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ejercicio en el dolor crónico

¿Qué beneficios tiene el ejercicio en el dolor crónico?

Existen beneficios conocidos del ejercicio en el dolor crónico y la actividad física regular. Para las personas que sufren de dolor, su respuesta inicial es evitar la actividad y buscar descanso. Y, sin embargo, la terapia con ejercicios a menudo se prescribe como una opción de tratamiento para controlar el dolor. 

Los CDC enumeran los siguientes beneficios de la actividad física:

  • Controlar el peso
  • Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas
  • Reduce el riesgo de algunos cánceres
  • Fortalece los huesos y los músculos
  • Mejora la salud mental y el estado de ánimo
  • Mejora la capacidad para realizar las catividades diarias
  • Previene caídas
  • Aumenta la posibilidad de vivir más tiempo

Los ejercicios y la actividad física no solo tienen beneficios en el individuo sano, sino que también tienen beneficios comprobados en los pacientes. 

Teniendo esto en cuenta, algunos autores han postulado la idea de que el ejercicio debe considerar como una droga1. Y, a menudo, el beneficio más importante del ejercicio para los pacientes es un mejor control del dolor 2 .

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) define el dolor como «Una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con, o similar a la asociada con, daño tisular real o potencial». Además, establece que «el dolor es siempre subjetivo, y cada individuo aprende la aplicación de la palabra a través de experiencias relacionadas con lesiones en la vida temprana». La IASP también sostiene que la actividad inducida en las vías nociceptivas y nociceptivas por estímulos nocivos no es dolor.

Hipoalgesia inducida por ejercicio

La hipoalgesia inducida por el ejercicio es un fenómeno que ha sido ampliamente estudiado en la literatura y cuyos resultados son ambiguos. La hipoalgesia inducida por el ejercicio es poco conocida y se caracteriza por un aumento en el umbral del dolor y la tolerancia, además de una reducción de la intensidad del dolor durante y después del ejercicio 3 .

La hipótesis más comúnmente aceptada detrás de la hipoalgesia inducida por el ejercicio establece que los sistemas opioides centrales se activan por un aumento de las descargas de las fibras nerviosas aferentes mecanosensibles A-delta y IV (C) que surgen de los músculos secundarios a la contracción rítmica del músculo 4 5 . El ejercicio en el dolor crónico también ha mostrado un aumento en las concentraciones de beta-endorfina en la sangre de los hombres 4 .

Otro mecanismo propuesto para hipoalgesia inducida por el ejercicio son los endocannabinoides 6 . El ejercicio en el dolor crónico aumenta las concentraciones séricas de endocannabinoides que pueden contribuir al control de la transmisión del dolor. Koltyn et al 5sugirieron la participación de un mecanismo no opioide en la hipoalgesia inducida por el ejercicio después del ejercicio isométrico.

Efectos de diferentes tipos de ejercicio en el manejo del dolor

El ejercicio aeróbico / entrenamiento de resistencia y el ejercicio de resistencia / entrenamiento de fuerza son dos tipos diferentes de ejercicios que pueden ser acuáticos o terrestres. El control del dolor se logra de manera diferente con diferentes tipos de ejercicios. Es importante prescribir la intensidad y frecuencia adecuadas de ejercicio para lograr los efectos deseados de la hipoalgesia.

Ejercicio aeróbico / entrenamiento de resistencia

Los efectos de los ejercicios aeróbicos sobre el dolor se han estudiado ampliamente en la literatura. La intensidad del ejercicio debe ser bien tolerado para ser eficaz. 

Se ha dicho que el ejercicio aeróbico debeapuntar a los grupos de músculos más grandes, implicar contracciones musculares repetitivas y elevar la frecuencia cardíaca en reposo a la frecuencia cardíaca objetivo durante al menos 20 minutos . La ventana terapéutica en el entrenamiento aeróbico es extremadamente importante, ya que algunos pacientes pueden presentar un empeoramiento de los síntomas secundarios al ejercicio. 

El dolor musculoesquelético es uno de los efectos secundarios del ejercicio y, por lo tanto, es muy importante tener un equilibrio adecuado. Poco ejercicio no es beneficioso, mientras que demasiado agrava los síntomas.

Se han sugerido varias cargas de trabajo prescritas que dan como resultado la hipoalgesia inducida por el ejercicio. Hoffman et al 7  concluyeron que 30 min de ejercicio en cinta andadora al 75% del VO 2 máx . dieron como resultado una disminución significativa de los índices de dolor. 

Mientras que no mostró cambios significativos con el ejercicio en cinta andadora 10 min al 75% del VO 2 máx. y 30 min al 50% del VO 2 máx. En un estudio realizado por Naugle et al 2 Se estudiaron los efectos del ejercicio aeróbico de intensidad moderada y vigorosa sobre la modulación del dolor. Los sujetos realizaron 25 min de ciclismo estático vigoroso al 70% de la frecuencia cardíaca de reserva (HRR) y 25 min de ciclismo estático de intensidad moderada al 50-55% de HRR. La evidencia proporcionada sugiere que el ejercicio aeróbico vigoroso y moderado reduce la percepción del dolor.

Koltyn 1 hizo una revisión y concluyó que los efectos hipoaglésicos eran más consistentes con cargas de trabajo de 200 W y superiores. También se encontró hipoalgesia con el ejercicio prescrito entre el 65 y el 75% del VO 2 máx., Pero los resultados no fueron concluyentes cuando se utilizó el porcentaje de FC máx. Como criterio de prescripción se permitió a los sujetos seleccionar su propia intensidad.

Ejercicio de resistencia / entrenamiento de fuerza

Muy pocos estudios han examinado la relación entre el entrenamiento de resistencia y la modulación del dolor. Sin embargo, un estudio realizado por Koltyn y Arbogast 8 concluyó que una sola sesión de ejercicio de fuerza puede lograr una respuesta hipoalgésica del entrenamiento de fuerza. El ejercicio de resistencia consistió en 45 min de levantamiento de 3 series de 10 repeticiones al 75% de 1RM, que incluyó press de banca, press de piernas, pull-downs y extensiones de brazos.

Condición específica

Los ejercicios terapéuticos son la opción principal de tratamiento no farmacológico para el dolor de cuello crónico, el dolor lumbar crónico, el síndrome de dolor regional complejo, la fibromialgia, la osteoartritis y otros síndromes de dolor crónico similares.

Se ha demostrado una respuesta hipoalgésica mecánica local inmediata a ejercicios específicos de la columna cervical en pacientes con dolor de cuello durante al menos 3 meses [10] . Los ejercicios específicos incluyeron (1) flexión cráneo-cervical con 10 segundos de contracción para 10 repeticiones con 10 segundos de retención entre, y (2) ejercicio de resistencia de flexión cervical de levantamiento de cabeza en decúbito supino para 3 series de 10 repeticiones a 12RM con 30 segundos descanse entre series (cada repetición duró 3 segundos con un intervalo de 2 segundos entre repeticiones).

Una revisión sistémica realizada por Hayden et al [4] , concluyó que la terapia de ejercicio supervisado que consiste en el estiramiento y fortalecimiento, y está diseñada individualmente, mejora el dolor y la función en el dolor de espalda crónico inespecífico.

Martin et al 5diseñaron un programa de ejercicios pa la fibromialgia que ha demostrado ser un tratamiento eficaz a corto plazo. El programa de ejercicios incluyó entrenamiento aeróbico, ejercicios de flexibilidad y entrenamiento de fuerza.

Efectos adversos del ejercicio

Si el ejercicio se considera un fármaco, se producen efectos adversos como cualquier otro fármaco. El ejercicio si no se prescribe adecuadamente y, en algunos casos, aunque se prescriba adecuadamente, puede provocar ciertos efectos adversos.

Por lo general, se acepta que el ejercicio da como resultado daños en las miofibras y que se liberan sustancias como el lactato que proporcionan información nociceptiva en respuesta al ejercicio. Por tanto, existe el riesgo de que los síntomas reaparezcan después del ejercicio. El ejercicio se considera un factor de estrés físico y se sabe que activa las respuestas al estrés en el sistema neuroendocrino. Por tanto, los médicos deben tener cuidado al prescribir ejercicios a pacientes con dolor [3] . Dado que el estrés físico en pequeña cantidad con un período de recuperación de descanso adecuado puede ser óptimo, el estrés excesivo puede aumentar la sensibilidad al dolor.

Actividad física

El reposo en cama y la inmovilidad de más de 2 días nunca han demostrado ser beneficioso y, por el contrario, en la población geriátrica parece ser perjudicial [7] . Las actividades físicas como el tai chi y el yoga han mostrado una mejora significativa en la prevención y el control del dolor desde hace siglos.

