Es conveniente aclarar al paciente los conceptos de tolerancia dependencia y adicción y su relevancia ante el consumo de fármacos.

La tolerancia es la disminución de la respuesta a la dosis debido a su uso continuado por lo que se requieren dosis mayores para lograr la misma analgesia.

Tolerancia, dependencia y adicción

La dependencia física es la aparición de síndrome de abstinencia (sudoración, midriais, bostezos, molestias abdominales, ansiedad, rinorrea, lacrimeo, temblor, etc.) al suspender o reducir rápidamente la dosis.

Y la adicción es una reacción idiosincrásica en pacientes vulnerables (con problemas de personalidad, ansiedad, baja autoestima o antecedentes de abuso de otras sustancias) que hacen un uso descontrolado, compulsivo y continuado de los opioides.

El desarrollo de adicción se estima en un 3,27%, pero si no se tienen en cuenta los pacientes con historial de adicciones, baja a 0,19%

Tolerancia dependencia y adicción

Un sindrome de abstinencia a opiaceos presenta la siguiente evolución:

La abstinencia de opiáceos se caracteriza por un patrón de signos y síntomas contrarios a los efectos agonistas.
Los primeros de éstos son subjetivos y consisten en síntomas de ansiedad, inquietud y sensación de dolor que con frecuencia se localiza en la espalda y las piernas, acompañados de una necesidad irresistible de obtener opiáceos (craving) y un comportamiento de búsqueda del fármaco, además de irritabilidad y mayor sensibilidad al dolor.

Debe haber tres o más de los siguientes síntomas para establecer el diagnóstico de abstinencia a opiáceos. Humor disfórico, náuseas o vómitos, dolores musculares, lagrimeo o rinorrea, midriasis, piloerección o aumento de la sudoración, diarrea, bostezos, fiebre, insomnio, escalofríos, hipertensión arterial, taquicardia, palidez, taquipnea, conducta agitada, estrabismo, hiperglucemia, erección y eyaculación espontanea, hipermenorrea, salivación, temblores, rigidez, paresias y convulsiones clónico episódicas.

DOLOR CRÓNICO NO ONCOLÓGICO
 López M, Penide L, Portalo I, Rodríguez J, Sánchez N, Arroyo V*
 Servicio de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor.
 *Servicio de Farmacia. Gerencia de Atención Integrada. Talavera de la Reina (Toledo)
4.78/5 (9)

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¿Cómo aliviar el dolor con opioides?

Cuando un medicamento no alivia el dolor de forma eficaz, puede que su médico recete una dosis mayor o le indique que tome el medicamento con mayor frecuencia.

No se debe tomar más por su cuenta.

Si tras cambiar la dosis no funciona, el médico podría recetar un medicamento diferente o agregar un nuevo medicamento al que está tomando.

Si su alivio contra el dolor no dura lo suficiente están  los medicamentos de liberación prolongada que se venden en forma de pastillas y parches. Éstos pueden controlar su dolor durante periodos de tiempo mayores.

Si su dolor está controlado la mayor parte del tiempo, pero algunas veces presenta dolor intercurrente, su médico podría recetar una medicina de acción rápida o un opioide de liberación inmediata que le proporcionará alivio de forma más rápida y justo cuando lo necesite.

Cómo tomar los opioides en forma segura

Los médicos le observarán cuidadosamente y ajustarán las dosis de las medicinas para el dolor, para que no reciba demasiada cantidad. Es importante que solamente un médico recete sus medicamentos contra el dolor.

Asegúrese de que todos sus médicos que le puedan prescribir medicación para el dolor sepan el tratamiento que lleva antes de que le prescriban más fármacos para el dolor.

Si se ingiere alcohol, o si toma tranquilizantes, pastillas para dormir, antidepresivos, antihistamínicos o cualquier otra medicina que cause sueño, el médico debe saberlo. Tomar opioides mientras consume bebidas alcohólicas o toma tranquilizantes puede ser peligroso. Incluso las dosis pequeñas pueden causar problemas.

El uso de dichas combinaciones puede ocasionar sobredosis y síntomas tales como debilidad, dificultad para respirar, confusión, ansiedad, así como somnolencia o mareos más severos.

Uso seguro de los opioides en dolor crónico

Tolerancia a los opioides

Es posible que con el pasar del tiempo usted se dé cuenta que necesita mayores dosis de analgésicos.

Esto puede ser a que el dolor ha aumentado o ha desarrollado tolerancia al medicamento.

La tolerancia a los medicamentos ocurre cuando el cuerpo se acostumbra al opioide que usted está tomando y se requiere de más medicina para aliviar el dolor tan bien como solía hacerlo. Muchas personas no presentan tolerancia a los opioides.

Pero si se desarrolla tolerancia al medicamento, un pequeño aumento en la dosis o un cambio en el tipo de medicina generalmente aliviará el dolor

Cómo manejar los efectos secundarios de los opioides

No todas las personas tienen efectos secundarios debido a los opioides.

Los efectos secundarios más comunes usualmente son somnolencia, estreñimiento, náuseas y vómitos.

Algunas personas también podrían experimentar mareos, picazón, efectos mentales (por ejemplo: pesadillas, confusión, alucinaciones), respiración lenta o superficial, o dificultad para orinar.

Muchos de los efectos secundarios de las medicinas opiáceas contra el dolor pueden prevenirse.

Algunos efectos secundarios leves que sí ocurren con los opioides, tales como náuseas, picazón o mareos, a menudo desaparecen en unos días sin tratamiento, a medida que su cuerpo se adapta a la medicina. Consulte a su médico  si tiene cualquier efecto secundario y solicite su ayuda para tratarlo.

Efectos secundarios más comunes:

somnolencia

Al tomar opioides por primera vez puede que le provoquen somnolencia (sueño), pero esto generalmente desaparece después de algunos días.

Si su dolor no le permite dormir, puede que duerma más durante varios días después de comenzar a tomar opioides y recupere el sueño perdido.

A medida que su cuerpo se va acostumbrando al medicamento, usted se sentirá menos somnoliento.

Informe a su médico si tiene demasiado sueño como para poder realizar sus actividades normales después de una semana.

No haga nada que requiera estar alerta (conducir estar en alturas) hasta que sepa cómo le afecta el medicamento.

Estreñimiento

Los opioides causan estreñimiento en la mayoría de las personas, puede ser controlado.

Náuseas y vómitos

Las náuseas y los vómitos causados por los opioides usualmente desaparecen varios días después.

El estreñimiento también puede empeorar las náuseas.

Alergias a los opioides

Las náuseas y los vómitos por sí solos usualmente no son reacciones alérgicas. Sí es una alergia un sarpullido junto con náuseas y vómitos. Si esto ocurre llame a su médico de inmediato.

Si se presenta inflamación en su garganta, urticaria (erupciones en la piel que generan picazón) o dificultad para respirar, necesitará atención médica inmediatamente.

Retirada de opioides

No se debe dejar de tomar opioides repentinamente.

Las personas que necesitan o quieren dejar de tomar opioides lo hacen gradualmente para disminuir la medicación de manera que el cuerpo se adapte a los cambios.

Si se deja de tomar opioides repentinamente y se tienen síntomas como sudor excesivo, diarrea o cualquier otra reacción inusual informe a su médico.

Estos síntomas son tratables y tienden a desaparecer dentro de algunos días o varias semanas. De nuevo, hay que reducir lentamente la dosis de opioide.

Siempre se debe consultar al médico para dejar un opioide, le aconsejara cómo hacerlo poco a poco.¹
¹Redacción por Fibromialgia Noticias con las recomendaciones de American Cancer Society

¿Y en fibromialgia es seguro el uso de los opiáceos?

Consejos destinados a pacientes con fibromialgia

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Todavía hay preguntas sin respuestas antes de que los opiáceos puedan ser utilizados para aliviar las ideas suicidas.

Pequeñas Dosis De Opioides Podrían Evitar El Suicidio

Los fármacos reducen tanto el dolor emocional como físico

Se sabe que tratan el dolor físico, pero un nuevo estudio muestra que los opiáceos pueden tratar el dolor emocional y también el psicológico.

Para el millón de estadounidenses que intentan suicidarse todos los años-y los 40.000 o más que tienen éxito-es difícil encontrar una manera rápida para contrarrestar los pensamientos suicidad.

La terapia conductual y los antidepresivos a menudo requieren semanas para que surtan efecto, y no hay tratamiento disponible para las personas en riesgo inminente. Pero hace unos años, los investigadores plantearon la hipótesis de que los opiáceos, fármacos que reducen la percepción del dolor mediante la unión de proteínas especiales a los receptores del dolor del cerebro, podrían calmar también los sentimientos de dolor emocional.

El dolor emocional y el rechazo social son la causa subyacente de la mayoría de los suicidios, y aún no esta bien establecido que los opiáceos (prescritos para tratar el dolor físico a largo plazo) también podrían tratar el dolor emocional.

