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hormigueo en la cara

El hormigueo en la cara se puede sentir como una sensación punzante o molesta debajo de la piel. Puede afectar a una parte del rostro o afectar a toda la cara. Algunas personas describen la sensación como incómoda o molesta, mientras que otras sienten dolor.

La sensación de hormigueo es un signo de parestesia, también pueden incluir síntomas como entumecimiento, picazón o ardor. Es posible que experimente el hormigueo con los anteriores problemas descritos. Pero lo más común, el hormigueo facial puede ser el único síntoma.

¿Qué causa el hormigueo en la cara?

Hay varias causas posibles del hormigueo en la cara, entre ellos:

Lesión nerviosa

Los nervios recorren todo el cuerpo y algunos están ubicados en la cara. Cada vez que se daña un nervio, puede producirse dolor, entumecimiento u hormigueo.

La neuropatía causa lesiones en los nervios del cuerpo y, a veces, afecta los nervios faciales. Las causas comunes de neuropatía son:

  • diabetes
  • enfermedades autoinmunes, como lupus, artritis reumatoide, síndrome de Sjögren entre otras
  • infecciones, como herpes zóster, hepatitis C, virus de Epstein-Barr, enfermedad de Lyme, VIH, lepra entre otras
  • un trauma, como un accidente, una caída o una lesión
  • deficiencias de vitaminas, como falta de vitamina B, vitamina E y niacina
  • medicamentos, como quimioterapia
  • trastornos de la médula ósea, incluido el linfoma
  • exposición a venenos, como metales pesados ​​o productos químicos
  • tumores
  • condiciones hereditarias, incluida la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth
  • alcoholismo
  • otras enfermedades, como enfermedad hepática, parálisis de Bell, enfermedad renal e hipotiroidismo

El daño neuropático se puede tratar con medicamentos, cirugía, fisioterapia y otros métodos, según cual sea su causa.

La neuralgia del trigémino causa una función anormal del nervio trigémino en la cara. Puede provocar un hormigueo y, a menudo, un dolor muy intenso.

Por lo general, las personas con neuralgia del trigémino informan de episodios de dolor intenso y punzante que describen como una descarga eléctrica. Ciertos medicamentos y procedimientos quirúrgicos pueden ayudar a aliviar el dolor.

Migraña

Las migrañas pueden causar hormigueo y/o entumecimiento en la cara y el cuerpo. Estas sensaciones pueden ocurrir antes, durante o después de un episodio de migraña. A menudo aparecen en el mismo lado del cuerpo al que afecta el dolor de cabeza. Algunos tipos de migraña también pueden causar debilidad temporal en un lado del cuerpo, lo que puede afectar la cara.

Existen diferentes medicamentos disponibles que ayudan o previenen los síntomas de la migraña. El médico también podría indicar un registro de síntomas en un diario, con el objetivo de identificar los desencadenantes específicos de la migraña.

Esclerosis múltiple

El hormigueo o entumecimiento en la cara y el cuerpo es uno de los síntomas más comunes de la esclerosis múltiple (EM). De hecho, suele ser el primer signo de la enfermedad.

La esclerosis múltiple ocurre cuando el sistema inmunológico de una persona ataca por error las cubiertas protectoras de las células nerviosas.

Las personas con esclerosis múltiple que tienen un hormigueo o entumecimiento facial extremos deben tener cuidado al masticar porque pueden morderse accidentalmente el interior de la boca.

Otros síntomas de la EM incluyen:

  • dificultad para caminar
  • pérdida de coordinación
  • fatiga
  • debilidad o entumecimiento
  • problemas de la vista
  • mareo
  • habla arrastrada
  • temblor
  • problemas con la función de la vejiga o del intestino

No existe cura para la esclerosis múltiple, ciertos medicamentos pueden retrasar la progresión de la enfermedad y aliviar los síntomas.

Ansiedad

Algunas personas reportan de una sensación de hormigueo, ardor o entumecimiento en la cara y otras partes del cuerpo antes, durante o después de un ataque de ansiedad.

Otros síntomas físicos son reacciones comunes, como sudoración, temblores, respiración rápida y aumento de la frecuencia cardíaca.

Ciertas formas de terapia junto con medicamentos, incluidos los antidepresivos, pueden ayudar a tratar la ansiedad.

Reacción alérgica

A veces, el hormigueo en la cara es una señal de tener una alergia. El hormigueo o picazón alrededor de la boca es una respuesta común a las alergias alimentarias.

Otros signos de una reacción alérgica incluyen:

  • dificultad al tragar
  • urticaria o picazón en la piel
  • hinchazón de la cara, labios, lengua o garganta
  • dificultad para respirar
  • mareos o desmayos
  • diarrea, náuseas o vómitos

Las alergias leves se pueden aliviar con antihistamínicos de venta libre. Una reacción alérgica grave generalmente se trata con un EpiPen, un dispositivo inyectable que contiene el medicamento epinefrina.

Accidente cerebrovascular o ataque isquémico transitorio

Hay personas que experimentan hormigueo en un lado de la cara durante o después de un accidente cerebrovascular o ataque isquémico transitorio, que también se conoce como «mini accidente cerebrovascular».

Debe buscar atención médica de emergencia inmediata si su hormigueo va acompañado de:

  • Dolor de cabeza severo e inusual
  • dificultad para hablar
  • entumecimiento, caída o parálisis facial
  • problemas de visión repentinos
  • pérdida repentina de coordinación
  • debilidad
  • pérdida de memoria

Tanto el accidente cerebrovascular como el ataque isquémico transitorio se consideran emergencias médicas.

Fibromialgia

El hormigueo en la cara es un signo común de fibromialgia, esta enfermedad se caracteriza por dolor y fatiga generalizados.

Otros síntomas de la fibromialgia pueden incluir dificultades cognitivas, dolores de cabeza y cambios de humor.

Los medicamentos pueden ayudar a aliviar el dolor y mejorar el sueño. Otros tratamientos, como fisioterapia, asesoramiento y ciertos tratamientos alternativos, pueden ayudar a las personas con fibromialgia.

Otras posibles causas

El hormigueo en la cara puede deberse a otras causas posibles.

Por ejemplo, algunas personas creen que desencadenantes como el estrés, la exposición al aire frío, las cirugías faciales previas, la radioterapia y la fatiga pueden desencadenar la sensación de hormigueo. Sin embargo, los médicos no siempre pueden identificar la causa exacta del hormigueo facial.

Cuando es necesario consultar a un médico

Se debe consultar a un médico cuando el hormigueo en la cara se vuelve molesto o interfiere con la vida diaria. Es probable que el médico crea neccesario, según sus síntomas, realizar pruebas para conocer la causa de los hormigueos en la cara.

Es necesario buscar ayuda de inmediato si cree que está sufriendo un derrame cerebral o una reacción alérgica grave. Estos pueden ser problemas potencialmente mortales que necesiten ser tratados como una emergencia.

Conclusiones

Existen una amplia variedad de problemas que pueden causar hormigueo en la cara. A veces, estos problemas pueden tratarse fácilmente con remedios sencillos. Otras veces requieren atención médica inmediata.

El hormigueo facial puede ser un síntoma constante o es posible que solo experimente la sensación ocasionalmente. De cualquier manera, el médico puede ayudar a descubrir qué está causando el hormigueo y cómo tratarlo de manera efectiva.

dolor crónico y el sueño

¿Que relación existe entre dolor crónico y el sueño? Existe cada vez más, conocimientos de que un sueño reparador es importante para que las personas puedan sobrellevar el dolor. La evidencia reciente indica que el dolor crónico y el sueño tienen una relación recíproca e interdependiente, y que la falta de sueño puede predecir el dolor y agravar la experiencia del dolor en ciertas enfermedades. Por lo tanto, es importante que todos los médicos implicados en el tratamiento del dolor evalúen la calidad del sueño de todos los pacientes que viven con dolor crónico.

Existe un aumento en la investigación que explora la interrelación entre el dolor crónico y el sueño. El dolor es una señal de daño corporal, y el sueño es un impulso regulado por el comportamiento que ayuda a mantener la homeostasis. Si la homeostasis se ve comprometida por el dolor que provoca la interrupción del sueño, las consecuencias negativas afectarán la salud y el bienestar.

Efecto unidireccional / bidireccional del sueño

¿Los malos patrones de sueño influyen en el futuro desarrollo de dolor crónico?

Para responder a esta pregunta, Finan et al seleccionaron 17 estudios bien diseñados. Incluyeron 3 grandes estudios longitudinales que abarcan de 1 a 12 años, en ellos indican que los síntomas elevados de insomnio aumentan el riesgo de dolor de cabeza. Es importante apuntar que la investigación se centró en el dolor de cabeza de tipo tensional y no estudió la migraña. Otro estudio con una población de 15,350 mujeres noruegas encontró que los trastornos del sueño predicen el desarrollo de fibromialgia 10 años después.

Los autores de este estudio estimaron que dos tercios de los pacientes de la muestra que fueron diagnosticados con fibromialgia tenían problemas de sueño preexistentes. Finan llegó a la conclusión de que los problemas de sueño aumentan el riesgo de dolor crónico en personas sin dolor, empeora el pronóstico a largo plazo del dolor de cabeza existente y el dolor musculoesquelético crónico e influye en las fluctuaciones diarias del dolor. También mencionan que dormir bien parece mejorar el pronóstico a largo plazo de las personas con enfermedades de dolor crónico.

A continuación, Finan et al evaluaron estudios prospectivos recientes que evalúan los efectos bidireccionales del sueño y el dolor. Propusieron que ha surgido una tendencia que sugiere que las alteraciones del sueño pueden predecir el dolor en mayor medida de lo que el dolor predice los problemas del sueño.

El amplio análisis de datos sugiere que dolor crónico y el sueño parecen estar relacionados recíprocamente, pero un análisis más detallado sugiere que la falta de sueño puede tener una mayor influencia en la experiencia del dolor crónico.

El creciente auge en la investigación sugiere, a nivel clínico, que la calidad del sueño debe incluirse en la evaluación inicial de todos los pacientes que presentan dolor crónico. En mi opinión, esta no es una tarea difícil. Durante los últimos 25 años, he incluido preguntas de entrevistas que evalúan la calidad del sueño de un paciente.