La práctica antigua del Tai chi parece ser una intervención eficaz en la osteoartritis, el dolor lumbar y la fibromialgia [8] . El yoga que tiene sus raíces 500-200 a. C. es un tratamiento complementario eficaz para el dolor lumbar crónico, como lo demostraron Holtzman et al en un metaanálisis [10].

La actividad física regular ayuda a prevenir los efectos nocivos de la inmovilidad. Previene la rigidez de las articulaciones, la tensión muscular y ayuda a la circulación sanguínea. Otras actividades físicas conocidas como nadar y caminar han demostrado ser efectivas para disminuir el dolor y mejorar la función. Un estudio de Ickmans K et al. proporciona pruebas de que los programas de rehabilitación tienen efectos a largo plazo en las personas con dolor crónico [11] .

Al prescribir ejercicio para el manejo del dolor, es importante que:

  • Comprender los parámetros (es decir, modo, frecuencia, duración, intensidad) del ejercicio terapéutico para aliviar el dolor.
  • Describa cómo modificar los parámetros del ejercicio en lo que respecta a la enfermedad de dolor, edad, factores psicosociales y el estado de salud del paciente.
  • Reconocer la importancia de implementar terapias complementarias para abordar los problemas relacionados con la prescripción de ejercicios (es decir, biopsicosocial, comportamiento de evitación del miedo, catastrofismo, terapia cognitivo-conductual).
  • Comprender la importancia de la educación del paciente en la prescripción de ejercicios terapéuticos, incluido el concepto de motivación, ritmo) para mejorar la efectividad y el cumplimiento general del tratamiento.
1Vina J, Sanchis ‐ Gomar F, Martinez ‐ Bello V, Gomez ‐ Cabrera MC. 
El ejercicio actúa como una droga; los beneficios farmacológicos del ejercicio. 
Revista británica de farmacología. 1 de septiembre de 2012; 167 (1): 1-2.

2Kroll HR. 
Terapia de ejercicios para el dolor crónico. Clínicas de medicina física y rehabilitación de Norteamérica. 
2015 31 de mayo; 26 (2): 263-81.

3Koltyn KF, Brellenthin AG, Cook DB, Sehgal N, Hillard C. Mecanismos de hipoalgesia inducida por el ejercicio. 
El diario del dolor. 
31 de diciembre de 2014; 15 (12): 1294-304.

 4Thorén P, Floras JS, Hoffmann P, Seals DR. 
Endorfinas y ejercicio: mecanismos fisiológicos e implicaciones clínicas. 
Medicina y ciencia en el deporte y el ejercicio. 
22 de agosto de 1990 (4): 417-428

5Koltyn KF, Brellenthin AG, Cook DB, Sehgal N, Hillard C. Mecanismos de hipoalgesia inducida por el ejercicio. 
El diario del dolor. 
31 de diciembre de 2014; 15 (12): 1294-304.
6Dietrich A y McDaniel WF. Endocannabinoides y ejercicio. 
Br J Sports Med 2004; 38: 536–541

7Gloth MJ y Matesi AM. Fisioterapia y ejercicio para el manejo del dolor. 
Clínicas de Medicina Geriátrica. 
2001. 17 (3): 525-535.

8 Koltyn KF, Arbogast RW. 
Percepción del dolor después del ejercicio de resistencia. 
Revista británica de medicina deportiva. 
1 de marzo de 1998; 32 (1): 20-4.
9Vaegter HB, Handberg G, Graven-Nielsen T. Similitudes entre la hipoalgesia inducida por el ejercicio y la modulación condicionada del dolor en humanos. 
PAIN®. 31 de enero de 2014; 155 (1): 158-67.

10O'Leary S, Falla D, Hodges PW, Jull G, Vicenzino B. El ejercicio terapéutico específico del cuello induce hipoalgesia local inmediata. El diario del dolor. 
30 de noviembre de 2007; 8 (11): 832-9.
11Ickmans K, Voogt L, Nijs J. La rehabilitación tiene éxito donde fallaron la tecnología y la farmacología: tratamiento eficaz del dolor persistente a lo largo de la vida.
terapias acuáticas en fibromialgia

Obtener alivio con terapias acuáticas en fibromialgia. Sufrir dolor, estrés o insomnio son síntomas del día a día con fibromialgia. Existen técnicas en el hogar que pueden ayudar a aliviar los síntomas. Las sales de Epsom en la bañera son una alternativa, hacer ejercicios suaves después de la ducha: los balnearios con aguas termales, o centros de terápias acuáticas.

«Los baños minerales; la talasoterapia (basadas en el uso de agua de mar), la  balneoterapia (bañarse en aguas termales) y los baños de hidromasaje con chorros fomentan la relajación, lo que puede aliviar temporalmente el dolor»-dice Eileen Schweers Ray, fisioterapeuta y portavoz de American Physical Academia de Terapia Física Acuática de la Therapy Association  en Charlotte, Carolina del Norte. “Se puede añadir tratamientos que implican el uso de la aplicación de algas, lodo, sal u otros minerales en determinadas áreas, junto con el uso de agua caliente o fría para lograr los efectos deseados”.

¿Qué beneficios tiene moverse en el agua?

El hecho de sumergirse en agua ya tiene de por sí tiene un valor terapéutico, añadir ejercicio en el agua puede ayudar aún más y obtener otras recompensas. Marcy O’Koon, directora senior de salud del consumidor de la Arthritis Foundation en Atlanta, señala que el ejercicio acuático es perfecto tanto para realizar ejercicios cardiovasculares como para realizar ejercicios de fortalecimiento. 

«El ejercicio, en general, proporciona una serie de beneficios para las personas con fibromialgia, entre ellos se incluye la reducción del dolor, el aumento de energía y mejoría en el sueño», dice O’Koon, pero la ventaja de hacer ejercicio en el agua frente al realizado en tierra es que la flotabilidad del el agua apoya las articulaciones y el cuerpo en general, y elimina el impacto de los movimientos en tierra «.

El ejercicio acuático y la fisioterapia acuática, explica Ray, se basan en las propiedades del agua (flotabilidad, flujo y resistencia) todas ellas mejoran el movimiento o proporcionan resistencia. “Ambas intervenciones hacen uso de una propiedad beneficiosa, conocida como presión hidrostática, una fuerza de compresión que ejerce el agua al cuerpo. Con ello se consigue disminuir la acumulación de sangre y el edema (hinchazón).en las extremidades y aumentar la circulación. 

Los efectos térmicos del agua tibia también son efectivos para aumentar el flujo sanguíneo, promover la relajación y disminuir la rigidez «. La presión hidrostática, ayuda a reducir y prevenir la hinchazón de las extremidades, mientras que la flotabilidad disminuye la carga de peso en las articulaciones dolorosas. “Y el agua disminuye la fuerza de gravedad sobre el cuerpo, de modo que una persona puede recuperar la pérdida del equilibrio sin sufrir los riesgos de lesiones por caídas. Esto ayuda a probar actividades más desafiantes como correr y saltar «.

Diferencias entre fisioterapia acuática y ejercicios en el agua

El ejercicio acuático, dice Ray, se refiere a cualquier actividad basada en el movimiento que se realiza en el agua, como ejercicios aeróbicos acuáticos, natación de fondo o clases de ejercicios en grupo. “Por ejemplo, el Programa Acuático de la Arthritis Foundation está diseñado para personas con artritis y enfermedades relacionadas, pero cualquier persona con dolor y rigidez en las articulaciones puede beneficiarse de este programa. ”, explica Ray.

La fisioterapia acuática, por otro lado, especifica, es más especializada y la realiza un fisioterapeuta licenciado después de una evaluación individualizada. Entre los beneficios que describe para los pacientes con fibromialgia, se encuentran la disminución del dolor, mayor rango de movimiento y mayor fuerza, resistencia y rendimiento físico. “Se establecen metas específicas para cada paciente, con un plan para progresar a actividades funcionales en tierra”.

¿Qué terapias acuáticas en fibromialgia son beneficiosas?

Entre los diversos tipos de fisioterapia acuática, señala Ray, se encuentran:

Independientemente del tipo que se escoja, añade, la incorporación del movimiento es fundamental en las diferentes intervenciones. «El terapeuta puede aplicar el movimiento con el objetivo de ayudar a estirar o liberar los tejidos dolorosos». Un componente esencial, remarca, es la educación del paciente. Adquirir conocimientos, sobre su diagnóstico y las percepciones con la enfermedad como experiencia única.

El agua también ayuda a mejorar el ánimo

Las personas generalmente observan una disminución del dolor y la rigidez después de la terapia de agua, agrega Lori Thein Brody, PT, PhD , especialista clínica senior en UW Health Clinics en Madison, Wisconsin.