Los investigadores optaron por usar un opioide llamado buprenorfina porque es menos arriesgado que otros opioides. Los investigadores administraron una pequeña dosis a 40 personas que tenían pensamientos suicidas y un placebo a otros 20 pacientes durante el transcurso de un mes.

opiáceos para el tratamiento de ideas suicidas

Cargas asociadas a la fibromialgia

Los médicos usan una prueba la Escala de Ideación de Suicidio de Beck para evaluar la intensidad de los pensamientos suicidas de un paciente. Al final del ensayo de un mes, las puntuaciones de los pacientes tratados con buprenorfina bajaron significativamente que las de los pacientes que tomaron placebo, aunque 12 pacientes que tomaron el fármaco tuvieron que abandonar y dos pacientes (uno de cada grupo) intentaron suicidarse durante el experimento.

La buprenorfina no inhibió la eficacia de otros tratamientos, como los antidepresivos.

Todavía hay preguntas sin respuestas antes de que los opiáceos puedan ser utilizados para aliviar los pensamientos suicidas.

Los investigadores no probaron la buprenorfina en pacientes con antecedentes de abuso de drogas, por lo que no está claro si la droga resultaría más adictiva allí. Los investigadores también creen que podrían ver una mayor eficacia si aumentaron ligeramente la dosis, pero eso podría proporcionar un mayor riesgo de adicción.

Irónicamente, dosis más altas también se han relacionado con una mayor incidencia de suicidio, según un estudio separado publicado en enero. Y como nos recordó un anunciode un jugador de la Super Bowl de la noche anterior, los opiáceos también pueden causar otros efectos secundarios como el estreñimiento que deben ser tenidos en cuenta por los médicos que los prescriben.

Los investigadores señalan que son necesarios estudios complementarios para averiguar qué pacientes deben tomar opiáceos para tratar los pensamientos suicidas, junto con la seguridad de los medicamentos, la dosis y la eficacia. Pero sus resultados son alentadores: una intervención más rápida podría significar que miles de vidas podrían ser ahorradas cada año.

Edición y traducción Fibromialgia Noticias 2017©

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Estudio sobre fármacos en el tratamiento de la fibromialgia

Javier Rivera a,, Miguel Ángel Vallejo b, Joaquim Esteve-Vive sc

a Unidad de Reumatología, Instituto Provincial de Rehabilitación, Hospital Universitario Gregorio Marañón, Madrid, España
b Departamento de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos, Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Madrid, España
c Sección Reumatología, Hospital General Universitari d’Alacant, Alicante, España

Estrategias de prescripción de farmacos en fibromialgia

Introducción

El tratamiento de los pacientes con fibromialgia (FM) sigue mostrando en la actualidad dificultades. Los diferentes tratamientos que se están utilizando todavía no han obtenido unos resultados todo lo satisfactorio que se esperaba motivo por el cual las pacientes con FM siguen manteniendo las mismas manifestaciones clínicas aun bastantes años después de haber sido diagnosticadas1.

Las posibilidades de tratamiento farmacológico son bastante amplias ya que muchos fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central pueden tener efectos beneficiosos en estos pacientes2, 3.

Fármacos analgésicos, antiinflamatorios (AINE), antidepresivos, anticonvulsivantes, benzodiacepinas y otros fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central se utilizan en la primera línea de tratamiento en los pacientes con FM, aunque en la mayoría de los casos no van dirigidos hacia el tratamiento global de la enfermedad, sino exclusivamente a tratar algunos de los síntomas.

Sin embargo, y debido también a los numerosos efectos adversos de estos fármacos, es necesario conocer qué es lo que puede aportar cada uno de ellos al tratamiento de la FM y evitar la medicación excesiva, problema que se observa con frecuencia en estos enfermos.
Por otra parte, tampoco existen trabajos que determinen qué tipo de fármaco es el más eficaz, o en qué secuencia o asociación se deben utilizar para obtener la mejor respuesta posible.

Por tanto, en esta situación, a la hora de administrar un fármaco para tratar la FM le corresponde al facultativo elegir entre varias posibilidades pero desconociendo realmente cuál es la estrategia que resulta más eficaz.

El objetivo de este trabajo es analizar las diferentes estrategias de tratamiento farmacológico seguidas por reumatólogos especializados en el tratamiento de pacientes con FM y determinar cuáles de ellas son más eficaces.

Métodos

Pacientes

Se incluyó de manera consecutiva a mujeres y hombres mayores de 18 años con el diagnóstico de FM según los criterios del American College of Rheumatology4, entre enero y abril del 2007. Los pacientes procedían de las consultas externas de reumatología de 15 centros distintos distribuidos por toda España (proyecto ICAF).

Todos los facultativos que participaron en el estudio fueron seleccionados por su dedicación especial al tratamiento de pacientes con fibromialgia. Previamente a comenzar el estudio, se realizó una reunión con todos los centros participantes para homogenizar criterios de actuación entre los diferentes facultativos siguiendo las recomendaciones del Documento consenso de Sociedad Española de Reumatología sobre la fibromialgia2.

Se consideraron criterios de exclusión las enfermedades incapacitantes cardiopulmonares o de otro tipo, obesidad mórbida, enfermedades reumáticas inflamatorias y enfermedades psiquiátricas descompensadas. También se excluyó a aquellos pacientes involucrados en procesos de demandas de informes de incapacidad, litigios o cualquier tipo de compensación económica.

El protocolo del estudio fue aprobado por el comité ético de investigación clínica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

Diseño del estudio

Se trata de un estudio prospectivo con 2 visitas separadas por un periodo de 3 meses, en el que se instaura un tratamiento con fármacos en condiciones de práctica clínica habitual.

En la visita inicial, después de la firma del documento de consentimiento informado, se realizó una entrevista cara a cara con el paciente en la que se recogieron las variables socio demográficas, clínicas, y los fármacos que estaba utilizando en ese momento para tratar la FM.

La evaluación clínica se realizó mediante el cuestionario ICAF recientemente validado en nuestra población5, 6. Se compone de 4 factores: emocional, físico, afrontamiento activo y afrontamiento pasivo, así como una puntuación global. El ICAF evalúa aspectos emocionales, como la ansiedad y la depresión, y el impacto que producen en el entorno social del paciente (factor emocional).

También evalúa la capacidad funcional del paciente, fatiga, calidad de sueño o dolor (factor físico) y la forma en la que el paciente afronta su enfermedad (factores de afrontamiento activo y pasivo).

En cuanto a la forma de puntuar: cuanta más alta sea la puntuación de cada uno de los factores y de la puntuación global peor es la situación clínica del paciente, salvo en el afrontamiento activo que indica que el paciente dispone de más recursos para afrontar la enfermedad (anexo 2 «Índice Combinado de Afectación en pacientes con Fibromialgia (ICAF). Versión en español»).

En la evaluación de los fármacos se incluyeron principalmente aquellos que actúan sobre sistema nervioso central: benzodiacepinas, hipnóticos, antidepresivos, anticonvulsivantes, antihistamínicos, antipsicóticos, así como analgésicos, opioides y AINE.

A continuación, se prescribió el nuevo tratamiento según condiciones de práctica clínica habitual, modificándose el tratamiento que venía realizando el paciente si así lo consideraba el facultativo especialista. Se aconsejó a todos los pacientes la realización de ejercicio físico de una manera genérica; sin embargo, otros tratamientos no farmacológicos como terapia psicológica, técnicas de relajación, acupuntura, dietas o masajes se mantuvieron en las mismas condiciones previas que venía realizando el paciente. No se realizó otra recomendación terapéutica especial y tampoco hubo ninguna limitación para la prescripción del tratamiento farmacológico en ninguno de los centros donde se realizó el estudio.

En la visita final se volvieron a realizar las mismas evaluaciones que se hicieron en la primera visita y se cuantificaron nuevamente los fármacos que estaba tomando el paciente.

Análisis estadístico

Antes de comenzar con el análisis, los datos de los pacientes fueron cuidadosamente revisados para estudiar la distribución de frecuencias y detectar posibles defectos de recogida. Los datos correspondientes a las puntuaciones del ICAF están expresados en puntuaciones T, como se ha descrito previamente en el trabajo original5.

En el análisis estadístico se compararon el número y el tipo de fármacos utilizados en la visita inicial frente a la visita final, así como las diferencias en la puntuación global y de cada uno de los factores que componen el ICAF.

Los datos perdidos fueron resueltos siguiendo 2 estrategias: para los datos de la visita inicial se usó la media vertical correspondiente a cada grupo, y los datos perdidos de la visita final se completaron arrastrando los datos de la visita inicial, procedimiento considerado como más conservador.

Se realizó un análisis estadístico descriptivo de los datos en ambas visitas y se comparó mediante el t-test para muestras relacionadas las diferencias entre las puntuaciones de las vistas inicial y final.