Si determino que existe un problema de sueño, le pediré al paciente que complete un registro de sueño que abarque 1 semana. Además, administraré la Escala de somnolencia de Epworth (ESS) . Esta escala fácil de completar, tarda 10 minutos en completarse y proporciona información adicional para ayudar a descartar si existe un trastorno del sueño. Incluyo esta información en mi informe al médico remitente, para que pueda decidir si está indicado un estudio formal del sueño. Aceso online Escala de somnolencia de Epworth

Prevalencia de problemas de sueño

Existen hallazgos basados en grandes estudios amplios de todo el mundo que destacan: el dolor crónico parece ser la razón principal por la que los pacientes duermen mal (dificultad para iniciar el sueño, sueño interrumpido, despertares tempranos en la mañana y sueño no reparador).

Debido a que no hay una metodología uniforme en los estudios epidemiológicos del dolor / sueño, la prevalencia estimada de problemas del sueño es bastante variable, oscilando entre el 23% en Europa y el 89% en los Estados Unidos. La Tabla 1 proporciona un resumen de los hallazgos de trastornos del sueño en los pacientes. con dolor crónico. La investigación respalda el hecho de que el dolor y el sueño están interrelacionados, y la relación es muy compleja debido a los muchos factores que pueden influir en ambos procesos.

Tabla 1. Hallazgos en la investigación de problemas de
sueño encontrados en pacientes con dolor crónico
La prevalencia de problemas de sueño en pacientes que sufren dolor
crónico es mayor que en la población general. Entre otros hallazgos la investigación incluye:
-El porcentaje de pacientes de dolor que describen problemas de sueño varia del 50 al 89%.
Los problemas de sueño son más comunes en pacientes con artritis.
-El problema más reportado en el dolor es el insomnio.
-Los problemas más comunes encontrados en pacientes de dolor crónico
incluyen fragmentaciones en el sueño, eficiencia disminuida en el sueño
y reducción del sueño de ondas lentas.
-Las intrusiones de alpha-delta durante NO-REM (movimiento rápido de ojos)
no es especifico de fibromialgia. Este hallazgo se ha encontrado en otros pacientes
de dolor crónico.
-Existe un número de pacientes que tambien tienen otras enfermedades del sueño
como apnea del sueño o síndrome de piernas inquietas.

Naturaleza del sueño

Dado que el sueño y el dolor están relacionados recíprocamente, tanto bidireccional como unidireccionalmente, es importante comprender la naturaleza del sueño: los tipos y patrones de sueño, cómo el cerebro genera el sueño y el papel que desempeña el sueño en el funcionamiento general del individuo. Es necesario comprender la mecánica y fisiología del sueño para poder apreciar la interrelación del dolor y el sueño con la actividad física y el comportamiento.

¿Qué es el sueño y por qué es tan importante para el paciente con dolor y en el tratamiento del dolor?

El individuo promedio pasa una cantidad considerable de tiempo durmiendo. Aproximadamente un tercio de nuestra vida la dedicamos a ello. En el pasado, se pensaba que dormir era un momento de tranquilidad para que el cerebro y el cuerpo se recuperaran de las exigencias del día.

Sin embargo, investigaciones recientes sobre el sueño han refinado este concepto y han descubierto que el sueño es una serie de estados cuidadosamente controlados y altamente regulados que ocurren de manera cíclica cada noche. El sueño es fundamental para mantener la homeostasis, lo que refuerza el hecho de que necesitamos un sueño ininterrumpido para sobrevivir y hacer frente a las demandas de la vida diaria.

La calidad del sueño es crucial para el paciente con dolor que se enfrenta a las demandas adicionales que el dolor impone para mantener el equilibrio homeostático.

El sueño se divide en 2 estados separados y distintos: movimiento ocular rápido (REM) y sueño no REM. Ambos son igualmente importantes para mantener la homeostasis física y mental. Cuando un paciente se somete a un estudio del sueño, la actividad de las ondas cerebrales se controla mediante un electroencefalograma (EEG). Esta información ayuda al médico del sueño a determinar la calidad y cantidad del sueño REM y no REM.

Sueño no REM

El sueño no REM se divide en cuatro etapas: las etapas I y II se consideran «sueño ligero», mientras que las etapas III y IV se consideran «sueño profundo». A medida que avanzamos de la Etapa I a la Etapa IV, la actividad de las ondas cerebrales se ralentiza, según lo mide el EEG, desde la onda beta activa hasta el sueño lento de la onda delta. El sueño no REM es importante para la restauración del cerebro y el cuerpo.

Sueño REM

El sueño REM se considera «sueño activo» , la actividad cerebral y los patrones de EEG son similares a la actividad cerebral cuando estamos despiertos. Durante el sueño REM, nuestros sistemas musculares están inactivos, a diferencia de la frecuencia cardíaca, la respiración y la presión arterial, que son muy variables. También durante el sueño REM, experimentamos una actividad onírica similar a una historia.

En mi opinión, nuestra capacidad para soñar es fundamental para mantener la homeostasis mental. Soñar nos permite lidiar con las demandas de la vida, y cuando se interrumpe el sueño REM, pueden producirse alteraciones mentales. Se volverá a tratar este tema más adelante cuando se revisen los medicamentos para el dolor y el sueño.

Ciclos de sueño

Como se mencionó anteriormente, las etapas del sueño son cíclicas. El sueño REM y no REM se alternan a lo largo del tiempo dormido . Según Carskadon y Dement, la primera mitad de la noche suele ser sueño no REM (Etapas III y IV), con breves períodos de sueño REM. A medida que avanza el sueño, las Etapas III y IV disminuyen y la Etapa II se vuelve más evidente (no RÁPIDO MOVIMIENTO DEL OJO). El sueño REM se alarga, alcanzando el máximo durante el último tercio de la noche.

Los períodos de sueño REM pueden variar de 4 a 6 minutos, dependiendo de la duración del sueño. Los ciclos de sueño cambian a lo largo del tiempo total de sueño, con una duración aproximada de 90 minutos. Los adultos sanos pasan entre el 75% y el 80% del tiempo de sueño en sueño no REM y entre el 20% y el 25% en sueño REM. Es importante apreciar cuán frágil y crítica es esta progresión cíclica para nuestra capacidad para hacer frente a las demandas de la vida y mantener nuestro equilibrio físico y mental.

Estudios del sueño

La experiencia acumulada como consultor conductual en un centro del sueño me ha permitido examinar estudios del sueño de pacientes que experimentaron dolor crónico. Observé patrones constantes de sueño excesivo en estadio I y estadio II, con poco o ningún sueño de ondas delta lentas en estadio III o estadio IV.

Esta observación tenía sentido porque los pacientes con dolor experimentarán episodios dolorosos durante la noche cuando se den la vuelta o pasen demasiado tiempo en una posición. Esta observación es probablemente más relevante para el dolor miofascial y articular en comparación con algunas condiciones de dolor neuropático. El dolor neuropático puede ocurrir independientemente del movimiento y generalmente se describe como una sensación de ardor.

Si el ciclo de sueño se interrumpe por el dolor, el paciente pasará a la Etapa I o II y no progresará a un sueño de ondas delta más profundo y lento. Este patrón se repetirá a lo largo de la noche, lo que se traduce en un déficit continuo de sueño que produce un estado de fatiga constante durante el día.

A medida que se acumulan los días de fatiga, se experimenta estrés adicional y el umbral de dolor del paciente se ve comprometido negativamente. Además, si el paciente con dolor no duerme bien, normalmente pasará más tiempo en la cama, principalmente en un sueño ligero o no reparador. Este patrón también se encuentra en pacientes deprimidos con o sin dolor.

Control neurológico del sueño

Recientes hallazgos sugieren que regiones cerebrales específicas juegan un papel crítico en la regulación del sueño, como lo hacen en la regulación del dolor.Saper et al encontraron que el daño al hipotálamo anterior causaba insomnio severo. Estos hallazgos sugieren que el hipotálamo está involucrado en el control de ambos estados de vigilia y sueño, así como en el control del dolor.

Además, el trabajo de Saper señaló que el hipotálamo y el prosencéfalo basal generan sueño no REM. Es pertinente que ambas áreas contengan ácido gamma aminobutírico activo (GABA) -neuronas GABA-érgicas, que tienen un papel importante en el control del dolor y el sueño.

Estas neuronas GABAérgicas son sensibles a los cambios en la temperatura corporal que activan un «interruptor de sueño» que activa y desactiva el sueño. Estos hallazgos sugieren que el GABA está relacionado tanto con el sueño como con el dolor a nivel neurofisiológico. El sueño REM está controlado principalmente por el tronco encefálico, que también se superpone con el control neuronal del dolor.

Investigaciones adicionales han indicado que la dopamina puede estar involucrada en la regulación del sueño. La dopamina también participa en la regulación del dolor y el estado de ánimo.

La desregulación del sistema de la dopamina puede conducir a un insomnio o somnolencia persistentes.14,15 Los hallazgos de la investigación anterior sugieren que el dolor y el sueño están relacionados con los niveles de dopamina. Esta asociación tiene importantes implicaciones para el tratamiento farmacológico de pacientes que experimentan tanto dolor como trastornos del sueño.

Factores que influyen en el sueño

Medicamentos

Opioides

Los medicamentos recetados con más frecuencia para el tratamiento del dolor crónico son formulaciones a base de opioides, tanto de acción corta como de acción prolongada. Sin embargo, un aumento en la investigación demuestra repetidamente que los opioides alteran la arquitectura del sueño e inhiben el sueño REM. Como se mencionó anteriormente, el equilibrio entre el sueño REM y el no REM es fundamental para mantener la homeostasis.

