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El síndrome de fatiga crónica, un mal silencioso

Una extraña enfermedad que puede llegar a acabar con la vida laboral de una persona, afecta a más de un millón de individuos en Estados Unidos, y lo más preocupante es que el 85 por ciento de quienes la padecen, no lo sabe.

El síndrome de fatiga crónica (SFC) es una enfermedad devastadora que provoca un agotamiento tan fuerte y prolongado que reduce prácticamente a la mitad la capacidad de una persona para realizar las actividades cotidianas.

alarmante aumento en el número de personas con el SFC

Debido al alarmante aumento en el número de personas con el SFC y viendo la urgencia de que la población se haga un diagnóstico, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) lanzó una campaña para alertar sobre la existencia del mal.

Como sugiere su nombre, la enfermedad se presenta acompañada de sensación de fatiga; no obstante, el agotamiento no es igual al que una persona experimenta después de un día agitado o de una semana pesada de trabajo, pues es considerablemente mayor.

Tal es el caso de Marly Silverman, de 52 años, quien tuvo que poner punto final a su carrera en la banca luego de que le diagnosticaran el SFC, 13 meses después de estar sufriendo los síntomas.

Silverman solía despertarse muy cansada en las mañanas y, como ella describe, con la sensación de que le hubiera pasado un camión por encima, hasta que su médico le explicó la causa de su agotamiento crónico. ”No pude trabajar más, en el banco me dijeron que estaba muy mal de la salud, que debía usar el seguro de incapacidad física y tomar un tratamiento”, contó Silverman.

Los síntomas son variados

Los síntomas son variados, de acuerdo con Nancy Klimas, una profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami y directora de investigación del SFC en el Miami BA Medical Center.

”Van desde dolores de cabeza, dolor de garganta y dolor muscular hasta problemas de concentración y pérdida de memoria. Otros pueden ser tos crónica, dolor en el pecho y náuseas”, explicó Klimas.

También se puede experimentar irritabilidad, cambios de ánimo, ansiedad y ataques de pánico. En ocasiones puede llegar a confundírsele con la depresión o el flu.

”Los pacientes con SFC no tienen necesariamente depresión. Lo que sí puede suceder es que quienes tienen la enfermedad pueden llegar a desarrollar depresión y cierto grado de frustración debido a los síntomas”, aclaró la médica.

Infórmese, obtenga un diagnóstico y busque ayuda

La campaña del CDC, llamada ”Get Informed. Get Diagnosed. Get Help” (Infórmese, obtenga un diagnóstico y busque ayuda), tiene como propósito crear conciencia sobre el mal, tanto en quienes trabajan en el sector de la salud como en el público en general.

El tratamiento para el SFC puede incluir una combinación de medicamentos y sicoterapia.

Rosa Barroso sufre del SFC desde que nació, por lo que ha hecho un gran esfuerzo para poder continuar con su carrera.

Barroso, de 37 años, es actualmente subdirectora de ventas del hotel Wyndham Miami Airport y ha logrado controlar la enfermedad.

”El tratamiento empieza con pastillas antidepresvias y pastillas para dormir. También me hicieron terapia del sueño a punta de somníferos y suero, para ver si yo podía desestresar mi cuerpo entero”, afirmó Barroso, quien ahora utiliza medicina alternativa para el dolor.

El tratamiento para el SFC puede incluir una combinación de medicamentos y sicoterapia. Algunas recomendaciones médicas para tratar el dolor son técnicas de relajación muscular, estiramientos, masajes al igual que yoga y tai chi para reducir la ansiedad.

”Afortunadamente existen terapias para esta enfermedad que pueden reducir el dolor y el sufrimiento, por eso es importante estar seguros de que quienes la padecen sepan que la tienen, éste es nuestro objetivo con la campaña”, comentó Gerberding.

El sindrome de fátiga crónica fue identificado por primera vez en 1988 en Nevada

El SFC fue identificado por primera vez en 1988 en Nevada, en un grupo de pacientes con quienes hicieron varias pruebas. Desde entonces se vienen adelantando diversas investigaciones para hallar las causas y la posible cura de este mal que ciertamente, no es contagioso.

Las mujeres tienen cuatro veces más riesgo de sufrirla que los hombres, y las personas entre 40 y 50 años son más propensas.

”El CDC considera el síndrome de fatiga crónica un problema preocupante de salud pública, por tal motivo estamos comprometidos con la investigación para detectar un diagnóstico temprano y, por tanto, desarrollar mejores tratamientos”, expresó Gerberding.

achaparro@miamiherald.com

El Nuevo Herald

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