Para valorar la eficacia del tratamiento entre ambas visitas se calculó el tamaño del efecto. El tamaño del efecto es un índice que expresa la magnitud de un cambio7, es decir, un índice de cuánta es la diferencia que existe entre dos grupos. La magnitud del tamaño de efecto se mide según las categorías de Cohen, donde se considera un valor > 0,8-0,5 como grande, entre 0,5-0,2 como moderado y < 0,2 como pequeño.

Se usó el programa estadístico SPSSWIN versión 17.0 para realizar el análisis estadístico y se consideró significativo un valor de p<0,05.

Resultados

Se incluyó en el análisis a 232 pacientes, con una proporción de mujeres del 98%, una edad media de 47,7±8,6 años y un tiempo de evolución de la enfermedad de 4,3±4,0 años. Todos los facultativos aportaron aproximadamente el mismo número de pacientes al estudio.

El número de fármacos para tratar la FM fue de 3,1±1,6 fármacos/paciente en la visita inicial, con la distribución que puede observarse en la Tabla 1. Después del tratamiento el número de fármacos se incrementó hasta 3,4±1,9 fármacos/paciente (p<0,017) en la visita final. Los cambios más importantes entre ambas visitas se produjeron entre los AINE, antidepresivos, benzodiacepinas y anticonvulsivantes (Tabla 1).

farmacos en el tratamiento de fibromialgia

Tabla 1. Tipo de fármaco utilizado en 232 pacientes con FM y cambios individuales producidos después del tratamiento en condiciones de práctica clínica habitual

tipos de farmacos fibromialgia

Para el análisis posterior solo se han tenido en cuenta los fármacos directos sobre el sistema nervioso central y se han descartado analgésicos y AINE. Por otra parte, el consumo de hipnóticos se ha sumado al uso de benzodiacepinas, ya que en muchos casos se emplean igualmente para inducir el sueño.

Los cambios más significativos fueron: un aumento del número de antidepresivos, pasando de 0,50±0,50 a 0,71±0,45 (p<0,0001) antidepresivos/paciente; un aumento del número de anticonvulsivantes, pasando de 0,14±0,35 a 0,41±0,49 (p<0,0001) anticonvulsivantes/paciente, y una reducción en el número de benzodiacepinas, pasando de 0,48±0,50 a 0,38±0,48 (p<0,001) benzodiacepinas/paciente. En cuanto al número de fármacos introducidos en el tratamiento, en 87 pacientes se introdujo solo uno, en 15 pacientes se introdujeron 2 y en 4 pacientes se introdujeron 3 fármacos simultáneamente.

Desde el punto de vista de las manifestaciones clínicas, hubo una mejoría significativa entre la visita inicial y la final que afectó al factor emocional, físico, afrontamiento activo y puntuación global en el conjunto total de pacientes.

Estrategias específicas de cambio de tratamiento y sus consecuencias

Las estrategias específicas de cambio en el tratamiento seguidas por los facultativos del estudio fueron añadir un anticonvulsivante solo (17,7% pacientes), añadir un antidepresivo solo (14,7% pacientes) o añadir ambos fármacos simultáneamente (6,5% pacientes).

No obstante, hay que destacar que la estrategia más frecuente de todas fue dejar el tratamiento como estaba sin modificación alguna en el 35,8% de los pacientes. Dentro de este grupo, el 26% de los pacientes no tomaba medicación para el sistema nervioso central, pero el 25% de ellos tomaba uno, el 36% tomaban 2 y el 11% tomaban 3 de los fármacos.

Las restantes estrategias fueron muy variadas y se utilizaron en el 25,3% de los pacientes. En muchos casos, la estrategia consistió en la supresión de un fármaco junto a la introducción de otro, por lo que resultó difícil valorar su efectividad de forma individual.

En la visita inicial, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre estos grupos de tratamiento en las variables basales estudiadas como: edad, sexo, tiempo de evolución de la enfermedad, tiempo transcurrido desde el diagnóstico o situación laboral. Tampoco se encontraron diferencias basales en la puntuación global del ICAF ni en ninguno de sus cuatro factores (Tabla 2).

Tabla 2. Diferencias en los factores y en la puntuación global del ICAF entre los grupos de pacientes en los que se introdujo un anticonvulsivante (ACO; n=41), un antidepresivo (ADE; n=34) o ambos fármacos simultáneamente (ACO+ADE; n=15). En la tabla se muestran los valores de la visita inicial, visita final y el tamaño del efecto entre ambas

Estrategias de prescripción de farmacos en fibromialgia

Cuando se consideraron las medidas terapéuticas tomadas posteriormente, se analizaron 2 situaciones:

la presencia o ausencia de cambios.

Cuando se comparó a los pacientes a los que se suspendió algún fármaco (n=26) con aquellos otros en los que se introdujo algún fármaco (n=102), la única diferencia significativa fue que el factor emocional puntuó más (tenían una peor situación emocional) en el grupo de pacientes a los que se introdujo algún fármaco (49,77±8,87 vs. 54,45±9,92, p=0,021), pero no hubo diferencias significativas en los otros factores o en la puntuación global.

En el grupo de pacientes en los que se utilizó la estrategia de no modificar el tratamiento, no se encontró un beneficio adicional para los pacientes. La puntuación global del ICAF y la de sus factores no se modificaron significativamente en este grupo de pacientes entre la visita inicial y final.

En el grupo de pacientes en los que la estrategia consistió en añadir solo un anticonvulsivante, se produjeron diferencias significativas en los factores emocional y físico, así como en la puntuación global con un tamaño del efecto moderado (Tabla 2).

En aquel otro grupo de pacientes en los que se añadió solo un antidepresivo, se produjeron también diferencias significativas en la puntuación global y en los factores emocional y físico, con un tamaño del efecto algo más elevado que en el grupo anterior (Tabla 2). Cabe destacar que el mayor efecto entre los factores se consiguió en el componente físico del ICAF.

Por último, en el grupo de pacientes en los que la estrategia consistió en la introducción de ambos fármacos, antidepresivo y anticonvulsivante, se produjo el mayor efecto de todos con unas cifras del tamaño del efecto próximas a 1 (Tabla 2).

Mientras que las estrategias de añadir un antidepresivo o un anticonvulsivante fueron realizadas por lo general de forma exclusiva, la estrategia de cambio con las benzodiacepinas no fue tan homogénea.

Se añadió y se suspendió de manera exclusiva casi al mismo número de pacientes, pero, además, los cambios de benzodiacepinas se acompañaron con más frecuencia de la introducción o supresión de los otros 2 fármacos. Sin tener en cuenta los cambios realizados en los otros 2 fármacos, en el cómputo general se suspendieron benzodiacepinas en 36 pacientes y se añadieron como fármaco nuevo solo en 3 pacientes.

El análisis de la estrategia de suspender benzodiacepinas produjo una mejoría en la puntuación global y en todos los factores con excepción de afrontamiento pasivo (no se muestran datos).

Discusión

En este trabajo se han analizado algunas de las estrategias más frecuentes de administración de fármacos seguidas por un grupo de facultativos con especial dedicación al tratamiento de pacientes con FM, en condiciones de práctica médica habitual.

Los resultados sugieren que determinados cambios en la estrategia de administración de fármacos se acompaña de modificaciones significativas en la situación clínica de los pacientes.

Como estrategia general, hubo un aumento significativo del número total de fármacos empleados para tratar a los pacientes siendo lo más frecuente introducir un solo fármaco.

Algunas de las estrategias de tratamiento fueron más utilizadas que otras por los facultativos de este estudio y, entre todas ellas, las estrategias de incorporar un antidepresivo, un anticonvulsivante de forma individual, o ambos fármacos a la vez fueron claramente más frecuentes. Otro tipo de estrategias como, por ejemplo, la de suspender benzodiacepinas, aunque existen indicios de que pueda ser también beneficiosa, no ha podido ser comprobada en este trabajo debido al escaso número de pacientes en esa situación y a que esta estrategia iba acompañada, con frecuencia, de cambio de algún otro fármaco.

No obstante, la estrategia de no realizar cambios en el tratamiento fue la más frecuente de todas afectando al 36% de los pacientes. Sin embargo, en este grupo de pacientes la evaluación clínica de la vista inicial y final no mostró diferencias significativas en la situación clínica de los pacientes.

Sigue habiendo un gran escepticismo en lo que concierne a la FM8 y una idea bastante extendida entre los facultativos es que el tratamiento farmacológico no aporta demasiados beneficios por lo que con frecuencia solo se les administran fármacos para tratar el síntoma del dolor, principalmente analgésicos y AINE.

Una explicación posible puede radicar en el hecho de que en la Unión Europea no existe ningún fármaco cuya indicación de tratamiento sea la FM, mientras que la FDA americana ha autorizado ya 3 fármacos, 2 antidepresivos inhibidores duales de serotonina y norepinefrina (duloxetina y milnacipram) y un fármaco anticonvulsivante (pregabalina) con esta indicación.