El sueño REM es crítico especialmente para mantener una salud mental óptima. Los resultados de las investigaciones constantes sugieren que la interrupción del sueño es un efecto secundario no deseado de la terapia con opioides y como resultado un umbral de dolor más bajo. Por lo tanto, los médicos deben reevaluar el uso de opioides en pacientes con insomnio y dolor. Esto puede presentar grandes desafíos, ya que el tratamiento insuficiente del dolor también puede resultar en la dificultad para dormir.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE)

Desafortunadamente, existen pocos estudios que examinen los efectos de los AINE sobre el sueño en sujetos sanos o en pacientes con dolor crónico. Los pocos estudios que recogen este tema sugieren que los AINE y el paracetamol no parecen afectar la arquitectura del sueño en sujetos humanos sanos.

De hecho, en un pequeño estudio de pacientes con artritis reumatoide a los que se les recetó el AINE tenoxicam durante 90 días, 50% de los pacientes informaron una reducción del dolor articular, sin alteración de la arquitectura del sueño.

Antidepresivos

Los resultados de la investigación sobre antidepresivos sobre el dolor y el sueño son mixtos. Algunos de los antidepresivos tricíclicos (ATC), como la amitriptilina, suprimen el sueño REM. También se ha descubierto que los inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS) inhiben el sueño REM.

Al comparar los ATC y los ISRS con respecto al sueño solo, los ISRS parecen tener poco efecto sobre la arquitectura del sueño, excluyendo el sueño REM, pero se desconoce si tienen un efecto favorable sobre el dolor. Por el contrario, hay investigaciones que respaldan el uso de ATC en el tratamiento del dolor neuropático y muscular.

El único antidepresivo que parece tener poco o ningún efecto sobre la onda beta corta o el tiempo de sueño REM es la nefazadona, la venta de los cuales se suspendió en 2004 en los EE. UU. y Canadá debido a una rara incidencia de daño hepático.

Como psicólogo del dolor, he descubierto que una prueba de los ATC de acción más corta a un nivel de dosis mínimo (mucho más bajo que el que se usa para tratar la depresión) a la hora de dormir es útil. Al comenzar con una pequeña dosis (10-20 mg) de los ATC de acción más corta, se minimizan los efectos secundarios no deseados.

Si inicialmente es útil, el médico puede graduar lentamente la dosis hacia arriba. Además, he descubierto a lo largo de los años que los médicos que prescriben a menudo comienzan con una dosis demasiado grande de ATC, lo que produce efectos secundarios inmediatos no deseados que hacen que el paciente interrumpa el tratamiento prematuramente sin saber completamente si el ATC habría sido útil. Los antidepresivos tienen un papel importante para contribuir a la inhibición descendente de la señal de dolor, especialmente en pacientes con depresión comórbida.

Por lo tanto, en base a estos hallazgos, parece justificado un ensayo de un medicamento antidepresivo apropiado para el paciente con dolor que también experimenta trastornos del sueño.

Antiepilépticos

Investigaciones recientes han apoyado el uso de medicamentos antiepilépticos en el tratamiento del dolor neuropático y otros trastornos de dolor crónico. Parece que algunos de los medicamentos antiepilépticos más antiguos parecen tener efectos secundarios negativos en la arquitectura del sueño, pero los medicamentos más nuevos parecen tener efectos secundarios mínimos o incluso efectos beneficiosos sobre la calidad del sueño.

Se ha descubierto que tanto la gabapentina como la pregabalina (Lyrica) aumentan el sueño de ondas lentas sin afectar el sueño REM.

Ritmo circadiano y neurohormonas

Existe un aumento en el número de investigaciones sobre el sueño que enfatizan el importante papel de los ritmos circadianos y el mantenimiento del equilibrio homeostático en el sueño.

Además, se cree que este impulso homeostático del sueño está influenciado genéticamente. El equilibrio homeostático es especialmente importante para el paciente con dolor. que no duerme bien. Por lo tanto, necesitamos discutir brevemente el papel que juega el reloj circadiano al influir en la calidad del tiempo de sueño.

Si interrumpe los ritmos circadianos en los humanos, tendrá un impacto negativo en el mantenimiento del equilibrio homeostático que incluye la experiencia del dolor. Nuevamente, es interesante notar la superposición neuronal entre el dolor y la regulación de los ritmos circadianos y el sueño por parte del hipotálamo anterior, más específicamente, el núcleo supraquiasmático (SCN).

La glándula pineal está regulada por el SCN.

La melatonina, la neurohormona principal de la glándula pineal, juega un papel fundamental en la regulación de los ritmos circadianos. La transmisión de luz desde la retina estimula las señales neurales hacia el hipotálamo anterior y el SCN. Estas señales luego se transmiten a la glándula pineal.

Brzezinski descubrió que la melatonina aumenta después del inicio de la oscuridad, alcanza su punto máximo en la mitad del período de sueño (entre las 2 y las 4 a.m.) y luego cae gradualmente durante la segunda mitad de la noche. Además, se ha encontrado que la melatonina induce sedación y la temperatura corporal central más baja.

El otro neuromodulador que afecta el impulso homeostático del sueño es la adenosina, que se acumula durante el día y eventualmente activa las neuronas promotoras del sueño.

Aunque la investigación sobre la efectividad de la melatonina es mixta, he descubierto en mi propia práctica que es útil para promover el sueño en algunos pacientes. Es relativamente económico y está clasificado por la FDA como un suplemento dietético. No se han asociado efectos secundarios graves con el uso de melatonina.

También debe tenerse en cuenta que la melatonina tiene una vida media corta. Por lo tanto, recomiendo que los pacientes prueben una formulación de liberación prolongada.

Deben tomarlo aproximadamente 30 minutos antes de acostarse en dosis que oscilan entre 1 mg y 10 mg. Además, tenga en cuenta que a medida que una persona envejece, los niveles de melatonina natural disminuyen, por lo que la edad se convierte en un factor adicional a considerar. Esta disminución en los niveles de melatonina, especialmente en la población mayor, se considera un factor que disminuye la calidad del sueño a medida que envejecemos.

Factores cognitivo-conductuales

Existe un creciente cuerpo de investigación que respalda el papel de los factores cognitivo-conductuales en la asociación entre el dolor y el sueño. Estos factores se identifican entre: alteración del estado de ánimo, actividad, hiperactividad condicionada y rumiación cognitiva previa al sueño. Las terapias cognitivo-conductuales (TCC) para el dolor y el insomnio generalmente incluyen entrenamiento de relajación aumentado con biorretroalimentación, entrenamiento de habilidades de afrontamiento, terapia cognitiva, aumento de los niveles de actividad y establecimiento de objetivos. Hay nuevas y prometedoras terapias basadas en la cognición que incluyen meditación de atención plena, terapia de movimiento y terapia de compromiso de acción.

Autocontrol

Las técnicas conductuales que utilizo en mi práctica cuando se identifica que un paciente tiene dolor y problemas de sueño incluyen una discusión exhaustiva sobre la higiene del sueño (información básica para mejorar la calidad del sueño) y el uso de un registro del sueño. El autocontrol de cualquier comportamiento es reactivo o terapéutico y, en este caso, hacer un seguimiento del comportamiento del sueño se convierte en parte de la terapia.

Excitación psicofisiológica

Me gustaría reforzar una característica clínica constante que es común tanto al dolor como al insomnio. La excitación psicofisiológica es un componente clave que es común en ambas condiciones. La excitación psicofisiológica es lo mismo que la reactividad simpática y / o la ansiedad clínica. Cuando se describe a un paciente como ansioso, generalmente evalúo la reactividad simpática mediante el uso de un termistor de temperatura de la piel, que generalmente reflejará lecturas cutáneas más frías, lo que sugiere vasoconstricción.

Si el paciente tiene frío en las extremidades a la hora de acostarse, el paciente tardará más en conciliar el sueño. También descubrí que si el paciente tiene frío en las extremidades, generalmente informará niveles más altos de dolor.

Tenga en cuenta que la temperatura de la piel y el flujo sanguíneo son relativos. Individualmente, tenemos una ventana fisiológica que variará según nuestro nivel de reactividad simpática. He descubierto que las temperaturas de la piel por debajo de los 26 grados son clínicamente significativas. Los mediados de los 26 sugieren una reactividad simpática moderada, y los 32 son ideales.

Este hallazgo también es válido para el sueño. Le indico al paciente que use técnicas de relajación en la cama y que revise su termistor cutáneo para ver si hay un aumento de temperatura cutánea. También le indico al paciente que use afirmaciones positivas de un sueño profundo y reparador a medida que avanza hacia un estado de relajación más profundo. Les animo a que repitan la secuencia anterior si se despiertan durante la noche.

Más importante aún, si pueden lograr un sueño más reparador con técnicas conductuales sin el uso de una ayuda de medicación para dormir , sentirán una mayor sensación de autocontrol o autoeficacia. No estamos tratando de duplicar la temperatura central, solo la temperatura de la piel, que refleja la reactividad simpática.

Además, propongo que el control de la reactividad simpática debería ser el estándar de oro para todas las terapias de TCC, ya sea relajación progresiva, autogénica, o meditación de atención plena. Es posible que una técnica o un enfoque no se adapte a todos los pacientes, por lo que es importante ser flexible y explorar varias opciones de tratamiento.

Actividad de dolor y sueño

Hay algunos informes anecdóticos publicados de finales del siglo XIX y principios del siglo XX que discuten la relación entre el dolor y los sueños. Estos primeros informes se centraron en las experiencias sensoriales que podrían ocurrir en los sueños. Según Zadia y Manzini, la referencia al dolor físico estuvo ausente en los informes de los sueños cotidianos o se incorporaron indirectamente al sueño cuando se generaron por un estímulo externo.

Hoy sabemos que la actividad del sueño suele ocurrir durante el sueño REM, pero también puede ocurrir durante otras etapas del sueño. Los resultados de la investigación de los estudios del sueño sugieren que los estímulos sensoriales aplicados durante REM pueden influir en la actividad del sueño. Además, estos estudios del sueño sugieren que los pacientes que participaron (más de 300 informes) no incorporan el dolor físico en sus sueños. Los autores concluyen que, según estos informes, la mente que sueña es incapaz de incorporar sensaciones de dolor físico.

Un trabajo reciente de Damasio exploró la relación entre los sueños y la conciencia. Damasio descubrió que la conciencia también está deprimida durante el sueño REM. Pero durante el sueño REM, el contenido del sueño puede entrar en la conciencia mediante el aprendizaje o el recuerdo posterior.El sueño REM y los sueños son importantes para que el paciente con dolor mantenga el sentido de sí mismo y promueva la homeostasis mental.

He descubierto en mi práctica clínica que algunos pacientes pueden recordar la actividad de sus sueños. Esta puede ser una herramienta útil en ayudar al paciente a sobrellevar su dolor. A menudo le pregunto al paciente sobre los temas de la actividad de sus sueños y si pueden construir enfoques positivos para hacer frente a su dolor a diario.

La terapia de relajación puede resultar útil en el entorno del hogar del paciente. Le pido al paciente que sueñe con algunos de los objetivos en los que nos enfocamos en la terapia y cómo esos objetivos pueden mejorar la calidad de su vida. En un estado de relajación profunda, la mente está más abierta o «absorbente» a los pensamientos autodirigidos.

Conclusión

Se ha establecido que tener un sueño de calidad es fundamental para que el paciente con dolor mantenga la homeostasis mental y física. Existe una conciencia cada vez mayor dentro de la comunidad del dolor de que un sueño reparador y profundo es importante para permitir que el paciente con dolor afronte el malestar persistente a diario. La evidencia reciente indica que el dolor y el sueño tienen una relación recíproca e interdependiente.

Además, investigaciones recientes han establecido que la falta de sueño puede predecir el dolor en determinadas condiciones y que la falta de sueño agrava la experiencia del dolor. Por lo tanto, es clínicamente importante que todos los médicos implicados en el tratamiento del dolor evalúen la calidad del sueño de todos los pacientes que viven con dolor crónico.

Y si se diagnostican problemas de sueño, los especialistas en dolor deben ayudar a establecer buenas prácticas de higiene del sueño y, cuando sea necesario, prescribir tratamientos para ayudar a los pacientes a iniciar y mantener un sueño reparador.

Dr. Kern A. Olson

tratamiento del dolor calor y frío

¿Cuándo usar en el tratamiento del dolor calor y frío? En el tratamiento del dolor el uso de bolsas de hielo o almohadillas térmicas está extendido para enfermedades como la artritis hasta los tirones musculares y la inflamación El tratamiento del dolor con calor o frío puede ser muy eficaz para enfermedades y diferentes lesiones diferentes, y asequible. La dificultad puede estar en qué situaciones usar el calor o el frío. A veces, el tratamiento puede necesitar ambas.

Por regla general, se debe usar hielo en lesiones agudas o en dolor unido a inflamación e hinchazón. El uso de calor debe destinarse a el dolor muscular o la rigidez.

Usos en el tratamiento del dolor calor y frío

Terapia de calor

Cómo funciona

La terapia de calor actúa mejorando la circulación y el flujo sanguíneo en una zona en particular debido al aumento de temperatura. El aumento de la temperatura de la zona afectada, aunque sea de forma leve, puede aliviar el malestar y aumentar la flexibilidad muscular. La terapia de calor puede relajar y calmar los músculos y curar el tejido dañado.

Tipos

Hay dos opciones de terapia de calor: el calor seco y el calor húmedo. En ambos el objetivo es conseguir una temperatura tibia como temperatura ideal evitando usar temperaturas muy calientes.

En el calor seco se usan fuentes como almohadillas térmicas, paquetes térmicos secos e incluso saunas. Este calor es fácil de aplicar.
El calor húmedo incluye fuentes como toallas humedecidas, paquetes de calor húmedos o baños calientes. El calor húmedo puede ser un poco más efectivo y necesita menos tiempo en su aplicación obteniendo los mismos resultados.

Al aplicar la terapia de calor, se puede optar por utilizar un tratamiento local, regional o para todo el cuerpo. La terapia local es mejor para las áreas pequeñas de dolor, como un músculo rígido. Se puede usar pequeños paquetes de gel calentados o una bolsa de agua caliente si solo desea tratar una lesión muy localizada.

Para una zona más amplia en que el dolor sea más generalizado la mejor alternativa se consigue con una toalla humedecida, o almohadilla térmica grande o envolturas térmicas. El tratamiento del cuerpo completo incluiría alternativas como saunas o un baño caliente.

Cuando no está indicado su uso

Hay ciertos casos en los que no se debe utilizar la termoterapia. Si el área en cuestión está con hematomas o inflamada (o ambas), en estos casos la mejor opción es la terapia de frío. Tampoco debe aplicarse en un área con una herida abierta.

Las personas con ciertas enfermedades no deben usar la terapia de calor debido al mayor riesgo de quemaduras o complicaciones debido a la aplicación de calor. Estas incluyen:

Si tiene una enfermedad cardíaca o hipertensión, consulte al médico antes de usar la terapia de calor. Si está embarazada, consulte con su médico antes de usar saunas o jacuzzis.

¿Cómo aplicar la terapia de calor?

La terapia de calor, en la mayoría de ocasiones, es más beneficiosa cuando se prolonga el uso en el tiempo, a diferencia de la terapia de frío, en la que su uso se debe limitar.

La rigidez o tensión leve a menudo se puede aliviar con solo 15 a 20 minutos de terapia de calor.

En el dolor de moderado a severo puede ser necesaria sesiones más largas de terapia de calor como baños tibios,se pueden usar en espacios de tiempo que pueden estar comprendidos entre 30 minutos y dos horas.

Terapia de frío

¿Cómo funciona?

La terapia de frío también es conocida por crioterapia. Actúa reduciendo el flujo sanguíneo en un área localizada, lo que puede ayudar a reducir significativamente la inflamación y la hinchazón causante del dolor, en especial alrededor de una articulación o un tendón. Puede reducir temporalmente la actividad nerviosa, lo que también puede aliviar el dolor.

Tipos

Hay varias opciones de aplicación en el área afectada. Incluyen:

  • paquetes de hielo o paquetes de gel congelados
  • aerosoles refrigerantes
  • masaje con hielo
  • baños de hielo

Otros tipos de terapia de frío que a veces se usan incluyen:

  • crioestiramiento, el uso del frío reduce los espasmos musculares durante el estiramiento
  • criocinética, combina el tratamiento con frío y ejercicio activo. Puede ser útil para los esguinces de ligamentos
  • cámaras de terapia de frío para todo el cuerpo

Cuando no está aconsejado su uso

Las personas con trastornos sensoriales que les impiden sentir ciertas sensaciones no deben usar la terapia de frío en casa porque es posible que no puedan sentir si están sufriendo daños. Entre ellas se incluye la diabetes, que causa daño en los nervios y disminuye la sensibilidad.

No se debe usar la terapia de frío en músculos o articulaciones rígidos.

La terapia con frío no se debe usar si tiene mala circulación.

¿Cómo se aplica la terapia con frío?

En el tratamiento en casa, aplique una bolsa de hielo envuelta en una toalla o un baño de hielo en el área afectada. Nunca se debe aplicar un producto congelado directamente sobre la piel, ya que puede dañar la piel y los tejidos. Aplicar el tratamiento de frío lo antes posible después de una lesión.

Use la terapia de frío por períodos cortos de tiempo, varias veces al día. De diez a 15 minutos es el tiempo indicado, y no se debe exceder el uso más de 20 minutos de una vez para prevenir daños en los nervios, los tejidos y la piel. Elevar la zona afectada puede ayudar a obtener mejores resultados.

Riesgos potenciales de la terapia de frío y de calor

Riesgos de la terapia de calor

La terapia de calor debe usar temperaturas templadas en lugar de «calientes». Si el uso del calor es demasiado caliente, puede sufrir quemaduras en la piel. Si se padece una infección y se usa terapia de calor, existe la posibilidad de que la terapia de calor aumente el riesgo de propagación de la infección.

El calor aplicado directamente en una zona, como con las compresas térmicas, no debe exceder de 20 minutos en cada aplicación.

Si aumenta la hinchazón, deberá interrumpir el tratamiento inmediatamente.

Si la terapia de calor no ayuda a aliviar el dolor en el transcurso de una semana, o si el dolor aumenta en días, deberá acudir a un médico.

Riesgos de la terapia de frío

Si no tiene cuidado, la terapia de frío que excede en la aplicación de tiempos permitidos o se aplica directamente puede llegar a provocar daños en la piel, los tejidos o los nervios.

Si sufre una enfermedad cardiovascular o cardíaca, consulte a su médico antes de usar la terapia de frío.

Si la terapia de frío no ayuda en la lesión o hinchazón en 48 horas, llame a su médico.

A tener en cuenta

Si se conoce el uso de la terapia de frío y la terapia de calor aumentará significativamente la efectividad del tratamiento. Algunas situaciones pueden requerir ambas terapias. Los pacientes artríticos, por ejemplo, pueden utilizar el calor para la rigidez de las articulaciones y el frío para la hinchazón y el dolor agudo.

Si alguno de los tratamientos empeora el dolor, deberá detener su uso de inmediato. Si el tratamiento no ayuda con el uso regular en unos días, acuda a su médico para discutir otras opciones de tratamiento.

También es importante que llame a su médico si presenta hematomas o cambios en la piel durante la aplicación de los tratamientos.

Should you use ice or heat for pain? (2014, August 11)
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Cryotherapy (cold therapy) for pain management. (n.d.)
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Síndrome de intestino irritable y alimentación

El síndrome del intestino irritable (SII) es una enfermedad que se caracteriza por cambios drásticos en las deposiciones. Algunas personas experimentan diarrea, mientras que otras pueden padecen estreñimiento. Los calambres y el dolor abdominal pueden hacer que las actividades diarias sean insoportables.

El seguimiento médico es importante en el tratamiento del SII, pero ¿sabe que ciertas dietas pueden mejorar sus síntomas? A continuación puede consultar las dietas disponibles que pueden ayudar a reducir los síntomas y llevar una vida con mejor calidad de vida.

Síndrome de intestino irritable y alimentación. ¿Qué dietas son parte del tratamiento?

Dieta rica en fibra

La fibra agrega volumen a las heces, lo que facilita el movimiento intestinal. Un adulto de promedio debe comer de 20 a 35 gramos de fibra por día. Si bien parece simple, el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales estima que la mayoría de las personas sólo comen de 5 a 14 gramos por día.

