mecanismos de defensa que en ocasiones pueden llegar a ser patológicos, tales como la sobreprotección o la negación de la enfermedad.

Fibromialgia El cuidador y la familiaConocer la enfermedad

Conocer la enfermedad resulta fundamental para la adecuada adaptación familiar. En este sentido, grupos psicoeducativos para pacientes V, VI o familiares han resultado eficaces para la mejora de aspectos psicológicos (principalmente ansiedad y depresión), el control del dolor y el incremento de la calidad de vida.

Cuando el objetivo primordial es ampliar los conocimientos sobre la enfermedad y estar al día de las últimas novedades existentes a nivel de tratamiento, diagnóstico, líneas de investigación, etc. los cursos divulgativos impartidos por profesionalesVII serán la mejor opción.
Experiencias como las Escuelas para Familiares, promovidas en ocasiones por las asociaciones de afectados, consiguen acercar la enfermedad de una manera clara a los familiares más cercanos, convirtiéndose en espacios de comunicación y trabajo en torno a cómo adaptarse a la enfermedad y cómo manejarla en la vida diaria.

El objetivo principal de las Escuelas para Familiares, siguiendo el modelo psicoeducativo, es ofrecer a la familia educación sobre el trastorno que presenta el paciente, en este caso la fibromialgia, dar unas guías de actuación concretas, apoyo en situaciones de crisis, y estrategias para la reducción del estrésVIII.

Algunas de las indicaciones básicas que se pueden ofrecer en estos grupos son las siguientes:

Conocer la enfermedad. Es importante que se “sienta” estar correctamente informado. Debe explicarse a los familiares qué es la enfermedad, los síntomas que produce, las líneas de investigación abiertas, las posibles explicaciones etiológicas, los tratamientos existentes, etc.

Será importante recalcar la existencia de una base biológica (aunque actualmente no se conoce), su trayectoria de enfermedad crónica pero benigna, la posibilidad de llevar una calidad de vida aceptable y la necesidad de implicarse para obtener mejoría (visión activa de la enfermedad).

Explicar el funcionamiento del dolor crónico y su relación con la ansiedad y la depresión. Según la Teoría de la Puerta de ControlIX (Melzack y Wall), la experiencia de dolor estaría compuesta por tres dimensiones: la dimensión sensorial o discriminativa (propiedades físicas del dolor), la dimensión motivacional o afectiva (o de los aspectos emocionales del dolor) y la dimensión cognitiva o evaluativa del dolor (relativa a la interpretación del dolor en función de los aspectos atencionales, experiencias anteriores, contexto sociocultural, pensamientos y creencias asociados al dolor…).

Un mecanismo de control (o puerta) situado en la médula espinal sería el responsable de seleccionar la información dolorosa que llega al cerebro, el llamado sistema de control de la compuerta, que se vería influido por las tres dimensiones (sensorial, afectiva y cognitiva).
Desde este punto de vista, el daño físico abre la puerta, pero además hay más factores que hacen que la puerta se abra, es decir, que empeoran el dolor (tales como la ansiedad, pensamientos negativos, etc.).

Por otro lado, factores como la relajación harían que la puerta se cerrase, es decir, disminuirían el dolor. Desde esta perspectiva es posible comprender mejor el dolor y entender qué mecanismos de afrontamiento serán los más adecuados para reducirlo.

Externalizar la enfermedad. Recordar que el paciente sigue siendo la misma persona de siempre y que el enemigo común es la enfermedad. Para “luchar” contra la enfermedad se deberá crear una alianza entre los profesionales sanitarios, la familia y el paciente.

No reforzar la conducta del enfermo. Reforzar la expresión de dolor por parte de la familia (al reaccionar pronto y responder de forma solícita a las quejas de los pacientes) es uno de los principales factores de empeoramiento y cronicidad.
A los familiares debe explicárseles que no se debe reforzar continuamente el dolor, ni hacer de él su eje principal en la convivencia familiar.

Establecer límites al dolor. En las familias en las que existe un familiar con dolor crónico se corre el riesgo de que todas las relaciones interpersonales estén basadas en la comunicación de aspectos asociados con el estado de salud del paciente.

Para evitar esto, se pueden realizar acuerdos familiares para poner límites a la comunicación.

Estos límites pueden ser temporales (sólo se puede hablar de la enfermedad en un tiempo del día determinado, que no excederá a media hora al día), espaciales (elegir un lugar, evitando que sea el dormitorio, para hablar del dolor o la enfermedad) o interpersonales (evitar hablar con los amigos, compañeros de trabajo, etc. de la enfermedad durante un tiempo excesivo, para evitar la pérdida de amistades y relaciones sociales).

El termómetro del dolor. Hablar del dolor, siempre subjetivo, en una escala de intensidad del 0 a 10.

De este modo será más fácil que el familiar entienda el nivel de dolor en el que está el paciente. Además de la labor meramente educativa que tienen los grupos de familiares de pacientes, las Escuelas de Familiares se convierten en un lugar de desahogo y apoyo emocional, donde los participantes pueden hablar con libertad sobre las preocupaciones, miedos, sentimientos de rabia e impotencia, ilusiones, etc. que les produce la convivencia con el familiar enfermo.

En la Asociación de Fibromialgia y Astenia Crónica de Aragón (ASAFA) se lleva a cabo periódicamente una Escuela para Familiares durante 3 meses, en la que participan habitualmente parientes directos de personas afectadas de fibromialgia y/o fatiga crónica (parejas e hijos, aunque en ocasiones también acuden amigos, hermanos o padres).

La Escuela se creó como respuesta a la demanda que hacían los familiares de tener un espacio para ellos en la asociación, donde poder informarse adecuadamente y comunicarse con otros familiares que estuviesen pasando por situaciones similares.

Los objetivos de esta actividad son los siguientes:

-Dar información actualizada sobre la fibromialgia y la fatiga crónica.
-Crear un espacio de comunicación donde expresar las vivencias, problemas diarios, temores, etc. que provoca la convivencia con el enfermo.
-Disminuir los síntomas ansioso-depresivos que puedan surgir como reacción adaptativa al diagnóstico de la enfermedad crónica en el familiar.

Todas las sesiones tienen una estructura similar, en la que se dedica una parte importante a presentar un tema relacionado con la enfermedad y posteriormente se anima a establecer un debate sobre éste.
Además, al principio de la experiencia se entrega a cada participante un dossierX con información elaborada específicamente para la EscuelaXI.
A lo largo de las distintas sesiones se introducen temas relacionados con la enfermedad y estrategias para mejorar la convivencia familiar, siguiendo el siguiente cronograma.

-Sesión 1. Diagnóstico y características de la FM y el SFC.

Durante la primera sesión se establece un diálogo en torno a las dificultades que los familiares con FM o SFC encuentran a la hora de ser diagnosticados, así como las dudas que surgen en la familia (principalmente dudas en torno a la gravedad de la enfermedad, la veracidad de los síntomas, etc.).

Una vez explicada la realidad vivida por cada participante, se procede a explicar en cómo se llega al diagnóstico de la enfermedad, recalcando la necesidad de pasar por diversas especialidades médicas para descartar otras patologías que pueden cursar con dolor crónico, fatiga, etc.

-Sesión 2. Tratamiento farmacológico y no farmacológico en FM y SFC.

En la segunda sesión se explican las diferentes vías de tratamiento: farmacológico y no farmacológico (ejercicio físico, rehabilitación, grupos educativos, psicoterapia, etc.), posibles para pacientes que sufran estas enfermedades, recalcando con énfasis la necesidad de tener un médico de referencia que sea quien regule los tratamientos e informe sobre los posibles pros y contras de cada uno de ellos. Es importante recordar a los familiares que el mantener un papel activo en la enfermedad será un elemento de buen pronóstico.

Sesión 3. Ansiedad y Depresión. Tratamiento y papel de la familia.

Se calcula que en torno al 71% de las personas con FM padecen o han padecido depresión en algún momento de su vida, porcentaje que es del 26% en el caso de la ansiedad. Estos trastornos deberán tratarse por profesionales de la salud mental, ya que acrecentarán la sintomatología propia de la enfermedad.

El papel de la familia en el desarrollo y mantenimiento de estos trastornos es de gran importancia. Por ello, durante esta sesión se abordan temas como la comprensión de la enfermedad, la cercanía con el familiar que la padece, etc., pero también otros como dejar libertad al paciente para que realice sus actividades, evitar la excesiva permisividad y cuidado, etc.

Sesión 4. Impacto del diagnóstico en la familia. Cambios en el ciclo vital.

La presencia de una enfermedad crónica en la familia supone una ruptura de la estabilidad a la que la familia en su conjunto deberá acomodarse. Durante esta sesión se trata el nivel de afectación que produce el diagnóstico y la presencia de la enfermedad a cada familia, los cambios en el ciclo vital, cómo afecta a los hijos el que uno de los padres padezca una enfermedad crónica, a la pareja, etc. Además, se van introduciendo pautas para mejorar la convivencia familiar, como mantener las aficiones individuales, no hacer de la enfermedad el centro de la vida familiar, cómo repartir las tareas del hogar y el cuidado del familiar, etc.

Sesión 5. El Síndrome del Cuidador.

Prevención y evaluación.