Por tanto, en la Unión Europea estos fármacos solo se pueden administrar cuando hay que tratar las manifestaciones clínicas para las que están aprobados y, sin embargo, en muchos pacientes con FM estas manifestaciones clínicas no son precisamente las más relevantes.

En este sentido, el hallazgo en nuestro trabajo de que la única diferencia entre pacientes a los que se introdujo y aquellos otros a los que se suspendió algún fármaco era el factor emocional, que mide ansiedad y depresión, corrobora que dichos fármacos se prescribieron para tratar estos síntomas y no otros como el dolor, cansancio o capacidad funcional que son medidos por el factor físico.

Un metanálisis reciente9 ha demostrado que diversos antidepresivos producen un efecto favorable particularmente sobre el dolor, sueño, estado de ánimo, fatiga y alteraciones del estado ánimo, pero con un tamaño del efecto bajo en lo que respecta a calidad de vida percibida. Algo similar ocurre con los anticonvulsivantes, donde también se ha comprobado que existe un grado de evidencia fuerte de que pregabalina y gabapentina producen una mejoría del dolor y del sueño, pero no así de la fatiga o de las alteraciones del estado de ánimo10.

En nuestro trabajo hemos comprobado que la administración de un antidepresivo o un anticonvulsivante de manera individual mejora la situación general del paciente con un tamaño de efecto moderado.

Sin embargo, cuando se añaden ambos a la vez el tamaño del efecto aumenta casi en un 50% con respecto a los antidepresivos y hasta en un 100% con respecto a los anticonvulsivantes. Este hallazgo está en consonancia con lo sugerido recientemente por algunos autores11.

No obstante, no se puede descartar que el mero cambio de tratamiento farmacológico, añadiendo 2 nuevos fármacos, pudiera tener un efecto positivo más allá del efecto específico de éstos. El cambio en sí y las expectativas del paciente ante él pueden tener un efecto terapéutico12.

Es de destacar que el mayor efecto de estos fármacos se produce precisamente en el factor físico del ICAF seguido del factor emocional. Los factores de afrontamiento activo y pasivo no se modifican de forma significativa, ya que son maneras en las que los pacientes afrontan su enfermedad y no se modifican a corto plazo por la introducción de un fármaco6.

El criterio para seguir una estrategia determinada no ha sido del todo uniforme entre los facultativos del estudio.

Así, la estrategia de no modificar el tratamiento fue seguida por los facultativos en el 36% de los pacientes a pesar de que su situación clínica inicial en cuanto a grado de afectación era similar a la del resto de los pacientes en los que sí se utilizaron otras estrategias. Sin embargo, dentro de este grupo de pacientes, el 74% de ellos estaban recibiendo uno o más fármacos por lo que el margen de maniobra para realizar cualquier tipo de cambio era amplio.

Por otra parte, hubo un número similar de pacientes a los que se suspendieron o añadieron exclusivamente benzodiacepinas, lo cual sugiere que algunas estrategias no son compartidas de forma unánime por todos los facultativos.

La principal limitación de este estudio es que no se han podido evaluar todas las estrategias posibles de administración de fármacos sino solo las más frecuentes seguidas por los facultativos, motivo por el cual no se puede concluir sobre cuál es la estrategia más eficaz. Originalmente el estudio no estaba diseñado para ello por lo que los resultados son solo orientativos sobre la práctica clínica habitual en la muestra de unidades clínicas que intervienen en el estudio.

Otra limitación es que algunas variables no se han analizado en este estudio

y sin embargo se pueden comportar como posibles variables de confusión. Variables como la comorbilidad asociada, o los tratamientos seguidos para esta, no fueron evaluados en nuestro estudio y podrían condicionar los resultados obtenidos en relación con la eficacia de las diferentes estrategias seguidas.

Aunque inicialmente se recomendó a los investigadores que no se modificaran las condiciones previas de la terapia psicológica o la realización de ejercicio físico, es posible que a lo largo de los 3 meses de seguimiento que duró el estudio se produjera algún tipo de modificación que pudiera haber influido en los resultados.

Queremos resaltar que la importancia de este estudio radica en que nos ha permitido conocer cuáles son las principales estrategias de prescripción de fármacos para pacientes con FM seguidas en nuestro medio y en condiciones de práctica médica habitual. Aunque con los datos de nuestro estudio no podemos asegurar cuál es la mejor estrategia posible, hemos encontrado algunos datos que sugieren que entre las estrategias más frecuentes algunas de ellas podrían ser superiores a otras. Estos hallazgos deberán ser comprobados en futuros estudios.

Financiación

Este estudio ha sido financiado por el Fondo de Investigación Sanitaria (FIS) PI 07/0202, del ministerio de Sanidad y Consumo.

Conflicto de intereses

El laboratorio farmacéutico Pfizer ha contribuido económicamente subvencionando el desarrollo del proyecto ICAF como un proyecto de investigación de la Fundación Española de Reumatología. Los 3 autores del estudio han sido investigadores principales del proyecto ICAF.

Anexo 1.

Grupo ICAF: Alegre C. (Hospital Vall de Hebrón, Barcelona), Belenguer R. (Hospital 9 de Octubre, Valencia), Belmonte M. (Hospital General de Castellón, Castellón), Beltrán J. (Hospital General de Castellón, Castellón), Blanch J. (Hospital IMAS, Barcelona), Collado A. (Hospital Clínic, Barcelona), Fernández Dapica P. (Hospital Universitario 12 de Octubre, Madrid), Francisco Hernández F.M. (Hospital Dr. Negrín, Gran Canaria), García Monforte A. (Hospital Universitario Gregorio Marañón, Madrid), González Hernández T. (IPR, Madrid), González Polo J. (Hospital Universitario La Paz, Madrid), Hidalgo C. (Centro Reumatológico, Salamanca), Mundo J. (Hospital Clínic, Barcelona), Muñoz Carreño P. (Hospital General, Guadalajara), Vallejo I. (Hospital Clínic, Barcelona), Vidal J. (Hospital General, Guadalajara).

Recibido 24 Enero 2012 Aceptado 1 Febrero 2012 Autor para correspondencia. javierrivera@ser.es

Bibliografía

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 10.Häuser W, Bernardy K, Üçeyler N, Sommer C. Treatment of fibromyalgia syndrome with gabapentin and pregabalin–a meta analysis of randomised controlled trials. Pain. 2009; 145:69-81. Medline
 11.Choy E, Marshall D, Gabriel ZL, Mitchell SA, Gylee E, Dakin HA. A systematic review and mixed treatment comparison of the efficacy of pharmacological treatments for fibromyalgia. Semin Arthritis Rheum. 2011; 41:335-45. Medline
 12.Colloca L, Tinazzi M, Recchia S, Le Pera D, Fiaschi A, Benedetti F. Learning potentiates neurophysiological and behavioral placebo analgesic responses. Pain. 2009; 139:306-14. Medline
 Reumatol Clin. 2012;08:184-8. - Vol. 08 Núm.04 DOI: 10.1016/j.reuma.2012.02.009
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… se quiere decir síndrome de discontinuación. Muchos enfermos refieren síndrome de abstinencia estos síntomas se darán siempre que se retire de forma brusca una medicación.

¿Por qué es necesario hablar de sindrome de abstinencia?

Sí consumes un fármaco para el tratamiento de tú enfermedad y has llegado a este punto:

-Muchos enfermos se cansan de que el fármaco no les haga nada y deciden dejarlo ellos mismos sin pautas médicas sufrirán irremediablemente un síndrome de discontinuación.

-Mientras muchos enfermos hablan de síndrome de abstinencia sin haber sufrido realmente este síndrome muchos otros enfermos son tachados por su circulo más cercano de drogadictos.

-El enfermo casi siempre relaciona un sindrome de abstinencia con un antidepresivo o anticonvulsivo cuando realmente si se sufre debería ser con un analgésico opiáceo que es lo que puede crear adicción.

-Cuando el enfermo habla de adicción a fármacos nunca lo relaciona con una benzodiacepina que SI causan adicción siempre se habla de síndrome de abstinencia con antidepresivos, la mayoría de veces.

¿Qué es un sindrome de abstinencia?

sindrome de abstinencia

Los síntomas producidos por las diferentes drogas durante el síndrome de abstinencia no son los mismos, aunque sí se puede decir que existen ciertos trastornos que en mayor o menor medida se dan en todo tipo de drogas: ansiedad, irritabilidad, alteraciones del sueño y sobre todo ‘craving’ o el deseo de consumir la droga (síntoma psicológico).

¿Pero que es lo que sucede cuando dejas de golpe una medicación?

Aproximadamente un 20% de las personas que dejan de tomar bruscamente un antidepresivo refieren que durante unos días han presentado síntomas del tipo cefalea, mareo, sofocaciones, inquietud, náuseas, sensación como de acorchamiento en alguna extremidad (hormigueos como cuando se nos queda dormida una pierna), diarrea, etc.