“La gente mejora emocionalmente, las causas son multifactoriales, entre ellas: los ejercicios suelen suceder en grupos y experimentan el apoyo social del instructor, además, los otros participantes del grupo tambiénque están experimentando síntomas similares. La fibromialgia tiende a ser una «enfermedad invisible» en el sentido de que existen pocos indicadores externos en las mermas de calidad de vida de quienes lo sufren. 

Por lo tanto, pueden aislarse socialmente y sentir que los demás no comprenden sus síntomas «. La ayuda del grupo, dice, proporciona cierta validación.

Según el Dr. Brody, la mayoría de las personas disfrutan de los ejercicios en el agua más que los realizados en tierra debido al calor del agua y a la flotabilidad. “Es mucho más fácil mover articulaciones y músculos doloridos o rígidos en el agua que contra la gravedad en tierra. A menudo, las personas en tierra no pueden realizar posiciones o posturas necesarias para ejercitar, pero la flotabilidad en el agua les permite hacerlos, se pueden solventar limitaciones en el ejercicio».

¿Cómo confirma la ciencia los beneficios?

Existen varios estudios , la mayoría de ellos involucran a mujeres porque son la mayoría de afectadas, «que demuestran una mejora en la función , el dolor , la rigidez y la salud mental después del ejercicio acuático para las personas con fibromialgia», dice Brody. 

Encontrar el adecuado terapeuta acuático

Si desea probar la fisioterapia acuática, asegúrese de encontrar un fisioterapeuta y, dice Brody, uno que “comprenda los problemas claves del dolor crónico: la sensibilización central y cómo el ejercicio, en algunas personas, puede aumentar el dolor. Más no siempre es mejor. Y deben tener un buen conocimiento de las propiedades físicas del agua y la respuesta fisiológica a la inmersión «.

opioides en dolor cronico no oncologico

Nuevas recomendaciones de opioides en dolor crónico no oncológico

La Federación Europea del Dolor (EFIC), que califica a los medicamentos opioides como una «espada de dos filos», ha publicado nuevas pautas y recomiendan con enfásis no usar opioides en el tratamiento de la fibromialgia, del dolor lumbar, la migraña, el síndrome del intestino irritable y otros tipos de dolor crónico no relacionado con el cáncer.

¿Qué es el dolor crónico primario?

El dolor crónico primario, de acuerdo a la Clasificación Internacional de Enfermedades ICD-11, incluye dolor crónico generalizado, síndrome de dolor regional complejo, migraña primaria crónica o dolor orofacial, dolor visceral primario crónico y dolor musculoesquelético primario.

El dolor crónico primario es multifactorial (factores biológicos, psicológicos y sociales) y presenta una duración superior a 3 meses. Afecta a más de una región anatómica y se caracteriza por una alteración emocional significativa (ansiedad, frustración, comportamiento depresivo) o discapacidad funcional (que dificulta las actividades diarias normales y sociales).

Esta guía debería utilizarse junto a otras específicas sobre cefalea, lumbalgia y ciática, artritis reumatoide, artrosis, espondiloartritis, dolor neuropático, endometriosis y síndrome del intestino irritable, incluyendo los enlaces correspondientes a cada una e ellas.

Dosis bajas de opioides ¿Cuando están indicadas?

Sin embargo, la directriz establece que las dosis bajas de opioides pueden ser adecuadas para tratar los «síndromes de dolor secundario» causados ​​por cirugía, trauma, enfermedad o daño nervioso, pero solo después de probar primero el ejercicio, la meditación y otras terapias no farmacológicas.

“Los opioides no deben aceptarse como panacea ni evitarse y convertirlos en inapropiados para el dolor o universalmente peligrosos en el dolor crónico no oncológico. Solo deben usarse para algunos síndromes de dolor crónico no oncológico seleccionados si las opciones de tratamiento no farmacológico y farmacológico establecidas han fallado ”, afirma la guía.

«Solo en este contexto, los opioides en dolor crónico no oncológico puede ser una herramienta útil para lograr y mantener un nivel óptimo de control del dolor en algunos pacientes».

Los analgésicos opioides no se utilizan tanto en Europa como en los Estados Unidos o Canadá

La EFIC dijo que estaba tratando de «disipar las preocupaciones sobre una crisis de opioides» que se está desarrollando en Europa, como lo ha hecho en América del Norte.      

“Como organización líder en la ciencia del dolor en Europa EFIC, es crucial que establezca la agenda en temas como los opioides, donde hay crecientes preocupaciones sociales. Estas recomendaciones aclaran que papel deben desempeñar los opioides en el manejo del dolor crónico ”, dijo la presidenta de EFIC, Brona Fullen, en un comunicado.

El autor principal de la guía, el profesor Winfried Häuser, dijo que él y sus colegas intentaron encontrar en el uso de opioides un término medio .

“El debate sobre la prescripción de opioides para el dolor crónico no oncológico se ha polarizado: los opioides o se consideran un riesgo peligroso para todos los pacientes, que conduce a la adicción y la muerte, o se promueven como los analgésicos más potentes para cualquier tipo de dolor, ”Dijo Häuser, que es un especialista en medicina interna en Alemania.

«Los opioides siguen siendo importantes en el tratamiento del dolor crónico no oncologico, pero solo en algunos síndromes de dolor crónico seleccionados y solo si los tratamientos no farmacológicos y los analgésicos no opioides han fallado o no se toleran».

PROP consultado en la guía europea

La guía fue desarrollada por un grupo de trabajo de 17 miembros compuesto por expertos europeos en el manejo del dolor, incluidos 9 delegados seleccionados por la junta de EFIC «que defienden y son críticos con el uso de opioides». Solo un delegado de Pain Alliance Europe representó a los pacientes.

Las recomendaciones desarrolladas por el grupo de trabajo fueron revisadas por cinco expertos externos, incluidos los Dres. Jane Ballantyne y Mark Sullivan, que pertenecen a Physicians for Responsible Opioid Prescribing (PROP, Médicos para una prescripción responsable de opioides), un grupo activista anti-opioides en los EE. UU. Ballantyne es el presidente de PROP, mientras que Sullivan es miembro de la junta de PROP. Se aceptaron varios cambios sugeridos por los expertos externos.

Casualmente, Ballantyne, Sullivan y otros tres miembros de la junta de PROP participaron en la redacción de la guía de opioides publicada en 2016 por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. Esa controvertida pauta está siendo reescrita ahora por los CDC después de un gran volumen de quejas recibidas por pacientes y médicos ya que las recomendaciones condujeron a una reducción gradual forzada, abstinencia, dolor incontrolado y suicidios.

Sullivan y otros dos miembros de la junta de PROP también participaron en la redacción de la guía de opioides de 2017 de Canadá, que se inspiró en los CDC y provocó quejas similares en los pacientes con dolor de Canadá.

Límites recomendados

Los CDC y las pautas canadienses sobre opioides parecen haber sido utilizados como recursos por el grupo de trabajo de la EFIC, que adoptó muchas de estas recomendaciones, aun reconociendo la baja calidad de la evidencia utilizada para su respaldo.   

Una recomendación es directamente de la guía de los CDC, que aconseja a los médicos europeos que «empiecen con poco y vayan despacio». Se insta a los prescriptores a iniciar a los pacientes con dosis bajas equivalentes a 50 miligramos de morfina o menos al día y que eviten aumentar la dosis por encima de 90 miligramos de morfina.

Una diferencia significativa con las pautas de América del Norte es que la EFIC recomienda que los opioides no se receten para la fibromialgia, las migrañas y otras afecciones crónicas de «dolor primario» para las que no hay una causa conocida, lo que sugiere que esos trastornos tienen un elemento emocional o psicológico que conducirá al abuso de opioides.

“La prescripción de altas dosis de opioides a pacientes con síndromes de dolor primario podría ser un factor que impulsó la crisis de opioides en América del Norte”, advierte la directriz de EFIC.

«Esto se vió agravado por las características de los pacientes que incluían traumas físicos y psicológicos, desventajas sociales y desesperanza que sirvieron como desencadenantes de informes de intensidad del dolor que motivaron el aumento de la prescripción opioides».

Las condiciones de dolor secundario para las que los opioides «pueden considerarse» incluyen esclerosis múltiple, accidente cerebrovascular, síndrome de piernas inquietas, enfermedad de Parkinson, artritis reumatoide, dolor en el miembro fantasma, neuropatía no diabética, lesiones de la médula espinal y síndrome de dolor regional complejo. 

A diferencia de las pautas norteamericanas, la EFIC reconoce que existen diferencias físicas y genéticas entre pacientes. Algunos pacientes on metabolizadores rápidos “pueden requerir dosis más altas de opioides que las recomendadas por las pautas”.

La EFIC (Federación Europea del Dolor) también advierte que su directriz no debe utilizarse para justificar una disminución o descontinuación abrupta de opioides en cualquier persona que ya tenga pautadas dosis más altas. Las recomendaciones tampoco están destinadas al tratamiento del dolor agudo a corto plazo, la anemia de células falciformes o los cuidados paliativos al final de la vida.

El consumo de opioides en España casi se multiplica en los últimos 7 años

Recomendaciones de práctica clínica europeas sobre opioides para el dolor crónico no oncológico
naltrexona en dosis bajas para el dolor crónico

Uso de naltrexona en dosis bajas en el tratamiento de enfermedades de dolor crónico. Según algunas estimaciones, el dolor crónico afecta hasta al 40% de los estadounidenses y el tratamiento frustra tanto a los médicos como a los pacientes, una frustración que a menudo se agrava ante la duda al recetar opioides para el dolor.

Un nuevo estudio de la Facultad de Odontología de la Universidad de Michigan confirma que una dosis baja de un fármaco llamado naltrexona es una buena opción para los pacientes con dolor orofacial y crónico, sin riesgo de adicción, explica la primera autora Elizabeth Hatfield, profesora clínica de la Departamento de Cirugía Oral y Maxilofacial y Odontología Hospitalaria.

¿Qué es la naltrexona?

La naltrexona es un opioide semisintético desarrollado por primera vez en 1963 como alternativa oral a la naloxona, el aerosol nasal que se usa para revertir las sobredosis de opioides. Cuando se prescribe en dosis de 50 a 100 miligramos, la naltrexona bloquea los efectos del alcohol y los opioides.

La naltrexona en dosis bajas se estan utilizando «off labbel» desde hace años para tratar el dolor crónico, pero Hatfield dice que esta es la primera revisión sistemática y profunda de la literatura para determinar si el medicamento es de hecho una buena opción para los pacientes y merece un tratamiento más formal. estudio.

Dosis bajas de naltrexona para el dolor crónico

«Encontramos una reducción en la intensidad del dolor y una mejora en la calidad de vida, y una reducción en el uso de opioides para los pacientes con dolor crónico», dice Hatfield, quien espera iniciar un ensayo de control aleatorio de naltrexona en dosis bajas.

¿Cómo funciona la naltrexona en dosis bajas para el dolor crónico?

Las dosis bajas de naltrexona (0,1-4,5 mg) actuan sobre una vía celular única en el sistema nervioso a través de la cual proporciona alivio del dolor crónico sin usar opioides, dijo Hatfield. Si los pacientes están en tratamiento con un médico para tratar el dolor crónico, es apropiado que planteen como posible alternativa la naltrexona en dosis bajas .

El dolor crónico es un dolor que persiste durante varios meses, o después de que la lesión o trauma inicial haya curado. La forma en que los médicos y científicos piensan y actuan sobre el dolor crónico está cambiando. Ahora se piensa que algunos tipos de dolor crónico tienen más que ver con la forma en que nuestro cuerpo informa del dolor al cerebro que con la lesión real.

«Normalmente, el dolor crónico lleva a su cuerpo a pasar por un proceso de sensibilización, mientras que su sistema nervioso se vuelve más sensible, y esto puede suceder incluso con estímulos no dolorosos», dice Hatfield. «La forma en que me gusta explicárselo a los alumnos o pacientes es cómo se puede llegar a sentir como una quemadura de sol, cuando el dolor aparece con actos que te hacen se deben disfrutar, como una ducha caliente o una sábana rozando la piel».

Este concepto de sensibilización del sistema nervioso es promovido por células llamadas células gliales. La naltrexona en dosis bajas se dirige a estas células que mantienen el sistema nervioso sensibilizado, reduciendo así el umbral del dolor y la sensibilidad del sistema nervioso con el tiempo.
El tratamiento tradicional del dolor se ha centrado en tratar la lesión o el lugar del traumatismo, pero la naltrexona en dosis bajas actúa sobre el sistema nervioso hiperactivo.

“La naltrexona en dosis bajas comienza a abordar la causa del dolor y no solo enmascararlo, lo que nos permite apuntar mejor a las enfermedades que causan dolor crónico, así como potencialmente considerar el control del dolor fuera del uso de opioides”, dijo Hatfield.

Se usa mejor en los trastornos de dolor centralizado, enfermedades en las que el sistema nervioso se encuentra en ese estado de hiperexcitación, dijo Hatfield. Estas enfermedades incluyen mialgia, síndrome de dolor regional complejo y trastornos de la articulación temporomandibular, comúnmente llamada ATM, entre otros. 

La naltrexona en dosis bajas es económica y tiene pocos efectos secundarios. Sin embargo, no es una opción para las personas que consumen alcohol u opioides con regularidad.

Hatfield se interesó en el campo del dolor orofacial después de que el coautor del estudio Lawrence Ashman, profesor asistente clínico de odontología, comenzara una residencia en dolor orofacial en 2018. Dos años más tarde, Hatfield fue el primer graduado del programa de residencia en dolor orofacial de dos años. en el Departamento de Odontología OMS / Hospital.

Solo hay 13 residencias en dolor orofacial en el país, dijo Hatfield. Sin embargo, la especialidad del dolor tiene mucha razón de ser en la odontología, porque este dolor está relacionado con las articulaciones y los músculos que rodean la cavidad bucal.

Muchos pacientes se exponen por primera vez a los opioides a través de la odontología. Si bien existe el tratamiento con opioides bien pautado para los pacientes con dolor crónico, se necesitan tratamientos alternativos, dice.

Uso de naltrexona en dosis bajas en el tratamiento de enfermedades de dolor crónico
Una revisión sistemáticaElizabeth Hatfield, DDS 
Kristine Phillips, DDS
Sahar Swidan, farmacéutico, FAARFM, ACA
Lawrence Ashman, DDS
DOI: https://doi.org/10.1016/j.adaj.2020.08.019
enfermedad invisible

¿Cómo ayudar a una persona con una enfermedad invisible? Imagína lo dificil que es sufrir dolor crónico debilitante. A cada paso que se da se sufre dolor y siempre está presente en la mente. La batalla interna que está librando quien lo vive requiere una gran energía física y mental y el solo hecho de realizar las tareas diarias llega a ser debilitante. 

Sin embargo, es posible que quienes lo rodean no tengan indicios de que esta sufriendo, y mucho menos de que padece una enfermedad crónica. Sufre una enfermedad invisible.

¿Qué es una enfermedad invisible?

Una enfermedad invisible es aquella que no presenta externamente signos o síntomas visibles. Quienes tienen enfermedades y discapacidades invisibles pueden tener síntomas como dolor, fatiga, mareos, debilidad o trastornos de salud mental. Muchas de estas enfermedades tienen un gran impacto en las personas que las sufren, pero no muestran signos evidentes a quienes lo rodean.

En el 2020, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. estimo que 157 millones de estadounidenses sufrirán una enfermedad crónica y la Oficina del Censo de EE. UU. estima que el 96% de las enfermedades crónicas son invisibles. 

Las enfermedades invisibles afectan de una forma desproporcionada a las mujeres y la mayoría no son bien entendidas y aceptadas por los médicos o el público en general . Esta falta de comprensión contribuye inevitablemente a que nazcan sentimientos de aislamiento y desesperanza para quienes padecen estas enfermedades.

Enfermedades invisibles más comunes

La gran mayoría de las enfermedades crónicas son invisibles. Entre algunos ejemplos de enfermedades invisibles estan:

  • Alergias e intolerancias alimentarias.
  • Artritis, especialmente reumatoide
  • Cáncer
  • Síndrome de fatiga crónica
  • Fibromialgia
  • Depresión y enfermedad mental
  • Diabetes
  • Trastornos digestivos como celiaquía, colitis y síndrome del intestino irritable (SII)
  • Migraña y dolor de cabeza
  • Enfermedades del corazón
  • Lupus
  • Enfermedad de Lyme
  • Esclerosis múltiple
  • Esterilidad
  • Síndrome de Sjogren

Simplemente porque quien observa desde fuera no puede ver los síntomas de estas enfermedades tan reales, pueden ser menos empáticos y comprensivos con las personas que las padecen. En una serie de grupos llevados a cabo en 1999 por la National Pain Foundation (NPF), la falta de validación (la creencia de que el paciente estaba sufriendo lo que el paciente dijo que estaba sufriendo) se identificó como el desafío más importante que enfrentan las personas que conviven con dolor .

Desafíos a los que se enfrenta una persona con una enfermedad invisible

Además de los diversos síntomas de una enfermedad crónica e invisible, las personas que padecen estas enfermedades también pueden experimentar frustración, culpa, agotamiento y vergüenza.

Para aquellos diagnosticados a una edad precoz con una enfermedad, el estereotipo común las suposiciones que las personas más jóvenes son sanas les hace la vivencia con la enfermedad especialmente difícil. Para quienes reciben el diagnóstico en fases más tardías de la vida, muchos se sienten culpables por no poder participar de forma más activa en la vida de sus familias y estar activos con sus hijos y nietos.

Las enfermedades invisibles impactan en las personas en todos los aspectos de sus vidas, personal y profesionalmente. Pueden afectar gravemente la capacidad para trabajar de forma rutinaria y pueden provocar aislamiento social y depresión.

¿Qué conceptos erroneos son más comunes en la enfermedad invisible?

Casi todos los que experimentan una enfermedad invisible tienen que afrontar conceptos erróneos demasiados comunes sobre su enfermedad. Éstos son sólo algunos de los que se tienen que lidiar con más frecuencia.

  • La apariencia de una persona refleja su realidad. Alguien puede «parecer» saludable, pero eso no significa que lo sea.
  • Las enfermedades invisibles están «todas en la cabeza de la persona». Mantener el estrés al mínimo puede reducir los síntomas de una enfermedad crónica, pero no significa que la raíz de la enfermedad sea psicológica.
  • Descansar hará que se sienta mejor. Las personas que no padecen enfermedades crónicas o invisibles son incapaces de acumular sueño (descansar durante un largo período de tiempo para “recuperar” el sueño o invertir para gastar energía extra), tampoco lo pueden hacer las personas con enfermedades crónicas. La misma cantidad de descanso, en diferentes días, puede no producir los mismos resultados, ya que los síntomas disminuyen y fluyen, a menudo de manera impredecible.
  • Si una persona que padece una enfermedad crónica se está divirtiendo, debe estar bien. No asuma que una persona que se divierte, se ríe y participa en actividades no tiene síntomas. Muchas personas han aprendido a lidiar con sus síntomas para participar en eventos y actividades importantes, pero eso no significa que se sientan o esten bien.
  • Las técnicas de reducción del estrés son una cura para el dolor y las enfermedades crónicas. Si bien estas técnicas pueden ayudar a aliviar los síntomas, no son la panacea.
  • Estar en casa todo el día es un estilo de vida de ensueño. Estar en casa todo el día, pero con un dolor constante y sufrir una enfermedad invisible no es sinónimo de un estilo de vida de ensueño. Muchas personas suelen estar encadenadas al sofá o a la cama debido al dolor extremo. También experimentan aburrimiento, no poder participar activamente en el mundo que los rodea puede ser frustrante y decepcionante.
  • Aquellos con dolor crónico son «buscadores de drogas». Las personas con dolor crónico a menudo son incomprendidas y maltratadas por la comunidad médica. Se les etiqueta como «buscadores de drogas» en las salas de urgencias y, como resultado, se les niega la medicación para el dolor que tanto necesitan .

¿Cómo ayudar a otras personas con una enfermedad invisible?

Si conoce a alguien con una enfermedad invisible, existen ayudas efectivas. Es importante recordar que todos queremos disfrutar de la vida y nadie quiere ser una carga; sin embargo, las personas que padecen enfermedades crónicas e invisibles apreciaran su apoyo y comprensión.

  • Aceptar la impotencia que sufras de no poder ayudarles a mejorar . Tu amor y comprensión son lo que necesitan.
  • Tómate tiempo para hablar con ellos y aprender sobre su enfermedad. Hacer preguntas sobre los síntomas y los tratamientos, y ser paciente. Cuanto más aprendas, mejor podrás comprender y mostrar empatía.
  • Estar con ellos cuando lo necesiten y darles espacio cuando lo deseen. Muchas enfermedades crónicas se vuelven socialmente aislantes, ya que las personas se quedan confinadas en sus casas o pierden amigos debido a la incomprensión de las enfermedades invisibles. Estar cerca y ser accesible puede ser uno de los mejores métodos de soporteayuda que puedan disponer.
  • Tratar de evitar la frustración. Un gran desafío asociado a la enfermedad invisible es enfermar y luego continuar enfermando, es un ciclo que no se suele detener. A veces, esto puede resultar frustrante para quienes cuidan y es importante que se den cuenta de que es normal. Las personas que sufren enfermedades invisibles suelen estar emocionalmente necesitadas, distantes, enojadas o tristes .

Redactado por Fibromialgianoticias.com

covid 19 en fibromialgia

Las primeras investigaciones realizadas del impacto de la pandemia COVID-19 en fibromialgia han encontrado ansiedad persistente como en la población en general. Investigadores del Reino Unido plantean la hipótesis de que esta ansiedad estaría asociada con un aumento del dolor en pacientes con dolor crónico diagnosticados con fibromialgia.

La fibromialgia afecta a alrededor del 2% de la población mundial. Revisiones recientes en la literatura muestra que la frecuencia de fibromialgia en la población general podría llegar hasta el 6,6%. 

La fibromialgia requiere de cuidados y apoyo a largo plazo. La ansiedad y el dolor están relacionados en fibromialgia y han aumentado con el estrés de la pandemia.

Investigadores dirigidos por el primer autor AY Kharko de la Facultad de Salud de la Universidad de Plymouth y otros de la Facultad de Psicología de la Universidad de Cardiff y la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud de la Universidad de Aston han publicado los resultados de su estudio en pacientes con fibromialgia en el servidor de preimpresión medRxiv * . El estudio se titula «La ansiedad y el dolor de los pacientes con fibromialgia durante la pandemia de COVID-19».

Antecedentes

El síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2), el agente causante de la enfermedad por coronavirus 19 (COVID-19), ha infectado a más de 63,18 millones de personas en todo el mundo y se ha cobrado más de 1,46 millones de vidas.

La pandemia de COVID-19 ha provocado que una gran parte de la población sufra ansiedad y problemas relacionados. El equipo de investigadores planteó la hipótesis de que las personas con fibromialgia podrían haber visto empeorado los síntomas relacionados con el dolor debido al aumento de la ansiedad durante esta pandemia.

Restricciones y la ansiedad relacionadas con la pandemia

El SARS-CoV-2 es un virus altamente infeccioso que se propaga rápidamente entre humanos. Para evitar la propagación del virus, muchos países implementaron bloqueos una vez que se declaró la pandemia. Esto ha restringido los movimientos de los ciudadanos y ha impedido las reuniones. 

Estas imposiciones realizadas como medidas de salud pública han sido necesarias para reducir la carga sobre el sistema de salud con el aumento de número creciente de casos. Sin embargo, con el tiempo, estas restricciones han empezado a tener consecuencias en la salud mental de las poblaciones.

Los autores apuntan: «Si bien el impacto trascendental de estos cambios se ha postulado ampliamente, el impacto negativo de las experiencias vividas individualmente en el bienestar mental y físico aún no se ha caracterizado por completo». Hasta el 55 por ciento ha demostrado altos niveles de ansiedad, según demostró un estudio anterior del Reino Unido.

Fibromialgia y ansiedad.

La fibromialgia es una enfermedad de dolor crónico que generalmente se caracteriza por:

Los estudios han demostrado que los trastornos de ansiedad generalizada se observan en alrededor del 30 por ciento de las personas que viven con fibromialgia. En el 60 por ciento de los que padecen fibromialgia, hay síntomas de ansiedad, apuntan los autores. La ansiedad está relacionada con un aumento de los síntomas de dolor en estos pacientes, cita el equipo del estudio.

Diseño del estudio

El estudio tuvo como objetivo observar los síntomas de ansiedad entre los pacientes con fibromialgia y el aumento de los síntomas del dolor. Los investigadores realizaron una encuesta de 10 días de participantes diagnosticados con fibromialgia. Se incluyó un total de 58 mujeres participantes entre las edades de 18 y 60 años. Estos participantes no tenían otras enfermedades de dolor. El estudio se realizó entre mayo y junio de 2020.

Al principio, el equipo identificó los aspectos de la pandemia de COVID-19, que aumentaron los síntomas de ansiedad. Se buscó una calificación diaria de los participantes en términos de síntomas experimentados de ansiedad y dolor en una escala analógica visual (EVA) de 101 puntos. Toda la encuesta se realizó durante diez días. En los días 2 a 10, se omitieron las preguntas sobre antecedentes de dolor y los cuestionarios de ansiedad general.

Impacto del covid-19 en fibromialgia

La hipótesis era que la fuente de ansiedad en la fibromialgia podía ser múltiple, pero la más destacada era el miedo a contraer el virus. El equipo planteó la hipótesis de que un aumento de la ansiedad por COVID-19 podría estar asociado con un aumento de los síntomas del dolor.

Recomendaciones

Los resultados del estudio muestran algunas de las principales causas de ansiedad entre los participantes con fibromialgia. Entre ellas se incluyen:

  • El impacto de la pandemia y sus restricciones en las relaciones
  • Miedo a que un miembro de la familia contraiga COVID-19
  • Posibles dificultades económicas
  • Miedo al acceso a medicamentos durante la pandemia
  • Miedo a perder la vivienda o a el desahucio

El análisis mostró que el aumento del dolor se asocia significativamente con un aumento de la ansiedad. Otros factores como el aumento de la ingesta diaria de cafeína se observaron. 

Otros factores asociados con el dolor fueron el aumento del uso de analgésicos suaves.

Conclusiones y repercusiones

Los investigadores concluyen que la ansiedad pandémica está presente entre los pacientes con fibromialgia y también se asocia con un «dolor crónico autoevaluado amplificado». Las fluctuaciones psicológicas diarias de los pacientes con fibromialgia, registra el equipo, fueron uno de los principales determinantes del dolor por fibromialgia. 

El equipo observó en el estudio y «confirma que las preocupaciones planteadas anteriormente de que la ‘nueva normalidad’ introducida por la pandemia puede afectar cualitativamente a las poblaciones vulnerables». También confirma la «relación entre el bienestar físico y mental en el dolor de fibromialgia».

Pidieron más estudios para analizar registros diarios de la fatiga y el sueño, junto con los síntomas de ansiedad entre los pacientes con fibromialgia. Además, el equipo explica que este estudio se llevó a cabo durante los primeros meses de la pandemia y que el panorama puede ser más grave ahora, después de casi un año de desarrollo de pandemia. 

Han solicitado que se realicen estudios ahora, indicando que sería «una gran ventaja para la comprensión del desarrollo a largo plazo de la ansiedad COVID-19 en presencia de dolor crónico».

*Importante

medRxiv publica informes científicos preliminares que no son revisados ​​por pares y, por lo tanto, no deben considerarse concluyentes, usar en la práctica clínica / comportamiento relacionado con la salud o tratarse como información establecida.Referencia de la revista:
La ansiedad y el dolor de los pacientes con fibromialgia durante la pandemia COVID-19, AY Kharko, KJ ​​Hansford, PL Furlong, SD Hall, ME Roser, medRxiv, 2020.11.24.20188011; doi: https://doi.org/10.1101/2020.11.24.20188011 , https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.11.24.20188011v1

¿Cómo se diagnostica fibromialgia?

¿Cómo se diagnostica fibromialgia?

Los síntomas de la fibromialgia a menudo imitan los sintomas de otras enfermedades. Determinar la verdadera causa de sus síntomas es clave para recibir el tratamiento adecuado.

Los síntomas de la fibromialgia incluyen: dolor corporal generalizado, fatiga, sueño no reparador y cambios de humor. Pero todos estos síntomas son comunes a otras muchas enfermedades. Debido a que los síntomas de la fibromialgia pueden ocurrir solos o junto con otras enfermedades, puede requerir tiempo en determinar qué síntoma es causado por cada enfermedad.

Pero todo se puede complicar aun más, los síntomas de la fibromialgia pueden aparecer y desaparecer en el tiempo. Por ello puede llevar mucho tiempo desde que aparecen los primeros síntomas de la enfermedad hasta que se establezca el diagnóstico definitivo de fibromialgia.

La fibromialgia parece estar relacionada con cambios en la forma en que el cerebro y la médula espinal procesan las señales de dolor. 

Las pautas para el diagnóstico del American College of Rheumatology ahora incluyen dolor generalizado en todo el cuerpo durante al menos tres meses. «Generalizado» se define como dolor en ambos lados del cuerpo, así como por encima y por debajo de la cintura.

La fibromialgia también se caracteriza a menudo por el dolor cuando se aplica una presión firme en áreas específicas del cuerpo, llamados puntos sensibles. En el pasado, al menos 11 de estos 18 puntos tenían que dar positivo en la prueba de sensibilidad para diagnosticar la fibromialgia.

Sin embargo, dado que los síntomas de la fibromialgia pueden aparecer y desaparecer, una persona puede tener 11 puntos «sensibles» un día, pero puede tener solo ocho puntos «sensibles» otro día. Muchos médicos no estan seguros de cuánta presión han de aplicar durante el examen de estos puntos sensibles.

Si bien los especialistas o investigadores aún pueden usar puntos sensibles, ya no son necesarios para que el médico de familia haga el diagnóstico de fibromialgia.

Es importante determinar si los síntomas son causados ​​por algún otro problema subyacente. Los culpables mas comunes pueden ser:

  • Enfermedades reumáticas. Ciertas enfermedades, como la artritis reumatoide, el síndrome de Sjogren y el lupus, pueden comenzar con dolores y molestias generalizadas.
  • Problemas de salud mental. Los trastornos como la depresión y la ansiedad pueden presentar dolor y molestias generalizadas.
  • Desórdenes neurológicos. En algunas personas, la fibromialgia causa entumecimiento y hormigueo, síntomas que imitan los de trastornos como la esclerosis múltiple y la miastenia gravis.

¿Cómo se diagnostica fibromialgia? Pruebas analiticas.

Es posible que su médico desee descartar otras enfermedades que pueden tener similares síntomas. Los análisis de sangre pueden incluir:

  • Hemograma completo
  • Velocidad de sedimentación globular
  • Prueba de péptidos cíclicos citrulinados
  • Factor reumatoide
  • Pruebas de función tiroidea
  • Anticuerpo antinuclear
  • Serología celíaca
  • Vitamina D

Su médico también puede realizar un examen físico cuidadoso de sus músculos y articulaciones, así como un examen neurológico para buscar otras causas de sus síntomas. Si existe la posibilidad de que padezca apnea del sueño, su médico puede recomendarle un estudio del sueño.

Las personas con fibromialgia también suelen despertarse cansadas, incluso después de haber dormido de forma continua durante más de ocho horas. Los breves períodos de esfuerzo físico o mental pueden dejarlos exhaustos. También pueden tener problemas con la memoria a corto plazo y la capacidad de concentración. Si tiene estos problemas, su médico puede pedirle que califique en qué medida afectan sus actividades diarias.

La fibromialgia a menudo coexiste con otros problemas de salud, por lo que su médico también puede preguntarle si experimenta:

En algunos casos, los síntomas de la fibromialgia comienzan poco después de que una persona haya experimentado un evento traumático mental o físico, como un accidente automovilístico. Las personas que tienen un trastorno de estrés postraumático parecen tener más probabilidades de desarrollar fibromialgia, por lo que su médico puede preguntarle si ha experimentado algún evento traumático reciente.

Debido a que los factores genéticos parecen estar involucrados en la fibromialgia, es posible que su médico también quiera saber si algún otro miembro de su familia ha experimentado síntomas similares.

Toda esta información en conjunto le dará a su médico una idea mucho mejor de lo que puede estar causando sus síntomas. Y esto es fundamental, en el caso de confirmar el diagnóstico, desarrollar un eficaz plan de tratamiento.

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fatiga en fibromialgia

¿Cómo aliviar la fatiga en fibromialgia?

La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor crónico generalizado. La fatiga también puede ser un síntoma importante.

La fibromialgia afecta entre el 3 y el 6 por ciento de las personas en todo el mundo. Aproximadamente el 76 por ciento de las personas con fibromialgia experimentan fatiga que no desaparece incluso después de dormir o descansar.

La fatiga causada por la fibromialgia es diferente del cansancio habitual. Los pacientes describen la fatiga en fibromialgia como:

  • agotamiento físico
  • sueño reparador
  • falta de energía o motivación
  • estado de ánimo deprimido
  • dificultad para pensar o de concentración

La fatiga en fibromialgia a menudo tiene un importante impacto en la capacidad de una persona para trabajar, satisfacer las necesidades familiares o participar en actividades sociales.

Los médicos y científicos todavía están investigando para comprender la conexión entre fibromialgia y fatiga. Probablemente las interrupciónes en el sueño juegen un papel importante en la causa de la fatiga y el dolor asociados con la fibromialgia.

Causas de la fatiga

Aunque existen múltiples hipotésis sobre las causas de la fibromialgia, se cree que la enfermedad es el resultado de que el cerebro y el sistema nervioso malinterpretan o reaccionan exageradamente a las señales normales de dolor. Eso podría explicar la causa del dolor generalizado.

Una teoría de la causa de la fibromialgia puede causar fatiga, es que esta es el resultado de que el cuerpo intenta luchar con el dolor a diario. Esta reacción constante a las señales de dolor en el sistema nervioso central puede hacer que aparezca la fatiga.

La mayoría de las personas con fibromialgia también tienen problemas para dormir ( insomnio ). Es posible que también tengan problemas para conciliar el sueño o permanecer dormido, o puede que la fatiga siga persistiendo al despertar.

La fatiga puede empeorar por causas secundarias y/o enfermedades comórbidas, entre ellas:

  • apnea del sueño
  • Sindrome de piernas inquietas
  • baja aptitud física
  • tener sobrepeso
  • estrés
  • Dolores de cabeza frecuentes
  • trastornos emocionales, como ansiedad y depresión
  • anemia

¿Cómo obtener cierto control?