Los alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras y cereales integrales, son nutritivos y ayudan a prevenir el estreñimiento. Sin embargo, si experimenta hinchazón debido al aumento de ingesta de fibra, intente concentrarse únicamente en la fibra soluble que se encuentra en las frutas y verduras en lugar de granos.

Dieta baja en fibra

La fibra puede ayudar a algunas personas con SII, pero aumentar la ingesta de fibra puede empeorar los síntomas si tiene gases y diarrea con frecuencia. Antes de eliminar completamente la fibra de su dieta, concéntrese en las fuentes de fibra soluble que se encuentran en verduras y frutas, como manzanas, bayas, zanahorias y avena.

La fibra soluble se disuelve en agua en lugar de añadir volumen de más. Las fuentes más comunes de fibra insoluble son granos integrales, nueces, tomates, pasas, brócoli y repollo.

También existen medicamentos antidiarreicos que se pueden consumir 30 minutos antes de comer fibra con el fin de reducir los síntomas. Esto es de ayuda cuando se viaja y come en restaurantes. Pero no se debe convertir en un hábito.

Dieta sin gluten

El gluten es una proteína que está presente en productos elaborados a base de cereales como el pan y la pasta. La proteína puede dañar en el intestino en personas intolerantes al gluten. Algunas personas con sensibilidad o intolerancia al gluten también sufren síndrome de intestino irritable. En estos casos, una dieta sin gluten puede reducir los síntomas.

Eliminar la cebada, el centeno y el trigo de su dieta puede ayudar ver si existe mejoría en los problemas gastrointestinales. Si se es un fanático del pan y la pasta, todavía hay esperanza. En la actualidad existen productos sin gluten en las tiendas naturistas y en muchos supermercados.

Dieta de eliminación

La dieta de eliminación se centra en evitar ciertos alimentos durante un período de tiempo prolongado y observar si mejoran los síntomas del Síndrome de intestino irritable. La International Foundation for Functional Gastrointestinal Disorders (IFFGD) recomienda eliminar estos cuatro culpables comunes:

  • café
  • chocolate
  • fibra insoluble
  • nueces

Debe eliminar cualquier alimento que considere sospechoso durante 12 semanas de forma continua. observe las diferencias en los síntomas de Síndrome de intestino irritable y pase al siguiente alimento de la lista.

Dieta baja en grasas

El consumo continuado de alimentos con alto contenido de grasas es un factor que contribuye a desencadenar varias enfermedades a largo plazo, como la obesidad. En las personas con síndrome de intestino irritable pueden empeorar drásticamente los síntomas.

Los alimentos con alto contenido de grasa son generalmente bajos en fibra, lo que es un agravante en el estreñimiento relacionado con el SII. Los alimentos grasos son perjudiciales para las personas con SII mixto, este se caracteriza por una combinación de estreñimiento y diarrea. Una dieta baja en grasas es bueno para la salud cardiovascular y puede mejorar los síntomas intestinales.

En lugar de comer alimentos fritos y grasas animales, opte por carnes magras, frutas, verduras, cereales y productos lácteos bajos en grasa.

Dieta baja en FODMAP

FODMAP son carbohidratos difíciles de digerir para los intestinos. Estos carbohidratos añaden más agua al intestino, las personas con IBS pueden experimentar más gases, hinchazón y diarrea después de comer estos alimentos.

El acrónimo significa «Fermentable Oligosacáridos Disacáridos Monosacáridos y Polioles». Restringir o limitar temporalmente la ingesta de alimentos con alto contenido de FODMAP por un periodo de seis a ocho semanas puede mejorar los síntomas del SII.

Es importante tener en cuenta que no todos los carbohidratos son FODMAP. Se obtienen mejores resultados, si se eliminan los alimentos adecuados. Los alimentos que se deben evitar:

  • lactosa (leche, helado, queso, yogur)
  • ciertas frutas (melocotones, sandías, peras, mangos, manzanas, ciruelas, nectarinas)
  • legumbres
  • jarabe de maíz con alta contenido de fructosa
  • edulcorantes
  • pan, cereales y pasta a base de trigo
  • anacardos y pistachos
  • ciertas verduras (alcachofa, espárragos, brócoli, cebollas, coles de Bruselas, coliflor, setas)

Se tiene que tener en cuenta que, si bien esta dieta elimina algunas frutas, nueces, verduras y productos lácteos, no se eliminan todos los alimentos de estas categorías. Si bebe leche, elija leche sin lactosa u otras alternativas como leche de arroz o de soja.

La forma de evitar dietas demasiado restrictivas es consultar con un experto en nutrición antes de comenzar esta dieta.

La mejor dieta, su dieta

Ciertos alimentos pueden ayudar al síndrome de intestino irritable, pero somos diferentes. Examine sus síntomas y hable con su médico antes de comenzar una nueva dieta. Observe la forma en que su cuerpo reacciona a ciertas dietas, puede que sea posible que deba modificar su alimentación.

Beber mucha agua, hacer ejercicio con regularidad y disminuir el consumo de cafeína promueven la estabilidad y minimizan los síntomas del Síndrome de intestino irritable

el dolor se convierte en crónico

¿Por qué el dolor se convierte en crónico? Desentrañar las vías y los determinantes del riesgo involucrados en la transición del dolor agudo al crónico es crucial para desarrollar estrategias de intervención efectivas que puedan prevenir, manejar o incluso curar el dolor crónico.

El dolor crónico, una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo, es una carga tremenda para la sociedad, que causa angustia emocional a las personas afectadas e impide su sueño, su función diaria y su calidad de vida. La fisiopatología del procesamiento del dolor abarca un complejo sensorial, interacciones inflamatorias, inmunes y endocrinas a nivel cerebral, medular y periférico.

El dolor se considera crónico cuando persiste más allá del proceso inflamatorio y de curación, en su definición, al menos 12 semanas después de que el trauma periférico haya causado la inflamación inicial.

“La cuestión de la transición del dolor agudo al crónico es uno de los desafíos más fundamentales y duraderos en el campo”, dice C. Richard Chapman, Profesor Emérito de Anestesiología en la Universidad de Utah, Salt Lake City. “Carecemos de consenso sobre cuáles son los mecanismos probables”.

Posibles mecanismos por los que el dolor se convierte en crónico

Se cree que los mecanismos asociados con la transición del dolor agudo al crónico implican sensibilización periférica y central, gliopatía, cebado genético y alteraciones en los circuitos corticolímbicos.

La transición del dolor agudo a crónico puede estar asociada con la interacción de varios factores de riesgo entre ellos demográficos, psicosociales, biológicos y relacionados con traumas o lesiones, así como con factores protectores, como la autoeficacia.
El dolor agudo progresa a dolor crónico cuando la estimulación nerviosa repetida o continua precipita una serie de vías de dolor alteradas, lo que resulta en una sensibilización central y un deterioro de los mecanismos del sistema nervioso central. También se cree que contribuye a la transición del dolor agudo al crónico.

Como explica el Dr. Chapman, algunos investigadores estudian las condiciones patológicas en la periferia (por ejemplo, nociceptores, nervios periféricos, inflamación), mientras que otros se dirigen a la médula espinal y otros investigan el cerebro.

Muchas teorías pero poco acuerdo

Muchos expertos creen que la neuropatía es clave y «claramente lo es en algunos casos», coincide el Dr. Chapman. Numerosos estudios han examinado cómo la falta o el exceso de ciertos neurotransmisores en la médula espinal puede provocar un dolor persistente.

Algunos investigadores postulan que cuando el dolor agudo se transforma en dolor crónico, de alguna manera se pierde la capacidad de modulación endógena de los estímulos nocivos. También se están estudiando las vías de los opioides endógenos, dice el Dr. Chapman, junto con la modulación condicionada del dolor, que se refiere a cómo la estimulación nociva en una parte del cuerpo puede reducir la sensibilidad a eventos nocivos en otra parte.

Además, los investigadores que estudian la materia gris y blanca del cerebro encuentran que los estados de dolor persistentes están asociados con la pérdida de volumen en ciertas estructuras cerebrales, así como con patrones de conectividad alterados.

Estos y otros esfuerzos para delinear los posibles mecanismos involucrados en la transición del dolor agudo al crónico «no son mutuamente excluyentes, y necesitamos urgentemente una mejor comunicación y colaboración entre los diversos grupos de investigadores», enfatiza el Dr. Chapman.

«Tenemos mucha información en la actualidad, y la mayor brecha en el campo es la falta de integración entre las áreas de investigación».

En su revisión de 2016, Vachon-Presseau y sus coautores señalan que, de acuerdo con estudios recientes de neuroimagen en humanos e investigaciones complementarias en modelos de roedores, las ideas fundamentales en los mecanismos del dolor crónico están cambiando.

En particular, discuten la evidencia que respalda la contribución del circuito corticolímbico, o el «cerebro emocional», en los estados de dolor persistente y contrasta esto con el concepto de que la sensibilización central secundaria a una lesión periférica juega el papel más importante en la determinación del dolor crónico.

Los autores plantean la hipótesis de que el dolor crónico se debe principalmente a adaptaciones conductuales y mecanismos de aprendizaje corticolímbicos que conducen a la reorganización cortical.

«El resultado neto es un cerebro que ha aprendido a filtrar emociones, acciones y recompensas a través de la lente del dolor, haciendo que el cerebro se vuelva adicto al dolor», escriben los autores.

El mapa corporal como herramienta de cribado

El mapa corporal es una herramienta de detección útil para ayudar a los médicos a identificar y evaluar el mecanismo subyacente del dolor crónico.

“Una de las mejores herramientas de detección para identificar el mecanismo subyacente del dolor crónico es un mapa corporal”, dicen Schneiderhan y sus coautores en su artículo recientemente publicado en JAMA.

Como explica el Dr. Chapman, el mapa corporal es una representación pictórica del cuerpo humano en la que los pacientes pueden describir su dolor con diferentes colores o símbolos. La clave, señala el Dr. Chapman, es que el médico capture la experiencia del dolor del paciente y tenga en cuenta las diversas cualidades del dolor que el paciente informa.

“El médico puede relacionar los resultados de dicha evaluación con dermatomas u otras características neurológicas que pueden ayudar a identificar los posibles mecanismos”, dice el Dr. Chapman.

El dolor nociceptivo por lesión e inflamación está bien localizado, afectando una o algunas áreas del cuerpo, 4 a menos que el dolor sea resultado de un trastorno autoinmune sistémico, que en conjunto afecta solo al 1% al 2% de la población.

Exceptuando esto, casi un tercio de la población experimenta dolor crónico en algún momento de su vida, dice Daniel Clauw, profesor de Anestesiología, Reumatología y Psiquiatría, y Director del Centro de Investigación de Dolor Crónico y Fatiga, en la Universidad de Escuela de Medicina de Michigan, Ann Arbor.

Las regiones afectadas son más comúnmente las articulaciones, no los músculos. El dolor neuropático sigue una distribución en calcetín o un solo nervio que está comprimido o dañado. Por otro lado, “el dolor crónico centralizado está mucho más extendido y, a menudo, afecta a los músculos en lugar de, o además de, a las articulaciones”, agrega el Dr. Clauw.

Reconocer el riesgo

“Por lo general, el factor de riesgo más fuerte para alguien que progresa de dolor agudo a crónico es un historial previo de dolor crónico en otra parte del cuerpo”, dice el Dr. Clauw. Los factores de riesgo adicionales asociados con la transición del dolor agudo al crónico incluyen ciertos genes, catastrofismo (enfocarse en el peor resultado posible), estrés o trauma temprano en la vida, falta de ejercicio después del dolor agudo y falta de sueño, agrega.

Otras afecciones que pueden contribuir al dolor crónico incluyen fatiga, deterioro cognitivo y de la memoria y trastornos psiquiátricos, como ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático.4,5

Centrándose en la transición del dolor agudo al crónico después de un traumatismo en una extremidad, Bérubé y sus colegas describieron los parámetros que pueden aumentar el riesgo de dolor crónico, incluidos:

  • los datos demográficos (p. Ej., Nivel socioeconómico bajo),
  • características de la lesión (p. Ej., Dolor agudo de alta intensidad ) y
  • factores psicológicos (p. ej., ansiedad),

así como aquellas variables que pueden proteger contra la progresión al dolor crónico, en particular la autoeficacia (la creencia de una persona en su capacidad para tener éxito en una tarea) y la aceptación del dolor.

Dolor postoperatorio

Cuando se le preguntó acerca de la evaluación del riesgo del dolor crónico, el Dr. Chapman reencauza su respuesta al dolor postoperatorio persistente ya que, como señala, el dolor crónico no es una entidad única y, por lo tanto, no se pueden hacer declaraciones globales sobre los riesgos.

“Sabemos desde hace décadas que algunas personas son más vulnerables que otras debido a estados psicológicos y el estilo de vida, especialmente un estilo de vida sedentario”, señala el Dr. Chapman. «Es posible, pero a menudo poco práctico, evaluar estos riesgos antes de la operación».

Los pacientes también tienen un mayor riesgo de dolor crónico si tienen un historial de uso intensivo con numerosos procedimientos operatorios previos.

«El género femenino y ser más joven han surgido como predictores del dolor crónico, pero su influencia es modesta», agrega el Dr. Chapman. «Parece que los pacientes que se evalúan antes de la cirugía para determinar su modulación condicionada del dolor y se encuentran deficiencias tendrán un mayor riesgo de persistencia del dolor posoperatorio».

La cirugía en sí misma también puede desempeñar un papel de riesgo

En algunos casos, dice el Dr. Chapman, los pacientes corren riesgos al someterse a ciertos tipos de cirugía que probablemente lesionen los nervios, como la toracotomía.

“Las listas de factores de riesgo para la neuralgia del trigémino, el síndrome del intestino irritable y el dolor lumbar existen sólo parcialmente y son muy diferentes. Todavía no estamos en condiciones de orientar a los médicos del nivel de atención primaria sobre el riesgo de desarrollar dolor crónico más allá de afirmar lo obvio de que un estilo de vida activo y saludable es importante ”, dice el Dr. Chapman.

Responder a preguntas fundamentales sobre cómo el dolor agudo se convierte en dolor crónico, y que se correlaciona con el aumento del riesgo, es esencial para el campo de la investigación del dolor y por tanto descubrir estrategias innovadoras para su prevención, control o incluso curar diversas formas de dolor crónico.

Revisado por Christopher Gharibo Director Médico de Medicina del Dolor, NYU Langone Medical Center Hospital for Joint Diseases, Nueva York

References
1. Vachon-Presseau E, Centeno MV, Ren W, et al. The emotional brain as a predictor and amplifier of chronic pain. J Dent Res. 2016;95:605-612.
2. Chapman CR, Vierck CJ. The transition of acute postoperative pain to chronic pain: an integrative overview of research on mechanisms. J Pain. 2017;18:359.e1-359.e38.
3. Feizerfan A, Sheh G. Transition from acute to chronic pain. Continuing Education in Anaesthesia, Critical Care & Pain. 2015;15:98-102.
4. Schneiderhan J, Clauw D, Schwenk TL. Primary care of patients with chronic pain. JAMA. 2017;317:2367-2368.
5. Bérubé M, Choinière M, Laflamme YG, et al. Acute to chronic pain transition in extremity trauma: a narrative review for future preventive interventions (part 2). Int J Orthop Trauma Nurs. 2017;24:59-67.
tratamiento del dolor agudo

Una nueva guía clínica para médicos de atención primaria desaconseja el uso de medicamentos opioides en el tratamiento del dolor agudo (no dura más de seis meses) si la causas son: dolor muscular, esguinces de articulaciones y otras lesiones musculoesqueléticas que no afectan la zona lumbar.

Guía de tratamiento del dolor agudo

Las guía clínica ha sido realizada de forma conjunta por el Colegio de Médicos Estadounidense (ACP) y la Academia de Médicos de Familia Estadounidense (AAFP), en su total representan a casi 300,000 médicos de los EE. UU.,

Primeras pautas para el tratamiento del dolor agudo

Como terapia de primera línea del tratamiento del dolor agudo recomiendan el uso de cremas y geles tópicos para el dolor, que contengan medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Otros tratamientos recomendados incluyen AINE orales, paracetamol, acupresión específica o estimulación nerviosa transcutánea (TENS).

Las lesiones musculoesqueléticas, como las de tobillo, cuello y rodilla, suelen tratarse de forma ambulatoria. En 2010, fueron más de 65 millones de visitas médicas en los EE. UU., Con un costo anual de tratamiento que se estima en más de 176 mil millones de dólares.

«Como médicos, este tipo de lesiones y el dolor asociado son extremadamente comunes, y debemos abordarlos con los mejores tratamientos disponibles para el paciente. La evidencia muestra que existen tratamientos de calidad disponibles para el dolor causado por lesiones musculoesqueléticas agudas que no incluyen el uso de opioides «, dijo la Doctora Jacqueline Fincher, presidenta del colegio de médicos estadounidense.

La guía recomienda analgésicos tópicos para dolores musculares y esguinces articulares

La nueva guía, publicada en Annals of Internal Medicine, recomienda los AINE tópicos, con o sin mentol, como la terapia de primera línea para el dolor agudo por lesiones musculoesqueléticas no lumbares. Los AINE tópicos fueron calificados como los más efectivos para la reducción del dolor, recobrar la función física, la satisfacción con el tratamiento y aliviar los síntomas.

¿Opioides en el tratamiento del dolor agudo?

Los opioides, incluido el tramadol, solo se recomiendan en casos de lesión grave o intolerancia a las terapias de primera línea. Si bien es eficaz para tratar el dolor, la guía advierte que una «gran cantidad» de los pacientes que reciben opioides para el dolor agudo terminan tomándolos a largo plazo.

Los tratamientos que se han encontrado ineficaces para el dolor musculoesquelético agudo incluyen la terapia con ultrasonido, la acupresión no específica, el ejercicio y la terapia con láser.

«Esta guía no tiene la intención de proporcionar un enfoque único en el control del dolor agudo no lumbar», dijo Gary LeRoy, MD, presidente de AAFP. «Nuestro principal objetivo consiste en proporcionar un marco sólido y transparente para guiar a los médicos de familia en la toma de decisiones compartida con los pacientes».

Directriz basada en investigaciones canadienses

Curiosamente, la guía para los médicos estadounidenses se basa en revisiones de más de 200 estudios clínicos realizados por investigadores canadienses de la Universidad McMaster en Ontario, que desarrollaron la guía de prescripción de opioides de Canadá. La guía canadiense, que recomienda no usar opioides como tratamiento de primera línea, se basa en la controvertida guía de opioides de 2016 de los CDC.

Después de revisar los datos de más de 13 millones de reclamaciones a seguros en los EE. UU., Los investigadores de McMaster estimaron que el riesgo de uso prolongado de opioides después de una receta para el dolor agudo era del 27% para los pacientes de «alto riesgo» y del 6% para la población general.

«Los opioides se recetan con frecuencia para lesiones musculoesqueléticas agudas y pueden desembocar en un uso crónico con los daños consiguientes», dijo John Riva, doctor en quiropráctica y profesor clínico asistente en el Departamento de Medicina Familiar de McMaster. «Los objetivos potencialmente importantes para reducir las tasas de uso persistente de opioides son evitar recetar opioides para este tipo de lesiones a pacientes con trastorno por uso de sustancias (pasado o actual) y, cuando se prescriben, restringir la duración a siete días o menos y a las dosis más bajas».

Riva y sus colegas informan que los pacientes también tienen un mayor riesgo de uso a largo plazo si tienen antecedentes de trastornos del sueño, intentos de suicidio o autolesiones, nivel socioeconómico más bajo, ingresos familiares más altos, residencia rural, nivel de educación más bajo, discapacidad, haber sufrido un accidente automovilístico y ser beneficiario de Medicaid.

Un historial de abuso de alcohol, psicosis, trastornos del estado de ánimo episódicos, obesidad y no trabajar a tiempo completo «no se asociaron constantemente con el uso prolongado de opioides».