En ocasiones, la persona que se encarga de los cuidados principales del paciente (generalmente la pareja), puede desarrollar lo que se conoce como Síndrome del Cuidador. A modo de continuación de la sesión anterior, se introduce el concepto de Síndrome del Cuidador, hablando de qué lo produce, cómo prevenirlo, los problemas que pueden surgir por cuidar de nuestra autonomía frente al paciente, etc.

Sesión 6. Los hijos ante la enfermedad. Revisión y despedida.

Aunque ya habremos apuntado en sesiones anteriores problemas que pueden surgir con los hijos, durante esta sesión hablamos especialmente del impacto de la enfermedad en los hijos y problemas que han ido surgiendo (o que se prevé que puedan aparecer), como rebeldía, enfado con los padres por el aumento de la responsabilidad, enfermedades psicosomáticas, etc.

Será importante en esta sesión recalcar la necesidad de hablar con los hijos sobre en enfermedad del familiar, en un lenguaje adaptado a la edad, para mejorar el entendimiento y disminuir la ansiedad que produce el contacto con la enfermedad.

Para finalizar la sesión, y con ella la Escuela de Familiares, se realiza un breve repaso de lo tratado en las distintas sesiones y se resuelven dudas que puedan haber ido surgiendo.

Conclusiones

-La fibromialgia es una enfermedad crónica de etiología desconocida que afecta a gran parte de la población (entre el 2 y el 4 %) suponiendo un gran reto para la medicina del siglo XXI.

-Es necesaria una investigación multidisciplinar y de calidad para ampliar los conocimientos existentes sobre la fibromialgia (etiología, diagnóstico, tratamiento, variables psicosociales implicadas, etc.).

-El trabajo psicoeducativo con pacientes y familiares para que conozcan la enfermedad y cómo afrontarla en el día a día permite una mejor adaptación y calidad de vida tanto en los pacientes como en los familiares más cercanos

I Valverde, M.; Juan, A.; Ribas, B.; Benito Urbina, J.C.; Carmona, I.; y grupo de trabajo EPISER 2000 Prevalencia de la fibromialgia en la población española.
 Estudio EPISER 2000 [resumen]. Rev. Esp. Reumatol. 2000; 27: 157.
 II Pascual López, A.; Alda Díez, M.; García Campayo, J.; Abordaje psicosocial en enfermedades con dolor crónico: el ejemplo de la fibromialgia. La enfermería viva: actualizaciones año 2003. Madrid: Ediciones DAE (Grupo Paradigma); 2003.
 III Alda, M.; García Campayo, J.; Pascual, A.; Olmedo, M. Aspectos psicológicos de la fibromialgia. Monografías de Psiquiatría. 2003 Julio- Septiembre; XV (4): 32-40.
 IV Vázquez Castro, J.; Ramírez Puerta, D.N.; Zarco Rodríguez, J. V.Entorno familiar y paciente crónico. Semergen. 2000; 27: 24-26.
 V Goossens, M.E.; Rutten-van Molken, M.P.; Leidl, R.M.;, Bos, S.G. et al. Cognitive-educational treatment of fibromyalgia: a randomized clinical trial. Clinical effects. Economic evaluation. J. Rheumatol. 1996; 23 (7), 1246-54.
 VI Bosch Romero E.; Sáenz Romero, N.; Valls Esteve, M.; Viñolas Valer, S. Estudio de la Calidad de Vida en Pacientes con Fibromialgia: Impacto de un Programa de Educación Sanitaria. Atención Primaria. 2002; 30 (1): 16-21.
 VII García Campayo, J.; Pascual López, A. ¿Qué hacer con la fibromialgia?: guía para pacientes y familiares. Curso organizado por la Escuela Aragonesa de Cuidados de Salud. Zaragoza: 24 al 27 de noviembre del 2003 (3ª edición).
 VIII Sanz-Carrillo, C.; Arévalo de Miguel, E.; García Campayo, J. Somatización y familia: intervención del médico de atención primaria. Atención primaria. 1998; 21 (8): 545-552. IX Melzack, R.; Wall, P. The challenge of pain. London: Penguin Books; 1982.
 X Pascual López, A.; García Campayo, J. Escuela de Familia: Fibromialgia y Fatiga Crónica. Zaragoza 10 / 2004 / 124.
 XI García Campayo, J.; Pascual López, A. Aprender a vivir con fibromialgia.Barcelona: Edikamed, 2006.

Aida Pascual López Psicóloga. Doctora en Medicina. Asociación Aragonesa de Fibromialgia y Astenia Crónica (ASAFA).

FIBROMIALGIA EN MUJERES EMBARAZADAS: UNA REVISIÓN SISTEMÁTICA

Silvia Ferrer-Frances, profesora Universidad Rovira y Virgili. Tarragona.
Maria Victoria Pineda-Buendia, estudiante de Grado de Enfermería. Universidad Rovira y Virgili. Tarragona.

RESUMEN:

El presente artículo es una revisión bibliográfica con el objetivo de recopilar información sobre dos condiciones como la fibromialgia y el embarazo. Los artículos que se han encontrado han sido mediante Pubmed y Cinahl ya que no se han encontrado investigaciones en el ámbito nacional. Hubo 62 resultados aunque sólo 7 artículos contemplaban el embarazo y la fibromialgia conjuntamente.

Los resultados indicaban que durante el embarazo los síntomas de la fibromialgia empeoraban y que cambiaban en el posparto según la mayoría de las mujeres. Se encontró que las mujeres tenían más dolor durante el embarazo, más probabilidad de polihidramnios y de retraso en el crecimiento intrauterino.

Hubo datos contradictorios comparando dos estudios. Al no existir más investigaciones no se han podido comparar con otros resultados, por lo que sería necesario seguir investigando para conocer más sobre la fibromialgia en mujeres embarazadas y aumentar la evidencia científica de dicha información.
La fibromialgia (FM) es un síndrome caracterizado por dolor crónico generalizado, no articular que afecta a ciertos puntos musculares del cuerpo (1).

Además de los síntomas físicos, hay una mayor probabilidad de sufrir depresión y ansiedad, que están presentes en el 30-45% de los casos (2).

La Organización Mundial de la Salud estimó la prevalencia de la FM entre el 3-6% de la población mundial (3), mientras que la Artritis Care del Reino Unido declaró que la FM afectará a 1 de cada 50 personas en algún momento de su vida, aunque es más probable que ocurra entre los 25- 55 años y afectan a las mujeres siete veces más que a los hombres (4).

El significado de esta alteración está relacionado con los temas sociales y económicos que tienen un mayor impacto en la calidad de vida (5,6). Hay evidencias que los sucesos importantes pueden influir en el curso de los síntomas, y su intensidad se conoce por ser controlada por la actividad física y el esfuerzo (7-9). Se demostró una correlación entre el estrés psicológico, el nivel de educación y la severidad de los síntomas (10).

fibromialgia y embarazo

Etapas del embarazo

El embarazo y nacimiento de un hijo son acontecimientos importantes en la vida de una mujer.

Que causan estrés tanto física como psicológicamente y pueden influir en el curso de la enfermedad (11,12). Se podría decir que tanto el embarazo como la FM pueden provocar dolor de espalda, cansancio, alteraciones en el sueño y náuseas, por eso la interacción de estas dos condiciones puede resultar en unos síntomas más exagerados.

Un embarazo es una secuencia de sucesos fisiológicos que pueden estar asociados con muchos síntomas.

La fatiga es extremadamente común entre las mujeres embarazadas (13), igual que las alteraciones del sueño (14,15). Las mujeres frecuentemente sufren de síntomas musculoesqueléticos, incluyendo dolor de espalda (16,17), dificultades cognitivas como deterioro de la memoria (18,19) y la depresión, un tema importante que hay que tener en cuenta ya que se estima que el 15% de las mujeres sufre de depresión durante y/o después del embarazo (20,21).

Poco se ha estudiado sobre la FM y el embarazo.

Por eso se consideró necesario hacer una revisión bibliográfica para recopilar la información sobre estas dos condiciones y describir los efectos que pueden producir la FM en el embarazo así como examinar los síntomas de la patología que puedan estar modificados por el embarazo porque como profesionales de la salud debemos saber tratar a este tipo de pacientes

METODOLOGÍA

Este artículo es una revisión sistemática para analizar la literatura sobre el comportamiento de la fibromialgia y el embarazo simultáneamente, tanto a nivel nacional como internacional. Para la localización de los documentos bibliográficos se utilizaron varias fuentes documentales. Se realizó una búsqueda bibliográfica exhaustiva en varias bases de datos, tanto nacionales como internacionales.

Bases de datos nacionales como CuidenPlus y Cuidatge utilizando como descriptores “embarazo”, “fibromialgia”, “mujeres”, con truncamientos y alternando descriptores no se encontraron resultados. En Cochrane utilizando “fibromialgia” y “embarazo” como palabras clave, no se encontraron resultados, sin embargo, alternando “fibromialgia” y “mujeres” se extrajeron dos resultados pero se excluyeron porque no eran de interés para la revisión.

En Pubmed se emplearon los descriptores en inglés: “fibromyalgia” y “pregnancy” donde se hallaron 35 artículos. De todos ellos solo 6 fueron analizados para incluir en la revisión y de estos 6 solo 3 fueron utilizados en el artículo.

La última base de datos utilizada fue el Cinahl, se hallaron 27 resultados combinando las palabras “fibromyalgia” y “pregnancy”, de todos ellos solo 4 fueron analizados e incluidos en el artículo.

Dada la escasa literatura encontrada no se empleó ninguna restricción respecto al año de publicación. Durante los varios intentos de nuevas búsquedas en las bases de datos ya mencionadas, para encontrar nuevas investigaciones, no se encontró bibliografía en el ámbito español. Para evidenciar el hecho de que no existiera ningún estudio en el ámbito nacional se acudió a un centro especializado en reumatología de Barcelona mediante correo electrónico donde nos afirmaron que no había estudios españoles que estudiaran el embarazo y la fibromialgia conjuntamente.

Para obtener los artículos encontrados vía Internet se utilizó “Google” y las revistas electrónicas disponibles en la red electrónica de la Universidad Rovira y Virgili.

Debido a los pocos artículos encontrados en las bases de datos se utilizó otros estudios mediante los artículos principales para complementar la información de la revisión, siempre y cuando resultara relevante para la investigación.
fibromialgia y embarazo

fases de evolución del embrión

RESULTADOS

Síntomas de la FM en el embarazo

Tanto el embarazo como la FM son dos condiciones que podemos encontrar en las mujeres jóvenes y que ambas están caracterizadas por producir entre otros síntomas fatiga, dolor generalizado y alteraciones del sueño, por lo que sería de esperar que la combinación de estas dos situaciones resulte en unos síntomas más exagerados.

Una investigación estudió los síntomas de la FM en mujeres embarazadas comparándolo con un grupo control de mujeres sin FM.

El primer grupo de mujeres, excepto una expresaron un empeoramiento de los síntomas durante el embarazo, siendo el dolor generalizado el más común de todos y el último trimestre como el peor de todos (22). Aunque en un estudio se encontró que un 4% de las mujeres con FM describieron una mejora durante el embarazo (9), otro sugirió que algunas mujeres podrían experimentar una remisión de los síntomas durante la gestación, pero que después del parto resurgían (23).

La anemia, una alteración común en las mujeres embarazadas que puede aumentar la fatiga afectaría mucho más a las mujeres con FM, por lo que es importante la administración de suplementos de hierro y una dieta rica en hierro para ayudar a disminuir esta alteración (24).

En un artículo se encontró que la mayoría de mujeres tomaban la decisión de aceptar los síntomas que experimentaban como signos del embarazo y no como síntomas de la FM.

Además, reconociendo la FM como una enfermedad, enmarcando la fatiga como parte del embarazo, permitía a las mujeres aceptarlo como una condición temporal (25). Un estudio reveló que un 87,5% de mujeres con FM cogían la baja por enfermedad durante el embarazo ante un 36,6% de mujeres que no tenían esta afección (22).

Las pacientes pueden notar que con el cambio del peso y la forma del cuerpo en el embarazo puede aumentar la presión de algunos puntos sensibles asociados a la FM.

El dolor no controlado puede presentar una amenaza tanto para la mujer como para el feto. Las hormonas estresoras aumentan el metabolismo e incrementan el oxígeno consumido.

Una elevación crónica de estas hormonas podría causar complicaciones en el desarrollo del feto (26). Las mujeres con FM a menudo se quejaban de la falta de memoria y alteraciones cognitivas como dificultades para concentrarse (27).

Estas mujeres podían llegar a considerarlas como discapacitadas debido al número de decisiones que debían de tomar y las alteraciones cognitivas podían dificultar el proceso.

Necesitaban más tiempo para procesar la información recibida sobre su embarazo y el postparto (28). La ansiedad se podía minimizar si se motivaba a las mujeres a participar en la toma de decisiones sobre su salud y la de sus bebés (29).

En los resultados de un estudio (22) se descubrió que los síntomas de la FM cambiaron después del parto en el 93% de las pacientes. Los síntomas mejoraron en el 10% y el 83% fueron peores.

El dolor y la fatiga empeoraron para el 58% de las mujeres, la depresión aumentó para el 43% y la ansiedad para el 18% de las pacientes. Aquellas mujeres que tuvieron más de un embarazo nunca reflejaron una mejoría de los síntomas entre ellos.

Los resultados revelaron que una alta proporción de mujeres durante y después del parto experimentaban una disminución de la capacidad funcional y de trabajo, por ese motivo las mujeres con FM cogían la baja mucho antes. El 72% de las pacientes con FM recomendaban tener 2 o más hijos. Esto confirma que las pacientes con FM ven el tener hijos como un evento positivo (22).

Aunque otro estudio donde las pacientes tenían la disfunción temporomandibular con comorbilidad de FM tuvieron menos descendencia que las pacientes sin FM. Aunque no había diferencias en los factores de fertilidad, las mujeres con FM escogían no tener hijos (30).

Efectos de la FM en el embarazo

Un estudio investigó 112 mujeres con FM comparando con 487 sin la enfermedad (31). Se observó que las pacientes con FM tendían a ser mayores. El 35,7% eran mayores de 36 años y solo el 15% de mujeres sin FM estaban en la misma franja de edad. Se valoraron los siguientes factores entre otros: abortos espontáneos, polihidramnios, prematuridad, sospechas de retraso del crecimiento intrauterino (RCIU), el tabaco, etc.

Los resultados más relevantes fueron índices más altos de abortos, sospecha de RCIU y polihidramnios, y tasas más bajas en la prematuridad en mujeres con FM. Se observaron porcentajes más altos de mujeres fumadoras y rotura prematura de membranas, pero la diferencia entre los dos grupos era poco significativa. Tampoco se obtuvieron resultados relevantes en las complicaciones durante el parto.

Se estudiaron dos modelos en el artículo para intentar explicar la posible asociación entre la FM y la sospecha de RCIU y la prematuridad controlando factores que podrían estar relacionados, pero ninguna de las variables fue capaz de explicar la alta prevalencia de RCIU y la baja prematuridad en las pacientes con FM.

La hipótesis que propuso el estudio fue que la prematuridad podría estar asociada a la personalidad de las mujeres, que la ansiedad podría causar un mejor comportamiento maternal durante el embarazo (31), ya que las pacientes con FM mostraban una prevalencia más alta de ansiedad y trastornos del pánico (32,33).

El polihidramnios, por otro lado, se asoció a una relación entre la FM y los trastornos del pánico, ya que éstos también estaban asociados a el polihidramnios (33,34).

Se compararon dos estudios (22,31) en los que fueron valorados el porcentaje de mujeres fumadoras, la prematuridad y los abortos.

A continuación se muestra una tabla con los datos de ambos estudios En la tabla 1 se revela que las mujeres con FM suelen fumar más que el grupo control sin FM. Los resultados de la prematuridad no coinciden, contradiciéndose uno con el otro, aunque el segundo artículo mostrado en la tabla podría tener más evidencia ya que la muestra estudiada es mayor y el año de publicación es más reciente. Por último, se indican el porcentaje de los abortos que también resultaron ser contradictorios.

Un artículo basado en entrevistas a mujeres embarazadas con FM (25) se encontró que la mayoría describía el embarazo como algo difícil pero posible.

Las causas por las que se percibió como algo difícil fueron: calambres musculares, exagerados vómitos y náuseas durante el primer trimestre, contracciones uterinas, alteraciones del sueño resultando con cansancio, aumento de dolor en los puntos sensibles debidos al peso y la posición del bebé e incremento generalizado de dolor muscular en el tercer trimestre. Las mujeres también expresaron tener miedo a no ser buenas madres. En un estudio se encontró que el 44% de las mujeres sentían que no cumplían con sus expectativas de ser buenas madres (22).

En un artículo se mostró que las mujeres con FM parecían tener mayor dolor durante el parto que otras mujeres sin FM, por eso la movilidad es importante para ellas, para prevenir el dolor asociado a la rigidez muscular (23). Además del parto, también parecían sentir más dolor en procedimientos clínicos como la amniocentensis (35).

CONCLUSIÓN

Tanto la FM como el embarazo cursan con una sintomatología parecida por lo que las mujeres podrían tener un empeoramiento de los síntomas de la FM o problemas durante el embarazo. Aunque el diagnóstico de FM después del embarazo no excluye haberla tenido antes, ya que algunas investigaciones apoyan el hecho de que las mujeres viven con la FM entre 2 y 30 años antes de ser diagnosticadas (36).

El dolor es el síntoma más común que empeora durante la gestación. En la mayoría de las mujeres los síntomas de la FM son peores en el postparto (22). El polihidramnios tenía índices más altos en las pacientes con FM, aunque se relacionó con la alta prevalencia de trastornos del pánico (31, 33, 34).

La relación entre la FM y los abortos podría explicarse por la alta prevalencia de depresión en este grupo. Se describió una conexión entre los síntomas depresivos y posteriores abortos (37).

Hay que destacar que la presente revisión está basada en estudios internacionales ya que no existen investigaciones en el ámbito nacional. Se han realizado tan pocas investigaciones sobre el tema que los resultados extraídos en esta revisión no se podrían considerar de gran evidencia científica ya que no es posible comparar los datos y apoyarlos con otras investigaciones.

Solo existen dos artículos que estudien la influencia de la FM en el embarazo y algunos de los resultados son contradictorios.

Las enfermeras tenemos un papel importante en el cuidado de las personas. Con este artículo se intenta dar a conocer lo que es padecer FM y tener un bebé con el fin de comprender la vivencia de estas mujeres y poder ayudarlas en uno de los momentos más importantes de sus vidas. Actualmente se sabe que pueden tener algunos riesgos durante el embarazo y que necesitan mucho apoyo emocional, pero aun así todavía se conoce muy poco sobre el tema. Sería necesario seguir investigando para que los profesionales estén mejor informados y puedan dar mejores cuidados a las pacientes.
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Una pregunta y duda que surgen es si existe una relación entre aumento de peso e ingesta de antidepresivos. Sí quieres saber si los antidepresivos engordan te proporcionamos información de la agencia de salud americana.

 

 

 

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fluoxetina (Prozac®)
sertralina (Zoloft®)

El aumento de peso medio con la paroxetina (Paxil®) en una persona que pesa 150 libras (68 kg) es de 5 libras (2.25 kg). Algunas personas pueden aumentar mucho más.

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Estudio de las causas de fibromialgia y causas de los daños

RESUMEN

La fibromialgia es una enfermedad que cursa con dolor espontáneo generalizado, fatiga crónica, rigidez muscular, trastornos del sueño y alteraciones neuroinmunológicas, endocrinológicas y afectivas. Esta condición dificulta el diagnóstico y frustra al médico y al paciente, ya que la diversidad y lo cambiante de la sintomatología a menudo se escapan a la justificación etiopatogénica.

Con objeto de clarificar de una manera esquemática los factores que pueden subyacer bajo el desarrollo de la enfermedad, para así facilitar su comprensión clínica, exponemos someramente las distintas hipótesis descritas al respecto.
Palabras clave: Fibromialgia. Etiopatogenia.

INTRODUCCIÓN

La fibromialgia es una patología cuyos criterios diagnósticos vigentes fueron establecidos en 1990 por el American College of Rheumatology (ACR) (1). La enfermedad se caracteriza fundamentalmente por dolorimiento generalizado espontáneo cuyo diagnóstico se confirma a través de la exploración de múltiples puntos dolorosos e hipersensibles a la palpación.
Hasta llegar al consenso que existe en la actualidad sobre la definición y los criterios diagnósticos de la fibromialgia se ha tenido que recorrer un camino complejo, en el que se han barajado diferentes hipótesis etiopatogénicas.

Aún actualmente, aunque se trata de una enfermedad sobradamente reconocida como tal por la OMS y por la IASP (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor), persiste el debate, alimentado por la variabilidad clínica y la extensa comorbilidad que presentan estos pacientes.

El objeto de este trabajo es revisar la etiopatogenia de esta enfermedad, comórbida con otras tales como el dolor miofascial, el síndrome de fatiga crónica, la migraña, la depresión, la disfunción cráneomandibular, el colon irritable, o el trastorno por estrés post-traumático (2-4).

La presencia de síntomas inespecíficos de tipo emocional, hormonal, respiratorio, cognitivo, digestivo, trigeminal, autonómico etc. extreman la dificultad diagnóstica porque hacen difícil discriminar lo propio del síndrome de la patología comórbida.

Entendemos que el conocimiento de los procesos etiopatogénicos que subyacen a la clínica, hará que esta sea más comprensible, evitando las confusiones diagnósticas y el abuso de pruebas complementarias.

ETIOPATOGENIA

En cuanto a la etiopatogenia, autores como Robert Bennett (5) opinan que en general hay dos ideas en torno al desarrollo de la enfermedad, la de un origen central y la de un origen periférico; podemos hipotetizar que ambos mecanismos se solapan y se retroalimentan, y que la excitabilidad periférica instiga la facilitación central, que cuando se hace crónica, condiciona el desarrollo de mecanismos neuroplásticos con fenómenos de sumación espaciotemporal; el resultado sería un estado de hipersensibilidad generalizada, no sólo desde el punto de vista físico, sino también emocional.

A continuación mencionamos diversas hipótesis que se han propuesto en torno al desarrollo de esta enfermedad.

ALTERACIONES NEUROENDOCRINAS Y DE LA NEUROTRANSMISIÓN

Hormona de crecimiento

Moldofsky (6), experimentó sobre la relación existente entre la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica con niveles alterados de hormona de crecimiento, posiblemente como resultado directo de una alteración del sueño. Después de interrumpir el estadio IV del sueño consecutivamente durante tres noches seguidas, un total de seis voluntarios sanos experimentaron fatiga e hipersensibilidad a la palpación en las zonas de referencia para el diagnóstico de fibromialgia.

Diferentes trabajos han demostrado tasas bajas de producción de hormona del crecimiento y de somatomedina C en pacientes con fibromialgia (7). Se acepta que la hormona del crecimiento está implicada en la homeostasis y la recuperación muscular, y que ésta hormona necesita del sueño profundo para producirse (8).

Aunque no sea patognomónico, electroencefalográficamente se ha determinado la existencia de un ritmo alfadelta en los pacientes con fibromialgia. Se define este ritmo cuando las ondas alfa (propias de la vigilia) persisten cuando comienzan a aparecer en el trazado las ondas delta del sueño profundo; ambos tipos de ondas se solapan, por lo que se ha llamado a este ritmo Alfa- Delta, y podría favorecer la inestabilidad anímica y el deterioro muscular (9).

De hecho, la hormona de crecimiento ha sido ensayada, con buenos resultados, en un ensayo clínico aleatorizado llevado a cabo por Bennett con una muestra de 50 mujeres fibromiálgicas. En este trabajo mejoraron, frente al grupo tratado con un placebo, tanto la calidad de vida como los puntos dolorosos; sin embargo, debido a los efectos adversos (síndrome del túnel carpiano) y a lo costoso de la terapia, esta no se ha popularizado (10).

Trastorno tiroideo

A finales de los 90, Honeyman (11) y Lowe (12) establecieron una relación entre el metabolismo tiroideo y la fibromialgia, incluso proponiendo la T3 como una alternativa terapéutica fiable, aunque no se ha llegado a publicar ningún trabajo al respecto.

Melatonina

Aunque no deja de haber controversia (13), también se ha postulado que una alteración en la secreción de melatonina daría lugar a cambios en el eje hipotálamohipofisario- suprarrenal con afección en el dormir y en la percepción del dolor (14). Niveles bajos de producción de triptófano y serotonina (precursores de la melatonina) han sido descritos en la enfermedad (15,16), lo que podría justificar una síntesis menor de melatonina.

Tanto problemas en la absorción intestinal de triptófano (17) como la acción de anticuerpos antiserotonina podrían justificar un déficit de la hormona.

Wikner y cols. registraron, tomando muestras sucesivas, la producción nocturna de melatonina en orina de pacientes con fibromialgia, hallando una producción total menor y un descenso en los picos de secreción en relación con los sujetos control. Concluyeron que las deficiencias de la hormona podrían contribuir a la alteración del sueño, la fatiga diurna y la alteración en la percepción del dolor (18).
En cuanto a la efectividad terapéutica, los datos son esperanzadores aunque no hay ningún ensayo clínico aleatorizado.

Citera y colaboradores hicieron un seguimiento de 21 pacientes durante cuatro semanas y la mejoría fue significativa, tanto en el dolor como en la calidad del sueño (19).

Cortisol, estrés crónico y neurotransmisión

También hay disparidad según los autores (13). Aunque no todos, varios estudios han mostrado una producción debilitada del cortisol matinal con elevaciones séricas durante la tarde (20,21).
Adler y cols. (22) encontraron una respuesta debilitada en la producción de ACTH y de noradrenalina en pacientes con fibromialgia a las que se indujo hipoglucemia- hiperinsulinemia y algo parecido tuvo lugar cuando se intentó estimular la producción de ACTH con Interleuquina 6 infundida (23).

Neeck y Riedel (24) proponen la existencia de una hiperactividad a nivel de las hormonas productoras de cortisol. Esta hiperactividad, mantenida por el estrés crónico, da lugar a hipercortisolemia con influencia sobre otros ejes hormonales, justificando hallazgos como la hiperprolactinemia, el incremento de endorfinas y encefalinas, la supresión de la función gonadal y la inhibición de la síntesis de hormona del crecimiento y de hormona tiroidea.

Es posible que el estrés crónico termine por agotar, después de un periodo de hiperexcitabilidad, la competencia secretora de un eje neurohormonal que, sin duda, está descontrolado en la enfermedad. Por otro lado, sabemos que los fármacos serotoninérgicos, los precursores de la serotonina o los agentes que inhiben la recaptación de serotonina a nivel sináptico estimulan la actividad del eje hipotalámo-hipófisis-suprarrenal (HHS); se podría hablar de un «tono hiposerotoninérgico» en el SNC de los pacientes con SFM (25), ya que la actividad serotoninérgica alterada ha sido descrita en la enfermedad, y relacionada con alteraciones del sueño (8).

Aunque se desconozca su valor etiopatogénico y algunos autores han descrito que la alteración del neurotransmisor no es significativa (26), sí se han encontrado elevaciones de anticuerpos anti-serotonina en pacientes fibromiálgicos (27). Además no se debe de pasar por alto la comorbilidad de la fibromialgia con otras enfermedades en las que también se han involucrado a la serotonina y un polimorfismo en el gen codificador de la catecol-O-metiltransferasa (COMT) (migraña, colon irritable, depresión, etc.) (28).

