Mujer y dolor

La experiencia difiere entre los sexos, la mujer y el dolor, se requiere enfoques diferentes en el tratamiento del dolor.

Mujer y dolor

Mujeres y hombres experimentan y expresan el dolor de forma diferente, y esto puede llegar a crear desafíos en tratamiento del dolor en la mujer de forma eficaz.

Esta ayudando el aumento del conocimiento sobre las diferencias en el dolor por sexos, pero muchas mujeres aún se enfrentan a dificultades para obtener un tratamiento adecuado, dice Padma Gulur, profesora de anestesiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte.

«Las mujeres a menudo afrontan la etiqueta de ser muy emocionales cuando expresan sus preocupaciones», explicó Gulur. «Esto lleva a disminuir la capacidad de desarrollar relaciones terapéuticas con sus profesionales de la salud».

Una revisión de la literatura de la Sociedad Americana de Anestesiólogos de 2015 descubrió que a pesar de existir una amplia gama de tratamientos efectivos, las mujeres a menudo sufren de dolor innecesario y tienden a tratarlo con medicamentos que son ineficaces y dañinos. En la encuesta de dolor crónico HealthyWomen de 2019, el 38% de las mujeres que experimentan dolor durante más de 3 meses no creían que su médico tome el dolor en serio. Alrededor del 45% de las mujeres dijeron que su médico «entendía» algo su dolor crónico, y el 17% dijo que su médico no entendía su dolor en absoluto.

Sexo y diferencias de género

Tanto el sexo (biología) como el género (construcción psicosocial) pueden afectar la percepción y a la expresión del dolor, señala Kim Templeton, profesora de cirugía ortopédica en el Centro Médico de la Universidad de Kansas en Kansas City.

Sexo y prevalencia del dolor

«El sexo puede afectar la prevalencia de enfermedades que debutan en dolor crónico», dijo. «Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de desarrollar muchas de las enfermedades que pueden provocar dolor crónico como la osteoartritis y la artritis reumatoide».

«El sexo también afecta la forma en que la médula espinal y el cerebro interpretan estos estímulos dolorosos, lo que se ha observado en las imágenes funcionales del cerebro», agrega Templeton. «También se han identificado diferencias basadas en el sexo entre los recién nacidos sometidos a estimulaciones dolorosas, por lo que esto parece confirmar la conexión con el cerebro».

Hormonas y dolor

El procesamiento de las señales de dolor en la médula espinal y el cerebro puede cambiar con el tiempo y puede influir, además, factores como la edad, experiencias dolorosas adicionales, estrógenos y otras hormonas u otras comorbilidades como depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático (TEPT) , añadió.

Mujeres más propensas a comorbilidades

Esto es especialmente importante para las mujeres, que «son más propensas a experimentar estas comorbilidades, así como a ser víctimas de violencia interpersonal u otras formas de violencia que pueden provocar lesiones dolorosas o depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático», dice Templeton.

Violencia y dolor

Un estudio presentado en la reunión científica de la American Pain Society de 2019, por ejemplo, encontró que casi tres de cada cuatro mujeres que sufrieron agresión sexual tuvieron un dolor nuevo o peor una semana después, y en la mayoría de los casos, ese dolor persistió durante semanas.

El género, por otro lado, puede afectar la forma en que una persona describe o expresa el dolor, anota Templeton. En algunas culturas, puede ser más socialmente aceptable que las mujeres se quejen del dolor. «De forma subconsciente, las mujeres también pueden intentar automedicarse la depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático con opioides»

Diferencias de respuesta a fármacos

Mujer y opioides

«También la investigación está poniendo en evidencia que mujeres y hombres responden a los opioides de manera diferente debido a diferencias en el receptor opioide mu; en animales de laboratorio, los machos pueden tener un inicio más rápido y un alivio del dolor más prolongado que las mujeres», dice. «Todo esto hace que el tratamiento del dolor crónico sea un desafío, debido a la cantidad de factores que influyen en la percepción y expresión del dolor y la respuesta al tratamiento».

Mujer y dolor. Siempre más dolor en la investigación

Muchos estudios sobre las diferencias de dolor basadas en el sexo han utilizado voluntarios sanos que fueron sometidos a estímulos dolorosos agudos, y esto hace difícil determinar cómo esto se traduce en las experiencias de la mujer con dolor crónico, los resultados son reveladores. Durante años, los investigadores dirigidos por el Dr. Roger Fillingim, de la Universidad de Florida en Gainesville, han estudiado las diferencias del dolor entre hombres y mujeres, reclutando personas sanas para participar en sesiones experimentales de dolor. Descubrieron que, de forma constante, las mujeres informan que los mismos estímulos son más dolorosos que en los hombres.

¿Brecha de género en el tratamiento?

¿Existe una brecha en el tratamiento del dolor entre mujeres y hombres? «Tal vez, pero no es por falta de intentar controlar el dolor de las mujeres», apunta Templeton.

«Dada la complejidad del problema, los enfoques estándar para tratar el dolor agudo después de una lesión probablemente no se traduzcan en cómo tratar a las mujeres con dolor crónico», dijo. «Esto requiere un enfoque multidisciplinario y generalmente basado en el trauma».

Más investigación

Se necesita más investigación para comprender cómo el sexo y el género afectan el dolor «, para comprender mejor cómo la depresión, la ansiedad y el TEPT influyen en la experiencia del dolor desde una perspectiva basada en el sexo y el género. Y, además, comprender mejor las diferencias entre hombres y mujeres, la respuesta a los opioides y otras modalidades de medicamentos «, dijo Templeton.

También debe haber más educación médica en las diferencias del dolor basadas en el sexo y el género, añade.

Gulur señaló que hay que reconocer y apoyar las diferencias del sexo. Es parte importante del manejo eficaz del dolor. «La experiencia del dolor es única para cada individuo», dijo. «Reconocer la interacción biopsicosocial es fundamental para los médicos que tratan el dolor.»

-Epigenética en el tratamiento del dolor

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