A este conjunto de síntomas le llamamos síndrome de discontinuación

¿Por qué se llama sindrome de discontinuación en vez de síndrome de abstinencia?

Hablamos de antidepresivos

Hay una gran diferencia entre los dos y son dos palabras en el sindrome de discontinuación NO hay necesidad e impulso en el síndrome de abstinencia sí al dejar de tomarlos.

«Cuando un paciente deja de tomar un antidepresivo ISRS o IRSN, bien por finalizar el tratamiento, bien por abandono del mismo o bien por olvido, al cabo de dos o tres días puede tener sensación de mareo e inestabilidad.

También puede sentir algo así como calambres o parestesias en la cabeza, sensación gripal, malestar digestivo e incluso ansiedad. Los síntomas aparecen cuando ha habido un tratamiento prolongado y la interrupción es abrupta o el descenso demasiado rápido.

Si vuelve a tomar el antidepresivo los síntomas desaparecen, por lo que suele interpretarse lo sucedido como un síndrome de abstinencia idéntico al que ocurre en la dependencia de sustancias. Sin embargo, el paciente no asocia lo que le está ocurriendo con la interrupción del tratamiento, ya que no existe ninguna necesidad ni impulso para tomar el fármaco.

De hecho, muchos pacientes se olvidan dosis o las dejan de tomar voluntariamente al encontrarse mejor y no perciben ninguna querencia ni ansiedad por buscar el antidepresivo, aunque tengan síntomas de retirada.

Sin embargo, cuando se tiene dependencia de sustancias como el tabaco o el alcohol, o de fármacos ansiolíticos como las benzodiacepinas , o de drogas ilegales como la heroína, no hace ninguna falta explicarle al adicto porqué se encuentra mal: él sabe perfectamente lo que le falta y lo buscará denodadamente. Javier Ruiz Psiquiatra ²

Uso y consumo seguro de opiáceos, benzodiacepinas, anticonvulsivos y antidepresivos

Dale tanta importancia a la medicación como a el dolor:
-No aumentes ni disminuyas las dosis por tú cuenta, ante empeoramientos o mejoras SIEMPRE consultalo con tu médico.
-El aumento o disminución de dosis (salto de tomas) por iniciativa propia puede crear empeoramiento del estado general.
-Tómalo SIEMPRE como te lo han pautado.
-Después de un mes del inicio del tratamiento valora los beneficios o perjuicios que te está causando el nuevo tratamiento.
-No las dejes de golpe.
-Conoce y diferencia los fármacos que tomas, te ayudarán a conocer los mecanismos de acción y la complejidad del tratamiento del dolor.
-Lee los prospectos, ante empeoramientos del dolor o cambio de humor advierte a tú médico.
-No deposites todas tus expectativas en los fármacos para eliminar el dolor.
-SIEMPRE informa a otros especialistas de que medicaciones llevas pautadas para otra dolencias.
-Si consumes productos naturales, tenlos en cuenta como creadores de efectos secundarios, no sólo son consecuencias de las medicaciones.
-No los consumas para siempre si tu estado de salud mejora, plantéate junto con tú médico la opción de reducirlo o eliminarlo, según tu estado.

Hablamos de opiáceos

La medicina diagnostica como síndrome de abstinencia cuando se dan los siguientes criterios (si quieres saber si sufres un sindrome de abstinencia

Criterios para el diagnóstico de abstinencia de opiáceos (según DSM-IV)
A.Alguna de las siguientes posibilidades:(1)
-interrupción (o disminución) de un consumo abundante y prolongado (varias semanas o más) de opiáceos
-administración de un antagonista opiáceo después de un período de consumo de opiáceos
B/ Tres (o más) de los siguientes signos y síntomas, que aparecen de pocos minutos a varios días después del Criterio A:
(1) humor disfórico
(2) náuseas o vómitos
(3) dolores musculares
(4) lagrimeo o rinorrea
(5) dilatación pupilar,
piloerección o sudoración
(6) diarrea
(7) bostezos
(8) fiebre
(9) insomnio
B. Los síntomas del Criterio B provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
C. Los síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Recuerda para sufrir un sindrome de abstinencia por opiáceos se debe dar un criterio del apartado A más tres síntomas del apartado B

Es más común sufrir más dolor después de una interrupción a un fármaco opiaceo por lo que el enfermo se encontrará peor y le llevará a la búsqueda de un nuevo análgesico por lo que muchos enfermos pasarán por un «sindrome de abstinencia» y no lo achacarán a la retirada brusca del fármaco. Cuando un enfermo refiere un «sindrome de abstinencia» siempre la mayoría de casos los refiere a un antidperesivo no lo relaciona con un analgésico opiaceo.

Después de diez años al frente de la divulgación y leer cientos de experiencias NUNCA he encontrado a ningún enfermo que haya tenido que pasar por un centro de desintoxicación por la necesidad imperativa de querer seguir tomando opiáceos y menos pedirle que aumente las dosis a sus médicos de forma deliberada.

Hablamos de Benzodiacepinas

El consumo indebido o el abuso de benzodiacepinas ocurren cuando una persona toma este medicamento en dosis diferentes a las prescritas por el facultativo, soliendo ser muy normal la automedicación, ya fuere subiéndose o quitándose la dosis.

Los enfermos adictos a las benzodiacepinas no deben nunca dejar de tomarlos por su cuenta. Los síntomas del síndrome de abstinencia de estas drogas pueden ser muy problemáticos y, en algunos casos, pueden hasta llegar a poner en peligro la vida del enfermo adicto. Resulta imperativo un tratamiento de desintoxicación y de rehabilitación apropiado, estando éste bajo supervisión médica y terapéutica.¹¹

A menudo, el abuso de barbitúricos y benzodiacepinas se produce conjuntamente con el abuso de otras drogas como el alcohol o la cocaína. En estos casos de abuso de varias drogas a la vez, el enfoque del tratamiento debe dirigirse a las diversas adicciones.

¿Contempla la medicina la adicción?

¿Te has sentido víctima de que la medicina te ha creado una adicción? si es así habrás pasado por otra enfermedad requeriendo un tratamiento médico y que está contemplado y regulado medicamente clasificandose dentro del Codigo Internacional de enfermedades como F10-19 Trastornos mentales y del comportamiento debidos al consumo de sustancias psicotropas.³

Veamos que contempla este código:

Trastornos cuya gravedad va desde la intoxicación no complicada y el consumo perjudicial hasta cuadros psicóticos y de demencia manifiestos. Todos ellos son secundarios al consumo de una o más sustancias psicotropas (aun cuando hayan sido prescritas por un médico).³

¿Cómo se diagnóstica médicamente una adicción?

Muchos de los que consumen sustancias psicotropas no se limitan a una sola. No obstante, la clasificación diagnóstica del trastorno debe hacerse, cuando sea posible, de acuerdo con las sustancias (o de la clase de sustancias) consumidas más importantes.

Por ello, en caso de duda, hay que tener en cuenta la sustancia o el tipo de sustancia que causa el trastorno presente en el momento y aquella que se consume con más frecuencia, en especial cuando se trata de un consumo continuo o cotidiano.

Únicamente en los casos en los que el consumo es errático e indiscriminado o en los que se recurre a una mezcla inseparable de diferentes sustancias, debería codificarse en F19, trastornos mentales y del comportamiento debidos al consumo de múltiples sustancias psicotropas o de otras sustancias psicotropas. Si se hubiera identificado el consumo de varias sustancias concretas, todas ellas deben ser codificadas.³

Fibromialgia Noticias no tiene intereses creados en ninguna farmacéutica, desde este espacio se divulga para dar a conocer la enfermedad y apoyar al paciente intentando que obtenga las máximas herramientas disponibles para manejar libremente su enfermedad.

¹http://www.forumclinic.org/depresi%C3%B3n/noticias/antidepresivos-y-s%C3%ADndrome-de-discontinuaci%C3%B3n

²http://www.medynet.com/usuarios/jraguilar/Manual%20de%20urgencias%20y%20Emergencias/mono.pdf

³http://www.psicomed.net/cie_10/cie10_F10-F19.html

¹¹http://www.helpadicciones.com/consecuencias-abuso-benzodiacepinas
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¿Es posible que en fibromialgia guarde relación el insomnio y  fármacos? Descubre que fármacos pueden alterar tu sueño.

Son muchos los factores que pueden desencadenar los trastornos del sueño en fibromialgia y si en tu caso es positiva la relación en la enfermedad podrás conseguir un sueño reparador que te ayude a maneja el control del dolor mejor.

A continuación un breve resumen del documento que ha elaborado El Instituto de Practicas Médicas Seguras publicado en Enero de 2017.