A la vista de los datos parece lógico pensar en una disfunción del eje HHS como consecuencia del estrés crónico, con hiperactividad adrenocorticotrópica y agotamiento del sistema. Este fenómeno estaría relacionado con disfunciones de neurotransmisión, y se han descrito alteraciones en los niveles de sustancias como la noradrenalina y la dopamina en líquido cefalorraquídeo (29); o la serotonina y el triptófano, tanto en plasma como en líquido cefalorraquídeo (30); así como de niveles aumentados de sustancia P en el líquido cefalorraquídeo de los pacientes con fibromialgia (31,32).

El descontrol de la neurotransmisión a nivel autonómico explicaría la clínica de la enfermedad, con cambios en los patrones de comportamiento, trastornos del sueño, inmunodepresión, hiperactividad muscular, trastornos tróficos, cambios peristálticos, disfunción sexual, dismenorrea, disfunción tiroidea, facilitación ante el dolor, dolor simpático mantenido, etc. (33).

Alteración del sueño

Las anormalidades del sueño en la fibromialgia se caracterizan por una disminución en la eficiencia del descanso y aumento del número de despertares, no siendo extraño que también experimenten episodios de apnea y síndrome de piernas inquietas. Se ha descrito una disminución del registro de ondas lentas e intrusión de ondas alfa en el ritmo delta durante la fase no REM; sin embargo, este ritmo alfa-delta no es privativo de la enfermedad y se puede inducir en controles sanos al interrumpir la fase IV (8).

Como se ha comentado anteriormente, la relación con alteraciones del metabolismo de la serotonina ha sido publicada, y la efectividad de fármacos que favorecen la regulación de dicho neurotransmisor, como la amitriptilina y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, han resultado tener eficacia contrastada (34).

Para Duna y Wilke la alteración del sueño desembocaría en un déficit en la síntesis de serotonina, y las tasas bajas de este neurotransmisor darían lugar a una reducción de la protección endorfínica frente al dolor, un aumento en los niveles de sustancia P, y una hiperexcitación simpática, con la consecuente isquemia e hipersensibilidad dolorosa (35).

Microtrauma muscular

Un microtrauma crónico por un estado de tensión muscular aumentada y mantenida, supone un déficit de perfusión muscular, con fenómenos de anaerobiosis y sensibilización de los receptores del dolor. También este fenómeno podría tener implicaciones en el balance de óxido-reducción muscular, con estrés oxidativo, depleción energética, fatiga y dolor (36,37).

Alteraciones posturales y fenómenos como el bruxismo son comunes en pacientes con fibromialgia, y la inadaptación al estrés mecánico sería un punto clave en el desarrollo de la clínica, por desencadenar limitación funcional, que a largo plazo facilitaría la falta de autoestima y los trastornos de ansiedad (38).

Se ha estudiado la relación existente entre las lesiones musculares repetitivas por sobrecarga física laboral y el desarrollo de dolor generalizado. Determinadas actividades laborales pueden desembocar en dolor crónico que se ajusta a los criterios diagnósticos de la enfermedad, y es interesante señalar que los trabajadores que no sufren una solicitación muscular repetitiva, con menor índice de lesiones musculares, en general no llegan a desarrollar el síndrome (39).

Fibromialgia y causas

Se ha hipotetizado que una alteración en la gestión del metabolismo del calcio, ión indispensable como mediador entre la estimulación eléctrica y la contracción muscular, o una alteración en la producción y ritmos de hormona del crecimiento, ambos genéticamente determinados, podrían originar hipertonía muscular, rigidez y dolor (40).

Traumatismo agudo

Un ejemplo, ya clásico, de instauración de la enfermedad es el sufrimiento de un síndrome de aceleracióndeceleración o síndrome del latigazo cervical; en este caso se puede hablar de fibromialgia secundaria o fibromialgia postraumática.

La instauración después de un accidente de tráfico de un trastorno psicoemocional complejo, que se va perpetuando, está presente en la literatura y ha sido ampliamente desarrollada (41). En la clínica se registra principalmente dolor a la exploración muscular, de carácter miofascial, que suele ser generalizado, con migraña crónica, cervicalgia, trastornos del sueño, afección cognitiva y autonómica, disfunción craneomandibular y alteración del estado anímico.

La implicación cervical parece tener un peso específico especial, como se desprende de un estudio llevado a cabo por Buskila en 1997, donde se comparó una muestra de pacientes con traumatismo cervical con una muestra de pacientes con traumatismo a nivel de las piernas; casi todos los síntomas fueron más prevalentes o severos en la muestra de pacientes con traumatismo cervical, y se registró una clínica compatible con los criterios de fibromialgia 13 veces superior a la que presentó el grupo de pacientes con fractura de miembros inferiores (42). De los 102 pacientes que formaron parte de este estudio, tres años más tarde se pudieron reclutar 78, y se evaluaron 20 de los 22 pacientes que habían referido fibromialgia; el 60% de los pacientes que habían desarrollado fibromialgia continuaban con la enfermedad tres años más tarde (43).

Moldofsky y cols. estudiaron una muestra de 24 pacientes con dolor crónico después de sufrir un accidente; de este grupo, todos, excepto uno, padecían fibromialgia independientemente del estado de reclamación médico-legal en el que se encontraran (44). El latigazo cervical supone una experiencia traumática, y se ha descrito que la sintomatología puede ser diferida en casi la mitad de los casos, pudiendo ser esta independiente de la velocidad de la colisión.

Radanov y cols. (45) siguieron durante 24 meses una muestra consecutiva de 117 pacientes reclutados al azar; se vio que a los dos años el 18% de los sujetos aún presentaban síntomas relacionados con el accidente y se sabe que aunque el traumatismo tenga lugar de manera especial a nivel cervical, aproximadamente en el 22% de los casos se da dolor difuso y fibromialgia (46).

En estos mecanismos estarían implicados fenómenos de hiperexcitación central, responsables de los fenómenos de hiperalgesia secundaria y alodinia (47). Banic y su equipo demostraron que en ambos procesos se comparten fenómenos de hiperexcitabilidad espinal (48).

Siguiendo la revisión que sobre el tema hace en su tratado el Dr. Benigno Casanueva (49). Magnusson ha investigado en una muestra de 38 pacientes con síndrome de latigazo cervical, si existen síntomas asociados que cumplan criterios de otros procesos mórbidos; el 10,5% cumplían criterios de fibromialgia (50).

Alteraciones en la modulación del dolor

Fenómenos de hiperexcitabilidad neuronal en las vías nerviosas implicadas pueden dar lugar a modulaciones a la baja del umbral doloroso; alteraciones en los niveles de transmisión sináptica y fenómenos de sumación espaciotemporal condicionan patrones de hiperrespuesta (hipersensibilidad y alodinia) que se asocian a clínica de dolor central especialmente resistente al tratamiento. Con técnicas de SPECT se han objetivado fenómenos de hiperactividad central en los individuos con dolor crónico, incluidos pacientes con fibromialgia, en relación con personas sanas (51).

La inexistencia de alteraciones estructurales en las áreas de dolor llevó a un grupo de la Universidad de Florida a investigar el componente central del dolor en pacientes que cumplían los criterios de fibromialgia. Se evaluó la respuesta a la sumación temporal de impulsos («wind-up») usando series de estimulaciones térmicas secuenciales repetidas sobre la piel.

Se vio que los pacientes con fibromialgia percibían más el dolor al primer estímulo, y que el periodo de latencia entre series de estímulos era menor en relación con los controles; además, después de la última serie el dolor referido fue mayor y de mayor duración (52).
No escapan a la modulación neuronal los fenómenos de hiperexcitabilidad que se expresan más allá de las vías nerviosas procesadoras de dolor, así, siguiendo a Leon Chaitow, «la hipersensibilidad emocional también puede afectar a la susceptibilidad de las vías nerviosas a la facilitación».

Se establece un círculo vicioso, de forma que la hipersensibilidad al dolor facilita la excitabilidad emocional, y viceversa, lo que condiciona enormemente la clínica de estos pacientes, que empeoran ante situaciones de estrés y mejoran en condiciones de relax. Para Goldstein, el papel de los circuitos límbicos sería determinante en estos patrones de respuesta (53).

Inmunodepresión. Afección viral

La inmunodepresión del individuo también se ha propuesto como componente etiopatogénico en el desarrollo de la fibromialgia. Se ha descrito en la literatura, tanto para la fibromialgia como para el síndrome de fatiga crónica, la aparición del cuadro a continuación de un episodio de tipo infeccioso, generalmente de etiología viral (54).

El agente infeccioso daría lugar a una activación citoquínica con la liberación de mediadores del dolor y desarrollo de procesos de inflamación neurógena e hiperexcitabilidad. Estudios experimentales han descrito alteraciones en la producción de citoquinas en la fibromialgia, y ya en 1995 Moldofsky relacionó la actividad de la interleukina-1 con el sistema neuroendocrino y con la estabilidad en el dormir (55). De otra parte, el uso de farmacología inmunomoduladora ha sido propuesto por algunos autores (56).

La detección de enterovirus a nivel muscular en pacientes con fibromialgia y con síndrome de fatiga crónica ha sido objeto de disputa, y podría justificar la fatiga y el dolor mantenidos por infección viral persistente después de una exposición. Douche-Aouric detectó muestras de RNA de enterovirus en biopsias de pacientes con fibromialgia y fatiga crónica, mientras que ninguna muestra de los individuos sanos mostró estar afectada (57).

