“Hacerte amiga de la fibromialgia”, para los afectados de esta enfermedad resulta una frase casi escandalosa como la que escuchan cuando “tienes que aprender a convivir con tu dolor”. Son frases que encierran horas, meses, años de sufrimiento y abandono a un futuro que depara más sufrimiento y dolor.

La realidad es que cuando se sufre una enfermedad crónica y te ves obligada a aguantar sus envites de por vida, la vida se hace harto insostenible, cada día es una batalla contra el mal humor y deseperanza, el mal humor de levantarte otra vez igual, la deseperanza de no poder cambiar nada, de enterrar tus “deseos” otro día más y vagar en el limbo del “quieres y no puedes” que nada tiene que ver con el “puedes y no quieres”…… afortunadamente para muchos que hacen frente a la adversidad y consiguen sus sueños.

Muestran arrogancia contra la adversidad y la esperanza les llena de muchos momentos de paz.

Una amiga especial para recuperar la libertad

Te haces amiga cuando entierras tus proyectos de futuro, cuando dejas de soñar…… cuando pactas con la enfermedad. Cuando hablas con ella y llegas a un acuerdo, el acuerdo de que todo lo anterior a la enfermedad es caduco e irrealizable pero que de ahora en adelante vas a aprender a soñar teniendo en cuenta a esa amiga, esa perenne amiga que acompaña a todas partes.

Te haces “amiga” cuando en esos momentos que ya no puedes más, le concedes el espacio que te está exigiendo y comprendes que debes darle porque has “aceptado” que no puedes tenerla como enemigo, porque como enemigo te está sumiendo en un caos de desventuras y sufrimientos.

Eliminar otros tipos de insufimientos innecesarios

Empieza a ser tu amiga cuando hablas abiertamente de ella, cuando las preguntas que antes te parecían insidiosas y demasiados agrias, ahora las contestas abiertamente y ante el comportamiento de tu interlocutor áspero e incomprensivo no te molestas. Simplemente “aceptas” que no entiende ni quiere entender tu situación, no todos aceptamos a los amigos de los demás y nadie tiene que aceptar a mi “amiga especial”.

Hay tantas parcelas que han cambiado mi vida la imposición de esta amistad, pero como persona sin fuerzas a cambiar todo lo que me hace daño moral me veo obligada a aceptar esta nueva situación. Situación de la que nadie es culpable.

En la que solo yo tengo el control. Que enseña que después de tropezar siempre hay tiempo para volver levantarse.

Dejar de tener el control para…volver a tenerlo

La situación de que ya no soy como antes , de que mis límites no los pongo yo sino una enfermedad que hace aparición en cualquier momento y que límita cualquier acto de mi vida.

Carezco de fuerzas físicas pero mi fuerza moral ha de equilibrar esta clara desventaja en la que me ha sumido la enfermedad, he aceptado sus imposiciones pero no he perdido la esperanza de seguir siendo persona y para ello busco mis sueños en los límites que me ha querido imponer, sé que si construyo mi vida de nuevo puedo volver a recuperar mi identidad.

una amiga especial

Identidad que se refuerza en base a la seguridad de poder conseguir día a día mis metas, metas que se basan en compartir, en querer seguir, en formar parte de mi familia. En ser necesarios para alguien, en querer y ser queridos que es la mayor satisfacción de cualquier ser humano.

Se puede comparar a esta relación con los amores apasionados, no puedo estar contigo porque “dueles”, ni sin tí porque no me “abandonas”, desgraciadamente no puedo romper los lazos de este amor “imposible” que a cualquier humano puede sumir en la locura, tristeza y desesperación.

¿Cómo romper cadenas?

Al no poder romper estas cadenas invisibles que nadie ve, tampoco quiero ser sometida, tampoco quiero ser esclava y sólo desde la reflexión y experiencia he decidido entablar esta atípica amistad. Una amistad que incomprensiblemente me ha devuelto la libertad, pagando un alto precio, pero he recuperado algo que anhelaba demasiado y que creía no volver a recuperar….la libertad. No vivir el caos dentro de mi de sentimientos que pueden arrastar a cualquier ser humano que conlleva vivir con dolor físico a diario.

Crecer como persona y desde la templanza asumir que en la vida no siempre va todo bien, al igual que en la enfermedad. Ser generosa conmigo misma y agradecer hasta donde llego día a día

«Es la vida» no hay más. Aceptar, mantenerte firme y seguir.

Fibromialgia Noticias ©
Julio del 2008

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