hablar del dolor

Para controlar el dolor hay que cambiar la forma de hablar del dolor

Tanto pacientes como profesionales de la salud deberían hacer cambios en la forma de hablar del dolor. ¿Por qué?

¿Qué connotaciones negativas tiene hablar del dolor?

  • El lenguaje que usamos tanto en palabras como en pensamientos juega un papel clave en cómo el cerebro procesa la información y produce dolor.
  • A menudo los síntomas que ocurren cuando el cerebro detecta una amenaza, incluido el dolor, se confunden con una enfermedad o trastorno.
  • Los profesionales de la salud, sin saberlo, mediante el uso de un lenguaje alarmista o desesperanzador puede aumentar la preocupación de una persona por su salud y bienestar.
  • Reducir la sensación de amenaza en el cerebro, y que reduce también el dolor, puede comenzar simplemente cambiando la forma en que la gente habla del dolor.

Gusta compartir las luchas con los demás, recibir apoyo y sentirnos comprendidos. Pero ¿realmente eso es positivo?

Depende. Hablar sobre el dolor mantiene el dolor en el centro de nuestra atención, lo que a su vez mantiene el cerebro en modo de amenaza. Cuando el cerebro detecta una amenaza, el resultado puede ser un aumento del dolor. Afortunadamente, este ciclo descendente hacia el dolor se puede detener.

¿Por qué es importante la educación sobre el dolor?

En la rehabilitación del dolor un pilar importante a ofrecer a pacientes y sus familias es educación sobre el dolor. El dolor crónico no solo afecta a la persona que sufre, sino también a su entorno, la familia, amigos y compañeros de trabajo.

La mayoría de las personas comparten conceptos erróneos comunes sobre el dolor crónico: imaginan que una lesión, un problema mecánico se ha apoderado de la vida de una persona y se produce el dolor incontrolable. Todos estos conceptos erróneos llevan a una gran cantidad de conversaciones sobre el dolor.

Los que sufren de dolor crónico a menudo hablan sobre sus niveles de dolor, las últimas inyecciones, las visitas al médico y las cirugías. Los amigos y la familia preguntan se preocupan sobre lo hábitos y los problemas para dormir, los medicamentos, los tratamientos y las terapias. Todo el mundo siente impotencia por lo poco que se puede hacer para controlar el dolor y sufre preocupaciones por el bienestar de quien lo sufre. Esto es comprensible pero ¿realmente es útil?

¿Qué le hace al cerebro las «conversaciones sobre el dolor»?

La educación en neurociencia del dolor comienza a ayudar a las personas a comprender el papel del lenguaje en cómo el cerebro procesa la información y produce dolor. A medida que nuestro cerebro monitoriza el sistema nervioso periférico, está recogiendo evidencia de peligro y la evidencia de seguridad. El cerebro sopesa la evidencia disponible para determinar si realmente existe una amenaza que requiera que se produzca una respuesta protectora.

Síntomas de alerta

La respuesta protectora del cerebro puede ser dolor, pero también puede ser una variada cantidad de respuestas que pueden ser confundidas con «síntomas». 

Las formas comunes en las que el cerebro traduce esas respuestas y avisa que «algo anda mal» pueden ser temblores, convulsiones no epilépticas, dolor de estómago, dolor de cabeza, mareos, urticaria, náuseas, visión borrosa, tensión muscular, palpitaciones cardíacas, dolor de pecho o contracciones musculares.

A menudo confundimos con una enfermedad o trastorno los síntomas que ocurren cuando el cerebro detecta una amenaza. El dolor crónico es a menudo el resultado de un sistema nervioso hiperactivo que constantemente detecta una amenaza y produce dolor a pesar de que el dolor no tiene la función de ayuda ni protección. Por tanto, el dolor crónico no es necesariamente una enfermedad o trastorno que pueda tratarse directamente con intervención médica.