Otros trabajos han relacionado diferentes afecciones víricas con el síndrome fibromialgico: el herpes virus HHV6 se encuentra más frecuentemente en pacientes con fibromialgia y síndrome de fatiga crónica (58); Simms (59) relacionó la fibromialgia con el virus HIV; la semejanza entre la afección por virus coxsackie B y la relación del parvovirus con la fibromialgia también han sido publicadas (60,61). Se podría pensar que en determinados individuos predispuestos, una exposición viral sería el estresor que desencadenaría la clínica.

Síndrome de hiperventilación. Estrés oxidativo

Es conocida la relación entre los trastornos de pánico y ansiedad con el síndrome de hiperventilación (62).

Los pacientes afectos presentan a menudo crisis disnéicas con palpitaciones, vértigo, temblor, agitación y sensaciones parestésicas, sintomatología asociada así a trastornos de carácter psiquiátrico, cuya comorbilidad con la fibromialgia ha sido también revisada (28). Todos estos síntomas son frecuentes, y se describen en la bibliografía, como propia de los pacientes con fibromialgia, cuyo límite con el trastorno somatomorfo ha sido discutido (63).

Resulta interesante llamar la atención sobre la hipótesis de la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica como enfermedades directamente relacionadas con una descompensación del balance óxido-reductor general del organismo (64,65). También se ha publicado la posibilidad de que el dolor muscular crónico se deba a un trastorno de estrés oxidativo a nivel fibrilar (66), con una mala gestión energética por parte de la célula muscular, lo que además justificaría la falta de lesiones anatomopatológicamente concluyentes (67).

Asimismo, se ha mencionado la alteración microcirculatoria en la enfermedad, que daría lugar a un ineludible déficit oxidativo (68). En el año 2000, fue publicada en la revista «Circulation» un trabajo concluyendo que el estrés da lugar a una inhibición de la capacidad circulatoria, supuestamente por mermar la capacidad endotelial de inducir vasodilatación, ya que la producción de óxido nítrico endotelial podría estar alterada (69).

A todo esto añadiremos dos conceptos más; uno de carácter mecánico y otro de tipo neuropático: primero que la hiperventilación, además de disminuir la presión parcial de oxígeno por el insuficiente llenado pulmonar, hecho presumiblemente relacionado con un bloqueo diafragmático, supondrá un aumento del tiraje esternal y una sobrecarga de la musculatura superior del tronco (70); y en segundo lugar, que la falta de perfusión a nivel central podría interferir en los patrones de percepción dolorosa (71).

Predisposición genética

Anteriormente se ha apuntado la aplicación de la hipótesis del doble impacto definida para trastornos afectivos, o el modelo de Goldstein para la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica. En ambos casos los estresores, actuando de forma brusca o solapadamente, merman y/o agotan la adaptabilidad del individuo, con lo que la sintomatología aparece.

Pero sea de una manera u otra, parece ser necesaria una predisposición previa, genéticamente codificada, para que el individuo no sea capaz de soportar las exigencias del entorno. En base a esto, se han realizado diferentes estudios en busca de factores genéticos, cuya interacción con el entorno, favorezcan el desarrollo de la fibromialgia.

Roizenblatt y cols. (72), trabajando sobre aspectos del sueño en fibromialgia, compararon tres grupos de adolescentes, unos que cumplían los criterios de fibromialgia, otros que no los cumplían pero referían dolor generalizado, y otros que no tenían dolor. Los autores observaron un predominio significativo de madres con fibromialgia entre el grupo que cumplía los criterios (71%) en comparación con el grupo de dolor crónico (30%) o los asintomáticos (0%).

El grupo de Buskila D y Neumann L(73,42), llevó a cabo varios trabajos familiares para cuantificar la posible concurrencia genética de la enfermedad, llegando a la conclusión de que un componente genético parecía estar presente. Se ha insinuado que, dada la comorbilidad entre fibromialgia y trastornos anímicos, una misma base genética común podría subyacer en ambos (74).

La tendencia familiar de patologías similares y asociadas, como el síndrome de colon irritable (75), la migraña (76), o incluso el trastorno de estrés postraumático (77), ha sido descrita en la literatura. Mecanismos fisiopatológicos relacionados con una labilidad adrenocorticosuprarrenal podría avalar una menor adaptabilidad en determinadas familias, con una mayor propensión, supuestamente hereditaria, a la somatización.

Con respecto a los síndromes somáticos funcionales, dentro de los cuales se podría englobar la enfermedad, en los que el espectro afectivo se altera junto al somático (76,78), se puede encontrar extensa bibliografía en busca de alguna característica genotípica relacionada con la transmisión catecolaminérgica. En este sentido, diversos trabajos describen polimorfismo genético en los sistemas serotoninérgico y dopaminérgico de pacientes con fibromialgia y patologías asociadas tales como el síndrome de fatiga crónica, el colon irritable, o la personalidad de tipo ansioso (4,79, 80-85).

Por último, avalada por la similitud clínica entre la fibromialgia y el hipotiroidismo (fatiga no justificada; aumento de peso, a pesar de mantener la dieta; intolerancia al frío; signo de Raynaud…) (86), y no reñida con la hipótesis de la disfunción catecolaminérgica, se ha considerado que una desregulación tiroidea podría venir genéticamente condicionada por un fallo transcripcional, resultando una alteración del reconocimiento de la hormona por las células del tiroides (87).

Parece quedar claro un condicionamiento genético en la fibromialgia, con polimorfismo asociado a los sistemas serotoninérgico y dopaminérgico, pero no con carácter privativo, si no en relación con otros trastornos relacionados con el estrés.

Como resumen de este apartado podemos remitirnos de nuevo al modelo de Goldstein, según el cual la fibromialgia sería el resultado, bien de una sumación de estresores menores o la consecuencia del impacto de un estresor mayor sobre una predisposición, mediada o no genéticamente.

Esto justifica la diversidad clínica y etiopatogénica de la enfermedad.

Metabolismo energético. Anatomía patológica

Dada la limitación funcional y la clínica presente en los pacientes de fibromialgia, es natural que no falten estudios anatomopatológicos, neurofisio-lógicos o metabólicos en busca de una lesión microscópicamente o bioquímicamente objetivable.

Varios autores han llevado a cabo biopsias en músculos de solicitación de pacientes con fibromialgia, y tampoco han faltado las comparaciones con controles. En general, se evidencian alteraciones en las muestras de los pacientes, pero suelen ser inespecíficas; se repite la presencia de «lesiones» que aparecen de igual modo en otros tipos de miopatías, ya sean de estirpe inflamatoria, distrofica o mitocondrial (88). Los hallazgos más repetidos bajo microscopía óptica son la presencia de fibras «moth-eaten», «ragged red» (89- 91), y cambios en «zig-zag» de la línea Z («streaming») (89,92).

En cuanto a la microscopía electrónica son más características las acumulaciones mitocondriales subsarcolemales y difusas, sugerentes de mitocondriopatía y alteración del balance energético.

Mientras que Bennet y su grupo, en el 89, descartaron una afección oxidativa mitocondrial (10), otros autores, entre ellos el propio Bennett, hablan de oxigenación anormal y alteraciones en el cociente ATP/AMP (89-91,93-95).

Estudios recientes en este sentido han evidenciado mitocondriopatías de tipo muscular en pacientes con clínica de fibromialgia (96-98), lo que en combinación con trabajos de determinación de enzimas antioxidantes y productos de la peroxidación lipídica (64), fortalece la hipótesis que considera a la enfermedad un trastorno de estrés oxidativo, aunque lo diverso de la metodología bioquímica empleada hace que, para algunos autores, estos hallazgos tampoco sean concluyentes (88).

CONCLUSIÓN

Desde hace 30 años se acepta el modelo biopsicosocial de la enfermedad, según el cual, tanto el dolor como la fatiga serían el producto de diferentes factores (trauma, enfermedad, procedimientos médicos, defectos congénitos, etc.). La condición patológica se mantiene por la conjunción de factores de índole, tanto física como social.

Para Goldenberg, según este modelo de enfermedad, la ausencia de daño orgánico no significa que los signos y síntomas sean psicógenos.

Este concepto sería la base de un plan de tratamiento integrado, en el que la coordinación de la educación, el ejercicio aeróbico y la terapia cognitivo-conductual, han demostrado ser efectivos en el alivio de los síntomas de la enfermedad (95).

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El Impacto de conducir Cuando Esta Tomando Medicamentos, todo lo que debes de saber sobre medicamentos y conducción de vehiculos.

Este articulo lleva información especifica sobre fibromialgia y conducir.

Para la mayoría de las personas, el conducirr representa libertad, control y capacidadla conducción hace posible que la mayoría de las personas se puedan desplazar a lugares donde desean ir y tengan que ir.

Para muchas personas, el conducir es una destreza compleja. Nuestra habilidad de conducir con seguridad puede ser afectada por cambios en nuestra condición física, emocional y mental. El objetivo de este folleto es ayudarlo a usted y al profesional que cuida de su salud para que hablen sobre como sus medicamentos podrían afectar su habilidad de conducción con seguridad.

¿Cómo pueden afectar los medicamentos mi habilidad de conducción?