Existen dos pilares fundamentales para controlar la fatiga en fibromialgia: con medicamentos y cambios en el estilo de vida, aunque puede ser difícil hacer desaparecer por completo la fatiga.

Algunas estrategias que pueden ayudar a reducir la fatiga:

1. Identificar los factores desencadenantes

Conocer los desencadenantes de la fatiga en fibromialgia podría ayudar a minimizarla.

La fatiga, a veces. puede ser el resultado de:

  • dieta
  • medio ambiente
  • estado animico
  • niveles de estres
  • Patrones de sueño

Comience a mantener un registro escrito o electrónico de su nivel de fatiga todos los días. Registrar lo que comió, cuándo se despertó y cuándo se fue a la cama, junto con las actividades que realizó ese día.

Después de un par de semanas, vea si puede identificar algún patrón. Por ejemplo, tal vez sienta más fatiga después de comer un alimento con demasiado azucar o cuando se saltan los ejercicios diarios.

Luego, esta información se puede usar para evitar hacer las cosas que tienden a generar más cansancio.

2. Hacer ejercicio con regularidad

Encontrar motivación para hacer ejercicio puede ser difícil cuando se está cansado o con dolor, pero el ejercicio es una de las formas más efectivas para controlar la fatiga. El ejercicio también puede ayudar a reducir el dolor de la fibromialgia .

El ejercicio ayuda a aumentar la masa muscular y la fuerza, así como mantener un buen estado de salud. Como beneficio extra, la liberación de endorfinas que se experimenta durante el ejercicio también puede mejorar la calidad de sueño y aumentar la energía.

Uno estudio de 2008 compara los efectos del entrenamiento aeróbico con un programa de fortalecimiento muscular en personas con fibromialgia. El estudio revela que ambos tipos de ejercicio reducen significativamente los síntomas de dolor, sueño, fatiga, puntos sensibles y depresión.

Si duda por dónde comenzar, un buen comienzo es caminar 30 minutos al día y luego aumentar lentamente el ritmo y el tiempo.

El entrenamiento de fuerza con bandas de resistencia o pesas puede ayudar a recuperar músculo.

3. Cambios en la dieta

No se ha demostrado que una dieta específica que reduzca los síntomas de la fibromialgia para todos, pero siempre es preferible optar por una dieta saludable y equilibrada.

Seguir una dieta equilibrada, consiste en buscar formas de incluir frutas, verduras, cereales integrales, grasas saludables y proteínas magras en su dieta. Evite los alimentos procesados, fritos, salados y azucarados y mantener un peso saludable.

También hay evidencia de que los siguientes alimentos pueden aumentar los síntomas en personas con fibromialgia:

Intentar evitar estos alimentos o grupos de alimentos y compruebar si la fatiga mejora.

4. Crear una rutina relajante antes de dormir

La fatiga en fibromialgia no necesariamente se pueda solucionar con una buena noche de sueño, pero un sueño de calidad mantenido en el tiempo puede ayudar.

Crear una rutina relajante a la hora de dormir es un primer paso, importante para lograr un buen descanso nocturno.

Algunos consejos para conseguir una rutina de sueño saludable:

  • Vete a la cama y levántate a la misma hora todos los días
  • Evitar el alcohol, la nicotina y la cafeína
  • invertir en un colchón de buena calidad
  • mantener la habitación fresca y oscura
  • Apagar las pantallas (computadora, teléfono celular y televisión) al menos una hora antes de acostarse
  • Mantener los aparatos electrónicos fuera del dormitorio
  • evitar comidas copiosas antes de acostarse
  • tomar un baño caliente antes de acostarse

5. Tratar otras enfermedades

Las personas con fibromialgia a menudo tienen otras afecciones de salud (afecciones comórbidas), como el síndrome de piernas inquietas (SPI) , insomnio , depresión o ansiedad . Todas estas condiciones podrían empeorar la fatiga fibro.

Dependiendo del historial médico y otras condiciones subyacentes, su médico puede recomendar:

  • pastillas para dormir para ayudar a controlar el insomnio
  • Tratar los estados carenciales de vitaminas si existe desnutrición
  • antidepresivos como milnacipran (Savella), duloxetina (Cymbalta) o fluoxetina (Prozac)
  • suplementos de hierro si existe anemia

6. Reducir el estrés

Vivir con dolor constante puede causar estrés . El estrés, a su vez, puede empeorar la fatiga.

El yoga, el qigong, el tai chi, la meditación y otras actividades para el cuerpo y la mente son formas excelentes de reducir el estrés.

De hecho, uno estudio con 53 mujeres con fibromialgia encontraron que un programa de yoga de 8 semanas mejoró significativamente los síntomas como el dolor, la fatiga y el estado de ánimo, así como las estrategias de afrontamiento del dolor. Los participantes practicaron yoga de 5 a 7 días a la semana, durante 20 a 40 minutos por día.

Además, un Revisión sistemática de 2013 de siete estudios se realizó para evaluar los efectos de las terapias de movimiento meditativo, como el qigong, el tai chi y el yoga en personas con fibromialgia.

Según los resultados del estudio, existe evidencia de que este tipo de terapias de movimiento pueden reducir significativamente los trastornos del sueño, la fatiga y la depresión en personas con fibromialgia. Estas actividades también pueden conducir a un aumento de la calidad de vida.

7. Programar tiempos de descanso

Una buena forma de controlar la fatiga causada por la fibromialgia es programar descansos durante el día. Una siesta rápida o simplemente recostarse breves intervalos de tiempo puede ser lo que necesite.

Trate de planificar las tareas más rigurosas para los momentos en los que crea que tendrá más energía.

Cuando buscar ayuda

Si los cambios en el estilo de vida no ayudan en la reducción del estrés y dormir mejor, es posible que necesite fármacos para obtener mejoría.

Se debe tener cuenta que los medicamentos como las pastillas para dormir conllevan riesgos, incluida la adicción, por lo que solo se deben usar bajo prescripción médica y siguiendo las indicaciones de su médico.

Recuerde

Aunque es un síntoma invisible, la fatiga en fibromialgia es muy real. Puede ser difícil su manejo, requiere de autoconocimiento y disciplina y también resulta difícil de explicar a otras personas.

Autoconocimiento clave en el tratamiento de la fibromialgia

Si ya ha realizado cambios en su estilo de vida, como modificar su dieta, reducir el estrés, y la fatiga aún afecta su vida diaria, hable con su médico.

gabapentina

La FDA advierte del uso de gabapentina en los problemas respiratorios en poblaciones de riesgo

La FDA emitió una advertencia en los analgésicos gabapentina y pregabalina advirtiendo los riesgos respiratorios que pueden sufrir los pacientes con enfermedades respiratorias graves. 

Estos factores de riesgo incluyen el uso conjunto de analgésicos opioides y otros medicamentos que deprimen el sistema nervioso central (SNC) y enfermedades como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica que reducen la función pulmonar. También tienen mayor riesgo los pacientes de edad avanzada.

Gabapentina (Neurontin, Pfizer, entre otras marcas) y pregabalina (Lyrica y Lyrica CR, Pfizer) están aprobadas por la FDA para una variedad de enfermedades, entre ellas incluidas epilepsia, dolor neuropático y síndrome de piernas inquietas.

“En la evaluación que efectuamos muestra que el uso de estos medicamentos, a menudo denominados gabapentinoides, ha aumentado su prescripción, así como el uso indebido y abuso del fármaco”, declara la FDA en un comunicado de prensa . 

“Los gabapentinoides a menudo se combinan con depresores del Sistema nervioso central, lo que aumenta el riesgo de depresión respiratoria. Entre los depresores del Sistema nervioso central se incluyen los opioides, ansiolíticos, antidepresivos y antihistamínicos. 

Hay menos evidencia que respalde el riesgo de dificultades respiratorias graves en personas sanas que solo toman gabapentinoides «.

La FDA exige que se agreguen nuevas advertencias sobre el riesgo de depresión respiratoria en la información de prescripción de los gabapentinoides, además de exigir que los fabricantes de medicamentos realicen ensayos clínicos para evaluar más a fondo su potencial de abuso, particularmente en combinación con opioides

Se deberia prestar especial atención a los efectos depresores respiratorios durante estas evaluaciónes y el riesgo de abuso.

La FDA revisó varias fuentes de datos, en estas se incluyen los informes de los casos presentados a la agencia FDA o publicados en la literatura médica, además de estudios observacionales, ensayos clínicos y estudios en animales.

Entre los 49 informes de los casos presentados a la FDA entre 2012 y 2017, 12 personas murieron por depresión respiratoria con gabapentinoides, todos los cuales tenían al menos un factor de riesgo. 