La investigación de McMaster, también publicada en Annals of Internal Medicine, fue financiada por el National Safety Council (NSC), grupo de defensa de pacientes sin fines de lucro en los EE. UU. Este es apoyado por las principales corporaciones y aseguradoras. El NSC lleva luchando durante mucho tiempo en contra del uso de analgésicos opioides, diciendo que «no eliminan el dolor, eliminan a la gente«.

Clinical Guidelines18 Aug 2020
Nonpharmacologic and Pharmacologic Management of Acute Pain From Non–Low Back, Musculoskeletal Injuries in Adults: A Clinical Guideline From the American College of Physicians and American Academy of Family Physicians
medicamentos que pueden causar dolor

Imagine vivir con dolor durante años y descubrir que uno de sus medicamentos es la razón por la que siente dolor. Se supone que los medicamentos ayudan a aliviar el dolor, ¿verdad?

Desafortunadamente, algunos medicamentos que pueden causar dolor son de uso común, incluso los que no necesitan receta. Unos puede ser la causa del dolor de cabeza, otros pueden causar dolor de pies. Detrás del dolor, la causa podría ser un medicamento.

Dos de los cinco principales medicamentos que pueden causan dolor están disponibles sin receta médica, y por tanto sin orientación por parte de médicos. Es posible que no sepa que el dolor podría estar relacionado con estos medicamentos.

Medicamentos que contienen cafeína

Si tiene dolor de cabeza y está usando un medicamento que contiene cafeína más de dos o tres veces por semana, el dolor de cabeza podría ser causado ​​por el uso de estos de medicamentos de venta libre. Pueden causar «dolores de cabeza de rebote» porque el cerebro pide más a gritos cuando los efectos del medicamento desaparecen.

Entonces, lo que alguna vez cuando era joven fue un episodio de dolor de cabeza, podría acabar en dolor crónico de cabeza causado por el uso rutinario. Limite su uso y hable con su médico si tiene dolor de cabeza y usa con regularidad este tipo de fármacos.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos

Estos medicamentos antiinflamatorios de venta libre también son medicamentos que pueden causar dolor (entre ellos ibuprofeno). Si usa estas medicaciones de manera rutinaria y/o en dosis altas, podría correr el riesgo no solo de dolor de estómago, sino también de una hemorragia de estómago. Hable con su médico si está usando AINE y también sufre molestias o dolor de estómago.

Estos tres medicamentos que pueden causar dolor solo están disponibles bajo receta médica, pero esto no significa necesariamente que su médico se dé cuenta de que su dolor podría estar relacionado con uno de estos fármacos.

Quimioterapia

Los médicos que prescriben quimioterapia saben que son medicamentos que pueden causar dolor. Pueden causar daño a los nervios en forma de neuropatía periférica. De hecho, la aparición de la neuropatía periférica puede ser el principal factor que limite la cantidad y duración de la quimioterapia.

La quimioterapia puede salvar la vida, pero no es fácil vivir con una neuropatía dolorosa. Lo mejor que puede hacer es para prevenir la neuropatía: tomar Acetil-L-Carnitina (1000 mg tres veces al día) que puede proteger sus nervios mientras usa estos medicamentos (siempre consultando con el médico). Si desarrolla neuropatía dolorosa se trata con una variedad de medicamentos que pueden tener un conjunto de efectos secundarios no deseados.

Medicamentos para el colesterol

Miles de personas toman medicamentos para reducir los niveles de colesterol. Una parte de estas personas también vivirá una vida con dolor crónico como resultado de estos medicamentos. Es bien sabido que el dolor y la debilidad muscular son un efecto secundario resultante de los medicamentos para reducir el colesterol, pero se pueden confundir fácilmente con otras causas como la fibromialgia sin que nadie se dé cuenta de que es el fármaco la causa del dolor.

Si recientemente comenzó a usar uno de estos medicamentos y en el último año o dos, de repente comienza a sentir dolor, hable con su médico sobre la posibilidad de que estos fármacos sean la causa de su dolor.

Opioides

Sí, los medicamentos que se usan en el tratamiento del dolor también pueden causar dolor. Si está usando medicamentos opioides durante años y el dolor sigue empeorando, el círculo vicioso de dolor podría ser el resultado de una hiperalgesia inducida por opioides. Debido a que los opioides desactivan su sistema natural del alivio del dolor, el cuerpo se queda sin suficientes químicos en el sistema, ya que el efecto del fármaco desaparece cada cuatro a seis horas.

Este ciclo provoca una montaña rusa frecuente de altibajos que sensibiliza el sistema nervioso hasta el punto de sentir más dolor. No solo se siente más dolor, aparece la ansiedad, y aparecen problemas para dormir. Si esto le es familiar, entonces es hora de encontrar una estrategia para salir de la montaña rusa de los opioides.

Todos estos medicamentos de uso común pueden llevar a las personas a un camino erróneo en el dolor crónico. Ser consciente del peligro de que algunos de los medicamentos que está usando también puedan estar causando su dolor es un paso importante para conseguir alivio en el dolor crónico. No querrás ser el último en saber que tus medicamentos pueden estar causando tu dolor.

Dr. Christina Lasich 
J Neurol. 2002 Jan;249(1):9-17
Singapore Med J. 2012 May;53(5):357-60
Estrés en enfermedades crónicas

¿Cómo aliviar el estrés en enfermedades crónicas? Recibir el diagnóstico de una enfermedad crónica es un gran impacto emocional y desequilibra a quien lo vive. Una vez pasado el shock inicial del diagnóstico, es útil aprender a lidiar con el estrés diario de vivir con su enfermedad.

Todos somos susceptibles a los efectos del estrés.

Sin embargo, vivir con una enfermedad crónica puede hacerte más vulnerable. Además de los desafíos cotidianos a los que se enfrenta la mayoría de las personas, las enfermedades crónicas añaden nuevos estresores. Por ejemplo, es posible que deba:

  • lidiar con el dolor y/o la incomodidad de sus síntomas
  • tomar medidas para controlar su enfermedad
    • practicar el autocuidado
  • ajustarse a las nuevas limitaciones que la enfermedad está poniendo en su vida
  • gestionar mayor presión económica
  • Hacer frente a los sentimientos de frustración, confusión o aislamiento

Puede tomar medidas para maximizar su calidad de vida y minimizar los desafíos de vivir con una enfermedad crónica. Existen estrategias para ayudar a sobrellevar el estrés y recuperar el control.

Evitar el estrés en enfermedades crónicas

Entender la enfermedad

Cuando se vive con una enfermedad crónica, es útil aprender todo lo que puedas sobre tus síntomas y opciones de tratamiento. Hacer preguntas específicas a su médico sobre su enfermedad, pero no hay que detenerse ahí. Las asociaciones de pacientes de enfermedades crónicas son excelentes recursos para aumentar sus conocimientos y dar apoyo. También puede encontrar información en internet, aunque hay fuentes más precisas y confiables que otras. Identifiquelas.

Observa tu propio cuerpo también

Presta mucha atención a lo que parece aliviar tus síntomas o los empeora. Usar un cuaderno o calendario para hacer registros y otras ideas que surjan, le pueden ayudar a controlar sus síntomas.

autogestionar la enfermedad

Administrar a diario su propia salud le puede ayudar a conseguir una sensación de control y mejorar la calidad de vida. Seguir su tratamiento le puede ayudar a controlar síntomas y el estrés. Por ejemplo, es importante tomar los medicamentos según las indicaciones pautadas y asistir a las citas de control. Es útil configurar un sistema de alarmas en su calendario, agenda o teléfono.

Otras decisiones en sus hábitos diarios pueden ayudar a ser más eficaz y ayudar en la ayuda de la gestión diaria del estrés. Por ejemplo, comer alimentos nutritivos y hacer suficiente ejercicio puede ayudar a mejorar el estado de ánimo, mejorar la movilidad y aliviar los síntomas.

También deberá tomar medidas para controlar su actitud, emociones y relaciones.

Gestionar emociones

La enfermedad crónica afecta de forma global y la multitud de manera en las que interrumpe su vida y sus planes pueden provocar una gran variedad de emociones. Estas emociones pueden incluir:

  • estrés
  • dolor
  • rabia
  • miedo
  • depresión
  • ansiedad

Para manejar el estrés y las emociones dolorosas use varias técnicas. Cuando encuentre una técnica que funcione, incorpórela a su rutina diaria o semanal.

Analgesia y música

¿Qué técnicas pueden ayudar a manejar el estrés en enfermedades crónicas?

  • hacer ejercicio
  • estiramientos
  • escuchar música
  • respiración profunda
  • meditación
  • escribir un diario
  • Cocinar
  • leer
  • pasar tiempo de calidad con familiares y amigos
  • programar tiempo para descansos regulares
  • autocuidado

Gestionar relaciones

El manejo de las relaciones también es importante cuando tiene una enfermedad crónica. Socializar se puede complicar al descubrir que su tiempo es limitado. Las consecuencias, amigos o familiares no entienden los desafíos a los que se enfrenta.

Entonces deberá tomar decisiones inteligentes sobre dónde enfocar su tiempo y energía, esto le puede ayudar a vivir mejor. Concentrarse en las relaciones que son más importantes para usted. Dejar ir a las relaciones que agregan más estrés que apoyo a su vida es una opción.

Desarrollar flexibilidad

La actitud y el enfoque pueden marcar una gran diferencia en su calidad de vida. Es importante desarrollar una aceptación saludable de los cambios de hábitos de vida que necesiten su enfermedad. También le podrá ayudar a desarrollar confianza dentro de la capacidad de vivir dentro de estas limitaciones.

Tomar el control de su vida diaria de manera que marque la diferencia al abordar su enfermedad usando los recursos que le proporciona la flexibilidad y confianza. Desarrollar nuevas habilidades y hábitos, adoptar un enfoque resolutivo de problemas y descubra los que le den resultado. Le ayudará a gestionar mejor los desafíos a medida que surjan.