Las personas toman medicamentos por una variedad de razones. Estas pueden incluir:

Alergias
Ansiedad
Resfriados
Depresión
Diabetes
Condiciones del corazón y del colesterol
Alta presión sanguínea
Espasmos musculares
Dolor
Enfermedad de Parkinson’s
Esquizofrenia

Fibromialgia y conducir

Fibromialgia y conducir

Las medicinas incluyen medicamentos recetados por su médico así como medicamentos adquiridos directamente en una farmacia que se pueden comprar sin receta médica. Muchos individuos también toman suplementos de hierbas medicinales. Algunos de estos medicamentos y suplementos podrían causar una variedad de reacciones que podría hacer más difícil el manejar un auto con seguridad.

Estas reacciones podrían incluir:

Soñolencia
Visión borrosa
Mareos
Movimientos lentos
Desmayos
Inhabilidad de concentrarse o poner atención
Nauseas

A menudo las personas toman más de un medicamento a la misma vez.

La combinación de diferentes medicamentos puede causar problemas para algunas personas. Esto es especialmente el caso para adultos mayores ya que estos toman más medicamentos que cualquier otro grupo de edades.

Debido al cambio que se produce en el cuerpo de las personas al avanzar en edad, los adultos mayores son más propensos a tener problemas relacionados con los medicamentos. Cuanto más medicamentos usted tome, más grande es el riesgo de que sus medicamentos afectarán su habilidad de conducción con seguridad.

Para ayudarle a evitar problemas, es importante que usted consulte a su médico o farmacéutico por lo menos una vez al año sobre los medicamentos que está tomando – tanto los medicamentos recetados por su médico así como medicamentos adquiridos directamente en una farmacia que se pueden comprar sin receta médica. También déjele saber de cualquier suplemento de hierbas que este tomando. Haga esto aunque sus medicamentos o suplementos no le estén causando problemas.

¿Puedo todavía conducir con seguridad si estoy tomando medicamentos?

Si, la mayoría de las personas pueden conducir con seguridad mientras están tomando medicamentos. Todo depende de que efecto tengan esos medicamentos — tanto los medicamentos recetados por su médico así como medicamentos adquiridos directamente en una farmacia que se pueden comprar sin receta médica – sobre su habilidad de manejar.

En algunos casos es posible que usted no esté al tanto de los efectos. Pero, en muchos casos, su médico le puede ayudar en varias formas a reducir a un mínimo el impacto negativo de sus medicamentos sobre su habilidad de manejar.

Su médico podría:

Ajustar la dosis;
Ajustar los tiempos de las dosis o cuando tomar sus medicamentos;
Agregar un programa de ejercicio o de nutrición para reducir la necesidad de que tenga que tomar medicamentos; y
Cambiar el medicamento a uno que le cause menos soñolencia.

¿Qué puedo hacer si estoy tomando medicamentos?

Hable con su médico en forma honesta.
Cuando su médico le recete una medicina, pregunte sobre efectos laterales.

¿Cómo podría esperar que la medicina afecte mi habilidad de conducción?

Recuerde a su médico que otros medicamentos — tanto los medicamentos recetados por su médico así como medicamentos adquiridos directamente en una farmacia que se pueden comprar sin receta médica – los suplementos basados en hierbas que esta tomando, especialmente si usted visita a más de un médico. Hablando honestamente con su médico también significa diciéndole si usted no esta tomando ningún medicamento o ninguna de la medicina recetada.

No deje de tomar sus medicamentos, a menos que su médico se lo ordene.

Pregunte a su médico si debería  conducir – especialmente si antes tiene que tomar un medicamento.
Tomando un nuevo medicamento puede causar que usted reaccione de varias maneras. Se recomienda que no maneje cuando comience a tomar un medicamento nuevo hasta que usted sepa como lo afecta esa droga.

Usted también tiene que estar al tanto de que las medicinas adquiridos directamente en una farmacia que se pueden comprar sin receta médica y los suplementos basados en hierbas pueden hacer más difícil que usted maneje con seguridad.

Hable con su farmacéutico.

Conozca a su farmacéutico. Pídale al farmacéutico que revise los medicamentos con usted y le recuerde sobre los efectos que ellos puedan tener sobre su habilidad de manejar con seguridad. Asegúrese de solicitar información impresa sobre los efectos laterales de cualquier medicamento nuevo.

Recuerde al farmacéutico sobre otros medicamentos y suplementos basados en hierbas que este tomando. Los farmacéuticos están disponibles a contestar sus preguntas en cualquier lugar en que adquiere sus medicamentos. Muchas personas compran medicamentos por correo. Las farmacias que funcionan a través del correo tienen un numero telefónico gratis que puede llamar y tiene a un farmacéutico disponible para contestar sus preguntas sobre medicamentos.

Contrólese a sí mismo.

Aprenda como su cuerpo reacciona a los medicamentos y suplementos. Mantenga un record de cómo se siente usted luego de tomar un medicamento. Por ejemplo, ¿se siente con sueño? ¿Está borrosa su visión? ¿Se siente débil y lento? ¿Cuándo suceden estas cosas?

Comuníquele a su médico y farmacéutico lo que esta sucediendo.

No importa cual sea la reacción al tomar un medicamento – buena o mala – particípeselo a su médico y farmacéutico. Tanto los medicamentos recetados por su médico así como medicamentos adquiridos directamente en una farmacia que se pueden comprar sin receta médica son poderosos – el motivo por el cual funcionan.

Cada persona es única.

Dos personas podrían responder en forma diferente a la misma medicina. Si usted esta sintiendo efectos laterales, el médico necesita saber eso para poder ajustar su medicamento. Su médico puede ayudarle a encontrar medicamentos que funcionen bien para usted.

¿Qué pasa si tengo que reducir o dejar de manejar?

Usted puede mantener su independencia aún si tiene que reducir o dejar de manejar debido a su necesidad de tomar medicamentos. Podría significar que tiene que planificar por adelantado por su parte, pero esto lo ayudará a llegar a lugares donde desea ir y verá a la gente que desea ver. Considere:

Viajar con familiares o amigos;
Tomar taxis;
Usar autobuses especiales o vans;
Usar transporte público tales como autobuses, trenes y trenes subterráneos (metros); y
Camine.
Asimismo, centros para adultos de edad avanzada, grupos religiosos y otros servicios locales, a menudo ofrecen servicios de transporte para adultos mayores en su comunidad.

Abróchese su cinturón de seguridad

Siempre abróchese su cinturón de seguridad cuando maneje o viaje en un auto. Asegúrese que cada persona que viaje con usted también tenga el cinturón de seguridad abrochado. Use su cinturón de seguridad aun si su auto tiene bolsas de aire.

U.S. Department of Health and Human Services
Food and Drug Administration

U.S. Department of Transportation
National Highway Traffic Safety Administration

www.fda.gov

La imágen está tomada de medicosporlaseguridadvial.com de la Fundación Mapfre en el que se puede encontrar un articulo especifico sobre la Fibromialgia y la conducción en Fibromialgia y seguridad vial

Engordar y dormir poco; existe una relación

Por que se engorda cuando se duermen menos horas

Engordar y dormir

Dormir pocas horas durante la noche lleva a comer más y, por lo tanto, engordar, según concluye un estudio dirigido por la Universidad de Colorado Boulder (EE.UU.), publicado en The Proceedings of the National Academy of Sciences. «El simple hecho de dormir menos, por sí solo, no va a llevar al aumento de peso.

Pero cuando la gente está falta de sueño, les lleva a comer más de lo que realmente necesita», explica Kenneth Wright, director de sueño de la Universidad de Colorado CU-Boulder. El estudio, realizado en colaboración con la UC Anschutz Medical Campus, sugiere que dormir lo suficiente puede ayudar a combatir la epidemia de obesidad. «No creo que dormir más por sí mismo que va a conducir a la pérdida de peso. Los problemas con el aumento de peso y la obesidad son mucho más complejos que eso, pero podría ayudar.
engordar y dormir

Si podemos incorporar un sueño saludable a los programas de pérdida y de mantenimiento de peso, nuestros hallazgos sugieren que puede ayudar a las personas a obtener un peso saludable, pero se necesita más investigación para probarlo», dice Wright. Investigaciones previas han demostrado que la falta de sueño puede conducir al aumento de peso, pero las razones de kilos de más no estaban claras.

En el nuevo estudio, los investigadores muestran que mientras se permanece despierto más tiempo se requiere más energía, por lo que la los participantes en el estudio comieron alimentos más para compensar las calorías adicionales quemadas.

«Suite del sueño»

Los científicos monitorizaron a 16 jóvenes, adultos delgados y saludables que vivieron durante dos semanas en el Hospital de la Universidad de Colorado, que está equipado con una «suite del sueño», en la que se proporciona un ambiente tranquilo y regulado, y un cuarto sellado que permite a los investigadores medir la cantidad de energía que utilizan los participantes en base a la cantidad de oxígeno que inhalan y de dióxido de carbono que exhalan.

Durante los tres primeros días, los participantes pudieron dormir nueve horas por noche y comer alimentos controlados para que sólo ingirieran las calorías que necesitan para mantener su peso con el fin de establecer medidas de referencia. Pero después de los primeros días, se dividieron en dos grupos: uno que pasó cinco días con sólo cinco horas durmiendo y otro que estuvo cinco días con nueve horas de sueño, ambos grupos con oferta de comidas más grandes y acceso durante todo el día a bocadillos, fruta, yogur, helados y patatas fritas. Después del período de cinco días, los grupos cambiaron.