Efectos aditivos de la gabapentina con depresores del Sistema nervioso central

Si se toma más de un depresor del SNC (por ejemplo, alcohol, antidepresivos, antieméticos, antiepilépticos, antihistamínicos, antipsicóticos, benzodiacepinas u opioides) los efectos depresores pueden ser aditivos (de somnolencia, sedación, depresión respiratoria y, en el extremo, muerte). Hay informes de insuficiencia respiratoria y coma en pacientes que toman pregabalina y otros medicamentos que deprimen el SNC.

Gabapentoides en el tratamiento del dolor

Los gabapentinoides siguen siendo una herramienta vital en el arsenal multimodal del médico del dolor, pero estos fármacos pueden no ser eficaces en todas las situaciones clínicas.

Las personas con sensibilización central y dolor asociado con déficits de sueño de ondas lentas y potencialmente las personas con adicciones comórbidas pueden beneficiarse más.

Los gabapentinoides parecen no poseer potencial adictivo por sí mismos, según los datos de laboratorio y clínicos, pero puede existir el abuso en personas con trastornos por consumo de opioides; por lo tanto, debe realizarse una estratificación de riesgo cautelosa.

El uso off label

Adicionalmente, se utilizan con demasiada frecuencia fuera de indicación, sobre todo en dolor no neuropático y otros procesos (migraña, síndrome de piernas inquietas, lumbalgia, fibromialgia, analgesia preoperatoria) con escasa o falta de eficacia según la evidencia más reciente (5), y donde los efectos secundarios tienen un NNH entre 3 y 11.

Incluso un ensayo clínico reciente sobre ciática pone de manifiesto la no existencia de diferencia clínicas en dolor y otras variables con respecto a placebo, tanto a las 8 como a las 52 semanas, y con aparición de vértigo en el 40 % de los pacientes (6).
Todo ello nos debe hacer y reflexionar y replantear el mejor uso de los gabapentinoides en el tratamiento del dolor que, a pesar de toda la controversia, aportan un beneficio terapéutico en muchos pacientes.

Avances en Dolor
Gabapentinoides: seguridad y uso en el punto de mira
Gabapentinoids: safety and use in the spotlight

Rev. Soc. Esp. Dolor. 2019; 26(5): 261-262 / DOI: 10.20986/resed.2019.3768/2019
Javier Vidal Fuentes

El uso off label para restringir opioides

La revista British Medical Journal (BMJ), Mathieson et al_2020, ha publicado recientemente una revisión sobre gabapentinoides, pregabalina y gabapentina, fármacos que pueden reducir el dolor en

  • Neuralgia posherpética moderada a grave.
  • Neuropatía periférica moderada a grave.
  • Fibromialgia. Restricción de opioides

La evidencia de gabapentina en la fibromialgia no está clara debido al pequeño número de ensayos y a que la evidencia disponible es de muy baja calidad.

No son efectivos para dolor lumbar, ciática, estenosis espinal o migraña episódica, y no se recomienda su uso fuera de ficha técnica para estas afecciones.

Se debe informar a los pacientes sobre los efectos secundarios, como mareos, somnolencia y problemas de la marcha, que pueden requerir reducción de la dosis de los fármacos o su suspensión.

Gabapentinoides para el alivio del dolor 
Portal del medicamento 

Para ayudar a la FDA a realizar un seguimiento de los problemas de seguridad con los medicamentos, se solicita a los médicos que informen los eventos adversos relacionados con gabapentina, pregabalina u otros medicamentos al programa MedWatch de la FDA en https://www.fda.gov/safety/medwatch-fda-safety-information- y-programa-de-notificación-de-eventos-adversos . 

FDA Warns of Respiratory Issues With Gabapentin in At-Risk Populations
opioides y dolor social

El uso prolongado de medicamentos opioides puede aumentar el aislamiento social, la ansiedad y la depresión de los pacientes con dolor crónico, según expertos en psiquiatría y manejo del dolor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington.

Publicado recientemente en Annals of Family Medicine , los Dres. Mark Sullivan y Jane Ballantyne dicen que la medicación opioide adormece el dolor físico y emocional de los pacientes, y a su vez interfiere con la necesidad humana de establecer conexiones sociales.

Opioides y dolor social

“El funcionamiento social y emocional se erosiona y corrompe con el consumo de opioides a largo plazo”, según Sullivan en el comunicado de prensa de UW Medicine.

Sullivan y Ballantyne son miembros de la junta de Médicos en la prescripción responsable de opioides (Physicians for Responsible Opioid Prescribing, PROP), un influyente grupo activista anti-opioides. Ballantyne, presidente de PROP, fue miembro del “Core Expert Group” que asesoró a los CDC durante la redacción de las controvertidas directrices sobre opioides de 2016. Actualmente jubilado como profesor de medicina del dolor en la universidad, mientras que Sullivan permanece activa como profesora de psiquiatría.

Empezar a desterrar ideas erróneas en el dolor

Sullivan y Ballantyne argumentan que hay que descartar la idea de asumir que el dolor crónico surge únicamente del daño tisular causado por un trauma o una enfermedad. Citan los estudios de neuroimagen que han encontrado que el dolor físico y emocional se procesa en las mismas partes del cerebro humano.

Los opioides bajo prescripción médica pueden disminuir el dolor físico, pero interfieren con la producción de endorfinas, hormonas similares a los opioides que ayudan a sentirnos mejor emocionalmente.

«Muchos de los pacientes que usan fármacos opioides a largo plazo en el tratamiento del dolor crónico tienen dolor tanto físico como social», aseveran. “En lugar de aliviar el dolor por el que se pautó originalmente el opioide, el uso persistente y crónico de opioides puede convertir el dolor en un circulo, hace que disminuya las recompensas naturales de las fuentes normales de placer y aumentar, por tanto, el aislamiento social.

“Para empeorar las cosas, las personas que más necesitan y quieren opioides, y que eligen usarlos a largo plazo, tienden a ser las que padecen las formas más complejas de dolor crónico, que contienen elementos tanto físicos como sociales. Hemos llamado a este proceso ‘selección adversa’ porque estas son también las personas que también corren el mayor riesgo de un uso continuo o creciente de opioides y el desarrollo de una dependencia compleja «.

Sullivan y Ballantyne dicen que los médicos deben reconocer que cuando los pacientes tienen tanto dolor físico como social, la terapia con opioides a largo plazo tiene «más probabilidades de dañar que de ayudar«.

Creemos que la terapia con opioides a corto plazo, que no dura más de un mes aproximadamente, seguirá siendo una herramienta común en la práctica clínica. Pero la terapia con opioides a largo plazo que dura meses y quizás años debería ser hechos aislados porque no trata bien el dolor crónico, daña la función social y emocional humana y puede conducir a la dependencia o adicción a estos ”, subrayan.

Las consecuencias a largo pazo

No es la primera vez que Sullivan y Ballantyne advierten que influyen en el estado de ánimo y el temperamento de los pacientes con dolor crónico. En una entrevista de 2018 con Pain Research Forum , por ejemplo, Ballantyne dijo que los pacientes a menudo tienen «comorbilidades psiquiátricas» y se «enojan mucho» con cualquiera que sugiera que no deberían tomar opioides.

“Nunca he visto a un paciente enfadado y que no esté tomando opiáceos. Son las personas que toman opiáceos las que están enojadas porque están asustadas, desesperadas y necesitan seguir tomándolas. Y no los culpo porque es muy difícil dejar los opiáceos ”, afirma.

En una entrevista de 2017 con The Atlantic, Sullivan dijo que la depresión y la ansiedad aumentan el dolor físico y alimentan la necesidad de opioides. «La gente tiene angustia, su vida no funciona, no duermen», dijo Sullivan, «y quieren algo para mejorar todo esto».

¿Qué es el dolor social?

El dolor social se define como una experiencia emocional desagradable desencadenada al percibirse el individuo como excluido o rechazado por parte de personas o grupos con los que desea relacionarse, lo que produce los mismos sentimientos de sufrimiento que el dolor físico. Se procesa en las mismas áreas cerebrales que el dolor físico en su dimensión afectiva.

Puede revivirse mentalmente, aunque la situación conflictiva interpersonal haya terminado hace tiempo. Ambos tipos de dolor son fuentes de estrés. La confluencia en el sujeto de ambos complica y suma más presión a la que ejercen ambos estresores por separado. Esto debe ser tenido en cuenta a la hora de abordar a pacientes con dolor crónico.

El cuerpo duele, y el dolor social… ¿duele también? DOI: 10.1016/j.aprim.2019.10.003

Cuando el dolor físico y social coexisten: conocimientos sobre la terapia con opioides
Mark D. Sullivan y Jane C. Ballantyne
The Annals of Family Medicine, diciembre de 2020, DOI: https://doi.org/10.1370/afm.2591