Vivir con una enfermedad crónica es estresante, pero

puede crear sus propios recursos para controlar su enfermedad y conseguir una buena calidad de vida. Aprenda todo lo que pueda sobre su enfermedad y lo que necesitará para su tratamiento. Sea proactivo y siga su tratamiento además de llevar un estilo de vida saludable. Dedique tiempo a actividades y relaciones a lo que le haga sentirse más feliz y apoyado. Evite a las personas y las situaciones que lo estresen. Al ajustar sus expectativas y practicar el autocuidado, con ello habrá conseguido su prioridad: su salud y bienestar.

-Pautas para el Autocuidado en enfermedades crónicas

Chronic illness. (2016, January 20)
my.clevelandclinic.org/health/diseases_conditions/hic_Coping_With_Chronic_Illnesses
Coping with a diagnosis of chronic illness. (2013, August)
apa.org/helpcenter/chronic-illness.aspx
Mayo Clinic Staff. (2014, April 8). Stress management
mayoclinic.org/healthy-lifestyle/stress-management/basics/stress-basics/hlv-20049495 
Nuevo tratamiento para el dolor crónico

Una nueva técnica en investigación prometedora podría aliviar el dolor crónico, mediante un electrodo inyectable, dejando atrás el uso de fármacos opioides o implantes voluminosos y demasiado caros. Esta es una de las primeras conclusiones previas en investigaciones en desarrollo con animales. Ha recibido el nombre de inyectrodo.

Inyectrodos ¿nuevo tratamiento para el dolor sin fármacos?

El investigador Kip Ludwig explica la técnica, se basa en el uso de un gel de silicona líquida lleno de pequeñas partículas de metal y se inyecta alrededor del nervio que provoca el dolor. Kip Ludwig es profesor de ingeniería biométrica y cirugía neurológica de la Universidad de Wisconsin-Madison.

¿Cómo funcionan?

«Se endurece ( cura ) y se convierte en un electrodo conductor» rodeando al nervio, informa Ludwig. Posteriormente, los médicos inyectan una capa externa de aislamiento alrededor del electrodo y con el mismo gel crean un cable que une el inyectrodo con la superficie de la piel.

«Se crea una conexión directa para estimular a un nervio profundo desde la superficie de la piel, sin afectar ningún nervio en la superficie de la piel» . «Estamos intentando desarrollar esto hasta conseguir que sea como hacerse un tatuaje, conseguir la menos invasividad».

Está demostrado que el uso de pulsos eléctricos alteran la actividad nerviosa,conocido en la actualidad como neuromodulación, y es efectivo para tratar el dolor crónico.

«Cuando se siente dolor, estos nervios están enviando señales eléctricas al cerebro», comentó Ludwig. «Esta técnica interrumpe esa señal».

Neuromodulación

La neuromodulación sigue siendo un método inviable para tratar el dolor crónico, porque requiere una cirugía invasiva y cara. Hay que colocar lo que equivale a una minúscula computadora con una carga eléctrica dentro de una persona.

Los altos costes de la neuromodulación es tan costoso, hace que los pacientes, con frecuencia, tiengan que demostrar que los opioides u otras terapias no son efectivas para tratar su dolor antes de que el seguro cubra los costes de los implante, lamentó Ludwig. Llegado el momento, quizá la persona ya sea adicta.

Ventajas del inyectrodo

«Si podemos hacer que el procedimiento sea lo menos invasivo posible, entonces se podrá comenzar a administrar no solo a los pacientes en quienes la terapia farmacológica no haya funcionado. Se podría usar antes que la terapia farmacologica , o combinarlos si es necesario», planteó Ludwig.

La investigación ha sido finaciada,una parte, por la Iniciativa a largo plazo para ayudar a acabar con la adicción de los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU., que se lanzó en 2018 para encontrar soluciones a la crisis de opioides en Estados Unidos.

Las pruebas realizadas en cerdos, los investigadores usaron una unidad de TENS (estimulación nerviosa eléctrica transcutánea) de 50 dólares de Walmart para proveer la estimulación eléctrica a la médula espinal de los animales, dijo Ludwig, este es un ejemplo de lo barata que puede resultar aplicar esta tecnología.

Los inyectrodos también son más blandos y flexibles que los implantes metálicos, y los investigadores esperan que esto les ayude a aguantar mejor los movimientos del cuerpo humano que los implantes que se usa en la actualidad.

¿Donde se implatarian?

En pruebas con cerdos, Ludwig y sus colaboradores han podido mostrar que los inyectrodos se pueden implantar de forma exitosa en los ganglios de la raíz dorsal de la médula espinal, «un objetivo que se ha mostrado que funciona bien para el dolor», asegura Ludwig.

Estimuladores frentE a inyectrodo

Los estimuladores de médula espinal tienen uno de los peores historiales de seguridad de todos los implantes, y han provocado más de 500 muertes y 80,000 lesiones desde 2008, según un informe en 2018 realizada por el periodismo de investigación.

Los implantes fallan y administran descargas o queman a las personas, debido a que los dispositivos y los cables no pueden alargarse y flexionarse con el cuerpo humano. El gel del inyectrodo es más parecido, mecánicamente, al tejido humano, lo que con algo de suerte hará que los implantes inyectables sean duraderos y fiables, aseguraron los autores del estudio.

Los investigadores informan que los ensayos de seguridad en humanos ya han empezado, y esperan que hayan concluido a finales de 2021, dijo Ludwig.

Griffin R. Baum

El Dr. Griffin Baum es profesor asistente de neurocirugía en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

La tecnología de inyectrodo que se está investigando es «otro gran paso en la terapia del dolor que proviene del sistema nervioso periférico», asegura Baum, haciendo referencia a los nervios que están fuera del cerebro y de la médula espinal.

«Para los pacientes con dolor crónico con origen con la estructura o la anatomía de la médula, hay pocas terapias prometedoras que ofrezcan alivio duradero durante años y décadas», lamenta Baum. «Esta investigación y este tipo de electrodo no solo pueden ayudar a muchos pacientes a corto plazo, sino que con algo de suerte servirán de base para investigaciones futuras que puedan ayudar a abordar al tsunami venidero de pacientes con dolor crónico».

Su uso prometedor en diferentes enfermedades

La neuromodulación se usa para tratar una variedad de afecciones aparte del dolor, desde la enfermedad de Parkinson hasta la depresión, la epilepsia y la incontinencia. «La esperanza es que podamos comenzar a apropiarnos del sistema nervioso para tratar muchas problemáticas tan variadas», añadió Ludwig.

La obesidad es una potencial enfermedad que podría tratarse mediante la neuromodulación. Ludwig apunta que en un futuro que el uso de un inyectrodo podría «apropiarse de la señal del estómago al cerebro que avisa que tenemos hambre».

Se publicó el estudio del inyectrodo en la revista Advanced Healthcare Materials. An Injectable Neural Stimulation Electrode Made from an In‐Body Curing Polymer/Metal Composite

invisibilidad del dolor

Un reciente estudio muestra cómo las enfermedades del dolor y la visibilidad o invisibilidad del dolor tiene un impacto en el personal sanitario y el abordaje hacia  los pacientes de dolor crónico.
El estudio llegó a la conclusión de la necesidad del abordaje del dolor en la figura de la atención centrada en el paciente y como mostrar empatía puede tener un impacto beneficioso en el tratamiento en los pacientes de dolor crónico.

La invisibilidad del dolor o la visibilidad tiene un impacto directo en el tratamiento del paciente

En el estudio participaron pacientes de dolor crónico con enfermedades más visibles como artritis reumatoide y síndrome de dolor regional complejo frente a enfermedades con dolor más invisible como el síndrome de Ehler-Danlos  y fibromialgia

Resumen

OBJETIVOS:

El uso de la atención interdisciplinaria centrada en el paciente (PCC) y el comportamiento empático parece ser una vía prometedora para abordar el tratamiento del dolor crónico, pero su uso en este contexto parece ser infravalorado. Varios factores pueden influir a través de la empatía en la atención centrada en el paciente, pero poco se sabe sobre cómo impacta la visibilidad en el tratamiento del dolor.

El objetivo de este estudio fue investigar la influencia de los signos físicos visibles en los comportamientos empáticos y como el cuidador se desenvuelve en el contexto del dolor crónico.

MÉTODOS:

La muestra 21 enfermeras y 21 médicos participaron en un estudio descriptivo. El PCC y la empatía se evaluaron a partir de la autoevaluación y la evaluación mediante grabaciones de video con pacientes reales de dolor crónico.

RESULTADOS:

Los comportamientos empáticos de los participantes fueron significativamente más altos para los pacientes que tienen signos visibles de dolor (artritis reumatoide y síndrome de dolor regional complejo) que para aquellos que no tienen signos visibles (Ehler-Danlos síndrome y fibromialgia) ( p <0,001).

Los participantes muestran una mayor diferencia en el comportamiento centrado en el paciente de acuerdo con la visibilidad del dolor.

DISCUSIÓN:

La visibilidad del dolor en pacientes con dolor crónico es un factor importante que contribuye a un mayor uso de PCC y empatía por parte de enfermeras y médicos, la experiencia clínica puede influir en sus comportamientos. Por lo tanto, la invisibilidad del dolor puede ser una barrera para conseguir calidad en el tratamiento.

Estos hallazgos refuerzan la relevancia de educar a los cuidadores sobre estos sesgos inconscientes sobre su comportamiento hacia los pacientes con dolor crónico.

Pain Res Manag. 2018 Sep 24;2018:6375713. doi: 10.1155/2018/6375713. eCollection 2018.
The Impact of Pain Invisibility on Patient-Centered Care and Empathetic Attitude in Chronic Pain Management.Paul-Savoie E 1 , Bourgault P 1 , Potvin S 2 , Gosselin E 1 , Lafrenaye S 3 .
 Información del autor
 1 Escuela de Enfermería, Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Université de Sherbrooke, Sherbrooke, QC, Canadá.
 2 Centro de Investigación de Instituto Universitario en Santé Mentale de Montreal, Departamento de Psiquiatría, Facultad de Medicina, Universidad de Montreal, Montreal, QC, Canadá.
 3 Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Université de Sherbrooke, Sherbrooke, QC, Canadá.