En promedio, los participantes que dormían hasta cinco horas por noche quemaron un 5 por ciento más de energía que los que dormían hasta nueve horas por noche, pero consumieron un 6 por ciento más calorías. Los que durmieron menos horas también tendían a comer porciones más pequeñas, pero comían más bocadillos tras la cena, por lo que la cantidad total de calorías que consumieron en tentempiés por la tarde era más grande que las calorías que componen cada comida individual.

El trabajo se suma a la creciente evidencia que demuestra que comer en exceso en la noche puede contribuir al aumento de peso.

«Cuando la gente tiene sueño restringido, nuestros resultados muestran que comen durante la noche biológica cuando su fisiología interna no está diseñada para tomar esa comida», explicó Wright. Wright y sus colegas también encontraron que los hombres y las mujeres respondieron de manera diferente: los hombres ganaron algo de peso, incluso con un sueño adecuado, cuando podían comer todo lo que querían, mientras que las mujeres simplemente mantuvieron su peso cuando tenían sueño adecuado, independientemente de la cantidad de comida disponible. Tanto hombres como mujeres aumentaron de peso cuando sólo se les permitió dormir durante un máximo de cinco horas.

Dolor crónico y sexo un articulo de el PAIS que nos descubre que efectos tiene el sexo sobre el dolor crónico.

Se dice que el orgasmo es una cuestión más cerebral que genital, pero la geografía del placer es aún un mapa tan inexplorado y misterioso como complejo. Como ejemplo, mire las imágenes de este reportaje.

¿Qué tienen en común todas las expresiones faciales, tanto de ellos como de ellas, durante el coito? En el momento más intenso, las caras se iluminan, las bocas se abren, los ojos se cierran, el ceño se arruga, se aprietan los dientes.

Ellos y ellas adoptan una expresión que en muchos casos es calcada al dolor. ¿Por qué?

Una expresión muy similar quedó inmortalizada en una maravillosa estatua de Santa Teresa del genio Giovanni Lorenzo Bernini llamada El éxtasis de Santa Teresa, en la que la santa entra en un trance que algunos han querido ver como un estado orgásmico. Según el equipo de Whipple, el orgasmo y el dolor están comandados por estructuras nerviosas que se superponen. Las mujeres, durante un orgasmo por estimulación de la vagina, se hacen más insensibles al dolor.

El dolor crónico y sexo: Sexo en pacientes con dolor crónico

En otros casos, los médicos han comprobado que en los pacientes de dolor crónico a los que se les han bloqueado mediante fármacos ciertas rutas neuronales a lo largo de la médula espinal son incapaces de experimentar orgasmos.

¿Cómo se relacionan ambas cosas? «Los científicos no lo saben», dice Rachel Maines. «Uno de los aspectos más interesantes de la excitación sexual es que inhibe muchos de los receptores del dolor real que se apagan en cualquier parte del cuerpo». El orgasmo también es algo que ahora está bien visto, es aceptado.

Incluso se nos empuja a creer, de forma equivocada, que una vida sin orgasmos nos hará infelices. La parte positiva, según esta experta, es que ahora no hay impedimentos para animar a las parejas de todas las edades a que hablen y compartan entre sí y de forma abierta su sexualidad. «Una de las partes más destructivas de la sexualidad del pasado milenio fue que se daba por supuesto que las mujeres no podían mostrar a los hombres cómo provocarles un orgasmo. Se creía que ellos nacían con ese conocimiento».

dolor crónico y sexo

dolor crónico y sexo

No pongas más barreras al dolor. Dolor crónico y sexo

Actualización a 2017 ¿Con la llegada del dolor ha disminuido el sexo? No dejes que dolor y sexo sea un binomio que te lleve a más frustración. Consejos para compaginar dolor crónico y sexo

¿Cómo puede mejorar el sexo en Fibromialgia?

Otra disfunción que pueden padecer las personas con fibromialgia es la dificultad de concentración en las sensaciones sexuales y la incapacidad para relajarse ante la relación sexual. Las causas médicas (enfermedad crónica, dolor, efecto de los fármacos…) y las causas emocionales (depresión, estrés, problemas de pareja. ..) son los principales motivos de aparición de la inapetencia sexual.
Con lo descrito hasta ahora, podemos inferir que el enfermo de fibromialgia se halla ante un nivel de tensión, más o menos elevado, cuando afronta la actividad sexual, y esta tensión influirá en la respuesta de acercamiento íntimo.
Los estudios sobre sexualidad humana revelan que existen dos fuentes principales por las que la persona puede sentir tensión.

Acceso a fibromialgia sexo y pareja

Oscar Asorey Martínez
Psicòleg, ISEP Clínic Baix Camp

Aceso a 12 fogonazos de bella agonía

Cuando se enferma de Fibromialgia el dolor es el gran handicap al que se enfrentan muchos pacientes, el Dolor ¿problema con solución?: -En la sociedad actual se cree que el dolor es un síntoma fácil de tratar, el problema surge cuando no es un síntoma sino se convierte en una enfermedad en sí misma. El control del dolor como enfermedad es un gran problema de salud pública no sólo en fibromialgia sino en otras muchas más enfermedades que cursan con dolor crónico.

Redacción Fibromialgia noticias.com

El dolor sigue siendo un problema mal manejado

  • El 20% de la población mundial sufre algún grado de dolor crónico
    El 43% de los que sufren dolor como consecuencia de un cáncer no hallan alivio
    Los expertos recomiendan revisar los tratamientos y realizar nuevos estudios

Millones de personas sufren dolor y muchas de ellas no consiguen controlarlo.

A pesar de la evolución en los tratamientos y en el conocimiento de la génesis de este síntoma, los médicos no pueden aliviar el sufrimiento de todos estos pacientes. Una serie de artículos publicados en ‘The Lancet’ analiza en qué situación se encuentra el manejo del dolor.
Las cifras hablan claro: el 20% de la población mundial sufre algún grado de dolor crónico y rara vez dan con el remedio adecuado para controlarlo, hasta un 75% de los pacientes quirúrgicos de EEUU no recibe la terapia adecuada para aliviar este síntoma así como el 43% de los que sufren dolor como consecuencia de un cáncer.

Datos que ‘dan que pensar’

«Para la mayor parte de los afectados, la presencia de dolor crónico compromete todos los aspectos de su vida y de las vidas de sus seres queridos», explica uno de los artículos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 20% de la población mundial sufre este problema.
Aunque se trata de un trastorno muy común, las personas que lo padecen «continuarán sufriendo en un futuro inmediato algún grado de dolor independientemente de los tratamientos que reciban», subrayan los autores, procedentes del Departamento de Anestesiología y Medicina del Dolor de la Universidad de Washington (EEUU).

dolor ¿problema con solución?

Dolor ¿problema con solución?

En su estudio, analizan las opciones terapéuticas más populares para el manejo del dolor crónico y concluyen que, «por sí misma, ninguna de ellas es suficiente para eliminar el dolor y para tener un efecto notable en la función física y emocional de los pacientes».
«Los resultados presentados dan que pensar», insisten. «Existe una gran necesidad de ir más allá de si una terapia es eficaz y preguntarse qué tratamientos son útiles, para qué pacientes, con qué resultados y en qué circunstancias».

Dolor que compromete la recuperación

Otra de las formas más frecuentes de dolor es el que aparece después de una intervención quirúrgica. Muchas operaciones frecuentes, como las mastectomías, toracotomías, la reparación de hernias o las cirugías cardiacas causan lo que se conoce como dolor postoperatorio persistente en un 30% de los pacientes.
«A pesar de la introducción de nuevas guías y principios terapéuticos y de los esfuerzos educativos, los datos recogidos por todo el mundo sugieren que el dolor postoperatorio sigue estando mal abordado», señala otro de los artículos de la serie, elaborado por expertos de la Universidad Johns Hopkins (EEUU).
La falta de progresos en el manejo de este problema se debe, según los autores, a diversas causas. Aunque han surgido varias alternativas que parecen dar buenos resultados, especialmente la analgesia regional (como la epidural), asociadas con menor dolor, movilidad temprana y hospitalizaciones más cortas.

Un sufrimiento innecesario

Una de las muchas adversidades a las que se enfrentan los pacientes oncológicos es el dolor. La presencia de este síntoma varía en función del tipo de cáncer y la extensión, además de otros factores, y oscila entre el 15% y el 75% en los tumores sólidos.
En estos pacientes, «el dolor es rara vez un problema aislado», destaca el último trabajo. Y por este motivo su abordaje no se debe realizar sin tener en cuenta la fotografía general.
«Los esfuerzos para mitigar el dolor son bienvenidos, pero no mejorarán adecuadamente la calidad de vida o reducirán el sufrimiento si se aplican ignorando todas las preocupaciones del paciente asociadas con una enfermedad grave que amenaza su vida», señala el autor, procedente del Centro Médico Beth Israel (EEUU).

La solución sería, según el artículo, introducir los cuidados paliativos -tradicionalmente utilizados en los últimos momentos de la vida- en el manejo del paciente oncológico desde el momento del diagnóstico. Con ellos, concluye, «existe una creciente esperanza de que estos enfermos puedan vivir el cáncer con el mínimo sufrimiento».

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