Insomnio y fármacos

Tener problemas para conciliar el sueño, permanecer dormido, o despertar demasiado pronto es un problema que afecta cerca a la mitad de la población adulta.
Sin embargo dependiendo de la gravedad, frecuencia y consecuencias para la salud, el predominio puede ser menor con tasas de insomnio persistente del 10 al 42%.

Insomnio y fármacos

Insomnio y fármacos

El imsomnio es también uno de los problemas más sufrido de los efectos adversos de los fármacos. En los últimos doce meses se conocieron siendo reportados 16,301 casos a nivel nacional.
Con un problema tan extendido, esperábamos un gran número de fármacos y fueron pocos casos reportados, el vínculo con el fármaco puede ser incierto.

En este informe se describen los fármacos «sospechosos» más probables.
Los criterios claves son que un fármaco debe tener al menos el doble de reportes de insomnio como sería de esperar si son producidos por casualidad. Los resultados mostraron creibles las señales que indican un vinculo creible en el insomnio producido por 87 drogas diferentes.

En muchos casos nuestras sospechas fueron confirmadas por mecanismos de accion plausibles o teniendo en cuenta consecuencias anteriores.
Nuestros hallazgos fueron:

Antibióticos fluoroquinolónicos

Vimos señales para los tres medicamentos más recetados en este Clase, ciprofloxacina (CIPRO), levofloxacina (LEVAQUIN), una D moxifloxacina (AVELOX). Ningun otro antibiótico estaba implicado, y el resultado es consistente con el conocimiento de la actividad neurologica de las fluoroquinolonas.

Antidepresivos

La mayoría de los antidepresivos, 13 en total, se asociaron con altos valores más de lo esperados.Mientras que la depresión en si puede producir insomnio, estefecto es consistente con datos de ensayos clínicos,mecanismo de acción y advertencias existentes.

Con efectos estimulantes

No fue sorpredente encontrar muchas drogas con efectos estimulantes implicados en el imsomnio.La lista incluía muchos medicamentos para la alergia y el frío que contiene pseudoefedrina , drogas para la obesidad con fentermina como ingrediente, y  las cuatro medicaciones ampliamente usadas para la atención del Déficit de hiperactividad (ADHD), incluso la hormona tiroidea sintética, la droga número uno más prescrita en el último trimestre.

Antivirales

Hemos identificado 11 medicamentos antivirales diferentes dirigidos a un amplio espectro de desordees virales, incluyendo la influenza, la hepatitis B y C, y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
El enlace entre los antivirales y el insomnio no ha sido estudiado extensamente, y consideramos que el vínculo puede ser cualquier factor inesperado.

Si bien se observaron señales claras para los 87 fármacos identificados en este informe, el grado de preocupación por la seguridad variaba entre los fármacos, su uso y las poblaciones de pacientes.

La preocupación es mayor con el uso a largo plazo de medicamentor para el Tdha y antidepresivos comparados con el tratamiento de unos pocos días con oseltamivir (TAMIFLU).
En otros casos, comoo el tratamiento de la hepatitis C durante 12 semanas, el insomnio podría considerarse como un mal menor y deber ser tomado para lograr la supresión o posible erradicación del virus.

Finalmente, las personas que estén sufriendo inmsomnio pueden considerar si alguno de estos medicamentos de esta lista podrían estar causando el problema o contribuyendo a el.

PERSPECTIVES FROM NEW ADVERSE EVENT REPORTS

Editado y traducido por Fibromialgianoticias.com©

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Bajas dosis de  naltrexona puede proporcionar alivio para los pacientes con fibromialgia

Los médicos buscan nuevas alternativas para tratar la fibromialgia, la dosis baja de naltrexona podría proporcionar respuestas. Según datos clínicos recientes, hasta el 50% de los pacientes que recibieron naltrexona en dosis bajas han demostrado una mejoría significativa en los síntomas generales.

«Hemos estudiado dosis bajas de naltrexona durante varios años, como una nueva medicina barata y segura para usar para la fibromialgia», dijo Sean Mackey, MD, PhD, jefe de medicina del dolor en el Centro Médico de la Universidad de Stanford, en California. Y estamos recibiendo hallazgos significativos en la clínica «.

Como la Dra. Mackey informó en la reunión anual de 2016 de la Academia Americana de Medicina del Dolor, la fibromialgia es una dolencia corporal generalizada que afecta a entre 8% y 10% de la población, y ha sido históricamente mal entendida como un trastorno de los tejidos blandos de amas de casa histriónicas y una enfermedad psicosomática.

Fibromialgia y el cerebro

Datos recientes, sin embargo, sugieren que las alteraciones del sistema nervioso central pueden contribuir a los síntomas de la enfermedad, con la sensibilización central emergente como una teoría líder de las deficiencias fisiopatológicas en la facilitación y la inhibición.

«Las regiones y redes disfuncionales del cerebro pueden conducirnos a objetivos que podemos seguir con agentes farmacéuticos, enfoques mentales / corporales o enfoques de estimulación», explicó el Dr. Mackey.

Una estrategia es una clase de medicamentos que trabajan para inhibir la respuesta proinflamatoria de la microglia, que se cree que es hiperactiva en enfermedades como la fibromialgia. La naltrexona originalmente aprobada para el tratamiento de la adicción a los opioides, en dosis más bajas puede reducir la liberación de citoquinas proinhibitorias bloqueando el receptor tipo peaje 4.

Fibromialgia y bajas dosis de Natrelxona

Fibromialgia y bajas dosis de Natrelxona

Estudios con bajas dosis de Naltrexona

Al intentar replicar el éxito de un estudio piloto inicial a una escala más amplia, el Dr. Mackey y sus colegas reclutaron a 29 mujeres con fibromialgia para un estudio cruzado, doble ciego, aleatorizado y controlado.

Los pacientes comenzaron con una dosis inicial de referencia, usando muestras diarias, y luego pasaron a placebo o dosis bajas de naltrexona (4,5 mg) una vez al día. El dolor, el sueño, la comida y la función se controlaron dia a día con los cuestionarios de los pacientes.

Aunque los Diseño de cruce¹ proporcionan un aumento en el poder estadístico (hasta 2,5 veces), el Dr. Mackey informó de hallazgos en el periodo de aclarado. «Incluso después de suspender el tratamiento», dijo, «los resultados no sólo desaparecen durante semanas o meses, además terminamos con una reducción del 28% en el dolor».

Además, el 50% de los pacientes informaron «mucha mejoría» o «mucha mejor» en sus síntomas generales. –

Es interesante -dijo el doctor Mackey- que en realidad no fue el dolor el que mejoró primero; Era el sueño, seguido por el estado de ánimo, y luego por el dolor.

Los investigadores también observaron una relación entre los niveles más altos de velocidad de sedimentación de eritrocitos, una medida muy inespecífica de la inflamación, y una mayor mejoria en dosis baja de naltrexona, lo que puede sugerir un patrón en la búsqueda de biomarcadores adicionales.

Necesidad de estudios adicionales

A pesar de la falta de datos de seguridad a largo plazo disponibles, los investigadores están alentados por la historia de uso de naltrexona para la adicción a los opioides. Sin embargo, todavía se necesitan estudios adicionales para determinar la dosificación óptima. Mientras tanto, dijo el Dr. Mackey, los prescriptores deben incluir la dosis baja de naltrexona como una consideración para el tratamiento de la fibromialgia.

«Creo que es una gran opción», dijo. «Es muy barato porque ha estado fuera de patente durante muchos años. … he tendido a utilizarlo como un agente de primera línea para la fibromialgia porque ha sido tan increíblemente seguro y fácil de usar.

Fibromialgia y bajas dosis de Natrelxona

«En mi experiencia, encuentro que la gente obtiene resultados espectaculares o nada en absoluto», añadió. «Póngalos en él por dos meses. Si funciona, genial. Si no lo hace, simplemente quítelas.

El Dr. Mackey y sus colegas han comenzado a probar dosis bajas de naltrexona en otras enfermedades, también, incluyendo el síndrome de dolor regional complejo.

Anne Louise Oaklander, MD, PhD, profesora asociada en los Departamentos de Neurología y Patología de la Escuela de Medicina de Harvard y asociada en neurología y asistente en neuropatología en el Massachusetts General Hospital, ambos de Boston, subrayó las asociaciones entre la fibromialgia y la polineuropatía de fibras pequeñas .

«Nuestra investigación ha demostrado que estas enfermedades de los nervios periféricos tienen profundos efectos sobre el sistema nervioso central que no estamos acostumbrados a pensar», dijo el Dr. Oaklander. «Sería interesante estudiar el efecto de bajas dosis de naltrexona en el sistema nervioso periférico».

Diseño de cruce¹

  • Ventajas:
    • todos los sujetos sirven de sus propios controles y la varianza del error se reduce, lo que permite reducir el tamaño de la muestra necesaria;
    • todos los sujetos reciben tratamiento (al menos durante algún tiempo);
    • es posible aplicar test que impliquen que se ha realizado aleatorización;
    • es posible mantener el cegamiento.
  • Desventajas:
    • todos los sujetos reciben placebo o tratamiento alternativo en algún momento;
    • periodo de “aclarado” largo o desconocido;
    • no se puede emplear en tratamientos con efectos permanentes.

Escrito por Chase Doyle para Pain Medicine News traducido por fibromialgianoticias.com©

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Investigación de un nuevo fármaco: Ambroxol para fibromialgia

Ambroxol para Fibromialgia. Estudio abierto de un grupo, observación clínica Pretest-Posttest

Antecedentes :

La linea de investigación  propone que la fibromialgia es un síndrome  dolor neuropático simpático. Además, se ha sugerido que los ganglios de la raíz dorsal y los canales periféricos de sodio de las neuronas sensoriales pueden desempeñar un papel importante en la transmisión del dolor por fibromialgia (BMC Musculoskelet Disord, 2012; 13: 23).

Ambroxol (Trans-4-(2-amino-3,5-dibromobencilamino)-ciclohexanol) es un agente secretolítico utilizado en el tratamiento de diversos trastornos de las vías aéreas desde finales de los años setenta. Más recientemente se determinó que este compuesto también tiene potentes propiedades de dolor anti-neuropático.

Estudios in vitro han demostrado que el ambroxol es más fuerte que la lidocaína en el bloqueo de los canales de sodio de las neuronas sensoriales (Neurosci Lett, 2006; 395: 179). Además; Este medicamento es eficaz en el modelo animal de dolor neuropático (Pharmacol Biochem Behav., 2010; 97: 249). Ambroxol tiene un buen perfil de seguridad. En muchos países este compuesto se distribuye  como medicamento de venta libre. Nuestro objetivo fue evaluar el efecto añadido de ambroxol en el tratamiento de la fibromialgia.

Métodos:

Esta observación clínica con el estudio de piloto abierto de pequeño grupo pretest-post-test reclutó 26 pacientes con fibromialgia,  cumplían los Nuevos criterios de diagnóstico de la  ACR  en  2010 . Los comités de ética e investigación institucionales aprobaron el protocolo. Se añadió Ambroxol a la terapia farmacológica estable.

Ambroxol para Fibromialgia

Ambroxol para Fibromialgia

Ambroxol se prescribió en la dosis clínica habitual de 30 mg de PO 3 veces al día x 1 mes. Al comienzo y al final del estudio, todos los participantes completaron los siguientes cuestionarios: el Cuestionario Revisado de Impacto de Fibromialgia  (FIQ-R), la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (HADS), los criterios diagnósticos ACR de 2010 incluyendo los siguientes dominios: Índice de Dolor (WPI), Escala de Severidad de Síntomas (SSS) y Escala de Socorro Polisintomático (PDS).

Resultados:

La edad media de los pacientes fue de 45 ± 10 años. Todas ellas mujeres. Al final del estudio; FIQ-R disminuyó de un valor basal de 62 ± 15,6 a 51,1 ± 18,9 (p = 0,023). VAS para el dolor disminuyó de 76,4 ± 14,4 a 56,2 ± 30,4 (p = 0,010). El IPM disminuyó de 14,6 ± 3,0 a 10,4 ± 5,2 (p = 0,001), SSS de 9 ± 4 a 7 ± 2 (p = 0,014), PDS de 24 ± 5 a 17 ± 7 (p <0,001). HADS para la ansiedad y la depresión resultados no sufrieron cambios significativos. Los efectos secundarios fueron menores y no se necesitó la retirada del fármaco.

Conclusión:

En este estudio piloto, el uso de ambroxol se asoció a la disminución del dolor de fibromialgia y la mejoria de los síntomas de fibromialgia. La naturaleza abierta de nuestro estudio no permite extraer el efecto placebo de los resultados positivos. El fármaco fue bien tolerado. Las propiedades farmacológicas reconocidas recientemente de el ambroxol podrían interferir teóricamente con las vías del dolor de la fibromialgia. Los estudios controlados están garantizados para la detección de dosis .

Laura-Aline Martinez-Martinez1, Luis-Fernando Perez2, Gumaro Acosta2, Lizbeth Becerril3, Pedro Rodriguez-Henriquez4, Omar-Eloy Muñoz-Monroy5, Luis H. Silveira6, Angelica Vargas Guerrero7 and Manuel Martínez-Lavín7, 1Rheumatology, Instituto Nacional de Cardiologia Ignacio Chavez, Mexico City, TX, Mexico, 2National Institute of Cardiology, Mexico, Mexico, 3Hospital Juarez, Mexico, Mexico, 4Rheumatology, Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, Mexico City, Mexico, 5Hospital Militar, Mexico City, Mexico, 6Rheumatology, Instituto Nacional de Cardiologia Ignacio Chavez, Mexico City DF, Mexico, 7Rheumatology, Instituto Nacional de Cardiologia Ignacio Chavez, Mexico City, Mexico

Este estudio se presentará el próximo 13 de Noviembre de la reunión Anual de la Academia Americana de Reumatología.

Traducido por Fibromialgianoticias.com©

Martinez-Martinez LA, Perez LF, Acosta G, Becerril L, Rodriguez-Henriquez P, Muñoz-Monroy OE, Silveira LH, Vargas Guerrero A, Martínez-Lavín M. Ambroxol for Fibromyalgia. One-Group Pretest-Posttest Open Label Clinical Observation [abstract]. Arthritis Rheumatol. 2016; 68 (suppl 10). http://acrabstracts.org/abstract/ambroxol-for-fibromyalgia-one-group-pretest-posttest-open-label-clinical-observation/

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Hoy en un rotativo de gran tirada del Pais se recoge un articulo basado en la evidencia cientifica sobre el paracetamol el analgésico inofensivo que creemos todos. En base a ello se demuestra como un analgésico que  lleva 50 años entre nosotros y es usado con cifras que se miden en toneladas, no es tan seguro ni eficaz como cree el consumidor. Las creencias generalizadas, una vez más con estudios cientificos y el criterio de los investigadores hace caer un mito el del paracetamol como un fármaco poco tóxico.

 

El articulo está escrito por Andrew Moore, investigador honorario de la Universidad de Oxford. Andrew Moore es escritor y editor del grupo Cochrane de Dolor, Apoyo y Cuidados Paliativos.  Hasta hace poco era presidente del grupo de interés especial para pruebas y revisiones sistemáticas de la Asociación Internacional de Estudio del Dolor.

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Desconocimiento del consumidor

Mucha gente no sabe lo que contiene su analgésico. Un estudio realizado en un servicio de urgencias de Londres puso de manifiesto que la mitad de los pacientes creía que el ibuprofeno contenía paracetamol. En Estados Unidos, la mitad de un grupo similar no sabía que la popular marca de paracetamol Tylenol (nombre comercial en Estados Unidos del paracetamol) contenía, de hecho, paracetamol.

El consumidor no sabe cual es la dosis máxima diaria. En Reino Unido, alrededor de una de cada cuatro personas supera la dosis máxima diaria (es 4.000 mg, u ocho pastillas de 500 g, por cierto). En Estados Unidos, la mitad de los entrevistados no conocía la dosis máxima diaria y uno de cada 20 pensaba que era de nada menos que 10.000 mg.

¿Sabias que?

Dosis máxima

La dosis actual máxima recomendada para adultos de  acetaminofén  es de 4,000 miligramos por día

Además de en comprimidos

El paracetamol se encuentra no solo en las pastillas de paracetamol, sino también en toda clase de medicamentos para el resfriado y la gripe, y en pastillas para el dolor de cabeza. Además de usarse en muchos medicamentos prescritos comúnmente en combinación con analgésicos tales como codeína, oxicodona, e hidrocodona.

Estudios cientificos de Paracetamol el analgésico

Las pruebas indican que probablemente no sirva de nada para el dolor crónico. Ensayos clínicos grandes, buenos e independientes y revisiones de la Biblioteca Cochrane ponen de manifiesto que el paracetamol no es mejor que el placebo para el dolor crónico de espalda o la artritis. Y eso es a la dosis diaria máxima en estudios de tres meses de duración, de modo que las pruebas son bastante exhaustivas.

paracetamol el analgésico

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Los dolores agudos se presentan de manera repentina y desaparecen un tiempo después (el dolor de cabeza o el dolor posoperatorio, por ejemplo). En estos casos, las revisiones de la Biblioteca Cochrane muestran que el paracetamol puede aliviar el dolor, pero solo a un pequeño número de personas. Si se trata de dolor posoperatorio, quizás sirva a una de cada cuatro personas; si es dolor de cabeza, puede que a una de cada 10. Estas prueban proceden de revisiones sistemáticas, a menudo de un gran número de ensayos clínicos fiables.

Se trata de resultados sólidos y fidedignos. Si el paracetamol les funciona, estupendo. Pero no sucede así con la mayoría.

Se usan cantidades ingentes de paracetamol para tratar el dolor, medidas no en número de pastillas, sino en miles de toneladas

Toxicidad del Paracetamol

La toxicidad se reduce a analizar cosas muy malas que le pasan a un número muy reducido de personas que toman un medicamento. Salvo que la proporción de cosas muy malas sea ridículamente pequeña, las autoridades no permiten que compremos el medicamento sin receta. Si queremos estudiar esos episodios infrecuentes, tenemos que observar a un gran número de personas. Debido en parte a que el paracetamol es un medicamento tan antiguo, muchos de esos estudios no se han hecho hasta hace poco.

El paracetamol puede aliviar el dolor, pero solo a un pequeño número de personas

Los que se han llevado a cabo nos dicen que el consumo de paracetamol se relaciona con índices elevados de muerte, infarto de miocardio, hemorragia estomacal e insuficiencia renal. Se sabe que el paracetamol causa insuficiencia hepática a dosis excesivas, pero también causa insuficiencia hepática entre personas que toman dosis normales para aliviar el dolor. El riesgo es solo de uno entre un millón, aproximadamente, pero es un riesgo. Todos estos riesgos se suman unos a otros.

Conclusión de Andrew Moore

El dilema es qué hacer con esta información sobre un medicamento con efectos limitados, pero peligroso en dosis excesivas. Es un rompecabezas para los organismos reguladores y las autoridades del medicamento, por no mencionar organizaciones como NICE, que intentan ayudar a los médicos a tomar decisiones terapéuticas sensatas. Y tampoco existe una alternativa sencilla.

Los métodos no farmacológicos para tratar el dolor carecen en su mayoría de pruebas bien fundadas.

Puede que otros medicamentos funcionen mejor, pero también tienen efectos secundarios.

No hay que precipitarse al emitir un juicio, ni descartar el paracetamol por completo. Pero replanteárselo es, sin duda, oportuno.

Referencias
Paracetamol for low back pain
Efficacy and safety of paracetamol for spinal pain and osteoarthritis: systematic review and meta-analysis of randomised placebo controlled trials
Effectiveness of non-steroidal anti-inflammatory drugs for the treatment of pain in knee and hip osteoarthritis: a network meta-analysis

Articulo original publicado en The Conversation

Imágen de consejos sobre analgésicos de Holadoctor.com

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Tras muchos años de divulgación hablar de opioides entre pacientes genera un rechazo absoluto al tratamiento con ellos, unido a que se prescriben menos de los que se necesitan para tratar el dolor crónico, hace que mchos pacientes no encuentren o renieguen de alternativas, que sin pretender eliminar por completo el dolor les ayudaría a tener mejor calidad de vida.

Entre el colectivo de enfermos en redes sociales corre como la pólvora las muertes de famosos por usos indebidos de estos tratamientos, generando alarmismo y más rechazo.Esto impide, a mejorar la calidad de vida de los enfermos con dolor crónico. En España se está muy lejos de esta situación tal y como recoje el articulo de Diario Médico y que se reproduce a continuación.

Redacción Fibromialgia Noticias

Los opioides seguros en España

»De entre todos los remedios que Dios ha puesto a nuestro alcance, nada más eficaz y potente que el opio», decía Thomas Sydenham, el Hipócrates inglés que rediseñó el láudano. Y es que los derivados del opio, y más actualmente los opioides o sustancias análogas, usados desde tiempos remotos, son los medicamentos de elección para el control del dolor agudo, oncológico y crónico benigno. Sin embargo, su manejo sigue presentando luces y sombras derivadas no sólo de sus efectos secundarios adversos, sino más bien, del potencial riesgo de adicción, fenómeno del que ya se ha dado la voz de alarma en Estados Unidos y que ha obligado a su presidente, Barack Obama, a impulsar ciertas medidas de control.

En este país, se producen 44 muertes diarias por consumo de opioides legales, según los datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, más que las que se registran por drogas consideradas ilegales.

opioides seguros en España

Administración de analgesicos según la escala establecida por la OMS

Contextos opuestos

La pregunta es si en España, donde el consumo de opioides ha aumentado en la última década, se puede correr la misma suerte a largo plazo. «El contexto español es completamente diferente al estadounidense, ligado a un uso indebido e inadecuado.

Más que aumentar, en España se ha regulado y adaptado el consumo y la prescripción de analgésicos opioides a las necesidades reales», indica Concha Pérez, portavoz de la Sociedad Española del Dolor (SED) y jefa de la Unidad del Dolor en el Hospital de La Princesa, de Madrid, quien, no obstante, alaba «la honradez y valentía de la Administración estadounidense al reconocer el problema porque permiten que todos aprendamos de los errores y que se avance en el desarrollo de nuevos opioides más seguros».

Dos son los grandes elementos diferenciadores de la realidad estadounidense y española. En primer término, el modelo sanitario que en Estados Unidos es privado casi en su totalidad, a excepción de un pequeño porcentaje de hospitales de beneficencia, lo que se traduce en «una liberalización e inhibición a la hora de prescribir opioides, sin desdeñar el perfil un tanto compulsivo de la sociedad americana», apunta Ignacio Velázquez, coordinador del Grupo de Trabajo de Opioides de la SED y vicepresidente de la Sociedad Andaluza del Dolor.

la receta electrónica, son capaces de alertar de consumos abusivos y permiten la detección de errores en las pautas

Comparte esta idea Víctor Mayoral, miembro de la SED y especialista de la Unidad de Dolor del Hospital de Bellvitge, en Barcelona, así como en el Instituto Catalán de Oncología (ICO). A su juicio, la gran diferencia entre el problema que está afrontando Estados Unidos y España radica en el uso no medicinal del fármaco en Estados Unidos y la trazabilidad que hoy en día tenemos de los opioides en España.

«Es cierto que se podría mejorar aún más el sistema en nuestro país, por ejemplo, con una historia clínica compartida por todo el Estado. Pero iniciativas que ya son una realidad en el ámbito autonómico, como la receta electrónica, son capaces de alertar de consumos abusivos y permiten la detección de errores en las pautas. Los profesionales, además, son conscientes de los efectos secundarios de los opioides y pueden ver conductas aberrantes».

Garantías de control

En España, afortunadamente, se ha tenido un control muy exhaustivo de la prescripción de opioides, en primer lugar con la ya desaparecida receta de estupefacientes y posteriormente con mejoras sucesivas e igual control, de forma que el 98 por ciento de las prescripciones de opioides se realizan en el sistema público de salud, lo que supone una «garantía de control, de eficacia y de asegurarnos que un paciente recibe opiodes cuando verdaderamente le hace falta».

Así, los especialistas consideran que en España estamos a salvo de una «epidemia de opioides» para combatir el dolor, «al menos, a salvo del modelo indiscriminado estadounidense, aunque no es menos cierto que debemos elegir muy exhaustivamente al paciente al que le vamos a prescribir y administrar los opiodes», subraya Velázquez.

Pérez considera, en este sentido, que el profesional que maneja el dolor no solo debería conocer cuáles son los fármacos que mejorarían su proceso, funcionalidad y calidad de vida. Tampoco ha de perder de vista el perfil de cada paciente en cuanto a posibilidades o no de adicción o de dependencia física y/o psíquica a opioides, patrón en el que actualmente trabaja el Grupo de Opioides de la SED, centrado sobre todo en unidades del dolor.

Opioides potentes de larga duración no se relaciona con adicción

A su juicio, «la experiencia nos está demostrando que la administración de opioides potentes de larga duración no se relaciona con adicción. Ésta aparece más asociada a fentanilos de absorción rápida (mucosa, nasal o sublingual) que ofrecen un rápido y gran beneficio a los pacientes». Sin embargo, «la monitorización detecta si la adicción se está produciendo, por lo que es fácil revertir la situación», aclara Velázquez.

Otro aspecto que jugaría a favor en el control del uso abusivo de opiáceos en España es que la población sigue teniendo una opinión negativa de ellos, indica Inmaculada Failde, profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública y directora del Observatorio del Dolor de la Universidad de Cádiz.

Los datos de un informe elaborado por esta institución sobre una muestra de 1.300 personas alertan de que un 47,6 por ciento de la población teme a los efectos secundarios de los opioides, aunque el 85,3 por ciento aceptaría un tratamiento con ellos en el caso de que ese médico se los recetara, siendo la confianza hacia éste la principal razón para tomarlo, así como la ausencia de otras alternativas.

Formación, una clave

Para Emilio Blanco, coordinador fundacional del Grupo de Dolor de Semergen y miembro de la SED, solo una amplia formación, tanto en atención primaria como especializada, asegura un manejo adecuado del dolor con opioides. La clave es realizar una «valoración correcta del dolor y extender las recomendaciones sobre su uso a primaria y al resto de especialidades».

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