Los profesionales de la salud, desde el desconocimiento, pueden aumentar la preocupación de una persona por su salud y bienestar mediante el lenguaje que usan cuando hablan con los pacientes. Aquí hay algunas frases médicas comunes que el cerebro puede usar como evidencia de peligro: 

  • Su resonancia magnética no es normal. 
  • Este es el peor caso que he visto en mi vida.  
  • Me sorprende que todavía puedas caminar. 
  • Los medicamentos fuertes apenas parecen aliviar su dolor. 
  • Tiene una enfermedad degenerativa de disco. 
  • Tu madre tuvo el mismo problema. Es herencia en tu familia.
  • Puedes necesitar más cirugía. 
  • Debería empezar a usar un bastón o un andador para desplazarse. 

El cerebro interpreta estas afirmaciones como alarma o peligro. Cuando las personas tienen dolor crónico, su cerebro carece de una buena respuesta de evidencia creíble de seguridad. El cerebro tienen pocas razones para creer que no debería tener dolor, pocas razones para creer que el movimiento no causa daño y pocas razones para creer que pueden aprender a manejar el dolor de manera efectiva.

El dolor depende de cómo el cerebro interpreta la información que recibe (Neurologia.com 2017)

¿Cómo cambiar la conversación sobre el dolor?

Reducir la sensación de amenaza en el cerebro puede comenzar simplemente cambiando la forma en que la gente habla sobre el dolor. El objetivo de cambiar la forma en que hablamos sobre el dolor es desviar la atención del dolor y dirigirnos hacia la dirección en la que queremos avanzar con nuestra vida a pesar del dolor

El Dr. James Hudson, especialista en dolor crónico, proporciona a los nuevos pacientes con dolor crónico dos sencillas instrucciones escritas en su talonario de recetas. Ayuda a los pacientes con dolor a que cambien la forma en que hablan y piensan sobre el dolor.

La primera receta es simple: «Deja de hablar sobre el dolor». La gente pregunta a los que sufren de dolor sobre él insistentemente, pero el paciente con dolor necesita aprender a redirigir las preguntas para centrarse en otros aspectos de la vida. Se pueden reencauzar la conversación a: “Gracias por preguntar. Prefiero no hablar más del dolor. Sería más féliz si te contara los planes de esta semana”

La segunda receta es similar: «Deja de exagerar sobre el dolor con los demás o incluso cuando hables contigo mismo». A menudo utilizamos un lenguaje extremo cuando nos referimos al dolor, como «Este dolor me está matando» o «Mi dolor está en un nivel 12 de 10 en este momento». Este tipo de lenguaje solo refuerza la idea de que existe una amenaza extrema; cuando el cerebro detecta que existe una amenaza, a menudo actúa protegiendo y, por tanto, produciendo más dolor.

Cuando los pacientes llevan estas dos instrucciones a casa, necesitarán un tiempo para volver a reeducar a amigos, familiares y compañeros de trabajo. Los amigos y la familia suelen sufrir ansiedad y preocupación por quien sufre dolor, por eso preguntan. Pero si el tema de conversación cambia, los resultados suelen ser alentadores. Parar conversaciones de años centradas en conversaciones en el que eje es el dolor, los pacientes con dolor comienzan a hablar sobre cosas significativas, esperanzadoras y agradables. 

Se centran en lo que pueden hacer, no en lo que no pueden hacer. 

Por pequeños que parezcan estos cambios, el lenguaje que usamos todos los días afecta la forma en que el cerebro califica y produce el dolor. Un buen comienzo es decirles hoy a sus amigos y familiares que aprecia su preocupación, pero es hora de comenzar a tener nuevas conversaciones, necesita una que se centre en el crecimiento, la esperanza y un futuro mejor.  

“En la vida, no hay nada que temer, solo hay que comprender.” La vida no es fácil, para ninguno de nosotros. Pero… ¡qué importa! Hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo. Hay que sentirse dotado para realizar alguna cosa y que esa cosa hay que alcanzarla, cueste lo que cueste.”.- Marie Curie.

Articulo de Evan Parks profesor asistente adjunto en la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Michigan, forma parte del personal del Hospital de Rehabilitación Mary Free Bed en Grand Rapids (Michigan).

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *